Archivo del Autor: sergiobarce

“EL NADADOR”, DE PABLO BARCE, FINALISTA EN LOS PREMIOS FORQUÉ

1

Acaban de hacerse públicas las películas finalistas a los Premios Forqué 2020, y en el apartado de Mejor Cortometraje, está El nadador, dirigida por Pablo Barce. Rodado en Larache, el guión lo escribimos juntos, y cuenta con un equipo artístico y técnico excepcional.

Los seleccionados los podéis ver en el siguiente enlace:

https://www.premiojosemariaforque.com/JMF_EDICIONACTUAL_FINALISTAS.asp

EQUIPO TÉCNICO DE EL NADADOR:

Pablo Barce (director)
César Martínez (productor)
Ali Bakkioui (productor Marruecos)
Jorge Revuelta (jefe de producción)
Ismael Bakkioui (producción Marruecos)
Candela García (secretaria de producción)
Pablo y Sergio Barce (guión)
Arturo Salmerón (ayudante de dirección)
Manu M. Manrique (ayudante de dirección en Calpe)
Jorge Roig (fotografía)
Cristina Campayo (vestuario)
Marta Suárez (ayudante vestuario)
Lola Ruiz (maquillaje y peluquería)
Emilia Martín-Peñasco (montaje)
Diego Sainz (script)
Daniel Gracia (sonido)
Borja Luís (postproducción de sonido)
Sheila Rodríguez (auxiliar de foto)
Leticia Iniesta (ayudante de foto)
Carlos Rodil (ayudante de foto en Calpe)
Mohamed Bachir Temini (foto fija)
Graciela Izquierdo (dirección de arte)
Ahmed Belkhadir (atrezzo)
Fran Condor (colorista)

Y los actores:

Taha El Mahroug
Amin Moutaouii
Nezar Moussa
Morad El Jaouhari
Ghita Taha
Youssef Chghaich
Ahmed Bilal
Mario Zorrilla
Sergio Barce jr.
y la gente de Larache

***

x

***

2

***

3

***

4

***

5

***

6

***

7

***

Etiquetado , , , , , , , , ,

SURES – LA CAMELLA Y LA ROSA

SURES OTOÑO 2019

Hace aproximadamente un mes largo que salió en Tánger el nuevo número de la revista Sures, el de Otoño 2019, bajo el título de La camella y la rosa. Su director, Santiago de Luca, tuvo la gentileza de invitarme a participar en este número, dedicado a los jardines y al desierto, y finalmente se incluyó el relato que le envié titulado Mi jardín de las Hespérides. No podía ser otro que este jardín el objeto de mi atención, por supuesto. Supongo que esto no sorprenderá a mis paisanos larachenses ni a quienes me conocen. Contento con su resultado.

La camella y la rosa se presentó en la Gallery Kent, de Tánger, el pasado 18 de octubre. Y ocurrió mi anécdota particular: de camino en coche hacia Tarifa para coger el barco y asistir al acto, poco antes de llegar a Marbella, sufrí una avería en el vehículo, cosa inhabitual y que, por otro lado, podría haber ocurrido en otro instante y no precisamente cuando iba a disfrutar de este evento. Así que hube de esperar a la grúa y ser arrastrado hasta un garaje donde perdí todo el tiempo del mundo hasta que dieron con la tecla, tarde ya para asistir al encuentro, y regresé con cara de circunstancias sin llegar a mi meta. Llamé a Santiago y me disculpé, maldiciendo por supuesto a mi mala suerte.

Luego, Esther Santos, que había acudido a la presentación, trató de entregarme la revista en Málaga, pero mientras quedamos o no, fui a Larache a finales de octubre y pasé por Tánger, y Santiago de Luca, de nuevo derrochando amabilidad y generosidad, me esperó en una cafetería cercana a la Librairie des Colonnes, y mi amigo Abdeslam Akhrif, que me había recogido en el puerto, me acercó hasta allí, estacionó de mala manera donde pudo, porque Tánger rebosaba a esa hora de la tarde de coches y  gente y no había un solo sitio donde dejar su vehículo, y en poco menos de cinco minutos Santiago y yo nos saludamos, hablamos brevemente de Sures y quedamos en organizar una presentación en Málaga, y me entregó por fin el ejemplar anhelado y salí disparado hacia Larache. Fin de la anécdota que, espero, continúe en Málaga felizmente.

