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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 12


El detalle de este cuadro del pintor larachense Hakim el Harrak nos sirve de entrada una vez más a estos paseos que solemos hacer a Larache a través de las imágenes de sus calles y de sus gentes. Los colores de mi apreciado Hakim realzan la viveza y la belleza de una de las Medinas más hermosas de todo Marruecos.

Fadela Tadlaoui falleció hace unos días tras una penosa enfermedad. Tuve la suerte de conocerla, de compartir con ella momentos de alegría y jarana en Larache y en Madrid. La imagen anterior la hicimos precisamente en el Centro Hispano-Marroquí de Larache, donde ella nos cantó en un acto organizado por “Larache en el Mundo”, y nos regaló su voz prodigiosa, acompañada por el laúd de otro amigo, nuestro paisano el músico Abdelhay el Haddad.

En la foto de abajo, uno de los placeres de Larache, compartir la mesa con un suculento plato rodeado de los más queridos, en esta ocasión teniendo de anfitrión a Yebari: Sergio Barce, El Hachmi Yebari, mi hijo Sergio, mi madre Maru Gallardo, Fadela Tadlaoui y la mujer de Yebari, que cocinó como los ángeles. Recuerdo que Fadela nos contó más de un chiste, y nos tarareó una canción en voz baja. No me he resistido a rendirle un pequeño homenaje a su memoria.

Mi tía Maruja Burgos me ha dado la fotografía siguiente para colgarla del blog. Me parece una estampa increíble, de 1940, tomada en el Patronato Militar de Larache. En ella, entre muchísima gente, espero que podamos identificar a algunos más, aparecen: mi tía Maruja, Josele Gomendio, Isabel Timón, señorita Del Moral, hermana de Angel Palomino, sobrina de Pacheco, Emilio, Alex, Juan Vargas, Pepe Moreno, hermano de Minuto, Charo Cerezo, profes De Cózar y Salvador Antón, Angeles Gutiérrez Sastre

De ese color sepia, añejo, de un pasado ya lejano, al color esplendoroso del presente, con Larache bañada por la luz del sol…

De las fotos que me dio Paco Selva, hay varias con grupos, como las dos siguientes: la de arriba pertenece al Colegio Santa Isabel con su directora Doña Patrocinio, el propio Paco Selva de uniforme oscuro y Luis Morcillo con el traje beige. Los demás no los recuerda. Y la segunda, un grupo de buenos amigos: Juan Andrade, Miguel Ponce, Paco Selva, Cuqui Andrade, Zamorana, Lucio Dámaso, Rafa Gómez y Aurelio.

Y algunos establecimientos que le traerán recuerdos a muchos larachenses: el negocio de José Torres Aspe, El Arca de Noé o El Comercio Español, nombres fundidos a la historia de la ciudad.

También de hace ya bastantes años, la siguiente es una simpática foto de otro grupo de amigos larachenses: encima del caballo, Alberto Fuentes y Antonio Salles, y  delante del animal, Pepe García Gálvez y Diego Ramos “Guege”.

La música siempre ha sido algo consustancial a Larache. Mencionar a Don Aurelio Gómez es inevitable, como el del maestro Cherradi, por ejemplo. Hubo infinidad de grupos, y ésta es una vieja imagen de la Rondalla de Larache en la que aparecen Maria del Carmen y el Maestro Aller, debajo Carlota, Mari Carmen, Julia, Magdalena, Charo, Yoya y Rosi.

Otra foto maravillosa de Paco. Es del Festival Reyes de 1963, en la SEL, en la que aparecen muchas caras conocidas de aquel Larache inolvidable: Egea, Rodríguez, X, Sabater, José Luis Vázquez, Paco Selva, Antoñito Guerrero y Manuel Balaguer. Manu Balaguer cree que el rey mago de la izquierda es Dámaso y el rey negro Juanjo, y añade: yo que estoy al final tenia 18 años (el año que me fui a Madrid a estudiar).

Dice un precioso poema del escritor Mehdi Akhrif, en su libro “Malik al-hazîn” (La garza):

 

Prendiste tu secreto en

los espejos de las pupilas y me mostraste la quimera.

¿Acercaste tu prado

a los panales del roble para verme

como brasa del tamaño de un puño,

como grito atento a la tos?

¿Removiste un instante como espectro

el cubo del avaro para que yo te bebiera

y me resistiera a las hojas, desobedeciendo

su deseo, y te siguiera?

¡Plumas desperdigadas por

el puerto de Larache, no disimuléis!

Pues la voz es mi voz y la ausencia

es mi camino en la pasión.

Abandoné mi bandada y me quebré en el eco,

solo, dejando un agujero

en la ventana…

Colgué una dentellada indestructible

en tus altos racimos.

Larache,

¿quién saborea

cosas pasadas

que fueron mías

en una callejuela

cerca de

Laqbíbat,

y quién

canta provocando

el regreso

del graznido?

