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LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 12

 

Continuamos con este periplo de fotografías captadas en el pasado siglo en Larache, que es como construir la historia de Larache en imágenes…Y con versos de Trina Mercader.

Hoy me detengo en varios programas de cine, y, entre las arterias, una parada más prolongada en la plaza de España, hoy de la Liberación.

Espero que volváis a disfrutar con estas viejas imágenes tomadas de las páginas de Radio Larache, Memoir Larache, HHH los de Larache, Houssam Kelai, Manolo Alarcón y otros amigos…

balcón atlántico 1

Balcón Atlántico

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balcón atlántico

Balcón Atlántico jardines

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cartel turismo obre de Mariano Bertuchi

Larache cartel turístico obra de Mariano Bertuchi

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PASAJE OCCIDENTAL (Décimas). LARACHE

Doncella, niña, mujer,

bajo la niebla intocada.

Temblorosa desposada

predispuesta a florecer.

Niebla o velo que al nacer

resbala por tu cintura;

primorosa arquitectura

que tu pie descalzo mueve,

con tanta dulzura leve

que acrecienta tu hermosura.

Trina Marcader

(Revista Al-Motamid nº 6, Larache, agosto 1947)

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bar perico

Bar Perico de Larache

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cine ideal programa 1

Programa del Cine Ideal

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cine ideal programa 2

Programa del Cine Ideal

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comandancia, castillo, jardín

Larache – vista Comandancia y Castillo

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carteles

Larache – publicidad

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correos y telégrafos larache

Edificio de Correos y Telégrafos de Larache

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hospital cruz roja director

Rafael Chicoy, que fuera director del Hospital de la Cruz Roja de Larache

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hospital cruz roja médicos del centro

Cuerpo médico del Hospital de la Cruz Roja de Larache

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hospital cruz roja larache - junta de damas

Junta de Damas del Hospital de la Cruz Roja de Larache

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Larache entrando por el río

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cine coliseo maria cristina programa 1

Programa del Cine Coliseo

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plaza de españa 3

Plaza de España

 

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plaza de españa 4

Plaza de España de Larache

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plaza de españa 5

Plaza de España de Larache

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plaza españa 1

Plaza de España de Larache

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plaza españa 2 y casino

Plaza de España y Casino

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plaza españa fiesta

Plaza de España – fiesta

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teatro españa programa 1

Programa del Teatro España

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vehículo en mulay ismail

Avda Mulay Ismail – Plaza de España al fondo

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Larache panorámica

Larache – panorámica general

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Revista AL-MOTAMID Nº 11 – LARACHE, enero de 1948

He conseguido varios de los números originales de la mítica revista poética Al-Motamid, que se publicó en Larache y en Tetuán. En la medida que pueda, os iré colgando cada uno de los números, completos, que he logrado rescatar. Hoy lo hago con el ejemplar REVISTA AL MOTAMID nº 11. Este número se editó en Larache en enero de 1948, y costaba 3 pesetas.

Era su directora Trina Mercader y el consejo de dirección lo formaban Jacinto López Gorgé, Pío Gómez Nisa, Eladio Sos y Juan Guerrero Zamora.

López Gorgé y Trina Mercader

Los artículos de este número son los siguientes:

AL MOTAMID ENTRE LOS POETAS ARABIGO ANDALUCES por Agustín Cos Soriano

POEMAS de Pedro Pérez Clotet, Jose Luis Rueda e Íñigo Xavier de Aranzadi

POEMA de Medardo Fraile

POEMAS de Concha Zardoya

POEMAS de Trina Mercader, Pio Gómez Nisa y Miguel Rodríguez Valdivieso

Ben Zaydun

Y en árabe

POEMAS de Andrés Sánchez Pérez

INTRODUCCIÓN A LA POESÍA de Juan Guerrero Zamora

Continuación del ensayo de Guerrero Zamora

POEMAS de Francisco Sitjá Príncipe

CRÍTICA DE POESÍA de Leopoldo de Luis y Jacinto López Gorgé

EN DOS TRAZOS – NOTICIAS – SEÑAL Con las últimas publicaciones poéticas y noticias recibidas

Siendo un documento valioso, merece la pena compartirlo. Sólo espero que podáis leer con claridad sus páginas escaneadas. Esta publicación que cuelgo de mi blog está dedicada a mi amigo Fernando de Ágreda, arabista enamorado de Al-Motamid y apasionado de Trina Mercader.

