Archivo de la etiqueta: Alicia González Díaz

ESCRIBIENDO DE LARACHE 2

Aquí os dejo una segunda entrega con la imagen de varios libros con Larache de protagonista que pueblan mi biblioteca. Junto a mi novela Una sirena se ahogó en Larache, tenéis títulos y autores como Larache a través de  los textos, de María Dolores López Enamorado; Te devuelvo la memoria, de Cristina Martínez Martín; Entonces y después, de Alicia González Díaz; Locura, de Mohamed Albaki; Ciegas esperanzas, de Alejandro Gándara; Aixa, el cielo de Pandora, de Mohamed Bouissef Rekab y El eco de la huida, de Hassan Tribak.

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“PARA MARU”, UN POEMA DE CARLOS TESSAINER Y TOMASICH

Tras la despedida a mi madre, hubo tantos mensajes que me he pasado varias horas para recopilarlos todos: desde los comentarios a mi post de ayer, hasta los recibidos en mi móvil, en mi correo electrónico y los de facebook. Mi padre los quiere guardar de recuerdo. Han sido tantas las muestras de afecto, que ocupan un total de 24 páginas. Desde el sencillo pésame hasta textos más elaborados, todos tienen para nosotros el mismo valor, porque denotan todo el cariño y afecto que mi madre despertaba entre quienes la han conocido.

MARU GALLARDO MARTÍNEZ

MARU GALLARDO MARTÍNEZ

 

Carlos Tessainer vino a casa a visitar a mi madre, cuando ya no podía levantarse, pocos días después de la visita de El Hachmi Yebari y de su hija. En las dos ocasiones mi madre pareció recuperarse milagrosamente. Carlos le trajo un cuadro de una calle de la Medina, con una dedicatoria escrita por el reverso: “Para los recién casados”. Mis padres no pudieron contener las lágrimas.

Carlos me manda ahora un poema dedicado a mi madre, a Maru, y como me parece de un sentimiento tan hondo, he decidido contestarle que sí, que lo voy a poner en este blog. Y lo voy a acompañar con algunos de los comentarios y textos que he ido recibiendo, unos porque me han gustado, otros porque hacen recordar lo que mi madre ha sido, lo que es. Pero repito que todos tienen para nosotros el mismo valor, pero no puedo ponerlos todos.

Gracias por vuestros mensajes, por vuestras visitas, por acompañarnos en el día de ayer. Mi padre nunca imaginó verse tan arropado.

Sergio Barce, 16 de agosto de 2014

Por Carlos Tessainer:

Querido Sergio: desde donde estoy, abro el correo casi por casualidad y me encuentro con lo que sabía que iba a ocurrir, pero que a cada día que transcurría, al no tener noticias de ello, hacía que respirase con cierto alivio. ¡No pudo ser! Descansar en paz no es ni debe ser una frase hecha. Desear que descansen en paz nuestros seres queridos, es lo más digno del mundo. Pero cuando la persona que se ha marchado ha tenido que recorrer al final un duro -y cruel- camino para llegar a esa paz, es cuando esta frase cobra auténticamente su sentido.

Algo escribo, pero no poesía. Pero ahora, aquí sentado y muy triste, me pongo a garabatear para dedicarle a tu madre lo que del corazón me brota y, donde en cada una de las líneas, hay un sentido y un sentir que creo que ella y tú comprenderéis en todo su calado.
Si quieres, cuélgalo en el blog. Dedicarle algo a Maru, para mí es un orgullo. Lo que hunde sus raíces en su juventud y en mi primera niñez.

PARA MARU

El pesar por un hermano
¡con ese peso creciste!
Entrañable ser humano:
tu rumbo jamás perdiste.

Tu amor fue de ensueño,
de hadas y realidad.
Contigo hasta el fin del sueño
¡amor, cariño, lealtad!

Con tu amor fructificaste,
la vida cobró sentido.
Y con él al fin hallaste
un sino casi perdido.

Y Larache ya lejana
en cuerpo, no en corazón
tu alma siempre cercana:
regresar, volver ¡qué emoción!

Larache no tenía precio
siempre la deseaste.
Mala suerte con desprecio
¡y a tu pueblo no hallaste!

