Archivo de la etiqueta: SERGIO BARCE

NOTAS A PIE DE PÁGINA 12 – CABALLOS Y HOMBRES CORRIENTES

Ayer vi por fin As bestas, la cinta de Rodrigo Sorogoyen de la que todos hablan. La sala del cine Albéniz, en Málaga, pese a que la película lleva en cartel varias semanas, estaba llena. Lo que me alegró.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es as-bestas.jpeg

Buen cine, aunque la trama sea demasiado previsible. Sin embargo, cuando se dirige bien, lo previsible pasa a un segundo plano y la cinta, que dura 2 horas y 17 minutos, siendo lenta, no decae, tal vez porque Sorogoyen logra que la tensión larvada que subyace en cada escena no te permita relajarte del todo. Muy bien reconstruida la vida rural y excelentes, diría que perfectos, todos los actores, comenzando por un Luis Zahera que se sale en cada nueva película que protagoniza, quizá uno de los mejores actores españoles de los últimos años; así como el magnífico Denis Ménochet, un grandullón con un corazón de oro que vive aterrado, pero defendiendo su dignidad con credibilidad. Las dos actrices que dan vida a la mujer y a la hija de Ménochet no se quedan a la zaga: Marina Foïs hace de sus silencios y miradas una actuación sensible, y la jovencísima Marie Colomb sorprende por su intensidad dramática. El conflicto de los intereses de unos y otros está muy bien planteado, de ahí que As bestas te haga reflexionar sobre este mundo que construimos en una dirección equivocada.

En As bestas, los caballos son también personajes muy secundarios pero esenciales para una de las escenas claves de la película, al igual que son secundarios pero esenciales en una novela sorprendente, bellísima: Salir a robar caballos (Ut ogstiaele bester, 2003), del escritor noruego Per Petterson. Está editada por Libros del Asteroide, con traducción de Critina Gómez Baggethun.

“…A la gente le gusta que le cuentes cosas, en la cantidad adecuada, en un tono humilde y familiar, y creen que así te conocen, aunque se equivocan, saben de ti porque averiguan los hechos, pero no conocen tus sentimientos ni lo que piensas sobre las cosas ni saber cómo lo que te ha pasado y lo que has decidido te han convertido en quien eres. Lo que hacen es rellenar los huecos con sus propios sentimientos, opiniones y suposiciones, y así componen una vida nueva que tiene bien poco que ver con la tuya, de modo que estás seguro. Basta con ser amable, sonreír y rehuir las paranoias, hagas lo que hagas hablan de ti, es inevitable, y tú habrías hecho lo mismo. No necesito gran cosa, solo un pan y un poco de embutido, resuelvo rápido. Me sorprende lo vacías que se han ido quedando mis cestas de la compra, las pocas necesidades que he acabado teniendo desde que estoy solo. Sufro un súbito ataque de tristeza cuando voy a pagar y siento sobre mí los ojos de la cajera mientras saco el dinero, ella lo que ve es al viudo, no entienden nada, y es mejor así. -Ahí tienes -dice suave como la seda, y bajito, al darme las vueltas. -Muchas gracias -le digo, y estoy a punto de echarme a llorar, joder, y me apresuro a salir con la compra en una bolsa y regreso a la gasolinera. He tenido suerte, pienso. No entienden nada.”

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es salir-a-robar-caballos-cubierta.jpg

Con una prosa limpia y diáfana, Per Petterson nos cuenta la historia de Trond, un hombre que abandona Oslo para vivir en medio del campo, apartado de todo. Allí tendrá un encuentro con alguien que parece surgir de su infancia, de un pasado doloroso, y, desde ese instante, por medio de saltos temporales, iremos descubriendo su vida y la de su familia, con un padre enigmático, hasta que lo oculto va aflorando y descubrimos por qué “salían a robar caballos”. Es de esos libros que se te graban para siempre. Una delicia de gran calidad.

Mientras leo Al sur de Tánger, de Gonzalo Fernández Parrilla, acabo la autobiografía de Paul Newman, que lleva por título Paul Newman: La extraordinaria vida de un hombre corriente, que se basa en entrevistas y anécdotas recogidas por Stewart Stern, y que ha publicado Libros Cúpula, con traducción de Francisco Javier Pérez.

