Archivo de la categoría: ARCHIVO DE IMÁGENES Y DOCUMENTOS DE LA HISTORIA DE MARRUECOS

NARANJAS, JUDÍOS Y EL LUKUS DE LARACHE, POR JOSÉ EDERY

Naranjas, judíos y el lukus de LARACHE: Montefiore, Rothschild, Baüer y Gomendio

Por el doctor José Edery Benchluch

Los oriundos del norte del Magreb al Aksa (Marruecos), y en particular los oriundos y visitantes de Larache, ciudad costera y portuaria atlántica que estuvo gobernada por España durante su Protectorado en Marruecos (1912-1956), cuando hablan de naranjas suelen evocar las célebres internacionalmente frutas cítricas de dicha ciudad; y en especial las que denominaban “Naranjas del Lukus” de la prestigiosa Compañía Agricola del Lukus que se extendía hasta las cercanías de la vecina ciudad de Alcazarquivir. Y sobre todo la memoria se llenaba del recuerdo, especial aspecto y sabor de sus inconfundibles naranjas de la variedad Navel.

La naranja Navel y cuál es su origen

Es un tipo de naranja inconfundible, dulce, grande, sin semillas, piel gruesa fácil de pelar al separarse sin dificultad de la pulpa, y poco zumo al exprimirla; y que se reconoce por tener en su base (opuesta al tallo) una hendidura circular, más o menos grande como un ombligo, que se consideraba como un segundo fruto, y al que en la región denominaban cariñosamente “shoshito”. Las que se vendían en los mercados locales larachenses y alcazareños solían ser de gran tamaño (dos o tres unidades pesaban un kilo) por lo que era difícil económicamente su exportación (hasta que se pudo reducir el tamaño con la variedad Navelina o Washington) por el precio y limitada cantidad para el comprador. Y con la particularidad de que, al abrirlas y entre dos gajos, se podía encontrar varios pequeños gajos más dulces, a los que denominaban “hijos”, a semejanza con lo que sucedía con los palmitos silvestres de la región.

El origen de la naranja navel se produjo en Brasil en la huerta de un monasterio por una especial mutación desde naranjas dulces que cultivaban, produciéndose el particular “ombligo” por lo que fue denominada por los primeros exportadores a Norteamérica que fueron de origen europeo, entre los que figuraban principalmente la familia judía Rothschild, como naranja “navel” que en inglés significa “ombligo”. La rama inglesa de la Banca Rothschild, encabezada por Nathan Mayer (1777-1836) uno de los cinco hijos del fundador de la empresa bancaria familiar, estuvo liderando empréstitos bancarios (los únicos banqueros que lo hicieron) y empresas en Brasil desde que su banca ayudó y se comprometió a pagar las deudas y compensaciones económicas que exigía Portugal para dar la independencia a su colonia sudamericana a mediados del siglo XIX.

No es pues de extrañar que la rama francesa de la familia denominada “Rothschild Frères de París”, al crear en Larache la “Compañía Agricola del Lukus”, fuesen los primeros en introducir el cultivo en Marruecos de la variedad de naranja Navel, que fue asimismo introducida y cultivada en la región de Valencia pocos años después a partir de los años 1931/33. Por la gran conexión comercial y humana de la Compañía y la agricultura regional del Lukus con la región levantina, existió un gran intercambio agrícola, industrial y de personal entre ambas regiones. Por lo que tampoco es de extrañar que junto a la variedad Navel desde el Lukus se enviase a las ciudades levantinas la nueva variedad de naranja denominada Navelina que, también se la conocía como “Washington”, y que se había producido por una mutación espontánea o provocada de la variedad Navel. 

Referente a la variedad Navelina, la información popular larachense atribuía dicha mutación a los experimentos de dos ingenieros palestinos judíos llamados uno Daniel Klinker y el otro Shalita, que el Barón Edmond de Rothschild (1845-1934), hijo benjamín del Barón James Mayer (creador de la rama francesa bancaria), había traído a sus fincas de Larache desde sus plantaciones en los grandes territorios que habían comprado en la provincia Sirio Palestina al Imperio Otomano a finales del siglo XIX a lo largo de la costa mediterránea, entre Haifa y Ashkelon. Klinker era un ingeniero agrícola investigador especializado en cítricos y Shalita principalmente en viñas y arrozales. El primero permaneció junto a su esposa viviendo y trabajando para El Lukus entre la finca de “El Adir” y su domicilio en la avenida larachense del Generalísimo, y actual Mohamed V, hasta la independencia del país en 1956; mientras que Shalita había regresado a su tierra natal de Rishon le Zion años antes.  

¿Como y porqué los Rothschild eligieron Larache para su compañía en el Marruecos español?