Tú escanciarás en mí y yo escanciaré en ti

El brindis del espejismo.

En la imagen anterior, en la puerta de la que fuera nuestra segunda y última casa en Larache, en el edificio de Uniban en la avenida Mohamed V, está mi madre, Maru Gallardo, conmigo y mis hermanas Marisol y Mónica Barce Gallardo.

Y ya que estamos con la entidad Uniban (la Unión Bancaria Hispano Marroquí) en el que trabajó mi padre, estas otras fotos me las envió Carlos Galea. En la primera, empleados de Uniban: Carlos Galea, Juan Vargas, Manolo Moya, Emilio L. Gambero. En la segunda, Africa Fernández y Carlos Galea. Y en la Playa del Matadero: Pérez, Mármol, Paco el cocinero, Carlos Galea y Cristobita.

La anterior foto, tomaba en la Playa del Matadero, me trae a la memoria la cantidad de playas hermosas que hay en Larache: la propia del Matadero, la Peligrosa, la Otra Banda, Miami, los meandros del Lukus… Y en esta foto que cuelgo a continuación vemos a Carmelita Vique y una amiga paseando con mucho garbo por la arena de la playa…

Raquel Fhima de Moryoussef, otra larachense hasta la médula, me manda esta foto en la que está un buen grupo de su familia, rama Fereres: Alberto Fereres, Elías Fereres, su mujer Estrella Melul de Fereres, Estrella Abecasis Fereres, Sara Fereres, Samuel Beneish, Aron Medina Fereres, debajo de Aron X, el hermano de Aron Jose Medina Fereres, al frente Mair Medina Fereres, hermano de Jose y Aron, Estrella Fereres y Samuel Fereres.

 

Pequeño paréntesis para introducir imágenes en color. Larachenses a los que aprecio y con los que he compartido instantes increíbles durante las jornadas que organizamos en Larache. En esta foto: Aicha Bekkouch, Razine Larbi y Abdeslam Akhrif.

Y en esta otra, tres maravillosas larachenses, en otra de nuestras actividades de Larache en el Mundo: Victoria, María Gutiérrez y Choni.

 

E inevitablemente, casi, he de colgar de nuevo fotos de algunos de nuestros equipos de fútbol. Gracias a la ayuda de Abderrahman Assili tengo el nombre de los integrantes del equipo del Chabab de Larache en la década de los 70. En esta primera aparecen: de pie, M. Douadi, Bennadi, Sahraoui, Abdelkader, Chemmar y Absellam. Agachados: Zemouri, Baatitem, Abbas, A. Doudi, Jilali y Baba Fetchah.

En esta otra, también del Chabab de la misma década de los 70, jugaban: de pie, Messari, Shouaib, Daoui, Zemouri, Oueld Issa, Lagdiri, Mouden, Zeruali y Chaouni. Agachados: Hassoun, Alouat, Bourbaa, Chemmar, Hilali, Redouan y A. Khlifi.

Muy anteriores en el tiempo, son estos otros dos equipos de nuestra ciudad, que Paco Selva me ha facilitado. El primero es Foto Navarro de estudios Vázquez, el equipo es el Juvenil Selva, con Cózar, Mula, Cristóbal y Máximo, aunque no reconoce a los demás. Y el segundo de los equipos es el equipo del Barrio de Las Navas, el barrio de mi familia paterna, y en este equipo aparecen, tal y como indica José Luis Vázquez: Julio Osuna, Paco Mula, A.L. Castillo, Quique Roda, Emilín Van-Eyk y Suisi. Agachados: Audax, Emilio «el Poli», Castaño (después del Real Madrid), Enrique Vázquez (su hermano) y Julián Roda, en el año 1952.

Dar por concluida otra página de este laborioso Álbum de Fotos de Larache, es difícil. Suelo  hacerlo con alguna imagen de la ciudad, una puesta de sol, el Balcón del Atlántico… Pero hoy lo cierro con la imagen de dos guapas larachenses en una fotografía que se hicieron en La Hípica: Cecilia Molinero y Maria Antonia Osuna. No me parece un mal punto y seguido.

Sergio Barce, marzo 2012

 

 

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LARACHE vista por… MUSTAPHA EL BOUTHOURY y por ABDELGHANI EL AMRANI

Escarbaba entre mis papeles. y me he encontrado con varias de las revistas que «Larache en el mundo» publicó hace unos años, sus Gacetas. Y entre ellas, he redescubierto dos pequeños artículos de dos amigos, de dos paisanos, y me han hecho revivir esos años, no tan lejanos aún. Al leerlos ahora, aunque sean del año 2005 y 2006, respectivamente, es decir, se escribieron no hace más de seis o siete años, su valor testimonial sigue siendo actual, pero algunas de las descripciones que se hacen de lugares o edificios de Larache, parecen mucho más lejanas, como si el tiempo hubiera volado excesivamente rápido. Pero traigo estos artículos de Mustapha el Bouthoury y de Abdelghani el Amrani porque me encantaron en su momento, porque me siguen gustando como están escritos -desde las tripas- y porque lo que escriben los amigos aumentan de valor con el tiempo. Y porque merecen ser releídos por sus paisanos.