“…creía que el talento sería algo así como una explosión mensurable, un increíble sentido de la bohemia, una bufanda que se te ajustaba al cuello y te desconectaba de cualquier predisposición a lo convencional. Ser un innovador, alguien que descubre cosas, nuevas formas de ser y nuevos estilos… Nunca me sentí así. Nunca sentí que tuviese talento, ya que era alguien que seguía a los demás, alguien que interpretaba lo de otros, pero nunca creaba por sí mismo.”

Interesante leer las reflexiones del actor y del hombre, que nada tienen que ver uno con el otro, como si fuesen dos personas distintas habitando en un solo cuerpo. Fascinante seguir su evolución, desde el Paul Newman inseguro y hermético hasta ese Paul Newman ya maduro que, en la vejez, llegó a reconciliarse consigo mismo y a ser el hombre generoso y humanitario que siempre había sido. Su relación con la bebida es impresionante, no sé si recuerdo a alguien que bebiera como él, quizá Charles Bukowski, pero su mujer, el gran amor de su vida, Joanne Woodward, llega a confesar en algún momento lo siguiente:

“…Paul casi se mató mientras estaba dirigiendo <Casta invencible> en Oregón, en 1971. Una noche se cayó de la cama. Lo encontré en el suelo, con la cabeza sangrando, y fue lo más cerca que he estado nunca de decir: <Se acabó, ya no lo soporto>. Cuando la película estuvo lista, Paul dejó el alcohol fuerte. Yo misma solía decir que para Paul la única forma de encontrar cierta paz era emborracharse hasta las trancas. Ahora la encuentra en las carreras de coches. La paz y la gracia, el consuelo de saber que ha hecho algo bien.”

Y es que la relación que nos han vendido siempre entre Joanne Woodward y Paul Newman, como ese matrimonio perfecto, a contracorriente en Hollywood, no fue tan idílico y pasó por muchos baches, algunos complicados y duros. Pero de la lectura de esta autobiografía uno saca la conclusión de que, sin Joanne, él nunca habría sido el mismo, que en ella halló cuanto buscaba, que ella era su verdadero refugio.

Me ha impresionado cómo era su madre. Esa mujer que no dejaba oportunidad para zaherirle, para hacerle daño, en una extraña relación de amor-odio que ella alimentó y que a Paul Newman le supuso un sufrimiento atroz.

También llego a la conclusión de que amó a sus amigos sin fisuras y de que sus amigos lo adoraban, pese a esas contradicciones que le hacían dudar de su capacidad como marido, como padre y como actor, él que nos ha regalado interpretaciones memorables siempre dudó de sus dotes interpretativas, aunque nunca lo llevó al extremo de convertirse en alguien difícil para quienes trabajaron con él.

Y mientras escribo este artículo, y escucho de fondo al grupo Queens of the Stone Age, me pregunto si escribir las novelas y los relatos que ya he publicado hasta ahora (un total de siete novelas y cuatro libros de relatos, amén de cuentos incluidos en títulos colectivos de varios autores), si ese esfuerzo que hago con cada obra para narrar con decencia, cuidando la trama y la escritura, buscando el verbo y el adjetivo adecuado, me lleva a alguna parte. No encuentro una respuesta que me satisfaga.

En mis próximas “notas a pie de página”, si me decido a escribirlas, debería contar la anécdota con Lorenzo Silva.

Sergio Barce, 22 de enero de 2023

 

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , ,

REVISTA «AL-MOTAMID» (VERSO Y PROSA) – Nº 2

Una vez más comparto otro ejemplar original de la revista AL-MOTAMID (VERSO Y PROSA) que guardo en mi biblioteca. Hasta ahora, ya he escaneado los números 11, 14, 17, 19, 21 y 22. Hoy cuelgo en este blog otro número completo, una de las joyas de la corona, por ser el nº 2 y por ser más dificultosa su localización.

Se editó en Larache, en abril de 1947, siendo directora la poeta Trina Mercader, con portada del pintor Enrique Sierra de Silva. 

