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MADRID, 14 DE DICIEMBRE – PRESENTACIÓN DE “MALABATA”, DE SERGIO BARCE

Sergio jr, SB y Pablo

Escoltado por Sergio jr. y Pablo, durante el rodaje de El nadador, en Larache

El próximo sábado, 14 de diciembre, a las 19:00 horas, en la Librería Sin Tarima, se presentará mi novela Malabata (Ediciones del Genal – Málaga, 2019).

La presentación correrá finalmente a cargo del director y montador nominado a los Premios de Cine Goya 2020… Pablo Barce, mi hijo. Promete ser un encuentro divertido y diferente. Os esperamos.

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Os recuerdo que, a continuación, el lunes 16 de diciembre, estaremos en Valencia, donde la novela se presentará en la Cervecería Cruz del Sur Shambala, de la mano de los escritores y amigos Susi Bonilla y Mauro Guillén, y luego, a las 19:00 horas también se presentará el libro colectivo de relatos Juegos y Juguetes, de la Generación BiblioCafé, en el que participo. 

 

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ASÍ FUE LA PRESENTACIÓN DE “PERFIDIA DE ÁSPID”, DE AHMED OUBALI, EN LARACHE

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Sergio Barce y Ahmed Oubali

El pasado 1 de noviembre, presenté en Larache Perfidia de áspid (Amazon Fulfillmet, 2019), de mi amigo y paisano el profesor Ahmed Oubali, en el Fondak Zeljou, en pleno Zoco Chico de nuestro pueblo, y dentro del Festival Entrerritmos. Fue un placer hacerlo y sentirnos rodeados de amigos que hicieron el acto más fácil y cercano. Se trataba de hacer la presentación del libro de manera amena, así que le dimos un toque informal charlando sobre el contenido de los relatos. Y así lo hicimos.

En la contraportada del libro, leemos la siguiente sinopsis:

“Estos 7 relatos  -con factura negrocriminal que asocia al suspense, la comedia, el erotismo y el romance-  se ambientan en Marruecos y España, lo cual ofrece una dinámica particular a la lectura: Ouarzazate con sus paisajes exóticos, Tánger con sus calles míticas y coloniales, Ketama asediada por los drogadictos, Rabat y Casablanca inmersas en la delincuencia, Marrakech con sus calles bulliciosas y viciosas, el Rif de las mil y una desgracias, Málaga, Algeciras, entre otras, albergando a protagonistas marroquíes y españoles, fusión de la controvertida convivencia entre ambas orillas, que el autor refleja en su libro con una nítida perspectiva etnográfica de género negro  que implica un ambiente de suspense, de angustia y a la vez de divertimento placentero; un universo de vicios envueltos en intrigas permanentes con enlaces sorpresivos; una brevedad narrativa  en la que todo se condensa para provocar inolvidables sensaciones en el corazón del lector. Lo propio de la ficción…”

Perfidia de áspid - portada

He de destacar dos características muy sui generis de este libro: primero, que se trata de una obra escrita directamente en español por un autor marroquí, cuya lengua materna es el árabe dialectal, y que se trata probablemente de una de las primeras obras noir o polar genuinamente marroquí, y todo ello le confiere a Perfidia de áspid un valor añadido.

El primer relato, que da título a este libro, arranca de la siguiente manera:

“Sureste de Ouarzazate, una tórrida tarde de agosto, en los alrededores de la zagüía sidi Munsif. Hace un calor de mil demonios. El paisaje yermo e inhóspito se extiende en la lejanía, hasta done llega la vista. La atmósfera asfixiante parece haber inmovilizado el tiempo.

