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LOS ESCRITORES MARROQUÍES EN LENGUA ESPAÑOLA, EN EL LIBRO DE ROCÍO ROJAS-MARCOS

Tánger, segunda patria (Almuzara, 2018), de Rocío Rojas-Marcos, ha pasado a convertirse en obra fundamental para comprender qué ha significado y significa la ciudad de Tánger como escenario de obras literarias, pero también como foco de escritores marroquíes que han escrito o escriben en español. En la primera parte de su libro, Rocío Rojas-Marcos, antes de centrarse en los escritores tangerinos, habla de la existencia de tres grupos de autores marroquíes que utilizan el español como idioma para crear sus obra. 

“…Debemos indicar unas etapas para esta literatura hispanomarroquí. Vamos a seguir las establecidas por Chakor y Macías (1996), pues parten de una observación minuciosa y fundamentada. En primer lugar, se agrupa a los mencionados estudiosos que coinciden cronológicamente con el Protectorado español en Marruecos, entre 1912 y 1956. Forman parte de este grupo escritores tan trascendentales como Mohammed Ibn Azuz Hakim, Abdul-Latif Jatib, Muhammed Temsamani, Moisés Garzón Serfati y Dris Diuri.

En segundo grupo lo formarían los escritores que empezaron a publicar desde la independencia de Marruecos hasta la década de los ochenta del pasado siglo. A él pertenecerían Abdelkader Ouarichi, Mohamed Mamún Taha, Mohamed Chakor, León Cohen Mesonero, Aziz Bennani y el tangerino Abdellah Djbilou (ägreda, 2008). Este último marcará un antes y un después en cuanto a la trascendencia de la literatura que tenemos entre manos y su resonancia en el ámbito cultural español cuando en 1986 publicó con la editorial Taurus Diwan modernista. Una visión de Oriente, en el que recopila textos de escritores marroquíes en español. Logró darles visibilidad en España, como explica Mohamed Bouissef Rekkab (2005: s.p.) <anima a los hispanistas marroquíes a plantearse la posibilidad de lanzarse a la publicación de sus trabajos>. Empiezan a tener repercusión.

Tánger segunda patria 1

Por último, el tercer grupo de escritores surge ya en la década de los noventa y perdura hasta el presente. El aumento del número de escritores es significativo, coincidiendo con el auge que la literatura hispanomarroquí ha experimentado estos últimos años. Dentro de este tercer grupo es donde incluimos nosotros a los escritores tangerinos que estudiamos en este trabajo. Entre los más destacados están: Mohamed Akalay, Mohamed Lahchiri, Ahmed Mohamed Mgara, Aziz Tazi, El Harti, Mohamed Bouissef Rekkab, Said Jedidi, Jalil Tribak, Abderrahman El-Fathi, Ahmed Doudi, Sara Alaoui, Simón Levy, Ahmed El-Gemoun, Ahmed Ararou o Mohamed Laabi. A los que nosotros añadimos Choukri El-Bakri, Farid Othman-Bentria Ramos y Sanae Chairi.

Es un número muy amplio, y como vemos, en permanente crecimiento…”

En fin, un amplio abanico de autores, algunos de ellos larachenses, que ofrecen en sus novelas, relatos, poemas y ensayos, una visión muy sui generis y original de las dos orillas. Esa que nace desde esta “literatura menor” que no se ha repetido en ningún otro país. Os animo a descubrirlos.

Sergio Barce, mayo 2018

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“¡HAY MOROS EN LA COSTA! LITERATURA MARROQUÍ FRONTERIZA EN CASTELLANO Y CATALÁN”, UN LIBRO DE CRISTIAN H. RICCI

11 de marzo

Acaba de publicarse ¡Hay moros en la costa! Literatura marroquí fronteriza en castellano y catalán, (Editorial Iberoamericana / Vervuert – Madrid/Frankfurt, 2014), libro de Cristián H. Ricci, profesor asociado en la Hispanic Literatures and Faculty Chair School of Social Sciences, Humanities and Arts University of California (USA).

