
CUALQUIER VERANO
Pudo ser cualquier verano de aquellos años. Pongamos el del 71. Verano del 71 (casi el título de una película). Con el verano llegaban las vacaciones, y con las vacaciones el obligado viaje a Málaga para pasar unas semanas con mis abuelos. Cruzábamos el estrecho en el Ibn Battuta. Recuerdo que desembarcábamos en el puerto de Algeciras, tras una larga travesía desde Tánger. Entonces todo era más lento, y todo estaba más lejos. Me acuerdo que desde popa veía a los delfines dar saltos sobre las olas mientras perseguían a nuestro barco. Ya apenas hay delfines.
El Renault 10 de mi padre, con matrícula marroquí y Sigue leyendo →

¡Hay moros en la costa!—el cúmulo de muchos años de investigación, lectura, entrevistas y erudición por parte de su autor—es una obra de capital importancia en la divulgación de la valiosísima obra de autores y autoras marroquíes contemporáneos de expresión castellana y catalana. Se trata éste de un corpus hasta ahora poco y no muy sistemáticamente estudiado, salvo en contados artículos sueltos por un puñado de críticos—sobre todo marroquíes—y por el mismo Cristián H. Ricci quien, desde el principio, ha ido marcando la cartografía de este campo, delimitando el área de estudio y, ante todo, se ha entregado con pasión a la labor de diseminar la obra de estos escritores.
Hoy por hoy, se conocen bien los nombres de Laila Karrouch y Najat El Hachmi, por la importancia y novedad de ser las primeras escritoras bereberes-catalanas en publicar obras de autoficción y narrativa de gran calidad en catalán. De cualquier manera, el lector podrá descubrir entre estas páginas, gracias a la generosidad y el trabajo incansable de Ricci, a otros valiosísimos escritores de importancia capital para las letras hispanas y catalanas. Entre ellos y ellas, cabe mencionar a las escritoras marroquíes de expresión castellana desconocidas para la mayoría de estudiosos de la literatura contemporánea en castellano, como lo son Sara Alaui, Karima Aomar Toufali, Sanae Chairi, o Lamiae El Amrani, quienes a partir de esta sustanciosa obra de Ricci empezarán, sin duda, a recibir la misma atención de la que han gozado Karrouch y El Hachmi (y más recientemente el también amazigh-catalán, Saïd El Kadaoui). Y también rescata el crítico argentino la obra de grandísima calidad de narradores de deliciosa pericia e intrincadas armazones narratológicas como Larbi El Harti, Ahmed Ararou o Mohammed Lahchiri, felices descubrimientos, lectores, al menos para la que estas líneas redacta.
Ricci apuntala su estudio de los autores más recientes delineando la historia literaria hispano-marroquí y rescatando nombres como los de Mohammad Sabbag, Mohamed Ibn Azzuz Hakim, Mohamed Chakor, Said Jdidi y, más recientemente, Mohamed Sibari, Ahmed Daoudi, Abderrahman El Fathi, Mezouar El Idrissi y Mohamed Bouissef Rekab—narrador prolífico y de gran impacto en las letras hispano-marroquíes. Y por si fuera poco, Ricci nos devuelve—o nos coloca en su apropiado contexto—al “escritor fronterizo” larachense-malagueño Sergio Barce Gallardo, cuyas novelas bien merece la pena conocer y estudiar.
(…) Ricci no sólo se conforma con presentarnos y analizar a los nombres y sus obras más importantes de este canon de la literatura marroquí fronteriza en castellano y catalán, sino que aquilata su estudio con acercamientos eclécticos pero efectivos provenientes de los estudios literarios hispánicos y marroquíes, de los estudios de frontera y migración y de la teoría poscolonial—no sólo aquélla producida en naciones de la Commonwealth inglesa o en el ámbito de la literatura de expresión francesa, sino especialmente aquellas teorizaciones procedentes de Latinoamérica y autóctonas del Maghreb, insistiendo así en un importantísimo y necesario diálogo entre las naciones del llamado “sur global”. Tal vez en este privilegiar las conversaciones sur-sur radique una de las mayores contribuciones de su autor, amén de la mencionada labor de divulgación de la obra de escritores y escritoras marroquíes que merecen una mayor atención, más allá de los oportunismos del mercado editorial.
(…) …el estudio de Ricci cumple con el propósito de su autor de demostrar cómo los escritores marroquíes de expresión castellana, al hacer suya la lengua de Cervantes, intentan “dar universalidad al discurso a través de una lengua que es hablada por más de 400 millones de personas y, de este modo, acercar a los lectores hispanohablantes a sus perspectivas y apoyar ‘su causa.’”