Dos hombres rastreando huellas delatoras de la presencia de ofidios. Son cazadores y encantadores de serpientes. El mayor, Ziriab Dehia, aparenta unos cuarenta años, bien fornido, con barba oscura, expresión un tanto ausente y cara de hacha, desfigurada por un áspid que hace tiempo le escupió el veneno a los ojos, mientras rezaba a la intemperie y se volvía de lado para concluir con el saludo espiritual final, dejándolo tuerto. Viste un atuendo local, una gandura azul y turbante. Su vida se reduce a cazar serpientes y rezar. El más joven, Muntasir Dehia, frisando los treinta, de cabello negro y piel curtida, parece más deportivo, aventurero y jovial. Lleva vaqueros desteñidos, alpargatas y un enorme sombrero.

Caminan por donde abundan las madrigueras de rata obesa y ardilla moruna, de sustrato suelto, espacios donde se marcan bien las huellas de los reptiles. Saben identificar cada tipo, su hábitat, si son venenosas o no. No utilizan botas altas que cubran los tobillos y piernas ni pantalones de lona y guantes de cuero grueso ni botiquín de primeros auxilios. El mayor lleva solo una vara larga para mover rocas y troncos y el joven va armado de unas pinzas y un bastón ahorquillado.

Pronto empiezan a localizar unos surcos zigzagueantes que llevan a una hura…”

Estos párrafos iniciales de su primer relato ya nos anuncian a un escritor que domina el español a la perfección, con un rico vocabulario, y que presenta a sus personajes de manera efectiva y económica. Sus frases cortas nos sitúan en el lugar y nos describen a los protagonistas con pinceladas de impresionista. Pero Ahmed Oubali, a medida que avanza en sus tramas, también nos demuestra su profundo conocimiento de las técnicas narrativas de la novela y del relato negro. Bebe directamente de las fuentes más influyentes: Edgar Allan Poe y Agatha Christie por un lado, y James M. Cain y Raymond Chandler por otro. Y hay también una clara influencia del cine negro americano.

Perfidia de áspid es una obra curiosa y profundamente intensa, un retrato crudo y sin paños calientes de la sociedad marroquí actual a través de los distintos relatos que la conforman. Lo más llamativo es que lo haga con tramas llenas de suspense, violencia explícita e intriga. Son cuentos excelentes. Desde el primero ya mencionado, en el que usa la figura de la serpiente como metáfora de sus personajes, Ahmed Oubali centra los temas que le interesan para abordar la traición, los malos tratos, el parricidio, el engaño, la envidia… Pecados capitales e instintos humanos básicos.

Además de su calidad narrativa, hay que resaltar su falta de conmiseración hacia los personajes que crea, todos ellos movidos por sus bajas pasiones. Conocedor del cine negro americano, crea femmes fatales carentes de alma, frías, seductoras e implacables. Reconocemos también las influencias de El cartero siempre llama dos veces, de Perdición… pero su personaje femenino es más cruel que Lana Turner y que Barbara Stanwyck juntas.

En los otros relatos (como los titulados Las manos que ven, La ingrávida espiral del crimen, Amor post morten, No abras esa caja…) la avaricia, la traición o la suplantación de la personalidad son el leit motiv de esos personajes atormentados que solo aspiran a saciar sus apetencias personales, llegando al asesinato si eso les reporta la satisfacción de cuanto anhelan. No hay piedad, ni perdón, solo astucia, engaño y muerte. Y en todos los cuentos planeando la sombra de Hitchcock y sus films Sabotaje y Encadenados, o de películas como Sed de mal y El halcón maltés.

En cada una de sus historias hay matices riquísimos, detalles que enriquecen la trama y giros inesperados que nos dejan desconcertados. Y las escenas de violencia están excelentemente narradas.

En definitiva, un libro de relatos que no nos deja respirar con cada una de sus historias. Un libro negro, muy negro.

Tras mi presentación, se abrió un largo debate en el que Oubali dio una lección magistral sobre la diferencia entre novela o relato negro y el de intriga o suspense, además de sus técnicas narrativas. El acto de la presentación en el Fondak Zeljou acabó con Ahmed Oubali leyendo unos versos de nuestra amiga común la poeta algecireña Paloma Fernández Gomá.