Sergio Barce, enero 2012

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DRIS DIURI Y LA REVISTA “AL-MOTAMID” (TRINA MERCADER) por el profesor FERNANDO DE ÁGREDA

En Agosto de 2006, durante las Jornadas Culturales organizadas en Larache por la asociación cultural LARACHE EN EL MUNDO, el profesor arabista Fernando de Ágreda impartió una conferencia titulada DRIS DIURI Y LA REVISTA AL-MOTAMID (TRINA MERCADER), cuyo texto, que creo que es interesantísimo para comprender la importancia que tuvo esta publicación, nacida en Larache, reproduzco aquí, a la vez que rememoro con ello los días tan entusiastas y emocionantes que compartí entonces con Fernando de Ágreda.

Sergio Barce

Mohamed Laabi, Sergio Barce, Fernando de Agreda, Pablo Barce, Abdellatif Limami y Mohamed Larbi Bouharrate

DRIS DIURI Y LA REVISTA “AL-MOTAMID” (TRINA MERCADER)  por el profesor FERNANDO DE ÁGREDA – Arabista, Profesor de la Universidad Complutense de Madrid –  Madrid/Larache, 10 de Agosto de 2006 – 

Se celebran  las 3ª Jornadas Culturales que viene organizando la asociación Larache en el Mundo, presidida por el activo y buen anfitrión que es Sergio Barce, junto a Larache Al-Mada, de Ahmed El Guennouni, en la misma línea de promoción y defensa de los valores de la ciudad. La inauguración, hoy,  en esta bella ciudad de Larache es una magnífica ocasión para hacer un homenaje de recuerdos a alguno de sus hijos que la honraron con su labor y sus méritos.

Trina Mercader junto a López Gorgé y otros colaboradores

Este es el caso de Dris Diuri: figura imprescindible entre los hispanistas marroquíes y cuya labor ha sido poco conocida y menos difundida. Trina Mercader lo reconoció en sus recuerdos que bajo el título de Al-Motamid e Itimad: una experiencia de convivencia cultural en Marruecos, se publicaron en la Revista de Información de la Comisión Nacional Española de Cooperación con la UNESCO, Nº 25,  Enero-Marzo, 1981, págs. 76-80:

Dris Diuri

 Desde 1936, año de mi llegada a Marruecos, hasta 1947, fecha de la publicación de la revista Al-Motamid, Larache poseía, en lo cultural, un ambiente oficial mantenido por las autoridades españolas, en lo que fue Protectorado español (…) Esta situación artificial, producto del comportamiento político, daba lugar a un desprecio mutuo, que por ser mutuo nos equilibraba.

Pero la cultura viva de Marruecos existía. Bastó que alguien la convocara sin otros intereses que los estrictamente culturales, para que hiciese acto de presencia. Por iniciativa de un grupo de artistas españoles, residentes en Larache (recuerdan los que vivieron aquella  época los nombres del pintor Juan Antonio Escartín; el escultor húngaro, Laszlo Zinner, a los que dedicaría sus primeros ensayos sobre crítica de arte  Cesáreo Rodríguez Aguilera, que luego dejaría Marruecos para ejercer sus labores en el campo de la judicatura, etc… fundamos Al-Motamid en 1947, revista de verso y prosa, editada en español y árabe…

El proyecto – sigue el relato de Trina – se lleva a cabo con una pobreza de medios que contrasta con la ambición que lo mueve. La empresa era original, sin antecedentes. Conocíamos a un solo poeta musulmán marroquí, Abdelkáder El Mokaddam, residente en Tánger, al que ofrecimos las páginas centrales como muestra de nuestra preferencia por lo árabe. Teníamos un amigo marroquí, Dris Diuri, en Larache, traductor del árabe, con una magnífica dicción castellana, partícipe de nuestro entusiasmo, que durante años se hizo cargo de la sección arábiga

De nuestra entrañable amistad con Trina Mercader ya hemos hablado en varias ocasiones, especialmente en el homenaje que le dedicaron los Institutos Cervantes de Marruecos en 2003. Hoy en este nuevo homenaje recordaremos los datos, no muchos, que nos facilitó el propio Dris Diuri en el breve tiempo en que estuvimos en contacto epistolar. En 1977 le escribí por primera vez para solicitar sus datos y su colaboración en los temas literarios en los que trabajábamos desde el Seminario de Literatura del antiguo Instituto Hispano-Árabe de Cultura. Conservo con cariño sus respuestas a la encuesta que habíamos elaborado para recabar los principales datos de los escritores del mundo árabe.

