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RESEÑA DEL POETA JOSÉ SARRIA SOBRE LA NOVELA CORTA “EL LABERINTO DE MAX”, DE SERGIO BARCE

El poeta José Sarria ha tenido la deferencia de dedicar su tiempo a desgranar mi novela corta El laberinto de Max, y, tras leer sus palabras, solo puedo darle las gracias profundamente, porque han hecho que me sienta muy orgulloso de esta narración que escribí para el deleite de todos vosotros.

Aquí os dejo su reseña, que se acaba de publicar en la página web de la ACE (Asociación Colegial de Escritores de España):

http://www.aceandalucia.org/index.php?id=noticia0&tx_ttnews%5Btt_news%5D=29829&cHash=4b5c3f67846f949e6786262cfafc89c7

También se publicará en Luz Cultural.

 

EL LABERINTO DE MAX

de Sergio Barce

por José Sarria

 (Ediciones del Genal y Mitad Doble, Málaga, 2018)

Existe en todo artista una manera de observar, de contemplar el mundo, diferente al resto de personas. Todo creador, es un pequeño dios, omnipotente y todopoderoso, cuya mirada es fecunda y prolífica, para convertir lo contingente en necesario, en la línea de pensamiento de Tabarovsky. 

“El laberinto de Max”, del novelista Sergio Barce, es eso, precisamente, una fértil Arcadia que se alza en un limitado espacio escénico, como es la librería de Max Bazlen, uno de los protagonistas esenciales de este excepcional relato corto. Un paraíso que Max  había concebido “como un pequeño laberinto que impidiera a los clientes salir enseguida”. Clientes que se convertirán en los actores secundarios de la trama, como Carlos que busca los primeros libretos publicados de Cavafis o Úrsula, la compradora compulsiva que, periódicamente, entra en la librería para adquirir el mismo ejemplar de “Madame Bovary”, de Flaubert.

Todo ello, conforma el magma, el conjunto de elementos con los que elevar una afectiva reflexión sobre las relaciones paternofiliales; en este caso, entre Max y su hijo Ricardo, además de un emotivo homenaje a la literatura y a sus artífices: los escritores.

9788417186548

A Sergio Barce le alienta y le estimula el hecho en sí mismo de contar, de narrar, de erigirse en constructor de una historia: imaginar, crear su empíreo, su propio universo. Ajeno a la mera descripción de la experiencia del mundo conocido, el verdadero escritor, concibe desde el lenguaje e inaugura un mundo nuevo. Y esta es la evocación que se percibe al adentrarse en el exuberante y fascinante universo bazleniano que Barce ha establecido desde la terraza de la emoción. La emoción es, quizá, la parte esencial de este delicado relato que incursiona en el corazón del lector de manera fundante. Allí se encuentra un germinativo homenaje a los libros, basamento de nuestra cultura y construcción social, tal y como nos enseñó Voltaire: “Todo el mundo conocido, con excepción de las naciones salvajes, es gobernado por los libros”. En ese laberinto, que es la librería de Max, Barce eleva un bastión áureo, con el nombre de muchos de aquellos creadores literarios que han contribuido a constituirnos como especie: Vargas Llosa, Lorca, Withman, Eduardo Mendoza, Kerouac, Rulfo, Paul Auster, Machado, Vila-Matas, Gómez de la Serna, Bukowski, Vallejo, Bolaños, Lope o García Márquez, entre una ingente pléyade de escritores que supieron, de manera extraordinaria, “enfrentarse y contemplar el mundo, para reinterpretarlo de nuevo merced a su palabra …/… Y así, gracias al conjuro casi mágico de ese verbo fundante o al prodigio plástico y rítmico de la palabra y la metáfora restablecer, o acrecentarle, al mundo su hermosura —aunque sea solo a nivel verbal—, rehabilitarle su primigenia y herida doncellez, pensando en la soñada plenitud mítica virginal”, según ha señalado, acertadamente, el profesor Carlos Clementson.

