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ASÍ FUE LA PRESENTACIÓN DE LA NOVELA DE HERMINIA LUQUE “LA REINA DEL EXILIO”

 

El pasado lunes tuve la fortuna de presentar la novela La reina del exilio, con la que mi querida amiga Herminia Luque ha obtenido el Premio Narrativas Históricas de Edhasa.

Aunque parapetados tras nuestras mascarillas, y ante un público que aún se resiste a perder estos encuentros literarios, tan necesarios para hacernos escapar de esta maldita realidad que nos rodea, la verdad es que lo pasamos bien. 

SB Y HL

Aquí os dejo mi intervención, que os servirá para entrar de manera subrepticia y sigilosa en esta novela.

LA REINA DEL EXILIO, de Herminia Luque. Por Sergio Barce

Hace tiempo que conozco a Herminia Luque. Hemos compartido espacio en algunos libros colectivos de relatos, ella con sus cuentos y yo con los míos. Herminia ha presentado alguna de mis novelas, y yo he escrito sobre alguna de las suyas. Nos hemos leído, y hemos viajado juntos.

Yo la he llevado a Marruecos y ella me ha trasladado a otros tiempos, a mundos en los que has de “amar tanta belleza” que acabas agradecido y rendido; mundos en los que mujeres excepcionales luchaban contra una realidad mezquina y mentecata.

Cuando viajo a través de sus palabras, me dejo embozar por sus descripciones tan bien construidas y por sus personajes, que poseen vida propia.

Hoy viajamos de nuevo juntos hasta finales del siglo XIX, pero Herminia me coge de la mano, sin prolegómenos y sin preguntar siquiera, y me arrastra tras de ella para llevarme a París.

Por supuesto, no ofrezco resistencia alguna, sería una insensatez por mi parte hacerlo a estas alturas, y, al llegar al viejo palacio Basilewski, me abandona en las escalinatas de entrada.

Un feo gesto por su parte, todo hay que decirlo, ya que me había imaginado un largo paseo por la orilla del Sena o que nos sentaríamos en el “Café de Flore” en la misma mesa de Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre. Cometer alguna locura de escritores.

Así que la miro de soslayo con todo el fingido resentimiento del que soy capaz (es decir, ninguno, porque me puede más mi admiración y mi cariño por ella) y empujo con abatimiento la puerta de acceso. Lo hago vestido como Newland Archer (confieso que el vestuario lo he elegido del guardarropía de La edad de la inocencia; ventajas de viajar del presente al pasado), y de esa guisa me topo con “la Gorda”, que me observa con curiosidad desde una ventana.

Alevosamente, pues, Herminia me ha dejado a solas a las puertas del palacio que ocupa en París la reina Isabel II no sin antes haberme deslizado un ejemplar de lo que intuyo es una guía para moverme por el interior, titulada La reina del exilio.

Su majestad se ríe burlona, y ni siquiera me abre la puerta, quizá por ser ése un cometido de lacayos.

Sufro así dos desplantes en menos de cinco minutos.

Opto pues por leer el libro que me ha endosado Herminia. Desde la primera línea, sin necesidad de atravesar la puerta, me veo de pronto en el interior del palacio de Castilla, que es como se conocía al palacio Basilewski una vez fijada allí la residencia de Isabel. Y dentro me encuentro con diferentes historias en minúscula, con la Historia en mayúscula, con misterio y con un par de asesinatos, con traiciones, con amantes, con engaños, con intrigas palaciegas, con personajes reales y con personajes ficticios que Herminia hace que parezcan tan vivos o más que los otros…

He acabado así dentro del libro. Y descubro que no es ninguna guía, sino una novela magnífica. De manera que me hago pasar por un personaje sin diálogo, el de un fisgón que se ha colado por el resquicio de un párrafo, para poder saborearlo con deleite.

