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LAS REVUELTAS CONTRA EL BAJÁ DE LARACHE EN 1956

Hace unos meses hablaba con mi hermano mayor Carlitos Tessainer sobre las famosas revueltas y asesinatos cometidos en Larache en abril de 1956. Siendo uno de los acontecimientos más famosos y horrendos acaecidos en la ciudad, sin embargo siempre ha dado lugar a diversas versiones. Como sé que Carlos es un historiador concienzudo y posee esa memoria prodigiosa que tanto admiro le pregunté por lo que él sabía, y me dio una lección de historia en un par de entregas.

El bajá de Larache era Mohammed-Jaled El Raisuni, que era el único hijo varón superviviente del famoso Cherif Muley Ahmed El Raisuni y de su tercera mujer, una cherifa Alamien de la familia Halima o Hlimia. Había nacido en Tazarut (cabila de Beni Arós) en 1909. Y siendo bajá en Larache, se produjo una explosión de violencia que aún siguen recordando los de más edad. La historia que me contaba Carlitos Tessainer la había deducido de sus estudios, de sus pesquisas y de lo que le habían transmitido sus padres y amigos. Historia que coincide con la que voy a compartir en este post.

María Poveda con su padre Antonio Poveda Fuentes tomada el 7 de marzo de 1956

María Poveda con su padre. Tras ellos, se puede ver la casa de Raisuni y la persiana que fue acuchillada. La foto data 7 de marzo de 1956, pocas semanas antes de que ocurriesen los hechos.

Curiosamente, ayer, María Poveda, larachense de pro, a la que le guardo un cariño especial desde que nos conocimos ya lejos de Larache, me hizo llegar un documento de un valor excepcional. Un documento que encontró entre los papeles que guarda de su familia. Se trata de la crónico de los sucesos ocurridos los días 17 y 18 de abril de 1956 (Carlitos no había errado en sus cálculos) pero escritos de  primera mano por un testigo presencial: el padre de María, don Antonio Poveda Fuentes, que en esas fechas ocupaba el cargo de director general de E.C.P.Q.S.A. (Extractos Curtientes y Productos Químicos, S.A.), empresa que se dedicaba a las plantaciones de mimosas en todo el Norte de Marruecos.

Lo redactó con su máquina de escribir, y el texto no tiene desperdicio por su valor testimonial e histórico, y así lo relata:

RAISUNI 1

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RAISUNI 2

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RAISUNI 3

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RAISUNI 4

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María Poveda vivía con su familia en “Villa Amparo”, casa propiedad de don Federico, el dueño del Hotel España por esas fechas. La villa estaba situada justo al lado de la casa de Raisuni, solo les separaba un callejón y detrás estaba el cementerio de Lalla Mennana. En “Villa Amparo” tenía también su oficina don Antonio Poveda, y María me cuenta que desde allí vieron todo lo que sucedía. Ella, con cuatro años, durante los disturbios, estuvo escondida en el hueco de la escalera de su vivienda.

VILLA AMPARO

VILLA AMPARO – Larache

Mis abuelos y mis padres siempre me han contado las escenas tan terribles que se vieron esas jornadas, con cuerpos quemados en la avenida y en la Plaza de España. Y así lo relaté en alguno de mis cuentos. Pero nada es comparable a lo que pueda narrar alguien que lo vivió tan de cerca. Así que creo que es todo un lujo poder compartir lo que María Poveda me ha regalado.

Sergio Barce, mayo 2019

MARÍA Y SERGIO

MARÍA POVEDA Y SERGIO BARCE

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“PROFANACIÓN Y OLVIDO DEL ANTIGUO CEMENTERIO CRISTIANO DE LARACHE”, POR CARLOS TESSAINER Y TOMASICH

Me envía Carlos Tessainer un artículo sobre Larache que, como siempre, está lleno de sentimientos encontrados. Y, como es también habitual en él, repleto de datos que no dejan de sorprenderme y que sólo sirven para aumentar mi admiración por su capacidad investigadora e histórica, y envidiar esa memoria que le caracteriza. También vuelvo a solidarizarme con sus palabras. Carlos y yo tenemos pendiente un viaje a Larache, tenemos la idea de desbrozar el pueblo en el que crecimos para sacarle las entrañas y buscar lo que se nos quedó allí. Me conformo por ahora con leerlo y compartir la misma rabia. Y que conste que a los dos nos duele cualquier cicatriz de Larache, sea cual sea, se trate de la confesión que se trate. No nos resignamos a que un lugar tan especial y rico vaya perdiendo su pasado de esta manera humillante y triste con la que se va borrando su historia.

