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EN EL CONGRESO “LA FRONTERA LÍQUIDA”, DE CÓRDOBA

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El pasado martes, 26 de noviembre, participé en el Congreso Internacional La frontera líquida, organizado por la Asociación Colegial de Escritores de España, Sección de Andalucía, que tan perfectamente han dirigido José Sarria y Manuel Gahete, a los que hay que reconocer todo el esfuerzo y la dedicación, así como el afecto y calidez que nos han demostrado a todos los participantes.

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Mi ponencia formaba parte de la mesa redonda sobre La narrativa de la frontera y de los escritores transterrados, mesa que conformábamos los novelistas Mohamed Lahchiri, Mohamed Bouissef Rekab, Mohamed el Morabet y yo mismo, es decir, una mesa formada por amigos, lo que hizo muy fácil nuestras respectivas intervenciones, o al menos así lo percibí y lo viví. Nos moderó Paco Huelva, con mano férrea pero a la vez flexible. Un placer haber compartido luego una pequeña charla con Paco de la mano de una copa de montilla (previa a las cervezas).

En las distintas ponencias e intervenciones hubo un grupo nutrido y variado de escritores y estudiosos españoles y marroquíes en su mayoría, todos de un alto nivel, de manera que ha sido un privilegio coincidir por vez primera con algunos de ellos en unos casos y una suerte volver a ver a amigos en otros. Por fin conocí en persona a mi admirada Malika Embarek, una de las traductoras más importantes, un encanto de persona y de una modestia admirable. Y a Maribel Méndez, que desde el Instituto Cervantes de Fez siempre tiene un aliento para animarme, y a la que así pude darle las gracias. Y volví a disfrutar de los amigos, los ya mencionados el Morabet, Lahchiri y Bouissef, y Rajae Boumediane, la reina del boulevard, Nisrin Ibn Larbi, Farid Othman Bentria, Khalid Raissouni, Fernando de Ágreda, Francisco Morales Lomas, Larisa y Ana, Paloma Fernández Gomá, Abdellatif Limami, Mohamed Abrighach, Antonio García Velasco, Zuer el Bakali, Mohamed Dahiri, Remedios Sánchez, Aziz Amahjour… 

Además de los mencionados, en el Congreso también intervinieron Antonio Manuel, Paco Morales, Juana Castro, Sahida Hamido, Alicia Aza, Raquel Lanseros, Ahmed el Gamoun, José Cabrera, Mezouar el Idrissi, Manuel Vázquez Medel, Ahmed Benremdane, Ahmed Mgara, Abdul Hadi Sadoul, María Rosal, Hossain Bouzineb, Antonio Enrique… Poetas, profesores e investigadores a quienes sigo desde hace tiempo, y a los que acabo de descubrir en este encuentro y que seguiré también.

En fin, una larga lista que demuestra que, además del trabajo desarrollado, lo más importante fue el reencuentro con ellos y compartir ese tiempo que siempre nos enriquece un poco más. Con Juan José Téllez solo pude hablar por teléfono a causa del accidente que había sufrido el día antes y que me impidió verlo el martes. Y tanto Rafael Ballesteros como Javier Rioyo se me escaparon antes de poder abordarlos. Pero sí coincidí con María Jesús García González, directora del Instituto Cervantes de Casablanca, con quien pocos días antes había intercambiado unos correos, y nos emplazamos para vernos en Casa. Cosas que ocurren cuando hay tanto talento junto.

Reiterar mi admiración a José Sarria y a Manuel Gahete, a quienes me une un afecto y amistad especiales, y a los que no me canso de dar las gracias por su generosidad hacia mi persona y mi obra. Los dos han hecho un trabajo hercúleo que no solo acaba con estas jornadas, sino que se extiende con la publicación del libro La frontera líquida. Estudios sobre literatura hispanomagrebí (Tirant Humanidades – Valencia, 2019), que acaba de publicarse, y en el que se incluye mi trabajo sobre la narrativa de Mohamed Lahchiri.

Todo ha sido un verdadero lujo.