La hipótesis que contaban los viejos larachenses del “halash” o “porqué” se eligió Larache para instalar la C.A. del Lukus, es que fue parcialmente consecuencia del viaje diplomático (y también para solucionar problemas comunitarios de correligionarios) que realizó a Tánger el financiero y banquero británico judío el Barón Sir Moses Montefiore en diciembre de 1863 permaneciendo 12 días; así como de su relación con los Rothschild. Pero sobre todo por el intercambio informativo, de cuentos y leyendas, que se intercambiaban ambas familias de los magníficos terrenos agrícolas, historia y ubicación de la ciudad “de las viñas”, o Al Araish (Larache)

Una delegación de la comunidad judía de Larache (junto a otras de Tetuán, Arcila y Alcazarquivir), había ido a visitarle a Tánger para homenajearle y plantearle sus problemas. Y, en la larachense, figuraba encabezándola el prestigioso rabino y poseq ajarón (erudito y legislador de la Ley Judía) Rebí Mosé Benchluch “Baba Hbib”; uno de los dos sadikim u “hombres justos” (“santos”) de Larache (junto al rabino mendicante palestino Rebí Yusef Hagalilí, enterrado y venerado en el barrio de las Kebibats). La tumba y adjunta hornacina para velas de Rebí Mosé “Baba Hbíb (“Padre Querido”), llamado por los indígenas “Moul al Mezquín” (“El Amo de los Pobres”) por sus innumerables obras de caridad sin distinción de creencias, está ubicada en el cementerio viejo judío de la Cuesta de la Torre o de la calle Abdeselam ben Mchich.

Rebí Mosé “Baba Hbíb”, persona simpática de amena conversación e interesantes historias, era amigo íntimo del prestigioso rabino y presidente de la Comunidad Israelita de Tánger Rebí Mordejay Bengio, con quien compartía identidad de opiniones, escritos, comentarios halágicos, una edad cercana y hasta el origen y etimología común de sus principales apellidos, al parecer diferentes. Tanto el Barón Sir Moses Montefiore como Baba Hbíb (del mismo nombre de circuncisión) fueron alojados en la gran mansión ajardinada del rabino Bengio durante los 12 días que permaneció el Barón en Tánger (hay discrepancias pues algunos autores y comentaristas consideran el viaje total a Marruecos incluida la entrevista con el Sultán Mohamed IV en Marraquech, fue de una duración de 12 días).

La cuestión que nos interesa es que durante largos espacios de tiempo en los jardines de la mansión donde se hospedaban ambos, el Barón Montefiore escuchaba complacido e interesado las historias y anécdotas que su ameno, simpático y jovial tocayo le relataba sobre Larache y su región. Como que la ciudad fue un casi traslado en el siglo IX de la E.C de la vecina y antigua ciudad fenicia y posteriormente romana del Lixus; que los judíos de esta ciudad púnica fueron los principales intermediarios en la exportación y comercialización del Garum, que era el condimento primordial durante el imperio romano; de  que Al Araish (Larache) fue fundada por una tribu de judíos bereberes convertidos al islam, los Beni Ider (coincidencia con mi apellido bíblico judío bereber); de su gran riqueza inicial en viñedos (origen de su nombre árabe) o de sus huertas de cítricos, hortalizas y verduras en una amplia llanura atravesada por el río Lukus ideal para el ganado, cereales y sobre todo arroz.

Historias que solía completar con relatos de Homero ubicando en la llanura larachense del río Lukus y relatando al estilo de Shoja (protagonista de cuentos judíos magrebíes) hazañas de Hércules o Heracles o de Ulises, como el Jardín de las Hespérides y sus manzanas de oro, o el de las Vacas Rojas en la Isla de la Graciosa en el estuario del Río Lukus, relato este que por la forma de narrarlo Baba Hbíb impactaba en el Barón recordando el Pará Adumá o “Vaca Roja” del libro Bamidbar o Números de la Biblia.

Pero la historia que más debió recordar e impactar en Montefiore entre los relatos de Larache de Rebí Mosé “Baba Hbíb” fue la de la Batalla de los Tres Reyes o del Makhazin (afluente del Lukus) en 1578 en la que murieron el Rey Sebastián de Portugal (que pretendía convertir al cristianismo o matarlos a los judíos de las ciudades que pensaba conquistar) y los dos pretendientes reales al trono saadí. A raíz de la derrota del Rey Portugués se instauró por iniciativa de la judería de Tetuán la celebración anual del “Purím de los Quistianos o Purim Sebastiano” (en similitud con el Purim bíblico de la Reina Esther en Persia) con su correspondiente Meguilá (tratado sobre dicha festividad bíblica en pergamino); uno de cuyo ejemplar escrito por el propio Baba Hbíb en letra cuadrada tradicional hebrea, le presentó al Barón desconociéndose si con el propósito de regalárselo. Pero lo que contaba Rebí Mosé que más había impactado de este relato a Montefiore era que entre las tropas larachenses que habían intervenido en los últimos momentos de la batalla, siendo decisivas para la victoria de los saadíes, figuraban gran cantidad de jinetes judíos de Larache, hijos o nietos de los sefardíes expulsados o que huyeron de Portugal desde 1496, y que encontraron refugio y excelente acogida entre los habitantes y autoridades magrebíes en Larache.