Sergio Barce, marzo 2012

Larache

LA PENÚLTIMA VISITA A LARACHE

por Mustapha el Bouthoury

(publicado en La Gaceta Informativa de Larache nº 2

editada por Larache en el  Mundo, julio 2005)

   La verdad es que tendría que hablar de mi última visita a Larache puesto que todavía no he efectuado ninguna más, pero prefiero usar ese término porque no puedo evitar pensar que habrá muy pronto una nueva visita. Esto es que las llamadas de mi tierra nunca cesan. Tampoco hace falta ningún motivo especial para transformar los casi 80 kilómetros que me separan físicamente de ella en un agradable paseo. Además, en Larache, afortunadamente y a pesar de los pesares, sigue habiendo cosas bonitas.

Larache – Leones del Jardín de las Hespérides

Pero a parte de todo lo anteriormente citado, esta vez me llamó mi amigo Laabi anunciándome que estaba en Larache. Quedamos por la mañana del día siguiente en nuestro “café del té”. Y qué mejor que citarnos en ese rincón de nuestra querida ciudad estando los dos trabajando en Tánger. La verdad es que pensándolo bien, más bonito sería citarnos un día en Larache todos los hijos y amigos de Larache. También podrían ser siete días y volver a celebrar la Semana de Larache. ¿Quién, al asistir a la Semana de Larache, no disfrutó con ese mosaico de actividades culturales, y esos fuegos artificiales que le ponían el broche de oro, transformando el cielo de la última noche en una serie de obras de arte a base de luces y colores?

Al levantarme por la mañana, cogí la nacional bajo los suaves rayos de un sol radiante y me encontré con una carretera casi tan despejada como el cielo azul. Esto aumentaba considerablemente el poder disfrutar de los paisajes que alternaban el verde de los bosques de alcornoques, pinares y eucaliptos, frondosos en muchos tramos del recorrido, y el azul del mar cuando se interrumpía el bosque. En una de esas interrupciones, a escasos kilómetros de Larache, se ofrece al viajero una vista panorámica de la ciudad, antes de encontrarse con las ruinas de la ciudad antigua de Lixus.

Larache – Castillo Laqbíbat o de San Antonio

Luego viene el encuentro obligado y agradable, con esa enorme serpiente azul que da no sólo nombre a toda una región sino que también le lleva vida, en su movimiento sinuoso y gracioso hasta encontrarse con el mar. De este encuentro, entre el río Lukus y el Atlántico, sigue siendo testigo lo que queda del castillo Laqbíbat o de San Antonio. Un castillo que defendió a la ciudad a partir del siglo XIII hasta ser ocupado en 1911 y transformado en hospital militar por disposición del general Silvestre. Un esquinazo, tan injusto como incomprensible, ha hecho que ahora esté muy mal herido, por lo que no deja de ser un lunar en un paseo marítimo mejorable. Esperemos que la empresa que se hace cargo de convertirlo en hotel, respetando a la estructura exterior, actúe antes de que el lunar se convierta en un solar, y que las autoridades competentes le brinden todas las facilidades para no alargar aún más una triste lista de monumentos que ya sólo existen en fotografías o en nuestras memorias, y que desgraciadamente los más pequeños nunca podrán conocer por ellos mismos.

A la imagen triste del castillo, le siguió la de ese imponente balcón sobre el Atlántico, con esa preciosa panorámica que ofrecen sus 36 metros de altura sobre el nivel del mar. Luego cogí el primero de los ocho accesos a “la sartén”, como afectuosamente nos gustaba llamarla mi quinta y yo. Es la actual Plaza de la Liberación y el lugar de peregrinación cotidiano de los Larachenses. Sus cafés, con el Central como decano, siguen siendo un lugar privilegiado de encuentro, reencuentro o reuniones. En uno de ellos, famoso por sus tés, había quedado con mi amigo, y justo enfrente de él encontré un sitio para aparcar. Ahí estaba precisamente, puntual como siempre, junto a otro hijo de Larache, pintor y autor de los retratos que figuran en el libro recién publicado por Laabi. Otro autor más que ha sido inspirado por esta ciudad, como lo han sido Sergio Barce, Si Mohamed Sibari, Si Mohamed Akalay, Si Dris Diuri, Si Mohamed Choukri, Trina  Mercader, León Cohen y Jean Genet, entre otros. Este último ha sido, según su voluntad, enterrado en Larache como muchos otros, y es lo que me gustaría que pasara con mi cuerpo cuando llegue mi hora.