Ya casi todo perdido
la vida se iba a raudales
tu ánimo enardecido
brotaba cual manantiales.

Luchadora de la vida
de ella amiga inseparable.
Más grande aún es la herida:
profunda, honda, irreparable.

Quien de niño te conoció
ahora llora con dolor
a Maru que siempre le dio
dulzura, cariño y amor.

Carlos TESSAINER Y TOMASICH

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MARU Y MARISOL, EN LA PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

MARU Y MARISOL, EN LA PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

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Por Miguel Álvarez

A pesar de hablar contigo y con tu padre por el móvil, no quiero dejar pasar éste desenlace tan fatídico para ti y todas tus hermanas, para deciros que aunque no tengamos mucho contacto siempre os he llevado en el corazón, ya que hubo una época en las que nuestras familias estuvieron tan unidas. Siento profundamente ésta pérdida tan querida por mí y sólo me queda desearos mucha ánimo y fuerza (sobre todo a tu padre) para poder seguir adelante. Un beso muy grande para toda la familia.
Miguel Álvarez

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Por Isabelita Matamala

Aunque ya te lo he hablado por el móvil, quiero reflejar lo mucho que significáis toda tu familia en esta casa, desde bien pequeños nos conocemos, luego cada uno tomamos un rumbo diferente, pero jamás olvidaré el cariño y el aprecio que nuestros padres se tenían, se como te puedes sentir, pero ahora nada de lo que se diga hay consuelo, ni nadie puede aliviar ese dolor tan profundo, solo mandarte un gran beso para ti, para la familia, y sobre todo uno bien grande para tu padre, Isa.
Isabel Matamala

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Por Alicia González Díaz

No cabe duda que cada uno de nosotros, larachenses y amigos en facebook, como personas tenemos nuestros propios anhelos, conflictos y derechos, poseyendo un sello de identidad en nuestras vidas y en nuestro ser, pero siempre, no cabe duda, ofrecemos nuestro apoyo en momentos de dolor.
Hoy he sabido que ha muerto la madre de nuestro amigo Sergio y quiero expresarme con estas palabras de Alejando Casona: “¡Quién pudiera cantar y volar al mismo tiempo, como los pájaros y las campanas!”. Ella ya puede hacerlo. Adiós, Maruja.
Alicia González Díaz

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MARU, MANOLO ALVAREZ, MARISOL, MIGUEL ALVAREZ Y SERGIO, CRUZANDO A LA OTRA BANDA

MARU, MANOLO ALVAREZ, MARISOL, MIGUEL ALVAREZ Y SERGIO, CRUZANDO A LA OTRA BANDA

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Por Francisco Cardosa Arriado

Lo siento en el alma.. Era mi vecina, cuando aún estaba soltera y vivía enfrente de mi casa a menos de 20 metros..Desde mi puerta, se veía la suya, ya que tan sólo las separaba el pequeño terreno en el que se organizaban los bailes durante las verbenas de Las Navas. Recuerdo igualmente al Sr. Gallardo con su uniforme de policía cuando aparcaba su moto en la misma puerta..
Maruchi, con su pelo rubio, además de ser una chica guapa y simpática, era muy sociable, motivo por el que se ganaba facilmente el cariño de todas las chicas de su edad entre las que se encontraban mis hermanas… Antonio Barce, un estupendo muchacho hijo de la Sra. Salud, que vivía muy cerquita de ella y al que recuerdo siempre sonriendo y acompañado de su gran perro lobo, debió quedar prendado de sus encantos.. Se enamoraron, se casaron, y de esa unión, nació otro gran hombre al que todos conocemos como Sergio Barce.
Aunque yo era muy niño, recuerdo todo eso como si acabara de suceder..
Lo hemos sentido muchísimo tanto mis hermanas como yo. Como bien dices, es seguro que pasará por Larache su pequeño paraiso, antes de llegar al Gran Paraíso que espera a todas las personas de bien… Ella era un Ángel y desde allí velará por vosotros…
Otro fuerte abrazo para ti y para tu padre.
Francisco Cardosa Arriado

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Por Moisés Amselem

Estimado amigo, hoy en el entierro de tu querida madre Z”L, estuve unos minutos rezando y sentí que tenía en esos momentos a una santa a mi lado. Gracias por avisarme y estar en esos momentos con gente a mi alrededor buenas y sinceras.
Tu padre una persona especial.
Gracias y un fuerte abrazo querido amigo, estoy con vosotros en estos y futuros momentos. Buena gente.

