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CÓRDOBA – 25 Y 26 DE NOVIEMBRE – CONGRESO “LA FRONTERA LÍQUIDA”

Durante los días 25 y 26 de Noviembre participaré en el Congreso Internacional La frontera líquida, en la Universidad de Córdoba, dentro de la mesa redonda que versará sobre La literatura de la frontera y de los escritores transterrados. Todo un honor por el alto nivel de los participantes entre los que se encuentran escritores y profesores a los que admiro desde hace tiempo.

Tenéis toda la información sobre las ponencias e intervinientes en el siguiente enlace:

https://www.facebook.com/events/393425548232175/

La frontera líquida - cartel

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PRESENTACIÓN DEL LIBRO “LA LUZ IMPASIBLE” EN EL CENTRO ANDALUZ DE LAS LETRAS, DE MÁLAGA

La luz impsible

El pasado 5 de Noviembre, se presentó en el Centro Andaluz de las Letras (CAL) de Málaga, el libro La luz impasible, editado por la Asociación Colegial de Escritores, sección autónoma de Andalucía (ACE-A), en el que se recopila una antología de textos de poetas y narradores andaluces, en el que se incluye mi relato Panorama desde la fortaleza.

El acto fue presentado por José Sarria, Secretario de ACE-ANDALUCÍA, Antonio García Velasco, Consejero de ACE-ANDALUCÍA y Aurora Gámez Enríquez, nueva Delegada Provincial de Málaga de ACE-ANDALUCÍA. Y luego, varios de los autores participantes, leímos nuestros textos.

Un verdadero lujo aparecer en esta antología junto a otros escritores de trayectoria bien reconocida.

Sergio Barce, noviembre 2019

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SERGIO BARCE

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1

José Sarria, Antonio García Velasco y Aurora Gámez

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4

Inmaculada García Haro

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2

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2b

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3

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Presentación La luz impasible

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RESEÑA DEL POETA JOSÉ SARRIA SOBRE LA NOVELA CORTA “EL LABERINTO DE MAX”, DE SERGIO BARCE

El poeta José Sarria ha tenido la deferencia de dedicar su tiempo a desgranar mi novela corta El laberinto de Max, y, tras leer sus palabras, solo puedo darle las gracias profundamente, porque han hecho que me sienta muy orgulloso de esta narración que escribí para el deleite de todos vosotros.

Aquí os dejo su reseña, que se acaba de publicar en la página web de la ACE (Asociación Colegial de Escritores de España):

http://www.aceandalucia.org/index.php?id=noticia0&tx_ttnews%5Btt_news%5D=29829&cHash=4b5c3f67846f949e6786262cfafc89c7

También se publicará en Luz Cultural.

 

EL LABERINTO DE MAX

de Sergio Barce

por José Sarria

 (Ediciones del Genal y Mitad Doble, Málaga, 2018)

Existe en todo artista una manera de observar, de contemplar el mundo, diferente al resto de personas. Todo creador, es un pequeño dios, omnipotente y todopoderoso, cuya mirada es fecunda y prolífica, para convertir lo contingente en necesario, en la línea de pensamiento de Tabarovsky. 

“El laberinto de Max”, del novelista Sergio Barce, es eso, precisamente, una fértil Arcadia que se alza en un limitado espacio escénico, como es la librería de Max Bazlen, uno de los protagonistas esenciales de este excepcional relato corto. Un paraíso que Max  había concebido “como un pequeño laberinto que impidiera a los clientes salir enseguida”. Clientes que se convertirán en los actores secundarios de la trama, como Carlos que busca los primeros libretos publicados de Cavafis o Úrsula, la compradora compulsiva que, periódicamente, entra en la librería para adquirir el mismo ejemplar de “Madame Bovary”, de Flaubert.

Todo ello, conforma el magma, el conjunto de elementos con los que elevar una afectiva reflexión sobre las relaciones paternofiliales; en este caso, entre Max y su hijo Ricardo, además de un emotivo homenaje a la literatura y a sus artífices: los escritores.

9788417186548

A Sergio Barce le alienta y le estimula el hecho en sí mismo de contar, de narrar, de erigirse en constructor de una historia: imaginar, crear su empíreo, su propio universo. Ajeno a la mera descripción de la experiencia del mundo conocido, el verdadero escritor, concibe desde el lenguaje e inaugura un mundo nuevo. Y esta es la evocación que se percibe al adentrarse en el exuberante y fascinante universo bazleniano que Barce ha establecido desde la terraza de la emoción. La emoción es, quizá, la parte esencial de este delicado relato que incursiona en el corazón del lector de manera fundante. Allí se encuentra un germinativo homenaje a los libros, basamento de nuestra cultura y construcción social, tal y como nos enseñó Voltaire: “Todo el mundo conocido, con excepción de las naciones salvajes, es gobernado por los libros”. En ese laberinto, que es la librería de Max, Barce eleva un bastión áureo, con el nombre de muchos de aquellos creadores literarios que han contribuido a constituirnos como especie: Vargas Llosa, Lorca, Withman, Eduardo Mendoza, Kerouac, Rulfo, Paul Auster, Machado, Vila-Matas, Gómez de la Serna, Bukowski, Vallejo, Bolaños, Lope o García Márquez, entre una ingente pléyade de escritores que supieron, de manera extraordinaria, “enfrentarse y contemplar el mundo, para reinterpretarlo de nuevo merced a su palabra …/… Y así, gracias al conjuro casi mágico de ese verbo fundante o al prodigio plástico y rítmico de la palabra y la metáfora restablecer, o acrecentarle, al mundo su hermosura —aunque sea solo a nivel verbal—, rehabilitarle su primigenia y herida doncellez, pensando en la soñada plenitud mítica virginal”, según ha señalado, acertadamente, el profesor Carlos Clementson.

