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TRES BUENAS NOTICIAS EN LA XXIV EDICIÓN DEL FESTIVAL DE CINE DE MÁLAGA 2021

Clausurado el XXIV Festival de Cine de Málaga en el día de hoy, hay tres buenas noticias que deseo compartir con vosotros.

La primera es que nuestros amigos Pablo Macías y Soledad Villalba han obtenido la Biznaga de Plata al Mejor Cortometraje Documental, de Animación o Experimentación, por la película (A)plomo.

La segunda es que el  largometraje Chavalas, de Carol Rodríguez Colás, en la que mi hijo Pablo Barce ha sido el responsable del Montaje, ha obtenido tres premios: el Premio del Público Flixolé, Premio Movistar a la Mejor Película y el Premio Asecan a  la Mejor Ópera Prima. Además, nuestro querido amigo César Martínez ejercía de jefe de producción.

Y, por último, y la que más me ilusiona, y esto creo que va a alegrar a todos nuestros amigos, el Festival de Málaga también dio a conocer en la Gala de Málaga Cinema las Ayudas a la Creación Audiovisual con las que el certamen apoya al sector audiovisual malagueño. El Festival repartirá 50.000 euros en 11 proyectos, de los 76 presentados, seleccionados por los tutores de este año: Isaki Lacuesta y Xavi Puebla. Y entre los proyectos seleccionados está el presentado por mi hijo Pablo Barce, titulado Moro, basado en uno de mis relatos, que es el primer paso para que el proyecto se ponga en marcha. Así que más feliz que una perdiz.

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PALMARÉS 24 FESTIVAL DE MÁLAGA

INCLUIDA NUEVA MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO S.O. LARGOMETRAJES A LA MEJOR PELÍCULA IBEROAMERICANA
SECCIÓN OFICIAL DE LARGOMETRAJES A CONCURSO
El Jurado de la Sección Oficial de Largometrajes a concurso de la 24 edición del Festival de Málaga, integrado por Elena Sánchez, Carles Torras, Nora Navas (Presidenta), Rafael Cobos y Valérie Delpierre, emite el siguiente fallo:

BIZNAGA DE ORO A LA MEJOR PELÍCULA ESPAÑOLA, dotada con 10.000 euros
El ventre del mar (El vientre del mar)
, de Agustí Villaronga

BIZNAGA DE ORO A LA MEJOR PELÍCULA IBEROAMERICANA, dotada con 10.000 euros
Karnawal
, de Juan Pablo Félix

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO para La ciudad de las fieras, de Henry Rincón

BIZNAGA DE PLATA PREMIO ESPECIAL DEL JURADO
Destello Bravío
, de Ainhoa Rodríguez

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR DIRECCIÓN
Agustí Villaronga
 por El ventre del mar (El vientre del mar)

BIZNAGA DE PLATA ‘HOTEL AC MÁLAGA PALACIO’ A LA MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA
Tamara Casellas
 por Ama

BIZNAGA DE PLATA ‘STARVIEW STYLE’ A LA MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA
Roger Casamajor
 por El ventre del mar (El vientre del mar)

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA DE REPARTO
María Romanillos
 por Las consecuencias

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA DE REPARTO
Alfredo Castro
 por Karnawal

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR GUIÓN
Agustí Villaronga y Alessandro Baricco
 por El ventre del mar (El vientre del mar)

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR MÚSICA
Marcús J.G.R.
 por El ventre del mar (El vientre del mar)

BIZNAGA DE PLATA ‘XIAOMI’ A LA MEJOR FOTOGRAFÍA
Josep María Civit y Blai Tòmas
 por El ventre del mar (El vientre del mar)

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR MONTAJE
José Luis Picado
 por Destello bravío

Asimismo, se conceden los siguientes premios complementarios:

El Jurado de la Crítica de la Sección Oficial de Largometrajes del 24 Festival de Málaga, integrado por Begoña Piña, Javier Tolentino y Juan Sanguino, otorga la BIZNAGA DE PLATA PREMIO ESPECIAL DEL JURADO DE LA CRÍTICA a Las consecuencias, de Claudia Pinto.

El Jurado Popular de la Sección Oficial de Largometrajes del 24 Festival de Málaga, integrado por Francisco José Miranda, J. David Correa, José Manuel Vicente, Laura Sánchez, Lucía Muñoz, María Ros y Sergio Martínez, otorga la BIZNAGA DE PLATA. PREMIO DEL PÚBLICO FLIXOLÉ a Chavalas, de Carol Rodríguez Colás.