Sergio Barce, noviembre 2019 

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Sergio Barce, Mohamed el Morabet, Mohamed Bouissef Rekab, Mohamed Lahchiri y Paco Huelva

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Malika Embarek y Sergio Barce

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Sergio Barce, Mezouar el Idrissi y Farid Othman Bentria

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Mohamed el Morabet, Farid Othman, Maribel Méndez y Sergio Barce

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Raquel Landeros y Sahida Hamido

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Rajae Boumediane, Malika Embarek, Khalid Raissouni, Mezouar el Idrissi y José Cabrera

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José Sarria

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Manuel Gahete

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El Gamoun, Mohamed Abrighach, Abdellatif Limami y Antonio García Velasco

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Abdellatif Limami y Paloma Fernández Gomá

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Mohamed Lahchiri, detrás Maribel Méndez y Mohamed el Morabet

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Fernando de Ágreda y Hossain Bouzineb

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Nisirn, Raquel, Zuer y Sahida

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Paloma y Remedios

Paloma Fernández Gomá y Remedios Sánchez

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Un marco incomparable donde se desarrolló el congreso

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CÓRDOBA – 25 Y 26 DE NOVIEMBRE – CONGRESO “LA FRONTERA LÍQUIDA”

Durante los días 25 y 26 de Noviembre participaré en el Congreso Internacional La frontera líquida, en la Universidad de Córdoba, dentro de la mesa redonda que versará sobre La literatura de la frontera y de los escritores transterrados. Todo un honor por el alto nivel de los participantes entre los que se encuentran escritores y profesores a los que admiro desde hace tiempo.

Tenéis toda la información sobre las ponencias e intervinientes en el siguiente enlace:

https://www.facebook.com/events/393425548232175/

La frontera líquida - cartel

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RETRATO LITERARIO DEL ESCRITOR LARACHENSE DRIS DIURI

En 1996 se publicó “Literatura marroquí en lengua castellana”, escrito por Sergio Macías y mi entrañable y admirado Mohamed Chakor. En este volumen, publicado en la Colección Reencuentro, de Ediciones Magalia (Madrid, 1996), Macías y Chakor recopilan lo mejor de la literatura marroquí escrita en castellano.

LITERATURA MARROQUÍ EN LENGUA CASTELLANA

Estructurado en décadas, cada período recoge a los autores marroquíes más destacados que eligieron el idioma de Cervantes para crear sus obras. Y así nos llevan desde los años cuarenta hasta 1996, en un acertado y muy cuidadoso trabajo de selección.

MOHAMED CHAKOR

En el libro desfilan la vida y la obra de los siguientes autores:

Años 40 y 50:  Abderrahim Yebbur Uddi, Mohammad Ibn Azzouz Hakim, Dris Diuri, Abdel-latif Jstib, Mohammad Temsamani y Moisés Garzón Serfaty.

De la década de los 60: Abdelkader Uariachi; Mohamed Mamoun Taha, el propio Mohamed Chakor, Abderrahman Cherif-Chergui, Dris M. Mehdati y Mohamed Laarbi Messari.

De los años 70: Aziza Bennani, Simón Levy, Abdellah Djbilou, Malika Embarek López, Mohammed Amrani, Mohamed Bouissef Rekab, Mohamed Sibari, Ahmed Sabir, Said Jedidi, Fadel Al Ach-hab y Hossein Bouzineb.

Y de las décadas de los 80 y 90: Oumama Aouad, Houssein Bouzalmate Mohamed, Chukri el-Bakri, Laila Bel Ghali, Laarbi el Harti, Samira Abdelaziz Brigüech, Mohamed El Kihel e Inés Calvo, Ahmed Mgara, Jalil Tribak, Mohamed Maimoni, Abderrahman el Bakkali, Ali Mohamed Laarbi y Ahmed Daoudi.

Mohamed Sibari

Mohamed Sibari

Amén de ellos, se incorpora al volumen una serie de artículos firmados por Juan Goytisolo, Antonio Gala, Jacinto López Gorgé, Manuel Ruiz Lagos, Sergio Macías, Aurora Cuevas Cervero, Mohamed el Kihel, Ahmed Daoudi, María Luisa Lajara y Luis F. Bernabé Pons.

Mohamed Mamoun Taha "Momata"

Mohamed Mamoun Taha “Momata”

Varios de los autores seleccionados son larachenses: Dris Diuri, Mohamed Mamoun Taha o Mohamed Sibari, otros tienen alguna relación con Larache, y varios me son muy queridos.