Sergio Barce, enero 2017

Existe en Larache un antiquísimo cementerio cristiano del que pocos conocen su existencia, pero cuyas ruinas, profanación y total abandono, son muestra cuanto menos de la desidia de la que todos tenemos una parte de culpa.

No, no se trata del antiguo cementerio de La Marina, el que se halla camino del faro y fue restaurado a cargo del Gobierno español a comienzos de este siglo; ni tampoco del cementerio nuevo o de Sidi Laarbi, situado en el coloquialmente conocido como “Barrio de las Latas”. Éste del que quiero hablaros, está en el otro extremo de la ciudad. Acompaño este escrito de un plano de Larache en el siglo XIX, mediante el que el lector podrá situar sin dificultad su localización que, no obstante, no me resisto a detallar.

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A la derecha, junto al cementerio hebreo, el cristiano. Mapa escaneado del libro “Larache” de Guillermo Duclos y Pedro Campos (Junta de Andalucía, 2000)

Si se inicia el recorrido en la Avenida Mohamed V, en la calle lateral del “Jardín de las Hespérides”, dejando a la izquierda el castillo “Laqaliq” o de “Las Cigüeñas”, se llega a una bifurcación de la que parten dos cuestas. Se iniciará el descenso de la antaño conocida como “Cuesta del Alemán” (porque en ella tuvo su sede hasta 1945 el Viceconsulado de Alemania en Larache) o “Cuesta del Judío” (por la proximidad en su lateral izquierdo y en una calle paralela y situada a un nivel más elevado de la torre del mismo nombre) y que actualmente se llama Avenida  Zellaka. Y así se llega en su acera derecha a lo que fue sede del citado Viceconsulado de Alemania y residencia particular del Vicecónsul Adolf Renschhausen hasta su fallecimiento en Larache en 1948. Es un hermoso edificio que aún se conserva, aunque como todo lo antiguo de la ciudad, necesitado de una restauración, como puede apreciarse en el mal estado de la crestería que corona la fachada.

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Fachada del antiguo Viceconsulado de Alemania en Larache

El citado edificio, hace chaflán con una calle estrecha, que desde siempre se llamó Derb Nakhla (o de las Palmeras), ya que conduce a la parte trasera  de parte del viejo cementerio judío de la ciudad, recientemente restaurado y caracterizado por la abundancia de palmeras existentes en el mismo.

Iniciando el recorrido por la citada calle y tras finalizar la fachada lateral del que fue Viceconsulado de Alemania, a los pocos metros se llega a una vivienda de “autoconstrucción”, que en realidad esconde el primitivo cementerio cristiano de Larache.

“Descubrí” aquel lugar siendo niño, en las muchas correrías que junto a  mis amigos, realizábamos los veranos por distintas partes de la ciudad. Recuerdo que no sin cierto reparo (pues pensé que me iban a regañar por haber ido a un lugar tan alejado de mi casa y “donde me podía pasar cualquier cosa”) se lo comenté a mis padres, a lo que contestaron de inmediato: “¡Sí, es el cementerio de los Gallego!”. Me dijeron que era conocido con ese nombre por los numerosos miembros de esa familia enterrados en él, nada extraño si se tiene en cuenta que esta familia española estaba establecida en Larache ya en la segunda mitad del siglo XIX.

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Sepultura de María Josefa Gallego

Hablo del año 1969. Y he de decir que el pequeño recinto, de unos doscientos o trescientos metros cuadrados (tal vez algo más) estaba ya en estado ruinoso; pero conservaba su tapia e incluso una vieja puerta de madera con restos de haber estado pintada en color marrón oscuro.

En el plano de Larache del siglo XVIII no se encuentra ubicación alguna de cementerio cristiano, como curiosamente tampoco aparece en él la existencia de ningún cementerio judío (algo incomprensible pues, en aquella época, existía población de este credo religioso residente en la ciudad).

Comparando los planos de Larache en los siglos XVIII y XIX, encontramos que las zonas representadas son casi idénticas, aunque es en el del siglo XIX donde aparece explícitamente indicada la existencia de ambos cementerios. Localización lógica: extra muros de la ciudad y relativamente próximos al cementerio musulmán de Lal-la  Mennana.

Sea como fuere, no se puede ubicar la existencia en Larache de un cementerio cristiano (salvo el que existió durante la ocupación española en el siglo XVII en las proximidades de la Explanada del Majzén, en la plazuela de la actual mezquita  Anwuar) hasta el siglo XIX.

