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LA CALLE QUE SE LLAMÓ PRIMERO CARRETERA DE NADOR, un relato de MARUJA BURGOS AYALA

Se ha producido un curioso efecto llamada, y sigo recibiendo escritos y relatos que narran la visión particular y personal de muchos larachenses sobre lugares concretos de nuestra ciudad… El que más me ha sorprendido hasta ahora es éste que ahora presento, pues está escrito por una maravillosa mujer: mi tía Maruja. Aunque la edad le dificulta el escribir, con mucha paciencia ha logrado enviarme cuatro páginas escritas a mano por ambas caras, aún conserva una bonita letra. Y de nuevo la sorpresa ante la capacidad que algunos me demostráis para recordar los nombres, las ubicaciones y  los detalles de sucesos que acaecieron hace tantos años. Mi tía imagino que me está narrando lo vivido en los años cuarenta y cincuenta, en ese espacio singular y especial para ella que era la calle que se llamó primero Carretera de Nador, la que lleva al faro, y al Grupo Escolar, y al barrio de Las Navas…. Me enorgullece este escrito tan sencillo pero tan meticuloso, por ser de ella.

Maruja Burgos Ayala se casó, como ella cuenta, en 1957 con mi tío Pepe. ¡Menuda pareja hacían! ¡De cine! Creo que se enamoraron mientras trabajaban en La Bandera Española, eso creo. Mi padre no deja de acordarse de su  hermano, que falleció no hace mucho, y ahí andan viéndose mis padres y ella rememorando los años de Las Navas. Pese a que a mi tía le cuesta hacer ciertas labores físicas, sin embargo no sé de dónde saca la entereza para meterse en la cocina y hacer esa manteca colorada con lomo, esos rosquitos, y últimamente una crema para untar el pan que está para relamerse. Me manda todo esto para que yo lo disfrute, me tiene mucho cariño, eso es cierto, como yo a ella. Hoy llevo puesto un chaleco que me confeccionó hace, no sé, quince años, pero tiene tan buena mano para la costura y el corte que los hace a conciencia y te duran toda la vida. Así que tengo muchas cosas para acordarme de ella, aunque no la llame tanto como debiera. Ahora me envía este escrito, como si hubiera descubierto otro pasatiempo; tengo que ir a verla próximamente  porque me ha de dar datos para una historia que tengo en la cabeza. Ando últimamente rodeado de fuentes de información privilegiada, como mi tía Maruja Burgos Ayala, la mujer con la sonrisa más bonita de la antigua Carretera de Nador.

Sergio Barce, noviembre 2012

Mi tía Maruja Burgos Ayala en La Hípica de Larache

LA CALLE QUE SE LLAMÓ PRMERO CARRETERA DE NADOR

Esta calle de Larache se llamó primero Carretera de Nador, luego Calle Villasinda, después Primo de Rivera y por último Mohamed Zerktuni.

En la esquina, tirando para el baluarte, vivía Juanita y Pepe Cabrera, que poseía un obrador. No tenían hijos, pero una sobrina huérfana vivía con ellos. Tenía tres hermanos, uno era Manuel, padre de Nini, que trabajaba de chofer para Gomendio, otra lo hacía en La Valenciana y el tercero para la Duquesa de Guisa.

Junto al obrador de Cabrera, había un chalet de un matrimonio de apellido Loritis, y, a la vuelta, estaba el Cuartel, si no me equivoco, de Regulares.

Grupo escolar España y las casas de enfrente -foto tomada del blog de Houssam Kelai-

Frente al Grupo Escolar, vivía Baldomera con su hijo. Era la dueña de esta casa, y tenía bastante mal genio por cierto. Pasado un tiempo, esa mujer se marchó, y la familia Fuentes adquirió la vivienda. Él era practicante y me parece, aunque esto no lo recuerdo bien, que militar. Tenían cinco hijos: Pepita, Luis, Neptalí, Alberto y del quinto no me acuerdo cómo se llamaba. La familia Cazorla vivía justo frente a ellos.

Cuando los Fuentes se mudaron, uno de sus hijos murió en extrañas circunstancias, muerte de la que se habló mucho en Larache.

Los siguientes que ocuparon esta casa fueron un matrimonio sin hijos, ella se llamaba Ernestina y él, de apellido, Berenguer, hermano de Vicente Berenguer, contable de La Bandera Española. Esta familia no vivió mucho tiempo en la casa, pues se marcharon a Argentina, pues creo que ella era originaria de allí.

Nuevamente fue ocupada por el Comandante Gallego, viudo y con dos hijos, un niño y una  niña, llamada Matilde.

Junto a esta casa había un gran almacén de verduras, y al lado estaban las cinco casas propiedad de mis abuelos, y de las que voy a hablar ahora:

1ª Casa:  Mis abuelos siempre vivieron allí con sus dos hijos, Joaquín y Mercedes.

