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7529-31 / MARRUECOS

Eso es lo que pone en la placa con fondo negro y caracteres metalizados: 7529-31 / Marruecos (Almaghrib).

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Es la matrícula del Renault 10 de mi padre, el coche familiar cuando vivíamos en Larache. Aún recuerdo el día que apareció con él. Mi madre y yo (y quizá alguna de mis hermanas también, Marisol o Mónica) estábamos asomados a la ventana del salón de casa, en la avenida Mulay Ismail, frente el jardín del Balcón del Atlántico, y lo vimos llegar desde la plaza de España, despacio, casi al ralentí, como si le diese miedo acelerar o quizá para que su entrada fuese más majestuosa. Se detuvo justo bajo la ventana, y se abrió la puerta del conductor y mi padre, en mangas de camisa, salió del interior, apoyó un brazo sobre el borde de la portezuela y nos miró sonriente ajustándose las gafas de pasta negra. Salí disparado y bajé las escaleras de dos en dos. Cuando aparecí en el portal, mi padre abrió enseguida la puerta trasera del coche y yo seguí corriendo y me lancé en plancha sobre el asiento trasero de cuero  negro, como si me tirase a una piscina. Olía a nuevo y a limpio, y me pareció enorme, un cochazo. Me pegué a la otra puerta y bajé el cristal de la ventanilla, sorprendido de que la manecilla que giraba con una mano pudiese obrar ese milagro. La brisa movió mi pelo lacio (entonces sí tenía el cabello lacio, y rubio) y asomé el antebrazo, sentándome de manera muy formal, como aguardando a nuestra primera salida. Pasaba muy cerca, por la acera del jardín, Fatima El Bouhtoury y una de sus amigas, vestidas con el uniforme de su colegio. Como siempre, me observó con sus grandes ojos almendrados, levantando el mentón, altiva y distante, pero con una medio sonrisa retenida en los labios, con esa manera de mirar de las niñas cuando les gusta algún niño de su edad, pero al que en principio quieren hacer creer que les es indiferente. En esa ocasión, no me importó que me ignorase. Lo que yo quería era que mi padre se pusiese al volante cuanto antes. Solo lo hizo cuando bajó mi madre, que al sentarse en el asiento delantero dijo qué bonito, Antonio. Mis hermanas se sentaron a mi lado, y por fin dejamos el Balcón atrás. Pasamos junto a Fatima y su amiga, que miraron de reojo nuestro coche, tal vez a mí, pero yo fingí que no las había visto, sin girar el cuello. Era mi venganza.

El Renault 10 recorría las calles como un Rolls. Subimos la cuesta de la plaza, pasamos frente al Palacio de la Duquesa de Guisa y fuimos hasta el Vivero y la Hípica y regresamos luego por la avenida Mohamed V. Un trayecto de prueba con resultados más que satisfactorios. Al estacionar frente a casa, José Miguel López se acercó y le dijo a mi padre vaya coche, macho, y miró el salpicadero. Vaya coche, repitió. Yo ya me había bajado y me acercaba a Lotfi Barrada y a Luisito Velasco que me esperaban sentados en la balaustrada comiendo pipas. Hemos visto a Fatima, dijo Lotfi. Y yo, le respondí; pero lo hice distraídamente, como si no quisiera hablar del asunto.

Sergio barce, junio 2021 

CRÍTICA A “UNA PUERTA PINTADA DE AZUL”, DE SERGIO BARCE, EN EL DIARIO IDEAL DE GRANADA, POR JOSÉ SARRIA

De nuevo de la mano del poeta José Sarria, su crítica sobre mi libro de relatos Una puerta pintada de azul (Ediciones del Genal, 2020) en el Diario Ideal de Granada. Agradecido por sus hermosas palabras.

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EL FERRY “IBN BATOUTA”

 

Ahora que las relaciones entre España y Marruecos se complican por problemas meramente estéticos, por cuestiones que a la inmensa mayoría de los marroquíes y de los españoles les perece que se pueden tratar sin tantos aspavientos y sin regalar carnaza gratuita a esos que aprovechan cualquier disputa para azuzar el odio, por asuntos creados para desviar la atención de otros más acuciantes, veo una foto del barco “Ibn Batouta” y esta simple estampa me es suficiente para añorar Marruecos y a su gente. Tras estos meses de pandemia, anhelo volver a viajar hasta allí, necesito regresar a la tierra amada, abrazar a los amigos.

