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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 10

En el primer capítulo de mi novela EN EL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES (Aljaima – Málaga, 2000) escribí lo siguiente:

(…) …Y, sin embargo, furtiva pero impetuosamente, de golpe, esos añejos recuerdos cruzaron ante mis ojos en un torbellino de imágenes lanzadas a fuego cruzado cuando entreví, allá a lo lejos, desde la suave curva que el vehículo tomaba, a mi pueblo.

Larache, a lo lejos

Descubrí sus casas blancas salpicadas de pinceladas azules apiñándose sobre la mansa ladera que se yergue tibia sobre el Lukus, como una inmensa bandera ondeando frente al océano. El atardecer las teñía con esa coloración dorada que volví a ver en Tánger, pero que allí, en Larache, parece más áurea, más intensa, es como si el sol se mostrase aquí más indulgente que en el resto de Marruecos. Me retumbaba el corazón a cien por hora y hasta mis manos temblaban, qué confuso todo, el ayer con el presente y lo rememorado con lo olvidado, lo que se deseó y cuanto detestamos, pero emergiendo entre esa maraña se abre paso la emoción pura y simple que destila y depura y solo saca a flote lo que en algún momento nos tocó el corazón.

Nayib, el taxista que nos llevó del puerto de Tánger hasta Larache, detuvo su reluciente Mercedes de segunda mano importado de Alemania justo al centro del puente que cruza el río, pasadas las ruinas romanas de Lixus, y posó una de sus enormes manos en mi hombro.

-No iora, jáy. Demasiado tiempo sin volver…

¿Quién no ha vivido una experiencia parecida al regresar después de los años? Este album de fotografías es como un viaje de regreso, de la mano de las imágenes que cada uno de nosotros ha ido guardando. También de las que ahora hacemos cuando volvemos, o de las que hacen los que viven actualmente en Larache. Todo forma parte de la misma memoria, la que atesora el pasado y la que cultiva el futuro, es decir, el germen de la  memoria que será.

Y luego entras en Larache, y llegas a la Avenida Mohamed V…

La avenida Mohamed V estaba flanqueada no sólo por los hermosos edificios de una y dos plantas, la mayoría de ellos aún se conservan, por suerte, pintados de blanco y azul, sino por unos preciosos arriates llenos de plantas y palmeras… En esta imagen, estamos mi madre Maru Gallardo y yo, Sergio Barce, precisamente en la avenida, sería el año 1968 más o menos, y en el cochecito mi hermana Marisol.

Dirección a la Plaza de España, hoy de la Liberación, dejas a la derecha el santuario de Lalla Mennana y el Jardín de las Hespérides, y en otra época a la izquierda, tras pasar la iglesia, estaba la tienda donde trabajaba mi abuelo paterno, Manuel Barce: La Bandera Española, hoy Bazar Yebari.

Estos viejos carteles anunciando los negocios que estaban funcionando en el pueblo, me los envía Paco Selva. Y seguramente traerá recuerdos a muchos de los que los conocieron. Pero si seguimos el camino emprendido, aterrizamos finalmente en el regazo de la Plaza de España, que es a donde siempre terminamos todos al volver. Un lugar que fue espectacular:

La Plaza, la fuente, las palmeras, la arquería y los edificios del Hotel España. Café Central, Café Lixus y Hotel Cervantes, también el Casino cuando estaba en pie… Un conjunto arquitectónico único en todo Marruecos. Aquí está León Cohen con su tía Mery…

León Cohen Mesonero con su tía Mery en la Plaza de España

Yo, de pequeño, también solía ir a la Plaza a jugar, a ver los peces de colores, a correr o a montar en bicicleta. Sergio Barce en la Plaza…

Y del pasado, Paco Selva me ha hecho llegar varias fotografías, hoy cuelgo las de diferentes equipos de fútbol, la mayoría de los jugadores son difíciles de identificar, pero en la próxima entrega de fotos incluiré las que contienen a futbolistas que sí hemos conseguido reconocer, bueno, los que Paco ha identificado. Hay que recordar que su padre fue presidente del CF Las Navas y del CF Larache, y por esta razón guarda infinidad de fotos de partidos de fútbol disputados en Santa Bárbara. Estos cuatro equipos deben ser de los años 20 y 30, supongo.

Al igual que estos dos:

En las siguientes fotos que Paco me ha pasado, sí se reconocen, en la superior, a Lama, y, en la inferior, a Emilio y Facundo. Estos datos, por supuesto, son de Paco Selva, por edad él sí puede hacerlo, yo por entonces ni siquiera había nacido.

Estas otras ofrecen una curiosidad en la segunda de ellas: la visita del Valencia CF a Larache… Los grandes equipos de la liga española, jugaban en Santa Bárbara, desde el Atlético Aviación al Athletic de Bilbao…

Esta imagen me la enviaron hace mucho, y no recuerdo quién (espero que me refresquen la memoria). Los espectadores acuden en 1953 a ver un partido del Chabab (así es como me llegó la información junto a esta foto, pero, como bien dice León Cohen, debió de ser el Larache CF, ya que el Chabab apareció más tarde).

Ya que estamos en esos años pasados, que aunque no viví sí conozco por tantos relatos de mi familia y amigos, recupero esta fotografía del Taller de Agustín Barrajón, que nombro en algún relato.

