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LA CALLE QUE SE LLAMÓ PRIMERO CARRETERA DE NADOR, un relato de MARUJA BURGOS AYALA

Se ha producido un curioso efecto llamada, y sigo recibiendo escritos y relatos que narran la visión particular y personal de muchos larachenses sobre lugares concretos de nuestra ciudad… El que más me ha sorprendido hasta ahora es éste que ahora presento, pues está escrito por una maravillosa mujer: mi tía Maruja. Aunque la edad le dificulta el escribir, con mucha paciencia ha logrado enviarme cuatro páginas escritas a mano por ambas caras, aún conserva una bonita letra. Y de nuevo la sorpresa ante la capacidad que algunos me demostráis para recordar los nombres, las ubicaciones y  los detalles de sucesos que acaecieron hace tantos años. Mi tía imagino que me está narrando lo vivido en los años cuarenta y cincuenta, en ese espacio singular y especial para ella que era la calle que se llamó primero Carretera de Nador, la que lleva al faro, y al Grupo Escolar, y al barrio de Las Navas…. Me enorgullece este escrito tan sencillo pero tan meticuloso, por ser de ella.

Maruja Burgos Ayala se casó, como ella cuenta, en 1957 con mi tío Pepe. ¡Menuda pareja hacían! ¡De cine! Creo que se enamoraron mientras trabajaban en La Bandera Española, eso creo. Mi padre no deja de acordarse de su  hermano, que falleció no hace mucho, y ahí andan viéndose mis padres y ella rememorando los años de Las Navas. Pese a que a mi tía le cuesta hacer ciertas labores físicas, sin embargo no sé de dónde saca la entereza para meterse en la cocina y hacer esa manteca colorada con lomo, esos rosquitos, y últimamente una crema para untar el pan que está para relamerse. Me manda todo esto para que yo lo disfrute, me tiene mucho cariño, eso es cierto, como yo a ella. Hoy llevo puesto un chaleco que me confeccionó hace, no sé, quince años, pero tiene tan buena mano para la costura y el corte que los hace a conciencia y te duran toda la vida. Así que tengo muchas cosas para acordarme de ella, aunque no la llame tanto como debiera. Ahora me envía este escrito, como si hubiera descubierto otro pasatiempo; tengo que ir a verla próximamente  porque me ha de dar datos para una historia que tengo en la cabeza. Ando últimamente rodeado de fuentes de información privilegiada, como mi tía Maruja Burgos Ayala, la mujer con la sonrisa más bonita de la antigua Carretera de Nador.

Sergio Barce, noviembre 2012

Mi tía Maruja Burgos Ayala en La Hípica de Larache

LA CALLE QUE SE LLAMÓ PRMERO CARRETERA DE NADOR

Esta calle de Larache se llamó primero Carretera de Nador, luego Calle Villasinda, después Primo de Rivera y por último Mohamed Zerktuni.

En la esquina, tirando para el baluarte, vivía Juanita y Pepe Cabrera, que poseía un obrador. No tenían hijos, pero una sobrina huérfana vivía con ellos. Tenía tres hermanos, uno era Manuel, padre de Nini, que trabajaba de chofer para Gomendio, otra lo hacía en La Valenciana y el tercero para la Duquesa de Guisa.

Junto al obrador de Cabrera, había un chalet de un matrimonio de apellido Loritis, y, a la vuelta, estaba el Cuartel, si no me equivoco, de Regulares.

Grupo escolar España y las casas de enfrente -foto tomada del blog de Houssam Kelai-

Frente al Grupo Escolar, vivía Baldomera con su hijo. Era la dueña de esta casa, y tenía bastante mal genio por cierto. Pasado un tiempo, esa mujer se marchó, y la familia Fuentes adquirió la vivienda. Él era practicante y me parece, aunque esto no lo recuerdo bien, que militar. Tenían cinco hijos: Pepita, Luis, Neptalí, Alberto y del quinto no me acuerdo cómo se llamaba. La familia Cazorla vivía justo frente a ellos.

Cuando los Fuentes se mudaron, uno de sus hijos murió en extrañas circunstancias, muerte de la que se habló mucho en Larache.

Los siguientes que ocuparon esta casa fueron un matrimonio sin hijos, ella se llamaba Ernestina y él, de apellido, Berenguer, hermano de Vicente Berenguer, contable de La Bandera Española. Esta familia no vivió mucho tiempo en la casa, pues se marcharon a Argentina, pues creo que ella era originaria de allí.

Nuevamente fue ocupada por el Comandante Gallego, viudo y con dos hijos, un niño y una  niña, llamada Matilde.

Junto a esta casa había un gran almacén de verduras, y al lado estaban las cinco casas propiedad de mis abuelos, y de las que voy a hablar ahora:

1ª Casa:  Mis abuelos siempre vivieron allí con sus dos hijos, Joaquín y Mercedes.

Pepe Barce y Maruja Burgos

2ª Casa:  En ésta, vivía un matrimonio sin hijos. Él se llamaba Guillermo, de origen inglés, y ella Isabel Pajares, hermana de Aurelio Pajares, muy conocido en Larache pues era el dueño de una imprenta y de la Papelería La Ibérica. Crió a una sobrina que, ya de mayor, se hizo monja del Opus Dei. Guillermo trabajaba en la venta de billetes de la agencia de viajes de Antonio Escañuela, situada debajo de los arcos.