ZONAZINE

El Jurado Oficial de la Sección ZonaZine de la 24 edición del Festival de Málaga, integrado por Enric Albero, Joe Manjon y Luz Valdenebro, emite el siguiente fallo:

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR PELÍCULA ESPAÑOLA
Lucas
, de Álex Montoya.

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR PELÍCULA IBEROAMERICANA
Las motitos
, de Inés Barrionuevo y Gabriela Vidal.

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR DIRECCIÓN
Mauricio Franco Tosso
 por Samichay, en busca de la felicidad

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA
Carla Gusolfino
 por Las motitos

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO para el reparto de Leading Ladies, de Ruth Caudeli.

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA
Jorge Motos 
por Lucas

El Jurado Popular de la sección ZonaZine, formado por Alba Moreno, Gaia Doblas, Jorge García, José Ángel Solano y Lucía Criado, otorga la BIZNAGA DE PLATA PREMIO DEL PÚBLICO a Lucas, de Álex Montoya.

SECCIÓN OFICIAL DE DOCUMENTALES

El Jurado de la Sección Oficial de Documentales a concurso de la 24 edición del Festival de Málaga, integrado por Ana Serret, Heidi Hassan y Paula Palacios, emite el siguiente fallo:

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR DOCUMENTAL, dotada con 6.000 euros para Bosco, de Alicia Cano Menoni.

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR DIRECTOR para Mo Scarpelli por El Father como sí mismo.

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO para Del otro lado, de Iván Guarnizo.

El Jurado Joven Documental de la Universidad de Málaga (UMA), integrado por Álvaro Garrido, Álvaro López, Carla Fernández, Carmen Quesada, Celia Romero, Hugo Chapon, Isabel María Piña, María Ariza y Pablo Sánchez, otorga la BIZNAGA DE PLATA PREMIO DEL PÚBLICO a Del otro lado, de Iván Guarnizo.

SECCIÓN OFICIAL DE CORTOMETRAJES

SECCIÓN OFICIAL DE CORTOMETRAJES DOCUMENTALES
El Jurado de la Sección Oficial de Cortometrajes Documentales a concurso de la 24 edición del Festival de Málaga, integrado por Ana Serret, Heidi Hassan y Paula Palacios, otorga la BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL, dotado con 2.000 euros, a Homenaje a la obra de Phillip Henry Gosse, de Pablo Martín Weber.

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO para A comuñón da miña prima Andrea (La comunión de mi prima Andrea), de Bradán Cerviño.

El Jurado Joven Documental de la Universidad de Málaga (UMA), integrado por Álvaro Garrido, Álvaro López, Carla Fernández, Carmen Quesada, Celia Romero, Hugo Chapon, Isabel María Piña, María Ariza y Pablo Sánchez, otorga la BIZNAGA DE PLATA PREMIO DEL PÚBLICO a La habitación cerrada, de Julie Trillo y Alejandro Romero.

SECCIÓN OFICIAL DE CORTOMETRAJES DE FICCIÓN
El Jurado de la Sección Oficial de Cortometrajes, integrado por Eva Saiz, Gerard Casau y Marina Salas, otorga los siguientes premios:

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR CORTOMETRAJE DE FICCIÓN, dotado con 2.000 euros
Ya no duermo, de Marina Palacio.

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR DIRECCIÓN
Pablo Hernando, por El ruido solar.

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA
Goize Blanco, por Polvo somos.

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA
Enric Auquer, por Fuga.

El Jurado Popular de la Sección Oficial de Cortometrajes integrado por Alicia Claros de Luna, Carmen Moreno, Francisco Luis González, Natividad Criado y Patricia Sánchez, otorga la BIZNAGA DE PLATA. PREMIO DEL PÚBLICO a Polvo somos, de Estíbaliz Urresola.

SECCIÓN OFICIAL DE CORTOMETRAJES ANIMAZINE
El Jurado de la Sección Oficial de Cortometrajes, integrado por Eva Saiz, Gerard Casau y Marina Salas, otorga la BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR CORTOMETRAJE, dotado con 2.000 euros, a Yo, de Begoña Arostegui.

El Jurado Popular de la Sección Oficial de Cortometrajes integrado por Alicia Claros de Luna, Carmen Moreno, Francisco Luis González, Natividad Criado y Patricia Sánchez, otorga la BIZNAGA DE PLATA. PREMIO DEL PÚBLICO a Proceso de selección, de Carla Pereira.

SECCIÓN OFICIAL DE CORTOMETRAJES MÁLAGA
El Jurado de la Sección Oficial de Cortometrajes, integrado por Eva Saiz, Gerard Casau y Marina Salas, otorga los siguientes premios:

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR CORTOMETRAJE DE FICCIÓN, dotado con 1.000 euros
25 caballos, de Simarro Lozano y Sandro Guerrero.

