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ALGO DE VOCABULARIO DE LA JAQUETÍA O HAKETÍA HABLADA EN LARACHE

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Foto de Félix Amar – Boda hebrea en Larache de Reina Matitia y Salomón Amar

Algunas palabras de la Jaquetía o Haketía hablada en Larache. Glosario recopilado por Sara Fereres de Moryoussef, que no deja nunca de sorprenderme por la gracia en el uso de ciertas palabras tomadas el castellano antiguo, del ladino, del hebreo y del árabe, en esa entrecruce fascinante de lenguas.

ABASHAR: Bajar. En sentido figurado, arañar.

ACOBIJJARSE – ENCOBIJJARSE: Cubrirse.

ADOLO: Dónde está. Adónde está.

AJAI: ¡Qué bien! ¡Qué bueno!

ALAS´SEBAH: Muy de mañana, Muy temprano.

 ALHOTAR: Ahorrar

ALMARIO: Armario

AMANZIAR: Compadecer. Sentir lástima.

AMATAR: Apagar la luz.

ANSÍ – ANSINA: Así. En Tetuán dicen: asín.

ARSADO: Persona en buena posición.

AUSHAL-LÁ: Ojalá

´AZPAN: Serio. “Cara de palo”.

BABÁ: Papá.

BASHO: Vulgar, inculto.

BERUENSA: Vergüenza

BOLANDO: De prisa. Rápidamente.

CASH´EAR: Mirar, ver.

COJJETA: Apego

CONSENSIA: Conciencia

CUANTIMÁS: Cuanto más.

CHAVOS: Dinero

DARBEADO/A: Loco. Mal de la cabeza.

DESCABEÑADO: Despeinado

DISPARESER: Desaparecer

DURSE: Dulce

ECHADO: Atontado. Flojo. Lento.

ENCADÉ: En casa de…

ENTREGARSE: Cebarse contra alguien. Molestar a alguien.

ESHUEARSE: Quemarse

FAL: Suerte

FERBIÓN: Persona que no para un momento.

FLAQUEZA: Hambre

FUKEAR: Ayudar. Echar una mano.

GOLER: Oler

GUEZERÁ: Desgracia. Castigo difícil de asimilar. Tragedia.

GUZANO: Persona muy nerviosa, que se mueve mucho.

GHABA: Bosque

HHADREAR: Conversar, charlar.

HHARTURA: Abundancia de alimentos.

HHERMOZA: Hermosa

HHONDÓN: Trasero, nalgas.

HAL´LUF: Cerdo, cochino.

HASHMINA: Vergüenza

INMÁ: Mamá

JAMSA: Cinco. Número de buena suerte.

JARITA: Persona <basurita>. Peor que <jará> (excremento, mierda).

JJAQUETA: Chaqueta

JJUDIÓS: Judíos

KAPPARÁ: Sacrificio

KHADDESO: Como eso. De ese tamaño.

KHATREAR: Tropezar

LECHINA: Naranja

LEVANTINA: Pelea. Revolución.

MAL-LOGRADO: Desdichado. (Se emplea como maldición)

MEHNEAR: Enfermar. Fastidiar a alguien.

MESHEAR: Perder el tiempo.

MOOTROS / MOZOTROS: Nosotros

MUDEAR: Dormir

NENE´AR: Llorar

NENE´ÓN: Llorón

NUNCUA: Nunca

ÑEBLA: Niebla

ONDE: Dónde. Adónde.

OYER: Oír. Escuchar.

PASENCIA: Paciencia

PEGOTE: Persona fastidiosa, que se <pega> DEMASIADO.

PINTADO: Lindo. Precioso.

PRETO: Negro

QUEBRADO: Pobre. Descuidado. Sin suerte.

QUITADO: Mala persona

REBOLTINA: Enredo

REZIO: Duro. Fuerte. Sólido.

SABALÓ: Pescado oriundo de Larache. Muy apreciado. Alosa.

SAGÉN / SAGENÁ: Tipo / Tipa

SAHÁ: Salud

SÉCATE: Cállate

SELOZZO: Celoso

SÉNTATE: Siéntate

SIYETA: Silla

SHA´AREAR: Pelear. Discutir.

SHARFO: Viejo. Persona anciana.

SHILBIDO: Silbido

TAL- LAWI: Alto, persona de mucha estatura.

TERRADO: Azotea

TIRADO: Abandonado. Persona que vive en malas condiciones.

TRAPINA: Gente baja. Gentuza.

TRUSHO: Trajo

UÁ: Entonces

UAJLÁS: Ya está bien. Basta ya.

VAY: Ve (del verbo ir)

VOLOY: Me doy prisa

WAHLÁ: Apuro. Compromiso. Problema.

WAYA: Lamento. Lloro.

