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CÓCTELES

Este fragmento, que pertenece a las memorias de Luis Buñuel, Mi último suspiro, se recoge en el último número de la revista Litoral dedicado a “Bares & Cafés”, en concreto en el capítulo titulado “Cócteles”, en el que también hay un precioso poema de Juan José Téllez.

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Transcribo el fragmento de Buñuel porque sé que le gustará al amigo Alberto Gómez Font.

“Desde luego, nunca bebo vino en el bar. El vino es un placer puramente físico que no excita en modo alguno la imaginación.

En un bar, para inducir y mantener el ensueño, hay que tomar ginebra inglesa. Mi bebida preferida es el dry-martini. Dado el papel primordial que ha desempeñado el dry-martini en esta vida que estoy contando, debo consagrarle una o dos páginas. Al igual que todos los cócteles, probablemente, el dry-martini es un invento norteamericano. Básicamente, se compone de ginebra y de unas gotas de vermut, preferentemente Noilly-Prat. Los buenos catadores que toman el dry-martini muy seco, incluso han llegado a decir que basta con dejar que un rayo de sol pase a través de una botella de Noilly-Prat antes de dar en la copa de ginebra. Hubo una época en la que en Norteamérica se decía que un buen dry-martini debe parecerse a la concepción de la Virgen. Efectivamente, ya se sabe que, según Santo Tomás de Aquino, el poder generador del Espíritu Santo pasó a través del himen de la Virgen <como un rayo de sol atraviesa un cristal, sin romperlo>. Pues el Noilly-Prat, lo mismo. Pero a mí me parece una exageración.

Luis Buñuel”  

   

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LAS LLAMAS NO PODRÁN CON LA LIBRERÍA PROTEO DE MÁLAGA

Abderrahman El Fathi, Ahmed El Gamoun, Ahmed Mgara, Ahmed Oubali, Alberto Gómez Font, Alfredo Taján, Alice Wagner, Alicia Acosta, Alicia Muñoz Alabau, Ana Añón, Antonio Abad, Antonio Bravo Nieto, Antonio Fontana, Antonio García Velasco, Antonio Herráiz, Antonio Lozano, Antonio J. Quesada, Aurora Gámez, Aziz Amahjour, Bernabé López García, Carlos Salazar Fraile, Carlos Tessainer, Carmen Enciso, Cecilia Molinero, Cristián Ricci, Cristina Martínez Martín, David Rocha, Eloísa Navas, Emilia Luna, Encarna León, Enrique Baena, Enrique Lomas, Farid Othman Bentria Ramos, Felicidad Batista, Fernando Castillo, Fernando de Ágreda, Fernando Tresviernes, Francisco Morales, Francisco Muñoz Soler, Francisco Ruiz Noguera, Francisco Selva, Fuensanta Niñirola, Guillermo Busutil, Herminia Luque, Hipólito Esteban Soler, Inmaculada García Haro, Iñaki Martínez, Javier Lacomba, Javier Otazu, Javier Rioyo, Javier Valenzuela, Jes Lavado, José A. Garriga Vela, José Mª Lizundia, José F. Martín Caparrós, José L. Gómez Barceló, José L. Ibáñez Salas, José L. Pérez Fuillerat, José L. Rosas, José A. Santano, José Sarria, Juan Clemente Sánchez, Juan Gavilán, Juan Goytisolo, Juan José Téllez, Juan Pablo Caja, Julio Rabadán, Laila Karrouch, León Cohen Mesonero, Leonor Merino, Lorenzo Silva, Luis María Cazorla, Luis Leante, Luis Salvago, Manuel Gahete, Marceliano Galiano, Marcos Ana, María Sangüesa, Mario Castillo del Pino, Miguel Romero Esteo, Mohamed Abrighach, Mohamed Akalay, Mohamed Bouissef Rekab, Mohamed Chakor, Mohamed El Morabet, Mohamed Lahchiri, Mohamed Sibari, Miguel Sáenz, Miguel Torres López de Uralde, Miguel Angel Moreta Lara, Montserrat Claros, Mustafa Busfeha, Pablo Aranda, Pablo Macías, Pablo Martín Carbajal, Paloma Fernández Gomá, Patrick Tuite Briales, Paula Carbonell, Pedro Delgado, Pedro Munar, Pedro Pujante, Pepe Ponce, Presina Pereiro, Rafael Ballesteros, Ramón Buenaventura, Randa Jebrouni, Remedios Sánchez García, Roberto Novella, Rocío Rojas-Marcos, Sahida Hamido, Said El Kadaoui, Saljo Bellver, Salvador López Becerra, Santos Moreno, Sergio del Molino, Sonia García Soubriet, Susana Gisbert, Tahar ben Jelloun, Tomás Ramírez, Víctor Morales Lezcano, Víctor Pérez, Yolanda Aldón y Zoubida Boughaba Maleem.