Este número, cuyo formato es más el de un libro excelentemente editado que el de una revista tal y como la conceptuamos, incluye artículos, relatos y poemas escritos en varios idiomas: español, árabe, francés e inglés. Tengo la suerte de compartir estas páginas con los siguientes autores: el propio Santiago de Luca, Malika el Alaoui, Pablo d´Ors, Laurent Hénart, Hawad, Said Benhammada, Sergio Colina Martín, Gloria Young, Camille Marigaux, Umberto Pasti, Jorge Malachevsky, Simon-Pierre Hamelin, Ali Tajiti, Pablo Macías Romero, El Mostafa Bouignane, Olivia Atmore, Bushra Al-Bustani, Vivian Lofiego, Trino Cruz, Ahmed Hachem Raisuni, Maribel Méndez y Bahira Abdulatif.

Larga vida a Sures. Que se lo merece por la calidad de su edición y por el cariño que ponen en el trabajo.

Sergio Barce, noviembre 2019

Las siguientes fotos se corresponden a la presentación de la revista en Tánger, y están tomadas de la página de la Gallery Kent:

73089275_2398791277037629_2693220420470964224_o

ALI TAJITI, SANTIAGO DE LUCA Y AZIZA LARAKI

***

72694561_2398787073704716_1296645726104715264_o

Mis queridos Farid Otham y Maribel Navarro

***

75231777_2398789533704470_1105386361352880128_o

Esther Santos

***

74570965_2398791140370976_7687932988155232256_o

Mi entrañable Alberto Mrteh

***

74351766_2398788330371257_3307921147806351360_o

Rachel Mouyal

***

75242237_2398787613704662_8549279526792724480_o

***

72530216_2398789310371159_2638694852870537216_o

Javier Rioyo, Trino Cruz

***

72692719_2398791657037591_7616502064205529088_o

Alberto y Aziza Laraki

***

73021842_2398790980370992_6408553876688994304_o

***

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

“EL VIAJANTE”, UNA NOVELA DE EMILIA LUNA

Que existe en estos últimos tiempos una eclosión de literatura ambientada en Tánger, y más aún en el Tánger internacional y en los años posteriores, es evidente. Eclosión que se da en todos los géneros: narrativa, poesía, ensayo, historiografía… Pero centrándonos en la novela, la razón puedo suponerla: una ciudad cosmopolita, fascinante y misteriosa a la vez, una ciudad mitificada y por muchos añorada, una ciudad que tal vez ya no exista, una ciudad fácil de recrear si se la conoce o de imaginar e incluso de reinventar, una ciudad de literatura. Y es un tema recurrente que lleva años amasándose.

De autores tanyauis que la conocen hasta el tuétano y son capaces de transmitirnos el latido real de la ciudad que ellos conocieron y amaron en obras ya emblemáticas como La vida perra de Juanita Narboni, de Ángel Vázquez,  El año que viene en Tánger, de Ramón Buenaventura, El pan a secas, de Mohamed Chukri; Tánger, Tánger, de Leopoldo Ceballos, o Un largo sueño en Tánger, de Antonio Lozano; de escritores vinculados con Tánger de una u otra manera y que la recrearon o la recrean en sus novelas, como es el caso de Antonio Parra, José Luis Barranco o el muy interesante Javier Valenzuela, con Tangerina y Limones negros, certeros retratos del Tánger actual; y otros novelistas consagrados que utilizan la ciudad como escenario físico y decorativo aunque sin profundizar en las entrañas del Tánger real, como es el caso de las últimas obras de Pérez Reverte o de López Barrios. Mis novelas ambientadas en Tánger, como ya saben quienes me siguen, se mueven entre el Tánger internacional que yo construyo e imagino y el Tánger que conocí en los años de mi niñez, e intento siempre, aunque se trate en novelas de género negro como La emperatriz de Tánger o Malabata, de serle fiel, de no quedarme en la superficie de sus calles sino de convertir a Tánger en un personaje más en mis tramas, como si tuviese vida propia, como si respirara por sí sola.