Ya en el año 1950, el estado de total olvido que sufría el cementerio (que no sé si llegó a ser desacralizado) motivó el que algunos de los familiares de los allí enterrados, realizasen un adecentamiento del lugar, ordenando la limpieza del recinto, a la reparación de las tapias y sepulturas y a elaborar una relación de los que allí estaban sepultados y que fue posible tanto por el conocimiento que tenían del lugar de enterramiento de determinadas sepulturas como por las inscripciones de las lápidas. Este adecentamiento fue realizado por D´Arcy DE CUEVAS, Juan GALLEGO  URRESTARAZU  y  Lewis  FORDE  III  (CLAREMBAUX). El resultado fue un listado de veintisiete enterramientos, datando el más antiguo del 29 de septiembre de 1868 (perteneciente a A.B.T. DUNCAN) y el más reciente a María del Carmen  LEÓN SÁENZ, con fecha de fallecimiento del 15 de abril de 1923, cuando contaba dos años de edad.

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Sepultura de Alejandro Saenz y Atalaya, una de las pocas que se conservan sin destruir

Debe destacarse que en 1923, ya no se enterraba a los cristianos en este cementerio larachense, pues pasados uno o dos años desde el desembarco español del 8 de junio de 1911, se habilitó en el camino del faro de Punta Nador el nuevo cementerio de La Marina, que estuvo en funcionamiento hasta comienzos de la década de 1930. Por tanto, en fecha tan avanzada como 1923, el viejo cementerio cristiano del que se habla, no debía de estar desacralizado, lo que permitió a la familia LEÓN SÁENZ enterrar a esta niña junto a otros familiares que aparecen en el referido listado.

Es curioso destacar que tras el desembarco español de 1911, no aparece (salvo el de 1923) ningún enterramiento, datando los tres últimos de 1910. La familia “ocupante” en la actualidad del referido lugar, asegura que existen treinta y ocho tumbas (la mayoría cubiertas por chabolas), lo que vendría a corroborar el listado de enterramientos de 1950 realizado por los señores  DE  CUEVAS,  FORDE  y GALLEGO, en el que, en un escrito anexo, D´Arcy  DE  CUEVAS  hace  constar que sólo han podido ser identificadas veintisiete de las sepulturas, siendo ilegibles en el resto de las existentes el nombre del fallecido.

Digo esto porque siempre oí a mi padre o a personas mayores nacidas en Larache decir que, allí estaba enterrada una enfermera militar que desembarcó con el ejército español en 1911, falleciendo poco tiempo después. Pero en la relación de sepulturas de la que se habla, no aparece ningún enterramiento en este año o en años posteriores, salvo el de 1923.

Puede suponerse que tras el desembarco de 1911 y antes de que se habilitase como cementerio cristiano el terreno ubicado en el camino del faro de la ciudad, este pequeño cementerio hubiera continuado siendo utilizado durante uno o dos años más y que sean las sepulturas de aquella época (1911-1912-1913) las que no pudieron ser identificadas en 1950, lo que explicaría la diferencia entre las veintisiete que pudieron ser identificadas en 1950 y las treinta y ocho que afirman que existe la familia que actualmente vive sobre gran parte de este lugar.

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Sepultura de Emmanuel Clarembaux (Agente Consular de Bélgica en Larache)

Entre los allí enterrados, figuran tres hijos y un nieto del que fuera Vicecónsul de España en Larache  Teodoro  DE  CUEVAS  Y  ESPINACH;  el que fue Vicecónsul de Italia en Larache: Nicolás GUAGNINO (fallecido el  19 de noviembre de 1873), cinco miembros de la familia GALLEGO, el que fuera Agente Consular de Bélgica en Larache: Emmanuel  CLAREMBAUX  (fallecido el 15 de febrero de 1900 y cuya lápida, que aparece en una de las fotografías que acompaña este artículo, ha sido recientemente arrancada).  Y, bajo un mausoleo, el que fue Vicecónsul de Gran Bretaña en Larache desde 1894: Lewis FORDE II (FLAVELLE) (fallecido el 4 de enero de 1904), al que luego sucederían en el cargo su hijo Lewis FORDE III (GUAGNINO) y su nieto Archibald FORDE (CLAREMBAUX). Su lápida, aparece manchada a propósito con restos de pintura.

El citado mausoleo hecho en mármol, se remataba con un busto también en mármol del difunto, de gran calidad artística, como puede apreciarse en una de las fotografías que ilustran este artículo y cuyo original obra en mi poder.

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Busto de LEWIS FORDE II (Vicecónsul de Gran Bretaña en Larache)

Pero como en 1950 servía como objetivo de puntería a las pedradas que le lanzaban los niños (preferentemente a la nariz, lo que puede comprobarse en la fotografía), la familia FORDE decidió retirarlo y llevárselo a su domicilio. Hoy en día se halla en una residencia particular.

Lo cierto es que, aunque abandonado, este lugar ha sido objeto de visita en distintos momentos por personas que saben que allí están enterados sus familiares.