Pepe Barce y Maruja Burgos

2ª Casa:  En ésta, vivía un matrimonio sin hijos. Él se llamaba Guillermo, de origen inglés, y ella Isabel Pajares, hermana de Aurelio Pajares, muy conocido en Larache pues era el dueño de una imprenta y de la Papelería La Ibérica. Crió a una sobrina que, ya de mayor, se hizo monja del Opus Dei. Guillermo trabajaba en la venta de billetes de la agencia de viajes de Antonio Escañuela, situada debajo de los arcos.

3ª Casa:  En la tercera casa propiedad de mis abuelos, vivió un matrimonio de origen checo. Ella se llamaba Leopolda pero del nombre del marido no me acuerdo. Tenían una hija llamada Viera, y luego nació en la casa un niño varón. Él era gerente de Casa Bata, que estaba también bajo los arcos. Pero esta familia vivió poco tiempo allí. Luego se alquiló a Alfonso y Carmen, que tuvieron tres hijos. Él era militar, y residieron en esta casa mucho tiempo. Finalmente pasaron a ser parte de mi familia pues mi prima se casó con el hermano de Alfonso.

4ª Casa:  Aquí vivió Ricardo de la Chica, su mujer, y sus dos hijas: Margarita y Angelines. Ricardo, que fue miembro de la Rondalla que dirigía el maestro Aller, trabajó como chofer de Intervenciones. Estuvieron en esta casa bastante tiempo, hasta que finalmente se trasladaron a Madrid. Años después tuvimos noticias de que Margarita se había hecho médico y trabajaba en la Clínica del Dr. Jiménez Díaz. Fue lo último que supe de esta familia.

5ª Casa:  En 1928, mis padres se casaron y se fueron a vivir a esta casa y allí nacimos los tres: Trini, Antonio y yo. En ella estuvimos catorce años, y mi abuelo, por falta de medios económicos, se vio obligado a venderla junto a la otra casa de al lado. Como mi padre era contable de la agencia de viajes de Antonio Escañuela, nos fuimos a vivir entonces a ese edificio en el último piso, en dos viviendas, una para nosotros y la otra para Agustín Barrajón, que era mecánico de Escañuela, y su mujer.

En la oficina, mi padre tenía un ayudante muy joven, Luis, que luego se casaría con mi cuñada Cuqui Barce.

Todas estas personas fueron las que vivieron en las casas de mis abuelos. Pero voy a seguir hablando de quienes vivían en las otras casas…

1ª Casa:  Juan Alex Forte, vivía a nuestro lado y era el dueño de las tres viviendas que había junto a las nuestras. Él ocupaba la primera, que era bastante grande. Juan tenía seis hijos: Carmen, Anita, Paquita, Mercedes, Pepita y Juan. Todos vivían juntos, alguno de los hijos incluso casados y con niños, excepto Mercedes que murió de tuberculosis. Allí estuvieron muchos años. Cerca, vivieron Luis Cambril y su mujer Maruja.

2ª Casa:  En ésta, residió un militar llamado Antonio Montiaguado, y su mujer Angelita. Recuerdo que era muy guapa. Tenían dos hijos: Antonio y Agustín. Al igual que los Forte en la primera casa, esta familia vivió aquí muchos años.

3ª Casa:  En esta última casa propiedad de Juan Alex Forte, vivió una señora llamada María junto a un hombre y las tres hijas de éste: Antonia, Conchita y Bienvenida. María era la tía de ellas, y mi madre conoció a las tres niñas. La mayor de ellas, Antonia, tenía entonces doce años. Años después, Antonia se casó, y Bienvenida, de unas relaciones, tuvo un niño.

Mi tío Pepe Barce, al qque todos lamaban Pepete

La casa se quedó vacía, hasta que llegó un matrimonio, Paco y Paca. Él era cocinero del Cuartel de Nador. No tenían hijos, y un hermano soltero de Paca, Manolo Barón, se fue a vivir con ellos. Manolo Barón fue operador del Cine Teatro España, era muy conocido en Larache pues vivía de noche y dormía de día. Paca tenía una hermana llamada Luisa, casada y con tres hijos. Pero durante la guerra civil, su marido fue encarcelado y Paca tuvo que acogerla en su casa durante muchos años, hasta que por fin su marido salió libre. Todos esos hombres que estuvieron encerrados, regresaron muy mal. Con su vuelta, comenzó otra guerra: la familiar. Paca, por consejo de mi madre, pues eran muy amigas, se vino a vivir a la casa posterior de Antonio Escañuela, aunque no lo hizo muy contenta porque era una mujer algo presumida y orgullosa, sin embargo no tuvo más remedio que hacerlo. Por entonces, su marido trabajaba de cocinero para el Hospital Civil.

