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TETUÁN – 7 DE FEBRERO – EN EL INSTITUTO CERVANTES, CONFERENCIA DE CARMEN ARANEGUI SOBRE “LIXUS”

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El martes, 7 de febrero

a las 19:00 h

en el Instituto Cervantes de Tetuán

con el apasionante tema de

LIXUS TRAS LAS EXCAVACIONES HISPANO-MARROQUÍES

la arqueóloga CARMEN ARANEGUI

impartirá la conferencia tittulada

Lixus

y la civilización del antiguo reino de Mauritania

Más información entrando en el siguiente enlace

del Instituto Cervantes de Tetuán:

http://tetuan.cervantes.es/FichasCultura/Ficha112540_37_1.htm

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LARACHE VISTA POR… AMIN AL-RIHÁNI

Desde Plinio el Viejo, han sido numerosos los escritores, viajeros y científicos que han considerado a Larache como el lugar en el que la mitología griega ubicaba el Jardín de las Hespérides. Yo también lo ubico en Larache, porque qué mejor lugar que el jardín de las flores (Al araish) para situar el jardín propiedad de la diosa Hera en el que nacían las manzanas de oro…

Amín Al-Riháni (1876-1940), intelectual, pensador, escritor libanés, también situó en Larache el mítico jardín de las Hespérides. Este autor de numerosos libros y ensayos, viajero incansable y uno de los padres del nacionalismo árabe, así lo describe en el libro que escribió tras su viaje a Marruecos en el año 1939.

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AMÍN AL-RIHÁNI

Es importante destacar su concepción de la unidad del nacionalismo árabe vista como conjunto, como un lazo que unía a toda la población árabe, y como ideólogo cristiano (era cristiano maronita) subrayaba en esa idea la importancia crucial de Mahoma y del Islam como elementos esenciales de esa misma identidad árabe que él defendía.

Volviendo al libro que escribió sobre Marruecos, titulado Marruecos: viaje por la zona del protectorado español (Al-Magrin al-Aqsá. Rihla fi mintaqat al-himàya al-isbàniya), Al-Riháni, además de exponer en él el origen de la ciudad de Larache y de aportar datos sobre su reciente historia como parte del protectorado español, hace un detallado recorrido por la Medina de Larache partiendo del Zoco Chico, una derscripción que, como decía más arriba, se corresponde con la de la ciudad del año 1939. Es como si Amín Al-Riháni hubiese paseado con una cámara tomavistas y hubiera filmado los lugares por los que pasaba.

Durante su recorrido, además de percatarse del mal estado de conservación en general de la ciudad, lo que más llamó su atención (y que aún hoy en día sigue haciéndolo a los turistas y visitantes de Larache) es que, en las calles de su Medina, apareciesen lápidas en las que se narraba la historia de los personajes que le dan nombre, en árabe y en español. Y al-Rihani, lo cuenta así:

“…El Zoco Chico, con sus tiendas, arcos y puertas, es el más amplio que he visto en la zona. Para sus negocios cuenta con dos bendiciones: en un extremo, el centro religioso, y en el otro, la mezquita. Y en verano cuenta aún con otra mayor, pues al lado de la mezquita hay una hermosa marquesina, que es como un teatro, un salón cerrado con tres muros, cuya zona baja, muros y suelo, está recubierta de azulejos de brillantes colores. Su sola vista solaza a los visitantes.

Allá detrás, los tejados de la ciudad vieja, la puerta abierta a calles y callejones, con casas de las que únicamente se ve un muro con su puerta respectiva. ¡Cuán grande la curiosidad del extraño por estas callejuelas…!

(…) En las calles, sin embargo, por las esquinas, hay algo nuevo, único en su género. En las calles se revela la Historia, la historia de los árabes famosos, a quien desee aprenderla. Tomémosla de las calles de Larache, pues:

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La calle de al-Mu´tamid b. ´Abbâd, con la noticia de su derrota y muerte en Agmât, y su legendario relato, está en la lápida que se encuentra debajo de su nombre.

Y la de Avicena, el famoso médico islámico Abû-´Ali al-Husayn Ibn ´Abd Allâh Ibn Sina, nacido el 370 de la Hégira (980 C.) y fallecido el 427 H. (1037 C.). La lápida está traducida al español.

Aquí, la plaza de Muley Ismâ´il, con una lápida en la que se lee: <Muley al-Mahdî Ibn Muley Ismâ´il Ibn Muley Muhammad I, Jalifa de la zona de Protectorado de España en Marruecos, de 1331 a 1342 (2 de abril de 1913 a 25 de octubre de 1923)>, lo cual está luego traducido al español.