¿Y qué impacto podía tener en las familias Rothschild estas narraciones y relatos?

 Porque desde principios del siglo XIX las relaciones e intereses comunes comerciales, bancarios e industriales se fueron intensificando entre las familias Montefiore y los Rothschild de Inglaterra y Francia, sellándose y garantizándose con varios matrimonios entre ambas. Lo que condujo a reuniones familiares frecuentes en las que se contaban e intercambiaban historias, relatos, anécdotas, etc…; junto a temas comerciales. Uno de los que recordaban con frecuencia era el viaje de Moses Montefiore y los relatos de Larache y su región de “Baba Hbib” transmitidos por el Barón tras su viaje a Marruecos.

En los prolegómenos de la creación por la familia Rothschild francesa de una empresa agrícola e industrial, con mediación y protagonistas de los banqueros Bauer,  al salir a relucir como probable ubicación entre otras el nombre de “Larache” en los documentos que le envió en 1927 desde Madrid Ignacio Bauer al barón Edmond de Rothschild para estudiar la ubicación de la nueva empresa; tanto la ciudad como su privilegiado entorno no le era desconocido por la transmisión de los relatos familiares referente a ella tanto de los Montefiore como de los Rothschild. Y más cuando esta ubicación, entre oras diferentes propuestas, estaba aconsejada por el ingeniero adscrito a los Bauer, José Ignacio Gomendio con experiencia en el norte de Marruecos.

Los Banqueros Bauer en España

Los Bauer era una influyente familia judía de origen húngaro que se instaló como banqueros en Madrid a mediados del siglo XIX, y fundadores de una cadena de negocios de grandes éxitos, llegando a liderar la alta sociedad, manteniendo estrechas relaciones personales y comerciales con la familia real española, principalmente con el Rey Alfonso XIII. Y también la economía de la capital y país, por su propio capital (poseían palacios como el de la Granja de San Ildefonso o el de la calle San Bernardo, y hasta grandes parques privados como El Capricho en la Alameda de Osuna) además de inmuebles y participación en industrias como las Minas de Rio Tinto y de Peñarroya, varias líneas de ferrocarriles o refinerías de petróleo.

El “abuelo fundador” Ignacio Baüer, nacido en Budapest en 1827, criado en Trieste y casado por consejo de su amigo James Rotsdchild con la millonaria italiana Ida, hija del magnate judío Barón de Morpurgo; llegó en 1856 a España representando a la Banca de su amigo. Y sus hijos y nietos permanecieron en España hasta mediados del siglo XX, siendo uno de ellos, Ignacio Baüer Landauer, al parecer y quizás por su amistad con el presidente Primo de Rivera, el primer presidente de la de la primera Comunidad Judía en la contemporánea España y fundador de la primera sinagoga en Madrid en la calle del Principe en 1952. Durante la etapa de la Compañía Agrícola del Lukus varias veces miembros ejecutivos de la familia Baüer visitaron Larache.

José Ignacio Gomendio Ochoa

José Ignacio era un joven ingeniero de Guipúzcoa (nacido en 1904 y huérfano de padre en 1906) cuando su padrino y tutor Eugenio Rivera Dutaste (su madre era de París) fundador de la compañía de construcción “Rivera y Cia”, bien relacionado con la banca y con los Bauer, le encomendó varios proyectos y su dirección que realizó con éxito. Relaciones de las posibles razones de introducir a su protegido José Ignacio Gomendio en el consejo de administración de la CAL (Compañía Agricola del Lukus) en Madrid:

José Ignacio en 1928 se había casado en Valladolid con Mari Cruz Pérez de los Cobos, de veinticuatro años de edad, hija de un ingeniero de Caminos y nieta de Policarpo Pastor Ojero, palentino fundador de la Banca Pastor y prestigioso banquero bien relacionado con la banca nacional y extranjera. Los recién casados se instalaron en Larache (en el chalet Villasinda, frente al Balcón del Atlántico, y en el Palafito en las afueras de la ciudad) donde tuvieron cuatro varones y cuatro hembras, todos larachenses excepto el mayor que nació en Sevilla.