El prólogo está escrito por Gema Pérez-Sánchez, de la University of Miami, y nada mejor para acercarnos al propósito de este libro que leer algunos párrafos de lo que expone la profesora Pérez-Sánchez: 

¡Hay moros en la costa!—el cúmulo de muchos años de investigación, lectura, entrevistas y erudición por parte de su autor—es una obra de capital importancia en la divulgación de la valiosísima obra de autores y autoras marroquíes contemporáneos de expresión castellana y catalana. Se trata éste de un corpus hasta ahora poco y no muy sistemáticamente estudiado, salvo en contados artículos sueltos por un puñado de críticos—sobre todo marroquíes—y por el mismo Cristián H. Ricci quien, desde el principio, ha ido marcando la cartografía de este campo, delimitando el área de estudio y, ante todo, se ha entregado con pasión a la labor de diseminar la obra de estos escritores.

Hoy por hoy, se conocen bien los nombres de Laila Karrouch y Najat El Hachmi, por la importancia y novedad de ser las primeras escritoras bereberes-catalanas en publicar obras de autoficción y narrativa de gran calidad en catalán. De cualquier manera, el lector podrá descubrir entre estas páginas, gracias a la generosidad y el trabajo incansable de Ricci, a otros valiosísimos escritores de importancia capital para las letras hispanas y catalanas. Entre ellos y ellas, cabe mencionar a las escritoras marroquíes de expresión castellana desconocidas para la mayoría de estudiosos de la literatura contemporánea en castellano, como lo son Sara Alaui, Karima Aomar Toufali, Sanae Chairi, o Lamiae El Amrani, quienes a partir de esta sustanciosa obra de Ricci empezarán, sin duda, a recibir la misma atención de la que han gozado Karrouch y El Hachmi (y más recientemente el también amazigh-catalán, Saïd El Kadaoui). Y también rescata el crítico argentino la obra de grandísima calidad de narradores de deliciosa pericia e intrincadas armazones narratológicas como Larbi El Harti, Ahmed Ararou o Mohammed Lahchiri, felices descubrimientos, lectores, al menos para la que estas líneas redacta.

Ricci apuntala su estudio de los autores más recientes delineando la historia literaria hispano-marroquí y rescatando nombres como los de Mohammad Sabbag, Mohamed Ibn Azzuz Hakim, Mohamed Chakor, Said Jdidi y, más recientemente, Mohamed Sibari, Ahmed Daoudi, Abderrahman El Fathi, Mezouar El Idrissi y Mohamed Bouissef Rekab—narrador prolífico y de gran impacto en las letras hispano-marroquíes. Y por si fuera poco, Ricci nos devuelve—o nos coloca en su apropiado contexto—al “escritor fronterizo” larachense-malagueño Sergio Barce Gallardo, cuyas novelas bien merece la pena conocer y estudiar.

CRISTIAN H. RICCI

CRISTIAN H. RICCI

(…) Ricci no sólo se conforma con presentarnos y analizar a los nombres y sus obras más importantes de este canon de la literatura marroquí fronteriza en castellano y catalán, sino que aquilata su estudio con acercamientos eclécticos pero efectivos provenientes de los estudios literarios hispánicos y marroquíes, de los estudios de frontera y migración y de la teoría poscolonial—no sólo aquélla producida en naciones de la Commonwealth inglesa o en el ámbito de la literatura de expresión francesa, sino especialmente aquellas teorizaciones procedentes de Latinoamérica y autóctonas del Maghreb, insistiendo así en un importantísimo y necesario diálogo entre las naciones del llamado “sur global”. Tal vez en este privilegiar las conversaciones sur-sur radique una de las mayores contribuciones de su autor, amén de la mencionada labor de divulgación de la obra de escritores y escritoras marroquíes que merecen una mayor atención, más allá de los oportunismos del mercado editorial.

(…) …el estudio de Ricci cumple con el propósito de su autor de demostrar cómo los escritores marroquíes de expresión castellana, al hacer suya la lengua de Cervantes, intentan “dar universalidad al discurso a través de una lengua que es hablada por más de 400 millones de personas y, de este modo, acercar a los lectores hispanohablantes a sus perspectivas y apoyar ‘su causa.’”