Luego, Luisa y Manuel Núñez vivirían muchos años en esta tercera casa.

Así que todas estas son las personas que yo recuerdo que residieron en esta calle…

Pasaron catorce años, y nosotros seguíamos yendo a aquella calle, pues íbamos a visitar a mis abuelos y a una prima que vivía con ellos, que ya eran muy mayores. Mi abuelo enfermó, y murió el 19 de diciembre de 1956. Entonces arreglamos la casa, y seis meses después, el 6 de Junio de 1957, me casé con José Barce (al que todos llamaban “Pepete”). Allí vivimos dos años y medio, y allí nació mi primer hijo, Joaquín. A últimos de 1959, mi padre fue trasladado a Ceuta y nosotros volvimos a ocupar la casa de mis padres, pero ahora junto a mi hermano, que se había quedado solo.

Algunos vecinos ya no eran los mismos. En la vivienda, junto al almacén, vivía ahora Fernando Delgado, su mujer, Carmen, y sus dos hijos. El almacén de verduras se había transformado en un taller de carpintería, de los hermanos Llinares. Junto a mi casa, vivía Antonio Romero con su mujer, a quien llamaban la Romera, y con sus hijos. Eran muy conocidos en el Barrio de Las Navas. Él era panadero. En la siguiente vivienda, seguían Alfonso y Carmen, familia de mi prima. Los Forte continuaban en la misma casa, y ya no recuerdo a los demás nuevos vecinos.

Con el tiempo, dejé de pasar por esa calle.

Dejamos Larache en 1963, y aquí estamos en Málaga, desde hace 50 años.

Maruja Burgos Ayala

Pepete y Maruja

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CREADORES LARACHENSES

Viene bien recordar, de tarde en tarde, la labor de los artistas de Larache, ya sean escritores, pintores, escultores o cineastas… Sirva hoy esta primera relación de algunas de nuestras portadas de nuestros libros, algunas de nuestras esculturas, algunas de nuestras pinturas o los carteles de nuestras películas. Sin duda, hay mucho que mostrar…

Novela

de SERGIO BARCE

Escultura

de MARINA LÓPEZ MATRES

Novela

de CARLOS TESSAINER

Libro de relatos

de MOHAMED AKALAY

Cuadro

de RACHID SEBTI

Libro de relatos

de LEON COHEN

Recopilación de Textos de varios autores

por MOHAMED LAABI

Poemas

de MOHAMED AL BAKI

Acuarela

de MANUEL BALAGUER

ARROUCHA, poemas de

ABDERRAHMAN JEBARI

Libro de Juegos

de FRANCISCO SELVA

Poemas

de MOHAMED SIBARI

Novela

de CRISTINA MARTÍNEZ

Cuadro

de HAKIM EL HARRAK

Poemas

de AHMED DEMNATI 

Novela

de LUIS MARÍA CAZORLA

Una película

de ABDESLAM KELAI

Poemas

de MOHAMED LARBI BOUHARRATE

RAS R´MEL un libro

de ANTONIO HERRÁIZ

Un libro

de CARLOS GALEA

Poemas

de MUSTAPHA BOUHSINA

Cuadro

de FRANCISCO SELVA

Un film

de MOHAMED CHRIF TRIBAK

Libro de relatos

de SARA FERERES DE MORYOUSSEF

Escultura

de EMILIO GALLEGO

Picaresca – teatro

de ABDELMAWLA ZIATI

Fotografía

de GABRIELA GRECH

Poemas

de MERCEDES DEMBO

Cuadro

de ABDELLATIF BELAZIZ

Libro

de JOSÉ EDERY BENCHLUCH

Novela

de SERGIO BARCE

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CONGRESO SIBARIANO EN LARACHE

Merecidamente, se está celebrando en el Colegio Luis Vives de Larache, un Congreso en honor a Mohamed Sibari. Se ha programado en dos jornadas, que hoy concluyen, y seguramente será otro éxito que impulsan dos de las asociaciones culturales más vivas y activas: LARACHE EN EL MUNDO y XENIA.

Desde aquí mi apoyo, mi aliento y mi afecto y cariño a Mohamed Sibari, y a todos los que han hecho posible este congreso. Sólo espero que Ange, como presidenta de Xenia, o que Mounir, en nombre de Larache en el Mundo, nos envíen una crónica detallada de las jornadas para, aunque desde lejos, podamos compartirlas.