Si se me permite otro paréntesis familiar, aquí están mi madre, Maru Gallardo, con mis abuelos, Manolo Gallardo, que fue policía de tráfico en Larache, y mi abuela Eduarda Martínez. Tras la independencia de Marruecos, mis abuelos se marcharon a Málaga, desde donde siempre recordaban los buenos años vividos en el barrio de la Bilbaína, y los años de Alcazarquivir, los de Villa Sanjurjo o los de Ghemis Sahel, porque vivieron en todos esos lugares… Mis padres continuaron en Larache, para mi suerte.

E inevitablemente, imágenes de los colegios, donde se reconocen la mayoría de los amigos. Esta primera es de los HH Maristas, en el curso que compartieron, de arriba abajo y de izquierda a derecha: Galice, Manolo Hernández, Abdelmeji ben Abdelkrim, Vicente Pro, Antonio Ubeda ,Joaquín  Garcia, Pepe Alberca, Pepe García Gálvez, Paco Osuna, Cristóbal Ortiz, Claudio Columé, Ramón Sánchez, Ricardo Toledo, Daniel Calbo, Jose Ponce, Julián Aixelá y Pepe Edery.

Años después, del mismo centro, otros compañeros, de mi curso, aunque yo no aparezco, como casi nunca cuando hacían estas fotos de grupo, no sé si me ponía enfermo por esas fechas o simplemente es que rehuía posar… El hecho es que nunca estoy junto a mis compañeros de los Maristas, lo que lamento. De aquí sólo logro recordar a Juan Carlos Palarea, Francisco Javier Palarea, Miguel Angel Aguilar, Pablo Serrano Morón, Lotfi Barrada, José María López Garry, Luis Velasco, Guerrero… Se agradecería ayuda para completar la foto. El primero en hacerlo ha sido Vicente Palomares para indicar que él es el que aparece en la quinta fila a la izquierda y su hermano Antonio Palomares en la cuarta, ambos con vestimenta de rayas; y en la fila quinta a la derecha, junto al macetero, Pablo Aledo. Y Juan Carlos Palarea me aclara algunos otros: Pepe Cáceres, José Gabriel Matínez y Luis Simón. Joaquín Mauriño añade que, en la primera fila a la derecha, sentado y con una mano sobre el hombro está Diego Mauriño Medero; y justo más a la derecha, un escalón más arriba (al lado del niño que está de pie) está Victoriano Mauriño Medero. La foto debe ser sobre el año 71.

En esta otra, del Colegio de Nuestra Señora de los Ángeles, reconozco a las que luego serían compañeras mías de clase: Conchi Lama, Gabriela Grech, PeponaTambién Juan Carlos Palarea me indica que están su hermana Viki Palarea y Cristina Navarro. Y como bien indica Mati, la segunda de pie, de izquierda a derecha, es ella, Mati López Quesada, y  la siguiente Marina López Matres.

Hay tiendas y negocios unidos al apellido de su dueño, que son imborrables de nuestra memoria… Es el caso de Rosendo:

Como también son imborrables los amigos de la infancia, a los que hemos visto en alguna ocasión pero que siguen ahí como parte de nosotros. Eso me ocurre con Aguilar, que vivía a mitad de la calle Chinguiti, donde además su madre tenía una peluquería. Recuerdo los días en su casa haciendo espiritismo, o lo que creíamos que era espiritismo y que sólo nos hacía temblar de miedo y partirnos de risa…

Una fotografía de unos amigos: Manuel Fernández Padilla, Pablo Serrano, Juan Cuevas y Juan José Brito.

Quizá sea Miguel Alvarez una de las personas que más relaciono con mi familia y con mi niñez. Era mayor que yo, pero pasé muchos momentos a su lado, y es como de mi familia.

En esta imagen Miguel Alvarez y yo estamos con nuestras madres, en la Gaba.

La familia Alvarez vivía al lado nuestra en la última planta del edificio de Uniban. Manolo Alvarez era compañero de trabajo de mi padre. En los otros pisos de esa planta vivían Torres y Matamala. Pero antes de irnos a la avenida Mohamed V para residir en el inmueble de Uniban, mi niñez estuvo en el Balcón del Atlántico, en concreto vivíamos en este edificio que aún continúa en pie, y nuestras ventanas son las que están justamente sobre el cartel de la teleboutique:

Más anuncios del pasado, y más apellidos: Coloma, Alarcón, Revilla

Me gusta construir este album con los recuerdos pero también con el presente de la ciudad. Mis amigos de ahora son también fundamentales. Esta mañana me ha llamado Abderrahman Lanjeri para contarme que Luis Cazorla estaba por la Medina explicando a un grupo de personas dónde se desarrolla la historia que narra en su novela “La ciudad del Lucus”… Abderrahman es un luchador por conservar a Larache en pie, por defender su patrimonio. En esta imagen, lo vemos organizando al grupo que, hace unos años, hicimos una batida por la playa peligrosa para concienciar a la gente de que hay que mantenerla limpia. Fue muy divertido. Llevábamos unas camisetas azules que rezaban: TODOS SOMOS LARACHE, y en caracteres más pequeños todos los apellidos larachenses que recordábamos…

No puedo dejar de mencionar a la madre de Abderrahman, que hace un cuscús alucinante. Aquí está junto a la princesa larachense Angeles Ramírez.

Uno de los poetas de nuestra ciudad, el elegante Mustapha Bouhsina, que de tarde en tarde nos regala algún poema sobre Larache. Si alguien es sentimental, sus poesías le llegarán. Un escritor infatigable.