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL, DE ANIMACIÓN O EXPERIMENTACIÓN, dotado con 1.000 euros
(A)plomo, de Pablo Macías y Soledad Villalba.

El Jurado Popular de la Sección Oficial de Cortometrajes integrado por Alicia Claros de Luna, Carmen Moreno, Francisco Luis González, Natividad Criado y Patricia Sánchez, otorga la BIZNAGA DE PLATA. PREMIO DEL PÚBLICO a Of Hearts and Castles, de Rubén Navarro.

SECCIÓN OFICIAL DE CORTOMETRAJES ‘XIAOMI’
El Jurado de la Sección Oficial de Cortometrajes, integrado por Eva Saiz, Gerard Casau y Marina Salas, otorga el PREMIO AL MEJOR CORTOMETRAJE – SECCIÓN XIAOMI a Inner Night, de Mariana Martínez Pinzón.

SECCIÓN ‘AFIRMANDO LOS DERECHOS DE LAS MUJERES’

BIZNAGA DE PLATA AFIRMANDO LOS DERECHOS DE LAS MUJERES
Callejeras
, de Silvia Moreno

BIZNAGA DE PLATA PREMIO ESPECIAL DEL JURADO AFIRMANDO LOS DERECHOS DE LAS MUJERES
Iballa corazón de escamas
, de José Hernández

BIZNAGA DE PLATA MUJERES EN ESCENA AL MEJOR DOCUMENTAL
Video Blues
, de Emma Tusell

BIZNAGA DE PLATA MUJERES EN ESCENA AL MEJOR TRABAJO DE FICCIÓN
Roberto
, de Carmen Córdoba

BIZNAGA DE PLATA MUJERES EN ESCENA PRODUCCIÓN MÁLAGA
Arte en movimiento
, de Esperanza Gómez

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO para Nunca te dejaré sola, de Mireia Noguera.

El Jurado Popular de la sección ‘Afirmando los derechos de las mujeres’, integrado por Alba Gamero, Flavia Olivares, Mabel Hechevarría, Rocío del Amor y Sara Claras, otorga la BIZNAGA DE PLATA. PREMIO DEL PÚBLICO a Biabu Chupea: un grito en el silencio, de Priscila Padilla.

PREMIOS MÁLAGA CINEMA

BIZNAGA ESPECIAL MÁLAGA CINEMA para Málaga Film Office – 20 aniversario.

BIZNAGA MÁLAGA CINEMA A LA MEJOR TRAYECTORIA PROFESIONAL para Manuel Bandera.

BIZNAGA MÁLAGA CINEMA OFICIOS DEL CINE para Marina Parés.

BIZNAGA MÁLAGA CINEMA A LA MEJOR ACTRIZ para Mara Guil.

BIZNAGA MÁLAGA CINEMA AL MEJOR ACTOR para Fran Perea.

SECCIÓN ‘CINEMA COCINA’

El Jurado Oficial de la sección Cinema Cocina de la 24 edición del Festival de Málaga, formado por Jacobo Gavira, José Miguel Herrero y Paz Ivison, emite el siguiente fallo:

BIZNAGA DE PLATA ‘GUSTO DEL SUR’ AL MEJOR LARGOMETRAJE, dotado con 5.000 euros
De Quijotes y semillas
, de Patxi Uriz y Jordi Matas

BIZNAGA DE PLATA ‘VINOS DE MÁLAGA’ AL MEJOR CORTOMETRAJE, dotado con 2.000 euros
Pansoy
, cambiando vidas, de Richard Roncal Valdivia

El Jurado Popular de la sección Cinema Cocina integrado por Álvaro Carrillo, Charo Alba, Manuel F. Duarte, Manuel Lucas Rodríguez y Remedios Reina, otorga los siguientes premios:

BIZNAGA DE PLATA PREMIO DEL PÚBLICO AL MEJOR LARGOMETRAJE
De Quijotes y semillas
, de Patxi Uriz y Jordi Matas

BIZNAGA DE PLATA PREMIO DEL PÚBLICO AL MEJOR CORTOMETRAJE
Basajaun
, de Salvador Arellano Torres y Miguel García Iraburu

OTROS PREMIOS

PREMIO MOVISTAR+ A LA MEJOR PELÍCULA DEL 24 FESTIVAL DE MÁLAGA
Chavalas
, de Carol Rodríguez Colás.

