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ASÍ COMIENZA “UNA PUERTA PINTADA DE AZUL”, UN LIBRO DE SERGIO BARCE

 

Este lunes, 4 de enero, a partir de las 18:00 horas, firmaré ejemplares de mi nuevo libro de relatos Una puerta pintada de azul (Ediciones del Genal) en la Librería Proteo, de Málaga. Libro que reúne un total de ocho nuevos relatos ambientados en Larache. Momento idóneo para haceros con un ejemplar si habéis pensado regalar un libro para el día de Reyes.

Aquí os dejo como adelanto el comienzo del relato que abre el volumen…

LA MUJER DEL HAMMÁN

   Hoy es sábado, y después del viernes santo las tiendas y los bazares vuelven a abrir. Dris y Ahmed gandulean sobre sus esteras, tapados con sus mantas de cordero, aguardando a que, como cada mañana, Lalla Sahida los levante para que desayunen. Y en efecto, eso es lo que sucede. A las siete de la mañana los está zarandeando, y ellos haciéndose los remolones, fingiendo estar aún dormidos, solo para provocarla y escucharla protestar. Dris lo hace por inercia, porque imita a su amigo Ahmed. Pero finalmente, cuando ella se da por vencida, acaban por salir al diminuto salón, un habitáculo de dos por dos metros, donde ella espera sentada en el borde de la mtarba, con los brazos descansando sobre las piernas, vestida con un caftán deslucido sobre el que se ha puesto un dfin y con un hiyab verde cubriéndose la cabeza.

   Si hay dos chiquillos que sepan cómo poner patas arriba la Medina, esos son sin ninguna duda Dris y Ahmed. Ahora se alojan en la calle de los Chorfa, a un tiro de piedra del Zoco Chico, ocupando una habitación que les ha cedido Lalla Sahida, que se apiadó de ellos al encontrárselos mientras dormían en un zaguán, abrazados el uno al otro para abrigarse del frío, hambrientos y sucios. Se los llevó con la promesa de que se portarían bien y de que la ayudarían cuando ella lo necesitara, y, a cambio, podrían dormir en un cuarto que ella prepararía. Juraron que sí, y no cejaron en darle las gracias desde que abandonaron ese lugar situado al otro extremo de la Medina hasta la casa. Un juramento de falsedad porque en seguida lo infringieron. Desde aquel día, se engolfan en sus barrabasadas, que le han dado algún que otro disgusto a la pobre Sahida.

   Lalla Sahida es una mujer robusta, de unos cincuenta años, que sabe que aún atrae a los hombres, aunque los mantiene a raya; una mujer que siempre ha luchado sola contra tanto lobo y contra tanto desaprensivo, y que en su tiempo debió de ser bastante bonita, de hecho, aún queda algún rescoldo de su belleza en esa boca ancha y carnosa y en ese rostro ovalado, en el que se concentra tanta experiencia, pero el paso del tiempo ha envejecido sin duda su mirada.

   Sobre una sencilla tagra, ha colocado los vasos, la cafetera humeante y, en un plato, tortas de rarif untadas de mantequilla y de miel. Los chicos se sientan en silencio. Dris rascándose la cabeza, y Ahmed bostezando ostensiblemente. En cuanto Sahida les sirve el café, ellos se lanzan sobre las tortas y comen con un hambre de años. Así llevan todo ese tiempo, devorando cuanto les pone por delante. Ella se limita a sorber ruidosamente de su vaso, como si en vez de café bebiese té, y a observarlos en silencio.

   A las ocho menos cuarto Sahida recoge y les dice que han de marcharse hasta que vuelva. Trabaja en el hammán de la calle Real y ha de estar allí a las ocho en punto. Nunca los deja a solas en la casa, porque, camuflada bajo la mtarba, hay una loseta suelta que puede levantarse sin esfuerzo bajo la que esconde algunos dirhams y unos pendientes, un collar de piedras con engarces de plata, y tres colgantes y varias ajorcas de oro. También hay seis monedas de cinco duros, un recuerdo que no quiere que desaparezca, un recuerdo de su padre que le sirve a veces de consuelo. Todo eso, junto a lo que le pagan en el hammán, es todo su patrimonio, y no querría que los chicos pudieran descubrirlo. Además, sabe poco de ellos, aunque siente mucha lástima y le conmueve su situación.

