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MUERE CABALLERO BONALD

Hoy no puede comenzar peor el día. José Manuel Caballero Bonald ha muerto. Otro de los buenos, en el amplio sentido de la palabra, como si el mundo se despoblara inexorablemente de quienes merecen la pena compartir nuestra existencia. No hay más que decir, solo leer sus bellos poemas.

Sergio Barce, mayo 2021 

Espera

Y tú me dices
que tienes los pechos vencidos de esperarme,
que te duelen los ojos de tenerlos vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos
de palpar esta ausencia por el aire,
que olvidas el tamaño caliente de mi boca.

Y tú me lo dices que sabes
que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,
de golpear mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,
una nueva manera de rescatarte en besos
desde la ausencia en la que tú me gritas
que me estás esperando.

Y tú me lo dices que estás tan hecha
a este deshabitado ocio de mi carne
que apenas sí tu sombra se delata,
que apenas sí eres cierta
en esta oscuridad que la distancia pone
entre tu cuerpo y el mío.

JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD 

 

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LAS LLAMAS NO PODRÁN CON LA LIBRERÍA PROTEO DE MÁLAGA

Abderrahman El Fathi, Ahmed El Gamoun, Ahmed Mgara, Ahmed Oubali, Alberto Gómez Font, Alfredo Taján, Alice Wagner, Alicia Acosta, Alicia Muñoz Alabau, Ana Añón, Antonio Abad, Antonio Bravo Nieto, Antonio Fontana, Antonio García Velasco, Antonio Herráiz, Antonio Lozano, Antonio J. Quesada, Aurora Gámez, Aziz Amahjour, Bernabé López García, Carlos Salazar Fraile, Carlos Tessainer, Carmen Enciso, Cecilia Molinero, Cristián Ricci, Cristina Martínez Martín, David Rocha, Eloísa Navas, Emilia Luna, Encarna León, Enrique Baena, Enrique Lomas, Farid Othman Bentria Ramos, Felicidad Batista, Fernando Castillo, Fernando de Ágreda, Fernando Tresviernes, Francisco Morales, Francisco Muñoz Soler, Francisco Ruiz Noguera, Francisco Selva, Fuensanta Niñirola, Guillermo Busutil, Herminia Luque, Hipólito Esteban Soler, Inmaculada García Haro, Iñaki Martínez, Javier Lacomba, Javier Otazu, Javier Rioyo, Javier Valenzuela, Jes Lavado, José A. Garriga Vela, José Mª Lizundia, José F. Martín Caparrós, José L. Gómez Barceló, José L. Ibáñez Salas, José L. Pérez Fuillerat, José L. Rosas, José A. Santano, José Sarria, Juan Clemente Sánchez, Juan Gavilán, Juan Goytisolo, Juan José Téllez, Juan Pablo Caja, Julio Rabadán, Laila Karrouch, León Cohen Mesonero, Leonor Merino, Lorenzo Silva, Luis María Cazorla, Luis Leante, Luis Salvago, Manuel Gahete, Marceliano Galiano, Marcos Ana, María Sangüesa, Mario Castillo del Pino, Miguel Romero Esteo, Mohamed Abrighach, Mohamed Akalay, Mohamed Bouissef Rekab, Mohamed Chakor, Mohamed El Morabet, Mohamed Lahchiri, Mohamed Sibari, Miguel Sáenz, Miguel Torres López de Uralde, Miguel Angel Moreta Lara, Montserrat Claros, Mustafa Busfeha, Pablo Aranda, Pablo Macías, Pablo Martín Carbajal, Paloma Fernández Gomá, Patrick Tuite Briales, Paula Carbonell, Pedro Delgado, Pedro Munar, Pedro Pujante, Pepe Ponce, Presina Pereiro, Rafael Ballesteros, Ramón Buenaventura, Randa Jebrouni, Remedios Sánchez García, Roberto Novella, Rocío Rojas-Marcos, Sahida Hamido, Said El Kadaoui, Saljo Bellver, Salvador López Becerra, Santos Moreno, Sergio del Molino, Sonia García Soubriet, Susana Gisbert, Tahar ben Jelloun, Tomás Ramírez, Víctor Morales Lezcano, Víctor Pérez, Yolanda Aldón y Zoubida Boughaba Maleem.