Ese barco pintado de blanco y amarillo era un ferry de la compañía Limadet (Lignes Maritimes du Detroit) que unió, que nos unió, a partir de julio de 1966. Cubría la travesía entre Tánger y Málaga. Luego, años después, pasó a realizar la ruta de Tánger a Algeciras.

El “Ibn Batouta” era mi barco. Yo era un niño y ese ferry me parecía un gigante. Recuerdo que, en las vacaciones de verano, dejábamos Larache montados en el Renault 10 de mis padres, también amarillo, con matrícula marroquí, y llegábamos al puerto de Tánger y ahí comenzaba la pesadilla de mi padre. Meter el vehículo en el barco era entonces toda una maniobra de pericia, porque los operarios deslizaban dos largas y estrechas planchas que unían el muelle a la boca de la bodega del “Ibn Batouta” y los coches debían introducir sus ruedas justo en esos dos railes metálicos mientras el ferry se balanceaba. Mi padre sudaba cada vez que se enfrentaba a esa prueba, temiendo no acertar y que el coche quedara colgado en el aire o, peor aún, pudiese caer al agua. Pasado ese mal trago, que se repetía al desembarcar, llegábamos a Málaga, donde residían mis abuelos maternos, que nos esperaban ansiosos por tener noticias de Larache, que ellos habían tenido que dejar en el 57 y que tanto añoraban.

Cuando el ferry hacía la travesía a Málaga, el viaje por mar se hacía eterno. Y cuando cambió para cruzar de Tánger a Algeciras, el trayecto en coche también resultaba interminable con esas carreteras de un solo carril en cada sentido. Esos eran viajes de verdad, bajo el calor del mes de julio o agosto, sin aire acondicionado, solo con las ventanillas bajadas, a poca velocidad porque los coches entonces no tenían la potencia de ahora, cargados hasta los topes, con la baca llena de maletas y regalos, con cinco personas metidas en el interior del Renault 10. Viajábamos de la misma manera que los emigrantes marroquíes que cruzan Europa. Exactamente igual. Pero aquellos eran viajes inolvidables. Luego, al finalizar las vacaciones, regresábamos a Marruecos, a Larache, ilusionados por volver.

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En uno de aquellos viajes en el “Ibn Batouta”, en mi barco, me perdí. No sé cómo lo hice, pero mis padres no daban conmigo y, mientras los delfines acompañaban el avance del ferry (no me lo invento, era así, el mar lleno de bellos delfines saltando a los costados del barco) yo me adentré por alguna zona y me quedé dormido sentado en una butaca de madera. Debía de estar agotado de corretear de un lado a otro. Mi padre dio aviso, y mi madre lloraba pensando que me había asomado con imprudencia por la borda y había acabado ahogándome. Qué exagerada. Yo, mientras tanto, inocentemente, soñaba a pierna suelta. La tripulación se puso a buscarme, hasta que alguien pensó que ese niño que dormía como un lirón con pantalones cortos y corbatita podía ser el niño perdido. No me regañaron o al menos no lo recuerdo. Pero mis padres ya no dejaron que me alejara de ellos.

Nunca me aburrieron esas travesías. Si no era porque me quedaba observando fascinado a los delfines era porque jugaba con otros niños que solo conocía en cada viaje, niños marroquíes y niños españoles, y a los que ya nunca volvía a ver. También me quedaba junto a algún mecánico que salía a fumarse un cigarrillo y lo escuchaba mientras hablaba de su trabajo o de cualquier cosa. A veces, el trayecto se complicaba si la mar estaba picada. El ferry se movía de verdad, como un frágil cascarón, y no como ahora, más seguros y mejor construidos, y yo me reía viendo a los viajeros que se asomaban a las barandillas para vomitar. Los niños tienen esa pizca de crueldad, y yo no me iba a librar.

Todo esto que narro no es más que un dibujo, una acuarela que me sirve para contar que, en realidad, cuando dejaba Marruecos y veía alejarse su costa, creía ir a mi país, porque no dejábamos de ser españoles, aunque mis bisabuelos se hubiesen instalado en Larache a principios del siglo XX, y, sin embargo, cuando estaba en España, al igual que le ocurría a mis padres, deseaba volver sobre la misma estela blanca que habíamos dejado atrás dibujada en el mar, como si fuesen las miguitas de pan que hubiésemos ido arrojando desde el “Ibn Batouta” para no perdernos a la vuelta.