Sólo queda darle las gracias a Cristián H. Ricci por la enorme labor de recopilación, diseminación y trabajo incansable que ha llevado a cabo para dar voz y publicar un valiosísimo corpus literario que está necesitado de mucha más atención… (…) 

Gema Pérez-Sánchez

* * * *

Me siento orgulloso de que Cristian H. Ricci se haya fijado en mi obra para incorporarla a su libro, y más aún por el hecho de haberme emparejado con mi amigo, el escritor Mohamed Lahchiri, en el capítulo IV que titula: <Mohamed Lahchiri y Sergio Barce Gallardo: epítomes del escritor fronterizo>. En este capítulo, entre otras muchas cosas, Cristián H. Ricci dice:

(…) Tanto las “historias” de Lahchiri como las novelas y cuentos de Sergio Barce poseen un intenso contenido autobiográfico en el que se refleja una vida marcada por el cruce de culturas. Sus narraciones son fundamentalmente un ejercicio de nostalgia y de memoria crítica por un mundo, el de su niñez y adolescencia, en el barrio ceutí Príncipe Alfonso (Lahchiri) y en el casco viejo de Larache (Barce Gallardo). Lahchiri reconoce que no sólo había empezado a publicar sus cuentos en el periódico La Mañana “para llenar columnas”, sino que lo que más le llevaba a escribir era su afición por adentrase en “temas tabúes para nuestra escritura en árabe, como historias de primeras experiencias sexuales de adolescentes con prostitutas o mujeres adultas o de chicos arrastrando el temor –mejor dicho el terror–a ser sodomizados” (2007b: 28). Por otro lado, y a pesar de que “el libro de [sus] sueños estaba escrito en árabe, soñaba (como todo hijo de Adán picado por la literatura) con escribir un buen libro o varios buenos libros y ganar[s]e la admiración de [sus] amigos, colegas y alumnos” (1995: 6). De forma análoga, en la novela de Sergio Barce Una sirena se ahogó en Larache el personaje Tami, un niño de familia proletaria de nueve años al que le diagnostican un mal incurable que podría acabar con su vida en cualquier momento, sueña con escapar de la mísera realidad que le rodea, alterna la imaginación desbordada con sus correrías, con los cuentos de piratas, héroes y monstruos del mundo árabe-musulmán relatados por su abuelo, El Hach, y con su anhelo de aprender a tocar el laúd para conjurar así el terror, la decepción por los suyos (en particular de su padre, Mohammed) y la perversidad de otros niños y adultos que se aprovechan de él psicológica y físicamente. (…)

* * * *

Tras el prólogo y la introducción, los capítulos de este libro son:

I: Poesía y narrativa social e independentista escrita en castellano

II: “Desventuras de la conciencia nacional” y nostalgias de Al-Andalus

III: Repensar el involucramiento de la mujer marroquí en el ámbito Postcolonial

IV: Mohamed Lahchiri y Sergio Barce Gallardo: epítomes del escritor fronterizo

V: Regreso a Al-Andalus en “patera”

VI: Literatura marroquí fronteriza-Literatura sin fronteras: Ahmed Ararou

VII: Escritores imazighen-catalanes  y “la identidad como vestido que uno se hace a la medida”

Y termina con un capítulo con las conclusiones de su estudio, una detallada bibliografía y un índice onomástico.

¡Hay moros en la costa! de Cristián Ricci

EL ITINERARIO DE LAS PRESENTACIONES DE ESTE LIBRO SON LAS SIGUIENTES

11 de marzo, 17:00.

Ateneo de Madrid. Organizado por Centro de Estudios del Mundo Mediterráneo. Estará presente el autor Larbi El Harti

12 de marzo, de 18:30 a 20:30.

Universitat de Vic (Catalunya)-Facultat de Educació, Traducció i Ciències Humanes. Estarán presentes los autores Laila Karrouch, Saïd El Kadaoui Moussaoui, los profesores Núria Franch y Francesc Codina Valls, y el traductor al inglés de L’últim patriarca (The Last Patriarch), Peter Bush (Serpent Tail Press). 

13 de marzo, 12:30.

Universitat Oberta de Catalunya, Màster de Estudis Catalans (Estudis d’Arts i Humanitats, Avenida Tibidabo 39.)

13 de marzo, 20:30.