Sergio Barce & Mustapha el Bouthoury

Pero, de momento, mi única e inmediata preocupación consistía en sentarme frente a la plaza y disfrutar del sabor de ese buen té que sirven en ese café, en compañía de un querido amigo y de su acompañante, al que sólo conocía a través de sus obras artísticas. Después de los saludos y de las presentaciones, tomé sitio. Al sentarme, mis ojos ignoraron todas las personas que cruzaban por donde bueno les parecía y los coches a que estos sorteaban, y mi mirada se fijó en la última arcada de la derecha. Inmediatamente, mi mente inició un viaje en el tiempo. Me vi de niño, surgir de debajo de esa arcada, viniendo de mi casa en la calle Escala, y dirigirme hacia el centro de la plaza, ocupado por una fuente con unos preciosos pequeños azulejos ricamente decorados. Subí los peldaños que tenía en frente y me senté al borde para ver nadar unos preciosos pececillos rojos. No paraban de dar vueltas alrededor de un obelisco plantado justo en medio de la fuente. Unos bonitos recuerdos que desfilaban en mi mente como una película. Pero de repente, una silueta vino a formar una cortina ante mis ojos por lo cerca que se había puesto. Era un chico que, durante unos segundos y con una voz que no hacía honor a su estatura, nos ametralló por turno a mis acompañantes y a mí, con la misma pregunta:

– ¿Tsiri? ¿Tsiri? ¿Tsiri?…

Se trataba probablemente de otro limpiabotas de circunstancias, que formaba parte de alguna oleada más en busca de otros horizontes. Me recordó otro chico de la misma edad, muy correcto, que sacándole brillo a mis zapatos, me había revelado sus intenciones de cruzar el charco. Hace tiempo que no lo veo, y a veces me pregunto si logró llegar a su fin. No tuve tiempo de reaccionar porque el chico, en su posición, dificultaba la salida del camarero hacia la terraza para ponerle los tés a mis acompañantes.

A haíed a sahbi -le dijo el camarero al chico con una voz seca y con tono de recriminación.

El chico lo fulminó con la mirada, y balbució algo para sus adentros al mismo tiempo que se desplazaba hacia la mesa que estaba casi pegada a una columna. Lo seguí con la mirada, y una vez ahí reprodujo la misma escena desde su principio: el índice de la mano izquierda apuntando hacia abajo, la mano derecha agarrando una pequeña caja, un diminuto taburete debajo del brazo derecho, y la ráfaga a la cual tuvimos derecho nosotros también.

Larache – Plaza de la Liberación o de España, en enero de 2010

Al despejarse la vista hacia el centro de la plaza, pude entrever la nueva fuente que, con un simple plumazo, había usurpado el sitio de la anterior, llevándose por delante a ciertos azulejos que habían efectuado el viaje de Triana a Larache para hablarnos del Quijote. No sé por qué se reemplazó la fuente original por “eso” que está ahí, en mitad de la plaza y en estado continuo de deshidratación total. Así parece más bien un simple O.P.N.I. (Objeto Pegado No Identificado). Pero ¿no cabía una restauración si motivo había?

En Granada siguió la Alhambra en pie después de la Reconquista, y no se le dio esquinazo. Ahora, en verano, hay que esperar hasta una semana para poder entrar al castillo árabe. Y buena parte de los ingresos se destinan a conservar su resplandor. Bien es cierto que en Larache no tenemos castillos del renombre del de la Alhambra, pero son castillos nuestros y forman parte de nuestra historia, por lo que tienen su importancia. ¿O es que en Larache sobra la expresión “patrimonio cultural de la ciudad”?

Nada sería más justo y urgente que una buena toma de conciencia para preservar todo lo que sigue siendo original y distintivo de nuestra ciudad. Es un objetivo de nuestra asociación “Larache en el Mundo”, pero necesitamos conjugar todos los esfuerzos y ser solidarios en nombre de nuestro denominador común llamado LARACHE.

Puerto de Larache

SENTIRSE ORGULLOSO DE HABER NACIDO EN LARACHE 

por Abdelghani El Amrani

(publicado en La Gaceta Informativa de Larache nº 3

editada por Larache en el  Mundo, febrero 2006)

   Cuando un hombre conoce los sucesos de las generaciones pasadas, parece que ha vivido desde el comienzo de los siglos. Y si, además, recordamos un proverbio ya clásico que decía que «las ciudades cambian más aprisa que el corazón de los hombres» me viene a la memoria el pregón de la semana de Larache de 1971 del 13 al 22 de agosto, pregón que presidía mi difunto padre con otros miembros del comité organizador de dicha semana.

   En él se decia: «Pues bien, reflexionando un poco sobre esta idea, observamos que en nuestra querida ciudad hay algo que permanece constante, inmutable a través del tiempo, algo consustancial con Lixus: sus riquezas naturales -ciudad del mar, ciudad de la naranja-, su emplazamiento privilegiado; es ese tesoro respetuosamiente venerable que son sus Ruinas del Lixus -«nada es tan bello como las ruinas de una cosa bella»-, es la galanura y hospitalidad proverbial de los Larachenses… y algo que cambia tan aprisa como reza el pensamiento inicial: Nos enfrenta al binomio filosófico: lo constante y lo mudable, lo permanente y lo perfectible, lo que nos cimienta en nuestra valía y lo que nos hace laborar más y más por nuestra ciudad.