Dos de los grandes protagonistas del relato, el propietario de la librería, Max Bazlen y su hijo, Ricardo, se han convertido en dos extraños, ya que mantienen antiguas cuentas pendientes que han hecho que Ricardo no haya visto a su padre desde hace algo más de quince años. Un “estúpido bofetón –que Max dio a Ricardo- cuando se negó a leer La isla del tesoro”, la única novela que Ricardo ha leído en casi cuarenta años, y el accidente automovilístico que acabó con la vida de su madre, cuya muerte el hijo ha atribuido durante todo este tiempo a Max, son las causas del desencuentro.

“El laberinto de Max” es, también, un canto vital sobre la compasión y la restauración, un gallardete que simboliza la esperanza que a todos nos asiste para volver a reconstruir nuestra propia existencia, a pesar de los errores, de las caídas o de las oportunidades perdidas. Sergio Barce ha sabido acampar, en medio de una sociedad convulsa, individualista y egocentrista y contemplar el mundo con otros ojos, volver a examinar y descubrir las cosas frente a las que la mayoría pasa de largo sin darse cuenta y hablarnos de valores tan necesarios y esenciales como el perdón, la reconciliación o la generosidad y que hacen que Ricardo, un infortunado periférico, perdido en su propio laberinto de alcohol, desempleo y fracaso sentimental, pueda descubrir, desde otra mirada, a un padre al que no reconoce (“No sé ya quién es Max …/… Es como si el tiempo perdido me cayera de golpe, sepultándome”) y que le ofrece la oportunidad, no ya solo de regentar la librería, sino de obtener su propia salvación, de reconciliarse consigo mismo al abrir ese mundo mágico que existe en el desván del negocio donde, con la lectura de aquel maravilloso tesoro que se encuentra en los libros, puede llegar a fracturar la realidad aparente o esperar que se agriete, para captar lo que está más allá del simulacro.

Lili, una joven encantadora que camina “como paseaban las mujeres en otro tiempo”, es la tercera gran protagonista del texto y se eleva como un ónfalos, piedra angular del relato. Fiel asistente de Max, Lili, se transformará en la utópica esperanza de Ricardo, en el más preciado de los bienes que Max le pudo legar, tras su fallecimiento. Junto a ella, “la vida se ha convertido en un fascinante misterio”, dirá Ricardo, mientras roza, con sus labios, el lunar en forma de pez de su cuello, a pesar de saber que el cáncer terminará, en breve, con la vida de esta hermosa mujer que se mueve igual que una gata y que le ha entregado la posibilidad de creer en él mismo y de vivir el presente con la eternidad que habita en cada instante, en cada abrazo, en cada sonrisa.

Bajo una imaginación fundante, Sergio Barce nos ofrece una narración sencilla, pero intensamente profunda, original, mágica, proverbial y luminosa, para instalarnos, desde la reflexión, frente al reconocimiento de la propia esencia y desde ahí pronunciar legítimamente lo sublime, ajeno al calco y la huella, donde, por una ley de lo inversamente proporcional: “cuanto más bajo es el tono, tanto más alto es el efecto”, tal y como nos ha enseñado el poeta italiano Paolo Ruffilli.

Barce, ha pretendido, y lo ha conseguido pródigamente, contar, relatar, describir, narrar; es decir, establecer un lugar en donde sea lo que no es. En definitiva, concebir verdadera literatura y desde ella hablar de su amor por los libros, los escritores, las librerías y los libreros y frente a “un mundo actual, donde todas las ideas de felicidad acaban en una tienda”, tal y como ha dicho el filósofo Zygmunt Bauman, rescatar de entre los escombros de la actual civilización valores tan intensamente humanos como perdón, reconciliación y reparación, todo ello hilvanado bajo la luminosa y frutal imaginación de un portentoso narrador, como es Sergio Barce y que se nos descubre, en esta nueva entrega, singular, brillante, original y excepcionalmente renovado.