En el año 1932, tras la Dictadura del General Primo de Rivera, los Rothschild retoman las riendas de la ACAL por la renuncia de sus testaferros en España los banqueros Bauer. Por lo que el Barón Edmond de Rothchild, anciano y cansado, delegó en su hermano el Barón Edouard (padre de Guy) para disponer en coordinación con Ignacio Bauer, a quien acompaña su esposa Olga Dreyffus y el delegado en Marruecos Monsieur Guillemet, y proponer en Larache a Gomendio su nombramiento como director general de la compañía agrícola, lo que acepta este al día siguiente. La guerra civil española se hizo poco sentir en la población larachense, excepto algunos casos; aunque sí en el aumento de la producción de la CAL y en la venta o destino de sus productos alimenticios para las tropas militares de Franco en la Península.

A partir de 1940 es un periodo decisivo en la transferencia total de la Compañía a Gomendio y su evolución. Los contactos de José Eugenio con Elie y Guy Rothchild. quienes se habían ubicado provisionalmente entre Tánger y Larache como escala para Norteamérica, eran frecuentes. Y parece ser que, tras regresar de Londres, tras el desastre de Dunkerque tres meses antes, durante el sepelio en Larache (donde vivían auto exiliados en su palacio) en agosto de 1940 del pretendiente al Trono de Francia Don Juan de Orleans, Duque de Guisa, y su entierro en el viejo cementerio larachense del Faro en la carretera del Nador; Guy propuso a José Eugenio por parte de este la compra de la CAL. Lo que se efectuó a lo largo de muchos meses ya que Gomendio carecía del capital necesario por lo que hubo que buscar préstamos bancarios.

La operación se concluyó en 1941 a través de una entidad bancaria hispano-alemana, con la ayuda y sobre todo los avales de los Rothschild; y la ayuda del ex Alto Comisario en Marruecos y ex ministro de Exteriores el general Juan Luís Beigbeder, quien mantenía buenas relaciones con el gobierno de Franco, para evitar las trabas de determinados dirigentes ministeriales, en especial de su sucesor en el Palacio de Santa Cruz “el cuñadísimo” Ramón Serrano Suñer. De la Banca Rothschild intervinieron principalmente los hermanos Elie y Alain (hijos de Robert de Rothschild) y su primo hermano Guy (hijo de Edouard) quien llevaba la “voz cantante”. La rama francesa como reputados banqueros eran excelentes avalistas; pero también como judíos creaban en determinados dirigentes del nuevo Régimen de Franco dificultades o sospechas como vendedores.

El Barón Guy Edouard de Rothchild

Fue el protagonista principal de la venta de la Compañía Agricola del Lukus, a pesar de los difíciles años bélicos en que se produjo, las diferentes ubicaciones geográficas del Barón y las dificultosas o peligrosas decisiones a tomar en la vorágine empresarial en el sur de Europa y norte de África entre la Guerra Civil española y finales de la II Guerra Mundial. Ayudando a su amigo Juan Ignacio Gomendio en facilitarle los trámites administrativos, gubernamentales y apoyos bancarios para la adquisición de la CAL, incluso viajando a Marruecos. Viajes que aprovechó junto a su primera esposa Alix y su primo hermano Élie de Rothschild (hijo de Robert) para trasladarse a Nueva York. Todo ello tras un difícil periodo bélico en que participó primero en la batalla y desastre de Dunkerque donde obtuvo la Cruz de Guerra y su retirada a Gran Bretaña; y posteriormente desde Nueva York regresando a Francia para integrarse en las tropas de la Resistencia y seguir combatiendo. Todo un personaje y personalidad.

¿Qué era la Compañía Agricola del Lukus en Larache, CAL?

Siguiendo instrucciones de la familia Rothschild de París, los banqueros Baüer, como representantes y agentes de ellos en España, en el año 1927 crean en Madrid “la Compañía Agricola del Lukus” ubicada en la región de Larache; tras casi una década de indecisión en su creación por la situación de guerra por el jerife rifeño y Bajá de Tánger Mulay Ahmed El Raisuni e inseguridad jurídica existente, y tras haber adquirido en la región larachense la extensa finca de “El Adir”. Pero las escrituras en lugar de Madrid se efectuaron en Larache según la prensa tangerina por Alfredo Baüer y el ex prestigioso ministro de Asuntos Exteriores Juan Pérez-Caballero y Ferrer, ante el cónsul general de España en Larache Eduardo Vázquez Ferrer poco antes del destino de este al consulado de Shanghái donde permaneció cerca de dos décadas.