Centre Cívic La Sedeta. Barcelona. C/ Sicília, 321 (08025)
Telèfon: 93 207 36 13 / 93 459 12 28

17 de marzo, 10.00.

Universidad de Tetuán. Coordinación: Dr. Abderrahmán El Fathi

18 de marzo, horario a confirmar.

Universidad de Rabat. Coordinación: Dr. Larbi El Harti

19-20 de marzo

a confirmar. Universidad de Nador.

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“LARACHE, SIN SIBARI”, POR SERGIO BARCE

VIAJE8

La poeta Paloma Fernández Gomá, tras la muerte de Mohamed Sibari, ha efectuado en su blog personal un pequeño homenaje a su memoria agrupando versos, relatos y textos escritos por varios de sus amigos: la propia Paloma, Encarna León, José Ramón Remacha, Ahmed Oubali, Rachid Boussad, Nuria Ruiz, Ángeles Ramírez, Abdelkhalak Najmi y yo mismo. Para leerlos podéis entrar en el blog de Paloma Fernández, que os indico:

http://palomafernandezgoma.blogspot.com.es/

Mi relato se titula <Larache, sin Sibari>, y dice así:

LARACHE, SIN SIBARI

Este fin de semana lo he pasado en Larache. De camino al hotel, vi la fachada del antiguo edificio del Café Central medio cubierta con un cartel anunciando la presentación de un libro de Hassan Tribak. Ya no está el café desde hace mucho tiempo. Y había una silla vacía abandonada junto al portal del edificio.

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Ha sido una escapada corta pero, como siempre, intensa. En cuanto llegué, pasé por la casa de Sibari y di el pésame a la familia. Ya han pasado nueve días desde su pérdida. Su hija María me invitó a subir al salón en el que su padre solía recibirme, nos sentamos y hablamos de él. El hermano de Sibari estaba a su lado, muy callado, asintiendo con la cabeza cada vez que yo le decía a María cuánto íbamos a echarlo en falta.

Me contó que murió al amanecer, y que esa noche Sibari comenzó a decir cosas sin sentido y también que se notaba muy cansado. Le pesaba la vida. Hablamos de los tiempos en los que estuvo con mi abuelo, y de los tiempos en los que estuvo con mis padres, especialmente con mi madre, y de los tiempos en los que estuvo conmigo. María asentía, y susurraba un “lo sé” suave y dulce.

Me contó que después de editar su nuevo libro, su padre iba a dedicárselo, como con cada una de sus anteriores publicaciones, pero que cuando iba a hacerlo no encontró un bolígrafo a mano y lo dejaron para más tarde, y ahora tiene su novela sin las palabras que iban a ser solo para ella, y había en su voz un leve reproche dirigido a sí misma por no haber buscado en aquel momento ese bolígrafo. Y noté en María una congoja, una pena profunda, como si hubiera perdido lo último que Sibari podía regalarle.

Le conté entonces que tres días antes de fallecer, su padre me había enviado un mensaje para pedirme mi dirección de correo postal porque la había perdido, quería enviarme su última novela.

-Es un libro sibarístico –me escribió con su guasa habitual.

Le contesté en seguida, pero no tuvo tiempo de hacerlo.

María se levantó, entró en la habitación de su padre y me trajo un ejemplar. Le dije que no se preocupara, que lo compraría, pero ella insistió diciéndome que Sibari, como siempre había hecho, me lo habría regalado. Solo dijo eso, pero fue como si me confesara lo mucho que me había querido su padre. Ahora tengo el libro aquí, junto al teclado de mi ordenador mientras escribo este texto, y noto la cercanía de Sibari.

Le di las gracias a María, que estaba muy emocionada, y nos despedimos, y luego hice lo mismo con el resto de la familia que estaba en la casa. Yassín ya se había marchado hacía pocos días, así que no pude verlo.

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Había algo extraño, una invisible niebla amarga en el aire y que se respiraba por sus calles, un aroma de ausencia.

En cada conversación surgía inevitablemente el nombre de Mohamed Sibari. Los que me conocen, sabían de nuestra estrecha relación y me hablaban de él y de que ya no lo veremos nunca más. Es raro imaginar Larache sin Mohamed Sibari. Es como si hubiesen derribado un edificio emblemático y ahora solo quedara un solar vacío en el que fuera imposible construir de nuevo.