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En la plaza del Soldado Desconocido está el Alcázar Nuevo, que tiene forma marroquí, y que se alza sobre un resto de muralla antigua, de época saadí. En el muro, junto a la puerta, una lápida dice: <En esta plaza y en este edificio se encontraba el Cuartel de la Policía Xerifiana, Compañía núm.6; luego lo estuvo la Policía Indígena, y después las Intervenciones bélicas, siendo óptima base de la hermandad de Marruecos y España sobre unos presupuestos elevados, al amparo de su Alteza el Jalifa Muley al-Hasan y del Generalísimo Franco, el Victorioso, amigo sincero de los musulmanes, 1325-1357/1907-1938>.

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Original procedimiento para aprender la Historia. Apréndela mientras andas, por los zocos de esta ciudad, pero guárdate de adquirirla en las ciudades de nuestro Oriente árabe.

(…) Después del recorrido por la Larache antigua, con ayuda de uno de los niños del mercado, éste me guió a la escuela de recitación del Corán, semejante a las demás escuelas coránicas de Marruecos; un redil de inocentes que masticaban la palabra Alláh ¡mientras, replegada la larga barba sobre su pecho, el profesor dormitaba! Tras este espectáculo, volví a la plaza pública, donde me encontré con el Pachá de la ciudad, Jálib b. Ahmad al-Raysûni, que nos había brindado su hospitalidad el día de nuestra llegada, y que se alegró de que yo recorriera solo la ciudad. Me preguntó si había visitado la escuela pública femenina, la fábrica de alfombras y el edificio de la Asociación Benéfica Islámica. Mi respuesta fueron tres noes, por lo que me preguntó si deseaba visitarlas, ya que entonces me acompañaría. Vayamos, pues, dije…”

Curiosa y detallista narración la de este periodista, analista, viajero y escritor que falleció en su ciudad natal de Freike, en Líbano, a causa de un accidente de bicicleta.

La profesora Mª Dolores López Enamorado, recogió su descripción, más amplia, en su libro Larache a través de los textos.

Sergio Barce, octubre 2016

 

 

 

 

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“EJERCICIO DE ARTILLERÍA”, UN RELATO DE ROBERTO ARLT

Roberto Arlt es un escritor y periodista argentino (1900-1942), que estuvo adscrito en los años veinte del pasado siglo al movimiento progresista y didáctico Grupo de Boedo, fuertemente influenciado por las ideas estéticas y morales de Dostoievski, y, aunque no fue reconocida su valía como gran escritor hasta años después de su fallecimiento, Arlt está considerado como uno de los padres de la novela moderna argentina.

Roberto Arlt es el autor de un relato escrito durante un viaje que hizo por España y Marruecos titulado Ejercicio de artillería, que se recoge en su libro de cuentos Aguafuertes españoles (1936). Según escribe el propio Roberto Arlt, Ejercicio de artillería debió de titularse en realidad Historia de Muza y los siete tenientes españoles, y, según el autor, es una historia que escuchó en el Zoco Chico de Larache…

Qué curioso. Roberto Arlt, al que se considera como uno de los maestros de Julio Cortázar, escribió una historia nacida en las calles de Larache.

La profesora Mª Dolores López Enamorado, lo recoge en su libro Larache a través de los textos. El cuento completo, dice así:

 

ROBERTO ARLT

ROBERTO ARLT

Ejercicio de artillería

de Roberto Arlt

Esta historia debía llamarse no “Ejercicio de artillería”, sino “Historia de Muza y los siete tenientes españoles”, y yo, personalmente, la escuché en el mismo zoco de Larache, junto a la puerta de Kasba, del lado donde terminan las encaladas arcadas que ocupan los mercaderes de Garb; y contaba esta historia un “zelje” que venía de Ouazan, mucho más abajo de Fez, donde ya pueden cazarse los corpulentos elefantes; y aunque, como digo, dicho “zelje” era de Ouazan, parecía muy interiorizado de los sucesos de Larache.

Este “zelje”, es decir, este poeta ambulante, era un barbianazo manco, manco en hazañas de guerras, decía él; yo supongo que manco porque por ladrón le habrían cortado la mano en algún mercado. Se ataviaba con una chilaba gris, tan andrajosa, que hasta llegaba a inspirarles piedad a las miserables campesinas del aduar de Mhas Has. Le cubría la cabeza un rojo turbante (vaya a saber Alá dónde robado), y debía tener un hambre de siete mil diablos, porque cuando me vio aparecer con mis zapatos de suela de caucho y el aparato fotográfico colgando de la mano, me hizo una reverencia como jamás la habría recibido el Alto Comisionado de España en el protectorado; y en un español magníficamente estropeado, me propuso, en las barbas de todos aquellos truhanes que, sentados en cuclillas, le miraban hablar:

-Gran señor: ninguno de estos andrajosos merece escucharme. Dame una moneda de plata y te contaré una historia digna de tus educadas orejas, que no son estas orejas de asnos.