Según escritos y documentación del ingeniero agrónomo Ángel Arrue Astiazarán, que vivió 16 años en Larache desde el año 1912, primero como jefe del Servicio Agronómico del Protectorado y los últimos cuatro años hasta 1932 en la jefatura técnica agronómica de la nueva “C.A. del Lukus”, y que fue el principal y primer ingeniero que dirigió y coordinó los proyectos agroindustriales de la nueva Compañía; el primer Consejo de Administración creado en Madrid estaba formado por Alfredo Baüer como presidente; José Pérez-Caballero y Moltó como delegado; Ignacio Baüer; Juan Pérez-Caballero y Ferrer (padre de José), y Mariano Ruíz de Arana “Duque de Baena” (casado con la hermana del padre de los Baüer). Y como consejeros técnicos adscritos al Consejo figuraban M. Guillemet con residencia en Casablanca, José Gomendio con residencia en Madrid; y en Marruecos como director y director adjunto Ángel Arrue y José Benito Barrachina; además de los responsables comercial, administrativo y financiero los señores Goitia, Palacios y Olazábal respectivamente, y cuyo conjunto continuaba figurando en la Memoria de 1930.

A raíz del “crack” económico mundial de 1929, los Baüer muy tocados en su banca y fortuna van abandonando todos sus negocios e inversiones en España, y en coordinación con los Rothschild de Francia a partir de 1933 también el control de la Compañía Agricola del Lukus, siendo adquirida años después por José Gomendio en cuya venta intervino obviamente la banca “Rothschild Frères”. Presidida entonces por el Barón Édouard de Rothschild junto a su primo el Barón Robert de Rothschild, con la eficaz colaboración desde 1931 como socio ejecutivo de Guy (hijo de Édouard) quien tras la Guerra Mundial presidiría la rama francesa de la banca familiar Rothschild.

Corrieron muchos rumores en Europa y en Marruecos sobre la súbita venta e inexplicable adquisición de la que ya era y sería hasta la independencia del país como la más importante explotación civil agrícola, industrial y pesquera de ambos Protectorados; y de la que dependía gran parte de la población civil de las ciudades y poblados de la región. Hasta el punto de que, tras la independencia de Marruecos, el Rey Mohamed V felicitó como única empresa privada por su ejemplaridad y aportación al país a la CAL y en persona al que era su entonces su director general y propietario José Ignacio Gomendio Ochoa.   

El rumor más extendido de la venta de la CAL era que había sido un intercambio entre miembros del gobierno de Franco y financieros afines coordinados por José Eugenio Gomendio, por un lado, y por el otro la familia Rothschild por la liberación de Guy de Rothschild que supuestamente estaba prisionero en Madrid en su paso por España tras su huida del régimen nazi de Francia rumbo a Norteamérica. Pero las fechas entre venta y liberación no coinciden, por presentar una diferencia cronológica de más de cinco años, además de no figurar en los relatos ni memorias de ambas familias. Pero como dirían en Galicia sobre las brujas meigas “eu non creo nas meigas, mais habelas, haylas” y los rumores en Larache no siempre solían tener una base firme. En contraste de la rumorología local de la solicitud de ingreso durante el año 1923 del teniente coronel Francisco Franco en la logia masónica “Lixus nº 446 de Larache”; y cuyo rechazo por militares pudo ser el origen de su fobia y de la creación del propagandístico “contubernio judeo masónico”.

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PS -La inspiración para este artículo proviene de cuatro admirados paisanos y queridos amigos lahraishis. El Excmo. Letrado de las Cortes, Catedrático, Abogado del Estado, Miembro presidente de la Real Academia etc…, Luís María Cazorla Prieto a través de su Trilogía de “La Ciudad del Lukus”, “Anual” y “El general Silvestre”. Y los no menos prestigiosos coterráneos también de Larache como el letrado y excelente escritor costumbrista multi premiado y guionista cinematográfico Sergio Barce Gallardo; los múltiples y evocativos videos narrativos, en especial “las naranjas del Lukus”, de Francisco Cardosa Arriado desde la gaditana provincia de su esposa Mari Carmen; y los recuerdos en el magnífico chalet tipo “palafito” con sus inmensos naranjales de navelinas, navelates y vernas en Coín (Málaga) de Antonio Recober Giner y su esposa rondeña Francisca Montilla, padres del prestigioso urólogo pediátrico en Andalucía Dr. Antonio Recober Montilla.

Que El Dió les jade a todos ellos y a sus proyectos y familias, amen. Al Tebíb Harofé J.E.B. desde La Malagueta malacitana en el nuevo año mosaico de 5.787 en el 2026.  

DR. JOSÉ EDERY

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AMIN BEN MOHAMED, TORERO MARROQUÍ EN LOS AÑOS 50

Dejo ya declarado de antemano que no me gustan los toros, pero me ha parecido curioso que un marroquí, en los años 50, fuese torero. Se trata de Amín Ben Mohamed. El cartel de su actuación en la Plaza de Toros de Tánger es de coleccionista, y los dos comentarios o artículos que adjunto los he tomado de la página web del Aula Taurina de Granada.