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Mausoleo de LEWIS FORDE II

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Detalle del Mausoleo de Lewis Forde

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Así, a finales de la década de 1980, Fernando LEÓN SÁENZ, bisnieto, nieto y hermano de tres de los allí enterrados, fue desde Estados Unidos a Larache a visitar el cementerio. Quedó espantado por lo que vio, yendo al bajalato para interesarse por la responsabilidad de este lamentable estado; le contestaron que al ser una “propiedad privada”, ellos no podían hacer absolutamente nada. La cuestión está en que siendo supuestamente propiedad privada, no se ha esclarecido de quién es la titularidad de aquel terreno. Dado que los franciscanos no llegaron a Larache hasta 1888 y, habiendo sido identificados ocho enterramientos anteriores a esta fecha  (el primero en 1868), cabe la posibilidad de que los pocos cristianos residentes en Larache antes de 1888, entre ellos las familias españolas  DE CUEVAS y GALLEGO, adquiriesen colectivamente el solar para uso funerario, quedando “diluida” en la comunidad cristiana la referida titularidad.

El caso es que en esta cuestión de cuidado y conservación de los cementerios cristianos, al menos en el norte de Marruecos, la Iglesia como tal, siempre se ha lavado las manos. En algún momento el “camposanto”  (que por algo se les llama así) debió ser sacralizado, para permitir los enterramientos según el rito cristiano-católico. Pero ¿fue en alguna fecha desacralizado y por ello dejó de ser “camposanto”? Me gustaría saberlo, así como si también el Arzobispado de Tánger es conocedor de esta situación.

Ya sé que a la Iglesia de Larache (como institución religiosa), poco se le puede pedir, pues en la actualidad su presencia es casi “testimonial”. No obstante, me consta que siempre soslayó cualquier compromiso o responsabilidad con respecto a los cementerios critianos en la ciudad. Recuerdo cómo a comienzos de la década de 1970, cuando nuestros mayores se quejaban al párroco de turno acerca del creciente deterioro del cementerio cristiano nuevo (el de Sidi Laarbi), era frecuente el que obtuvieran como respuesta: “De quien hay que ocuparse es de los vivos, no de los muertos”. Y yo preguntaría: ¿aunque se estén profanando sepulturas en un “camposanto”?

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Utilización actual del cementerio

Y con respecto a lo que pudiese hacer la Cancillería de España en Larache (por la que tanto hicimos hace pocos años para que no fuese cerrada por el Gobierno de España), me consta que fue tan solo hace unos cuatro años cuando un empleado de la misma, de nacionalidad española, tuvo conocimiento de la existencia del viejo cementerio: y fue porque un amigo y paisano judío se lo comentó y le llevó a visitar el lugar, para gran sorpresa del citado empleado.

¿Conoce el actual canciller  -que lleva bastantes años ejerciendo el cargo- tan siquiera la existencia de este cementerio y, sobre todo, la situación en que se halla? ¿Sabe que más del  noventa y cinco por ciento de los allí enterrados son españoles?

Antes de escribir lo que estoy ahora escribiendo, me he preguntado durante mucho tiempo si merecía la pena, por cuanto en mi convencimiento está la duda de si para algo puede servir.

Pero como historiador e hijo de Larache, he creído necesario que mis paisanos tengan conocimiento de cuanto he escrito en estas líneas, todo ello documentado. He querido y quiero que conozcan lo que quizá no sabían. Pues yo lo sé y pienso que es necesario dejar constancia escrita de un capítulo de la historia de Larache, ya que lo que no se escribe, sin más se pierde.

Si vais a Larache, id al lugar que os indico. Llamad a la puerta de la casucha de “autoconstrucción”. Os abrirán y, conocedores de que no tienen derecho alguno sobre el recinto, una familia musulmana de la que algunos de sus miembros tienen la nacionalidad española por haber residido durante largo tiempo en Cádiz, os dejará pasar. Y tras una infravivienda construida sobre sepulturas, podréis acceder a un “patio” en que se hallan, dejadas de la mano de Dios y de todos nosotros, sepulturas profanadas de la comunidad cristiana –insisto, la mayoría españoles– establecida o nacida en Larache desde la segunda mitad del siglo XIX. ¡El espectáculo os conmoverá!

Sí, me he preguntado durante mucho tiempo si contar lo que ahora escribo, debía ser escrito. Si era necesario o tal vez oportuno. Pero cuando de Larache hablo, cuando de ti pueblo mío -¡mi tierra!- se trata, no puedo ser indiferente. Y además, tenía la “obligación”, la “deuda” de haceros partícipes de ello.