Y con su brazo mutilado señalaba las orejas sucias de los campesinos Yo esperaba que todos los tomates podridos que allí fermentaban por el suelo se estrellarían contra la cabeza del “zelje” de Ouazan; pero los andrajosos, que formaban un círculo en torno de él, se limitaron a reírse con gruesas carcajadas y a injuriarle alegremente en su lengua nativa; y entonces yo, sentándome en el mismo ruedo que formaban los hombres de la tribu de El-Tulat, le arrojé una moneda de plata, y el manco insigne descalzo y hediondo a leche agria, comenzó su relato, que yo pondré en asequible castellano.

En Larache, un camino asfaltado separa el cementerio judío del cementerio musulmán. El cementerio judío parece una cantera de tallados mármoles, y todos los días de la semana podréis encontrar allí mujeres desesperadas y hombres barbudos con la cabeza cubierta de ceniza, que lloran la cólera de Jehová sobre sus muertos.

El cementerio musulmán es alegre, en cambio, como un carmen; los naranjos crecen entre sus tumbas, y mujeres embozadas hasta los ojos, escoltadas por gigantescas negras, van a sentarse en un canto de la sepultura de sus muertos y mueven las manos mientras, compungidas, lloran a moco tendido.

El teniente Herminio Benegas venía a pasearse allí. Un inexperto observador hubiera supuesto que el teniente Benegas, al mirar el cementerio de la izquierda, quería conquistar a alguna bonita judía, o que, al mirar el cementerio de la derecha, pretendía enamorar a alguna musulmana emboscada en el misterio blanco de su manto. Pero no era así.

LARACHE - VISTA DESDE LA PLAYA

 

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LARACHE VISTA POR… LUIS DE MÁRMOL Y CARVAJAL (SIGLO XVI)

Luis de Mármol y Carvajal. Nacido en Granada, era hijo natural de Pedro del Mármol, escribano de la Chancillería de esa ciudad. Sirvió como soldado a Carlos V y Felipe II, luchando en las campañas africanas e italianas. Pasó ocho años de cautividad en Argel, donde aprendió el árabe, y luego recorrió casi toda la ribera sur del Mediterráneo hasta Egipto.

Descripción del Africa por Luis de Mármol - en francés
Tras participar en diversas campañas, entra al servicio de don Juan de Austria, quien lo nombra Veedor de bastimentas del ejército (inspector). Pero hacia 1572 es destituido de sus cargos, y comienza la redacción de los tres libros que componen su Descripción general de África, sus guerras y vicisitudes, desde la fundación del mahometismo hasta el año 1571 (1573-1599), del que se imprimieron mil ejemplares, un éxito para la época, donde se amplía la obra de León el Africano añadiendo su experiencia personal, la de otros y varias fuentes más.
Intervino en la Guerra de las Alpujarras, y esto le sirvió para escribir su Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada (Málaga, 1600).
Pese a estos servicios a la corona, elevó una queja al rey Felipe II exponiéndole que la alcaría que se le había concedido en la ciudad de Vélez Málaga no le bastaba para sustentar su casa y pedía se le hiciese merced. Su solicitud fue rechazada por el secretario Juan Vázquez Salazar.

De su obra sobre África, hay una parte en la que hace mención repetidamente a Larache, extractos que recopila la profesora y arabista Mª Dolores López Enamorado en su libro Larache a través de los textos (Junta de Andalucía, 2004).

Mapa de Marruecos

Descripción de Larache y zonas circundantes
Por Luis de Mármol y Carvajal

LIBRO PRIMERO: DE LA GENERAL DESCRIPCIÓN DE ÁFRICA Y DE TODAS LAS PROVINCIAS, REINOS Y SEÑORÍOS DE ELLA, Y DE SUS POBLACIONES Y COSAS MEMORABLES.
CAPÍTULO CUARTO: DE LA DESCRIPCIÓN QUE EL AUTOR HACE DE LA REGIÓN DE ÁFRICA, Y CIRCUITO DE ELLA:

“(. .. ) Luego está Yelez [sic], Vélez de la Gomera, o por mejor decir el Peñón que está a la mar, Tetuán, Ceuta, Alcaçar Ceguer (por otro nombre de Moçu Muda [sic)) que son en el propio Estrecho de Gibraltar, y pasando hacia el mar Océano occidental donde comenzamos, están las ciudades de Tánger, Arzila, Larache, Maamora, Cale, Rabato, Anfa, o Anafe, y los puertos de Marçafalda y Abça, que todos caen en la costa del reino de Fez”.