De nuevo son las palabras de Herminia Luque las que me hacen viajar a un lugar desconocido del que, lo confieso, nunca antes había oído hablar. Y, aunque todo es pura decadencia, me ajusto mis quevedos para no perder detalle de cuanto Herminia me describe meticulosamente en La reina del exilio.

A través de sus páginas, de estas páginas, descubro que puedo pasar de los engañosos salones del decadente palacio de Castilla, en pleno París, a las calles de un Madrid tosco, pobre, chusco y analfabeto, y que puedo codearme con una reina y con condes y marqueses, pero también con prostitutas, mesoneros, ladrones, malnacidos, buscavidas, proxenetas y cocheros de punto.

Me engolfo entre tantos recovecos como hay en su narración. Sigo la vida de la desdichada Teresa y las maniobras de Julio Uceda, paso de una estancia a otra del palacio de Castilla como quien visita una casa conocida, me siento frente a Isabel II y la oigo respirar y conversar con sus modales toscos y brutotes, aunque me admiro de su naturalidad, de su desparpajo, de su soledad última, rodeada de fantasmas y de viejos nobles que han perdido su lugar en el mundo.

Incluso los panfletos que le hacen llegar a la reina exiliada me mueven a la compasión. Qué bien utiliza este elemento Herminia en la historia.

A medida que pasan las páginas y los capítulos, también me doy cuenta de que Herminia es capaz de ser una narradora galdosiana o una novelista más inclinada a Dickens, según le venga en gana. Es tan buena escritora que usa sus armas a su antojo y capricho. Si hay que embarrarse, Herminia se embarra, y si hay que arremangarse las faldas y las enaguas, se las arremanga. Yo solo la sigo sin rechistar.

Sus frases son capaces de que oigamos el ruido de los trajes que visten esas damas al moverse por las habitaciones, que percibamos los perfumes y afeites que utilizan las señoras y que nos lleguen los sudores de las criadas y de las menesterosas, que de todo hay en su novela; sus frases se llenan de palabras en desuso, pero que pertenecen a esa época y no hay una sola que sobre o que falte; sus frases tienen la virtud de engatusarnos para seguir las vidas de sus protagonistas y de enredarnos en intrigas y traiciones muy españolas y muy castizas, y muy galantes, pero muy envenenadas; sus frases nos depositan en el dormitorio de la reina y en las lúgubres habitaciones de casas miserables; sus frases nos embaucan hasta hacernos creer que estamos en el interior de “un meublé” y la sensualidad de sus sustantivos y adjetivos hasta nos crean la ilusión de protagonizar la escena que se desarrolla en esa habitación…

Las palabras de Herminia, en fin, tienen la elegancia para hacernos soñar que asistimos a una conferencia de Emilia Pardo Bazán en pleno París. Yo aprovecho la ocasión y me siento junto a una “dama coreana” que también ha acudido a la charla, y a la que doña Emilia no le quita el ojo de encima.

Pero todo llega a su final. Y cuando cierro esta hermosa novela, bajando ya las escaleras del palacio Basilewski, echo un vistazo por encima del hombro y veo que Herminia Luque le dice algo al oído a Isabel II, sin duda cosas de mujeres emancipadas, y las dos se ríen, como si, pese a todo lo desvelado, aún compartiesen muchos más secretos que, maliciosas ellas, han decidido que permanezcan para siempre tras esas paredes.

la reina del exilio portada

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FOTOS DE CINE 16

AP Y RDN

La primera de las imágenes corresponde al set de El padrino II (The Godfather II, 1974), donde aún jóvenes, posan dos de mis actores fetiches: Al Pacino y Robert de Niro. 

La segunda fotografía fue tomada 45 años después de la película, y en ella están (de izquierda a derecha), nada más y nada menos que Diane Keaton, Robert Duvall, Francis Ford Coppola, James Caan, Al Pacino y Talia Shira. Historia del Cine.