Sólo queda darle las gracias a Cristián H. Ricci por la enorme labor de recopilación, diseminación y trabajo incansable que ha llevado a cabo para dar voz y publicar un valiosísimo corpus literario que está necesitado de mucha más atención… (…)
Gema Pérez-Sánchez
(…) Tanto las “historias” de Lahchiri como las novelas y cuentos de Sergio Barce poseen un intenso contenido autobiográfico en el que se refleja una vida marcada por el cruce de culturas. Sus narraciones son fundamentalmente un ejercicio de nostalgia y de memoria crítica por un mundo, el de su niñez y adolescencia, en el barrio ceutí Príncipe Alfonso (Lahchiri) y en el casco viejo de Larache (Barce Gallardo). Lahchiri reconoce que no sólo había empezado a publicar sus cuentos en el periódico La Mañana “para llenar columnas”, sino que lo que más le llevaba a escribir era su afición por adentrase en “temas tabúes para nuestra escritura en árabe, como historias de primeras experiencias sexuales de adolescentes con prostitutas o mujeres adultas o de chicos arrastrando el temor –mejor dicho el terror–a ser sodomizados” (2007b: 28). Por otro lado, y a pesar de que “el libro de [sus] sueños estaba escrito en árabe, soñaba (como todo hijo de Adán picado por la literatura) con escribir un buen libro o varios buenos libros y ganar[s]e la admiración de [sus] amigos, colegas y alumnos” (1995: 6). De forma análoga, en la novela de Sergio Barce Una sirena se ahogó en Larache el personaje Tami, un niño de familia proletaria de nueve años al que le diagnostican un mal incurable que podría acabar con su vida en cualquier momento, sueña con escapar de la mísera realidad que le rodea, alterna la imaginación desbordada con sus correrías, con los cuentos de piratas, héroes y monstruos del mundo árabe-musulmán relatados por su abuelo, El Hach, y con su anhelo de aprender a tocar el laúd para conjurar así el terror, la decepción por los suyos (en particular de su padre, Mohammed) y la perversidad de otros niños y adultos que se aprovechan de él psicológica y físicamente. (…)
12 de marzo, de 18:30 a 20:30.
13 de marzo, 12:30.
13 de marzo, 20:30.
17 de marzo, 10.00.
18 de marzo, horario a confirmar.
19-20 de marzo
Lixus,
un patrimonio histórico auténtico
por Abdellatif Lalami
Conservar nuestros vestigios debe ser una de las prioridades fundamentales no sólo de la ciudadanía sino también de las autoridades competentes, función pues que ha de ser sostenida entre ambos para valorizar a nuestros ancestros, poniendo así de relieve un pasado rico en acontecimientos y monumentos históricos que no son sino el reflejo concreto de nuestra identidad. El ejemplo más evidente de lo que trato de exponer lo tenemos en Lixus. Sigue leyendo →

Acabamos de llegar de Madrid, agotados pero satisfechos. La presentación estuvo muy bien, mucha gente, buena acogida, buenas ventas (todo hay que decirlo) y, sobre todo, la oportunidad de compartir un buen rato de charla interesante con nuestros autores de la periferia y de la ultra periferia, como dijo la tinerfeña Felicidad Batista.
Estuvimos con Herminia Luque, que nos habló de la comunión entre las palabras y las imágenes; con Antonio Briones —genial y muy divertido— quien, a pesar de llegar del dentista, habló con mucha soltura de la dificultad de publicar en España; con Gonzalo Muro que deslumbró al público (especialmente al femenino) hablando de las ‘Musas’.
Con Felicidad Batistas que nos invitó a buscar los libros invisibles; con nuestra María Tordera recordando los primeros momentos de la Generación Bibliocafé; y con Sergio Barce que nos sorprendió con su aparición y que contó ‘toda la verdad’ sobre la GB, incluso se atrevió a calificar al Sr. editor de Centurión y a los autores como los esclavos —en la célebre escena de Ben-Hur— que bogaban en las galeras a ritmo de tambor (absolutamente genial).
Como editor, y hablando muy en serio, esa tarde llegué a la conclusión de que tenemos una magnífica materia prima, unos autores brillantes y con muchas ganas de seguir haciendo cosas. Personalmente creo que lo mejor de toda esta aventura ha sido el conocer a este grupo de locos geniales enamorados de los relatos.
Y como Centurión prometo que en el próximo libro trataré mejor a los esclavos/autores: les daré agua de vez en cuando para que sigan bogando. Gracias a todos, sois formidables.
¡Ah! y los madrileños acabaron con la picaeta valenciana, no quedo ni un «cacao».
Mauro Guillén
El acto fue todo un éxito. La Librería Lé, simplemente fantástica, es alentador ver un establecimiento como éste, y presentar un grupo de autores y nuestros libros rodeados de otros libros. Mauro Guillén presentó a la Generación BiblioCafé de una manera tan sencilla como impetuosa, y eso nos hace concebir esperanzas de que vamos a llegar muy lejos con este proyecto. Pero lo mejor para mí fue conocer en persona a los integrantes del grupo que acudieron al acto, de todos me llegó la sensación de que nos une una camaradería inquebrantable. También percibí que los asistentes y curiosos se sorprendieron de nuestra fuerza y de nuestras ganas, y el contagio los animó a adquirir los ejemplares de nuestros relatos. No hay mejor señal de que esto funciona.
Sergio Barce
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