PREMIO JURADO JOVEN DE LA UMA AL MEJOR LARGOMETRAJE DE SECCIÓN OFICIAL
El Jurado Joven de la Sección Oficial de Largometrajes, integrado por Azahar Rojas, Cristina Hernández-Carrillo y Francisco José Hurtado, otorga el premio a El cover, de Secun de la Rosa.

PREMIO FEROZ PUERTA OSCURA 2021 AL MEJOR LARGOMETRAJE DE SECCIÓN OFICIAL
Los miembros de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España acreditados como Prensa en el 24 Festival de Málaga han elegido en votación secreta que el premio es para Ama, de Júlia de Paz Solvas.

PREMIO ASECAN ÓPERA PRIMA
El jurado formado por Fernando Fernández Ariza, José Antonio Díaz Domínguez y Pablo Macías, miembros de la Asociación de Escritoras y Escritores de Cine de Andalucía (ASECAN), otorga el premio a la película Chavalas, de Carol Rodríguez Colás.

PREMIO SIGNIS
La Organización Católica Mundial para los Medios de Comunicación, a través de su jurado compuesto por Jesús de la Llave, Lourdes Porras, Teresa Ekobo y Rafael Pérez Pallarés, ha decidido por otorgar el premio a la película 15 horas, de Judith Colell.

Todos los premios podéis consultarlos en el siguiente enlace:

https://festivaldemalaga.com/noticias/ver/1777/palmares-24-festival-de-malaga

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“LA IMAGEN DEL MORO Y OTROS ENSAYOS MARRUECOS”, UN LIBRO DE MIGUEL A. MORETA-LARA

“Sebastián de Covarrubias, el autor del estupendo diccionario Tesoro de la lengua castellana o española (1611), muestra el estado de opinión de su siglo cuando define palabras como:

  • Morabito (“grandes bellacos hipocritones, exercitados en diversos linages de pecados”)

  • Monfíes (“deprendieron nuestra lengua, pudiendo armar traiciones <…> ladinos <…> hombre ahuyentado y retraído o bandolero”)

  • Sarracenos (“robadores o salteadores”)

  • Turco (“gente baxa y de malas costumbres, que vivían de robar y maltratar a los demás”)”

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Miguel Ángel Moreta-Lara recoge este mínimo extracto del diccionario de Covarrubias para ilustrar, junto a otros buenos ejemplos, el capítulo titulado <El arte de injuriar. Apuntes de lexicografía> que forma parte de su interesantísimo libro titulado La imagen del moro y otros ensayos marruecos.

Me he llevado una buena sorpresa con este libro porque demuestra que, a lo largo del tiempo, esa imagen del moro y el uso de los términos despectivos, insultantes e infames han servido desde muy diversos lugares e instancias para demonizar a quienes tienen un origen determinado. He hecho grandes descubrimientos en sus páginas, y Moreta-Lara ha sabido escoger muy bien los campos en los que desarrolla cada uno de sus capítulos, nada convencionales y muy enriquecedores. Más en estos días que corren.

Su primer capítulo, <La imagen del moro en la Literatura de la guerra civil española>, es ya de por sí un magnífico escaparate para estudiar el uso de una terminología denigrante y xenófoba, arrojando luz sobre su uso en uno y otro bando, lo que resulta muy aleccionador. Por un lado, la reacción de la zona republicana ante la “amenaza del moro” que acompaña a las tropas sublevadas y a quienes temían por su supuesta violencia exacerbada y demoníaca y, por otra, la de los nacionales que, aun cuando utilizaron a los marroquíes para engrosar sus filas y atemorizar a la población, no ocultaron sin embargo su desprecio por quienes no eran, pese a todo, más que <moros>.

Escribe Miguel Ángel Moreta-Lara:

“…Así pues, ¿cómo es ese personaje del moro en la literatura de esta guerra? ¿A quién alude cuando se le describe? ¿Analiza al enemigo, en este caso un soldado marroquí? Veremos que no: asistiremos a la emersión de una entidad más imaginaria que real, que remitirá antes al sujeto que pinta que al objeto pintado, a una puesta en escena que venía de muy atrás. En estas páginas será inevitable hacer incursiones a otras épocas, puesto que la escenografía mental es previa a la cronología de la guerra civil. Es reveladora, a este propósito, la forma en que, durante las primeras horas de la sublevación, se apoderó de Sevilla el general Queipo de Llano: <vistiendo a sus soldados con pantalones bombachos y tiznándoles la cara para que parecieran moros, hizo varias salidas en camiones contra los barrios obreros>

(…) A la pluma del mismo autor (Agustín de Foxá) debemos la que es, sin duda, joya del romancero fascista y merecedora ella sola de un análisis pormenorizado. La pieza referida, panoplia de clichés, archivo de la caricatura, summa de la retórica imaginaria de la alteridad disminuida y escaparate de la bobería (la flor morena de África, buen moro, platerillo, español de piel morena), es el <Romance del Abdelazis>:

No llores, Abdelazis;

no llores, que vas a España.