 

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RECUERDO, un relato del escritor larachense LEON COHEN MESONERO

León Cohen me remite un pequeño relato escrito en 1997, y una fotografía suya, estrechamente relacionada con lo que cuenta, en la que aparece junto a su padre y a su hermano en la Hípica de Larache, en el año 1952. Es un texto breve, que describe sólo un pequeño instante, una sensación, un sentimiento, y lo hace tan precisa y elegantemente que se transforma en un cuento breve delicioso. Creo que incluso los escritos en los que reflejamos nuestras vivencias personales e íntimas tienen cabida aquí, especialmente cuando provienen de algo vivido en esa hermosa tierra que es Larache. Así que espero que también disfrutéis de lo que sentía aquel niño mientras caminaba por la calle de la Duquesa de Guisa…

Sergio Barce,

Noviembre de 2012

Recuerdo

de León Cohen

Es verano. Son cerca de las cinco de la tarde, la hora de Lorca. El sol lo inunda todo. Yo camino por la calle de la duquesa de Guisa. Es Larache y no tengo más de siete años. Estamos a comienzos de los años cincuenta del siglo pasado. Voy muy arreglado. Mi madre me ha hecho un conjunto veraniego de color blanco, compuesto de una blusa y un pantalón corto, en el que destacan dos raquetas de tenis bordadas con hilos de colores sobre  el bolsillo izquierdo de la blusa. Yo las miro de reojo mientras camino y las acaricio suavemente. Estoy contento. Voy de estreno, huelo a colonia y me dirijo a casa de mi amigo Carlitos, hijo de un policía armada que vive junto a la tienda de ultramarinos La Colonial. Vengo de la Calle Barcelona, que es donde vivo y que está bastante lejos de donde me encuentro. Me miro caminar. Me observo. Siento que estoy vivo y que voy vestido de señorito. El sol cae con toda su luz sobre el asfalto. Decir Larache y Julio, es como invitar al diablo. Es como decir infierno. Por vez primera, miro mi sombra desplazarse y tomo conciencia del instante, lo retrato y lo fijo para siempre en mi memoria. Hoy transcurridos casi cincuenta años, reconstruyo el momento. Recuerdo sobre todo la impunidad del sol y mi coquetería plasmada en las dos raquetas de mi blusa.

Agosto 1997

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LA AVENIDA DE ESPAÑA DE LARACHE, hoy AVENIDA MOHAMED V, por DRISS SAHRAOUI

De nuevo Driss Sahraoui y sus detallistas crónicas de aquel Larache de su infancia y juventud. Un auténtico placer saborear este otro paseo al que nos invita su escritura concisa, directa pero llena de ternura y afecto a su pueblo. De nuevo Driss Sahraoui nos introduce en la misma avenida Mohamed V y la recorremos a su lado, oyendo su cadenciosa voz, así lo imagino yo, mientras nos desvela las vidas de quienes trabajaban en ella o vivían tras las puertas frente a las que pasamos lentamente. Es como un juego de prestidigitación por el que nos traslada en el tiempo para recordar a su lado y que sus historias no queden suspendidas en la nada sino que se conviertan en otra capa más de esa memoria colectiva que compartimos, y eso hay que agradecérselo. Ya voy a la altura del santuario de Lala Menana, y Driss sigue contándome cosas, pausadamente, sin que corra el tiempo…

Sergio Barce, octubre 2012

DRISS SAHRAOUI

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AVENIDA DE ESPAÑA DE LARACHE, hoy AVENIDA MOHAMED V

La avenida de España, hoy Avenida Mohamed V, también llevaba el nombre de Avenida REINA VICTORIA, con ocasión de su visita a esta ciudad, al igual que en Tetuán la puerta BAB SAAIDA, se convirtió en PUERTA DE LA REINA. Yo no me acuerdo de estos detalles. La Avenida de España empezaba en el lateral izquierdo del Café Central, donde había un Banco francés, denominado BANQUE D’ ALGERIE ET DE LA TUNISIE, cuyo único empleado marroquí era Si EMBAREK EL ABDI que vivía en la calle Bettiui, en una esquina llamada El Hajra (léase en francés). Este vivía holgadamente, al percibir un sueldo sustancioso, similar al de los franceses que trabajaban en la misma institución. Este local después fue BANCO DE BILBAO, cuyas siglas permanecen grabadas en las puertas y rejas de las ventanas, manteniendo esas dos/BB. En un tiempo este banco estuvo  cerrado durante mucho tiempo. Después pasó a ser CASINO ISRAELITA, luego CASINO DE LOS FUNCIONARIOS, que acabó cerrando. El emplazamiento del local era magnifico, contaba con un gran sótano y no sé que ha sido de él después, y hasta la actualidad.