Jose Sarria

José Sarria

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“SEXO Y MENTIRAS. LA VIDA SEXUAL EN MARRUECOS”, UN LIBRO DE LEILA SLIMANI

El sexo es un tema recurrente y fundamental en la narrativa de los escritores marroquíes. Hay están títulos como El pan a secas (Al jubz al-hafi, 1972) de Mohamed Chukri, Aixa, el cielo de Pandora (2007) de Mohamed Bouissef Rekab, El último patriarca (L´ultim patriarca, 2008) de Najat el Hachmi, Mi Marruecos (Mon Maroc, 2009) de Abdelá Taia, o No (2016) de Said El Kadaoui Moussaoui, por nombrar solo algunas de las novelas, diarios o relatos autobiográficos a los que he dedicado algún artículo.

El libro de Leila Slimani, Sexo y mentiras. La vida sexual en Marruecos (Sexe et mensonges. La vie sexuelle au Maroc, 2018) lo aborda sin embargo desde otra perspectiva con este interesante ensayo que nace de varias entrevistas que, a lo largo del tiempo, la autora realiza a mujeres marroquíes. Y el resultado es un retrato real y descarnado de la realidad sexual del país. Una realidad que se mueve en ese extraño y complicado equilibrio entre tradición,  religión, costumbres e hipocresía, y modernidad, libertad, ruptura y represión.

Sexo y mentiras portada

Nur, una de las mujeres entrevistadas por Leila Slimane, cuenta:

“…En mi oficina, por ejemplo, soy la única que no lleva hiyab. Trabajo rodeada de hombres. Un día me puse una falda corta, y tenía la impresión de ir desnuda. Fue horrible. No lo volveré a hacer jamás.

Antes, nos reuníamos las amigas en casa de alguna de nosotras y lo pasábamos bien. En un momento dado, la cosa cambió. Las reuniones se convirtieron en veladas religiosas, y todas me preguntaban las razones por las que yo no me cubría la cabeza. Había una especie de competencia, de rivalidad, para ver quién era la más piadosa. Me niego a que me impongan ese chisme en la cabeza. Mi madre lleva pañuelo, y no me molesta. Puede que llegue el momento en que yo me lo ponga, pero tiene que venir de mí.”

Leila Slimane no se limita a reproducir lo que le cuentan esas mujeres, algunas de ellas confesándose abiertamente por vez primera, sufriendo incluso al hacerlo, pero derrochando una sinceridad y un gran arrojo. Leila además analiza los gestos de sus interlocutoras, sus reacciones ante sus preguntas, interpretando sus silencios. El ejercicio resulta conmovedor en ocasiones.

La elección de los personajes entrevistados también es un acierto, porque abre el abanico desde las mujeres más humildes (simples amas de casa, una prostituta…) hasta profesionales o mujeres independientes (una administrativa, una doctora…). El espectro es amplio y eso hace que el retrato sea más contundente. Porque lo que rezuman estas páginas es la evidencia de que el patriarcado sigue campando a sus anchas en Marruecos, de que la vida diaria de la mujer marroquí sigue desarrollándose bajo normas y leyes pensadas para que la mujer continúe siendo un ser sumiso e invisible, de que pese a los evidentes avances de los últimos años aún estamos muy lejos de ver a las mujeres sentarse solas libremente en las terrazas de los cafetines o fumando mientras pasean o vistiendo faldas cortas o pantalones demasiado ceñidos… Las convenciones y la religión cayendo como losas sobre ellas.