 

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REVISTA «AL-MOTAMID (VERSO Y PROSA)» – Nº 30

Aquí tenéis un nuevo ejemplar original de la revista AL-MOTAMID (VERSO Y PROSA) que guardo en mi biblioteca. Hasta ahora, he escaneado en este blog los números 2, 8, 11, 14, 17, 19, 21, 22 y 29. Hoy cuelgo el número 30, que se editó en Tetuán, entre noviembre y diciembre de 1954, siendo directora la poeta Trina Mercader; en la cubierta y contracubierta reproducción de medalla en homenaje al poeta Amin Raihani. 

En este número, participan junto a Trina Mercader, los autores Joaquín de Entrambasaguas, Bichar Al-Juri, Vicente Aleixandre, Pilar Paz Pasamar, Luis López Anglada, Matilde Lloria, J. Gerardo Manrique de Lara, José Guerrero y Pío Gómez Nisa. Y en árabe: Ibrahim Tukan, Fadua Tukan, Dr. Musa Isaak Huseini, Ali Heli y Mohammad Sabbag. Incluye la traducción al árabe del poema «Respuestas» de José Hierro.

Podéis leer o descargar los anteriores números en los siguientes enlaces:

nº 2: sergiobarce.blog/2023/01/20/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-2/

Nº 8: sergiobarce.blog/2023/06/25/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-8/

nº11: sergiobarce.blog/2021/12/10/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-11/

nº14: sergiobarce.blog/2022/07/27/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-14/

nº17: sergiobarce.blog/2022/01/17/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-17/

nº19: sergiobarce.blog/2022/02/21/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-19/

nº21:  sergiobarce.blog/2022/11/09/revista-verso-y-prosa-no-21/

nº 29: sergiobarce.blog/2023/05/20/revista-verso-y-prosa-no-29/

 

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«EL MILLÓN DE LARACHE. CIEN AÑOS DESPUÉS (1923-2023)», UN LIBRO DE CARLOS SÁNCHEZ TÁRRAGO

Releo primero El escándalo del millón de Larache, de Rafael López Rienda, publicado por Imprenta Artística Sáez Hermanos, Madrid, en 1922, antes de sumergirme en El millón de Larache. Cien años después (1923-2023), del historiador Carlos Sánchez Tárrago, obra necesaria para comprender el caso del desfalco que destapó todo un mundo de corrupción y enriquecimiento dentro del ejército español en Marruecos, que había provocado, entre otras cosas, que apenas un año y medio antes las tropas derrotadas en Annual sufriesen ese descalabro por falta de suministros y avituallamiento. La corruptela en el Cuerpo de Intendencia de Larache era la punta del iceberg. Una obra necesaria, digo, porque la obra de López Rienda estaba inconclusa, ya que el proceso judicial contra los encausados aún no había acabado cuando denunció los hechos en su valiente publicación. Y lo que vino después es lo que Carlos Sánchez Tárrago, con una documentación exhaustiva, además de reconstruir los hechos desde el comienzo de los acontecimientos, viene a cubrir con este libro.

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Me gusta de ese ensayo histórico la claridad expositiva de cuanto se relata. Para ello, el autor se sirve de un estudio de la documentación relacionada con el caso que es tan completa que creo que no se le ha escapado ningún dato relacionado con este escándalo, que, en su época, hizo mover los cimientos no sólo del ejército sino también de la administración española en general. Ver cómo las tropas españolas asentadas en Marruecos sufrían escasez de alimentos, de armamento, de avituallamiento y de uniformes decentes, mientras un grupo de oficiales y suboficiales, junto a civiles encubridores y cómplices, se enriquecían de manera descarada, no es trago de buen gusto, pero sí una realidad que periodistas valientes para la época, como el propio Rafael López Rienda o el director del periódico La Acción, Manuel Delgado Barreto (bajo el seudónimo de El duque de G.), se decidieron a denunciar y criticar abiertamente.

El libro de Carlos Sánchez se divide en distintos apartados que nos hace avanzar cronológicamente desde distintos puntos de vista: arranca con un resumen del libro denuncia de Rafael López Rienda, a modo de apertura, para refrescar la memoria de lo acaecido en el Cuerpo de Intendencia de Larache, con el desfalco de 1.055.000 pesetas de la época; continúa con otro «resumen explicativo» de las razones por las que España estaba presente en Marruecos y qué fue el desastre de Annual, así como los debates parlamentarios que surgieron en el Congreso de los Diputados sobre la corrupción en la administración tanto militar como civil, con lo que el lector está ya familiarizado con el asunto que va a exponer y analizar a continuación.