Todos estos autores podéis encontrarlos en la página web de la Librería Proteo, de Málaga, que, como ya sabéis ha sufrido un grave incendio.

Librería Proteo necesita nuestra ayuda. Con todos estos autores que he mencionado me une algo, vínculos afectivos y de amistad en unos casos o eventos compartidos en otros. Por eso destaco sus nombres. Y para ayudar a la Librería Proteo, que tanto significa para Málaga y para nuestras vidas, que es además la sede de Ediciones del Genal, con quien he venido publicando mis últimos títulos, os pido que compréis al menos un libro de cualquier de estos escritores, el que más os guste o al que queráis descubrir por primera vez, y que la compra la hagáis a través de la web de Librería Proteo, que os indico:

https://www.libreriaproteo.com/

Entre todos, la librería Proteo de Málaga va a renacer, y entre todos vamos a ayudarles a que vuelva a señorear como ha hecho en estos cincuenta años. Durante la dictadura fue el lugar donde poder hallar los libros prohibidos y censurados, el refugio de quienes buscábamos aire puro. Tenemos que reencontrarnos de nuevo entre sus estanterías, abriendo los libros que se exponen, oliendo las páginas recién editadas, hallando nuevas aventuras en las que embarcarnos… 

Sergio Barce, mayo 2021

 

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“EL LIMÓN” (The lemon), UNA NOVELA DE MOHAMED MRABET

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   Este libro es bastante curioso. Curioso porque, como ya es bien sabido, el autor, Mohamed Mrabet, no escribía sus obras, sino que las dictaba oralmente en árabe dialectal, generalmente historias que había ido escuchando en los cafetines y en las calles, y las grababa en cintas magnetofónicas. De las grabaciones se encargaba Paul Bowles, que luego las transcribía al inglés. De esta manera se desarrolló una larga y luego polémica relación personal y literaria entre el escritor americano y el narrador marroquí. Y, para rizar el rizo, esta edición de El limón (The lemon), exquisita y cuidada como es habitual por Cabaret Voltaire, es la traducción al español de la edición inglesa de Bowles que vio la luz en 1969.

Una de las razones principales para que me embarcara en su lectura, además del evidente interés que siempre me despiertan los autores y la temática marroquí por razones obvias, además de eso, como digo, está el hecho de que el responsable de la traducción al español sea Alberto Mrteh, amigo que siempre me regala su apoyo moral en todo lo que hago en estos últimos años. Y, la verdad, es que cada página destila mucha dedicación y mucho cuidado con el texto que maneja. Se palpa el cariño con el que ha trabajado. Y conociendo a Alberto, ha debido de disfrutar como un niño con juguete nuevo.

ALBERTO GOMEZ FONT, MOHAMED MRABET Y ALBERTO MRTEH

ALBERTO GOMEZ FONT, MOHAMED MRABET y ALBERTO MRTEH

Hace años, escribí sobre Amor por un puñado de pelos (Love with a few hairs), quizá el libro más famoso de la colaboración entre Bowles y Mrabet, y es evidente que hay algunas semejanzas con El limón, pero también diferencias.

Narrado/escrito/transcrito de manera harto sencilla, una de las virtudes y características de la narrativa oral marroquí, con un lenguaje y vocabulario coloquial, y con una estructura lineal, en El limón seguimos los avatares de Abdeslam, un niño que vive en el borde de la marginalidad, en el filo del abismo. Protagonismo potente el de este chaval, trasunto por supuesto del propio Mrabet, lleno de contradicciones y de sueños imposibles, un niño que trata de ser consecuente con las enseñanzas del Corán, que conoce al dedillo, y que, sin embargo, repudia a su familia, en especial a su violento padre, que rechaza la ayuda de una familia española que lo acoge con todo el cariño y que, finalmente, elige vivir con Bachir, un ser despreciable y miserable. Un chico que está enfadado con el mundo.

Bachir es otro personaje muy bien desarrollado y dibujado. Al lado de Bachir, Abdeslam descubrirá el lado más oscuro, la vida llena de vicios y de corrupción, desde la prostitución masculina a la femenina pasando por las drogas y el alcohol. Abdeslam, en esa lucha interna que mantiene entre sus creencias y sus debilidades, cederá ante el kif y se convertirá en un fumador insaciable, pero se resiste al alcohol como la última frontera que no debe traspasar como musulmán creyente que es.