Lo que os cuento, quizá pueda “escocer” a alguien; a alguien o a quienes debían de ser conocedores de una realidad bochornosa. A los que ocupan cargos para ser representantes de España en Larache, aunque de fallecidos se trate; sobre todo teniendo en cuenta que, la inmensa mayoría de las sepulturas allí ubicadas, son de españoles.

Y como no puedo ser indiferente, no sólo pongo en conocimiento de quien me quiera leer tanto la historia como la denigrante situación del primitivo cementerio cristiano de Larache. Sino que valiéndome de la generosidad de este blog, donde tiene cabida todo aquello que con respeto, sentido común y cariño se refiera a nuestro pueblo, hago una petición expresa a la Cancillería de España en Larache (¡que vayan y constaten in situ la realidad de lo que en estas líneas dejo constancia!), al Consulado de quien dependa y a la misma Embajada de España en Rabat, para que, respetando a quienes allí viven, que de nada tienen culpa, se proceda a la exhumación de todos los restos allí enterrados y que los trasladen a una fosa común del nuevo cementerio cristiano de Sidi Laarbi, colocando una placa con el nombre de los veintisiete fallecidos que en 1950 pudieron ser “censados”. Para facilitarles datos, quedo a su disposición.

No pido que desalojen a la familia o familias que sobre parte de las sepulturas viven y que utilizan la parte trasera del cementerio como “patio” para tender la ropa o sacudir alfombras. Insisto en que ellos de nada son culpables, pues están alojados en lo que fue abandonado. Como mucho, que tuviesen que soportar las molestias de lo que para ellos supondría el que tuvieran que levantar el suelo de “sus” casas para poder realizar las exhumaciones.

Sí que sería importante el que, por su valor artístico, fuese trasladado en su totalidad el mausoleo del Vicecónsul británico Lewis Forde. La pérdida de este testimonio europeo en Larache de la etapa precolonial, sería imperdonable. Dada la nacionalidad del allí sepultado y el que fuese desde 1894 hasta 1904 Vicecónsul de Gran Bretaña en Larache, bien se podría informar e implicar en este asunto al Consulado de Gran Bretaña en Tánger y a la misa Embajada Británica en Rabat.

Cuando hace pocos años fue restaurado el viejo cementerio judío cercano al cristiano del que os informo, fue desagradable el que la policía marroquí tuviese que desalojar a las familias que sobre él vivían. Ante los gritos y lamentos de quienes desalojaban, alguien dijo: “¡No son ellos los que gritan y lloran, si no los muertos a quienes vosotros dejasteis abandonados!” Frase lapidaria que merece cuanto menos ser objeto de reflexión.

Cuando este pasado verano un matrimonio -compañeros profesores-  fueron de visita a Rabat, pues allí y en el instituto español está destinado actualmente otro compañero nuestro, al recordar que yo era de Larache decidieron desviarse y parar allí. Llegaron a la Plaza de la Liberación (antigua Plaza de España), al Balcón del Atlántico, cuyas vistas quedaron grabadas en sus retinas y al mercado… ¡Tuvieron suficiente!

Me contaron lo que habían visto y me preguntaron con cierto asombro: “¿Pero tú, dónde has vivido?” pues de las otras ciudades que habían visitado (Tánger, Arcila, Xauen) habían quedado prendados… Me dio tanta rabia, tanta tristeza, que esa misma noche busqué el álbum de fotografías hechas por mí mismo en tiempos mejores y de las postales de Larache de comienzos de la década de 1970. ¡Y al día siguiente se las llevé! No daban crédito a lo que les enseñaba (imágenes de las décadas de 1960, 1970 y 1980) y su comparación con lo que ellos habían podido ver. Yo quedé contento con que pudiesen percatarse de lo hermosa y bien cuidada que estuvo la ciudad en la que había vivido.

¿Pero qué ha sido de ella? En abril de 2012 en este blog escribí una “Carta a Larache”, lamentándome de su lejanía física, clamando por su abandono… con profunda tristeza constato que más de cuatro años después, no se ha puesto fin a la situación.

Para que no se sigan cometiendo más desmanes urbanísticos, que progresivamente van privando a la ciudad del encanto que siempre tuvo, para respetar lo que todavía queda y que vale la pena conservar y restaurar (empezando por la misma “Medina”), no estaría de más que se comenzara por respetar los cementerios de las comunidades religiosas que en el pasado convivimos en nuestra ciudad en paz y armonía, constituyendo sin duda un auténtico ejemplo a seguir.