De los autores que forman parte de la década de los años cuarenta, destaca entre otros el larachense Dris Diuri, tan admirado por el profesor Fernando de Ágreda. Y es éste precisamente el fragmento que transcribo de este estupendo manual y que analiza con detalle la obra del poeta del amor.

Sergio Barce, abril 2013

DRIS DIURI

Dris Diuri nació en Larache, en 1925. Cursó sus estudios en la zona norte de Marruecos, en la época del Protectorado español. Llegó a ser el mejor alumno en dicha región, y muy aventajado en el idioma castellano. Fue un intelectual que se preocupó por estrechar los lazos fraternales entre Marruecos y España. Dejó constancia de ello como escritor, periodista y conferenciante.

DRIS DIURI

DRIS DIURI

Colaboró brillantemente en varias revistas españolas y marroquíes. Desempeñó la función de canciller en el Consulado de Marruecos en Barcelona. Sigue leyendo

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“CALLE DEL AGUA. Antología contemporánea de Literatura Hispanomagrebí” (2008) de MANUEL GAHETE, ABDELLATIF LIMAMI, JOSÉ SARRIA, AHMED M. MGARA & AZIZ TAZI

CALLE DEL AGUA

Antología contemporánea de Literatura Hispanomagrebí

(2008)

de Manuel Gahete, Abdellatif Limami, José Sarria,

Ahmed M. Mgara & Aziz Tazi

     El 29 de Octubre de 2008 acudí a la presentación del libro CALLE DEL AGUA en el Instituto Cervantes de Tánger, dentro del marco del Festival de Cine de Tánger, en colaboración con el Instituto Municipal del Libro de Málaga. Debo decir que fue una decisión acertada por la grata sorpresa que supuso la altura y calidad del evento, reflejo, obviamente, del cuidado con el que se ha afrontado la elaboración y edición de esta obra.

Jose Sarria

     Las palabras introductorias de José Sarria allanaron el camino a las posteriores exposiciones en cuanto aclaró uno de los objetivos marcados por esta obra: no pretender sentar cátedra sobre la presencia o no de ciertos autores, sino la de ser una muestra, una selección que, como tal, no puede abarcar a la totalidad de los escritores y creadores magrebíes que escriben en la lengua de Cervantes. Dicho esto, José Sarria, con la prudencia, mesura y equilibrio que le caracteriza, apuntaló aún más los fines de este trabajo prolijo y detallista: llamar la atención sobre el hecho incuestionable de la originalidad y novedad que supone el que exista una literatura hispanomagrebí como tal, es decir, de autores cuyo idioma propio es el árabe pero que vuelcan su creación en el idioma castellano (lo que los autores de esta antología vienen en llamar la “magrebidad” del español), de la propia existencia de esta literatura, única en los países árabes (por tanto, digna de apoyo) y de la proyección futura de la misma. Y, CALLE DEL AGUA, viene a cumplir ampliamente este afán divulgativo.

     El prólogo del libro es obra de Rodolfo Gil Benumeya Grimau y, en su corto pero denso viaje a través de los avatares por los que ha evolucionado la literatura magrebí en expresión española, viene a destacar el hecho de que quienes han venido poniendo las simientes para que se desarrolle este tipo de literatura, única y sorpresiva, han sido precisamente unos cuantos creadores, solitarios, sin duda, pero que creían firmemente en lo que estaban haciendo. Y la mayor parte de ellos provienen de dos ciudades en concreto: de Tetuán y de Larache (lo que, en este caso, me llena de orgullo, por razones obvias).

       Efectivamente, desde las revistas ALMOTAMID en Larache y KETAMA en Tetuán, durante la época del Protectorado, los primeros autores marroquíes que se atrevieron a crear en castellano encontraron allí su primer trampolín para dar a conocer sus poemas, ensayos o traducciones. El profesor Fernando de Ágreda señala al respecto: Dris Diuri nos ofrecía generosamente su colaboración… y decía en unos de los párrafos de su carta escrita el 14 de Junio de 1978: “Debo aclarar que todos mis trabajos – o pequeños libros – están escritos en el Gran Idioma Cervantino y no he podido encontrar ninguna ayuda para su publicación o traducción a otras lenguas…Finalmente desearía hacer una pequeña observación: tal vez sea el único marroquí o somos muy contados los que escribamos en español, pero desgraciadamente no contamos con asistencia en ningún sentido por parte de nadie. Navegamos en mar solitario o en bosque sin luz. Y creo sinceramente que merecemos un poco de atención. (1)