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Desde el Balcón del Atlántico miré al balcón de su casa, pero no había nadie. Mohamed Sibari ya no se asomará a él para ver el mar, ni tampoco nos verá llegar como antes, ni nos saludará desde allí agitando un brazo al pasar bajo su casa, y eso hará que nos convirtamos en forasteros al cruzar la calle de la Plaza.

SIBARI

SIBARI

Asistimos por la tarde al concierto que daba el grupo flamenco del Conservatorio de Córdoba en el Cine Avenida, y en el que también actuaron los músicos del Conservatorio de Larache. Fusionaron “La Tarara” y resultó electrizante. Ernesto Blanco, director del Conservatorio cordobés, y nacido en Larache, dedicó el concierto a Mohamed Sibari. Luego, hablamos de él. Nos parecía mentira que ya no estuviera allí.

Me encontré en la platea a Mohamed Laabi, y Sibari ocupó parte de nuestra conversación.

-Laabísticamente hablando –solía decir Sibari cuando Laabi comentaba algo, durante aquellos días en los que solíamos vernos en el Café Central.

En el Central - Sibari, Laabi y Barce, hace unos años

En el Central – Sibari, Laabi y Barce, hace unos años

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Qué extraño imaginarla sin Sibari. Ahora pienso que se ha ido despidiendo lentamente, que a causa de su enfermedad optó por una retirada silenciosa y humilde. Primero abandonó la terraza del Central, donde siempre lo encontrábamos al llegar de regreso, charlando, riendo, tomando su té con azahar. Y aunque resistió cuanto pudo, primero con sus muletas, luego con la silla, acudiendo puntual a su cita diaria, en cuanto cerraron el Café todo cambió. Fue como si le impidieran el paso con un muro infranqueable. Luego, dejó de ir a la Casa de España, y sus salidas se fueron espaciando, hasta que en los últimos tiempos apenas abandonaba su casa. Facebook se convirtió para Sibari en su ventana al mundo y en su balcón privado que se comunicaba con los balcones de sus amigos.

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Y ya no he visto a ese hombre que antes caminaba a paso ágil y rápido pulcramente vestido con su chaqueta azul marino de doble pecho y botones dorados, camisa blanca inmaculada y corbata oscura, pantalón gris, zapatos negros, y su gorra a cuadros y su bufanda. La sonrisa brillante en medio de su rostro, los ojos achinados cuando reía, tras la montura dorada de sus gafas, y una broma preparada en los labios.

-Si vienes y no me ves, es que estoy del revés.

El Café Central de la plaza de la Liberación sigue cerrado. Ya no hay mesas alrededor de su fachada. Tampoco hay voces pidiendo a Hamid té, café o una botella de agua Sidi Alí. Ya no hay nadie que pida permiso para sentarse al lado de Sibari, ni de ninguno de los parroquianos habituales. Ya no se escuchan sus frases al saludar a un amigo que pasa.

-Perdóneme que no me levante, joven –le decía a un hombre mayor que le estrechaba la mano, Sibari sentado en su silla de ruedas, sonriendo.

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Solo hay recuerdos vagando alrededor, y una sola silla junto al portal del edificio del Café Central. Una silla abandonada que nadie ocupará jamás.

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Y Sibari ya no estaba.

Sergio Barce, 9 de diciembre de 2013

SERGIO BARCE, MOHAMED SIBARI Y RACHID SERROUKJ EN LA TERRAZA DEL CENTRAL

SERGIO BARCE, MOHAMED SIBARI Y RACHID SERROUKJ EN LA TERRAZA DEL CENTRAL

 

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EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS. LA HISTORIA TRASCENDIDA

Con  ocasión del centenario de la instauración del Protectorado español en Marruecos, se acaba de publicar <El Protectorado Español en Marruecos. La Historia Trascendida”, financiado por Iberdrola.

He tenido la suerte de participar en este gigantesco proyecto literario en el que se han dado cita escritores, estudiosos, historiadores, juristas… en una obra que se ha editado en tres tomos. También he tenido la suerte de descubrir, al recibir los libros, que entre los participantes hay muchos amigos, y también dos paisanos y amigos larachenses, León Cohen Mesonero y Carlos Tessainer y Tomasich.