Miro de nuevo esta fotografía y doy un salto en el tiempo. Me veo de nuevo en cubierta, notando la caricia de la brisa, y me llega el olor del puerto de Tánger, que no huele igual que los otros puertos; y me veo también bajar a la bodega y montarnos en el Renault 10 amarillo, ver a mi padre al volante, en tensión, cruzando sobre las dos planchas metálicas, como un equilibrista, mientras desembarcamos, detenernos ante el gendarme que echa un vistazo a los pasaportes y con una tiza hace un garabato sobre el cristal delantero y con un gesto ordenar a mi padre que avance. Tomar la antigua carretera de la costa, un viaje de horas, hasta ver de pronto asomar el faro de Larache, el acantilado de Ain Chakka, el puerto pesquero, el castillo, todo como una estampa. Y pensar que apenas en unos quince minutos ya estaremos de nuevo en casa.

No. Ni entonces ni ahora ningún político o ninguna cuestión política romperá todo lo que nos une.

Sergio Barce, junio 2021

 

 

 

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TRES BUENAS NOTICIAS EN LA XXIV EDICIÓN DEL FESTIVAL DE CINE DE MÁLAGA 2021

Clausurado el XXIV Festival de Cine de Málaga en el día de hoy, hay tres buenas noticias que deseo compartir con vosotros.

La primera es que nuestros amigos Pablo Macías y Soledad Villalba han obtenido la Biznaga de Plata al Mejor Cortometraje Documental, de Animación o Experimentación, por la película (A)plomo.

La segunda es que el  largometraje Chavalas, de Carol Rodríguez Colás, en la que mi hijo Pablo Barce ha sido el responsable del Montaje, ha obtenido tres premios: el Premio del Público Flixolé, Premio Movistar a la Mejor Película y el Premio Asecan a  la Mejor Ópera Prima. Además, nuestro querido amigo César Martínez ejercía de jefe de producción.

Y, por último, y la que más me ilusiona, y esto creo que va a alegrar a todos nuestros amigos, el Festival de Málaga también dio a conocer en la Gala de Málaga Cinema las Ayudas a la Creación Audiovisual con las que el certamen apoya al sector audiovisual malagueño. El Festival repartirá 50.000 euros en 11 proyectos, de los 76 presentados, seleccionados por los tutores de este año: Isaki Lacuesta y Xavi Puebla. Y entre los proyectos seleccionados está el presentado por mi hijo Pablo Barce, titulado Moro, basado en uno de mis relatos, que es el primer paso para que el proyecto se ponga en marcha. Así que más feliz que una perdiz.

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PALMARÉS 24 FESTIVAL DE MÁLAGA

INCLUIDA NUEVA MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO S.O. LARGOMETRAJES A LA MEJOR PELÍCULA IBEROAMERICANA
SECCIÓN OFICIAL DE LARGOMETRAJES A CONCURSO
El Jurado de la Sección Oficial de Largometrajes a concurso de la 24 edición del Festival de Málaga, integrado por Elena Sánchez, Carles Torras, Nora Navas (Presidenta), Rafael Cobos y Valérie Delpierre, emite el siguiente fallo:

BIZNAGA DE ORO A LA MEJOR PELÍCULA ESPAÑOLA, dotada con 10.000 euros
El ventre del mar (El vientre del mar)
, de Agustí Villaronga

BIZNAGA DE ORO A LA MEJOR PELÍCULA IBEROAMERICANA, dotada con 10.000 euros
Karnawal
, de Juan Pablo Félix

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO para La ciudad de las fieras, de Henry Rincón

BIZNAGA DE PLATA PREMIO ESPECIAL DEL JURADO
Destello Bravío
, de Ainhoa Rodríguez

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR DIRECCIÓN
Agustí Villaronga
 por El ventre del mar (El vientre del mar)

BIZNAGA DE PLATA ‘HOTEL AC MÁLAGA PALACIO’ A LA MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA
Tamara Casellas
 por Ama