      A esta llamada de auxilio que ya hacía el poeta larachense en 1978 es a la que acude CALLE DEL AGUA, como si de un barco de rescate que navegara por el estrecho se tratara. Y es justo que así lo haga, pues es digno de reconocimiento el esfuerzo que supone el hecho de, sin ayuda alguna, sin apoyo institucional, sin la promesa no ya de una segura publicación sino siquiera de ver la luz en medios más asequibles (por ejemplo, la prensa, y hago en concreto esta alusión porque, actualmente, como si se acrecentasen las dificultades, también han desaparecido, para nuestra desgracia, los escasos periódicos o suplementos diarios que se publicaban en español en Marruecos); es decir, sin prácticamente salidas a sus creaciones, estos autores se empecinan en seguir escribiendo en castellano. De ahí que Rodolfo Gil quiera rendir un sutil pero merecido homenaje a esos francotiradores que han abierto el camino a otros soñadores: desde esos autores marroquíes que se lanzaron a escribir en revistas literarias en el Protectorado a la “figura principal” del periodista Said Jedidi quien, también contra corriente, ha sabido liderar y mantener un informativo televisivo en castellano desde  la Televisión Marroquí, algo homérico, y no soy excesivo, tras casi treinta años fajándose contra viento y marea; sin que el prologuista olvide, tampoco, al periódico L´Opinion con su página en español como “semillero principal de mucho intento de creación en lengua española” o a la tristemente desaparecida La Mañana en la que tan extraordinaria labor desarrollara la periodista Khadija Warid; ni deje de mencionar la labor de otros periodistas y profesores de literatura y lengua española como Mohamed Larbi Messari, Mohamed Chakor, Bounou, Ahmed Mgara, Abellatif Limami y Aziz Tazi (estos tres últimos coautores del libro objeto de este artículo), o la labor desarrollada por la Asociación Española de Escritores Marroquíes en Lengua Española (AEMLE) y la Asociación de Hispanistas Marroquíes de Fez. (2)

Said Jedidi

     CALLE DEL AGUA, como vengo diciendo, ha sabido estructurarse de una manera inteligente, fácil y accesible al lector profano que pretenda acercarse a esta literatura tan “sui generis”, pues, de varios plumazos, puede hacerse una idea muy certera de lo que ésta significa y lo que abarca. Tras el prólogo de Rodolfo Gil, ya mencionado, un estudio introductorio por parte de los cinco autores nos sirve para marcar las pautas, orientaciones y casuística de la obra, y hasta justificar esta antología. Estudio introductorio que se desmiembra, a su vez, para situarnos en el marco geográfico referencial, el desarrollo histórico del español en el Magreb, la interesante evolución que va del hispanismo a la “creación” literaria en el propio Magreb, con un posterior desarrollo a través de los autores, y, por último, lo que quizás emerge de todo este trabajo, a saber, la fijación, para algunos audaz, para mí certera, de la “literatura hispanomagrebí (o literatura española escrita en el Magreb) frente a la denominación de <escritores magrebíes de expresión en castellano>” (3).

     Como los autores de esta antología se preocupan de subrayar “el lector va a encontrar una literatura que hace una considerable apuesta por la musicalidad, cobrando el texto un gran sentido educativo a través de la moraleja…, apareciendo en escena imágenes hasta ahora casi inéditas en la literatura española peninsular, junto a elementos literarios… consustanciales a su identidad personal, étnica o racial. Además de un vocabulario que enriquecerá el acervo español…”.

Ahmed Mgara & Abdellatif Limami

     Para rematar la faena, CALLE DEL AGUA, con acierto absoluto, viene a ofrecer al lector la posibilidad de descubrir esta nueva literatura a través de sus narradores y de sus poetas y, en esta dualidad, dedicar un análisis panorámico a cada género (Abdellatif Limami lo hace con la narrativa y Aziz Tazi con la poesía) y luego un análisis específico a los autores seleccionados (Manuel Gahete presenta a los narradores y José Sarria a los poetas), para cerrar la obra con una muy buena selección de textos de los autores estudiados, con lo que tenemos una visión global, en horizontal y en vertical, de ellos y de las obras que están gestando.