La obra está dirigida por Manuel Aragón Reyes, la edición y la coordinación ha corrido a cargo de Manuel Gahete Jurado, con la colaboración de Fatiha Benlabbah. La coordinación editorial es de Montse Barbé Capdevila. Teniendo los libros entre las manos, se comprueba que todos han hecho un trabajo excepcional.

Volumen I

Volumen I

El objetivo de esta publicación es la de demostrar la relevancia que, tras los años transcurridos, ha tenido la existencia del Protectorado en las relaciones entre España y Marruecos y descubrir las huellas que aún perviven de esos años compartidos.

Mi texto se titula <La vida cotidiana durante el Protectorado en la ciudad de Larache>, y forma parte del Volumen I, dedicado a “La vertiente socioeconómica y demográfica”, tema sobre el que también escriben Jesús Albert Salueña, Youssef Akmir, Mimoun Aziza, Mohammed Dahiri, Bernabé López García y Rafael Domínguez Rodríguez. Igualmente, en este primer volumen, sobre “La vertiente jurídica” hay textos de José Manuel Pérez-Prendes Muñoz-Arraco y Antonio Manuel Carrasco González; y sobre “La vertiente científica y educativa” escriben Víctor Morales Lezcano, Irene González González, Francisco Javier Martínez Antonio y Germán Sánchez Arroyo.

Volumen II

Volumen II

El Volumen II está dedicado a “La vertiente cultural e historiográfica” con textos de Eduardo Torres-Dulce, Bouabid Bouzaid, Enrique Arias Anglés, Josep Lluís, Mateo Dieste, Federico Castro Morales, Mustapha Adila y Paloma Rupérez Rubio. “La vertiente literaria” está escrita por José Carlos Mainer Baqué, José Sarria, Vicente Moga Romero y Mohamed Bouissef Rekab. El capítulo “Los autores y sus obras” que cierra este volumen está compuesto por textos de León Cohen Mesonero, Abdelkader Chaui, Severiano Gil Ruiz, Said Jedidi, Mohamed Lahchiri, Rafael Martínez-Simancas y Carlos Tessainer y Tomasich.

Por último, el Volumen III se dedica a “La vertiente histórico-política” con textos escritos por Juan Pando Despierto, Rachid Yechouti, Emilio de Diego García, María Rosa de Madariaga, Miguel Hernando de Larramendi, Ricardo Martí Fluxá, Santos Juliá, Abdelmajid Benjelloun, Rafael Guerrero Moreno, Mohamed Larbi Messari y Marion Reder Gadow. Sobre “La vertiente militar” escriben Andrés Cassinello, Manuel Espluga, José Luis Isabel Sánchez, Juan José Amate, Boughaleb El Attar y José Manuel Guerrero Acosta. Por último “Las preocupaciones magrebíes de un militar ilustrado en el primer tercio del siglo XX. La obra de Antonio García Pérez sobre Marruecos” son analizadas por Pedro Luis Pérez Frías, Manuel Gahete y Geoffrey Jensen. Este volumen y la obra terminan con un epílogo escrito por Julián Martínez-Simancas.

Volumen III

Volumen III

Creo que como compendio de lo que fue el Protectorado español en Marruecos pasará a convertirse en una publicación de referencia. Personalmente me siento orgulloso de participar en una obra en la que hay firmas que admiro desde hace mucho tiempo, y en la que, como decía, me veo junto a varios amigos a los que, igualmente, respeto como investigadores o escritores.

He de decir que mi texto sobre la vida cotidiana durante el Protectorado en la ciudad de Larache no he podido evitar convertirlo finalmente en una larga narración. En ella, muy resumidamente, y como ejemplo de lo que fue la vida en Larache durante esos años (siempre desde mi prisma y visión personal, recordando todo cuanto me han relatado de aquella época que por edad yo no viví), cuento los avatares de mi familia desde que llegaron a Marruecos a primeros del siglo XX hasta que abandonamos nuestra tierra amada a principios de los años setenta.