Que el fusil te lo da Franco

y en el fusil, su palabra;

y está el jardín del Profeta

al otro lado del agua.

(…)

¿Harás el té en las trincheras,

Abdelazis, por España?

(…)

Sé que caerás una noche,

y Alá sabe en qué batalla.

(…)

Pero sé que está tu sangre

defendiendo a mis campanas,

mis libros de El Escorial

y mis custodias labradas.

Que al otro lado del monte

los hombres sin Dios te aguardan,

con tanques de oro judío

y cien banderas de Asia.

Más adelante tendremos que citar el <Romance del mulo Mola> del poeta republicano José Bergamín, espejo del de Foxá. Ambas son estupendas composiciones, no tanto por sus ideologías respectivas -que lo son, et pour cause-, sino porque totalizan un muestrario de imágenes literarias, religiosas y escatológicas. La diferencia está en el tono: enaltecedor uno, violentamente imprecatorio otro. (…)  …un poeta de la categoría de José Bergamín se permitió echar una paletada en la construcción de un estereotipo que -cosas de la guerra- ya corría como la pólvora, para descrédito de las <tropas mulatas>, como él mismo escribió en su <Romance del mulo Mola>:

Ya están pidiendo madrinas

las tropas de las mejalas.

La Media Luna ya tiene

protección de las beatas.

¡Cómo curan sus heridas,

cómo el moro les regala

sangrientos ramos de flores

llenos de orejas cortadas.”

En fin, uno y otro bando usando al marroquí, al moro, como arma arrojadiza. Uno usándolo en su beneficio, para años después tratarlo con la punta del pie. Otro utilizándolo para remover las entrañas y convertirlo en enemigo mortal.

Pero Miguel Ángel Moreta-Lara, al que por fin conocí hace pocos días en un emocionante encuentro virtual de escritores que hemos vivido nuestra infancia en Marruecos (él nació en Rincón, Tetuán, y pasó su niñez en Villa Cisneros), no se detiene solo en esta confrontación para hurgar en esa visión vergonzosa hacia el moro de la que no se desprende del todo nuestra sociedad, y así, en otros capítulos de su libro, nos desvela la utilización que se hizo de la imagen del moro por autores tan diversos como González Ruano o la condesa d´Aulnoy, con pinceladas realmente curiosas; o cómo se empleó en el cuplé marroquista (reconozco mi absoluto desconocimiento al respecto), capítulo éste muy ilustrativo; su uso en la literatura del siglo XVII o, por no ser exhaustivo, en los dos capítulos que emplea para demostrarnos su uso como insulto o vituperio. Es en uno de estos dos últimos, ya mencionado, donde Moreta-Lara recopila una larga relación del arte de injuriar desde la lexicografía. Me permito reproducir solo una mínima parte del listado del uso peyorativo del español hacia el musulmán, al magrebí, al moro:

USO PEYORATIVO: moraca, moraco, moranco, morángano, morazo, moracho, morito, moromierda, moromusa, moromuza, moromurcio, morube, morucho… y sigue.

El libro se cierra con unas páginas dedicadas a la <Marrocofobia y marrocofilia en la narrativa europea> y unos capítulos que analiza la existencia o no de una narrativa marroquí en español, muy interesante, y un análisis más que enjundioso de las obras de nuestros comunes amigos Mohamed Lahchiri y Ahmed el Gamoun.

Acabo este sucinto comentario del libro de Moreta-Lara copiando unas breves palabras más:

“…el patrioterismo más filisteo y la sicalipsis más desaforada no podían faltar en la canción de tema africanista. <Legionarias del amor> (Álvaro Retana para Chelito) aúna salacidad, belicismo, sexismo y crueldad; estas chicas madrileñas y guapas deciden formar una legión:

Para ver si conseguimos

A los moros dominar

Y cortarles la cabeza

O algo que les duela más.”

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LA CHELITO

Como digo, un libro realmente ilustrativo que demuestra, por desgracia, la permanencia en el tiempo del uso más peyorativo e insultante de una terminología llena de visceralidad y que tiene su máxima expresión durante las guerras en Marruecos y, en especial, tras el desastre de Annual.

La imagen del moro y otros ensayos marruecos, ha sido publicado por Ediciones del Genal (Málaga, 2018), con prólogo de Eduardo López Busquets.