Y otra persona que merece la pena conocer de entre nuestros paisanos es Said Hauat, siempre disponible para cuanto hemos necesitado al realizar alguna actividad en Larache.

De Abdelmawla Ziati, autor teatral larachense, he hablado en este blog, por su inagotable esfuerzo por levantar el teatro en la ciudad, y por sus obras. En esta fotografía aparece junto a otros dos autores larachenses, a quienes tengo un gran respeto y afecto: Ahmed Demnati y Mohamed Benaboud.

De Demnati quiero colgar alguna poesía en este blog, y aunque me ha enviado poemas sueltos, aún no he conseguido ninguna traducción al castellano, pero ya llegará, y podré ponerlas en los dos idiomas.

En esta otra fotografía aparecemos varios larachenses, en una reunión informal que hicimos en Málaga, en El Pimpi. Estamos, y José Miguel Palarea me ha ayudado a completar todos los nombres: delante, Miguel Montecatine, detrás, Mercedes e Isabelita Matamala; siguen Isabel Barrales, Charo Matamala, Sole, Alfonso Ariza, Augusto Sarmiento, Sergio Barce, Juan Carlos Palarea, Jose Miguel Palarea, Juan A. Hidalgo y Pepito.

En esta otra imagen, que me ha pasado Karim, hay otro montón de paisanos y amigos y conocidos, que son fantásticos: Karim Ouhrich, Zineb Naoual, Sarita NL, Mounir Kasmi, con el que he compartido ya un montón de mesas redondas y buenos momentos, Mariam Benani, Said Allam, Isadac Fatima Zohra, Touriya Alem, Rajaa Zaidi, Igor Quezada, Abdo Didane, Khalid Didane y Morad Jah.

Joaquín García Camúñez me ha enviado esta composición fotográfica que él mismo ha hecho. Tres amigos que se reencontraron 55 años después, muchos años sin olvidarse unos de otros, que se retrataron juntos; debajo, ellos cuando eran chavales: Joaquín, Claudio Columé y Manolo Hernández Saris; y abajo cuando estudiaban juntos, y como él dice, al volver a verse decidieron ser niños de nuevo, en Larache…

Ya casi al final de mi novela “Sombras en sepia” (Pre-Textos – Valencia, 2006), el protagonista, Abel Egea, se despide de Samir cuando está a punto de marcharse de Larache.  Y dice así:

(…) Como le había prometido, Samir vino a despedirse de él. Se lo encontró a la puerta del Hotel Salam, departiendo con Abdeslam. Abel se había traído el Orion hasta la misma entrada del establecimiento y los dos le ayudaron a meter la maleta, el bolso de mano y unas bolsas con algunas compras: naranjas e higos secos, chuparquía, hierbabuena, dátiles, especias y ejemplares de “La Mañana” que le facilitó Rachid, el dueño de la Librería Al Ahram.

Abel le deslizó unos dirhams a Abdeslam, que se lo agradeció varias veces, efusivamente. Por su parte, Samir le dio un largo y sincero abrazo, besándole en las mejillas.

-¿Volverás? -le preguntó cuando se soltaban.

-Por supuesto.

No era una contestación con la que pretendiese cubrir el expediente, sino que había decidido hacerlo de nuevo. Tenía muy claro que ya no existen distancias, que, en menos de cinco o seis horas, se plantaba en Larache. Y no quería desaprovechar ese lujo.

-Me alegra oírlo. Ya sabes dónde tienes tu casa.

-Shukram, jai -respondió Abel.

-Lamento que no la encontrásemos -Samir apretó los labios, notando que algo se les evaporaba de las manos, una sensación de desencanto-. Te lo digo de verdad.

Sin decir nada, Abel se metió en el coche. Miró al frente; en nada le afectaban las palabras de Samir. Sabía, perfectamente, dónde estaba, lo que anhelaba, qué era lo que le esperaba en los próximos años. Y se sintió bien consigo mismo. Con una flema digna de un amanuense, Abel se había sacado el saquito con el tabaco y se sirvió una buena rayita de rapé. Luego, sonrió, lacónico.

-¿Sabes qué es lo que yo más lamento?

Samir negó con la cabeza. Pero al fondo de los ojos glaucos de Abel, vislumbró un lejano estremecimiento. Abel giró la llave y el motor bramó por el tubo de escape. Volvió a fijarse en el final de la Avenida Hassan II, en el perfil gigantesco de La Tulipe. El desconcertado Samir apoyó las manos en el borde de la ventanilla del coche, como si temiera que Abel acelerase y lo dejara allí.

-Dímelo -suplicó.

No le habría perdonado que se  hubiese llevado consigo la respuesta. Pero Abel le miró, con una expresión suave y relajada, que utilizó también en sus palabras, cargadas de sinceridad.

-No haber regresado antes…

Sergio Barce

LARACHE – foto de Itziar Gorostiaga

OS AGRADECERÍA A TODOS ME ENVIÁSEIS FOTOGRAFÍAS VUESTRAS PARA IR AÑADIENDO AL BLOG. PODÉIS HACERLO A MI CORREO: barceabogado@gmail.com


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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 7

Comienzo esta página del Álbum con un hermosísimo cuadro del pintor larachense Rachid Sebti, titulado “Sur le toit”. Su brillantez estilística, que ya he comentado en este blog al hablar de su obra, y sobre todo su luminosidad, me han parecido que podían irradiar algo de alegría como puerta a nuevas fotografías de Larache y de su gente…

SUR LE TOIT de Rachid Sebti

¿Por dónde comenzamos hoy nuestro recorrido? Hagámoslo por la vieja y olvidada Hípica de Larache… Nuestros paisanos se están movilizando realizando gestiones para que se recupere la Hípica, que ahora pasará a convertirse, por lo que parece, en un nuevo cuartel del ejército. Sin embargo, las asociaciones locales, como Larache en el  Mundo, están presentando propuestas para que se recupere una parte como zona de ocio y esparcimiento para la ciudadanía. En la siguiemte imagen, la escritora larachense Sara Fereres de Moryoussef, montando a caballo en la Hípica.