En el capítulo titulado “Asma Lamrabet” (cada capítulo de este libro arranca con el nombre de la persona entrevistada o de la que Leila Slimane habla) leemos lo siguiente:

“…Los musulmanes cuentan con una larga tradición escrita, mantenida por los eruditos, que no ven incompatibilidad entre las necesidades del cuerpo y las exigencias de la fe. La literatura y el arte eróticos florecieron en el período que va de los siglos IX al XIII, mientras la civilización islámica estaba en su apogeo. Como me recuerda el escritor Tahar Ben Jelloun: <La mayoría de los adolescentes de hoy han leído El jardín perfumado del jeque Nefzaui, escrito en el siglo XIV a petición de un príncipe que quería saber cómo hacer el amor y obtener el máximo placer. No debemos olvidar que el texto comienza con la fórmula Bismillabi arrabman arrabim, es decir, En el nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo>.

(…) …Para el tunecino Abdelwahab Bouhdiba, que publicó en 1975 La Sexualité en Islam, una obra convertida en clásica, la visión severa, puritana y sombría de la sexualidad está en contradicción con el propio espíritu del islam. Para él: <Redescubrir el sentido de la sexualidad es redescubrir el sentido de Dios, y a la inversa. (…) Una sexualidad plena equivale a una libertad ganada>. En su libro, Bouhdiba recuerda una perspectiva olvidada de la sexualidad en el islam: la de una relación carnal jubilosa, placentera. Narra una cultura en la que el cuerpo no se niega ni se reprime y en la que el coito se asimila a un momento de oración. Según él, la solución no consiste en calcar el modelo occidental en las sociedades musulmanas. Hay que encontrar una tercera vía y liberar el sexo con la religión en lugar de contra esta.”

Leila Slimane

LEILA SLIMANE

Lo religioso lo impregna todo, y si la interpretación es estricta y restrictiva, la represión se hace casi insoportable. Leila Slimane no elude su posicionamiento y es crítica con esa sociedad machista que anula el desarrollo individual de la mujer marroquí. De entre esos personajes que retrata en su ensayo, quizá sea el de Malika el que más me ha conmovido. Malika le cuenta a Leila su dura lucha diaria por mantenerse como una mujer independiente, pero nada es fácil. Su soltería es ya un problema en sí misma. Relata Leila Slimane:

“…Si sigue soltera no es por casualidad. Malika parece haber sufrido muchos desengaños amorosos. <El tipo con quien yo salía, que estudió en el liceo francés, era muy abierto, muy comprensivo. Sin embargo, a la hora de casarse lo hará con una chica más joven que él, y virgen. Al mismo tiempo, se jactaba de acostarse habitualmente con prostitutas. Cuando me enfadé por su actitud, me dijo: “Eres una intolerante. Estoy en mi derecho de querer follar y a la hora de casarme elegir una novia virgen”. No lo consideraba como una esquizofrenia. Al igual que la de muchos hombres, su sexualidad es inmadura>. Malika ha repetido varias veces que los hombres tienen más oportunidades de elegir, aunque padezcan también esa hipocresía…

(…) En Marruecos es difícil para una mujer que no esté casada llevar una vida social; a partir de cierta edad, resulta imposible si no estás en pareja…”

Esta última frase de Leila Slimane es lapidaria, y me transmite una sensación de tristeza. Leer estas confesiones, sin embargo, nos devuelve la fe en la fuerza de estas mujeres. Mujeres que, en algunos casos, caminan a contracorriente, pero con una seguridad apabullante. Sin embargo, es evidente que queda mucho por recorrer y que el sendero está lleno de trampas y de peligros.

Sexo y mentiras abre una puerta que permanecía cerrada, y nos permite ser testigos de los sentimientos mas íntimos de estas mujeres a las que admiro profundamente.

Sergio Barce, mayo 2019

Sexo y mentiras. La vida sexual en Marruecos (Sexe et mensonges. La vie sexuelle au Maroc, 2018) está editado por Cabaret Voltaire, con traducción de Malika Embarek López.

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SEAN, GENE, JACK Y TAMBIÉN ENNIO.

