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«EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS», DE SERGIO BARCE, FINALISTA DEL PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA

Hoy se han anunciado los finalistas para el Premio Andalucía de la Critica y, entre los seleccionados para el premio de Relato, se encuentra mi libro El mirador de los perezosos (Ediciones del Genal). No oculto que siempre es una alegría que, de alguna manera, reconozcan tu labor, los años que uno lleva narrando, la cierta calidad que pueda atesorar el libro que uno ha escrito. Agradezco también a quienes han apoyado estos relatos tangerinos para estar ahí, pero también lo es que, siendo ésta la tercera vez que opto al premio, la experiencia me dice que he de tomármelo con cierta distancia. Y así lo hago. 

Os paso la información que ha publicado la Asociación Andaluzas de Escritores y Críticos Literarios:

Una vez finalizado el proceso de votación de los socios de la AAEC, sigue el listado de los/las finalistas del XXXIX Premio Andalucía de la Crítica. En marzo se elegirá a los ganadores del máximo galardón de las letras andaluzas. Enhorabuena a todos/as y mucha suerte!

FINALISTAS DEL XXIX PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA

POESÍA

Ángeles Mora, Soñar con bicicletas (Tusquets)

Antonio Enrique, Los cementerios flotantes (Carena)

Concha García, Cuota de mal (Huerga y Fierro)

Estefanía Cabello, El cielo roto de Shangai (Bartleby)

Gregorio Dávila, Un hombre que no conoce Nueva York (Renacimiento)

Luis García Montero, Un año y tres meses (Tusquets)

Rafael Ballesteros, Perseverancia (Devenir)

Rosa Berbel, Los planetas fantasma (Tusquets)

Sara Herrero Peralta, Un mapa cómo (La Bella Varsovia)

Teresa Gómez, Plaza de abastos (Fundación José Manuel Lara)

NOVELA

Antonio Tocornal, Malasanta (Fundación José Manuel Lara)

Antonio Rivero Taravillo, 1922 (Pretextos)

Isabel Bono, Los secundarios (Tusquets)

Joaquín Pérez Azaústre, La larga noche (Almuzara)

José Infante, Los fantasmas de Eulalia (Ediciones del Genal)

Miguel Ángel Oeste, Vengo de ese miedo (Tusquets)

Salvador Gutiérrez Solís, Solo vive quien muere (Almuzara)

Sara Mesa, La familia (Anagrama)

RELATO

Sergio Barce, El mirador de los perezosos (Ediciones del Genal)

José F. Barcelona, Transterrados y durmientes (Esdrújula)

Gonzalo Campos Suárez, Karaoke (Slopper)

Francisco Carrasco, Los ídolos de bronce (Berenice)

Ioana Gruia, Las mujeres de Hopper (Tres Hermanas)

Los ganadores de poesía, novela y relato, que recibirán una escultura de la artista cordobesa Marta Campos, se conocerán a lo largo del mes de marzo, cuando un jurado compuesto por veinte miembros entre profesores, críticos literarios y periodistas elija la obra andaluza más relevante de cada género publicada a lo largo de 2022 en un acto que tendrá lugar en el Centro Andaluz de las Letras (Málaga).

Los Premios Andalucía de la Crítica cuentan con el patrocinio de la Consejería de Turismo, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía y de la Fundación UNICAJA.

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«EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS», DE SERGIO BARCE, SEGÚN SUSI BONILLA

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El 14 de diciembre pasado, Susi Bonilla presentó mi libro El mirador de los perezosos (Ediciones del Genal) en Valencia, acompañada de Mauro Guillén y organizada por Carlos Salazar, responsable de Cultura en el Colegio de Arquitectos de Valencia, y con la colaboración de Librería BiblioCafé.

Por circunstancias que no vienen al caso, Susi no ha podido enviarme el texto de su preciosa intervención hasta el día de hoy, y, aunque me fascinó ya al escucharla, leerla con tranquilidad me reafirma en mi sensación de entonces: sus palabras hacen mejor El mirador de los perezosos.

Os invito a leerla, porque merece la pena:

EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS, de Sergio Barce, por Susi Bonilla: 

Me cuesta elegir cómo comenzar a hablar de este libro. Hay tantas propuestas valiosas en él que me he visto tentada a leerlo repetidas veces y, en cada una de esas lecturas, me ha llevado por caminos que me ha encantado transitar.

En el mundo en el que estamos inmersos donde prevalece la inmediatez y la celeridad, aparece Sergio y en sus 200 páginas agita nuestras neuronas y consigue que abandonemos nuestras prisas diarias y nos entreguemos a la pereza. No a esa pereza estéril del que procrastina o deja pasar el tiempo sin más. Sí a la pereza del que viaja a una ciudad sin coger el avión o del que camina por sus calles sin mover un solo pie. También la pereza del voyeur, del que observa y se observa en un juego de sentir y sentirse.