CARLOS TESSAINER Y TOMASICH

IMÁGENES DE LA UTILIZACIÓN ACTUAL DEL CEMENTERIO:

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A LOS SEFARDÍES DE MARRUECOS, POR CARLOS TESSAINER

Cuando de mi tierra hablo, cuando a Marruecos me refiero, hay algo que en la mente tengo grabado, que siempre repito y en lo que no me cansaré jamás de insistir. Y ello es la convivencia armónica, ejemplar, respetuosa -salvo excepciones- que, al menos en la Zona Norte administrada por España desde 1912 a 1956 y también en la internacional de Tánger, existió entre los creyentes de las tres religiones mayoritarias que allí se profesaban: musulmanes, judíos y cristianos. Y esa armonía y respeto, continuó cuando en 1956 Marruecos fue ya independiente.
Nací cuando ya conseguida la independencia, reinaba Sidi Mohammed V. Y durante los diecisiete años que allí viví, siempre existió una tolerancia y un respeto mutuo que por ser habitual, por formar parte del día a día, he podido valorar ya pasado el tiempo. No relato un “cuento azul”, nada de quimeras, sino realidad vivida y vívida.
Creo sinceramente que entre otras cosas, el alma del blog en que ahora escribo, es su espíritu de convivencia. ¡No es poca cosa! Conseguir que en él se escriba sobre cuestiones bien dispares, con autoría de cristianos, musulmanes y judíos; y que personas pertenecientes a estas tres religiones puedan plasmar sus comentarios, dice mucho por sí mismo.

Boda judía en Marruecos,  lienzo de Delacroix

Boda judía en Marruecos, lienzo de Delacroix

Cansado estoy de que me hablen de la Castilla del siglo XIII y que pongan como ejemplo de comprensión y confraternización a Toledo y a su Escuela de Traductores. Loable fue el hecho, sin duda alguna, pero remoto en el tiempo.
Por ello he querido referirme, al principio de estas líneas, a algo más reciente: concerniente a quienes lo vivimos, sin tener que remontarnos a la Edad Media y a Al-Andalus, o a los reinos cristianos que entonces existían en la Península Ibérica.
Pero en el Norte de Marruecos y además de lo referido, ocurrió un hecho insólito e histórico. El que los españoles cristianos, en tierras musulmanas, se reencontrasen, además de con los andalusíes, con los judíos expulsados de España en 1492, los sefardíes: con los hijos de Sefarad; que jamás olvidaron sus orígenes hispanos, que conservaron usos, costumbres y hasta la lengua (bien que preñada de vocablos hebreos, árabes y portugueses); la misma lengua que hablaban sus antepasados de casi quinientos años atrás, los que se fueron de España llorando…
En absoluto me referiré a la Zona que Francia administró, siendo conocedor que en ella también vivían muchas familias de origen sefardí. Sólo me centraré en la que España administró bajo el régimen colonial y, por extensión, a la Zona internacional de Tánger. Pues en la primera y de manera oficial, fue donde se reencontró con quienes casi medio milenio atrás había expulsado.

Boda hebrea en Larache

Boda hebrea en Larache

Ya en 1860, con la llamada “Guerra de África”, los españoles hallaron con sorpresa en Tetuán y zonas circundantes a quienes a ellos se dirigían en una lengua comprensible. Pero fue tras 1911-1912, cuando los españoles al fin se reencontraron con aquellos hijos de la diáspora, con aquellos expatriados por supuestos motivos religiosos. Y fue a partir de entonces, en el tiempo que duró el llamado Protectorado español en parte de la zona norte de Marruecos (1912-1956) y aun años después, donde los españoles, en muchos casos ignorantes del pasado, se reencontraron con los descendientes de los expulsados y cuando tuvieron la oportunidad de convivir en armonía y tolerancia: unos intentando comprender qué había sucedido en realidad para que en tiempo tan lejano hubiesen sido objeto de expulsión quienes ningún problema planteaban y en los que nada malo percibían. Los sefardíes marroquíes dichosos de encontrar con quienes podían hablar y entenderse en su dialecto castellano: el haquetía, aunque pronto aprendieron el español “moderno”; y generosos al perdonar -olvidar era imposible- la vejación sufrida y un injusto exilio. Fueron tiempos para reconocerse y quererse. Por supuesto que hubo roces e incomprensiones; pero fueron coyunturales y consustanciales a cualquier tipo de convivencia.
Es necesario hacer hincapié que la trascendencia del reencuentro, la constituye tanto el hecho en sí como algo novedoso y único hasta ese momento: el que no fuese algo ocasional, si no duradero y fructífero en el tiempo. Como poco, por más de cuatro décadas… Y el que fuera algo que afectó no tan solo a un grupo de personas, si no a un considerable contingente humano.
Desde el recuerdo al Marruecos en que nací y viví – Larache fue mi epicentro – en la tierra querida, donde el verdadero reencuentro entre españoles y sefardítas fue posible; donde la convivencia entre españoles -cristianos o no creyentes- y “hebreos” ( en aquel tiempo así siempre los denominamos) fue un hecho histórico, este cristiano quiere hoy dedicar un recuerdo a quienes fueron y son sus amigos, con quienes el convivir -insisto, como lo fue entre los creyentes de las tres religiones- por cotidiano y normal, fue gratificante y enriquecedor. Quiere decirles algo a los sefardíes…