Montse Barbé, como coordinadora editorial, me manifestó que se había emocionado con este texto, y Manuel Gahete, responsable de la edición y coordinación, también me comentó que le había gustado mucho. Inesperadamente, este texto se ha convertido en el germen de la nueva novela que he comenzado a escribir, así que, si llega a buen puerto esta mi nueva aventura, habré de estar doblemente agradecido a quienes se acordaron de mí para que participara en este proyecto. Y en este sentido, por otra razón pero muy unida a todo esto, he de dejar constancia también de mi afecto a mi amigo y paisano Luis Cazorla, y él sabe a qué me refiero.

Sergio Barce, agosto 2013

larache-2424

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RETRATO LITERARIO DEL ESCRITOR LARACHENSE DRIS DIURI

En 1996 se publicó “Literatura marroquí en lengua castellana”, escrito por Sergio Macías y mi entrañable y admirado Mohamed Chakor. En este volumen, publicado en la Colección Reencuentro, de Ediciones Magalia (Madrid, 1996), Macías y Chakor recopilan lo mejor de la literatura marroquí escrita en castellano.

LITERATURA MARROQUÍ EN LENGUA CASTELLANA

Estructurado en décadas, cada período recoge a los autores marroquíes más destacados que eligieron el idioma de Cervantes para crear sus obras. Y así nos llevan desde los años cuarenta hasta 1996, en un acertado y muy cuidadoso trabajo de selección.

MOHAMED CHAKOR

En el libro desfilan la vida y la obra de los siguientes autores:

Años 40 y 50:  Abderrahim Yebbur Uddi, Mohammad Ibn Azzouz Hakim, Dris Diuri, Abdel-latif Jstib, Mohammad Temsamani y Moisés Garzón Serfaty.

De la década de los 60: Abdelkader Uariachi; Mohamed Mamoun Taha, el propio Mohamed Chakor, Abderrahman Cherif-Chergui, Dris M. Mehdati y Mohamed Laarbi Messari.

De los años 70: Aziza Bennani, Simón Levy, Abdellah Djbilou, Malika Embarek López, Mohammed Amrani, Mohamed Bouissef Rekab, Mohamed Sibari, Ahmed Sabir, Said Jedidi, Fadel Al Ach-hab y Hossein Bouzineb.

Y de las décadas de los 80 y 90: Oumama Aouad, Houssein Bouzalmate Mohamed, Chukri el-Bakri, Laila Bel Ghali, Laarbi el Harti, Samira Abdelaziz Brigüech, Mohamed El Kihel e Inés Calvo, Ahmed Mgara, Jalil Tribak, Mohamed Maimoni, Abderrahman el Bakkali, Ali Mohamed Laarbi y Ahmed Daoudi.

Mohamed Sibari

Mohamed Sibari

Amén de ellos, se incorpora al volumen una serie de artículos firmados por Juan Goytisolo, Antonio Gala, Jacinto López Gorgé, Manuel Ruiz Lagos, Sergio Macías, Aurora Cuevas Cervero, Mohamed el Kihel, Ahmed Daoudi, María Luisa Lajara y Luis F. Bernabé Pons.

Mohamed Mamoun Taha "Momata"

Mohamed Mamoun Taha “Momata”

Varios de los autores seleccionados son larachenses: Dris Diuri, Mohamed Mamoun Taha o Mohamed Sibari, otros tienen alguna relación con Larache, y varios me son muy queridos.

De los autores que forman parte de la década de los años cuarenta, destaca entre otros el larachense Dris Diuri, tan admirado por el profesor Fernando de Ágreda. Y es éste precisamente el fragmento que transcribo de este estupendo manual y que analiza con detalle la obra del poeta del amor.

Sergio Barce, abril 2013

DRIS DIURI

Dris Diuri nació en Larache, en 1925. Cursó sus estudios en la zona norte de Marruecos, en la época del Protectorado español. Llegó a ser el mejor alumno en dicha región, y muy aventajado en el idioma castellano. Fue un intelectual que se preocupó por estrechar los lazos fraternales entre Marruecos y España. Dejó constancia de ello como escritor, periodista y conferenciante.

DRIS DIURI

DRIS DIURI

Colaboró brillantemente en varias revistas españolas y marroquíes. Desempeñó la función de canciller en el Consulado de Marruecos en Barcelona. Sigue leyendo

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