Como dice la abuela Latifa a sus nietos en uno de los relatos (Hafa): “Leer os hará viajar”.

Con la pericia de un experimentado piloto maneja la narrativa hasta que aterrizamos en Tánger y sin soltar nuestra mano nos hace partícipes de diez historias, con tal intensidad que al llegar al final sentimos como nuestro ánimo se rasga exactamente como cuando nos despedimos de donde no queremos irnos.

Es un libro de alquimia, agita y mezcla multitud de elementos que consiguen agitarte a ti. Y todo desde la más provocadora sensibilidad que caracteriza a la narrativa de Sergio.

Es una obra de detalles. Tratada con mimo de principio a fin. Comenzando por la cubierta con el óleo de la pintora Consuelo Hernández, la cuidada edición con tapa dura, el tamaño de letra amable con los ojos menos jóvenes, los títulos de los relatos que te guían por esa ciudad que te va a engullir, el poema de Isaak Begoña al comenzar el libro y los recuerdos que se van hilando a través de los relatos consiguiendo una atmósfera sensitiva inigualable al utilizar de modo impecable la memoria sensorial.

Es una de las líneas maestras de la obra. La memoria. Como nos configura lo vivido y el desasosiego de olvidar. No es casualidad que el autor dedique esta obra a la memoria de una persona que ya no pudo reconocerle.

Y tras esta dedicatoria, el primer relato nos traslada a Tánger en primavera y nos da la bienvenida a la ciudad adelantando lo que nos va a ofrecer este viaje. Los lugares que vamos a transitar, los guiños a otras obras del autor, en este caso a La emperatriz de Tánger, el proceso de crear y la sensualidad que va a ser una constante en cada página. Una sensualidad construida con ese detallismo tan personal que Sergio extrae cada vez que se arranca un pedacito de sí mismo.

Así llegamos a Tánger, somos acogidos y nos encontraremos con nosotros mismos. Ese ESTAR en Tánger nos va a posibilitar SER con mayúsculas y nos vamos a encontrar con esas inquietudes que todos tenemos, con las preguntas que nos hacemos al mirarnos al espejo, con las dudas que nos asaltan y nos roban el sueño y también con la nostalgia de lo perdido. Una nostalgia que Sergio consigue que sintamos con la misma habilidad que consigue que la sustituyamos por ilusión a través de una mirada, un guiño de ojo o un roce sutil. Porque, como se plasma en el segundo de los relatos, Tánger es la ciudad de las quimeras. Unos giros anímicos que son extraordinario ejemplo de gestión emocional.

Tánger es la gran protagonista femenina que planea sobre las diez historias y permite que sus personajes nos muestren sus luces y sombras. Tánger deja de ser ciudad y se convierte en la mujer amada, en esa amante que ha cambiado con el paso de los años pero que conserva el magnetismo de guardar tus secretos y que te hace volver a ella una y otra vez.

Si hay algo que me fascina de los libros de Sergio es su capacidad de hacerme sentir no solo durante su lectura sino también como efecto secundario a ella. Sus palabras y sus silencios te dejan sabores que no puedes evitar seguir paladeando.

Las mujeres de Sergio huelen a jazmín y a miel, a limón dulce y canela, a azahar, a espliego o a henna, chasquean la lengua, rozan con la cadera o dibujan miradas juguetonas. Las calles de Sergio huelen a pinchitos morunos, a salitre, a eucalipto, a especias o a humedad agria. Sus personajes no toman cualquier marca de cerveza o fuman un cigarrillo al azar. Toman una Flag o fuman un Soraya o un Tokat. No suena música en los locales de Sergio, Suena Elton John o KC & the Sunshine band. Ese es el detallismo genuino con el que nos seduce y nos lleva de la mano, como cuando narra el ritual que hacía en su niñez cuando iba a Tánger al oculista o al odontólogo con su padre mientras su madre iba a la peluquería. Una envolvente telaraña de vivencias personales que configuran uno de los grandes atractivos de las obras de Sergio.

Y así nos secuestra con su hechizo y sientes que su libro te ha encontrado cuando más lo necesitabas para recordarte que sigues siendo el niño o el adolescente que fuiste, aunque el paso del tiempo te mire desde el espejo. Y, sobre todo, te anima a que busques el juego y la ilusión en cualquier momento de tu vida.