CAPÍTULO SEIS: DE LA PARTICULAR DESCRIPCIÓN DE BERBERÍA, Y DE LOS REINOS, PROVINCIAS, Y CIUDADES PRINCIPALES QUE HAY EN ELLA:

“En el reino de Fez hay otras siete provincias. (…) La tercera es Asgar, y la ciudad principal de ella es Alcaçar Quibir, aunque primero (antes que Yacub Almansur la edificase) lo era la ciudad de Larache”.

CAPíTULO NUEVE: EN QUE SE CONTIENEN LOS RÍOS MÁS FAMOSOS QUE ATRAVIESAN POR BERBERÍA:

“Lucus, es un río grande que nace en las tierras de la Gomera, y corriendo hacia poniente atraviesa por las provincias de Azgar, y del Habat, y pasando junto a la ciudad de Alcaçar Quibir hace unas lagunas muy grandes a donde se cría infinito pescado, y después saliendo de ellas se va a meter en el mar Hercúleo cerca de la ciudad de Larache (que los Africanos llaman el Arays) donde la provincia de Azgar confina con la de el Habat. En la boca de este río está el puerto de aquella ciudad donde acuden algunos navíos de mercaderes cristianos con mercaderías de Europa, mas es la barra tan dificultosa de tomar, que si el piloto no es bien platico de la entrada corre peligro cualquier navío. Llama Ptolomeo este río Lisso, y pone la boca de él en grados seis, y minutos veinte, de longitud; y grados treinta y cinco, y minutos quince, de latitud”.

LIBRO CUARTO: DE LA DESCRIPCIÓN DE ÁFRICA, EN EL CUAL SE CONSIDERAN LAS PROVINCIAS, CIUDADES, Y VILLAS DEL REINO DE FEZ, Y LAS POBLACIONES DE LAS SIERRAS, CON ALGUNOS SUCESOS DE GUERRAS Y COSAS DIGNAS DE MEMORIA.
CAPÍTULO XL: QUE TRATA DE LARACHE, CIUDAD DE LA PROVINCIA DE AZGAR EN EL REINO DE FEZ:

“La ciudad de Larache, que los africanos llaman Elarayz de Beni Aroz, es una ciudad antigua edificada por los naturales de la tierra en la costa del mar Océano Hercúleo donde el río Lucus (o Lisso) entra en el dicho mar. La cual está cercada por un cabo de la mar, y por el otro el río. Antes que los cristianos ganasen la ciudad de Arcila, estaba Larache muy poblada, mas después la desampararon los moradores de miedo, y estuvo más de veinte años yerma, hasta que Muley Nacer tío de Hamet Oataci postrer rey de Fez del linaje de los Merinis Oataces, la fortaleció, y pobló, y tuvo allí su frontera contra los cristianos de Tanjar, y de Arcila, no con poco temor de que se la habían de llevar cada día, y así la tenía proveída de artillería, y municiones, y vituallas. La barra de este río tiene peligrosa entrada para los navíos, y junto a ella está un castillo que edificó aquel Muley Nacer. La ciudad está toda cercada de muros, y al derredor de ella hay muchos prados, y grandes lagunas donde se crían infinitas anguilas, y aves de agua, y en la ribera del río están espesos bosques de arboledas donde andan muchos leones y otras fieras. Son los moradores de Larache por la mayor parte carboneros, y su principal granjería era ir a vender carbón en las ciudades de Tanjar, y Arzila en tiempo que eran de moros, y después acá en tiempo de paz lo llevaban en unas barquillas a vender a los cristianos. En todos los campos al derredor se coge mucho algodón, y en el río mueren muchos sábalos. Dentro de una barra está un mediano puerto para bajeles pequeños, donde suelen acudir los mercaderes cristianos de Europa con sus mercadurías que llevan de allí a Fez y a otras partes. No viven los moradores de Larache ahora con tanto cuidado como solían después de que el rey de Portugal dejó la ciudad de Arzila. El Xerife Abdala tiene puesto un alcalde que gobierna las tres ciudades de Arzila, Alcaçar el Quibir, y Larache el cual tiene quinientos de a caballo, y más de mil escopeteros de a pie con los que va de ordinario a correr a Tanjar, y él reside lo más del tiempo en Alcaçar, y anda visitando la frontera de un cabo a otro”.

LIBRO TERCERO

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