En este número participan autores como Carmen Conde, Jacinto López Gorgé, Antonio Coslado Arévalo, Miguel Rodríguez Valdivieso, la propia Trina Mercader, Luis G. Díaz Guerra, Enrique Sansano, Ibrahim El Ilgui, José Mª Díaz Ibarzábal, Pio Gómez Nisa, Eladio Sos, Juan Guerrero Zamora, Francisco Espinar Lafuente y Federico Schmid Vidal.

Podéis leer o descargar los anteriores números en los siguientes enlaces:

nº11: sergiobarce.blog/2021/12/10/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-11/

nº14: sergiobarce.blog/2022/07/27/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-14/

nº17: sergiobarce.blog/2022/01/17/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-17/

nº19: sergiobarce.blog/2022/02/21/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-19/

nº21:  sergiobarce.blog/2022/11/09/revista-verso-y-prosa-no-21/

REVISTA «AL-MOTAMID» (VERSO Y PROSA) – Nº 22

Sergio Barce, enero 2023

 

1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

QUÉ SE DICE DE «EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS»

Reproduzco aquí algunos fragmentos de los comentarios, reseñas, whatsapps o correos de amigos y lectores (entre ellos varios escritores que admiro) que me han hecho llegar sobre mi libro El mirador de los perezosos:

Hay que ser valientes para asomarse al mirador de los perezosos y encontrarse de frente con tus miedos… Literatura de calidad y de calidez. SUSI BONILLA 

Querido Sergio: acabo de leer El mirador de los perezosos y me ha gustado mucho ese paseo literario por Tánger. Las narraciones son estupendas y me han hecho sentir que Marruecos es un país que creo conocer pero que siempre me sorprende. Me encanta el recuerdo de nuestro paseo por el cementerio judío y por las grutas de Hércules. Enhorabuena por tu libro. MARTA CEREZALES LAFORET

El mirador de los perezosos proporciona páginas impagables. Con su lectura, me he asomado por ventanas que se mantenían cerradas. Y estoy convencido de que se mantendrán abiertas para siempre. (Contracubierta del libro) MOHAMED EL MORABET

Sergio me leí el libro de golpe, extraordinario y me le llevo conmigo para volver a leerlo… MOISÉS AMSELEM.

De un profundo humanismo, los diez relatos que componen El mirador de los perezosos, algunos de ellos emparentados con la crónica de un mundo y de unos lugares que se fueron, que se perdieron en las esquinas del tiempo para quedar habitando la memoria de unos pocos, son de una calidad narrativa y expositiva innegables. PACO HUELVA.

En mi último viaje a Marruecos, Tánger me enamoró, mucho más que otras veces. Así que, no pudiendo estar allí, pensé que «El Mirador de los Perezosos» sería una buena lectura para recrear sus calles y su ambiente. Pero no, no es solo un paseo por Tánger, es un paseo por los sentimientos. En estos relatos, Sergio Barce vuelve a tocarnos el corazón con su sensibilidad al abordar temas y personajes con gran carga emocional. NIEVES MARTÍNEZ.

Que Sergio Barce me agradezca a mí, que me nombre, que me mezcle entre títulos como “Boulevard Pasteur”, y “Calle Siaghins” o “Hafa” me emociona. Gracias, Sergio, por esa literatura tuya que hace esencias de las historias. Leo “El mirador de los perezosos” y deseo que no se acabe, que perdure en la memoria, que tarde mucho en olvidarse. Mucho. LUIS SALVAGO.

En este libro, haciendo de Tánger literatura honda y personal, existe una alquimia entre la reivindicación de la memoria; también el gusto por lo antiguo, lo que fue en otro tiempo por única vez, pero cuyo regusto aflora y perdura en el paladar; sin olvidar la recreación de la sensualidad y hasta un toque mágico. Este escritor siempre es un acierto. DAVID ROCHA.