BIZNAGA DE PLATA ‘STARVIEW STYLE’ A LA MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA
Roger Casamajor
 por El ventre del mar (El vientre del mar)

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA DE REPARTO
María Romanillos
 por Las consecuencias

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA DE REPARTO
Alfredo Castro
 por Karnawal

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR GUIÓN
Agustí Villaronga y Alessandro Baricco
 por El ventre del mar (El vientre del mar)

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR MÚSICA
Marcús J.G.R.
 por El ventre del mar (El vientre del mar)

BIZNAGA DE PLATA ‘XIAOMI’ A LA MEJOR FOTOGRAFÍA
Josep María Civit y Blai Tòmas
 por El ventre del mar (El vientre del mar)

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR MONTAJE
José Luis Picado
 por Destello bravío

Asimismo, se conceden los siguientes premios complementarios:

El Jurado de la Crítica de la Sección Oficial de Largometrajes del 24 Festival de Málaga, integrado por Begoña Piña, Javier Tolentino y Juan Sanguino, otorga la BIZNAGA DE PLATA PREMIO ESPECIAL DEL JURADO DE LA CRÍTICA a Las consecuencias, de Claudia Pinto.

El Jurado Popular de la Sección Oficial de Largometrajes del 24 Festival de Málaga, integrado por Francisco José Miranda, J. David Correa, José Manuel Vicente, Laura Sánchez, Lucía Muñoz, María Ros y Sergio Martínez, otorga la BIZNAGA DE PLATA. PREMIO DEL PÚBLICO FLIXOLÉ a Chavalas, de Carol Rodríguez Colás.

ZONAZINE

El Jurado Oficial de la Sección ZonaZine de la 24 edición del Festival de Málaga, integrado por Enric Albero, Joe Manjon y Luz Valdenebro, emite el siguiente fallo:

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR PELÍCULA ESPAÑOLA
Lucas
, de Álex Montoya.

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR PELÍCULA IBEROAMERICANA
Las motitos
, de Inés Barrionuevo y Gabriela Vidal.

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR DIRECCIÓN
Mauricio Franco Tosso
 por Samichay, en busca de la felicidad

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA
Carla Gusolfino
 por Las motitos

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO para el reparto de Leading Ladies, de Ruth Caudeli.

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA
Jorge Motos 
por Lucas

El Jurado Popular de la sección ZonaZine, formado por Alba Moreno, Gaia Doblas, Jorge García, José Ángel Solano y Lucía Criado, otorga la BIZNAGA DE PLATA PREMIO DEL PÚBLICO a Lucas, de Álex Montoya.

SECCIÓN OFICIAL DE DOCUMENTALES

El Jurado de la Sección Oficial de Documentales a concurso de la 24 edición del Festival de Málaga, integrado por Ana Serret, Heidi Hassan y Paula Palacios, emite el siguiente fallo:

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR DOCUMENTAL, dotada con 6.000 euros para Bosco, de Alicia Cano Menoni.

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR DIRECTOR para Mo Scarpelli por El Father como sí mismo.

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO para Del otro lado, de Iván Guarnizo.

El Jurado Joven Documental de la Universidad de Málaga (UMA), integrado por Álvaro Garrido, Álvaro López, Carla Fernández, Carmen Quesada, Celia Romero, Hugo Chapon, Isabel María Piña, María Ariza y Pablo Sánchez, otorga la BIZNAGA DE PLATA PREMIO DEL PÚBLICO a Del otro lado, de Iván Guarnizo.

SECCIÓN OFICIAL DE CORTOMETRAJES

SECCIÓN OFICIAL DE CORTOMETRAJES DOCUMENTALES
El Jurado de la Sección Oficial de Cortometrajes Documentales a concurso de la 24 edición del Festival de Málaga, integrado por Ana Serret, Heidi Hassan y Paula Palacios, otorga la BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL, dotado con 2.000 euros, a Homenaje a la obra de Phillip Henry Gosse, de Pablo Martín Weber.

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO para A comuñón da miña prima Andrea (La comunión de mi prima Andrea), de Bradán Cerviño.

