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UN POEMA DE ABDERRAHMAN EL FATHI

En 2006 se publicó el libro Voces del Sur: Poesía marroquí contemporánea, en edición bilingüe árabe-español de Antonio Reyes para Ediciones Alfar. Entre los poetas que se incluyen en la selección de este libro, está mi amigo Abderrahman El Fathi y su siguiente poema, que reproduzco para deleite de todos.

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ASCENDÍA EN NOCHES CERRADAS

 

Ascendía en noches cerradas

Ajena a sus mermadas mañanas.

El almuecín clamaba en sus sueños de ámbar

De tácito acuerdo arropaba su madrugada una esperanza oscura

Como los ojos del miedo

En guantes de espinas y llantos sin ojos

Cargadas las miradas

Y ausentes los despertares.

Así, mientras recitaba los caminos lejanos

El abismo de la luna le rozaba las heridas

Todas ellas sin dolor

Sin piedad, así, de nuevo

Y mil veces esa noche sin nombre

con mucha luz y ciegas las esperanzas

de bajar mientras ascienden los miedos

en cada esquina del dolor

en la espalda ajena

en las espinas de Cristo

en las Zauia de enfrente

en tierra de nadie

en cada alambre suelto en mis venas,

crecía en mi mirada

ancha y espesa de mis hierros.

Me reclama el destino del desierto

De nuevo la travesía descalza,

En lo alto de mi frente

En toda luna

En la oscura lágrima africana.

Así concluye un sueño

 

En la nana de una madre.

 

Abderrahman El Fathi

SERGIO BARCE Y ABDERRAHMAN EL FATHI

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UN POEMA DE JOAN MARGARIT

Hoy ha muerto Joan Margarit. Y no hay mejor homenaje que leer uno de sus poemas más conocidos.

No tires las cartas de amor

Ellas no te abandonarán.

El tiempo pasará, se borrará el deseo

-esta flecha de sombra-

y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,

se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.

Caerán los años. Te cansarán los libros.

Descenderás aún más

e, incluso, perderás la poesía.

El ruido de ciudad en los cristales

acabará por ser tu única música,

y las cartas de amor que habrás guardado

serán tu última literatura.

Joan Margarit

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“CAFÉ HAFA”, UN POEMA DE JOSÉ SARRIA

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Café Hafa es un poema escrito por José Sarria lleno de musicalidad, de olor y de colores, los que asoman en el horizonte y que pinta el alma secreta de Tánger. Me siento honrado, hasta casi abrumado, porque ese poema me lo dedicara Pepe, pero él es así de generoso. Yo le debo muchas cosas, pero nunca he sabido cómo pagarle.

Sergio Barce

Café Hafa  (la palabra Hafa en árabe viene a significar “borde”, “acantilado”) es uno de los sitios mágicos de Tánger pues combina, en perfecta armonía, su decadente estado junto a la evocación de un pasado que anhelaba el deslumbramiento de la redención.

La pequeña colina que conduce hasta el Café Hafa desafía, al olor de la hierbabuena, el lapislázuli de un Mediterráneo que deja de serlo para convertirse en Atlántico.

Allí, entre sus pequeñas mesas y sus desvencijadas sillas, camina la esencia del reino que un día quisieron conquistar Paul Bowles, Mohamed Chukri o Tennessee Williams

El Café Hafa es, esencialmente, la libertad: un recóndito reino donde del hachís no tiene el agrio sabor de lo prohibido, un territorio de mujeres desveladas, un paraíso detenido en el tiempo.

He aquí la mitología de este poema.

 

CAFÉ HAFA  

(A Sergio Barce)

 

He llegado hasta el Café Hafa

preguntando por Paul Bowles,

por Tennessee Williams y por Jane.

Aquí, donde ya nadie les espera,

he intentado evocar los días

atrapados en sus cenizas de oro.

 

Un anciano sostiene una tetera.

Se ha girado para mirarme.

En sus ojos he adivinado

todos los rostros del olvido.

– Son fantasmas -musita

borracho de horas agotadas.

Y señala hacia el oleaje

que golpea contra el acantilado.

Las últimas garzas de Yeats   

han ganado las costas africanas

y me hablan de sus nombres

como si fueran las alas perdidas

de una ciudad, sin precisa memoria,

que se ha entregado, prostituta

de sí misma, al abandono.