Presenta El mirador de los perezosos una ordenación muy medida, que alterna puros relatos con otros de autoficción, confiriendo así un pulso narrativo muy rítmico y tornando su lectura en una experiencia tan airosa como agradable, a pesar de los asuntos tratados, algunos de ellos trufados de melancolía o crudeza. Además, sutiles hilos conectan todos los relatos: personajes, lugares y tiempos, así como las constantes temáticas que impregnan la literatura de Sergio Barce: la niñez, la memoria, el viaje, el silencio, el arte, el erotismo… Con todo ello este libro aboceta una genuina atmósfera tangerina y, al trazar un demorado medineo por la mítica ciudad, conforma la presencia de la urbe como protagonista último de la narración. MIGUEL ÁNGEL MORETA-LARA.

Felicidades por El mirador de los perezosos, por el magnífico personaje de Tánger y por el genial Hotel Rembrandt. JOSÉ A. GARRIGA VELA.

He terminado de leer El mirador de los Perezosos. Buenas historias, calidad literaria, narración muy cuidada. Barce nos lleva de nuevo al mundo que bien conoce, nos lo transmite con viveza, lo cuenta como si compartiésemos un vaso de vino en el bar de la esquina. Los límites de sus narraciones están entre lo vivido y soñado, los lectores no lo acabamos de descubrir. Difícil elegir uno de los relatos. Pero me decido a hacerlo:  Boulevard Pasteur. IÑAKI MARTÍNEZ. 

El lenguaje que Barce gusta de usar, salpicando el castellano de una mezcla de expresiones en dariya/árabe y  jaquetía (judeoespañol, usado por sefardíes), le da un sabor muy marroquí, salpimentando el discurso. Un conjunto de narraciones que interesa y emociona, creando, como suele hacer el autor, un clima lleno de nostalgia y de belleza. FUENSANTA NIÑIROLA

Sergio ama lo que le lleva a escribir: Tánger y Larache, sus recuerdos de infancia, los personajes reales e imaginarios que aparecen…incluso las injusticias que salpican sus relatos son tratadas con cariño y comprensión. Ha sido un placer como siempre perderse en tus paseos, recuerdos y miedos. MARIBEL MÉNDEZ

Durante la lectura de los diez relatos que conforman El mirador de los perezosos me siento impregnado del magnetismo que irradian las aventuras cotidianas de personas en las que palpas como desde la derrota construyen su propia salvación, en cada uno de ellos la lucha por la vida se manifiesta llena de íntima ternura. VICTOR PÉREZ

Me lo he leído de una sentada. Me ha encantado, tanto que ha pasado a ser mi favorito. Qué pena que sean relatos cortos… con todos me he quedado con ganas de más. Un gran trabajo, Sergio. CHARO SÁNCHEZ

Es uno de esos libros que no pueden soltarse hasta llegar a la última página, y nos divierte, a los que sabemos de quiénes habla, la cantidad de personajes reales —amigas y amigos del autor y de este lector— que salen en las historias, entre ellos un tal Alberto Gómez Font… En «El mirador de los perezosos» Sergio Barce hace convivir relatos de ficción con otros autobiográficos, crónicas de sus paseos por Tánger, y el resultado es un equilibrado y delicioso cóctel tangerino. Un libro bonito, muy bien escrito, que destila amor por Tánger. ALBERTO GÓMEZ FONT

Movimiento, acción, narración, descripción, como corresponde al relato corto. Deliciosos textos en los que escuchamos el ruido de los coches, el de los petits taxis lanzados por las calles en una carrera sin igual que no respeta ni los pasos de cebra. El Bulevar Pasteur, el hotel Rembrandt, la perfumería Madini, el Number One. ¡cuántos nombres, lugares y personas para disfrutar y recordar! Con la nostalgia del pasado instalada en el narrador: “Aún no sé por qué esta añoranza se me ha agarrotado esta madrugada de verano… No quisiera moverme de este mirador ni que este aroma a mar abierto que he reconocido me abandone aún.” “El tiempo me ha hecho comprender que la decepción y el pesimismo se estaban instalando en sus vidas y que nuestro futuro, en el país que considerábamos el nuestro, iba dejando de serlo”. Sergio, querido amigo: nuestra amistad ha quedado sellada para siempre con este libro, como un buen día me dijo Chukri. Y ha sido Tánger, hechicera y maga, quien mediante la Literatura y la Pintura nos ha unido. CONSUELO HERNÁNDEZ