Al fondo, edificio del Café Central, entrada desde la Plaza de España a la Avenida del Generalísimo (hoy Mohamed V)

Seguido estaba el pasaje que nosotros llamábamos pasaje DE LOS LIMPIABOTAS, que desembocaba en el Hotel España. Seguía la CASA ROS, un comercio muy importante en su especialidad, donde se vendían  aparatos fotográficos y piezas de recambio para los profesionales y revelación de clichés y otras cosas para los particulares. Vendía también aparatos de radio -la televisión no existía entonces-, y lo hacia a crédito blando, mi padre compro uno ahí. Era el más importante comercio de esta especialidad por no decir el único Un empleado de estatura mediana, rubio, de mi edad, cuyo nombre no recuerdo, lo he vuelto a ver en Ceuta en la misma Casa Ros. Este era muy simpático y atento y me atendía muy bien. Al lado estaba la joyería CABRERA, comercio muy prestigioso por los trabajos realizados en el mismo y por las piezas de valor que comercializaba. Seguido del Bar CANALETAS,  que era pequeño y tenía una clientela selecta. Era frecuentado por los prestigiosos abogados: SARMIENTO, TORCA, JUAN FERRERO, así como otros, Seguía la Pastelería OROZCO que contaba con su propia clientela de la que también recibía encargos para fuera. Viene después la entrada de una pensión que, al parecer, abarca toda la planta de arriba y de la que no me acuerdo el nombre.

Avenida del Generalísimo (hoy Mohamed V) – foto tomada del blog de Houssam Kelai

Después viene el BAR MAHOU, cuyo propietario, más bien bajito, al parecer era  mallorquín, antes de convertirse en Bar PERICO. En manos de este último, el bar ha sido muy explotado, y pasaron sus años de gloria. Aprovechaba la acera que era muy ancha para poner mesas, al igual que en la otra acera de enfrente, perteneciente a la Comandancia de Ingenieros, que era amplísima. En domingos y días festivos, todas las mesas estaban  completas, y el bar a rebosar, con gente tomando su aperitivo y degustando las exquisitas tapas y raciones a placer, porque aquí había buena cocina. Esto ofrecía un paisaje y colorido semejante a las grandes capitales, aunque, digamos, en miniatura. Al lado había una especie de pasaje con salida hacia los Limpiabotas. Aquí había un bar en el que en  un tiempo se reunía la directiva del club de fútbol de Larache, también fue Sociedad de Cazadores, y junto a una barbería de dos hermanos hebreos, no me acuerdo de los nombres, que tenían dos hermanas mayores solteras, viviendo solas cerca de la Comisaría de Policía, se llamaban Bella y Esther.

Edificios del banco y de La Bandera Española – foto tomada del blog de Houssam Kelai

Seguimos y encontramos el comercio de LA BANDERA ESPANOLA, comercio muy importante en tejidos, confecciones, artículos de viaje, así como todos los artículos de  su ramo y especialidad. Tengo entendido que era un negocio familiar. Entre los empleados había uno que era hombre de mostrador, tenía una excelente forma de atender a los clientes. Nos habíamos hecho amigos. Yo le llamaba PEPE, no sé si era su  verdadero nombre. Le gustaban las bromas, muchas veces me paraba a charlar con él en la puerta adentro del comercio. Tenía un hijo, que vestía muy elegante y trabajaba en los Almacenes PULIDO. Después de la independencia, estando en Ceuta, entré a los Almacenes BENOLIEL, en la calle Real, para comprar unos calzoncillos y lo encontré aquí, nos saludamos y empezamos a charlar, finalmente le dije: quiero unos calzoncillos pero que no sea Slip. Y me contestó: Ya sé, lo que tú quieres son unos calzoncillos de hombre. Siempre con sus bromas, finalmente me indicó donde encontrar lo que buscaba. Le pregunté por su hijo y me dijo que estaba en Madrid, y bien situado. Desde entonces no lo he vuelto a ver. He vuelo a entrar a este local, después de muchísimos años, y me encontré con nuestro amigo y paisano EL HACHMI YEBARI, con quien he estado hablando mucho tiempo, incluso hemos tomado café en el antiguo Bar Perico. No lo había conocido nunca pero si a su padre. Al lado estaba el BANCO HISPANO AMERICANO, donde, si no me equivoco, trabajaba MONTERO, que nosotros llamábamos  Monterito. Este jugaba al fútbol y lo hacia muy bien, hasta el extremo de que El Real Madrid, entonces, se interesó por él y por otro que también jugaba muy bien llamado CASTAÑO, éste vestía el numero 9 y el otro el 7. De hecho, los dos se fueron a Madrid, no sé lo que pasó pero no prosperaron.

Al lado estaba el pasaje Gallego o Goya y el BANCO DE ESTADO DE MARRUECOS, con su arquitectura neo árabe que  era una maravilla, era amplio y poseía tres fachadas. He tenido la suerte de trabajar en este Banco antes de la nacionalización y de llamarse BANCO DE MARRUECOS. He tenido como compañeros a HONTORIA, GIL, ALCAYNE, ANDRADE, TRABELSI, así como LEOPOLDO PACHECO, que era director y algunos otros. Hace tiempo he visitado este edificio, y estaba que da pena, sin que haya llamado la atención a ningún responsable de la cosa municipal. Recientemente me han dicho que un Banco se ha interesado por él. Ojalá  este respete la arquitectura del mismo…

Seguimos y encontramos el callejón, o pasaje de la Iglesia, que desemboca en la calle Chinguiti y la misma Iglesia NUESTRA SEÑORA DEL PILAR, de bonita y discreta construcción, con unos espacios enfrente de la entrada con jardines, rodeados de unos grandes pilones en cemento que soportaban unas gruesas cadenas, como adorno.