   Apenas abren la boca. Durante esa larga semana que llevan ya en la casa, solo les ha sonsacado que Dris tiene once años y Ahmed doce, y que no son familiares. Que Dris abandonó a su padre, con el que vivía en Beni Gorfet, y al que no soportaba por las palizas que le daba cada vez que bebía, y que Ahmed viene del barrio de las Latas, donde se había criado junto a sus abuelos, hasta que los dos fallecieron por una enfermedad extraña e inesperada. Se llevaron los cadáveres de la chabola donde vivían y un tipo llegó una tarde y lo echó a patadas diciéndole que un niño no iba a poder pagarle el alquiler. Y, tras una peripecia de días, acabó construyéndose una cabaña en la esquina de un solar abandonado, al final de la cuesta del fondak, a base de cartones, chapas y maderos. Pero no le gustaba mucho ese sitio porque, por las noches, lo asediaban las ratas. Él es, de los dos amigos, el único que ha pisado el centro de menores. Los mejaznis lo pillaron saltando la tapia del Colegio de Nuestra Señora de los Ángeles después de robar de la capilla un par de candelabros sin demasiado valor, y en otra ocasión se lo llevaron tras una reyerta con otro chico de su edad, un empleado de Mula, al que, de una pedrada, le abrió un tajo en la frente que casi le cuesta la vida…

 

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“PASEANDO POR EL ZOCO CHICO. LARACHENSEMENTE”

Os recuerdo que podéis comprar mi libro de relatos Paseando por el zoco chico, larachensemente (Ediciones del Genal, 2ª Edición 2015), así como el resto de mis títulos, a través del siguiente enlace:

https://www.libreriaproteo.com/libro/ver/1615869-paseando-por-el-zoco-chico.html

PASEANDO POR EL ZOCO CHICO - cubierta

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MÁLAGA – 8 DE NOVIEMBRE – 50 ANIVERSARIO DE LA LIBRERÍA PROTEO-PROMETEO, LA LIBRERÍA ANTIFRANQUISTA

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El pasado viernes, 8 de noviembre, celebramos en la Librería Proteo-Prometeo su 50 aniversario. 50 años defendiendo la libertad de pensamiento, de opinión y de creación. La Librería Proteo-Prometeo que fue un referente en los últimos años de la dictadura franquista, el lugar a donde acudían todos los que querían encontrar esos libros que la censura prohibía y que allí, en un doble fondo, siempre se encontraban pese a la vigilancia y al oscurantismo del régimen.

Con ocasión de este 50 aniversario, la más célebre y emblemática de las librerías de Málaga ha publicado con el sello de Ediciones del Genal dos  libros conmemorativos, y en ambos he tenido la suerte y el privilegio de participar. El primero de ellos es el titulado Entre libros, escrito por Patrick Tuite, y que es una historia novelada de la librería Proteo desde sus orígenes hasta la actualidad, y en el que he participado aportando el epílogo. Algo que me ha resultado emocionante. Y el segundo de los libros se titula 50 años de Proteo, y en él se recoge un relato por cada año de existencia de la librería, escrito cada uno de esos textos por un autor diferente, entre los que también me encuentro con el relato El renacuajo de Pablo.

Entre libros

De manera que estoy feliz por mi participación en estos dos libros y, sobre todo, porque, con estos relatos, me cuelo de alguna forma en la pequeña historia de la librería que ha sido nuestro referente en Málaga. Y orgulloso de estar junto a ellos en estos tiempos en los que se cierne amenazante una oscura sombra de intolerancia, xenofobia y odio.