De esta manera, rescata los artículos de prensa que trataron el escándalo que había explotado en Larache en 1922 y, a partir de aquí, recopila todas las intervenciones y documentos que arrastra tras de sí el proceso judicial contra el capitán Jordán, el civil Gargallo, chófer y socio de Jordán, y los también encausados el comandante director, don Emilio Muñoz Calchinari; el interventor, don Juan Montes Castillo, y los capitanes Fernando García Bremón y Mauro Rodríguez Aller. Leemos los atestados e intervenciones del fiscal y defensores del Consejo de Guerra celebrado en Ceuta y del Consejo Supremo de Guerra y Marina.

Pero, además, Carlos Sánchez Tárrago completa toda esta detallada crónica con lo ocurrido con la querella que se interpone contra Rafael López Rienda, la campaña del ya mencionado periodista Manuel Delgado «duque de G.», las réplicas en la prensa por alguien que se cobijaba bajo el seudónimo de «El comandante Ele» (muy ilustrativas) y acaba, acertadamente, con unas páginas dedicadas con admiración y respeto a la figura del periodista, escritor, fotógrafo y cineasta que fue Rafael López Rienda, que me ha parecido realmente interesante.

Subrayar las notas a pie de página, completando así la información sobre publicaciones y personajes intervinientes en esta crónica «de sucesos», así como los detallados datos biográficos con el que acaba este libro de todos los involucrados de una u otra forma en este asunto.

Hay en el libro de Carlos Sánchez documentos rescatados de un gran valor y que debería resaltar, pero son muchos, así que escojo sólo algunos de párrafos como botón de muestra: 

«En los protagonistas del millón de Larache había una muda discreción. Danzaban en los cabarets y se hundían en las timbas en el maravilloso Tánger… sus sueldos. Casas y alguna que otra industria funcionan en Larache, aunque, claro está, a nombre de un buen ciudadano responsable y testaferro»

«…el desastre de Annual supuso importantes pérdidas en vidas humanas y un agujero importante para la economía nacional. Ni siquiera sirvió de lección. Una excusa podía atribuirse a los continuos cambios de gobierno. En cualquier caso, los partidos políticos, conocedores de la grave situación, podrían haber hecho algo para impedirlo. Se necesitaba una continuidad de gobierno, siendo los políticos los que no contribuían precisamente a ello. El caso es que <la casa quedó sin barrer> y aquellos polvos condujeron a esos lodos. Tendrá que ser un periodista, El duque de G., y un periódico, La Acción, los que promuevan una campaña contra la corrupción a partir de la noticia de ese escándalo que, de manera valiente, había destapado López Rienda con su libro…»

«Escribe el duque de G. en el periódico La Acción: «…Le cuesta mucho para manifestarse a la colectividad. Es preciso estimularla, empujarla, orientarla… Yo no he querido hacer otra cosa con estos artículos. Callarme significaba, a mi entender, algo así como estar viendo resquebrajarse un edificio y no avisarse a los moradores. El desastre de Annual, que desde el primer instante atribuí, más que a todos los defectos, a las deficiencias inconcebibles de la administración, que tenían al Ejército falto de todo, robusteció mis propósitos y el escándalo de Larache me decidió a decir lo que he dicho, en cumplimiento de sagradas obligaciones. Alguien tenía que romper el silencio y convertir la murmuración en razonamientos a la luz del día…

(…) Es necesario nivelar el presupuesto -gritan periódicamente los políticos-. No, señores; lo que hay que nivelar es la honradez. Que sean tan honrados los de arriba como los de en medio y los de abajo, y verán ustedes cómo el presupuesto se nivela solo, sin necesidad de reforma alguna…

(…) En estos días me estoy yo enterando de cosas que no sospechaba. Un lector me dice: <Malo estará eso de la administración militar; pero lo que sucede en el Cuerpo donde yo presto mis servicios al Estado es un horror>. Otro me apunta lo que sucede en Aduanas… Sería interminable la lista. No se piensa más que en la <juerga>, en el buen vivir, en el lujo. ¡A robar a Sierra Morena, que yo no doy mi dinero, a cambio de privaciones, para que disfruten de la vida unos cuantos desahogados!»

«Informe del fiscal en el Consejo Supremo de Guerra y Marina. Madrid, 12 de junio de 2023: (periódico La Voz) El fiscal comenta la sentencia recaída en el Consejo de guerra celebrado en Ceuta, cuya confirmación pide, <por invencible espíritu de rapiña y para repartirse los productos con la cuadrilla de sus amigos>.

