Archivo de la etiqueta: Ediciones del Genal

LEYENDO A DOS BANDAS

Aquí ando, leyendo dos libros más que interesantes y aprendiendo con ellos. Uno es La imagen del moro y otros ensayos marruecos, de Miguel Ángel Moreta-Lara, y el otro El frente de Tánger (1936-1940) Crónica de la guerra civil española en la ciudad internacional, de Bernabé López García. Disfrutándolos. Libros que os recomiendo, y de los que en los próximos días publicaré las correspondientes reseñas.

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MIS LIBROS EN LA LIBRAIRIE DES COLONNES, DE TÁNGER

Mi querido amigo Moncef Bouali me envía esta foto del día de hoy, once de abril, del escaparate de la Librairie des Colonnes, de Tánger. Ha tenido la deferencia de poner mis tres últimos libros: La emperatriz de Tánger, Malabata y Una puerta pintada de azul, junto a los libros de Tahar Ben Jelloun, Leila Slimani, María Dueñas o Jane y Paul Bowles. Todo un lujo, un privilegio.

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Fue mi hermano Luisito Velasco quien hizo de “distribuidor”  y llevó los ejemplares tanto a Tánger, a la Librairie des Colonnes, como a la Librería Al-Ahram, en Larache. Así que quienes me preguntabais desde Marruecos dónde conseguir los libros, ya los tenéis en estas librerías.

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“UNA PUERTA PINTADA DE AZUL”, DE SERGIO BARCE, SEGÚN UNA LARACHENSE

Angie Ramírez acaba de escribirme. Me envía esta hermosa foto (hermosa porque está ella) y el texto que reproduzco. Es de una gran sencillez, pero cuánto orgullo me hace sentir por mi libro Una puerta pintada de azul.

Me lo he leído de una tacada, y no solo emociona por los lugares que se cita sino porque esa puerta abre el corazón hacia los personajes con los que muchos de nosotros hemos convivido y los guardamos en nuestro particular rincón del alma, y al abrir de pronto esa puerta todo se vuelve azul. .. Todo vuelve como un torbellino a dar aliento a una vida que solo está en ese corazón. Es mágico, y a la vez es entrañable darse cuenta cuánto amor puede uno/una tener por todo lo que se respira en nuestra “patria pequeña” y cuánto amor por todos aquellos que nos acompañaron. Gracias a ellos somos nosotros.

Gracias Sergio por hacerlos traspasar esta puerta azul dándoles vida y hacernos partícipes de ello.

Angie Ramírez

ANGIE RAMÍREZ
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FRAGMENTO DE “EL LABERINTO DE MAX”, UN LIBRO DE SERGIO BARCE

En 2018 se editó mi novela corta El laberinto de Max, publicada por Ediciones del Genal & Mitad Doble, para la colección Manguta de Libros. Hay quien me ha dicho que es un libro que salió redondo. Lo que sí sé es que esta historia ha hecho que sus lectores sonrían, se emocionen y se entristezcan, que se inquieten y queden intrigados y hasta que se carcajeen en algún instante. Si alguien se aburrió con él, no me lo ha dicho. Aquí tenéis un pequeño fragmento para quienes no conozcáis este bello laberinto.

Sergio Barce, abril 2021

   Lili entra, y la librería se ilumina. Ha encendido las luces. La primera frase podía crear confusión, y por eso lo aclaro. Pero es cierto que su presencia también causa su efecto. El primero, mi ensimismamiento. Es insoslayable. El segundo, que el local recobra algo de vida. Lili avanza directa hacia mí. Me da dos besos. En las mejillas. Se abraza, como si le doliera el alma. Le duele el alma. Me descubre que le ha costado mucho volver sabiendo que Max ya nunca estará a su lado. Hoy me parece una mujer más indefensa. Es el efecto que causa un dolor obsceno. La pérdida de un ser querido es lo más obsceno de nuestra existencia. Temo que no será una jornada de trabajo muy productiva. De hecho, Lili se marcha a los pocos minutos. Y me siento más solo que nunca. Lógicamente, no abro la librería. Más tarde, alguien aporrea la puerta, como un desesperado. El sábado también permanecemos cerrados.

   El fin de semana nos ha servido para volver a intentarlo hoy. Más consciente de lo que se avecina, tiemblo de miedo. He llegado a las seis y media de la mañana. No podía conciliar el sueño. Lili, como es su costumbre, a las ocho (sé que es su costumbre porque me lo ha dicho al llegar). Viene con una blusa y una falda estrecha. Tacones. Me gusta que use tacones. En cuanto se pone las gafas, parece una ejecutiva. Es tan sumamente atractiva. Posee un no sé qué especial. Sus pasos, cuando se mueve, parecen de otra galaxia. Sé lo excesivo de mis palabras. Qué me importa. Parece de otra galaxia, sí. Le cuento que, durante mi espera, me he dedicado a limpiar. Y he puesto algo de orden en el depósito. Eso está bien, me dice. Y ahora, ¿qué hago? Sigo tan atemorizado como el viernes ante la llegada de los primeros clientes. Tendremos que lidiar con los inevitables pésames. Lili piensa que se va a desmoronar. No te vas a desmoronar, la animo. Al decírselo, me doy cuenta de que hemos comenzado a tutearnos. La aflicción une. A veces, separa, es cierto. Pero a nosotros no. Max nos ha unido. Hasta que Lili se canse de trabajar aquí. Espero que no se le pase por la cabeza dejarme solo ante la marabunta. Después del duelo, temo que comience mi martirio. Qué voy a contestar cuando me pregunten por un libro, me lamento. Pero Lili me tranquiliza. Me llamas, y yo te ayudo. De forma inconsciente, nos estamos apoyando el uno al otro. Da unos pasos, se acerca a literatura española actual. Qué manera de cimbrearse. Anda como si fijara el compás. De lo que sea. Regresa con un ejemplar entre las manos. Cierto: se cimbrea que da gusto. ¿Por qué no vuelves a los estantes de literatura española actual? Eso es exactamente lo que más deseo. Pero al tenerla ahora tan cerca, prefiero que no lo haga. Acabo de descubrir un minúsculo lunar con forma de pez en su inmaculado cuello. Querría pescar ese pez con mis labios. Vamos a hacer una cosa, me dice resolutiva. Aparto de su cuello mis ojos de vampiro. Te vas a sentar ahí. Me indica con un gesto la mesa de nogal. Y vas a empezar a leer. Cumplo como un alumno disciplinado. Y me siento, la espalda recta. Desde ahí puedo vigilar casi toda la librería. ¿Cómo coño lo ideó Max para que esto fuera así? Pensaba en todo. Termino de acomodarme. Entonces, Lili deposita el libro sobre la mesa y lo desliza suavemente…