Iglesia del Pilar

Mas allá, a su derecha, se encontraba el BANCO DE ESPAÑA, de reciente construcción, donde después de la independencia se instaló la UNION BANCARIA, en la  cual se agruparon todos los bancos españoles, de la que se hizo cargo SABATER –antiguo ejecutivo de Banesto- como director de la misma con GAMBERO, ALBERCA y otros. Al final había una calle corta y sin salida donde no había más de tres casas individuales. A la entrada de esta calle, a la izquierda y haciendo esquina con la Avenida  había un local, que en tiempo de la guerra Civil era lo que se llamaba AUXILIO SOCIAL, y también Obra 18 de Julio, donde se servía comida gratuitamente. La mayoría de los  que trabajaban aquí, todas mujeres, lo hacían voluntariamente. No me acuerdo exactamente si este comedor estaba instalado en este mismo local, o en el lugar del Banco de España antes de su construcción. Mas tarde este local se convirtió en CASINO ISRAELITA, después de mucho tiempo, y al no contar con suficientes socios, optó por cerrar. Después no he vuelto a saber nada de este sitio. Junto, estaba el BANCO ESPANOL DE CREDITO, con su bonita fachada de mármol gris.  Constaba solo de una planta, baja, pero por dentro era muy amplio. Era el más importante de los bancos que existían entonces. Este terminaba haciendo esquina con la calle Cervantes que al cruzarla tenemos el colegio de la AlianzaIsraelita.

La Alianza – foto de Fran Morales

Este colegio tenia mucha aceptación y era propiedad de la familia Fereres, familia muy numerosa y pudiente de Larache. La entrada de este colegio estaba en la Calle Cervantes, teniendo una gran palmera en el jardín de la misma donde los alumnos hacían sus recreos. En la fachada  principal que da al Jardín de las Hespérides había un surtidor de gasolina de la compañía Shell, regentada por un Susi y después también una tienda de comestibles propiedad del mismo. Una vez se declaró un incendio en este despacho de gasolina, que estaba a punto de arrasar todo el inmueble pero, gracias a la intervención de los militares, porque los bomberos no daban abasto, se pudo contener. Dicen que el susi pereció carbonizado en este incendio. No tengo constancia.

Seguía un garaje de mecánica general, y otro inmueble de la familia Fereres que constaba de dos alturas y un gran garaje por detrás, en  forma de patio, la mayor parte al descubierto, últimamente servía de garaje público. Hay quien dice que toda esta parte se llamaba Fondak Fereres. Este inmueble colindaba a su izquierda con la calle Daisuri que desemboca en la calle Chinguiti, junto a la panadería de ALARIOS y del popular bakalito del Susi Ibrahím. En la  fachada y entrada principal de este inmueble, había un café árabe llamado EL BRARED  (Las Teteras) con mesas en la puerta frente al Jardín de las Hespérides. Junto a este  había un negocio de leche condensada, <El Bebé Holandés>, cuyo representante exclusivo era  un hebreo de cuyo nombre no me acuerdo, seguido de un gran almacén de aceites de TORRES ASPE que luego seria Agencia de exportación de Joaquín Hernández.