Sergio Barce, noviembre 2019

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Sergio Barce y Ahmed Oubali en el Fondak Zeljou, Larache

Ahmed Oubali fue catedrático de Semiótica de Textos en la Universidad de Tetuán; de traducción en la Facultad Rey Fahd de Tánger y de idiomas en la prestigiosa ESTEM de Casablanca. Licenciado en Filología, Traducción y Periodismo, es Doctor desde 1990 por la Universidad Rennes II Haute Bretagne de Francia en la que defendió su Tesis sobre las traducciones francesas del Quijote. Su actividad de escritor y de intérprete de conferencias data de aquellas fechas. Es miembro de varias asociaciones, en particular de la cesada Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española. Lleva publicando desde 1993, artículos de crítica literaria y relatos, todos ellos dedicados al ambiente etnográfico hispano marroquí, con factura de género negro, una de las facetas que venía faltando a la joven literatura marroquí en español.

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LARACHE – SIGLOS XVI-XVII (8ª PARTE)

8ª entrega de la Historia de Larache, durante los siglos XVI y XVII.

…Escribía Marcos de Guadalaja en 1611:

“…Algunos he oydo afirmar (gran lástima) de que convenía desamparar esta plaça; motivando su opinión con que era de mucho gasto y poca utilidad y provecho; pues con ella no se conseguía (conforme reglas de Estado) el intento y fin: que era quitar el puerto y receptáculo a los Corsarios, teniendo en su favor y mano, a diez y seys leguas poco menos por aquella costa, el puerto de La Mamora, a donde ellos acuden con seguridad y frecuencia”.

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En efecto, Larache había pasado de ser la más codiciada a todo lo contrario. Muchos españoles se preguntaban para qué servía la plaza, ya que el coste de su mantenimiento era muy elevado. De hecho, en el Consejo de Estado, durante varias de sus reuniones del año 1612, se oyeron voces discrepantes. Mientras que el ingeniero Juan de Médicis era partidario de abandonar Larache, otros, como el marqués de Castelrodrigo, el Comendador Mayor de León, el marqués de Velada, el duque del Infantado, el marqués de Villafranca y el duque de Alburquerque defendieron que, después de haberla deseado con tanto ahínco, abandonar Larache sería una deshonra y significaría perder reputación. También coincidían algunos de estos nobles que, si no se tomaba el puerto de La Mamora, continuar en Larache se tornaba más complicado.

Lo cierto era que Larache recibía pocos fondos para cubrir a las tropas, a los espías marroquíes que trabajaban para la corona, a los avituallamientos, al armamento y al problema acuciante de los enfermos del Hospital. El propio Gobernador de Larache, Gaspar de Valdés, escribió estas tristes líneas al rey Felipe III en 1612:

“…Es compasión ver los soldados desnudos y descalços; que esto les tiene de todo punto aburridos, y así sirven desesperadamente, comunicándose unos a otros la rraçón que les parece tienen para ello, y que si se tarda en rremediar su miseria, será posible yntentar algún medio desgraciado para perdición suya, procurando pasar a España por Verbería, pareciéndoles que es menos ynconveniente aventurarse a esto que continuar al servicio en la miseria que pasan…”

 Todo esto dio lugar a numerosas deserciones y el avituallamiento era cada vez más complicado, incluso para los propios cabileños que eran asaltados cuando trataban de llevar sus mercancías a Larache. Y mientras tanto, el sultán al-Xaij continuaba con unos pocos fieles en su campamento, a los que se les unió un judío llamado Salomón Pariente, intérprete enviado por España para servir de enlace entre el sultán y España. Por supuesto, continuaban las disputas entre el propio sultán Muhammad al-Xaij; su hijo Abd Allah, instalado en Fez; Mawlay Zidan, asentado en Marraquex y el mahdi Ahmad ben Abd Allah.

