«INFIERNO Y PARAÍSO DE LAS ISLAS», DE MIGUEL ÁNGEL MORETA-LARA

“En 1951 (Malcolm) Lowry hizo un esbozo de lo que él llamaba su obra en procesa, a la que puso el título global de The Voyage that Never Ends (<El viaje que nunca termina>). En este esquema aparecía <Novela marítima sin título>, <una total reescritura de una vieja novela más de duodécima clase, carente de originalidad y absolutamente innombrable de la que quisiera olvidarme>. Se refería, claro, a Ultramarina. Así era la literatura de Lowry, un único libro inacabable que reescribiría mientras alentara. El biógrafo Douglas Day compara su forma de trabajar con la de otro raro artista, el pintor Albert Pinkham Ryder (1847-1917) que -falto de habilidad técnica, como Lowry- no terminó nunca un cuadro.

(…) Malcolm Lowry era triplemente compulsivo, como bebedor, como viajero y como escribidor. Así quizá podríamos ilustrar su lenta, persistente y definitiva conversión en el mejor personaje de su obra más tortuosa, la de su propia vida de autodestrucción. Pero dejó una novela genial, Bajo el volcán, que tardó diez años en (re)escribir, de la que hizo cuatro versiones, que fue rechazada en 1941 por 13 editoriales, una novela que no ha dejado de ser valorada y analizada debido a las múltiples facetas de sus muchos niveles de lectura, una novela que ya está prefigurada -como dije antes- en el relato de iniciación que es Ultramarina, una künstlerroman (novela de formación) marina, donde su protagonista reclama la fuerza del mar para seguir viviendo:

<<En la nave reinaba un silencio de muerte, roto tan solo por el siseo del agua que caía en la oscuridad desde su flanco y que también formaba parte del silencio. Oh, Dios, Dios, ¡si la vida en la mar fuera siempre así! ¡Ojalá todo fuera mar abierto, viento galopando eternamente por la sangre, el mar y las estrellas!>>”

Todo este fragmento corresponde al libro Infierno y paraíso en las islas, de Miguel Ángel Moreta-Lara, que estoy leyendo. Es un compendio de anécdotas, vidas y, sobre todo, libros ambientados en la mar, de libros perdidos en naufragios, de autores obsesionados con paraísos y con océanos.

Desde la primera página no he dejado de subrayar títulos de obras que Miguel Ángel ha rescatado de no se dónde, pero que, tal y como él los reseña, contienen mil historias llenas de encanto, magia y mares misteriosos. Y, aunque solo llevo un tercio de este maravilloso libro, para quienes aman la literatura y desean descubrir nuevos horizontes, nuevos títulos, adentrarse en la vida y obra de autores fascinantes, y en los entresijos de novelas varadas en la orilla del olvido, la recomiendo vivamente. Es puro disfrute.

Infierno y paraíso en las islas ha sido publicada por El Develo Ediciones.

Sergio Barce, septiembre 2022

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RECORDATORIO- ESTE MIÉRCOLES, PRESENTACIÓN EN MÁLAGA DE «EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS»

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La próxima actividad de El Tercer Piso de Librería Proteo será bien interesante. Y será este miércoles. Día 28 a las 19 horas. Alí, la presentación del libro de relatos de Sergio Barce, El mirador de los perezosos (Ediciones del Genal) en un coloquio que promete ser apasionante y lleno de aires marroquíes y tangerinos. Se reunirán, además del autor, su amigo, también nacido en Marruecos y embajador cultural en varios países, poeta y ensayista, Miguel Moreta-Lara, la actriz malagueña Leonor Regife, quien leerá algunos fragmentos de los relatos de este libro, y yo mismo, periodista, gestor y activista cultural, y responsable de este proyecto de El Tercer Piso para Librería Proteo. Hablaremos de intercambios culturales, de paraísos perdidos, del mito de Tánger, de las relaciones hispano-marroquíes, de fantasía, de evocación, de literatura, de memoria. De lo que encarte. Y Sergio nos confesará su lista de cinco favoritos, con la que vamos creando una Biblioteca Virtual de El Tercer Piso. No te lo pierdas.

Entrada libre hasta completar aforo.

Héctor Márquez

 

 

HÉCTOR MÁRQUEZ
LEONOR REGIFE
MIGUEL ÁNGEL MORETA-LARA

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FOTOS – «EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS», DE SERGIO BARCE

Mi nuevo libro El mirador de los perezosos (Edificiones del Genal, 2022), comienza a dar sus primeros pasos. Acudí a la convocatoria de autores organizada ayer en la Casa Fuerte de Bezmiliana, en el Rincón de la Victoria, donde tuve la fortuna de conocer por fin a la profesora Sonsoles Vázquez, nacida en Alcazarquivir, una enamorada de mis libros. También he recibido algunas instantáneas de la cubierta del libro enviadas por amigos y lectores que ya lo han adquirido. Os dejo aquí algunas de las fotos.