La Avenida de España empezaba a su derecha con los ALMACENES PULIDO, debajo de las arquerías. Este era un comercio muy destacado, donde se podía encontrar, tejidos, confecciones, camisas, corbatas, mantas, alfombras y un sin fin de artículos propios de su especialidad. Contaba con tres grandes escaparates, donde exhibía lo más novedoso de sus artículos, de una manera atractiva. En la fiesta de la SEMANA DE LARACHE se organizaba también un concurso de Escaparates, este se lo adjudicaba siempre con toda justicia. Visitar este comercio, aun sin comprar nada, era muy agradable. Hay que decir que el emplazamiento ayudaba mucho. Seguía la Farmacia AMSELEM, propiedad de uno de los hermanos, cuya familia era muy numerosa, querida y respetada. Esta farmacia hacía esquina con un  pasaje muy ancho, muy corto, y sin salida. Aquí se encontraban los talleres y el garaje de la Valencia, el depósito de fideos y pastas alimenticias propiedad de MONTERO, cuya fábrica estaba en Alcazarquivir, y en la parte frontal había igualmente viviendas. A la derecha de este pasaje, se encontraba la COMANDANCIA DE INGENIEROS, un edificio muy grande y bonito,  con cuatro fachadas: la que colinda con este mismo  pasaje, la de la misma Avenida, la de la calle Italia y la trasera, que era un inmenso jardín, donde había un gran garaje y un almacén, para el depósito de los materiales, propios a este cuerpo de Ingenieros. La arquitectura y construcción de este inmueble, que constaba de dos alturas, era atractiva y vanguardista en esos tiempos. Contaba con bonitos y amplios balcones en las cuatro fachadas del inmueble. En la parte trasera donde había un terreno y un jardín amplísimo se había construido la Empresa TORRES QUEVEDO. La entrada y alrededores de la Comandancia eran todo jardín y estaba cercada con una pared de apenas un metro de altura. Después, para mayor protección, ha sido aumentada la altura del mismo mediante una reja de hierro, cuyos barrotes en su parte final contenían una punta muy fina. El Bar Perico aprovechaba la amplia acera de este edificio los domingos y días festivos para poner mesas. A una niña, jugando subiéndose por esta reja, se le quedó enganchado un dedo en una punta de estos barrotes, se armó la consiguiente alarma entre los padres, familiares y demás. Afortunadamente la niña  no perdió el dedo. Al día siguiente hubo una orden de cortar todos estos picos de hierro. En los primeros días de la guerra civil española, se organizo en esta Comandancia un acto para el cambio de las banderas: deponer la  bandera republicana e izar la nacional, el encargado de este acto era, no sé si coronel o general, mayor de edad, quien no pudo contener la emoción, lo hizo con  las lágrimas en los ojos. Yo estaba ahí  por la curiosidad de un niño de siete años. El final de la Comandancia de Ingenieros estaba en la calle Italia, teniendo, enfrente y en la otra acera un Kiosco muy bonito, de construcción reciente, donde había prensa, libros, material escolar y como, no,  cuentos y tebeos, junto a la  Intervención Territorial del Lukus. Esta constaba de varios departamentos en la planta baja y otros tantos en la primera. A la entrada tenia un hall muy amplio, contaba igualmente con un gran parking. Conocí a varios funcionarios  de esta Intervención, de los que me acuerdo de TORRES, que además era reportero gráfico oficial de esta administración, a VICTORIANO, bibliotecario, a Giménez familiar de los propietarios del Comercio Español, y otros por haber pasado aquí cinco años como auxiliar administrativo. En 1953 me presenté a un concurso-oposición para el Cuerpo General Administrativo, sacando el número dos. El uno se otorgó a una chica de nacionalidad española llamada Zubaida Zekri a la que después de  muchísimos años la encontré en Fuengirola.

Junto estaba el edificio de Correos,  uno de los  mejores que se han construido en Larache, en cuanto a su arquitectura y vistosidad Su entrada principal estaba frente al Jardín de las Hespérides, entonces abarcaba también la Telefónica, antes de Torres Quevedo. El director era una persona muy seria y tenía una hija que estudiaba música y aficionada al piano. Muchas veces al pasar por la acera se le oía tocar el piano, porque vivía en el primer piso del mismo inmueble. Detrás había un espacio muy grande donde se depositaba el material necesario, como postes, cables y coches de servicio. En esta parte estaba igualmente el departamento de Paquetes Postales, donde se recibían mercancías en paquetes para su posterior despacho a sus respectivos destinatarios. Aquí conocí a un tal MARCOS y a MUSTAFA, marido de la que fue nuestra amiga FADELA TADLAUI, presidenta y colaboradora de varias Asociaciones Femeninas.

Esta parte de Correos tenía a su derecha el chalet del Odontólogo ARCINIEGA, junto a este empieza el jardín de las Hespérides. Este jardín lleno de mitologías, sobre las hermanas Hespérides,  era  un precioso espacio, bien atendido y cuidado donde todo eran flores, árboles,  palmeras, bancos por todas partes para sentarse, los dos célebres leones que  parecían estar día y noche guardando el jardín, los niños jugando, algunos en bicicleta, y nuestra amiga, la mona CHITA deseando que alguien se acercara a ella para saltar de alegría y hablar un lenguaje que  solo ella entiende, también le gustaban las chucherías, que los niños y mayores le aportaban. Este jardín también fue escenario de muchas inolvidables verbenas. Había igualmente una pequeña  biblioteca atendida por nuestro amigo AHMED Chaabi. La estancia aquí era agradable y la seguridad absoluta. Este jardín lo atravesaba  todos los días de niño  cuando vivía en la Alcazaba y ya mayor cuando vivía detrás del cuartel de la Guardia Civil y del  Fondak Alemán.