El Jurado Joven Documental de la Universidad de Málaga (UMA), integrado por Álvaro Garrido, Álvaro López, Carla Fernández, Carmen Quesada, Celia Romero, Hugo Chapon, Isabel María Piña, María Ariza y Pablo Sánchez, otorga la BIZNAGA DE PLATA PREMIO DEL PÚBLICO a La habitación cerrada, de Julie Trillo y Alejandro Romero.

SECCIÓN OFICIAL DE CORTOMETRAJES DE FICCIÓN
El Jurado de la Sección Oficial de Cortometrajes, integrado por Eva Saiz, Gerard Casau y Marina Salas, otorga los siguientes premios:

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR CORTOMETRAJE DE FICCIÓN, dotado con 2.000 euros
Ya no duermo, de Marina Palacio.

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR DIRECCIÓN
Pablo Hernando, por El ruido solar.

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA
Goize Blanco, por Polvo somos.

BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA
Enric Auquer, por Fuga.

El Jurado Popular de la Sección Oficial de Cortometrajes integrado por Alicia Claros de Luna, Carmen Moreno, Francisco Luis González, Natividad Criado y Patricia Sánchez, otorga la BIZNAGA DE PLATA. PREMIO DEL PÚBLICO a Polvo somos, de Estíbaliz Urresola.

SECCIÓN OFICIAL DE CORTOMETRAJES ANIMAZINE
El Jurado de la Sección Oficial de Cortometrajes, integrado por Eva Saiz, Gerard Casau y Marina Salas, otorga la BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR CORTOMETRAJE, dotado con 2.000 euros, a Yo, de Begoña Arostegui.

El Jurado Popular de la Sección Oficial de Cortometrajes integrado por Alicia Claros de Luna, Carmen Moreno, Francisco Luis González, Natividad Criado y Patricia Sánchez, otorga la BIZNAGA DE PLATA. PREMIO DEL PÚBLICO a Proceso de selección, de Carla Pereira.

SECCIÓN OFICIAL DE CORTOMETRAJES MÁLAGA
El Jurado de la Sección Oficial de Cortometrajes, integrado por Eva Saiz, Gerard Casau y Marina Salas, otorga los siguientes premios:

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR CORTOMETRAJE DE FICCIÓN, dotado con 1.000 euros
25 caballos, de Simarro Lozano y Sandro Guerrero.

BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL, DE ANIMACIÓN O EXPERIMENTACIÓN, dotado con 1.000 euros
(A)plomo, de Pablo Macías y Soledad Villalba.

El Jurado Popular de la Sección Oficial de Cortometrajes integrado por Alicia Claros de Luna, Carmen Moreno, Francisco Luis González, Natividad Criado y Patricia Sánchez, otorga la BIZNAGA DE PLATA. PREMIO DEL PÚBLICO a Of Hearts and Castles, de Rubén Navarro.

SECCIÓN OFICIAL DE CORTOMETRAJES ‘XIAOMI’
El Jurado de la Sección Oficial de Cortometrajes, integrado por Eva Saiz, Gerard Casau y Marina Salas, otorga el PREMIO AL MEJOR CORTOMETRAJE – SECCIÓN XIAOMI a Inner Night, de Mariana Martínez Pinzón.

SECCIÓN ‘AFIRMANDO LOS DERECHOS DE LAS MUJERES’

BIZNAGA DE PLATA AFIRMANDO LOS DERECHOS DE LAS MUJERES
Callejeras
, de Silvia Moreno

BIZNAGA DE PLATA PREMIO ESPECIAL DEL JURADO AFIRMANDO LOS DERECHOS DE LAS MUJERES
Iballa corazón de escamas
, de José Hernández

BIZNAGA DE PLATA MUJERES EN ESCENA AL MEJOR DOCUMENTAL
Video Blues
, de Emma Tusell

BIZNAGA DE PLATA MUJERES EN ESCENA AL MEJOR TRABAJO DE FICCIÓN
Roberto
, de Carmen Córdoba

BIZNAGA DE PLATA MUJERES EN ESCENA PRODUCCIÓN MÁLAGA
Arte en movimiento
, de Esperanza Gómez

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO para Nunca te dejaré sola, de Mireia Noguera.

El Jurado Popular de la sección ‘Afirmando los derechos de las mujeres’, integrado por Alba Gamero, Flavia Olivares, Mabel Hechevarría, Rocío del Amor y Sara Claras, otorga la BIZNAGA DE PLATA. PREMIO DEL PÚBLICO a Biabu Chupea: un grito en el silencio, de Priscila Padilla.