…cuidar mucho a tu padre, es un personaje, me recordó a mi querido padre en su manera de expresarse y sus ideas liberales, un abrazo querido y me tienes para lo que necesites.

Moisés Amselem

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Por Abderrahman Lanjeri

اليوم ودعتنا السيدة ماروخا العرائشية والدة الصديق والأخ سرجيو بارسي الكاتب العرائشي ، السيدة ماروخا ، بقيت وفية للعرائش وطفولتها وحياتها بها توفيت اليوم بمدينة مالقا الاسبانية . ارتاحي في سلام أيتها الام الكريمة وشكراً لك على كل الحب للعرائش وابنائها .

…Maru se mantuvo fiel a Larache y su infancia. Ha muerto en Málaga, España. Descansa en paz, Oh madre, y gracias por todo el amor a Larache y a sus hijos.

Angie me dio la noticia más triste de este año, mi pésame jay Sergio a toda la familia. Grande y hermosa madre Maruja. Hasta siempre, madre, que descanse en paz

…llevo horas mirando el regalito que hizo para Sami con sus manos, que descanse en paz .

Abderrahman Lanjeri

   Abderrahman, no puedo olvidar el momento en el que te hizo el regalo para tu niño en la cafetería Tutty Fruty, y tengo las fotos que le hice enseñando el jersey de Sami. Tu compañía y la de Abdelkader también fue inolvidable, lo recordaremos siempre.
Mercedes Muñoz

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“VOLVER”, UN RELATO DE LA ESCRITORA LARACHENSE ALICIA GONZALEZ DIAZ

Me gusta cómo escribe Alicia. Suele hacerlo con una delicadeza casi silenciosa, pero en el relato que me ha enviado, inspirado en parte al ver el video Nubes de Larache, de nuestro también paisano Akram Bouhsina -y que incorporo de nuevo a este blog acompañando ahora a las palabras de Alicia-, logra transmitir algo tan vívido y reconocible que no deja de estremecer nuestra memoria. Somos hijos del desarraigo, explicarlo no resulta fácil, pero creo que hay en estas palabras de Alicia mucho de ese sentimiento que siempre nos ha acompañado. Ha dado en la diana de nuestro corazón. Y, sin duda, aunque explica lo que los españoles que venimos de allí guardamos en nuestra alma, intuyo, por lo que me cuentan los amigos marroquíes larachenses que también han abandonado la ciudad, que lo que ellos arrastran son cicatrices tan parecidas que podrían confundirse con las nuestras.
Sergio Barce, abril 2014

Larache, 1950- Alicia y su hermano Pedro Félix

Larache, 1950- Alicia y su hermano Pedro Félix

¡VOLVER!