Todos estos autores podéis encontrarlos en la página web de la Librería Proteo, de Málaga, que, como ya sabéis ha sufrido un grave incendio.

Librería Proteo necesita nuestra ayuda. Con todos estos autores que he mencionado me une algo, vínculos afectivos y de amistad en unos casos o eventos compartidos en otros. Por eso destaco sus nombres. Y para ayudar a la Librería Proteo, que tanto significa para Málaga y para nuestras vidas, que es además la sede de Ediciones del Genal, con quien he venido publicando mis últimos títulos, os pido que compréis al menos un libro de cualquier de estos escritores, el que más os guste o al que queráis descubrir por primera vez, y que la compra la hagáis a través de la web de Librería Proteo, que os indico:

https://www.libreriaproteo.com/

Entre todos, la librería Proteo de Málaga va a renacer, y entre todos vamos a ayudarles a que vuelva a señorear como ha hecho en estos cincuenta años. Durante la dictadura fue el lugar donde poder hallar los libros prohibidos y censurados, el refugio de quienes buscábamos aire puro. Tenemos que reencontrarnos de nuevo entre sus estanterías, abriendo los libros que se exponen, oliendo las páginas recién editadas, hallando nuevas aventuras en las que embarcarnos… 

Sergio Barce, mayo 2021

 

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«LA IMAGEN DEL MORO Y OTROS ENSAYOS MARRUECOS», UN LIBRO DE MIGUEL A. MORETA-LARA

“Sebastián de Covarrubias, el autor del estupendo diccionario Tesoro de la lengua castellana o española (1611), muestra el estado de opinión de su siglo cuando define palabras como:

  • Morabito (“grandes bellacos hipocritones, exercitados en diversos linages de pecados”)

  • Monfíes (“deprendieron nuestra lengua, pudiendo armar traiciones <…> ladinos <…> hombre ahuyentado y retraído o bandolero”)

  • Sarracenos (“robadores o salteadores”)

  • Turco (“gente baxa y de malas costumbres, que vivían de robar y maltratar a los demás”)»

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Miguel Ángel Moreta-Lara recoge este mínimo extracto del diccionario de Covarrubias para ilustrar, junto a otros buenos ejemplos, el capítulo titulado <El arte de injuriar. Apuntes de lexicografía> que forma parte de su interesantísimo libro titulado La imagen del moro y otros ensayos marruecos.

Me he llevado una buena sorpresa con este libro porque demuestra que, a lo largo del tiempo, esa imagen del moro y el uso de los términos despectivos, insultantes e infames han servido desde muy diversos lugares e instancias para demonizar a quienes tienen un origen determinado. He hecho grandes descubrimientos en sus páginas, y Moreta-Lara ha sabido escoger muy bien los campos en los que desarrolla cada uno de sus capítulos, nada convencionales y muy enriquecedores. Más en estos días que corren.

Su primer capítulo, <La imagen del moro en la Literatura de la guerra civil española>, es ya de por sí un magnífico escaparate para estudiar el uso de una terminología denigrante y xenófoba, arrojando luz sobre su uso en uno y otro bando, lo que resulta muy aleccionador. Por un lado, la reacción de la zona republicana ante la “amenaza del moro” que acompaña a las tropas sublevadas y a quienes temían por su supuesta violencia exacerbada y demoníaca y, por otra, la de los nacionales que, aun cuando utilizaron a los marroquíes para engrosar sus filas y atemorizar a la población, no ocultaron sin embargo su desprecio por quienes no eran, pese a todo, más que <moros>.

Escribe Miguel Ángel Moreta-Lara:

“…Así pues, ¿cómo es ese personaje del moro en la literatura de esta guerra? ¿A quién alude cuando se le describe? ¿Analiza al enemigo, en este caso un soldado marroquí? Veremos que no: asistiremos a la emersión de una entidad más imaginaria que real, que remitirá antes al sujeto que pinta que al objeto pintado, a una puesta en escena que venía de muy atrás. En estas páginas será inevitable hacer incursiones a otras épocas, puesto que la escenografía mental es previa a la cronología de la guerra civil. Es reveladora, a este propósito, la forma en que, durante las primeras horas de la sublevación, se apoderó de Sevilla el general Queipo de Llano: <vistiendo a sus soldados con pantalones bombachos y tiznándoles la cara para que parecieran moros, hizo varias salidas en camiones contra los barrios obreros>

(…) A la pluma del mismo autor (Agustín de Foxá) debemos la que es, sin duda, joya del romancero fascista y merecedora ella sola de un análisis pormenorizado. La pieza referida, panoplia de clichés, archivo de la caricatura, summa de la retórica imaginaria de la alteridad disminuida y escaparate de la bobería (la flor morena de África, buen moro, platerillo, español de piel morena), es el <Romance del Abdelazis>:

No llores, Abdelazis;

no llores, que vas a España.