Larache

   Larache, playa y pino, simpatía y trabajo, estás en fiestas. Son las fiestas que premian tu labor, ya que, con tu esfuerzo, tu ciudad crece, se desarrolla, adquiere capitalidad. Y tú, forastero que nos visitas estos dias, no hagas bueno por una vez, por una sola vez, un antiguo proverbio árabe que dice: «Dios premia las visitas cortas», porque  ¡Larache Está En Fiestas!»

  Es de bien nacido el honrar y recordar: Mi padre Gali Merini, Hadj Yebari, Chemelal Mimoun, Kadiri Abdelhak, Daudi Abdellatif, Julián Aixelá, Modesto Pavón, Juan Paz, Damon Mohamed, Pepe Osuna, Isaac Ayaach, Mohamed Haouari, Ricardo Rios, José Gomendio, Shit Hassan, Bouhayachi Dehraoui, Lahbidi Idriss, Hadj Ben Sallah, Bendayan, Muñoz, etc… Judíos, cristianos y musulmanes, unidos en pro y a favor de algo tan hermoso como es el amor a la amistad, la convivencia y el respeto, todo ello basado en nuestra ancestral valía como personas, unidos por un destino común: Larache.

   Nada hay más dificil que rehacer la historia, en estos tiempos de confusion y prejuicios. Nos empujan a la ignorancia, al desconocimiento y al desafecto de nuestra generación hacia aquellas  gentes que son ya polvos de los siglos. Por eso, y por mi condicion de Larachense, felicito toda iniciativa y labor emprendida por TODOS Ustedes y en especial a mi amigo Ahmed y sus colaboradores. Soy testigo de sus inicios. ¡Debes creerme, su iniciativa está llena de amor y de esperanza para un futuro mejor, pero que necesita de ayuda y colaboracion ! Si no, Larache está perdida. Basta ver lo que están haciendo con ella. ¿estoy equivocado? Hacen falta más hechos que dichos. Por la memoria de nuestros antepasados y por el futuro de nuestras generaciones. Don Aurelio fue mi maestro, su hija es amiga intima de mi madre, Touria. Ahmed y su familia son mi familia. Deseo que mis hijos estén orgullosos de la ciudad que vió nacer a su padre. Que el faro de Larache nos ilumine y guie nuestros pasos. Deseo que la concordia entre los seres humanos sea una realidad y que el orgullo de ser de Larache sea nuestra fuerza y esperanza para lo mejor de este mundo. Un abrazo para todos desde mi corazón.

Larache

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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 9

Página 9. ¿Y si vamos en barca? No sería mala idea irnos hasta la otra banda, coger una de las barcas, y que nos lleven hasta la escalerilla del embarcadero… Y, desde allí, cruzar el puerto, y subir por la calle Real… Mohamed Guennouni viene en nuestra barca, es un deportista nato, cada mañana os lo podéis encontrar corriendo, muy temprano. Le encanta correr maratones. Y Guennouni, qué buena gente es, le pide el barquero que le deje uno de los remos y aquí está, en plena acción, bogando para llevarnos al embarcadero…

Y ya en Larache, siempre en este juego malabárico de épocas que se cruzan y que van y vienen igual que las olas que lamen las escalerillas del puerto, comenzamos a reencontrarnos con otros paisanos, con viejos amigos, con rostros que hemos olvidado pasajeramente, pero que siguen en alguna parte de la memoria…  En las tres siguientes fotos, decubrimos, en la primera de ellas, a los empleados de Uniban echándose unas copas y un buen picoteo, de izquierda a derecha: Eusebio Garre, Manolo López Gambero, Rafael Subiza, Mauricio Matamala, Germán Núñez Mendoza, Francisco Ruiz Lagomazini, Domingo, Vicente Chapaprieta, Antonio Alberca, Jose Luis Amado, Julio de las Marinas, Antonio Barce (mi padre) y Luis Lladó. En la segunda foto, en los jardines del Balcón del Atlántico, mi hermana Marisol Barce flanqueada por Paqui y Juan Antonio Martín. Y en la tercera imagen: el fotógrafo Enrique Vázquez con Juan Manuel González, y atrás Joaquín Arriado Cardosa acompañdo de algún amigo.