Y en esta otra, Elisa y Sara Fereres disfrutando la antigua Hípica de Larache.

De la Hípica, nos vamos una vez más a nuestro entrañable Balcón del Atlántico…  Siempre lo digo, el espacio en el que todos los larachenses han posado con sus amigos y familiares. En esta imagen en blanco y negro: Ramón Alberca con su hija Mariceli.

Y en esta otra, también en el Balcón: Joaquín, Victoriano y Diego Mauriño Medero.

Se puede viajar desde los años treinta y cuarenta del pasado siglo a nuestros días, y el Balcón es como un testigo de cada generación larachense. Es todo un símbolo, una seña de identidad. Abajo, en el Balcón del Atlántico -es bonito hasta el nombre- vemos, arriba a Pili Gómez con una amiga, y abajo a Chary García con Maruchi y otra chica.

Y pasar el río Lukus es, como el Balcón, otra seña inseparable de Larache. En este caso, soy yo, Sergio Barce, con mi madre, Maruchi Gallardo, quienes vamos en la barca camino de la otra banda…

Ya que esta página del album la he comenzado con la obra de un artista larachense, habrá que traer a colación, como un pequeño paréntesis, la imagen de algunos de nuestros artistas y creadores, de los que tengo la suerte de contar entre mis amigos.

Luis Cazorla

Es el caso de Luis María Cazorla Prieto, a punto de publicar su siguiente novela, continuación de su “La ciudad del Lucus“, que tan buena acogida ha tenido este año pasado. Luis Cazorla es abogado, y os recomiendo que leáis las páginas que le he dedicado a él y a su obra en este blog, porque merece la pena que conozcáis una trayectoria tan brillante de un paisano que viene de una de las familias más conocidas de Larache. Y junto a él, habría que nombrar al realizador de cine Abdeslam Kelai. En la siguiente fotografía le podéis ver dando instrucciones durante el rodaje de una película en plena avenida Mohamed V de Larache. Tiene un cortometraje, titulado “Happy day“, que es fantástico, sobre las penurias de un niño en la Medina de Larache, y en el que actúa además nuestro poeta Mohamed al Baki. Kelai se me está resistiendo para darme más datos de su trayectoria profesional y dedicarle un capítulo como realizador, pero yo soy más tozudo que él y le daré la lata hasta que lo consiga. Incha Al´láh. Y es hermano de Houssam Kelai, que lleva ese blog de la historia de Larache que es una maravilla, cuyo enlace también tenéis en este blog.

La escultora Marina López Matres es otra de las artistas larachenses de las que he escrito varias veces. Aquí estamos Sergio Barce, Marina López y José Gabriel Martínez Yepes, tres larachenses amigos de la infancia, durante una exposición de la obra de Marina en Benalmádena.

El otro realizador de cine larachense, es mi admirado Mohamed Chrif Tribak, foto de abajo, del que igualmente tenéis amplia información de sus films en este blog. Desde sus cortos a sus largometrajes, Tribak merece toda la atención, por su calidad, tacto y buen hacer. “El tiempo de los compañeros” ha sido una película con una gran repercusión y una buena acogida en los Festivales de Cine a los que ha acudido.

Abdelhay el Haddad es otro entrañable amigo, músico, que nos ha deleitado en más de una ocasión, siempre dispuesto a tocar donde estemos, ya sea en el Festival en Larache o en los actos que organizamso en Madrid o Sevilla. Fue un estupendo acompañante para la voz de Fadela Tadlaoui en Madrid, precisamente.

Abdelhay el Haddad

Y otro de los músicos más queridos de Larache es el maestro Sedikka, que nos deleitó en el Festival que se organizó en el Castillo de las Cigüeñas hace unos años por Larache en el Mundo y Al Mada. Esos días siempre me traen fantásticos recuerdos. En esta imagen, el maestro rodeado de otros dos amigos y paisanos: Ahmed Ragala y Aziz Bouhdoud. El homenaje que se le tributó a Sedikka le llenó de emoción.

Y ya que siempre hablo de la labor fotográfica de Gabriela Grech. he de mencionar a un fotógrafo que está realizando un trabajo en Larache de una gran calidad. con estampas asombrosas, retratando a la ciudad desde perspectivas orginales y nuevas. Y es una persona excelente y desprendida: Achraf Etaaqafy.

Achraf Etaaqafy

Bueno, este cambio de rumbo ha sido como para tomar aire, recordar a algunos de nuestros creadores, no siempre reconocidos, y volver a bajar las callejuelas de Larache para ver qué es lo que nos encontramos por ahí… Si damos un salto atrás, me ecnuentro con las siguientes imágenes familiares: En la primera de ellas, vemos a los compañeros que trabajaban en Uniban: Manolo Alvarez, Amselem, Juanito Vargas, mi padre Antonio Barce, Antonio Guerrero, Sentov Bendodo, Germán Núñez y Antonio Zambrano. En la siguiente, Guerrita, de nuevo mi padre y un amigo. Y en la estampa de la playa: Galeote, el pesado de mi padre que parece querer salir en todas, Fuentes y Calavas.