Que el fusil te lo da Franco

y en el fusil, su palabra;

y está el jardín del Profeta

al otro lado del agua.

(…)

¿Harás el té en las trincheras,

Abdelazis, por España?

(…)

Sé que caerás una noche,

y Alá sabe en qué batalla.

(…)

Pero sé que está tu sangre

defendiendo a mis campanas,

mis libros de El Escorial

y mis custodias labradas.

Que al otro lado del monte

los hombres sin Dios te aguardan,

con tanques de oro judío

y cien banderas de Asia.

Más adelante tendremos que citar el <Romance del mulo Mola> del poeta republicano José Bergamín, espejo del de Foxá. Ambas son estupendas composiciones, no tanto por sus ideologías respectivas -que lo son, et pour cause-, sino porque totalizan un muestrario de imágenes literarias, religiosas y escatológicas. La diferencia está en el tono: enaltecedor uno, violentamente imprecatorio otro. (…)  …un poeta de la categoría de José Bergamín se permitió echar una paletada en la construcción de un estereotipo que -cosas de la guerra- ya corría como la pólvora, para descrédito de las <tropas mulatas>, como él mismo escribió en su <Romance del mulo Mola>:

Ya están pidiendo madrinas

las tropas de las mejalas.

La Media Luna ya tiene

protección de las beatas.

¡Cómo curan sus heridas,

cómo el moro les regala

sangrientos ramos de flores

llenos de orejas cortadas.”

En fin, uno y otro bando usando al marroquí, al moro, como arma arrojadiza. Uno usándolo en su beneficio, para años después tratarlo con la punta del pie. Otro utilizándolo para remover las entrañas y convertirlo en enemigo mortal.

Pero Miguel Ángel Moreta-Lara, al que por fin conocí hace pocos días en un emocionante encuentro virtual de escritores que hemos vivido nuestra infancia en Marruecos (él nació en Rincón, Tetuán, y pasó su niñez en Villa Cisneros), no se detiene solo en esta confrontación para hurgar en esa visión vergonzosa hacia el moro de la que no se desprende del todo nuestra sociedad, y así, en otros capítulos de su libro, nos desvela la utilización que se hizo de la imagen del moro por autores tan diversos como González Ruano o la condesa d´Aulnoy, con pinceladas realmente curiosas; o cómo se empleó en el cuplé marroquista (reconozco mi absoluto desconocimiento al respecto), capítulo éste muy ilustrativo; su uso en la literatura del siglo XVII o, por no ser exhaustivo, en los dos capítulos que emplea para demostrarnos su uso como insulto o vituperio. Es en uno de estos dos últimos, ya mencionado, donde Moreta-Lara recopila una larga relación del arte de injuriar desde la lexicografía. Me permito reproducir solo una mínima parte del listado del uso peyorativo del español hacia el musulmán, al magrebí, al moro:

USO PEYORATIVO: moraca, moraco, moranco, morángano, morazo, moracho, morito, moromierda, moromusa, moromuza, moromurcio, morube, morucho… y sigue.

El libro se cierra con unas páginas dedicadas a la <Marrocofobia y marrocofilia en la narrativa europea> y unos capítulos que analiza la existencia o no de una narrativa marroquí en español, muy interesante, y un análisis más que enjundioso de las obras de nuestros comunes amigos Mohamed Lahchiri y Ahmed el Gamoun.

Acabo este sucinto comentario del libro de Moreta-Lara copiando unas breves palabras más:

“…el patrioterismo más filisteo y la sicalipsis más desaforada no podían faltar en la canción de tema africanista. <Legionarias del amor> (Álvaro Retana para Chelito) aúna salacidad, belicismo, sexismo y crueldad; estas chicas madrileñas y guapas deciden formar una legión:

Para ver si conseguimos

A los moros dominar

Y cortarles la cabeza

O algo que les duela más.»