Dos de los grandes protagonistas del relato, el propietario de la librería, Max Bazlen y su hijo, Ricardo, se han convertido en dos extraños, ya que mantienen antiguas cuentas pendientes que han hecho que Ricardo no haya visto a su padre desde hace algo más de quince años. Un “estúpido bofetón –que Max dio a Ricardo- cuando se negó a leer La isla del tesoro”, la única novela que Ricardo ha leído en casi cuarenta años, y el accidente automovilístico que acabó con la vida de su madre, cuya muerte el hijo ha atribuido durante todo este tiempo a Max, son las causas del desencuentro.

“El laberinto de Max” es, también, un canto vital sobre la compasión y la restauración, un gallardete que simboliza la esperanza que a todos nos asiste para volver a reconstruir nuestra propia existencia, a pesar de los errores, de las caídas o de las oportunidades perdidas. Sergio Barce ha sabido acampar, en medio de una sociedad convulsa, individualista y egocentrista y contemplar el mundo con otros ojos, volver a examinar y descubrir las cosas frente a las que la mayoría pasa de largo sin darse cuenta y hablarnos de valores tan necesarios y esenciales como el perdón, la reconciliación o la generosidad y que hacen que Ricardo, un infortunado periférico, perdido en su propio laberinto de alcohol, desempleo y fracaso sentimental, pueda descubrir, desde otra mirada, a un padre al que no reconoce (“No sé ya quién es Max …/… Es como si el tiempo perdido me cayera de golpe, sepultándome”) y que le ofrece la oportunidad, no ya solo de regentar la librería, sino de obtener su propia salvación, de reconciliarse consigo mismo al abrir ese mundo mágico que existe en el desván del negocio donde, con la lectura de aquel maravilloso tesoro que se encuentra en los libros, puede llegar a fracturar la realidad aparente o esperar que se agriete, para captar lo que está más allá del simulacro.

Lili, una joven encantadora que camina “como paseaban las mujeres en otro tiempo”, es la tercera gran protagonista del texto y se eleva como un ónfalos, piedra angular del relato. Fiel asistente de Max, Lili, se transformará en la utópica esperanza de Ricardo, en el más preciado de los bienes que Max le pudo legar, tras su fallecimiento. Junto a ella, “la vida se ha convertido en un fascinante misterio”, dirá Ricardo, mientras roza, con sus labios, el lunar en forma de pez de su cuello, a pesar de saber que el cáncer terminará, en breve, con la vida de esta hermosa mujer que se mueve igual que una gata y que le ha entregado la posibilidad de creer en él mismo y de vivir el presente con la eternidad que habita en cada instante, en cada abrazo, en cada sonrisa.

Bajo una imaginación fundante, Sergio Barce nos ofrece una narración sencilla, pero intensamente profunda, original, mágica, proverbial y luminosa, para instalarnos, desde la reflexión, frente al reconocimiento de la propia esencia y desde ahí pronunciar legítimamente lo sublime, ajeno al calco y la huella, donde, por una ley de lo inversamente proporcional: “cuanto más bajo es el tono, tanto más alto es el efecto”, tal y como nos ha enseñado el poeta italiano Paolo Ruffilli.

Barce, ha pretendido, y lo ha conseguido pródigamente, contar, relatar, describir, narrar; es decir, establecer un lugar en donde sea lo que no es. En definitiva, concebir verdadera literatura y desde ella hablar de su amor por los libros, los escritores, las librerías y los libreros y frente a “un mundo actual, donde todas las ideas de felicidad acaban en una tienda”, tal y como ha dicho el filósofo Zygmunt Bauman, rescatar de entre los escombros de la actual civilización valores tan intensamente humanos como perdón, reconciliación y reparación, todo ello hilvanado bajo la luminosa y frutal imaginación de un portentoso narrador, como es Sergio Barce y que se nos descubre, en esta nueva entrega, singular, brillante, original y excepcionalmente renovado.

Jose Sarria

José Sarria

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“LA LUZ IMPASIBLE. ÁLBUM DE PAISAJES”

Acaba de aparecer La luz impasible (Álbum de paisajes), nueva antología de autores andaluces pertenecientes a la Asociación Colegial de Escritores de España, Sección Andalucía (ACE Sección Andalucía), coordinada por el poeta Manuel Gahete, y que se ha concebido como homenaje a Julio Alfredo Egea y a Pilar Quirosa-Cheyrouze. Recopilación que incluye tanto poemas como relatos. Entre los segundos, se incluye mi cuento Panorama desde la fortaleza, que está dedicado a la memoria de Miguel Romero Esteo.

AF_ACE_CUBIERTA_III antología

http://presidentagrupoalas.blogspot.com/2019/06/iii-antologia-ace-andalucia.html

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