YAL´LAH: Vámonos

ZERUATA: Garrote

 

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LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 10

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Fragmento del libro Larache: crónica nostágica, de Sara Fereres de Moryoussef:

“…A los diecisiete años me compré una bicicleta. Antes de eso usaba la que me prestaba mi tío Elías. Pero la mía era <para mujer>, con el cuadro central recortado. Usábamos vestidos o faldas y al montar en bicicletas <de hombres> éstas se levantaban y quedaba muy feo. No fue sino hasta 1949 cuando usé pantalones por primera vez en mi vida y además fui la primera mujer de Larache en llevar esa prenda. Nadie antes que yo se había atrevido a ser tan audaz. Pero no los usé muy a menudo. Los dejaba para montar a caballo en el campo o para cuando iba a Casablanca. Para cabalgar en La Hípica me hice unos pantalones especiales del tipo jhodpur, para bota corta. No tenía botas, así que usaba zapatos normales del tipo varonil…” 

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LARACHE VISTA POR… LA ESCRITORA LARACHENSE SARA FERERES

Regreso una vez más al precioso libro <Larache, crónica nostálgica> de Sara Fereres de Moryoussef (Biblioteca Popular Sefardí, Caracas, 1996). Ocupa un lugar destacado en mi biblioteca de autores larachenses, como si de un pequeño tesoro se tratara, releerlo es un placer, y aunque tal vez sea osado al desvelar nuevas páginas de su relato, creo que se hace preciso reivindicarlo por su valor testimonial de alguien que vivió los primeros años de ese Larache mágico. He optado esta vez por escoger párrafos sueltos, entresacar del libro lo que me ha ido llamando la atención, aquellas partes que me hacen revivir los rincones de la ciudad que tanto significa en nuestras vidas. Estos son los párrafos escogidos, delicadezas de Sara.

Sergio Barce, febrero 2013 

Larache, crónica nostálgica

“ …Con el arribo de los españoles a Marruecos, la vida de los habitantes cambió totalmente. Fueron muchos los judíos del <pueblo> que dejaron éste para ir a vivir en la nueva Larache. Todo lo que antes era campo comenzó a poblarse. El Castillo estaba emplazado al lado del cementerio de La-la Mennana. Como fue la primera zona en urbanizarse, se construyó una carretera Sigue leyendo

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LARACHE en Jaquetía – PURIM EN LARACHE por la escritora larachense SARA FERERES DE MORYOUSSEF

No me puedo resistir a colgar este relato en haquetía de Sara Fereres. La verdad es que sus relatos nos dan mucho juego, y éste, además, es riquísimo en expresiones y giros linguísticos de ese dialecto curioso e irrepetible. Y, además, hay un aire de remembranza de Larache que atrapa en seguida. Este relato sobre la fiesta hebrea del Purim en Larache forma parte de su libro <Larache, crónica nostálgica> al que he hecho mención varias veces. Seguro que no dejáis de sonréir mientras leéis.

Sergio Barce, octubre 2012

¡Todo…en el Purim, era endiamantado! ¡Se haga lo wueno…! Esa meeeza…rebentando de todo lo más mejor y lo más luzzido. Primero, en el medio de ella, el jarrón con flores no podía faltar. El mantel, el más fino del achuar de mi madre….En el derredor….sinías y sinías llenas hatta rebosar de lo mejor que se hazzía en cazza… ¡Qué de wueno… y a Babá…! Se haga el mazzal…

¡¡Y lo que se jadmeaba de ello…!! Esa cozzina yena de gente. Las moras…iwa- iwa mondando amuezes, jodra, alvellanas americanas, asseando lo que caía, fregando ollas, limpiando todo, las caras dellas, hamoreteadas y los chorros de sudor cayendo por mor de la hameína de las ornías y los annafes llenos de brazzas. Esas pailas de cobre… ¡arrelumbrando como el oro…! Todas llenas… Ya, la del cabello de ángel, ya, la del letuario de calabassa…yyy la de las berenjjenitas… yyy la del durse de azzahar con almendras blanqueadas… En fín, de un mes denantes de Purim, ya estaban haziendo y guardando. Mi abuela y mi madre, las descansadas, no paraban un minuto, ya aquí, ya ahí, mirando y cuidando que todo fuera como y como. Teníamos a Messodita Paipero, que ayudaba tambien en la cozzina, solo maajjando y maajjando assucar de pilón de Cazablanca, pa`que no faltara. Ese almehrés, no paraba de llenarse y de vaziarse.

Se hazían, Alhaluas de linazza, de ajjonjolí, de almendras, de alvellanas americanas… ¡De todo… de todo! Faltaban manos para las Fijjuelas…  ¡Endiamantadas…! Finiiitas… pero llenas de chubbajas, como debe ser.  ¡Y esa Piñonata…! ¡Y esos Makhrotes…! ¡Y esos Frojjaldes y los Cuilejjs…! Como rozzas, ansina eran.  ¡Tamíen hazzían los marronchinos y los masapanes… Era la espesialidad de mi cazza…! ¡Que boniiitos…! Parecían de tienda.