Ya que he mencionado el fotógrafo Enrique Vázquez, esta bella imagen con el local en elque ocupaban los Estudios Vázquez. de fondo…

Hace unos años, en 2005, nos reunimos en Madrid una gran cantidad de larachenses al constituirse la aociación cultural Larache en el  Mundo. Aquí posamos juntos: Choni, Vindemial Aldea, María Gutiérrez, Abdul, Carmen Allué, José Luis Gómez, Pilar Ascaso, Antonio Mesa, Pepe Edery, José Manuel Galindo, Latifa, Sergio Barce, Victoria, Angeles Ramírez <Ange>, Abderrahman Lanjeri y Paco Muñoz.

Para los de más edad, supongo que ver algunos rótulos o nombres les traerá recuerdos imborrables. En la página de una revista gráfica del año 1940, se anunciaban los siguientes negocios de Larache:

Posiblemente en este pequeño viaje de paseo por la ciudad, volvamos una vez más a la Hípica. Y más en estos días, en los que nuestros paisanos, contra viento y marea, tratan de impedir que la vieja Hípica, el pequeño reducto de arbolado, lo que queda de aquel hermoso lugar, no se pierda irremediablemente. En esta fotografía, de 1952, Jacob Cohen con sus dos hijos: León y David Cohen Mesonero.

Me  gusta construir este album porque creo que supone un instrumento de unidad, de vínculo, una forma de reunir a cuantos larachenses conozco, directa o indirectamente. Aunque, por lo general, suelo traer a quienes trato o he tratado de manera personal. Por lo general, se construye un invisible vínculo de afecto. Por eso suelo traer los rostros de quienes actualmente están en Larache, una manera muy discreta de decir que Larache no es sólo el que vive en la memoria o en la nostalgia de muchos, sino, y sobre todo, el Larache actual. Por eso, al pensar en quienes suelo encontrarme por sus calles cuando regreso, me he acordado de Morad. No es difícil encontrarse por Larache con Morad Jah, que hace muy poco me enviaba un amable y cálido  mensaje. En esta fotografía, junto a su amigo Youssef Elaroubi.

La siguiente fotografía es muy curiosa. Parece una estampa de una época lejanísima en la que un grupo toma té. Lo curioso de la imagen es que, la chica que aparece a la derecha, es mi madre, Maruchi Gallardo Martínez. Siempre me ha encandilado esta fotosuya, tan marroquí.

Me encanta también insertar en el álbum a quienes guardo un cariño especial, como son José Luis Rodríguez y Emilia Souza. No quiero ser reiterativo, pero conocer a ciertas personas, como ellos, te demuestra que hay mucha gente de y en Larache que merecen la pena.

Desde que hemos desembarcado a las escaleras del puerto, hemos recorrido varias calles y lugares de la ciudad. Pero, al subir, al callejear por la Medina, nos hemos encontrado con curiosidades tan nuestras, tan larachenses, como los propios callejeros, algo único en Marruecos, como éste:

Otro de los larachenses que te marcan de verdad, que se convierten en un amigo para el resto de tu vida y a quien sabes que podrías acudir si fuera preciso, es José María López Cobos. Si hay alguien desprendido y generoso, es él.

Pasamos por el Balcón. Viajamos en el tiempo, muchos años atrás, y vemos a Ernesto Coloma con un grupo de amigos bajando las escalerillas…

Joaquín me envía esta instantánea. Después de muchos años, los viejos amigos se reencuentran una vez más, y recuerdan y se apasionan rememorando el Larache de su juventud… De izquierda a derecha: Vázquez, Calbo, Pepe García Gálvez, Pepe Edery, Joaquín García Camúñez, Ricardo Toledo y Antonio Úbeda.

En la imagen de la asamblea de Madrid de 2005, veíamos a Carmen Allué. Pero en esta otra, aparece también ella hace años, cuando era niña, junto a varios amigos. Detrás de ella, la esposa del doctor Dalebrok. Y la propia Carmen explica que es una fiesta de su cumpleños, y reconoce delante suya, en primera fila, a su hermano Kike, y detrás, señalada con una «x», Candidin y a su lado su hermana Mary Pepa Albarracin. Añade Adela Manso que, en primera fila al lado de Kike, están Jose luis y Carlitos, los hijos del Doctor Jose Pérez Azorin, médico militar, que vivían en el Balcón del Atlántico.

En las dos siguientes fotos, vemos, en la primera, a los hijos de José Luis Amado. Y en la segunda, a mis hermanas, Marisol y Mónica Barce, en el salón de casa, creo que en la última en la que residimos en Larache, en el edificio de Uniban, recién despertadas porque habían llegado los Reyes Magos para entregarles sus regalos… Qué recuerdos tan emotivos, tan especiales, tan diferentes… Lo que no sé, en este caso, quiénes eran Melchor y Gaspar…

Todo eso parece ahora tan lejano… Los recuerdos de la infancia, los días de cabalgata por las calles de Larache, los carnavales en el Casino, el tiro al plato en el Balcón, los partidos en Santa Bárbara, la fiesta del cordero, la romería de Lalla Mennana, el Purín, fin de año en el Palacio de la Duquesa de Guisa… Pero ya digo que esto es un continuo salto en el tiempo. Y aquí vemos a Abdeslam Soltani, fotografiado por Itziar Gorostiaga, que nos mira con esa ingenuidad suya, también son esa picardía socarrona. Abdeslam es otra persona fantástica de las que tengo la suerte de conocer.