PREMIOS MÁLAGA CINEMA

BIZNAGA ESPECIAL MÁLAGA CINEMA para Málaga Film Office – 20 aniversario.

BIZNAGA MÁLAGA CINEMA A LA MEJOR TRAYECTORIA PROFESIONAL para Manuel Bandera.

BIZNAGA MÁLAGA CINEMA OFICIOS DEL CINE para Marina Parés.

BIZNAGA MÁLAGA CINEMA A LA MEJOR ACTRIZ para Mara Guil.

BIZNAGA MÁLAGA CINEMA AL MEJOR ACTOR para Fran Perea.

SECCIÓN ‘CINEMA COCINA’

El Jurado Oficial de la sección Cinema Cocina de la 24 edición del Festival de Málaga, formado por Jacobo Gavira, José Miguel Herrero y Paz Ivison, emite el siguiente fallo:

BIZNAGA DE PLATA ‘GUSTO DEL SUR’ AL MEJOR LARGOMETRAJE, dotado con 5.000 euros
De Quijotes y semillas
, de Patxi Uriz y Jordi Matas

BIZNAGA DE PLATA ‘VINOS DE MÁLAGA’ AL MEJOR CORTOMETRAJE, dotado con 2.000 euros
Pansoy
, cambiando vidas, de Richard Roncal Valdivia

El Jurado Popular de la sección Cinema Cocina integrado por Álvaro Carrillo, Charo Alba, Manuel F. Duarte, Manuel Lucas Rodríguez y Remedios Reina, otorga los siguientes premios:

BIZNAGA DE PLATA PREMIO DEL PÚBLICO AL MEJOR LARGOMETRAJE
De Quijotes y semillas
, de Patxi Uriz y Jordi Matas

BIZNAGA DE PLATA PREMIO DEL PÚBLICO AL MEJOR CORTOMETRAJE
Basajaun
, de Salvador Arellano Torres y Miguel García Iraburu

OTROS PREMIOS

PREMIO MOVISTAR+ A LA MEJOR PELÍCULA DEL 24 FESTIVAL DE MÁLAGA
Chavalas
, de Carol Rodríguez Colás.

PREMIO JURADO JOVEN DE LA UMA AL MEJOR LARGOMETRAJE DE SECCIÓN OFICIAL
El Jurado Joven de la Sección Oficial de Largometrajes, integrado por Azahar Rojas, Cristina Hernández-Carrillo y Francisco José Hurtado, otorga el premio a El cover, de Secun de la Rosa.

PREMIO FEROZ PUERTA OSCURA 2021 AL MEJOR LARGOMETRAJE DE SECCIÓN OFICIAL
Los miembros de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España acreditados como Prensa en el 24 Festival de Málaga han elegido en votación secreta que el premio es para Ama, de Júlia de Paz Solvas.

PREMIO ASECAN ÓPERA PRIMA
El jurado formado por Fernando Fernández Ariza, José Antonio Díaz Domínguez y Pablo Macías, miembros de la Asociación de Escritoras y Escritores de Cine de Andalucía (ASECAN), otorga el premio a la película Chavalas, de Carol Rodríguez Colás.

PREMIO SIGNIS
La Organización Católica Mundial para los Medios de Comunicación, a través de su jurado compuesto por Jesús de la Llave, Lourdes Porras, Teresa Ekobo y Rafael Pérez Pallarés, ha decidido por otorgar el premio a la película 15 horas, de Judith Colell.

Todos los premios podéis consultarlos en el siguiente enlace:

https://festivaldemalaga.com/noticias/ver/1777/palmares-24-festival-de-malaga

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INVITANDO A LEER “UNA PUERTA PINTADA DE AZUL”, DE SERGIO BARCE

Una de las mejores maneras que he encontrado para animaros a leer Una puerta pintada de azul (Ediciones del Genal), es lanzaros pequeños anzuelos con extractos de los relatos que forman parte de mi último libro. Hoy, lo intento de nuevo con unos párrafos extraídos del cuento que cierra el volumen, titulado Cara de luz. 