Muchas veces, cuando dirijo la mirada hacia atrás, veo las cosas de la infancia y de la primera juventud más concretas y llenas de sentido de lo que las recordara antes, pero extrañas, confundiéndose unas con otras como si en realidad nunca hubieran existido. Sin embargo, hay momentos de aquellos años que no podré olvidar; personas, palabras, días y hechos que permanecen inalterables en mi memoria porque los he incorporado íntimamente a mí. Son las raíces de mi vivir actual.
Parece como si los años se hubieran sucedido muy deprisa. Envejezco. La mano generosa de la vida ha desgranado para mí muchas cosas dignas de ser guardadas en la mente y ahora puedo contemplar mi propia existencia como desde una elevada cumbre, mientras una voz aguda me trae recuerdos que me hacen estremecer.
Larache, una pequeña ciudad del norte de Marruecos, es mi tierra natal. En ella no hay grandeza, ni majestad, pero posee sin duda un significado propio para los que hemos nacido allí. Cuando la evoco, y lo hago con frecuencia, me invade el recuerdo sagrado de un sentimiento de despedida y una nostalgia de las sensaciones de felicidad que acompañaron mis pasos en aquella época, llena de ensueños y delicadas alegrías, más numerosas y mucho más fuertes que las tristezas.
Ha transcurrido mucho tiempo desde que dejé mi pequeña ciudad. He podido seguir avanzando, desde luego, porque el camino ha resultado llano para mí. Pero sus bordes son altos y el suelo parece como si estuviera cubierto de cicatrices… En realidad son solamente el peso de las añoranzas.
Cuando los sueños son milagrosos o promesas, desearía tener la facilidad que tienen los pájaros para extender sus alas y subir al cielo. Entonces, sin dudarlo, mi voz perdida en el viento gritaría: ¡Volver!
Toda mi alma ansiaba, y también lo presentía, que alguna vez regresaría a Larache, pero con la semejanza y monotonía entre sí de los meses y de los años, no sabía con certeza ni cuándo ni cómo. Ahora, un día de este abril, me he considerado muy afortunada al descubrir en el blog de nuestro amigo Sergio Barce, el precioso trabajo realizado por Akram Boushina. Sin duda, un artista que posee un gran sentido de la belleza; belleza de líneas, de contextura, de color, de consonancia… 

LARACHE - Balcón del Atlántico - Foto de Aziz Bouhdoud

LARACHE – Balcón del Atlántico – Foto de Aziz Bouhdoud

El bermellón de una puesta de sol, las noches llenas de jirones de brumas, sin fulgores de estrellas en las profundidades del firmamento, franjas rosadas que anuncian el nuevo día, cendal de nubes proyectando su sombra, y entre ellas el sol suspendido en su soledad inmensa enviando reflejos de oro sobre el mar salvaje, rizado en ondas saladas, atrevidas, subiendo unas sobre otras para romperse después con un largo rumor en la orilla sobre la que vuelan gaviotas. La originalidad rítmica y armónica en la delicada voz del violín de Fionnuala Sherry, sugiere el ensueño de la nostalgia.

No me he detenido en descubrir cosas deterioradas, o las innovaciones, ni tan siquiera en la belleza de los alminares y las umbrosas mezquitas. Me he recreado en todo lo que permanece igual: real, perecedero, y que seguirá ahí sólo Dios sabe cuántos días más: Las candelas de los cielos, las rocas de los acantilados dispuestas en declive formando cascadas, la bóveda celeste donde se dibujan nubes coloreadas, colocadas como continentes y que parecen separadas por verdes y profundos océanos. Y sobre todo el mar; ese mar por el que muchas veces llevo a navegar a mi alma y del que me parece percibir el olor del salitre y oír el rumor de agua.

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PARA VER EL VIDEO DE AKRAM BOUHSINA <NUBES DE LARACHE>, ENTRA EN EL SIGUIENTE ENLACE

https://www.facebook.com/photo.php?v=790472027632687&l=5683883108737866191

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Todo esto, con sus gracias o pequeños misterios que la imaginación evoca mientras la razón se convierte en sueño, forma parte de nosotros y nosotros de todo ello y así me place pensar sin creer en una idea extravagante, que esas innúmeras huellas marcadas con precisión sobre la arena de la playa son, en realidad, nuestras pisadas, las pisadas de los españoles que nacimos en Marruecos y que ni el tiempo ni el flujo y reflujo de las mareas han logrado borrar. Es como si, caminantes de la vida, siguiéramos por los mismos senderos, como si nunca nos hubiéramos marchado, aún después de nuestro particular éxodo en todas direcciones.
“Un pedacito de Larache en Madrid”. Un pedacito de Larache allí donde exista un corazón, aunque ya no sea niño ni joven, con el mismo sello de identidad: ¡Españoles de Marruecos!

Alicia González Díaz

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CARTA A MIS PAISANOS LARACHENSES, POR ALICIA GONZÁLEZ

Alicia González Díaz repite con uno de esos delicados textos a los que nos tiene acostumbrados. En esta ocasión, con sus sutiles matices, con el juego de sus palabras aterciopeladas, se dirige a sus paisanos con un precioso y preciosista acento nostálgico. Su carta va directa al corazón, sin trampas, como si quisiera arroparnos.