Y Pepe y Elisa, aquí tan felices en medio de la Medina de Larache… Cómo se les nota que están disfrutando del pueblo… También son especiales, muy queridos.

Y a todos nos vigila Okyanus, el Dios del Océano, representado en las ruinas de Lixus… Como en esta máscara representativa del dios mitológico que parece vigilarnos, mirándonos desde el Olimpo o desde algún lugar no tan lejano, quizá lo haga con el rabillo del ojo, con cierto afecto… Eso espero.

Tal vez, Okyanus mire a tres bellezas larachenses paseando por la antigua Plaza de España… Maite, Maleni y Rafi...

Y quizá se crucen en su paseo con Joaquín García Camúñez, Rafael Andrés Ruz y Fernando Galeote Pérez.

Qué preciosidad de plaza que s eha ido marchitando con el tiempo, igual que las viejas fotografías en blanco y negro que se volvieron sepias…

Y si sales de la misma plaza, ahora de la Liberación, entras en la Avenida Hassan II y llegas en dos pasos al Café Valencia… Y allí te encuentras sentados, tomando su té verde, a Mari Carmen Revilla con su inseparable y querido Ahmed Argal. Por supuesto, Ahmed se levanta y se te acerca enseguida para saludarte, abrazarte y comenzar a contar mil anécdotas de sus años mozos… Qué buen hombre, Ahmed.

Como lo es mi amigo Oualid Alkhou, al que vi en Madrid, y luego en Larache, y otra vezen Larache, y con el que mi hijo Sergio se lo ha pasado tan bien.

Otra debilidad, imposible de soslayar para mí: Faris y Hanan Yakoubi. Aquí estábamos creo que en el salón de arriba del Café Atlántico… Ellos son familia. No sé cómo expresarlo de otra manera. Supongo que es así de simple.

Ya he hablado otras veces de la Galería de Are Lafnar de Larache… Pasamos por su puerta, camino del Zoco Chico. Y en su interior nos encontramos a tres amigos más: Abdelfetah, pintor delicado, del que guardo un precioso dibujo al carboncillo del Castillo de San Antonio, Mohamed, que dirige la galería, y Aziz Bouhdoud, que nos regala tantas imágenes incomparables de Larache…

Otra pareja muy entrañable para mí, y que también son increíbles. Supura Larache por todo el cuerpo. Emilia Vázquez y Alejandro Escoto. Se hacen querer muy fácilmente.

Es posible que nos encontremos en Santa Bárbara algún partido de fútbol… En esta ocasión en el equipo están, entre otros, Rafael Cárdenas, que es el portero, Daniel Calbo, Joaquin García, que es el tercero de arriba desde la izquierda… El resto, no lo sé.

Veo unas figuras correr y juguetear por el espigón… Parece que se han sentado en sus escalerillas, y ahora los distingo: son León Cohen y su hermano David…

El paseo va acabando. Llegamos en barca, con Guennouni remando… Nos marchamos de la misma manera. Y al montarme de nuevo en la barca, dejo todas estas imágenes en el aire, y me alejo en dirección de la otra banda, disfrutando de la brisa y del suave oleaje, oyendo el chapoteao de los remos al hundirse en el agua, pero lo disfruto como algo mágico porque ahora lo hago junto a mi hijo Pablo...

Pero volveremos… Sergio Barce, febrero 2012

 


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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 3

Tercera página de este peculiar album de fotografías de Larache. Y aunque es de fotos, hoy enseño el pueblo desde el pincel del pintor larachense Manuel Balaguer, del que tenéis amplia información en el blog. Un paisaje en el que explota de forma natural el color vivo y deslumbrante de las aguas del río Lukus, recobrado por la mirada penetrante y atenta de Manu Balaguer, tras la que sin duda se esconden las añoranas de su pueblo…

Mi abuelo paterno, Manuel Barce, trabajó en la tienda de La Bandera Española. El local se encontraba situado donde hoy, y desde hace muchos años, se ubica el Bazar Yebari, ese lugar al que acuden todos los larachenses cada vez que regresan a la ciudad. Creo que fue hace no más de dos años, cuando El Hachmi Yebari decidió darle un buen repaso al bazar…

 Aquí está El Hachmi Yebari contando dinero, como siempre, en el Bazar. El Hachmi es una parte fundamental de mi infancia, y lo consideramos como alguien más de la familia. Cuando empezó esa obra, como digo, al picar la fachada del bazar fueron resurgiendo del pasado las palabras que anunciaban La Bandera Española, como si se hubiesen mantenido ocultas durante todo este tiempo. La imagen resulta curiosa, y en cierta forma hermosa, especialmente para nosotros.