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Esta semana acudiré al concierto de Ennio Morricone en Madrid. El músico más influyente de las últimas décadas. El gran maestro. El más imitado y el más homenajeado. Será una de sus últimas apariciones en la gira mundial que efectúa para despedir su extraordinaria carrera. Ya no gozaremos de sus genialidades en nuevas bandas sonoras, y el cine se apaga un poco con esta despedida definitiva. Por eso no puedo perderme este adiós. Asistir es rendirle un pequeño homenaje. Y darle las gracias por tantos buenos momentos.

El cine hace tiempo que ha cambiado. El mejor cine se hace ahora para la televisión. O al menos la gran mayoría de los talentos se han refugiado en este medio. Series con guiones que, a veces, son auténticas obras maestras. Series que se ruedan como el mejor cine de antaño.

Haré un inciso para aconsejar alguna de las series que me han impresionado en estos últimos años: Los Soprano, The wire, Mad Men, House of cards, Breaking Bad, Juego de Tronos, El cuento de la criada, True detective, Black mirror, Westworld, pero aún destacaría, por muchas razones, Carnivale, Deadwood y El joven Papa.

El cine en salas grandes ya solo se enfoca para las películas de superhéroes, franquicias y comedias de humor grueso. Solo logran abrirse paso algunos clásicos que son iconos, como Clint Eastwood, pero de estos ya quedan muy  pocos. Y de entre los que quedan, como Woody Allen, esta nueva sociedad pacata y esquizofrénica que nos ha tocado vivir ha decidido hacer una purga. Porque sí. Porque la nueva moral imperante ha decidido que ahora todos somos culpables mientras no se demuestre lo contrario. Y son las salas pequeñas las que cobijan, no sin grandes dificultades, al cine de autor más interesante.

SEAN

SEAN

Lo cierto es que hay un punto de inflexión al comienzo de este siglo. Y ese punto de inflexión lo podrían representar tres nombres propios: Sean, Gene y Jack. Cualquier película con uno de ellos en el proyecto se convertía en algo especial. Si la película era buena, ellos la hacían excelsa; si la película era mala, ellos la disfrazaban de dignidad. Sean, Gene y Jack. Connery, Hackman y Nicholson. Tres actores de Oscar. Tres actores inigualables, que desde que dejaron de rodar provocaron que la pantalla grande se hiciera pequeña.

La última película protagonizada por Sean Connery es de 2003, la de Gene Hackman de 2004 y la última de Jack Nicholson de 2010. Las tres películas son mediocres. Un punto final bastante pobre para unas carreras brillantes e irrepetibles. Basta con volver a ver The French connection (1971), Chinatown (1974), La colina (The hill, 1965), La conversación (The conversation, 1974), El nombre de la rosa (Der name der rose, 1986), Mejor… imposible (As good as it gets, 1997), El hombre que pudo reinar (The man who would be King, 1975), Alguien voló sobre el nido del cuco (One flew over the cuckoo´s nest, 1975) , Arde Mississippi (Mississippi burning, 1988), El resplandor (The shining, 1980), Los intocables de Eliot Ness (The untouchables, 1987), Sin perdón (Unforgiven 1992).. ¿sigo? Connery fue el  mejor James Bond. Hackman el mejor Lex Luthor. Y Nicholson el mejor Joker.  Lo digo para aquellos que defiendan las adaptaciones de cómics que ahora nos inunda. Hasta en ese campo, descollaron. 

Gene-Hackman-Net-Worth

GENE

Las razones para que los tres abandonaran el cine son muy similares: Jack Nicholson decidió que el cine ya no le emocionaba, Gene Hackman lo dejó por hastío y para centrarse en escribir novelas históricas. y Sean Connery también lo hizo por cansancio tras el rodaje de su último film y porque, según se rumorea, padece Alzheimer. Pero lo cierto es que han dejado un gran vacío que nadie ha logrado ocupar. Y nadie les ha rendido aún el homenaje que se merecen.