Los leones franqueando la entrada al Jardín de las Hespérides

Qué bonitos recuerdos de este jardín, de niño, de adolescente y de adulto. La mitología sobre este jardín de las hermanas Hespérides, la leyenda de que los árboles daban manzanas de oro y el que las comía se convertía en inmortal, nos hacia pasar buenos ratos leyendo en el jardín, que termina en la carretera donde está la puerta de Lala Menana que conduce a la Comandancia y el puerto.

Santuario de Lala Menana

Si seguimos, encontraremos la parte lateral del cementerio de Lala Menana que es larga, teniendo en su centro otra puerta de entrada similar a la anterior, al final encontramos una hilera de chalets, estilo árabe, algunos llamaban a esta parte ciudad jardín, porque además de los jardines propios de cada chalet, había otros  a lo largo de la entrada de estos que empezaba en la esquina  que da  al Jardín de las Hespérides y terminaba en el ultimo chalet frente a los Cuatro Caminos. Empezaba con el chalet del Instituto de Previsión, del Dr. DALEBROK, del Baja RAISUNI, y a partir de aquí todos eran de militares, siendo el último el del General MEZIAN que hace esquina con los Cuatro Caminos.

Avenida del Generalñismo, hoy Mohamed V, foto tomada del blog de Houssam Kelai

Volvemos para describir la otra parte de la Avenida y lo vamos a hacer desde el Jardín de las Hespérides y la calle Daisuri. Aquí al principio encontramos un tramo del cementerio, llamado Daisuri, seguido de la casa FORD que hacía esquina con la calle Portugal. Al cruzar esta carretera encontramos otro tramo del cementerio ya mencionado, seguido de un inmueble, del fondak AMIAR, de la guarnicionería CAMACHO, del Garaje MARTÍNEZ, en cuyo inmueble vivía GAVILAN, primer jefe de la Policía Indígena, y después de la Guardia Urbana. Conocí a un inspector de Policía que se llamaba LUIS GAVILAN, que ejercía en la Comisaría de Policía, cuando estaba en la Calle Cervantes, junto a la Alianza Israelita.

No sé si era hijo o sobrino del anterior, pero familia, seguro. Seguía un fondak, teniendo en su exterior un gran inmueble, en cuya fachada principal había un establecimiento de repuestos y accesorios de coches, la ebanistería de MONREAL, que por cierto era un buen profesional, contaba con dos grandes escaparates para exhibir sus trabajos Era un ebanista de lujo, al que acudían para comprar y encargar sus muebles. Tenia siempre mucho trabajo y era fiel cumplidor de las fechas de entrega de los encargos. En el interior del fondak, estaba la serrería del YUNQUE, donde vendía maderas al por mayor y menor. La serrería era para sus trabajos personales y alquiler para sus clientes. La explanada que tenia estaba siempre repleta de troncos de árboles provenientes de los montes de BUHACHEM, listos para ser transformados en tablones de madera. Al lado se encontraba la Escuela Francesa, seguida, y  haciendo esquina con la  calle que conduce a Calle Barcelona, un antiguo bakalito de un Susi, donde vendía de todo, también tabacos.

Cuatro Caminos

Al otro lado de esta carretera había un gran edificio, con una tienda de comestibles de la mujer de MANUEL VEIGA, quien tenía y se ocupaba igualmente de un comercio de botas y zapatos  de caucho, alpargatas de esparto, también tabacos y artículos propios de un estanco, situado en la calle Chinguiti frente a la parte trasera y salida de emergencia de la Iglesia. Seguido había dos casas bajas separadas por una calle estrecha y ya una pequeña gasolinera, el Tribunal y Obras Públicas.

La Avenida de España, hoy Avenida Mohamed V, daba alegría a la entrada de la ciudad, siempre bien cuidada, con bancos a su derecha e izquierda, unas palmeras muy esbeltas por los dos lados  de la misma, así como unos faroles que de noche completaban el adorno de la misma.

Sergio Barce junto a su madre Maruja Gallardo, en la Avenida Mohamed V

Esta Avenida era siempre el escenario de los grandes desfiles militares, de las bandas de música de distintos cuerpos del ejército, con la participación de la MEHALA JALIFIANA, con su atractivo uniforme estilo árabe que nos deleitaba con sus bonitos pasodobles. Igualmente era el escenario del desfile de las carrozas en la Semana de Larache encabezada por una carroza con niñas a bordo, ataviadas con traje blanco de novia y una corona en la cabeza. Estas, durante el recorrido, arrojaban sobre los espectadores, además de flores, bombones y caramelos, con la consiguiente alegría de los niños. Todos los domingos después de misa y días festivos, se ponía una banda de música –verdadera orquesta sinfónica-  en la Plaza de España, en la acera que da cara a nuestra Avenida, esto duraba más de dos horas. Todo esto era nuestra Avenida de España, hoy Avenida Mohamed V. Qué recuerdos tan bonitos y tan inolvidables….

                                                                                                            Por Driss Sahraoui

 

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