Añade a esos antecedentes una historia abreviada del capitán, que cree necesaria, relatando los grandes negocios que hacía, la vida fastuosa que llevaba y las cuentas corrientes por grandes cantidades que tenía abiertas en varios bancos de distintas plazas. También recuerda que hay abierto otro procedimiento para indagar quién se beneficiaba del botín que se repartía en el Parque de Intendencia de Larache, en el que están complicados varios oficiales, y que por peleas de estos con Jordán se reveló, como se revelaron, los desfalcos de este, disolviéndose la <cuadrilla>, que fue a parar a la cárcel. 

No hay locura en Jordán. No sufría otra enfermedad que las irregularidades de su estómago a consecuencia del alcohol.

¿Qué ocurrió en toda esta historia? En Larache se repartían algunos oficiales de Intendencia de los que manejaban fondos, del más alto al más bajo, la cantidad de trescientas mil pesetas mensuales que obtenían haciendo diversos equilibrios y operaciones. A Jordán, entre otras cosas, le correspondían cuatro mil duros mensuales. Vino a España con licencia de dos meses, y al volver a Larache se encontró con que no le habían guardado los ocho mil duros a que tenía derecho. 

Esta y otras circunstancias, entre ellas la de que estaba en malas relaciones con sus compañeros, hicieron que al entregársele el millón para pagar las atenciones del mes de julio -era el 2 de septiembre- quisiera arreglar las cuentas pendientes, y ante la resistencia de sus compañeros, amenazara con guardar el millón, convencido de que, en caso de ir a prisión, irían también todos aquellos, guardándose mutuamente las espaldas, así como se guardaban los provechos. No le salieron las cosas como pensaba y se vio ya en tal trance, que amenazó con pedir el retiro y quedarse con el millón, hasta que, de tumbo en tumbo, llegó la sustracción a conocimiento del juez militar, y Jordán fue encarcelado. 

El millón se encontró en poder de su consorcio, el encargado del negocio de automóviles, Gargallo, a quien acusa el Sr. Noriega de encubridor.

La substracción es clara, a juicio del fiscal, y el Consejo de guerra de Larache obró como tenía que obrar; por lo cual no tiene que hacer más que pedir nuevamente la confirmación de la justa sentencia.»

Como decía al comienzo, el trabajo realizado por el historiador Carlos Sánchez Tárrago es encomiable. Buscar, hallar, ordenar, clasificar y dar sentido a todo el embrollo periodístico y jurídico del escándalo del millón de Larache ha debido de ser una tarea ardua, pero los resultados de este esfuerzo han merecido la pena. A mi entender, con este libro se cierra el círculo y se aclara una historia turbia y vergonzosa que salpicó a la Intendencia de Larache, pero que desveló las prácticas infames que algunos miembros del Ejército utilizaban para enriquecerse a costa de sus propios compañeros y subordinados.

Y, como también señalé antes, la última parte del libro, dedicado a la vida de Rafael López Rienda, es un justo homenaje a un personaje muy interesante que desarrolló gran parte de su trabajo periodístico y cultural en Larache. Y eso es también de agradecer.

Un libro imprescindible para quienes desean profundizar en uno de los hechos más escandalosos ocurridos durante el Protectorado español en Marruecos.

El millón de Larache. Cien años después (1923-2023), se ha editado por Sial/Casa de África.

Sergio Barce, 9 de julio de 2023

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EL ESCÁNDALO DEL MILLÓN DE LARACHE – LA DEFENSA DEL CAPITÁN JORDÁN

En 1922, acaece lo que popularmente se conoce como «el escándalo del millón de Larache», que destapó una red de corrupción dentro del ejército español en Marruecos, cuando se desviaron fondos destinados a la alimentación de la tropa y al transporte de los militares. Parece ser que algunos mandos acordaban vender productos a un precio muy superior al real y se quedaban con la diferencia. Este episodio fue denunciado en un libro por Rafael López Rienda, que lleva por título: El escándalo del millón de Larache. Datos, antecedentes y derivaciones de las inmoralidades en Marruecos, que se editó por la Imprenta Sáez Hermanos, en 1922 (y que ha sido reeditado no hace mucho).

Entre los documentos y libros que colecciono de Marruecos, os reproduzco escaneado el ejemplar original que conservo de una edición de marzo de 1923 efectuada por la Imprenta Artes Gráficas de José Recio Díaz, de Cádiz, que recopila la defensa por el Letrado don Manuel Rodríguez Piñero, del capitán Manuel Jordán Pérez, y que por su curiosidad comparto con vosotros. Advierto que la lectura de estos escritos jurídicos de alegaciones y defensa son muy barrocos, como solían serlo en aquellos años, y tal vez un tanto áridos para los profanos en Derecho, pero no dejan de ser unos documentos curiosos.

 

 

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