     No puedo dejar de mencionar a los autores seleccionados porque, en definitiva, ellos son los artífices reales que sustentan la antología. Manuel Gahete efectúa el correspondiente análisis crítico de los narradores, que son: Mohamed Chakor, Mohamed Sibari, Mohamed Akalay, León Cohen Mesonero, Said Jedidi, Mohamed Bouissef Rekab, Mohamed Lachiri, Ahmed M. Mgara, Larbi El Harti y Ahmed Daoudi. Mientras que los poetas, analizados de la misma manera por José Sarria, son: Moisés Garzón Serfaty, Mohamed Chakor, Mohamed Sibari, Sara Alaoui, Mohamed Toufali, Mohamed Doggui, Aziz Tazi, Mezouar El Idrissi, Abderrahman El Fathi, Moufid Atimou, Souad A. Abdelouarit y Jalil Tribak.

Manuel Gahete

Aziz Tazi

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Valiente me parece el hecho de que sus autores, sin reservas, derrochen honestidad y sinceridad y adviertan, desde el comienzo, que nadie busque, aún, una obra excelente, inolvidable, una obra magna o un autor transcendental, pues, esto es lo cierto, estamos ante una literatura en ciernes, en pañales. En la presentación del libro en Tánger, tanto Manuel Gahete, al referirse a los poetas, como Abdellatif Limami, respecto de los narradores, dejaron bien claro que, en una mayoría de ellos, aún no se ha producido una depuración en su escritura… “Por eso, el lector de ciertas obras  de esta escritura de marroquíes en lengua española se siente frustrado cuando establece su primer contacto con sus creaciones: muchas dificultades lingüísticas, carencia de una verdadera estructura novelesca, trama sencilla (simplista a veces), “creadores” transformados en “albañiles” por no decir “peones”. Pero como el fenómeno está en sus premisas, los altibajos son normales y evidentes”. (4)

     Me atrevería a decir, sin ambages, que siendo todo ello cierto, también lo es que ya comienzan a verse los primeros frutos de una “elevación” paulatina en la obra de esta literatura hispanomagrebí, es decir, una concienciación en los propios autores de una mayor exigencia crítica, un mayor esfuerzo por parir obras más trabajadas, de mayor enjundia literaria.

     Sería el caso, por ejemplo, de Mohamed Bouissef Rekab. Narrador agresivo y aguerrido, sufre en sus primeras obras de ese mismo mal que ya mencionan los autores de CALLE DEL AGUA, es decir, la descompensación en la estructura narrativa, trama simple, etc… Sin embargo, una de sus últimas novelas “Aixa, el cielo de Pandora” (5), con un dominio absoluto del castellano, es una novela ambiciosa, que no defrauda en ningún aspecto: narración que bebe del realismo social acunado por Mohamed Chukri, trata todos los temas que obsesionan a los creadores marroquíes (las contradicciones de su sociedad, la interacción entre las tres culturas, la moral…), pluralidad de narradores y puntos de vista, un marco geográfico concreto (en este caso, la ciudad de Larache, y en menor medida Tánger y Tetuán), mezcla de realidad y ficción, la crudeza de la miseria representada en el personaje protagonista, la dignidad, sin embargo, del desheredado, y, como colofón, un cuidado en el lenguaje, con frases de una belleza formal que trascienden el propio texto (“se hallaba rodeada de tristezas detenidas en su vida”).

    Es en esta obra, quizás más que en ninguna otra, donde el uso del castellano sirve al autor para dar rienda suelta a tramas, personajes y creaciones que, en árabe, le estarían vedados. No olvidemos que el árabe, como idioma del Profeta, no puede ser utilizado para contar ciertas historias, para transcribir ciertas expresiones que se considerarían blasfemas. El castellano, en este sentido, sirve al escritor de vía de escape para contar lo que no puede en su idioma original. Por supuesto que, con esta afirmación, no estoy diciendo más que lo que he dicho, pues lo cierto es que los autores magrebíes que utilizan el castellano como arma literaria lo hacen porque lo han decidido libremente, porque es “su idioma creativo”.