Y además están los Colegios… Los Colegios de Larache, donde se han ido retratando todos los chavales del pueblo, desde hace muchos, muchos años… La primera que cuelgo es de los Maristas, donde yo también estudié, y están en esta foto: de arriba abajo, Cárdenas, de la Vega, Luis Vázquez y Camúñez Pro. Luego, Cristóbal Ruiz, José Edery y Guegue. A continuacion, Claudio Colomé, Julián Aixelá, un compañero, Daniel Calbo y Ricardo Toledo.

También de los Maristas es la siguiente foto. El nombre de los que aparecen en ella los ha facilitado Pepe García Gálvez: de arriba abajo empezando por la izquierda, Cristóbal Ruiz, Claudio Columé. El propio José García Gálvez, Félix López Martin, Juan Carlos Arévalo, Paco Osuna, Egea, Úbeda, José Ponce, Manolo Hernández, Adelmeyí Ben Adelkrim, Galice, Antonio Castillo, Jose-Antonio López, Manjón, Joaquín García Camúñez, Vicente Pro, Balaguer, Antonio López Cardosa, Fedal, Ramón Sánchez, Pepe Edery y Julián Aixelá. Creo que es del 2º curso de Bachiller.

Y de los Maristas, sólo cruzando la calle, se llega al Colegio de Nuestra Señora de los Ángeles, donde también estudié el último año que pasé en Larache, a principios del 73. En la siguiente foto, varios alumnos, entre ellos Mati López Quesada, que estaba interna, y que fue compañera mía, en el patio del colegio… La verdad es que yo tenía la manía de llevarme caramelos y, sin que se dieran cuenta, se los metía en los bolsillos de sus babis a Gabriela, Pepona, Conchita, Nadia o Mati. Me encantaba hacerlo.

Y también del Colegio “de las Monjas”, como decíamos, esta otra foto en la que están los amigos de mi niñez: Juan Carlos Palarea, Luisito Velasco, Mati López y José Gabriel Martínez Yepes, entre otros.

Más antiguas es esta otra fotografía de una fiesta en el Patronato Militar de Larache, en la que aparecen entre otras Maruchi, Mari, Loli Pacheco del Moral o Cari García Camúñez.

Para terminar esta página del album, bastante intensa, creo, lo mejor es una fiesta, y la foto de cierre es precisamente la fiesta de Fin de Año que compartieron en Larache, Yasmina, Nadia y Marina López.

Hasta el siguiente capítulo… Sergio Barce, enero 2012

 

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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 6

Uno de los lugares emblemáticos de Larache ha sido El Jardín de las Hepérides, junto al Castillo de las Cigüeñas. Hubo un tiempo en que era un espacio encantador, con Chita en una jaula y pájaros en otra, con un bar amable donde pasar buenos ratos y también con sombras en la noche, entre sus palmeras y jardines, para permitir a las parejas tener un algo de intimidad en sus paseos.

Cafetería del Jardín de las Hespérides

Hoy no es ni sombra de lo que fue. Una pésima política municipal ha ido degradando durante años este espacio público hasta convertirlo en un lugar semi abandonado, en el que los famosos leones de sus entradas se encuentran encorsetados entre tapias y rejas oxidadas, en el que los viejos cañones que defendieran el castillo andan por los suelos como chatarra, en el que el viejo árbol drago languidece en el olvido. Pero ya digo que fue un lugar esplendoroso, y hasta no hace demasiado, porque cuando me marché de Larache en 1973 seguía siendo un jardín bien cuidado. En su cafetería los larachenses de varias generaciones han pasado horas y horas de charla. En la siguiente fotografía, de espaldas Mimi Abecasis de Castiel, el capitán Pedro Gómez  “Perico” entre Elisa y Sara Fereres; a la derecha, Estrella Abecasis de Medina, y en primer plano, Pepito.

Siguiendo la sistemática de la anterior página de este album, continuamos visitando bares y cafetines de Larache. En esta fotografía, tomada en el Bar Perico, reconozco en primer plano a la izquierda a uno de los mejores amigos de mi padre, Manolo Alarcón. León Cohen reconoce a la derecha a Carmelo Rosendo. Y Carlos Nieto nos revela el nombre del grupo: Junto a Manolo Alarcón está Antonio Balaguer, le sigue Carmelo Rosendo Campanelli y el último Pepe Rodríguez. En el centro de la foto, en primer plano, se encuentra Antonio Ruiz Ortiz (del Bar Perico), a su lado, a la derecha de la foto, Carmelo Rosendo Peremarch (hay dos Carmelo(s) Rosendo(s) en la foto, eran primos) y el último por la derecha, Carlos Fernández Egea.

Y en esta barra de bar, también otros dos de los grandes amigos de mi padre (Antonio Barce), compañeros de UNIBAN, y que aparecen en el centro de la estampa: Juanito Vargas y Manolo Alvarez.  Corría el año 1957. Manolo, que siempre defendía con vehemencia a su Valencia CF, de eso sí me acuerdo, y de su sonrisa.  Mi niñez siempre asocia a  mis padres con los Alvarez, como si hubiésemos formado parte de una misma familia. Antonio Roda Jorge me indica que les acompañan en la fotografía sus tíos Nicolás y Antolín Jorge Mateos.