Galeones españoles luchando contra los piratas berberiscas, Cornelis Hendriksz Vroom, 1615

Galeones españoles luchando contra los piratas berberiscasCornelis Hendriksz Vroom, 1615

 

El año 1613 no fue mejor para Larache. Primero, con la falsa noticia de un intento de voladura del castillo de Nuestra Señora, que resultó ser una invención de un morisco que envió una carta al duque de Lerma con esa sospecha para crear incertidumbre. Segundo, que por descuido y falta de organización, se detectó en las cuentas del pagador de Larache, don Rodrigo Enríquez de León, un descubierto de 56.905 reales. Y tercero, por las consecuencias que provocó la muerte del sultán Muhammad al-Xaij al-Mamun, acaecida (en la versión más fiable) en septiembre de 1613 a manos del almocadén Bolif, Bulif o Golife, natural de Alcázar, que actuó en connivencia con el alcaide de Arcila. Su muerte despertó el temor en España de que el hijo de al-Xaij, Abd Allah, decidiera atacar Larache y otras plazas españolas. Pero Abd Allah anunció que deseaba la amistad con España siempre y cuando se le devolviesen los bienes de su padre depositados en Larache y en Tánger. La corona española decidió ganar tiempo.

La desesperación del gobernador de Larache, don Gaspar de Valdés, aumentó a finales de 1613 cuando 264 de sus hombres fueron trasladados a la península y fueron sustituidos por 280 soldados inexpertos de las compañías de don Sancho de Benavides y don Diego de Vera, precisamente cuando también llegaba la noticia de un inminente ataque de Mawlay Zidan contra Larache. Sin embargo, nada ocurrió.

La Mamora 1621

LA MAMORA en 1621

1614 marcó un cierto cambio de rumbo al ocupar España la deseada plaza de La Mamora, que significaba que se podía mantener Larache. Todo comenzó cuando Mawlay Zidan decidió ceder el puerto de La Mamora a los holandeses. En junio de 1614, el almirante Jan Evertsen llegó a su puerto con cuatro grandes navíos y aguardó a que Zidan le permitiera ocupar la ciudad, tal y como habían pactado. Sin embargo, nuevas luchas internas hicieron que Zidan no acudiese a la cita. Esto propició que don Gaspar de Valdés pusiera en aviso a Felipe III, anunciándole la presencia de Evertsen y de 16 barcos corsarios en el puerto de La Mamora. Esta amenaza alentó al monarca español y, de inmediato, hizo zarpar desde Cádiz el 1º de agosto de 1614 a la escuadra que comandaba don Luis Fajardo, marqués de los Vélez y Capitán General de la Armada del Mar Océano, que estaba compuesta de 99 barcos de diferente tipo.

Marquesado de los Vélez

Marquesado de los Vélez

Esta armada llegó a Larache el 2 de agosto, lo que propició que corriera la noticia hasta La Mamora de que esta escuadra se dirigía hacia allí. Pero el almirante Evertsen, sabiéndose en desventaja, no se enfrentó a don Luis Fajardo y negociaron. Pero no hubo acuerdo y el 5 de agosto los españoles iniciaron una maniobra de asalto compleja y difícil que acabó con el desembarco en la orilla derecha del Sebú de dos mil hombres. Tanto los piratas como los marroquíes que defendían el terreno y las naves trataron de escapar y prendieron fuego a las naves piratas, pero la rápida reacción de los españoles impidió que las llamas afectaran a la mayor parte de los barcos. El 6 de agosto, La Mamora ya estaba en manos de la corona de España. El 15 de agosto, cuatro mil marroquíes, entre infantes y jinetes, trataron de reconquistar la ciudad, pero fueron rechazados por las tropas españolas.

A partir de ahí, todos los soldados y nobles deseaban acudir a reforzar La Mamora, conquista que se celebró en España como un gran acontecimiento. En septiembre, el gobernador de Larache, don Gaspar de Valdés, tuvo que enviar parte de sus tropas a La Mamora para asegurar la plaza, lo que debilitó su posición…

Sergio Barce, julio 2019

Seguirá…

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