La semana que viene, presentación del libro en la Tercera Plana de Librería Proteo, en Málaga, miércoles 28 de septiembre, a las 19.00 horas, de la mano de Miguel Ángel Moreta-Lara y, como maestro de ceremonias, Héctor Márquez.

 

FOTO DE ROXY TRECEÑO
CON SONSOLES VÁZQUEZ FLORIDO
CON HÉCTOR MÁRQUEZ Y MARIÁNGELES TARIFA
FOTO DE NURIA RICO
CON JESÚS OTAOLA
CON MOISÉS AMSELEM
ROXY Y EL MIRADOR
FOTO DE EMILIO ANDRADE con casi todos mis títulos
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IRENE PAPAS, GODARD Y LOS OTROS

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Seguimos perdiendo iconos y nombres muy ligados a nuestro pasado (hablo de quienes ya peinamos canas). De Jean-Luc Godard diré que he visto muchas de sus películas en el cine-club universitario, cuando nos parecía deslumbrante, pero, una vez que pasó la época del «despertar», yo, que me considero un loco del cine, he de confesar que Godard no me gusta. Me aburre sobremanera. Aunque salvo tres o cuatro de sus películas, en especial Al final de la escapada (À bout de souffle, 1960) por muchas razones: porque cuando la vi por primera vez me pareció fresca y luminosa, porque está Belmondo, porque era muy original cómo movía la cámara, porque me enamoré de Jean Seberg. Pero aparte de esos tres o cuatro títulos, su filmografía me es pedante y densa. Sin embargo, para mí es un director icónico por dos razones principales: porque es quizá uno de los directores más imitados, al que se le «fusilan» y «copian» escenas míticas de sus films (en los anuncios de Martini, en films de Bertolucci, en el cine americano…) y, sobre todo, porque dirigió a las actrices más sugerentes y eso hay que agradecérselo: Brigitte Bardot, Anna Karina, Marléne Jobert, Jane Fonda, Mireille Darc, Isabelle Huppert, Nathalie Baye, Maruschka Detmers, Hanna Shygulla, Juliet Binoche, Myriem Roussel, Julie Delpy o la mencionada Jean Seberg. Como le ocurrió a mi amigo Jesús Ortega, cuando en el año 85 fui al estreno de Yo te saludo, María (Je vou salue, Marie) prometí no volver a ver más cine de Godard. Y, sin embargo, lo admiro.

Con Irene Papas ocurre algo muy distinto. Es de esas actrices que uno asocia de inmediato a un título: Zorba, el griego (Alexis Zorbas, 1964), a su imagen triste y oscura, acosada por Anthony Quinn que se ha obsesionado con seducir a la viuda que ella interpreta. Y ahí se quedó, como esa mujer que irradiaba una sexualidad latente y reprimida por un pueblo antiguo y frustrante. Pero Irene Papas es mucho más que eso, y también la recuerdo en los films de Costa-Gavras, Lee Thompson y Cacoyannis o sus numerosos papeles dando la réplica a su amigo Anthony Quinn (no sé cuántos films rodaron juntos, pero más de media docena, seguro). Y sus cejas y sus ojos, que parecen creados para lucir en una pantalla grande. Era una mujer bellísima y una excelente actriz.

¿Y quiénes son los otros que menciono en el título de este post? Pues los supervivientes, esos actores que ya han sobrepasdo los noventa años de edad y que se acercan al final de sus vidas. Cada vez que desaparece uno de estos iconos del cine la lista se hace más corta. Sobreviven nombres míticos del cine, pero ya una minoría: Clint Eastwood, Eva Marie Saint, Angela Lansbury, Dick Van Dyke, Mel Brooks, Gina Lollogrigida, Vera Miles, Gene Hackman, Joanne Woodward, Philippe Leroy, Angie Dickinson, Claire Bloom, Leslie Caron, Héctor Alterio, Robert Duvall o Anouk Aimée. A la zaga, ya a las puertas de cumplir noventa, se acercan Michael Caine, Kim Novak, Shirley MacLaine o Brigitte Bardot. Se ve claramente que de los más grandes quedan muy, muy pocos. 

Sergio Barce, 15 de septiembre de 2022 

 

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