Sergio Barce, mayo 2021

MIGUEL ANGEL MORETA-LARA
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PABLO BARCE, PREMIADO EN EL 23 FESTIVAL DE CINE ESPAÑOL DE MÁLAGA

El pasado miércoles, en el 23 Festival de Cine Español de Málaga, se le ha entregado a mi hijo Pablo Barce la Biznaga de Plata, Premio Málaga Cinema Oficios de Cine, por su trayectoria como montador de cine y como director del corto El nadador.

Antes de la entrega, se ha proyectado un pequeño vídeo en el que el director y productor César Martínez Herrada ha dedicado unas palabras muy cariñosas a Pablo.

Ha sido muy emocionante, en especial cuando Pablo ha recordado a nuestros amigos desaparecidos Pablo Aranda y Pablo Cantos.…

Supongo que estenderéis lo orgulloso que me siento de él. Es un profesional descomunal.

Y ahora trabajamos juntos en un nuevo cortometraje que, como ocurriera con El nadador, se basa en otro de mis relatos: Moro. Doble orgullo para mí comprobar que Pablo cuenta conmigo para sus proyectos.

En paralelo, trabaja también en su primer largometraje como director y continúa infatigable como montador de otros realizadores. No le faltan ni ganas ni ilusiones.

Os dejo el enlace del artículo del diario Sur sobre la gala de entrega del premio Málaga Cinema:

https://www.diariosur.es/festival-malaga/gala-malaga-cinema-20200826231628-nt.html

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“MORO”, UN RELATO DE SERGIO BARCE

Este relato lo escribí en julio de 2003, y forma parte de mi libro de cuentos Últimas noticias de Larache, Edit. Aljaima, Málaga, 2004. Lo cuelgo en el blog con algunas pequeñas modificaciones

   El Renault 10 de mi padre ya estaba listo a la puerta del edificio de la Unión Bancaria Hispano Marroquí, cargado hasta los topes, con toda una vida aprisionada en paquetes y en bolsas de plástico. Mi madre se había abrazado a Mina, que había pasado los últimos años con nosotros, y luego lo hizo con Pepita, la mujer de Manolo Álvarez. Yo me había sentado en los escalones de entrada al banco, que era además el edificio donde también vivíamos, en el segundo piso. Nos habíamos mudado allí después de muchos años en Mulay Ismail.

Con mi madre y mis hermanas Marisol y Mónica, a la puerta de nuestra casa, donde estaba también UNIBAN, hoy Banco de Marruecos, en Avenida Mohamed V

   De aquel día, sólo recuerdo que hubo mucho llanto y excesivas promesas. Mustapha, el chico que traía la compra de la Plaza, apareció a última hora con carne de cordero.

   -Ilispania carne no buena, Maru –le dijo a mi madre, como excusa para su regalo de despedida.

   -No podemos llevarla, Mustapha. Pero gracias. Quédatela tú.

   Luisito Velasco, Lotfi Barrada, César Fernández y Pablo Serrano estaban sentados a mi lado, en los escalones grises. Nos habíamos conjurado para escribirnos y volver a vernos muy pronto. Éramos excesivamente ingenuos. Creíamos controlar el tiempo, nuestros destinos y el de los demás. Nada sucedió como habíamos imaginado.

   Yo sentí un extraño desconsuelo, como si barruntara que todo iba a acabar ahí. Pensaba en Javier, y en Isabelita Matamala, que se habían marchado mucho antes, con los que también había hecho en su momento las mismas promesas y que nunca cumplimos. Sólo Luisito y Lotfi serían capaces de escribirme más tarde, aunque luego el tiempo se encargaría de diluir aquella hermandad presuntamente inquebrantable. A Pablo Serrano lo vi en Málaga una sola vez.

   Pablo, que era bastante bruto, fue el que menos habló entonces. Nuestras palabras se confundían en meandros esquivos, en frases huecas que sólo trataban de ahuyentar la ineludible despedida.

Junto a mi madre, con mi hermana en brazos, y Pepita Rodriguez y Miguel Álvarez. Apoyado sobre el Renault 10 de mis padres, matrícula de Larache

   Observábamos a mi padre tensar los ganchos del pulpo que sujetaba los bultos que iban en la baca del coche y descubríamos en su rostro una tensión árida y huidiza. Era como si no quisiera pensar demasiado en lo que hacía. Mi padre estaba a punto de dejar su pasado arrumbado en cada esquina de su pueblo, a punto de abandonar las huellas de su niñez en las callejuelas del barrio de Las Navas, a punto de soltar las amarras que aún lo ataban a las ilusiones de su juventud, a punto de separarse de los restos de una mujer indómita y única, los de su madre, mi abuela Salud, a punto, en fin, de embarcarnos a todos en el Ibn Battuta hacia un futuro incierto y demasiado lejano.