Larache

Dris Diuri nace en Larache, el 25 de julio de 1921. Realiza los estudios de bachillerato en Granada, en 1965 y se incorpora a su ciudad natal en cuya municipalidad trabajaría junto a Trina Mercader. De la obra de Diuri hemos conocido su Miscelánea, publicada en Tetuán, en 1963. Parece que se trata del primer volumen  al que seguiría otro del mismo estilo que no llegó a publicarse.

Fernando de Ágreda

En dicha obra se aprecia en los varios artículos que incluye el gran amor que sentía por su familia primero, por su Larache natal y a continuación, y por encima de todo, por los temas patrióticos como los dedicados a los difuntos reyes Mohamed V y a su hijo Hassan II . De hecho citaba otro libro que se había publicado en Larache, en 1961 y que se tituló: Mohamed V, monarca reencarnado –así figura en árabe-.  A continuación mencionaba las obras que tenía en prensa y que  eran las siguientes: Cartas a una amiga, dos obras teatrales: Luces y sombras, Drama y verdadAdemás de dos poemarios: Melodías y Latidos. Y otras: Reflexiones,  una Historia de Larache. Por último se refería  a los artículos de prensa que habrían aparecido en diarios de Tetuán <An-Nahar>, Tánger <España> y <Larache>. Así como a varias conferencias pronunciadas en Casablanca, Alcázarquibir y Larache sobre temas diversos: Hassan II, la juventud marroquí y otros.

Dris Diuri nos ofrecía generosamente su colaboración en los proyectos que estábamos iniciando en el Seminario de Literatura ya citado y decía en unos de los párrafos de su carta escrita el 14 de Junio de 1978: Debo aclarar que todos mis trabajos – o pequeños libros – están escritos en el Gran Idioma Cervantino y no he podido encontrar ninguna ayuda para su publicación o traducción a otras lenguas… Finalmente desearía hacer una pequeña observación: tal vez sea el único marroquí -o somos muy contados- que escribimos en español, pero desgraciadamente no contamos con asistencia en ningún sentido por parte de nadie. Navegamos en mar solitario o en bosque sin luz. Y creo sinceramente que merecemos un poco de atención.

La labor de Dris Diuri en aquella aventura -solitaria y soñadora- de Trina Mercader que fue la revista Al-Motamid. Verso y prosa se inicia desde el primer número -marzo de 1947-. La primera colaboración que firma se titula Visión poética de un soberano en su paisaje donde apreciamos su excelente prosa en torno a la figura de Al-Motamid, el rey de Sevilla, motivo de presencia constante a lo largo de la vida de esta revista. Además apreciamos la mención que hace de alguna de las primeras figuras del arabismo: Emilio García Gómez y el sabio holandés Dozy concretamente.

En el número 2, abril de 1947,  figura la traducción del poema de Ibrahim al-Ilgui, esposo de la eminente hispanista Amina al-Loh, colaboradora de Al-Motamid en la etapa final de la revista, titulado Conversación confidencial con la poesía <Munayat al-qarid>. Ya en el número 12, febrero de 1948, encontramos el nombre de Dris Diuri en el Consejo de Dirección de la revista junto a figuras de escritores hispano-marroquíes tan conocidos como Jacinto López Gorgé, Pío Gómez Nisa, Eladio Sos y Juan Guerrero Zamora.

Trina Mercader

Diuri traduce poemas de Abdallah Guennún, figura reconocida de la cultura marroquí, y del tunecino, fallecido en plena juventud, Abulqásim al-Shabbi. Asimismo encontramos la traducción del poeta egipcio Ali Mahmud Taha en el número 13, de marzo de 1948.