Sergio Barce, junio 2021

A la altura del Cine Avenida se le encoge el estómago. Es un hombre al que le duele comprobar que casi todo se ha ido degradando, que los mejores lugares de su vida se han convertido si no en un desastre sí en un indicio de descalabro. El Ideal, el Teatro España y el Cine Coliseo acabaron por perderse abatidos por los depredadores inmobiliarios, pero el Avenida sobrevive dando bocanadas como esos peces que, una vez capturados, son arrojados a una cesta y se retuercen tratando de respirar inútilmente. Ahmed está ahí parado, mirando la taquilla en desuso y el cartel de un musical de Bollywood que continúa colgado en el expositor sucio y oxidado. Baja los ojos, y se da cuenta de que tiene los zapatos llenos de polvo. Cree haberlos limpiado antes de salir de casa, pero de pronto lo azora la idea de haberse convencido de algo que en realidad no había hecho.

   Chasquea entonces la lengua de nuevo, y decide bajar hacia la Plaza por la continuación de Ben Marhal, decidido ya a comprar lo que sea para comer y volver a casa para descansar antes de regresar al centro a media tarde, como es su costumbre inalterable desde hace años. Tantos, que no quiere ni calcularlos.

   Pero un impulso imprevisto lo empuja a entrar en la Farmacia Coliseo. Cuando entra, Lalla Hanane, que recoge una bolsita con varios medicamentos tras haberlos abonado, se da de bruces con él y le regala una sonrisa cautivadora.

   -¡Hach Ahmed! ¡Qué alegría verlo por aquí! -exclama Lalla Hanane, una de las viudas más hermosas de Larache.

   El hombre trata de reponerse del esfuerzo de su caminata que, sin embargo, nunca le había costado realizar tanto como hoy, y también del impacto que le provoca tener a esa mujer a tan escasa distancia, así que levanta la mano derecha rogando que le conceda un segundo para poder articular palabra, y cuando logra hacerlo recobra su conocido humor socarrón y educado. Como si de pronto rejuveneciera.

   -Hacía años que una mujer no me dejaba sin aliento…

   Lalla Hanane ríe quedamente, inclinando la cabeza con una coquetería madura. Lleva un hiyab negro que solo deja a la vista su perfecto rostro yebalí, de piel blanca y de labios gruesos y carnales pintados de un rojo suicida, cejas perfiladas, y esa mirada que a Ahmed le parece llena de historias secretas.

   -Siempre que le veo me hace reír -le confiesa llevándose una mano al cuello-. Bueno, me ha alegrado volver a verlo, Hach Ahmed.

   -Yo me alegro mucho más -le replica él cargando el acento-. Quién tuviera cuarenta años menos…

   La mujer vuelve a reír, y, mientras sale de la farmacia, Ahmed no puede dejar de admirarla, su cuerpo imaginado bajo el caftán negro, moviendo las nalgas bien perfiladas bajo la tela oscura que resaltan los tacones altos.

   Lalla Hanane es una mujer de cincuenta años que enviudó siendo aún joven, y las malas lenguas siempre malician que, usando ungüentos de bruja, habría acabado con la vida de su marido para hacerse con sus ahorros y con sus propiedades. Desde entonces, y ya han transcurrido más de veinte años de su muerte, no se le conocen amantes. Pero esas mismas lenguas afiladas hablan de un conocido diputado que la visita en su casa de Tánger e incluso de que la mitad de la población masculina de Larache ha pasado por su cama. Lo único que el Hach Ahmed el Ouazzani podría afirmar al respecto es que, en la terraza del Café Central, todos los parroquianos enmudecen al verla pasar. Y ni uno de ellos, de los solteros o viudos se entiende, se atreve a tirarle los tejos.

   –Mucha hembra -murmura Sibari cuando la siguen en silencio con la mirada-. Mucha hembra, jay.

   -¿Qué necesita, Hach Ahmed? -le pregunta el mancebo de la farmacia, y eso lo trae de regreso a la cruda realidad.

   -No me vas a creer, y me temo que te reirás de mí -le dice dibujando una mueca con la boca temiendo el chiste fácil que puede resultar de su consulta-. ¿Puedes tomarme la tensión? -Y en seguida levanta la mano derecha como si fuese a jurar con solemnidad para evitar precisamente el chascarrillo que espera-. Te doy mi palabra de que necesitaba hacerlo antes de ver a Lalla Hanane.

 

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