   Yo aún sentía un escalofrío en las entrañas, una especie de hielo incrustado en el estómago que me hacía tiritar. Lo había sentido desde que, la tarde antes, me había marchado con Luisito Velasco para pasar juntos las últimas horas en Larache. Engullí ese tiempo raquítico con la ansiedad del hambriento, con la gula del pecador más indecente, pero se me escapó por entre los dedos con la insolencia de las manecillas del reloj. Nada las puede detener.

   Habíamos dormido uno pegado al otro, y habíamos llorado durante una larga noche sin crepúsculo. Cada uno perdía la mitad de su alma infantil, y sufrimos el desgarro incruento de la separación, nosotros que habíamos crecido juntos. Y ambos comprendimos que las lágrimas, por muy abundantes que sean, no consiguen descifrar el inextricable significado del destino. Luisito  y yo habíamos sido uña y carne, más que hermanos, y sabíamos que nuestro pequeño mundo agonizaba, que nos alejábamos sin guardar la más mínima certeza de volver a vernos. Todo eso nos sumió, a la mañana siguiente, en un profundo silencio que no se quebró ni siquiera cuando fui a subirme al coche de mi padre.

   Seguía aún entre las ácidas ascuas de la noche, cuando, de pronto, apareció el susi del bacalito de al lado, con su babi azul y el mostacho trasquilado. Llevaba una pequeña bolsa de papel arrugada entre las manos. Se acercó a mi madre. Hablaron en voz baja. Vi que a ella comenzaba a traicionarle la amargura. Luego, los dos se giraron para mirarme con curiosidad. El susi se acercó a donde seguíamos sentados y me dio la bolsa de papel arrugado. Estaba llena de caramelos.

Avenida Mohamed V

   -Para ti, jay. Para el viaje, que es muy largo, por Dios.

   Yo continué allí sin moverme, no sé ni siquiera si le di las gracias. El susi se metió las manos en los bolsillos del babi azul, me dio la espalda, se despidió de mi padre y regresó al bacalito arrastrando los pies, pensativo. En ese instante, me di cuenta de que casi nadie de los que rodeaban a mis padres decía una palabra. Y, desde hacía unos minutos, los amigos se habían ido arremolinando alrededor del coche, como cobijando a mis padres con sus últimos abrazos.

   Me puse a pensar en Juan Yankovich, en Taha, en el hermano Espinosa, en Matilde, en José Gabriel, en Colomé, en los Sedeño, en Carlitos Tessainer, en Gabriela Grech, en la señorita Puri Paz, en Fatima, en Emilio Gallego, en Marina Gambero, en Javier Ruiz, en mi primo Antonio Abad… era un mar de nombres y de historias. En cuántos pensarían mis padres.

   -¿Y Silvana? –pregunté a Luís súbitamente, despabilando así de mi extraña ruta por esos nombres.

   -En su casa.

   Salí corriendo. Me metí en el callejón sin salida. Asía la bolsa de los caramelos con todas mis fuerzas. Corrí como si me empujara un viento iracundo hasta llegar a la casa de Silvana Fesser. Llamé a la puerta, con la respiración atolondrada y demasiado excitado como para recobrar el ritmo de mi corazón. Abrió su madre. Silvana no estaba allí, así que le di la bolsa de caramelos a aquella mujer que no entendía nada.

   -Dígale que es de mi parte –balbuceé con un leve temblor en la mandíbula. La mujer sonrió con una dulzura llena de conmiseración.

   Para cuando volví con mis amigos, el equipaje ya estaba fatalmente asegurado en la baca. Mis hermanas pequeñas estaban sentadas en el asiento de atrás del coche. En pocos minutos, todo comenzó a correr, a pasar ante mi vista con una especie de inusitada armonía. Manolo López Gambero, Abdelazziz Hakhdar, Manolo Alvarez, Juanito Vargas y los demás compañeros de trabajo volvían a abrazar, uno a uno, a mi atribulado padre. Mi madre, por su parte, se había aferrado a un pañuelo empapado de rocío que le servía, además, de refugio para ocultar su cara desencajada.