“Como no había nadie en casa cuando llegó, se sentó a fumar unas pipas de kif.

Al poco, llegó Bachir. Así que aquí estás.

¿Qué tenemos para cenar hoy?, le preguntó Abdeslam.

He comprado kefta en la carnicería, la haremos con guisantes y huevos. Y también hay vino.

¡Ay, ay, ay, Bachir! Vino, comida y putas. Así es tu vida. Abdeslam se quedó mirándolo con desaprobación.

Sabes, Abdeslam, estos últimos días me has vuelto a poner de los nervios. No eres ningún fquih de la mezquita. Solo eres un niño igual que cualquier otro y no puedes ir por ahí diciéndole a la gente lo que puede o no puede hacer.

Eso no es cierto, protestó Abdeslam. Tú no me conoces, no soy como los demás. Incluso si llego a los treinta, jamás será como ningún otro, tan simple como que yo soy diferente.

Bachir se burló de él riéndose a carcajadas.

¡Sí que lo soy!, insistió Abdeslam. Mi madre me tuvo en su tripa solo siete meses, en vez de nueve. Y cuando nací, estaba como dentro de una bolsa y me dejaron en el hospital metido en una caja llena de algodón. Cuando me mandaron a casa con mi madre, no pesaba ni tres kilos, y todos los vecinos y la familia, cuando me veían, decían: Este niño nunca podrá sobrevivir, y si lo hace, tendrá siempre algún problema de salud. Pero todavía sigo vivo y mi cerebro funciona tan rápido como el de cualquier otro. Lo único que me pasa es que me pongo nervioso con facilidad.

El día menos pensado te voy a partir la pipa de un estacazo en medio de esa cabeza rapada tuya, le amenazó Bachir. Eso es lo mejor que puedo hacer por ti.

Tienes razón, le respondió Abdeslam mientras se iba enfadando. Y lo mejor que yo puedo hacer por ti es destrozar todas esas botellas. No eres más que un viejo borracho.

Bachir cogió un huevo y lo espachurró en la cabeza de Abdeslam. Se rompió y le chorreó por toda la cara. Esto hizo que Bachir se pusiera a reír más que nunca. Para él solo era una broma, pero a Abdeslam no le hizo ninguna gracia. Agarró su vaso de té y lo lanzó contra Bachir, pero falló y se estrelló en la pared.

No sabes ni aguantar una broma, continuó Bachir. Mírate, enfadado como un loco por un huevo de nada.

Abdeslam fue al fregadero para lavarse la cara.”

Retrato pues de un mundo marginal y violento que Mohamed Mrabet conoció en primera persona y que nos brinda en esta novela llena de desaliento, frustración y miseria humana. Pero relato crudo y sincero, sin censuras y sin medias tintas. Y eso, en el tiempo que nos ha tocado vivir, donde todo se mide para que sea políticamente correcto, sin duda se agradece.

Sergio Barce, abril 2020

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SERGIO BARCE y ALBERTO MRTEH

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ASÍ FUE LA PRESENTACIÓN DE MI NOVELA “MALABATA” EN MADRID

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El pasado sábado, 14 de diciembre, se presentó en la Librería Sin Tarima, de Madrid, mi novela Malabata (Ediciones del Genal – Málaga, 2019) de la mano de mi hijo Pablo Barce. 

Después de discutirlo brevemente, decidimos improvisar y que todo sucediera al azar. Y la verdad es que todo fluyó con naturalidad y nos sentimos muy a gusto y cómplices en todo momento. Los asistentes nos transmitieron esa misma sensación al acabar el acto, y eso me tranquilizó, aunque ya se percibía a medida que el encuentro discurría a buen ritmo. Se abrió un bonito debate donde, inevitablemente, los tanyauis y larachenses que asistían se dejaron llevar por la emoción, algo ya habitual en mis presentaciones.

Estuve rodeado una vez más de buenos amigos y de excelentes escritores. Por fin coincidí con Iñaki Martínez, autor de La ciudad de la mentira (finalista del Premio Nadal) que también se desarrolla en Tánger, y sellamos nuestra amistad con la promesa de vernos de nuevo y seguir compartiendo lecturas de nuestras novelas. También estuvieron Malika Mbarek, una de mis debilidades por la admiración que le profeso como traductora y ahora amiga; Alberto Gómez Font, cuya sola presencia ya envuelve los encuentros y presentaciones de libros y obras relacionados con Tánger de una pátina de calidad, otro lujo; como lo fue tener allí a Abderrahman el Fathi, una sorpresa inesperada que me hizo especialmente feliz. 