De Mohamed Sibari he hablado en muchas ocasiones. Es, probablemente, uno de los personajes larachenses con el que prácticamente todos hemos tenido relación, más o menos estrecha, pero es difícil que haya alguien que no le conozca. En esta fotografía estamos en la terraza del Café Central: Sergio Barce, Mohamed Sibari y Rachid Serroukh. Sibari es un autor prolífico que se inspira en la gente de Larache para escribir sus novelas cortas, y Rachid Serroukh regenta la Librería Al Ahram, en la avenida Hassan II, el lugar donde se puede encontrar los libros de los escritores larachenses. Dos amigos a los que tengo especial querencia.

Muchos han sido los homenajes que se le han tributado a Mohamed Sibari en su ciudad. Uno de los más divertidos fue el que organizamos hace unos años en la Casa de España, en el que, durante la cena, José Luis Gómez, el hijo de don Aurelio, le cantó varias canciones divertidísimas a Sibari, bajo la mirada cómplice y las risas de Guennouni, Mohamed Laabi, Mustapha el Bouthoury, como prueban las imágenes…

Tras este paréntesis “sibariano”, damos otro salto en el tiempo y entramos en otro bar de Larache y descubrimos a Luisón y a Luis Vázquez echándose una partida de flipper, creo.

Hay que decir que había otros lugares al aire libre que invitaban a tomarse algo… Por ejemplo, en los chiringuitos de la playa. En la siguiente fotografía Paco Rodríguez, en el centro, pasándoselo bien en el chiringuito de la Otra Banda:

Paco Rodríguez trabajaba en el Taller Automotor, de su familia, otro de los grandes amigos de mi padre. Y aquí aparece de nuevo, no sé si en la calle Chinguiti, esperando que les pongan unos pinchitos: Rafael Andrés Rus, Joaquín García Camúñez, Paco  Rodríguez y otro amigo.


Otro pequeño salto años después. Mi querido Javi Lobo, del que suelo colgar fotografías, y aún tengo varias que me ha enviado para poner en este blog, supongo que en los años 70, aquí junto a Mónica Mijares. Qué buenos años aquellos. Probablemente sea el Casino.

Y menudo grupo el siguiente… Parecen esperar sus bebidas, y vaya cara de cachondeo que tienen. Fernando Muñoz, Padilla, Caravaca y Fufo

Ya en 2004, en el Restaurante Alkhuzaima, de la avenida Mohamed V, nos reunimos muchos larachenses durante las jornadas culturales que organizó entonces Larache en el Mundo. En esta imagen de la cena, un grupo de muy buena gente larachense: Angeles Ramírez, Abderrahman Lanjeri, Larbi Setti, Said Hauat, el poeta Serrojk, el muy querido Dris Sbihi… siempre en mi memoria.

El dar saltos en el tiempo sólo tiene como objetivo despertar vuestro interés, evitar la monotonia de una serie de fotos de los mismos años, y busco con ello interrelacionar a los larachenses de todas las generaciones. Después de llegar al año 2004 vuelvo a los cincuenta, por ejemplo. En la imagen que sigue, en otro bar de Larache, Juan Miguel Columé y Eduardo Rojas con otros dos amigos.

En una revista del año 1940 aparecía el siguiente anuncio:

Y para despedir esta nueva entrega del Album de Larache y los Larachenses, un brindis desde otro local de la ciudad y que nos hacen desde el pasado Antonio Cambil, Pepe Jurado y Mustafa. Esperanza Manso me apunta que el barman es su tío Pepe Osuna,

DESDE LARACHE

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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 2

Jardines del Balcón Atlántico

 Segunda entrega de esta galería de fotos de Larache y de su gente. Paseamos, y nos quedamos por el Balcón del Atlántico. Nos llega el rumos de las olas, rompiendo contra las rocas, allá abajo, y olemos el salitre inconfundible del Atlántico, el aire es húmedo pero el sol nos acaricia suavemente las mejillas. Nos apoyamos en la balaustrada, algunos se sientan con las piernas colgando del otro lado, con la mirada perdida en ese horizonte tras el que el sol se esconderá un día más llevándose con él nuestros recuerdos

Aquí estamos sentados Sergio Barce, Juan Carlos Aliaga y Javier Ruiz, en uno de los arriates de los jardines del Balcón, en la calle Mulay Ismail. donde vivimos primero, antes de mudarnos a la avenida Mohamed V, al edificio del Uniban. En el Balcón del Atlántico nos pasábamos las horas muertas, jugando, mirando el mar, embrujados con los atardeceres rojizos, como en esta hermosa estampa de nuestro paisano y buen amigo Achraf Etaaqafy.

Y las fotos en blanco y negro…

No tengo todos los datos de las fotografías que he recibido, a veces me las envían sin especificar quiénes están en ellas, otras, por mi culpa, pierdo los datos. Pero lo cierto es que encuentras decenas de imágenes como la anterior, grupos de amigos sentados en la balaustrada o bien apoyados en ella, apaciblemente, disfrutando de la vista, inigualable, irrepetible.

En la siguiente, están Marisa Fernández Carrillo, con su madre, Pilar Tenorio, su abuela, María Cristina Fernández y su padre.

 Creo que todos los larachenses, todas las familias, guardan sus fotografías hechas en el Balcón y en la Plaza de España, o bien sobre los leones del Jardín de las Hespérides. Supongo que cada ciudad posee ese lugar mágico en el que sus habitantes se reconocen, Larache siempre ha tenido los suyos. En la foto de abajo, Pepe y Carlos Nieto, también sentados junto a los arriates del Balcón.