La <pequeña o interna historia> de la revista no podremos conocerla quizás: surgen las diferencias y desaparece la mención del Consejo de Dirección. Dris Diuri seguiría colaborando como traductor junto a Ahmed Tadlaui y Abdelmalik Náder, de los que apenas si conocemos sus nombres. En 1952 Trina se traslada a la entonces llamada Villa Sanjurjo, es decir a la actual Alhucemas donde residirá poco tiempo: al año siguiente es destinada a Tetuán, la antigua capital del Protectorado español y entonces se inicia una etapa diferente: de la parte árabe de la revista se encargarán otras figuras conocidas del hispanismo marroquí: Ibn Azzuz Haquim, Mohammed Sabbag y la ya nombrada Amina al-Loh.

Mohamed Chakor y Sergio Macías han destacado en su libro: Literatura marroquí en lengua española, de 1996, la biografía de este pionero del hispanismo marroquí que fue Dris Diuri y las características principales de sus obras. Además se refieren a su función de canciller en el Consulado de Marruecos en Barcelona, dato que no hemos podido confirmar.

Dejar esta petición que esperamos ver hecha realidad: que se publique en la página de internet y en edición los textos inéditos de Dris Diuri, que merecen ser conocidos en España y en Marruecos. Es lo que más habría deseado nuestro buen amigo que hoy nos acompaña en espíritu, y los familiares que reclaman la recuperación de su memoria.-

Farida Diouri

P.D. Conservo los correos que me envió Farida Diouri <f.diouri@voila.fr> en la breve correspondencia que mantuvimos. Vivía en Paris y había publicado varias novelas en francés: L´ange de la misère y Dans tes yeux, la flamme infernale, entre otras, en la prestigiosa editorial L´Harmattan <que conocí por internet: www.editions-harmattan.fr/index>  Me manifestaba,  en el buen español que conservaba,  la intensa emoción que había sentido al leer el artículo que le envié sobre su querido padre Dris: Me gustaría mucho encontrarles a Vd.  y a la Señora López Enamorado y hablar del Larache de antes y de mi padre que fue, como Vd. lo dice tan bien, un gran humanista que amaba Larache y España. Mi padre – continuaba – ha fundado la revista Al-Motamid con su novia Trina Mercader en 1948. Papá y Trina han sido novios durante  muchos años y se han amado toda la vida. Desgraciadamente por un problema de religión, ella católica y él musulmán, no se han casado, pero han quedado amigos hasta la muerte. Antes de morir, Trina Mercader ha venido a Larache y se fue sobre la tumba de mi papá que ha sido su único amor. Trina nunca se ha casado. La historia de Trina y de mi padre es una historia de amor extraordinaria, triste y el tema de mi próximo libro <Cartas a una amiga> son las cartas escritas a Trina Mercader que mi papá ha querido toda su vida.

Es un testimonio sorprendente que quizá algún día podremos corroborar, si se llegara a publicar este libro al que se referían Dris y Farida Diuri. Ya he contado en otro artículo la tan inesperada noticia de la muerte de Farida Diouri, que me comunicó su hija Bouchra cuando hacía planes para venir a Madrid y así conocernos. Ojalá que algún día recuperemos esta historia de amor y de amistad interrumpida.

 

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LARACHE vista por… TRINA MERCADER y por Andrés Sánchez Pérez

Trina Mercader

 TRINA MERCADER nació en Alicante, en 1919. Poetisa, vivió en Marruecos, en concreto en Alhucemas y en Tetuán, pero la ciudad que realmente le marcó profundamente desde su infancia y a la que amó por encima de todo fue Larache. En Larache fundó una de las revistas literarias más importantes de la época, ya casi legendaria, la revista Al Motamid. Gracias a esta publicación, en la que colaboró asiduamente el escritor larachense Dris Diuri, comenzó a florecer un número importante de autores marroquíes que escribían en castellano.

Entre las obras de Trina Mercader destacan Tiempo a salvo (1956) o Sonetos ascéticos (1971). Trina murió en Granada en el año 1984.

En la revista Turia, que se editaba en Teruel, se publicó este pequeño relato donde Trina Mercader describe parte de la Medina de Larache. Siendo poetisa, su narración está atravesada de musicalidad y de una prosa poética dulce y envolvente.