Fiesta hebrea en Larache

Fiesta hebrea en Larache

Los sefarditas de Marruecos jamás olvidarán que se fueron de España llorando. Ojalá que nunca olviden a los españoles con quienes se reencontraron y convivieron.
Sólo me queda añadir, aparte de mi profundo respeto y cariño, que verdaderamente el Norte de Marruecos fue la tierra del reencuentro, la tierra del milagro. Y ello ocurrió en tierras cherifianas, en las del Magreb- al- Aksa, en el Imperio de Poniente. Aunque en los corazones de los que allí nacimos o vivimos, su sol es y será siempre naciente.

A LOS SEFARDÍES DE MARRUECOS

De Marruecos sefarditas,
¡los hijos de Sefarad!
Sentimiento que palpita
con deseo de hermandad.

Que de España os alejaron
pesarosos, con gran dolor.
A quienes os expulsaron,
¡apenas si un resquemor!

Alegría fue la vuestra,
con la que nos recibisteis.
Rencor casi sin muestra
por penar que padecisteis.

Hijos de tierra lejana,
Sefarad en vuestro ser.
Hijos de tierra cercana,
¡lo imposible pudo ser!

Con nosotros convivisteis,
en Marruecos fue posible.
Logramos, al fin pudisteis
calmar pesar insufrible.

Y en Marruecos fue el Norte
donde el reencuentro sucedió:
¡español buscando norte
a sefardita reencontró!

Españoles encontraron
a expulsados que penaban.
Expatriados hallaron
que su tierra anhelaban.

De Marruecos sefardíes,
de Sefarad siempre seréis.
Vuestras raíces sefardíes
¡nunca, jamás olvidaréis!

Carlos TESSAINER-TOMASICH.
(Larachense)

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“EL RAISUNI. ALIADO Y ENEMIGO DE ESPAÑA”, UN LIBRO DEL ESCRITOR LARACHENSE CARLOS TESSAINER Y TOMASICH

   Una grata y feliz noticia que esperaba con ilusión: llega a las librerías, esta vez de la mano de Librería Hispania Ediciones, de Málaga, el libro de mi hermano mayor Carlos Tessainer y Tomasich, “El Raisuni. Aliado y enemigo de España”. Digo grata y feliz, porque sé cuánto tiempo, esfuerzo y paciencia ha tenido Carlos hasta ver de nuevo en la calle su excepcional trabajo sobre Raisuni. Un libro que, para los que ya lo conocíamos, es obligado acudir para cualquier consulta sobre este personaje tan admirado como odiado, pero que a nadie deja indiferente.

Cuando leí “El Raisuni. Aliado y enemigo de España”, me sorprendió hasta dónde había llegado Carlos Tessainer en sus investigaciones, resultado de esas jornadas maratonianas en los archivos de la Biblioteca Nacional, rescatando manuscritos y legajos casi olvidados tanto en ese archivo como en otros. Documentación, a veces, a las que sólo él ha tenido acceso. De ahí el valor excepcional de su libro.

Si se quiere conocer en profundidad al Raisuni, desde su niñez hasta su muerte, hay que acudir a la fuente inagotable de este libro.

Sergio Barce, mayo 2015

El Raisuni - Carlos Tessainer

Las razones por las que de nuevo se edita las explica muy bien el editor en su nota al comienzo de este cuidado volumen, que contiene, además, fotografías bien seleccionadas y un muy detallado plano desplegable de la división administrativa del Protectorado Español en Marruecos.

Dice la nota del editor (a la segunda edición de 2014):

“La editorial Algazara, desaparecida hace varios años, editó por primera vez en 1998 este estudio fundamental sobre la figura de Muley Ahmed El Raisuni, escrito por don Carlos Tessainer y Tomasich y que corresponde a la tesis doctoral que, a principios de los noventa, concluyó el autor sobre dicho personaje.

Agotado el libro hace bastante tiempo, sigue despertando enorme interés, motivado por su contenido, imprescindible, por su rigor intelectual y su bagaje de datos, para conocer con detalle todo lo relativo al Cherif.