Temo olvidar a todos los amigos, paisanos y compañeros, pero trataré de nombrar a los que recuerdo y que tuvieron la deferencia de desplazarse para arroparnos a Pablo y a mí en torno a Malabata: María Poveda, paisana  y fan de mis libros, hay que decirlo, y que además me cedió temporalmente pero con gran generosidad un libro fascinante con viejas fotografías de Tánger (y que para mi sorpresa y la de ella, resultó que en su publicación había participado Alberto Gómez Font como comisario de su edición); los entrañables Ángela García Salazar y su marido, Jesús Gómez Navarro, junto a otros queridos paisanos larachenses, Mohamed Aboudzaz Elfedali y Najim El Ouahabi, a los que siempre es tan grato de ver, y Hicham el Jamraoui, también larachense; Sandra López, artista fascinante donde las haya y enamorada de Larache; Roberto Novela, casablanqueño de pro y autor de un bello libro de recuerdos del viejo Casablanca;  Dulce Orduña que nos trajo un pedazo de Tánger junto a Consuelo Hernández, a la que fue un placer conocer, como también a la encantadora Nieves Martínez; y no me olvido de los inseparables de Pablo y que siempre acuden a mis presentaciones, Leandro Pavón y Juan Carlos Moreno; ni a esas personas que ya son de mi familia, como mi “hermana” Gabriela Grech, la fotógrafa que ha atrapado el Larache que llevamos en el recuerdo, Ángeles Ramírez (Ange), que nos trajo como siempre una sorpresa llena de emotividad, y Lola Ruiz (más inseparable aún de Pablo). Y, evidentemente, Berry.

También tuvo la deferencia de acudir el nuevo consejero de la Embajada de Marruecos en Madrid, Nabil Druich, al que agradezco enormemente el gesto.

Nos acordamos de Antonio Lozano, como no podía ser menos hablando de Tánger; y, por supuesto, de Pablo Cantos, la persona que nos unió felizmente a Charo Sánchez y César Martínez, que también nos arropaban. Y claro, inevitable fue que se hablara del cortometraje dirigido por mi hijo Pablo y producido por César. Todos nos conjuramos para irradiar toda la energía positiva posible para que se alce con el galardón en los Premios Forqué y, especialmente, en los Goya que se fallarán en el mes de enero. Incha alláh.

Acabando el acto, llegó mi querido amigo Mohamed el Morabet y nos arrastró (sin mucho esfuerzo) a un bar de los ochenta en el que bebimos, nos reímos y escuchamos viejos temas musicales que disfrutamos.

Se me ha escapado alguna fotografía del día, pero trataré de rescatarlas para incorporarlas al álbum de este acto.

NB: si observáis bien, en algunas fotos en las que aparezco da la sensación de que mi cabeza flota en el vacío… Os doy mi palabra de que es un efecto provocado por la cortina negra del fondo y de mi jersey negro de cuello alto. Nada que ver con trucos de Houdini.

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Pablo Barce

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Dulce Orduña, tanyaui hasta la médula

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ASÍ FUE LA TERTULIA “TÁNGER EN NUESTROS LIBROS”

El pasado 7 de marzo, en Ámbito Cultural de El Corte Inglés, mantuvimos una tertulia Rocío Rojas-Marcos, Javier Valnezuela y yo, sobre Tánger en nuestro libros.

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Como siempre, impecable la organización por parte de Isabel Ramírez, directora de Ámbito Cultural de Málaga, y la ayuda de Yolanda en la sala.

Rocío presentaba su nueva obra Tánger, segunda patria (Almuzara, 2018), en la que hace un exhaustivo estudio sobre las novelas, poemarios y ensayos y demás libros que tienen a Tánger como inspiración, una obra monumental y fundamental para conocer qué autores y qué razones nos han llevado a escribir de esta ciudad marroquí. Pero también hablamos de su anterior libro, Tánger, la ciudad internacional (Almed, 2009), obra imprescindible para conocer los entresijos y el funcionamiento de la ciudad durante los años de su estatuto especial y que la convirtió en una ciudad mitificada. 