JACK

JACK

Ahora que se marcha Morricone con la música a otra parte, el desierto se hace más árido e inhóspito. Pero nos queda el consuelo de que todas esas maravillosas películas siguen ahí, con esos tres inolvidables actores dando clases de interpretación y con ese genio dirigiendo la mejor banda sonora que me acompaña desde la niñez. 

Sergio Barce, mayo 2019

 

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“NELSON MANDELA Y ANTONIO LOZANO, DOS HOMBRES UBUNTU”, UNA RESEÑA DE ALBERTO MRETH

Aquí traigo una preciosa reseña escrita por Alberto Mreth sobre el último libro de Antonio Lozano.

Desde que Antonio nos dejara, se han repetido los actos de homenaje y de reconocimiento. Todos merecidos. La reseña de Alberto es otro pequeño homenaje al que me uno. Porque es como reivindicar su pensamiento ético y político, tan necesario en estos días, un pensamiento tiznado de humanidad. Se hace difícil  no contar con sus consejos, con su manera de hablar y de exponer sus ideas, pero ahí está su obra. Y qué mejor manera de cerrar ese círculo que su libro sobre Nelson Mandela. Humanidad y humanismo de la mano.

Sergio Barce, marzo 2019

En el siguiente enlace podéis leer la reseña escrita por Alberto Mreth:

https://www.zendalibros.com/nelson-mandela-y-antonio-lozano-dos-hombres-ubuntu/

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PALABRA ENCENDIDA

Hace muy pocas fechas, el poeta José Sarria daba su discurso de entrada a la Real Academia de Ciencias, Bellas Artes y Nobles Artes de Córdoba con un ferviente alegato por la Literatura Hispanomagrebí, que tanto apoyo necesita. A León Cohen y a mí nos ha llenado de orgullo (y así lo hemos comentado) que Pepe Sarria nos haya incluido  en esta lista de autores (con la mayoría de ellos me une una larga amistad de años) que usamos al español como “palabra encendida”. Ya me llamó una vez autor transterrado, así que otra razón más para seguir escribiendo y alimentando este ir y venir de experiencias y vivencias compartidas.

Sergio Barce, febrero 2019

LA PALABRA ENCENDIDA
Breve análisis de la Literatura Hispanomagrebí
Por José Sarria 
Discurso de entrada a la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.

“Pensar que escritores como los sefardíes Isaac Laredo, Moisés Garzón Serfaty o León Cohen Mesonero, los españoles Alberto España, Ángel Vázquez, Antonio Lozano, Rafael de Cózar, Pilar Quirosa o Sergio Barce o los marroquíes Mohamed Chakor, Mohamed Sibari o Abdellah Djbiluo son simples autores de una u otra orilla que se expresan en español es no alcanzar a entender la dimensión de lo que viene ocurriendo en los países vecinos con respecto al desarrollo de una nueva corriente creacional: la que denominamos como Literatura Hispanomagrebí”

JOSE SARRIA

“La Literatura Hispanomagrebí se conforma, pues por un abigarrado conjunto de autores magrebíes que incursionan en el territorio creativo/mental a través de la lengua del otro (Mohamed Chakor, Abderrahman el Fathi, Mohamed Sibari, Aziz Tazi, Mohamed Lahchiri, Larbi El Harti o Mohamed Bouissef Rekab), de autores españoles/sefardíes de la frontera que han magrebizado sus obras (Moisés Garzón Serfaty, Sergio Barce, Leon Cohen Mesonero o Mustapha Busfeha García) y de autores magrebíes de segundas generaciones (Najat El Hachmi, Zuer el Bakali, Leila Karrouch, Farid Othman-Bentria Ramos o Said el Kadaoui) que no solo escriben en español sino, incluso, en otras lenguas del Estado español, contribuyendo, todos ellos, al establecimiento de un crisol multicultural que tiene al español como “palabra encendida”.”

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