 Sergio Barce

López Gorgé, Trina y Sabbag

UNA CALLE DEL BARRIO MORO DE LARACHE

de Trina Mercader

 Penetrar por una calle de Marruecos es abrir el libro de lo maravilloso. La luz vendrá, atravesando bóvedas, a nuestro encuentro. Porque hay que perderse, sin prisas, por el pequeño laberinto luminoso.

El barrio moro de Larache es ese laberinto de luces y sombras por donde me pierdo. Hay que aceptar la cuesta, y el guijarro resbaladizo, y la escalinata desigual y el rincón lóbrego y maloliente. Porque todo forma parte de esta escenografía ya en desuso en nuestro mundo civilizado, que nos engulle y atropella. Aquí, por el contrario, todo está a la mano, todo tiene una altura que no sobrepasa nuestra humanidad.

Medina de Larache

 La misma estrechez de la calle es agradable a nuestra estatura. Es como andar por el interior de una casa grande, familiar. La voz del mendigo ciego nos acompaña desde todos los ángulos, resonando. La salmodia del almuédano, desde su torre, es una impresión nueva a nuestros oídos. La novedad, la sorpresa nos va acompañando. Los ojos se acostumbran a la luz y a la sombra simultáneas. La cal de las paredes tiene sólo la estridencia de la luz, el propio reflejo trascendido. Mi paso se hace lento, obligadamente parsimonioso. Aquí la prisa lo rompería todo. 

Medina de Larache

Una mujer atraviesa la calle. El sol estalla en el blanco jaique y casi la transparenta. Los pliegues del manto retienen la sombra precisa, dándoles profundidad. Es un manto que tiene mucho de griego, en su cascada de pliegues a la espalda. De él emergen unos pies calzados de babuchas, blancas también, a ras del manto. Arriba, unos ojos negros, a veces verdes, en lo alto del <letam>, del velo. Acaso la tersura de una mejilla no vista, adivinada. El paso siempre es lento, comedido, remontando sin prisa la ascensión. La calle, las paredes de las casas son el marco de esa figura única, el único detalle vivo que aprisionan. La más leve esquina, una línea blanca entre lo blanco la oculta, desaparece. La calle, ahora, queda estática, más quieta que nunca, como en reposo.

Alguna puerta se entreabre. Un bisbiseo apenas perceptible, comenta en árabe: Es una nazarena. Y la puerta se cierra blandamente, sin ruido, como la voz de las mujeres en el interior de la vivienda, o como sus pasos de pie descalzo sobre la cal de las azoteas.

En el recuadro blanco de otra azotea, una mujer se asoma:

-Buenos días, dice. Y sonríe.

Larache, Medina

 Es una mujer que quiere conversación. Es la clásica mujer de siempre, atenta a cualquier posibilidad de charla. La voz del ciego insiste, se alza o se pierde, para regresar una vez más, llenando las callejuelas con su eco. De pronto tropiezo con él, a bocajarro, en una esquina. Con su cayado tantea los pequeños peldaños. Me hago a un lado y le dejo pasar, mientras inicia una vez más su petición de ayuda.

Medina de Larache

 Toda la calle asciende con mi propia ascensión. Su soberbia sube o baja su propio desnivel. Los edificios son enjutos, sobrios, de pequeñas ventanas altas que coronan las desiguales alturas. No hay tejados; sólo una terminación brusca del blanco, cortando en cubos una arquitectura sin complicaciones.

A mi lado pasan los jaiques, las severas chilabas, destacando en lo blanco el amarillo  limón de las babuchas. Los seres van como envueltos en su blancura. La calma de sus ademanes convierte cada calle en un claustro de mínimas proporciones. Claustro o celda para un pueblo religioso, en el que el silencio tiene una dimensión casi mística.

Detalle de la Medina de Larache

 En Enero de 1948, se edita en Larache, el número 11 de la Revista Al-Motamid. En este número, entre varios poemas, se recoge el siguiente escrito por Andrés Sánchez Pérez:

NOCHE DE JUNIO EN LARACHE

   A la luz de los luceros,

 

de Larache en la amplia ría,

 

moritos almadraberos

 

en sus barcos jaraneros

 

se cantan por alegrías.

 

Al escuchar cantar

 

las muchachitas judías

 

desde la Puerta del Mar,

 

pensando en Andalucía,

 

sienten ganas de llorar.

Oued Dahab – cuadro del pintor larachense Hakim el Harrak

 

 

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