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LA CHELITO

Como digo, un libro realmente ilustrativo que demuestra, por desgracia, la permanencia en el tiempo del uso más peyorativo e insultante de una terminología llena de visceralidad y que tiene su máxima expresión durante las guerras en Marruecos y, en especial, tras el desastre de Annual.

La imagen del moro y otros ensayos marruecos, ha sido publicado por Ediciones del Genal (Málaga, 2018), con prólogo de Eduardo López Busquets.

Sergio Barce, mayo 2021

MIGUEL ANGEL MORETA-LARA
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ESCRIBIENDO DE TÁNGER

Aquí os dejo la imagen de varios libros con Tánger de protagonista que habitan en mi biblioteca. Desde mis novelas La emperatriz de Tánger y Malabata, hasta Un cierto Tánger, de Fernando Castillo, pasando por El año que viene en Tánger, de Ramón Buenaventura; El pan a secas, de Mohamed Chukri; La ciudad de la mentira, de Iñaki Martínez; Tangerina, de Javier Valenzuela; Bowles y yo, de Rodrigo Rey Rosa; Partir, de Tahar Ben Jelloun o Tánger, segunda patria, de Rocío Rojas-Marcos.

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ÁNGEL ARRÚE ASTIAZARÁN Y LA COMPAÑÍA AGRÍCOLA DEL LUKUS

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(1922) Pie de foto original: “Laboreo mecánico en propiedades de indígenas y en presencia del Bajá de Larache y moros de la kabila de Es-Shahel” (Con sombrero y chaqueta oscura, Ángel Arrúe Astiazarán) ©

«En abril de 1916, tres años y medio después de los acuerdos de 1912 por los que se estableció el régimen jurídico del Protectorado de España en la zona norte de Marruecos, fue nombrado el equipo del Servicio Agronómico de la Zona del Protectorado, cuyo primer jefe fue el ingeniero agrónomo Ángel Arrúe Astiazarán.  

Ángel Arrúe vivió durante 16 años en Larache. Primero, desde 1916 a 1928, como jefe del Servicio Agronómico, realizando una ingente labor orientada al desarrollo agrícola de la Zona y al establecimiento de la Granja Escuela Experimental de Larache y otros campos de demostración para formación y ayuda a los agricultores, tanto indígenas como colonos españoles. Posteriormente, desde 1928 a 1932, fue el director técnico de la recientemente creada Compañía Agrícola del Lucus. 

Durante cien años, fotos, documentos y planos de aquella época han dormido en el archivo personal de Ángel Arrúe. Sus nietos hemos querido sacar a la luz esos documentos y ponerlos en el contexto de la época. El resultado es el blog “Aquel Ingeniero Arrúe”, (https://ingenieroarrue.wordpress.com/indice/) ,que, cubriendo toda la vida profesional de Ángel Arrúe, dedica la parte más amplia a sus años en Larache. Conociendo y difundiendo esta intrahistoria queremos rendir un pequeño homenaje a nuestro abuelo y a todos aquellos que dedicaron su ilusión y su esfuerzo a trabajar por el desarrollo de Marruecos y por la amistad entre ambos pueblos. 

Javier Puerta Arrúe» 

Javier Puerta Arrúe ha tenido la deferencia de utilizarme para hacer llegar a los larachenses ese blog que, como él muy bien explica, no solo es un merecido homenaje a la figura de su abuelo, Ángel Arrúe Astiazarán, sino que también es un archivo que reúne una excelente documentación y unas sorprendentes imágenes que, como las que me ha permitido mostrar aquí (dos instantáneas de una gran belleza), rezuman tanta Historia como humanidad.

La Compañía Agrícola del Lucus era una empresa emblemática de Larache que ha marcado la vida de muchos larachenses. Ahora tenéis la posibilidad de conocer aún mejor a uno de sus más importantes artífices. Un placer el poder servir de altavoz de su trabajo.

Sergio Barce, mayo 2021

Personal del Campo de Experimentación. En el centro, sentado, Ángel Arrúe Astiazarán, Larache, ca. 1919-1922 (c)
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