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Traté de hacer de moderador en esta tertulia, en la que Rocío Rojas-Marcos nos dio varias claves para entender las razones por las que los escritores nos sentimos tan fascinados por Tánger, y le pedí, en un momento dado, que nos desvelara algunos de los hechos que más le habían llamado la atención de lo que significó Tánger en sus años de esplendor, y nos confesó que, quizá, uno de los acontecimientos que prueban la importancia que llegó a alcanzar Tánger fue, sin ninguna duda, cuando, auspiciado por el Marqués de Comillas, los hermanos franciscanos encargaron en 1892 al arquitecto Antoni Gaudí los edificios para las misiones franciscanas en Tánger. A ello se dedicó  Gaudí en cuerpo y alma, y su proyecto final acabó por incluir la construcción de una Catedral, un convento con claustro, hospedería, sastrería, refectorio, habitaciones… Era tal su coste y envergadura que el padre Lerchundi lo rechazó, ya que era además un contrasentido al espíritu austero de la congregación. El proyecto de Gaudí era un ensayo y un claro anticipo de la Sagrada Familia, que luego levantaría en Barcelona, pero que no llegó a construirse en Tánger por falta de financiación y por las razones expuestas. ¿Qué habría supuesto la construcción de esta transgresora obra en Tánger si se hubiera materializado? Nunca lo sabremos.

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Yo hablé de mis novelas que también se ambientan, total o parcialmente, en Tánger: Sombras en sepia (Pre-Textos, 2006), La emperatriz de Tánger (Ediciones del Genal, 2015) y El Libro de las palabras robadas (Ediciones del Genal, 2016). Rocío calificó a mi novela negra La emperatriz de Tánger de desasosegante. Y yo aclaré que, aunque parezca otra cosa, considero que mi novela más tangerina es El libro de las palabras robadas, porque Tánger, que es el paraíso perdido del protagonista, será, sin embargo, donde al final encontrará su redención.

Javier Valenzuela, que fuera subdirector del diario El País, y corresponsal del mismo medio en Washington, París, Beirut o Rabat, nos habló de sus novelas negras Tangerina (Martínez Roca, 2015) y de Limones negros (Anantes, 2017). Su última novela, que para mí, y así lo manifesté en la charla, es quizá, de entre todas las novelas ambientadas en Tánger que se han publicado en los últimos meses, la mejor de todas ellas, dio lugar a un amplio debate, porque, de pronto, dimos un salto en el tiempo y, desde aquel Tánger internacional de los  años treinta, cuarenta y cincuenta, que estábamos rememorando, nos vinimos al Tánger actual, en el que se ambienta Limones negros. La corrupción, que une a ambas orillas a través de los negocios inmobiliarios que se desarrollan en Tánger, la prostitución infantil, la existencia de niños en las calles que siguen drogándose con pegamento, las inversiones de los países árabes, la extensión del salafismo, el retroceso en las libertades personales, especialmente el estancamiento de la libertad femenina a causa de la expansión de una interpretación del islam menos permisivo y más intransigente, la clausura de locales que antes abrían sus puertas con libertad para poder consumir bebidas alcohólicas y que ahora van desapareciendo por una presión social y religiosa antes impensable, pero también el resurgir de este nuevo Tánger, con sus aspectos positivos, que también los tiene y muchos, fueron temas que surgían al hilo de su nueva novela…  Javier que, además, posee un gran sentido del humor, nos deleitó con anécdotas personales de toda esta realidad, y nos llevó por los locales y lugares en los que se ambienta la novela. También nos habló de su amistad con Chukri. Todos estos elementos, que forman parte indisoluble de su libro, y que lo hacen por ello más poliédrico e interesante, animaron a que los numerosos tangerinos o tanyauis que estaban presentes también interviniesen, y, como muchos nos confesaron al final del acto (que comenzó a las 19:30 y acabó a las 21:25), la tertulia se les hizo muy corta. Y esa fue la mejor crítica que pudimos recibir.

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Asistieron muchos amigos, entre ellos los escritores Víctor Pérez, José Luis Pérez-Fuillerat, Fernando Gálligo o Alberto Gómez Font, autor de Cócteles tangerinos, que, tras la charla, nos llevó, como gran conocedor de la materia, a probar algunos cócteles por Málaga.

En definitiva, fue una gozada pasear de nuevo por Tánger a través de nuestros libros y de los libros de otros autores. Así que, Rocío, Javier y yo salimos más que satisfechos de este encuentro que, quizá, tenga continuación en algún otro lugar…

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(A continuación, algunas imágenes de la charla, fotografías realizadas por mi hijo Sergio, Fernando Gálligo y José Arias)

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