45 AÑOS DESPUÉS

Robert de Niro y Al Pacino han coincidido en varios films: el mejor, sin duda, el mencionado El Padrino II, seguida por supuesto de El irlandés (The irishman, 2019) de Martin Scorsese, y de Heat (1995) de Michael Mann. Mientras que Asesinato justo (Righteous kill, 2008), de Jon Avnet, no estaba a la altura de ellos. 

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ASÍ COMIENZA MI NOVELA “EL LIBRO DE LAS PALABRAS ROBADAS”

Así arranca mi novela El libro de las palabras robadas (Ediciones del Genal). Uno de los libros que más me enorgullece.

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El libro de las palabras robadas -

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UNA PUERTA PINTADA DE AZUL

La nueva criatura está llegando a las últimas horas de gestación. Es fascinante ver cómo un libro va formándose antes de salir a la calle.

Con la ayuda de Nuria Ogalla, con la que he colaborado en otras ocasiones, que es perfeccionista, tenaz e imaginativa, mis libros acaban por ser editados con una primorosidad y un estilo difícil de ver incluso en las editoriales de peso. La calidad del papel elegido, el tamaño de las letras (siempre lo suficientemente grandes para que la lectura sea un goce y no un calvario), la revisión una y otra vez del texto para eliminar cualquier error taquigráfico (algo que se echa cada vez más en falta en grandes lanzamientos en los que este importante detalle parece haberse relegado), la elección de la portada, el diseño del conjunto… Todo es fácil con ella. 

Una puerta pintada de azul, que publicará Ediciones del Genal en las próximas semanas, ya está casi a punto. Ocho relatos ambientados en Larache.

De nuevo, Nuria es la que me va aportando ideas tan sugerentes como certeras. La portada o cubierta es realmente preciosa, ya tenemos los textos para la contraportada, la foto de la solapa así como la dedicatoria, los agradecimientos… Todo va encajando en un ejercicio de equilibrista en el que la sutileza va ganando terreno. Este libro de relatos va a nacer con los mejores cuidados, entre algodones.

Nuria Ogalla acaba de enviarme el colofón. Lo leo dos, tres veces, y ahora sé que nada puede salir mal con este libro. Hay demasiado cariño puesto en él como para que algo falle.

Sergio Barce 

UNA PUERTA PINTADA DE AZUL portada frontal

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AÑORANZA

Tiempos raros, tiempos sinuosos estos que vivimos. Revisaba unas fotografías para colgar en alguna parte, y, de pronto, me entró la añoranza por esos días en los que, con absoluta libertad, presentaba  mis libros, firmaba ejemplares y me rodeaban los lectores, los amigos, la gente más querida, para compartir unos momentos de alegría y de celebración. Todo parece pertenecer a otra vida que he vivido en paralelo o en otra dimensión. No quiero esta otra que me impide los abrazos y que me prohíbe pasar el brazo por encima de un hombro o posar una mano en una cintura mientras saboreamos un buen vino tras el evento. Sí, añoranza pura y dura.

BARNA 2019 1

BARCELONA  2019

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BARNA Abdelmalek Rghioui, Abdelkader Maghnaz, Hanane, Farah Bensalah, Fatima Zahra el Harrak, Fatima Amrani, Bouchra y Mohamed detrás

BARCELONA 2019

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CÓRDOBA 2015

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MADRID FERIA DEL LIBRO 2013

MADRID 2013

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MALAGA 2014

MALAGA 2014 2

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TANGER 2017 2

TÁNGER 2017

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MALAGA 2015 29

MALAGA 2015

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VALENCIA 2017

VALENCIA 2017 4

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CASABLANCA 2020

Paula Carbonell, Mohamed el Morabet, Aziz Amahjour, Mohamed Abrighach, José Sarria, Sergio Barce, Boujemaa El Abkari y Ahmed el Gamoun

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MALAGA 2013 ASISTENTES

MALAGA 2013

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MADRID 2019

MADRID 2019 2

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