La melancolía hace mella, lo aseguro, cuando viene de la pluma de Alicia. Y te toca el alma.

Sergio Barce, enero 2014

Larache, 1950- Alicia y su hermano Pedro Félix González Díaz

Larache, 1950- Alicia y su hermano Pedro Félix González Díaz

DESDE MI BUTACA

Queridos amigos larachenses:

Os deseo una sonrisa para cada día de este 2014 que acabamos de estrenar y os invito a que retengáis en lo posible la felicidad, aprendiendo a descubrir que, pese a todo, estando en paz con uno mismo, la vida es bella, Sigue leyendo

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“RECORDANDO A MI CASA DE LARACHE”, UN RELATO DE ALICIA GONZÁLEZ DÍAZ

De nuevo doy la bienvenida a un pequeño retrato, más íntimo que físico, de la escritora larachense Alicia González Díaz, que suele confiar en mi blog para exponerlos a la luz pública. Ya digo que es más un texto que habla de sentimientos y de sensaciones, pero refleja perfectamente lo que ella guarda en su interior más íntimo de aquella casa en la creció, su casa de Larache.

Sergio Barce, octubre 2013

1950- Alicia y su hermano Pedro Félix González Díaz

1950- Alicia y su hermano Pedro Félix González Díaz

Recordando a mi casa de Larache

Dedico estas poéticas líneas a Joana Márquez, porque intuyo que su corazón es generoso, definido por sus preciosas palabras en los comentarios hacia los demás.

           

Un día después de muchos años, he vuelto al hogar querido donde mi alma inocente y soñadora supo de profundas alegrías sin zozobras y del que marché en ese instante de la vida en que muere la niña y la mujer es aurora.

Contemplo con profundo sentimiento una hermosura pasada convertida en abandono y ruina solitaria, donde en las paredes cubiertas de yedra se dibujan ventanas sin cristaleras, dejando paso libre a los estorninos que dentro ocultan, celosos, sus nidos. Y, lo que en un tiempo fuera delicioso pensil, donde convivían en profusión de colores, rosales, malvas, petunias, fucsias, helechos, hortensias, pensamientos, dalias…, que salpicadas por racimos de sensibles mimosas componían un cuadro encantador y sutil, es ahora, salvaje y desolado jardín, extendiendo la hierba su manto esmeralda del que emergen amapolas con cabezas color escarlata, mecidas por una triste brisa que con su pujante aliento hiela mi risa.

Ante este caminar hacia el ocaso, que como severa lección al orgullo da el tiempo inexorable convirtiendo la belleza en espectro del pasado, mi mente habla al corazón con el dulce idioma del recuerdo, evocando en los amaneceres de abril el verde tierno y nuevo de fulgores que al mezclarse con las emanaciones de las flores hacían despertar mi inagotable fantasía infantil convirtiendo el monótono canto del grillo en vibrar melodioso de liras y arpas y donde las flores de madreselvas, caídas en charcas, sugerían en mí bellas estampas de lagos cristalinos surcados por garzas; en los cálidos atardeceres, cuando el sol con destellos dorados teñía de fuego el occidente, pensaba sonriendo: María plancha la ropa de su Niño amado.

Las golondrinas, surcando el azul espacio, eran en su migratorio viajar un hermoso cortejo nupcial sobre carrozas de vibrante topacio; a temprana hora, al ver gotas de rocío, sobre alguna nueva y lozana flor, pensaba que eran lágrimas de la Aurora derramadas por la muerte de su hijo Hermatión.

Con esta excursión figurativa por los encantos de ayer y tomando instantes al azar, entre cosas veneradas que no volverán, he mirado por última vez la casa que ahora me parece más la que siempre recordaba, y en la que, por un momento, después de esposa y madre, he vuelto a ser niña.

Tristemente he dejado atrás el jardín para entrar en los trinos del pinar cercano, pisando sobre el suelo de agujas alfombrado y en un olvidado rincón, con profunda pena, quedamente he llorado

                                                       Alicia González Díaz. Granada, 1979

1958- la madre de Alicia en el patio trasero de su casa, poco antes de abandonar Larache

1958- la madre de Alicia en el patio trasero de su casa, poco antes de abandonar Larache

 

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