Sergio Barce y Antonio Abad, en el Balcón del Atlántico

   Algunas niñas aparecieron con Juan Carlos Palarea. Conchita Lama me miró con sus inmensos ojos aguamarina, como si fuese el último reflejo del Atlántico. En apenas un minuto, me vi al lado de mis hermanas metido en el coche, avanzando lentamente por la avenida Mohamed V. Sólo escuchaba el llanto reprimido de mi madre, el silencio sepulcral de mi padre, las voces que nos despedían a gritos y que se apagaban poco a poco a nuestras espaldas. Luisito se había quedado con el brazo medio encogido, dudando si yo conseguía verlo allí parado en el bordillo de la acera, entre tantos adultos que agitaban sus pañuelos enmudecidos. Pero sí, lo veía llorar desde mi miedo a la frontera, lo veía llorar solo, detrás de mis propias lágrimas.

   Mi padre aceleró. Fue un acto de rabia y de huida, pero también de valentía, y de temor a que le embargara el arrepentimiento. Pero ya todo estaba escrito y no había vuelta atrás. Había perdido de vista a Luisito. Pegué la frente contra el cristal, tembloroso y repentinamente acobardado.

   Al girar en Cuatro Caminos, la vi. Silvana caminaba al lado de su padre. Pegué mi cara aún más contra el cristal del coche. El vaho de mi respiración lo empañó hasta cubrir de una niebla imposible aquel rostro lleno de candor, de ojos celestes y suaves pómulos. La borré con mis ansias, con un garabato de aliento desesperado. Jamás volví a verla.

   El viaje hasta Tánger fue tan silencioso que duró un suspiro. Yo permanecí con la cabeza hundida entre los hombros hasta llegar al barco, como si me hubiese tragado la lengua. Todo quedaba lejos, así, sin más.

   Cuando veo a los emigrantes marroquíes viajar por las autovías en dirección a Algeciras, con todos esos bultos pertrechados en los maleteros y en las bacas de sus vehículos, no puedo evitar el ver de nuevo a mi familia en aquel Renault 10 amarillo, con matrícula de Larache, desembarcando en el mismo puerto de Algeciras al que ahora ellos se dirigen. No hay diferencia alguna. Todos viajamos con la misma memoria a nuestras espaldas.

   Pocos días después, ya en Málaga, asistí a mi primera clase en mi nuevo colegio. El profesor, un hermano marista al que apodaban El Pichi, me presentó de mala gana al resto de la clase. Me sentaron en un pupitre que había quedado vacío pocos días antes. Manolo Franquelo, mi compañero de mesa, me susurró que el niño que antes ocupaba mi sitio había muerto la semana anterior. Yo ahora ocupaba su ausencia.

   Entonces El Pichi se acercó a mí. Me ordenó que abriese el manual de inglés y que leyese un párrafo, un párrafo que me señaló con un dedo inquisitorial. Luego apoyó, de manera amenazadora, su puño cerrado en mi cabeza. Yo jamás había oído antes una palabra en inglés y, mucho menos, lo había visto escrito, porque en Marruecos sólo estudiábamos francés. De manera que comencé a leer. Imagino que pronuncié esas letras absurdas como mejor pude, quizá imitando el acento francés. El profesor no tardó en hacerme callar de inmediato dándome un coscorrón, que provocó el consiguiente alboroto de los chavales que se mofaron de mi ignorancia. Pese al dolor del golpe y al de la humillación pública, no me atreví a levantar la cabeza ni a quejarme, pero entonces él siseó para que le prestara atención.

Sergio Barce, con Rachid Serroujk

   -Así que no sabes leer este texto… –sus ojos pequeños y huidizos se achicaron, como si me escrutara para cerciorarse de que permanecía atento a su discurso. Se llevó las manos a la espalda, dio unos pasitos en la tarima, junto a su mesa, y entonces arrastró su siguiente palabra con un desprecio desconocido: Moro… Moro –repitió.

   Mi pupitre se agigantó, como engulléndome, y yo me convertí en un insignificante insecto, notando mis mejillas arder como ascuas. Por primera vez en mi vida me sentía solo, acobardado y extranjero.

   Permanecí encerrado en mi dormitorio durante toda la tarde. Mi habitación no tenía ventanas. Era un séptimo asediado por otros bloques de ladrillo visto y terrazas anónimas. Echaba de menos a Lotfi Barrada y a Juan Carlos Palarea y a Yankovich y a José Gabriel… Pero en ese instante, milagrosamente, mi paisaje se dibujó en el techo arrugado de la habitación. Tumbado boca arriba, mis ojos veían las callejuelas de mi pueblo, y recé con todas mis ansias para despertar de esa pesadilla, para despertar en la habitación de Luisito, para despertar donde nunca me habían humillado, donde siempre me había sentido seguro y feliz.

Sergio Barce

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