3ª Casa:  En la tercera casa propiedad de mis abuelos, vivió un matrimonio de origen checo. Ella se llamaba Leopolda pero del nombre del marido no me acuerdo. Tenían una hija llamada Viera, y luego nació en la casa un niño varón. Él era gerente de Casa Bata, que estaba también bajo los arcos. Pero esta familia vivió poco tiempo allí. Luego se alquiló a Alfonso y Carmen, que tuvieron tres hijos. Él era militar, y residieron en esta casa mucho tiempo. Finalmente pasaron a ser parte de mi familia pues mi prima se casó con el hermano de Alfonso.

4ª Casa:  Aquí vivió Ricardo de la Chica, su mujer, y sus dos hijas: Margarita y Angelines. Ricardo, que fue miembro de la Rondalla que dirigía el maestro Aller, trabajó como chofer de Intervenciones. Estuvieron en esta casa bastante tiempo, hasta que finalmente se trasladaron a Madrid. Años después tuvimos noticias de que Margarita se había hecho médico y trabajaba en la Clínica del Dr. Jiménez Díaz. Fue lo último que supe de esta familia.

5ª Casa:  En 1928, mis padres se casaron y se fueron a vivir a esta casa y allí nacimos los tres: Trini, Antonio y yo. En ella estuvimos catorce años, y mi abuelo, por falta de medios económicos, se vio obligado a venderla junto a la otra casa de al lado. Como mi padre era contable de la agencia de viajes de Antonio Escañuela, nos fuimos a vivir entonces a ese edificio en el último piso, en dos viviendas, una para nosotros y la otra para Agustín Barrajón, que era mecánico de Escañuela, y su mujer.

En la oficina, mi padre tenía un ayudante muy joven, Luis, que luego se casaría con mi cuñada Cuqui Barce.

Todas estas personas fueron las que vivieron en las casas de mis abuelos. Pero voy a seguir hablando de quienes vivían en las otras casas…

1ª Casa:  Juan Alex Forte, vivía a nuestro lado y era el dueño de las tres viviendas que había junto a las nuestras. Él ocupaba la primera, que era bastante grande. Juan tenía seis hijos: Carmen, Anita, Paquita, Mercedes, Pepita y Juan. Todos vivían juntos, alguno de los hijos incluso casados y con niños, excepto Mercedes que murió de tuberculosis. Allí estuvieron muchos años. Cerca, vivieron Luis Cambril y su mujer Maruja.

2ª Casa:  En ésta, residió un militar llamado Antonio Montiaguado, y su mujer Angelita. Recuerdo que era muy guapa. Tenían dos hijos: Antonio y Agustín. Al igual que los Forte en la primera casa, esta familia vivió aquí muchos años.

3ª Casa:  En esta última casa propiedad de Juan Alex Forte, vivió una señora llamada María junto a un hombre y las tres hijas de éste: Antonia, Conchita y Bienvenida. María era la tía de ellas, y mi madre conoció a las tres niñas. La mayor de ellas, Antonia, tenía entonces doce años. Años después, Antonia se casó, y Bienvenida, de unas relaciones, tuvo un niño.

Mi tío Pepe Barce, al qque todos lamaban Pepete

La casa se quedó vacía, hasta que llegó un matrimonio, Paco y Paca. Él era cocinero del Cuartel de Nador. No tenían hijos, y un hermano soltero de Paca, Manolo Barón, se fue a vivir con ellos. Manolo Barón fue operador del Cine Teatro España, era muy conocido en Larache pues vivía de noche y dormía de día. Paca tenía una hermana llamada Luisa, casada y con tres hijos. Pero durante la guerra civil, su marido fue encarcelado y Paca tuvo que acogerla en su casa durante muchos años, hasta que por fin su marido salió libre. Todos esos hombres que estuvieron encerrados, regresaron muy mal. Con su vuelta, comenzó otra guerra: la familiar. Paca, por consejo de mi madre, pues eran muy amigas, se vino a vivir a la casa posterior de Antonio Escañuela, aunque no lo hizo muy contenta porque era una mujer algo presumida y orgullosa, sin embargo no tuvo más remedio que hacerlo. Por entonces, su marido trabajaba de cocinero para el Hospital Civil.

Luego, Luisa y Manuel Núñez vivirían muchos años en esta tercera casa.

Así que todas estas son las personas que yo recuerdo que residieron en esta calle…

Pasaron catorce años, y nosotros seguíamos yendo a aquella calle, pues íbamos a visitar a mis abuelos y a una prima que vivía con ellos, que ya eran muy mayores. Mi abuelo enfermó, y murió el 19 de diciembre de 1956. Entonces arreglamos la casa, y seis meses después, el 6 de Junio de 1957, me casé con José Barce (al que todos llamaban “Pepete”). Allí vivimos dos años y medio, y allí nació mi primer hijo, Joaquín. A últimos de 1959, mi padre fue trasladado a Ceuta y nosotros volvimos a ocupar la casa de mis padres, pero ahora junto a mi hermano, que se había quedado solo.

Algunos vecinos ya no eran los mismos. En la vivienda, junto al almacén, vivía ahora Fernando Delgado, su mujer, Carmen, y sus dos hijos. El almacén de verduras se había transformado en un taller de carpintería, de los hermanos Llinares. Junto a mi casa, vivía Antonio Romero con su mujer, a quien llamaban la Romera, y con sus hijos. Eran muy conocidos en el Barrio de Las Navas. Él era panadero. En la siguiente vivienda, seguían Alfonso y Carmen, familia de mi prima. Los Forte continuaban en la misma casa, y ya no recuerdo a los demás nuevos vecinos.

Con el tiempo, dejé de pasar por esa calle.

Dejamos Larache en 1963, y aquí estamos en Málaga, desde hace 50 años.

Maruja Burgos Ayala

Pepete y Maruja

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