Y, a veces, encuentras novelas que navegan entre la realidad, la ficción y la libertad creativa, en una especie de arriesgado funambulismo, como es el caso de El viajante (Editorial Onuba – Huelva, 2018), de Emilia Luna. Un libro que ha caído en mis manos tras perseguirla durante días y que me ha descubierto a una excelente narradora. El libro obtuvo el Primer Premio Onuba de Novela 2018.

El viajante portada

Y decía que se mueve entre la realidad, la ficción y la libertad creativa, porque Emy Luna vertebra su novela tangerina jugando con la realidad de una ciudad, bien documentado y bien descrito ese Tánger que va de 1975 hasta nuestros días, y de unos personajes reales, como Paul Bowles o Mohamed Mrabet, ya visitados por otros autores; con la ficción, creando dos protagonistas muy interesantes (el narrador, un viajante vendedor de alfombras portugués, y Javier) que son el motor de la trama, y Suzanne, la amante quizá improbable pero por qué no imaginada y hasta deseada por la autora para Paul Bowles, poseedora de una atracción devastadora tanto para el propio escritor americano como para Javier y para el viajante (he de confesar que Suzanne es de esos personajes que a cualquier hombre nos despierta la curiosidad y todos los instintos), y, por último, con su libertad creativa para hacernos viajar desde Canfranc hasta Tánger pasando por Granada y por Arraiolos (Portugal), y en todos estos lugares Emy Luna nos envuelve con el ambiente de cada ciudad logrando que veamos esos lugares como a través de una cámara, lo que enriquece enormemente la historia.

En la página 91 leemos:

“…Después de comer, nos sentamos en el Café de París tras peregrinar bajo un sol acuciante por las callejuelas que subían hasta la Plaza de Francia. Tomamos café y continuamos con licor. Tras varias copas de mahía, Javier empezó a contarme su vida en es “ciudad de mal”, como decía entre risas parodiando a las tías. Al poco tiempo de llegar tuvo un encuentro inesperado en el Café Central, en el Zoco. No te imaginas cómo viví los días que siguieron el encuentro. Estaba con Marwani cuando entró un grupo de hombres vestidos a la manera europea. Iban borrachos, aunque guardando la compostura que da la experiencia. A mi pregunta de quiénes eran, mi amigo me explicó que ellos eran el reducto que quedaba de la élite intelectual extranjera en Marruecos. El día menos pensado desaparecerán, y con ellos, el sueño de la ciudad internacional de Tánger. Ya apenas queda nadie de los que dieron fama a esta ciudad en los años previos a la independencia. Estos son los que se engancharon y piensan acabar sus días aquí. Según Javier, Marwani se puso muy serio mientras le daba esta respuesta. ¿Se engancharon? Mi pregunta resultó infantil; no pude evitarlo, necesitaba más información, más detalles que alargaran la charla. Llevaba varias horas con el dibujante y aún no conseguía que entrara en profundidades. Sí, se engancharon a una forma de vida que irrumpió en esta ciudad bajo los dictámenes de los extranjeros que vinieron huyendo de sus países por diversas razones. Marwani odiaba que hubieran dado a luz a una filosofía a costa de Tánger, su ciudad. Que hubieran suplantado la verdadera identidad de Tánger por otra inventada por unos cuantos. Escritores, artistas, exiliados, refugiados, políticos, traidores a los lugares donde nacieron o de donde proceden…”

La novela cuenta la relación que se establece entre un viajante vendedor de alfombras portugués y Javier desde su primer encuentro en la estación de Canfranc hasta el laberinto que se va tejiendo entre lo que ocurre en Granada y lo que acontece en Tánger, hechos que marcan la vida de Javier y que arrastran al viajante de manera vertiginosa. Emy Luna convierte hábilmente la relación de estos dos hombres en una suerte de dependencia casi vampírica, donde uno de ellos tratará de apoderarse de la vida del otro para salvar la suya propia, un arriesgado juego del que Luna sale más que airosa.