¿Y las ‘adas…? ¿Vosotros teniaís ‘adas? La verdad… en mi cazza no teníamos munchas, pero el caldo de letrea, para la Seudá de Purim, no podía faltar…! ¡Cuantimás la ‘ada de la gaína arrellenada de esa noche…!

M’ acordoy del plato arremontado, rellenado de bienmesabe de almendras… Era el rey de la mezza del día de Purím. El golor con que se llenaba la cazza… ¡del azahar de las rosquitas de huevo fritas y en almíbar…! ¡Levaban el alma! ¡Y esos almendrados! ¡No había mezza que no los tuviera…! ¡Y los mantecados, hechos con la mejjor azzuda…! ¡Que alegría! ¡Que alegría…!

Otra ‘ada teníamos, que era la del juego la noche de Purim. Los grandes, apartados de la mezza de los chicos… jugaban cartas… Ya fuera el siete y medio… ya fuera el Poker, si todos los que se arrejuntaban en mi cazza sabían, ya era a la ronda… Lo que fuera… la cozza era jugar toda la noche. Nozotros los chicos, nos embebecíamos con el Loto. Las apuestas las hazíamos de a perra gorda au de a perra chica… ya fuera llenando todo el cartón, ya fuera llenando la lineá. ¿Y qué era lo más bonito? Lo más bonito era cuando cantaban los numerós. Cada uno con su nombre: El de la ‘ainará, que era el 5… el catuerse, que era el 14 y al 15 le dezían… la niña bonita. Al 22 le llamaban los dos patitos y la edad del mamzer era el 33. Ansí, pasábamos la noche jugando y riendo… perdiendo y ganando. ¡Como nos quedábamos con el alma en la palma, esperando oyer el numeró último que mos faltaba pa’ ganar…! ¡Y como mos alegrábamos cuando ganábamos…! ¿Y todo era qué? Cuatro gordas que mos paresían una fortuna… ¡La inosensia de los críos de mi tiempo! Y de mientras se jugaba, esa mezza en el medio de ella, llena de hajjas y hajjitas, para pasar la flaqueza y también pa volar el sueño y poder quedarnos en vela toda la noche de Purim… La amarga de la mora… ya iba, ya venía traendo tippades y tippades de té con hierbabuena, o shiva y levando los vazzos vazzíos de los que se iban a echarsen.

Al día siguiente, al muddén, ya todo estaba listo para abrir las puertas de la cazza, que se quedaban de par en par hatta el anocheser. ¡Y empesaba ese desfile de los pobres del pueblo! Mozotros los niñitos, esperando en la puerta para repartir las perras gordas a los críos o las pesetas a los grandes. Entre venida y venida de los pidiones, llegaban las vizitas de la cazza, los amigos, los vezinos, la familia. Enfin, ese día era ansina. También mis primos venían para jugar y para ayudarnos a repartir a los pobres. Porque eso de dar, lo hazíamos los chiquitos.

Y de mientras mos vizitaban… nuestro moro Abd-El-Kamel, levaba y traía sinías llenas de todo para gostar. Levaba de lo nuestro a la familia y a los amigos y ellos devolvían la sínia llena de lo de ellos. Esa era la ‘ada. ¡A má podía ser de otra manera…! ¡Wueeeeno si no se cumplía con todos…! ¡A´ ajjeb…!

En Purim, teníamos la costumbre nuestra de Larache, que era la salida de las al-‘azbas, con una bolsita de tefel-limes, de veludo, bordada con hilos de oro (como las mappot de los Sefarim). Muy bien hhadleada, con un cordón para colgarla del braso y que mos servía para meter los chavos, que ibamos a pedir, en las cazzas de los pudientes del pueblo. Mos vestíamos de lo mejor y cogidas de braseta, íbamos de dos en dos, a las cazzas que mos pertenesían. Eso era, lo que habían sacado, la Sociedad de Damas Israelitas de Larache, para apañar chavos, para ayudar a los nesesitados, cuando llegara Pesah. ¡Muncho que se apañaba! Se compraba sapatos y ropita para los críos y las tortas y el vino para pascuar. Todo ello muy bien distribuido… ¡Se haga el mazzal por esas señoras…! Mientras mozotras ibamos a las cazzas, donde mos resibían de lo mejor, mos pasaban a la mezza para gostar de todo y endulsar la boca, los hombres y los niños, se iban a la snoga para leer la Meguil- la d’ Ester… ¡la verdad, todo era muy bonito, muy bonito!