En fin, mi querido Sergio Barce, ya he terminado esa maravilla de libro… Puestos a tener que morir, yo también elijo Tánger para hacerlo. Al fin, morir en Tánger es, como dice el autor, verdaderamente literario y, tal vez, el sitio más adecuado para hacerlo. MARÍA BACALL

Enhorabuena por El mirador de los perezosos, diez historias con la magia de hacerte sentir el Tánger que fue y el que es, ese que marca y nos hace siempre sentir. Muchas de las palabras y dichos al leer las he puesto en la voz de mis padres. Gracias. PEPA FERNÁNDEZ

El Mirador de los Perezosos de Sergio Barce Gallardo, es una visita guiada a La Novia del Norte, en lujosa compañía de otro de sus rendidos amantes. Un Amante, cuya prosa reaviva el magnetismo inspirador de una ciudad mágica, a golpe de pequeñas grandes historias. 9 Nueve de Abril es puro virtuosismo literario, un viaje en el tiempo que no deja indiferente. La luz del Café Hafa y la vista cristalina del Estrecho, las callejuelas de Merchane, las mujeres asomadas al Cabo Malabata o las esquinas redondeadas de los edificios del Boulevard Pasteur, donde sentarse a observar es un placer para los sentidos. Todo cobra vida ante el lector, como paseando en compañía de un testigo audaz, estelar, capaz a cada paso de rescatar emociones y nostalgia. Hasta la sensación que quiebra el ánimo, el día antes de coger el barco de vuelta, hace presencia cuando quedan pocas páginas para acabar el libro. Mucha belleza, sensibilidad y una pizca de magia, son ingredientes apreciables en esta magnífica colección de relatos tanjawis. JOSÉ VARGAS

Gracias, Sergio, por este valioso regalo de tu última obra, El mirador de los perezosos. Un verdadero tesoro. ISABEL FLUXA

Felicitaciones por ese Mirador de los perezosos. Te confieso que… “no lo he leído de un tirón”. No, mejor despacito, para que nunca se acabara, disfrutando intensamente de Tánger y tus relatos, con tu prosa, tan limpia y elegante. MARÍA ORTEGA AYLLÓN

Ya acabé el Mirador de los perezosos. ¡Un viaje feliz al pasado! ¡Me ha encantado! Gracias Sergio. LOLA MARTÍNEZ PEÑA

 

 

Etiquetado , , ,

MADRID -10 DE FEBRERO – PRESENTACIÓN DE «EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS»

Los días pasan cada vez más aprisa y ya estamos a mediados de enero, sin apenas darnos cuenta. Así que, para que a nadie se le pase la fecha, os anuncio ya que el día 10 de febrero, dentro de nada, en la Librería Antonio Machado, de Madrid, Mohamed El Morabet presentará mi libro de relatos El mirador de los perezosos (Ediciones del Genal, 2022). Nos acompañará Consuelo Hernández, autora del óleo que sirve de cubierta. Todo mi agradecimiento a Pilar Eusamio Zambrana, de la Librería Antonio Machado, por su generosidad. Os esperamos.

 

***
Etiquetado , , , , , , , ,

Y MÁS AMIGOS ESCRITORES

Continúo esta serie de imágenes, pertenecientes a los títulos de mi biblioteca, en las que algunas de mis obras se muestran junto a las de otros buenos y queridos amigos escritores. Hoy: mi libro de relatos Paseando por el zoco chico, larachensemente, junto a El olivo de Larache, de Carlos Tessainer; Un largo sueño en Tánger, de nuestro añorado Antonio Lozano, y al lado de Larache a través de los textos, de Mª Dolores López Enamorado. 

Mi novela La emperatriz de Tánger, posando con Amar tanta bellezade Herminia Luque; Mar de lija, de Susana Gisbert y junto a El viajante, de Emy Luna.

Y mi novela Una sirena se ahogó en Larache, junto a Cordones pareados, de Paco Huelva; Melilla, 1936, de Luis María Cazorla; Alfa & Omega, de David Rocha, y junto a Carta blanca, de Lorenzo Silva .

 

***
***
Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,