Pero el centro de la trama se desarrolla en Tánger y es aquí donde la novela alcanza sus mejores momentos. Hay en las escenas entre Paul, Suzanne, Javier y el viajante un extraño y oscuro vínculo, a veces contradictorio, a veces enigmático, con un toque morboso, pero siempre lleno de sensualidad y de dobles lecturas. A veces es cierto que deja al lector ante la duda, como colgados en el vacío, pero eso es también parte del juego al que nos invita la autora a participar. Los saltos en el tiempo están bien marcados y el desarrollo de la trama va cerrando pequeños círculos que se abren en cada capítulo hasta ir zurciéndose al descubrir los motivos que mueven a los personajes. Y no siempre esos impulsos son nobles, en toda la novela hay un extraño halo de maldad flotando en el ambiente que carcome las vidas de estos personajes desesperados y malheridos.

He conversado con Emy Luna de algunos aspectos de la novela, y he descubierto a una escritora ansiosa por absorber cuanto la rodea para luego usar ese material en sus historias, una mujer entusiasmada con el ambiente tangerino y deseosa por seguir alimentando su alma de novelista. Sin duda, El viajante es una obra bien construida, con un vocabulario rico y trenzado, con personajes perfectamente dibujados y con una atmósfera que sabe mezclar de manera minuciosa los aspectos más íntimos, familiares y personales, con los más inquietantes, impulsivos y pasionales de los protagonistas. Sin olvidar, como ya he apuntado antes, que la autora ha realizado un arduo trabajo para documentarse sobre Tánger, pero también sobre Granada, Canfranc y Arraiolos, y con ello asienta su novela sobre una base creíble y realista. Aunque en sus páginas no todo es tan real como parece…

Cerraré esta reseña, reproduciendo lo que podemos leer en la contraportada del libro, resumen perfecto de lo que es El viajante:

“La novela, en primera persona, narra la vida de un viajante de alfombras portugués. Una vida plana, sin sombras ni esquinas. Más que vivir la vida, parece que el viajante la observa y se desliza sobre ella. Hasta que tropieza en una estación con Javier, estudiante de la Universidad de Granada. Este encuentro fortuito marcará su vida para siempre. A partir de aquel día en la Estación de trenes de Canfranc, el portugués solo vivirá para las citas con el joven. Gracias a encuentros en apariencia casuales, pero meridianamente planificados, el representante de alfombras descubrirá cosas de su propia vida a través de los ojos de Javier. Le perseguirá hasta la Tánger de los años 70 donde entrarán en contacto con Paul Bowles y otros autores de la generación beat que aún quedaban en la ciudad <maldita>. Se verán atrapados en un mundo de drogas y ambiciones personales. El influjo del escritor norteamericano, no siempre beneficioso, calará en ambos. El viajante recuperará el pasado, su pasado, bebiendo la vida de su joven amigo. Y no solo recuperará lo que fue, sino que construirá su futuro a expensas de Javier. Recuerda en algunos pasajes a Un invierno en Lisboa, de Muñoz Molina, y la admiración del viajante por Javier nos trae a la memoria algunas imágenes de Muerte en Venecia. Inevitable el influjo de Magris y de Sebald en lo que respecta al concepto del tiempo.”

Una buena novela para regresar una vez más a las calles de Tánger…

Sergio Barce, noviembre 2019

EMY LUNA

EMILIA LUNA

Etiquetado , , , , ,

CÓRDOBA – 25 Y 26 DE NOVIEMBRE – CONGRESO “LA FRONTERA LÍQUIDA”

Durante los días 25 y 26 de Noviembre participaré en el Congreso Internacional La frontera líquida, en la Universidad de Córdoba, dentro de la mesa redonda que versará sobre La literatura de la frontera y de los escritores transterrados. Todo un honor por el alto nivel de los participantes entre los que se encuentran escritores y profesores a los que admiro desde hace tiempo.

Tenéis toda la información sobre las ponencias e intervinientes en el siguiente enlace:

https://www.facebook.com/events/393425548232175/

La frontera líquida - cartel

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,