 Lo curioso del Balcón, por ejemplo, es que ha inspirado tanto a escritores como a pintores, fotógrafos o cineastas, como es el caso de mi amigo Mohamed Chrif Tribak y su maravilloso corto Balcón del Atlántico, al que pertenece el fotograma que sigue…

 Y luego están esas fotografías de alumnos y de equipos de fútbol de Larache, de las que guardo decenas, y en las que sí que se comprueba la interculturalidad que existía en nuestro pueblo… Baste como primer ejemplo esta fotografía de los Maristas, tomada en el año que yo nací, 1961: en esta fotografía están en la primera fila, empezando por la izquierda: RAMON PÉREZ SIMON, FRANCISCO SANCHEZ, MANUEL GUTIÉRREZ, JOAQUIN AIXELA (TUITO), MOHAMED TIYANI AIT SALEM, MANUEL JOSÉ LOPEZ PÉREZ y CARLOS NIETO. En la segunda fila están MUSTAFA, SAHARAUI, HAYANI, AURELIO, AGAPITO SAJA PADILLA, FRANCISCO JOSÉ GAMIZ LOPEZ, FRANCISCO RAMOS MORILLA y BEN MUSA. Y en la tercera fila se ve a JUAN GONZALEZ CANALES, JULIO LUCIO ALONSO, MAIR ABESERA BENSABAT, BURAQADI, LUCIANO MARTIN NIEVES, MARIANO SARMIENTO, HAYANI, CRISTOBAL SANCHEZ RAMIREZ y RECOBER. Creo que el trabajo de recopilación de los nombres corrió a cargo de Carlos Nieto.

 OS RUEGO QUE SI COMPROBÁIS ALGÚN ERROR DE NOMBRE O RECONOCÉIS A ALGUIEN, POR FAVOR, DECÍDMELO PARA IR COMPLETANDO LAS IMÁGENES QUE SE VAN A IR COLGANDO DE ESTE ALBUM DE LARACHE. Y SI QUERÉIS ENVIARME ALGUNA FOTOGRAFÍA DE AMIGOS O FAMILIARES, PODÉIS HACERLO A: barceabogado@gmail.com Y LAS IRÉ AÑADIENDO. GRACIAS.

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CARLOS GALEA, escritor larachense

CARLOS GALEA

De Carlos Galea reproduje en este blog hace unos días un poema dedicado a Larache, y hablé de sus inquietudes literarias. Ahora hablo de su otra faceta, la de narrador. Y es que Carlos es autor de “La casta militar africanista, 1936“, libro de un gran valor, valiente y emocionante,  para conocer una etapa de la historia de Larache.

Según explica Carlos Galea en el prólogo, en él transcribe literalmente el relato que en los años setenta le llegó por azares de la vida, y cuyo autor es un capitán de Ingenieros. El texto, según este oficial, recoge los acontecimientos ocurridos en Larache, en el verano de 1936, durante el alzamiento militar…

Carlos va comentando cada capítulo de ese diario y va desgranando la catadura moral de los militares que se levantaron en Larache contra la República, la falta de valor o la cobardía de los mandos y la actuación de otros personajes. Y también la de quienes trataron de defender a la República y murieron en el intento, como el padre de Carlos, el Brigada Galea.

Siendo, como es, una crónica contada en primera persona por uno de los protagonistas de esos hechos, la réplica de Carlos convierte el libro en algo mucho más interesante, y lo cubre de humanidad y sentimiento. Los nombres son reconocibles, los hechos relatados también. Una historia que no deja indiferente, y que toca las fibras más sensibles.

Hay capítulos muy emocionantes, pero el titulado EL CUARTEL DE LA MEHAZNÍA es revelador de lo realmente ocurrido en Larache en aquellos días. El comentario que Carlos realiza al final de este episodio, es tan impresionante (y así lo vivimos cuando lo relató en Málaga al presentar su libro) que no me resisto a reproducir sus propias impresiones. Dice Carlos:

 Otra prueba de que la rebelión no triunfó en Larache por las heroicidades de los valientes, sino por la cobardía, por la pasividad de los Oficiales con mando.

Según se relata en este capítulo, el cuartel de las Mejaznías lo ocuparon sin pegar un tiro. El Jefe de la unidad, Capitán Galán, dispone sus fuerzas en disposición de combate, y desaparece, dejando a sus soldados al mando de un Sargento. Cabe la pregunta: ¿Y los demás Oficiales y Suboficiales?

Entre los <elementos peligrosos> detenidos se citan a:

-El sastre Jiménez: Masón. Me contó un aprendiz que tenía en aquellos tiempos que era tan buena persona que la gente abusaba de él. Hacía los trajes fiados a los obreros, y por una causa u otra muchos no cumplían. Cuando se juntaban demasiados impagos, cogía la libreta y se iba a buscar a los morosos. Al volver, no sólo no había cobrado nada, regresaba con menos dinero del que tenía cuando salió de la sastrería. Era muy sensible a las miserias que le contaban sus deudores. Lo fusilaron, sin juicio. Me contó el mismo aprendiz, al que también detuvieron a pesar de su corta edad, que lo sacaron de la trinchera donde estaba cavando con él y otros presos, y lo pasaron por las armas delante de ellos. Un elemento peligroso, sin duda.