     Otro ejemplo de esta evolución positiva sería el de Mohamed Akalay, evolución fácil de advertir desde “Entre dos mundos” (6) del año 2003 a los relatos que recopila en “Entre Tánger y Larache” (7) de 2006. Mientras que en su primera novela también aflora esa falta de pulso narrativo, una estructura simplista, narrador errático, en su siguiente libro hallamos relatos de gran factura literaria, entre los que destaca “Luz de vida”, un cuento redondo, bien construido, sobre el sentido de la vida y la ilusión por disfrutar de nuestra existencia sea cual sea nuestra edad, con el que Akalay, además, ganó el Premio Eduardo Mendoza de Relato Breve. Y tanto “Alcoba y amor”  como, sobre todo, “El peso de la vida” constituyen dos pequeñas joyas.

Sergio Barce, Mohamed Akalay, Abdellatif Limami, Said Jedidi, Mohamed Sibari y Abderrahman El Fathi

Sergio Barce, Mohamed Akalay, Abdellatif Limami, Said Jedidi, Mohamed Sibari y Abderrahman El Fathi

     En la poesía se hallan claros valores en alza. El hecho de que, en muchos casos, estos creadores sean profesores universitarios de literatura o lengua española les hace dominar mucho mejor el idioma y crear, en ese aspecto, con una mayor soltura. Aunque Manuel Gahete también indicó en la presentación del libro que falta aún mucho camino por andar para poder hablar con propiedad de una poesía hispanomagrebí que descolle, lo cierto es que los poetas presentes en ese acto, Abderrahman El Fathi y Moufid Atimou, con la lectura de varios de sus poemas, demostraron que, a poco que evolucione sus respectivas obras, se van a convertir en voces a tener en cuenta y, en concreto, dentro del panorama de la poesía hispanomagrebí, quizás en dos de las más importantes. Aunque, como bien dice Aziz Tazi “…la verdadera y certera expresión poética se logra, en la poesía magrebí escrita en español, de una manera satisfactoria en algunos casos y de un modo exquisito en otros pocos” (8)

     Quizás deba pedir disculpas por esta digresión imprevista, pero el abanico de posibilidades que se abre cuando se analiza el fenómeno de la literatura hispanomagrebí hace inevitable el tomar alguno de sus afluentes o remontar el río a contracorriente para puntualizar algún punto o subrayar alguna opinión anterior.

      Lo importante, en definitiva, es el hecho en sí de que CALLE DEL AGUA, como resultado del loable esfuerzo de sus cinco autores, sirva para dar a conocer, como así lo logra, a estos narradores y poetas magrebíes que luchan por no zozobrar en este maremágnum de la globalización pero que, en su singularidad, en su tenacidad por defender la libertad del creador para elegir su idioma de expresión artística, siguen manteniéndose a flote y, cada vez, con más seguridad y brío.

     La selección de textos de CALLE DEL AGUA termina con varios poemas de Moufid Atimou, y me parece acertado cerrar este artículo con los últimos versos del titulado “Las envejecidas caras”:

 …

Me acuerdo de estas envejecidas caras,

Cuando andaban firmes como montes,

Que andan curvados y tristes,

Temiendo tropezar en granos,

Sin poder levantarse nunca más. (9)

     Los escritores hispanomagrebíes, por el contrario, parecen avanzar erguidos, sin temor a tropezar, levantándose una y otra vez, pese a los imponderables.

 Sergio Barce

(1) “Dris Diuri y la revista Al-Motamid (Trina Mercader). Una aventura utópica” artículo de Fernando de Ágreda publicado en La Gaceta Informativa de Larache nº 5, Noviembre de 2006.

(2) Prólogo de “Calle del agua” de Rodolfo Gil. Páginas 13 y ss.

(3) “Calle del Agua”. Páginas 21 y ss.

(4) Abdellatif Limami. Página 52 de “Calle del agua”.

(5) “Aixa, el cielo de Pandora” de Mohamed Bouissef Rekab. Quórum Editores, Colección Algarabía. Cádiz, 2007.

(6) “Entre dos mundos” de Mohamed Akalay. Ed.AEMLE, Tánger, 2003.

(7) “Entre Tánger y Larache” de Mohamed Akalay. Sial Ediciones. Madrid, 2006.

(8) Aziz Tazi. Páginas 85-86 de “Calle del agua”.

(9) “Las envejecidas caras” (Inédito, verano 2007). “Calle del agua”. Página 241

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