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RESEÑA DE PACO HUELVA SOBRE “UNA PUERTA PINTADA DE AZUL”, DE SERGIO BARCE

Acaba de aparecer en “Todoliteratura” una reseña sobre mi libro Una puerta pintada de azul firmada por Paco Huelva, un texto sutil y elegante, con el que ha sabido extraer la esencia de los relatos. Os dejo el enlace donde poder leerla:

https://www.todoliteratura.es/noticia/54511/criticas/una-puerta-pintada-de-azul-de-sergio-barce.html?fbclid=IwAR060QTLeY0LNl0ysrr-g3K2EKrXo-YkS2K4_W1SsWixEF4RIxoykuYWmDc

Como muchos escritores Sergio Barce no deja de recurrir a su pretérito para conformar con ello un imaginario lleno de una mezcla pródiga de realidad y de ficción con la que consigue epatar a sus lectores. Ahora nos ha presentado “Una puerta pintada de azul” en Ediciones del Genal: ocho relatos de una interesante factura.

Tánger, Larache, Alhucemas, Alcazarquivir… son espacios instalados en su memoria o en la de sus progenitores, que vivieron en lo que se denominó el protectorado español, y de los cuales consigue atrapar lo esencial para colocar en los mismos, a personajes que parecieran imposibles, y en donde la luz, los olores, los sabores, los rezos, los cánticos, la vestimenta, la dureza de la vida, la miseria de muchos o la orfandad son los detonadores necesarios para generar unos cuentos de una extraordinaria aunque también a veces triste belleza.

“Últimas noticias de Larache”, “Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente”, “En el jardín de las Hespérides”, “El libro de las palabras robadas”, “El laberinto de Max”, “La emperatriz de Tánger” o “Malabata” entre otros, conforman una forma de escribir y de entender el mundo y las relaciones entre diferentes, que merecen ser leídos para demostrar cómo en un momento dado, en determinados lugares como los citados, al igual que en otras épocas lo fueran Toledo, Granada, Mallorca, Sevilla o Córdoba, por poner solo unos ejemplos, se engendró el prodigio de una convivencia en paz y en libertad entre cristianos, hebreos, hindúes y musulmanes.

Algunos de los relatos contenidos en “Una puerta pintada de azul” me han recordado a unos de los grandes escritores marroquíes, tan olvidado en la España de hoy en día, verdad, como lo fuera Mohamed Chukri, especialmente en lo relativo a la vida de algunos infantes y jóvenes, abandonados en la calle, que se ganan el pan como buenamente pueden y que están más cerca de la animalidad, la miseria, las drogas, el alcohol y la prostitución: un círculo vicioso que tan de manera excelsa dibuja Chukri en “El pan a secas”, entre otras de sus obras.

Las historias de Sergio Barce que emanan de “Una puerta pintada de Azul”, impulsadas por la memoria propia o ajena, endulzadas con el aroma de azahar, el olor del jazmín, el agua de lavanda, los refritos, las calles, las balconadas, los bares, los sonidos de las mezquitas, las sinagogas y las iglesias convocando al unísono, cada cual a sus fieles, los bazares, los zocos, las estridulantes chicharras en el campo…, supone entrar en un mundo, que, aunque mejorable en muchos asuntos, suponía unos niveles de tolerancia y hermandad entre los seres humanos que componían esos círculos, que hoy se me antojan imposibles de reproducir, pero que existieron, y de ello es lo que da fe Sergio Barce, de esa cohabitación necesaria enfangada ahora por los radicalismos y fundamentalismos de unos y de otros.

El último de los relatos, y el más extenso, denominado “Cara de Luz”, supone un ejercicio literario digno de resaltar. Doce horas en la vida de un octogenario, el Hach Ahmed el Ouazzani, un carpintero que siempre fue querido por todos, que no sabe que ese día morirá de un infarto y quedará derrumbado, abandonado a su suerte, en las oscuras calles de Larache. Pero, Sergio Barce nos hace acompañarlo en un recorrido por la ciudad desde el amanecer hasta su fallecimiento, pero también, por la ejemplaridad de su vida, por el interior de sí mismo y sus cavilaciones y por todas las vidas que vivió con el paso de sus días, permitiéndonos con ello, ver las distintas aristas de Larache en ese casi centenar de años.

Un interesante libro de relatos “Una puerta pintada de azul”.

Paco Huelva

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