Os dejo con el texto completo de mi epílogo para Entre libros, y que ojalá sirva para animaros a comprar la novela de Patrick Tuite.

Me toca poner punto final a este hermoso homenaje a la Librería Proteo y Prometeo escrito por Patrick Tuite Briales. Difícil hacerlo a un texto labrado con cariño y dedicación.

Cincuenta años. Muchos años para estar al pie del cañón, desde aquella primera torre albarrana, oteando el horizonte para protegernos del ataque de los ignorantes y de los intransigentes. Muchos años de luchas, razias y escaramuzas hasta conseguir levantar el castillo más robusto. Muchos años para mantener en alto la bandera de la libertad.

Desde que Proteo y Prometeo decidió defender ese baluarte no ha cedido un milímetro, al contrario, ha rechazado los asaltos sin sufrir bajas y sin abandonar a quienes acudían huérfanos a buscar refugio tras sus muros. Primero frente a la dictadura, obsesionada por cercenar los sueños de quienes deseaban viajar con autores y títulos condenados al ostracismo. Luego frente a los que se empeñaban en dar por muertas a las librerías. Ahora frente al doble reto de frenar a quienes parecen desear volver al pasado y a quienes, amparados en oscuros poderes, tratan de implantar el pensamiento único. Muchos años para que ahora vengan los nuevos soportes a destruir tanta belleza, a eliminar el olor del libro recién llegado, el tacto de las tapas y del lomo y el placer de pasar las páginas. Cincuenta años bregando contra las conjuras.

Al leer la historia de la Librería Proteo y Prometeo y de las anécdotas rescatadas por Patrick, al rememorar este hercúleo esfuerzo por librar de las llamas miles de páginas llenas de creatividad y de ingenio, me he dado cuenta de que, sin saberlo, siempre han estado muy cerca, aquí, en Málaga, a un tiro de piedra, a nuestro lado.  No se trata de ninguna quimera, de ningún reino antiguo y lejano. Desvelemos el secreto: el rey Arturo, junto a sus caballeros y a sus damas, se reúnen cada amanecer ante la mesa redonda y renuevan su juramento de fidelidad. Luego, intuyendo que alguien pueda encontrarse en peligro o que sencillamente busque la historia anhelada en una novela o el sosiego de un poema, Lancelot da orden de bajar el puente levadizo que da acceso a Camelot. Es entonces cuando la gente que se agolpa en Puerta Buenaventura cruza salvando el foso.

Siento ahora, tras la lectura de la narración de Patrick, una suerte de emoción al pensar que, desde adolescente, sin saberlo, yo también acudía a Camelot buscando amparo y que, tras sus muros, siempre encontré el libro que deseaba. Y sigo haciéndolo. Ese simple hecho me ha convertido en parte de su leyenda. Porque qué sería de los caballeros y de las damas del rey Arturo que lo vienen custodiando desde 1969 si no existiésemos también sus vasallos.

Proteo y Prometeo. Nuestro Camelot.

 Sergio Barce, 2019 

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Jesús Otaola y Paco Puche

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Patrick Tuite Briales

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MÁLAGA – 6 DE SEPTIEMBRE – PROYECCIÓN DE “EL NADADOR”, DE PABLO BARCE, EN EL ATENEO

El Ateneo de Málaga inicia su programación el próximo 6 de septiembre de 2019, a las 19:00 horas, con la proyección del cortometraje El nadador, del cineasta Pablo Barce, y un diálogo abierto posterior del director con José Mª Ruiz Palomo, vocal de educación de la entidad.

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MI TRILOGÍA DE TÁNGER

Seguimos preparando la salida de mi novela Malabata. Nuria Ogalla ha realizado un trabajo de maquetación fantástico para Ediciones del Genal, y el volumen va a ser elegante y atractivo. Seguramente lo podáis disfrutar a partir de la primera semana de septiembre. Incha Al´láh.

Con Malabata, cierro mi trilogía con Tánger como nexo de unión. 

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