-Matamala: Director del Grupo Escolar <Yudah Levy>, donde cursaban estudios los niños judíos sefarditas. Masón. Me contó su hijo Mauricio, que su padre era un hombre muy generoso, un filántropo. Tenía discusiones con su esposa porque a veces regresaba de la calle sin la chaqueta, se la había dado a un indigente. Dejó un recuerdo imborrable en la comunidad judía por su extraordinaria labor educativa. Mi abuela Dolores me contó que ella lo vio cuando lo sacaron del Hospital, donde se encontraba enfermo, y lo conducían en un coche al lugar donde fue fusilado, iba en pijama. Otro elemento peligroso.

Creo que el valor moral de estas dos víctimas de la barbarie desatada, demuestra a qué grado de sinrazón llevaron a España los militares sublevados.”

COMANDANCIA GENERAL DE LARACHE

Leyendo este fragmento del libro de Carlos, que vivió en el mismo Barrio de Las Navas que mi familia y que fue compañero de trabajo de mi padre, y ambos de Mauricio Matamala (al que recuerdo con mucho cariño; aún hoy sigo en contacto con sus hijas), me emociono. Y yo no conocí obviamente esa época. Pero mis padres también sufrieron en nuestra familia esa misma sinrazón, y esa historia se está convirtiendo en parte de mi nuevo libro. Uno de los tíos de mi padre, soldado entonces en Larache, logró huir antes de ser ejecutado por sus ideas y escapó a la zona francesa. Luego, consiguió pasar a la península, pero hubo de seguir huyendo hasta que su pista se perdió en un campo de exterminio nazi, donde mi familia está convencida de que murió. Una historia paralela a la del propio Carlos y su familia.

Es vibrante por lo que Carlos Galea apunta al final de cada capítulo de ese relato escrito por un capitán con ínfulas de héroe. Un triste episodio, pero un documento imprescindible para conocer la historia de Larache en los días de la rebelión que cambió la Historia de España para siempre.      

Sergio Barce, septiembre 2011.

Mohamed Sibari, Mohamed Akalay, Sergio Barce & Carlos Galea en Ambito Cultural de Málaga, en las jornadas LARACHE EN MALAGA organizadas por LARACHE EN EL MUNDO

También los avatares de la vida de Carlos, que él mismo me cuenta en una carta, merece ser reproducida:

 Carlos Galea Díaz. Nacido en Larache, en 1935. Pierde a su padre, el Brigada Juan Galea Borrero, en Septiembre de 1936. Ese mismo año, Carlos, con su madre, Concepción Díaz García, viuda a los 30 años, y su único hermano, Manolo, se trasladan a Cataluña, zona republicana. Viven en Ripoll, hasta 1938 en que se marchan a Barcelona, en espera de su evacuación a Francia, ante el avance del Ejército de los Nacionales. En el barrio de la Barceloneta sufren los bombardeos de los aviones Nacionales y alemanes.

En 1939 pasan la frontera de Francia, y son conducidos a un campo de refugiados reservado a niños con sus madres, cerca de Epernay, región de la Champagne. En 1940, ante la invasión de Francia por el Ejército alemán, vuelven a Larache, donde son acogidos por la abuela ,“Mamá Dolores”, que vive en una casa de planta baja en el sector del Barrio de Las Navas, llamado de la “Fuente”, por haber en ella una fuente pública que abastece a todas las viviendas cercanas. Desde 1940 a 1949 estudia en la Escuela Francesa de Larache. En 1950 se emplea en la Sucursal del Banco Central, en Larache. En 1957/58 cumple su servicio militar en el Grupo de Regulares Indígenas de Larache nº 4, luego nº 3 de Ceuta, en Alcazarquivir. En 1958 es destinado a la Sucursal de UNIBAN (Banco creado por la fusión de las oficinas en Marruecos de todos los Bancos españoles) en Alcazarquivir, donde es nombrado Interventor-Cajero. En 1968 es destinado a Rabat, con el cargo de Subdirector. Durante su permanencia en esta capital de Marruecos, la Embajada de España lo nombra Secretario General de la Beneficencia EspañolaEn 1975 es destinado a Casablanca, como Interventor General. Accede a estos importantes puestos en el UNIBAN por su dominio de la lengua francesa. Es elegido Presidente de la Sección en Casablanca de ADERMA (Asociación de Residentes Españoles en Marruecos). Permanece en esta ciudad hasta 1981, en que, obligado por los estudios de su hija mayor, se reincorpora a su Banco de origen, el Central, como Director de una Sucursal en Alicante.

Tras la prejubilación en 1992, comienza entonces su vida literaria.

En 2003 el Instituto Alicantino de Cultura Gil Albert, dependiente de la Diputación Provincial de Alicante, le publica LA CASTA MILITAR AFRICANISTA, 1936. En 2010 el mismo Instituto le publica el libro RECETAS DE LA COCINA NORTEAFRICANA. Además ha escrito el libro autobiográfico RELATO DE UN NIÑO DE LA GUERRA, en trámite de edición por el Servicio Editorial de la Librería Códex, de Orihuela; la novela EL CADETE, el libro histórico LA ODISEA DE JUAN RAMÍREZ, SOLDADO REPUBLICANO,  y el libro RECETAS DE LA COCINA SEFARDITA, todos ellos sin editar. Ha sido finalista en varios concursos de poesía, su afición preferida, y es autor de un POEMARIO.

ACCESO A RINCÓN GALEA:    https://sites.google.com/site/rincongalea/

 

 

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