Mi abuelo siempre trabajó en ese local, y luego estarían a su lado mi tío Pepete y la que sería su mujer, mi tía Maruja. En la siguiente imagen, estoy yo, Sergio Barce, junto a mi amigo Manolo Martín, el que creo el pintor «de brocha gorda» que se llamaba Messod, si no es así espero que me corrijan, y mi abuelo Manuel Barce.

Si El Hachmi Yebari es parte de mi infancia, también lo es Mohamed Sibari. El padre de Sibari era compañero de mi abuelo materno Manuel Gallardo, en el cuerpo de la Policía de Tráfico, y, de pequeño, Sibari siempre estaba en la casa de mis abuelos. Luego, fue quien hizo de <carabina> para mis padres cuando comenzaron a salir. Sibari es parte de la historia de Larache, no hay dudas sobre esto. En la siguiente fotografía estamos los tres juntos: Yebari, Sibari y yo.

 En Larache hay personas que se han convertido en auténticos personajes sin los que la ciudad no sería la misma. Ya digo que tanto Yebari como Sibari son de los más queridos, pero no hay que olvidar a otros. Es el caso de Dris Sbaihi. Dris, fotógrafo, guardó en su cámara los retratos de las últimas generaciones de larachenses, y también lo hizo con la propia ciudad de Larache. Dris Sbaihi es una de las personas más bondadosas, entrañables y queridas que he tenido el privilegio de conocer. Siempre sonreía. ¿Hay alguien en Larache que no lo recuerde de esa manera? Caminando con sus andares desgarbados, distraído, con la cámara colgada del hombro, siempre vestido con un traje impecable, con corbata, la camisa blanca, y cuando te veía parecia despertar de sus elucubraciones, y entonces sus blanquísimos dientes asomaban en esa sonrisa imborrable que te daba la bienvenida o que parecía declararte una vez más su amistad. Murió atropellado por un vehículo de la manera más absurda, y el destino nos robó a un amigo y a una buena persona. Sólo guardo de él una fotografía que le hice cuando estuvimos de visita en Alcazarquivir, estaba junto a Mohamed Laabi.

Recuerdo que estábamos hambrientos, y Sbaihi me dijo al oído: Sergio, ven conmigo, nos vamos a comer unos pinchitos… Y me llevó a un estrecho callejón, pidió dos cocacolas, pinchitos y unas tortas de pan. Fueron los mejores pinchitos que he comido en mi vida, con Dris Sbaihi, el fotógrafo, un buen hombre con un corazón que no le cabía en el pecho. Y ahora que le veo en esa imagen congelada, no puedo evitar la emoción.

Fadela Tadlaoui es otra larachense que merece ser citada. Una mujer de carácter, con una voz deliciosa. En una de las jornadas celebradas en Larache, en la casa de Mohamed Mrabet, en el barrio de la Alkazaba, quienes estaban allí insistieron para que cantara, y cuando Fadela  lo hizo, todos  nos pusimos a batir palmas entusiasmados.

Fadela Tadlaoui

  Luego, volvería a hacerlo en las Jornadas que Larache en el Mundo organizó en Madrid, y allí lo hizo acompañada por el laúd de otro amigo larachense, Abdelhay el Haddad. La simpatía de Fadela es desbordante, una gran mujer.

Y si volvemos por un rato al Balcón del Atlántico, nos encontramos con alguna que otra estampa del ayer… 

En esta imagen, tomada junto al viejo Casino, están: Francisco Javier Palarea, Luis Simón, Hassan, Jose María López Garry, Rebollo y Antonio Bertomeu. Ya se ve que han pasado los años, sólo hay que ver las campanas que gastábamos en los pantalones… Por suerte, con algunos de ellos, sigo aún en contacto, cosas de Larache, que nos ha hecho valorar tanto el sentido de la amistad, y que nos obliga a no soltar las amarras que nos siguen atando unos a otros. Y también por suerte, seguimos estrechando lazos con larachenses de ahora, en la siguiente imagen, asomada al Balcón, está Wydad, dulce, paciente y educada; su familia siempre nos ha abierto su casa, especialmente a mi madre que no se despega de la suya cuando está de visita en la ciudad.

 De entre los personajes larachenses que más arriba mencionaba, y que todos llevamos grabados en la memoria, está también Ahmed Argal. Menudo, nervioso, con su fez en la cabeza, se acerca emocionado y te coge del brazo y comienza a recordar sus tiempos trabajando para Revilla, en la carnicería, y se emociona quizá pensando en su juventud, en los buenos años, y su añoranza te llega a lo más profundo. Cordial, servicial, un hombre modesto pero entrañable y muy querido. En esta imagen, joven,  cogiendo de la mano a Mari Carmen Revilla, su ojito derecho.

En fin, otro pequeño viaje por las estampas de Larache, espero que fructífera o, al menos, entrañable.

Sergio Barce, enero 2012

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