Librería Hispania Ediciones, consciente de la importancia de la obra, ha considerado oportuna una segunda edición que colme las expectativas de todos aquellos que, ávidos, desean tener entre sus manos un ejemplar de la misma”

 Para contactar con la editorial:

 www.librohispania.com

lhispania@librohispania.com

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AUDIO DEL POEMA “A LARACHE”, DE CARLOS TESSAINER, EN LA VOZ DE JUAN ZARZUELA

Del pasado 14 de noviembre, cuando presenté mi libro Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente en Córdoba, recuerdo muchas cosas, y todas buenas: en especial la generosidad, afecto y complicidad de Ernesto Blanco, de Pepe Sarria y de Manuel Gahete; pero también aquella sorpresa que habían pergeñado dos larachenses como Ernesto y Carlos Tessainer a partir de unos versos de este último. Fue la versión por bulerías de su poema A Larache. Finalmente Ernesto Blanco, con Juan Zarzuela, cantaor, y Gabriel Muñoz, guitarrista, han conseguido volcarlo en una grabación de audio, y eso nos permite poder disfrutarlo de nuevo con todos vosotros. Aquí lo tenéis. Una pequeña joya, llena de emoción. Aunque quizá Carlos lo explica mejor en las siguientes  líneas…

                                                            Sergio Barce, diciembre 2014

ERNESTO BLANCO

ERNESTO BLANCO

Cuando nuestro paisano Ernesto BLANCO, Director del Conservatorio Profesional “Músico Ziryab” de Córdoba me pidió permiso para “musicar” mi poema “A Larache”, no dudé en decir que sí. Había tres motivos de peso: para mí, era un honor inesperado; conocía a “Ernestito” desde que eramos niños (él no se acordaba de mí) y sobre todo, era una sorpresa que él le preparaba a Sergio en la presentación de su última novela en Córdoba, acto que iba a tener lugar en el referido Conservatorio.

GABRIEL MUÑOZ

GABRIEL MUÑOZ

No pude asistir, pero supe que la “musicación” a bulería, interpretada por el cantaor Juan ZARZUELA, acompañado a la guitarra por Gabriel MUÑOZ, había calado en los asistentes.

JUAN ZARZUELA

JUAN ZARZUELA

Desde entonces, esperé recibir una copia de la grabación. Si queréis que os sea sincero, tenía cierto “temor” a oir “musicado” lo que escribí una noche de desvelo de principios del mes de octubre pasado y, que envié a Sergio por si quería “colgarlo” en su blog. El mismo “pudor” que cuando ven la luz mis investigaciones históricas y, sobre todo, mis novelas. Ahora quizás más aún, pues iba a “oirme cantado”.
Esta mañana al abrir el correo, vi que Ernesto me había enviado la grabación. Cerré la puerta de la habitación para quedarme a solas y que nadie oyese nada; y con el corazón palpitándome fuerte, la escuché. La escuché una, dos, tres veces. Luego dejé que la escuchara mi familia. Cuando lo hicieron conmigo, había ya asimilado la bulería; había “digerido” que lo escrito por mí, hubiera merecido la pena ser “musicado”. Ya los ojos los notaba húmedos: ¡me llegaba al corazón!
Luego, a lo largo de la tarde, la he escuchado alguna vez más. No soy yo quien deba hacer crítica alguna. Eso, os lo dejo a vosotros. Sólo añadir mi agradecimiento a la propuesta que, no hace mucho tiempo aún, me hizo Ernesto Blanco; al extraordinario trabajo en la “musicación” de Juan ZARZUELA y Gabriel MUÑOZ. Y el que me permitáis sentirme enormemente orgulloso de que de alguna manera haya podido contribuir a que Larache, nuestro pueblo, nuestra tierra, tenga dedicada una composición “musicada” que ya es de todos nosotros.

                                                  Carlos TESSAINER Y TOMASICH

PARA ESCUCHAR LA CANCIÓN PINCHA EL SIGUIENTE ENLACE:

http://www.goear.com/embed/sound/448742b

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La letra dice así…

A LARACHE

Ciudad que codiciada
por reyes extraños fuiste.
Altanera, la envidiada:
a ellos siempre venciste.

Al océano volcada
de él siempre amiga.
Y el gran mar atronaba
de él jamás enemiga.

Los que en ti estuvieron,
moraron en tu corazón,
vibran, siempre sintieron
punzadas de emoción.

Atlántico es tu cuna
Hespérides tu morada.
Amante como ninguna
¡siempre la deseada!

Quienes nos alejamos
con pena, con gran pesar,
en los recuerdos buscamos
siempre un “mar” como tu mar.

Para ti tierra querida
querida, nunca olvidada,
¡cuán grande es la herida
de sentirte apartada!

Cual reproche no lo sientas:
de ti jamás me quise ir,
que como ciego a tientas
te sufro por no percibir.

Y Larache siempre en mente,
en mente y en el sentir
conmigo siempre presente
¡contigo siempre latir!

 

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