 

A veces los recuerdos imaginan

la soledad de los navíos,

que de tanto alejarse

no saben regresar

sobre sus propias huellas.

Esta tarde, el olor de los narguiles

embriaga el extravío

sobre las terrazas del Café Hafa.

 

JOSÉ SARRIA

SERGIO BARCE Y JOSÉ SARRIA
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“INESPERADAS” (ANTOLOGÍA DE POETAS IMPRESCINDIBLES), SELECCIÓN DE PAULA CARBONELL

 

   Paula Carbonell me envió hace unas semanas un ejemplar de Inesperadas (Antología de poetas imprescindibles), una selección de autoras y poemas tan exquisita como el propio volumen que los recoge, publicado por Bárbara Fiore Editores, y las magníficas ilustraciones que acompañan a los textos obra de Alejandra Acosta.

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Es cierto que no soy un gran lector de poesía, y siempre me decanto por la narrativa o el ensayo, pero cuando cae en mis manos una obra poética que merece la pena la reconozco enseguida y la disfruto y la releo. (Además, tengo tantos buenos amigos poetas que debería de caérseme la cara de vergüenza por no escribir más de ellos) Eso me ha ocurrido con Inesperadas, donde mi querida Paula (nos vimos por primera vez en Casablanca y tuvimos la sensación de conocernos de siempre, y desde entonces nos llamamos o nos escribimos, deseando volver a coincidir de nuevo), ha sabido escoger con una minuciosidad y acierto encomiables lo mejor de cada casa, teniendo en cuenta la gran cantidad de poetas que hubo y que hay. De Hanni Ossott hasta Santa Teresa de Jesús, pasando por Meira Delmar, Violeta Parra, Carmen Conde, Ernestina de Champourcin, Alfonsina Storni o Rosalía de Castro, por nombrar solo alguna de ellas.

Solo voy a reproducir dos de los poemas que Paula Carbonell ha seleccionado para el libro.

De Dulce María Loynaz, Si me quieres, quiéreme entera (de Versos 1920-1938):

 

Si me quieres, quiéreme entera,

no por zonas de luz o sombra…

Si me quieres, quiéreme negra

y blanca. Y gris, y verde, y rubia,

y morena…

Quiéreme día,

quiéreme noche…

¡Y madrugada en la ventana abierta!…

Si me quieres, no me recortes:

¡Quiéreme toda… o no me quieras!

***

INESPERADAS una de las ilustraciones de Alejandra Acosta

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Y de María Zambrano, El agua ensimismada (para Edison Simons) – (de El agua ensimismada, 1978-2001) :  

 

El agua ensimismada

piensa o sueña?

El árbol que se inclina buscando sus raíces,

el horizonte,

ese fuego intocado,

¿se piensan o se sueñan?

El mármol fue ave alguna vez;

el oro, llama;

el cristal, aire o lágrima.

¿Lloran su perdido aliento?

¿Acaso son memoria de sí mismos

y detenidos se contemplan ya para siempre?

Si tú me miras, ¿qué queda?

La edición es una pequeña joya, de una calidad que se agradece en esta época de prisas y de mercadeo, como si se hubiesen propuesto preservar todos estos poemas contra la mediocridad. El trabajo de Paula Carbonell ha sido concienzudo, lleno de cariño hacia todas estas autoras y a sus obras excepcionales.

Como Paula escribe en el prólogo: “De manera inesperada, con la lluvia, fugazmente, llegaron recuerdos o las recreaciones de estos; me guarecí de esa otra lluvia en el sotanillo de aquella casa, mi refugio cuando, de niña, olvidaba las llaves. Otras veces, si el olvido no había hecho de las suyas, me perdía en aquella buhardilla, un templo repleto de libros y un trastero lleno de disfraces, con la poesía y los cuentos como única compañía.

Allí comenzó esta andadura, leyendo a escondidas los primeros libros de versos de mis hermanas…”

Un exquisito libro para los amantes de la poesía, y para los demás, también.  

Sergio Barce, enero 2021

NB: Me he propuesto a partir de ahora publicar en mi blog también poemas, y por eso he creado la categoría de “poesía”. Tengo que recuperar el tiempo perdido con mis amigos poetas. Va por vosotros.

Paula Carbonell, Mohamed el Morabet, Aziz Amahjour, Mohamed Abrighach, José Sarria, Sergio Barce, Boujemaa El Abkari y Ahmed el Gamoun

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