De <Larache, crónica nostálgica> de Sara Fereres

Sara Fereres en la Berberisca de su nieta Shari

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LARACHE en Jaquetía – EL DEL PITO PITARÁ, un relato de la escritora larachense SARA FERERES

En este empeño por no dejar arrumbado ese curioso idioma o dialecto conocido como jaquetía o haketía, y que escuchamos tantas veces a muchos paisanos en Larache, traigo otro  texto de Sara Fereres, maestra de su uso, un texto lleno de giros y expresiones realmente simpáticos. Sin duda, Sara es una mujer con mucho humor y sabe volcarlo en sus relatos. Y además de recuperar ese habla, recupera personajes y lugares de su añorada tierra.

Sergio Barce, septiembre 2012 

Foto: Elisa y Sara Fereres en la Hípica de Larache

El del Pito pitará

por Sara Fereres

Cuando yo estaba alhazbita,  había en Larache un judió que vivía gher de las comisiones que sacaba cuando le pedían  encargos de Tanja. Acostumbraba ir  a mercar mercancía extranjera, porque esa cibdad, era sona franca y no se pagaban impuestos. Munchas de esas cozzas no se podían mercar en Larache, porque las vendían nada más que los Indios en sus almacenes ¡La verdad…! siempre llenos de todo lo weno…, máa su costeee… ¡Era una guezzerá! El judió del cuento viajaba una belhá de bezes en el mes por la CTM, el autocar que salía de la sona francesa con destino a Tánger, pero antes, tenía que pasar por Larache. Los Tettaunis se iban a Tánger pa poder cojjer la CTM, si es que querían ir a la sona francesa, porque este trasporte no entraba a Tetuá. Todo esto que boz contoy, pasó en los tiempos de las guerras, primero la española con el quitado de Franco y la segunda, la mundial. Mismo que las guerras se habían khadeado en 1945, todos los que vivíamos en la sona española, seguimos pasando wuahlás que mejjor mi callar que mi hablar, porque en Sefarad, todo estaba quefseado, no seppais de mal… ¡Who por la quebra en que se quedó! Ya sabrís que Franco era haber del “quitado y mal’logrado se le mehee su nombre que no desseo enmentar”. Y por eso mismo, no quijeron ayudarle los americanos. Wua por eso Sefarad se mehheó en un foyo una belhá de años. ¡Wueno, wa ya me salí del cuento… perdonai”!

Un día de esos en que el judió iba a viajar, cuando estaba enfrente de la ofisina de la CTM llegó uno de sus clientes y le encargó una pluma de esas que enmentan Parker. Esas estilográficas tenían muncha demanda entre los mancebitos que se la ponían en el borsiíto del pañuelo de la jaqueta, zaamá pa darse postín con los amigos y las muchachitas. Discués, llegó una sagenáaa…  con toda la cara pintada como una mascarita debacho del pelo teñido con alheña y meneando el hondón, como las olas de la mar y le rogó al judió  hauritel-lá, que la truchera un par de medias de nilón de marca Kaiser,  que estaban de moda. Además quería un borso de plexiglas trasparente y un cinturón, iwual que´l  borso. Eso era lo más elegante en esos tiempos discués de la guerra… ¡Yahasrá!

Un ratito discués, pareció otro sagén que quería un reloj Dogma. ¡A dezir  verdad,  los ricos no desreaban esa marca… Si no eran Longines, Omega, au Cyma, no se ponían otro. ¡Los Dogmas,… gher pa los empleaditos! Wueno, a todo esto, llegó el chofer y se subió a su luwar en el coche. Los que entabía estaban en la calle y también  iban a viajar, empesaron a subersen y se sentaron y ansina mismo hizo el judió negociante. En esto, alaquí un niñito que venía coriendo coriendo, y empesó a gritar: ¡Señor, señor, espere por favor! Quijjera que mercara pa´mí… un pito. Tome señor y le meqneó un biete d´a bente pesetas. El judió le cojjó, le volteó y le miró bien y se le metió en el borsió de la joha. Entonses, se asomó por la ventana, echó una ghanzrada  a los clientes que estaban esperando la salida del autocar y disho con calma: ¡Ah judíos! ¿Sabís? ¡El del pito, ése pitará! 

¿Entenditis el cuento? El único que pagó el encargo, fue el niñito.

COZZAS DE JUDIOS (2)
GLOSARIO
JAQUETIA ESPAÑOL
Maá Más
Belhá Numeroso
Wahlá Apuro
Quebra Miseria, pobreza
Mehear Enterrar, borrar, eliminar, desaparecer
Enmentar Mencionar
Hondón Posaderas
Hauritel-lá Algo así como, “por amor a Alá (Dios)”
Desrear Valorar, apreciar
Entabía Todavía
Meqnear Entregar
Joha Caftán negro que usaban los antiguos judíos de Marruecos
Ghanzrada Mirada
SARA FERERES DE MORYUSSEF                                    NOVIEMBRE   2004
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