Es una lectura de contrastes, cambio y permanencia, de nostalgia y búsqueda de identidad, nos habla de pérdidas (juventud, seres queridos, lugares que ya nos son lo que eran) y de reencuentros. Del miedo al SER y al dejar de SER. Un dejar de ser físico y mental. Una lectura de contrastes y de una profunda inteligencia emocional que nos recuerda el poder de la evocación y nos aviva la ilusión recordando que sentirnos atraídos y atractivos nos salva cuando sentimos anestesiado el corazón.  

También habla de pertenencia, de la importancia del arraigo para dar sentido a nuestra vida, el valor de sentirse en el hogar tanto por el lugar en el que has vivido gran parte de tu vida como por la familia que te ha dado valores y amor incondicional.

“El hogar está en la tierra de tu niñez. No somos dueños de ella, pero envuelve para siempre con tibieza el corazón del niño que fuimos”

Y habla de personas, de las que nos acompañan y de las que ya no están pero siguen siendo un pilar fundamental en nuestra vida. La figura de la madre se muestra de un modo tan presente hasta en su ausencia que llama la atención que en una gran mayoría de los relatos se hace alusión a una madre que ya no está. Otro de los temas que me ha sobrecogido especialmente por lo identificada que me he sentido en muchos pasajes.

Junto a la figura materna también las mujeres sazonan los textos y los salpican con una sensualidad tan delicada como desgarradora pero sin perder en ningún momento la delicadeza. Como en otros libros de Sergio, he querido convertirme en una de esas protagonistas que tan solo con la fragancia que dejan al caminar son capaces de hacer posible lo que ya nos parece imposible.

A través de la edad de estas mujeres los protagonistas masculinos van desnudando sus miedos ante el paso del tiempo. Curiosamente todas las mujeres son mucho más jóvenes que sus compañeros de juegos a excepción de dos de ellas que le sirven al autor para mostrarnos otras dos líneas argumentales:

1.- La protagonista de Dar Niaba, uno de mis relatos favoritos, es 20 años mayor que su compañero. Un relato de erotismo que trabaja delicadamente la progresión desde la atracción hasta la pasión desatada y que nos habla de tentaciones y límites. Del deseo y la idealización de lo que no tenemos. Los límites nos hacen sentir prisioneros pero el castigo de rebasarlos mata la magia. Un relato magistral que nos convierte en una esponja henchida de deseo y nos escurre hasta sentir el vacío seco de la decepción.

“Con un arte milenario, se arremangó el borde del caftán y me dejó ver la pantorrilla derecha, tallada en marfil, antes de calzarse la babucha color azafrán. La artimaña la repitió con los siguientes modelos y, cada vez que introducía el pie en otra nueva babucha, mostraba algo más de su pierna interminable. Una torturadora.”

2.- La otra mujer que supera en edad a los protagonistas es la propia Tánger que personifica sueños e ilusiones.

Los relatos están plagados de guiños cómplices que salpimentan los párrafos en un juego metafórico que nos lleva a esos guiños de ojos inesperados que nos devuelven la sonrisa y la fantasía, guiños al cine, al arte, al proceso creativo, a la soledad del escritor y a su espíritu mirón, a las enseñanzas familiares, a personajes reales de la vida del autor, familia y amigos, y también a lugares frecuentados por él en muchos momentos de su vida.

No conforme Sergio con cumplir y superar las expectativas de los que conocemos su sensibilidad narrativa nos sorprende con tintes paranormales/oníricos al hacer que los personajes traspasen un cuadro e incluso a trabajar la intriga en el relato Hotel Rembrandt (otro de mis favoritos) en el que te invade desde el desasosiego hasta el horror de perder tu identidad y en donde aparece otro guiño a una obra del autor a través del libro del protagonista, Delio Blázquez, “Una ventana pintada de verde” (Una puerta pintada de azul).

Como veis, un libro que reivindica la memoria que da sentido a nuestra vida. Nuestros recuerdos. En palabras de uno de los personajes:

“Tener una memoria que lo guarda todo es como llevar un erizo en el bolsillo, cada vez que se remueve clava sus púas y te hace sangrar”

Yo no os recomiendo que leáis este libro, os lo receto por prescripción facultativa. Necesitamos sentirnos vivos en cualquier etapa vital en la que nos encontremos y estos relatos son píldoras que te despiertan los sentidos dormidos. Recorremos la piel de Tánger como ese amante del que gozamos en presencia y ausencia. Nos convertimos en adictos a su sensualidad hasta que nuestro ánimo se desgarra al separarnos hasta llegar a identificarnos con la voz del narrador que en uno de sus relatos (Beit Hahayim) dice lo siguiente:

“Me quedaría aquí unos días más. Necesito comprender por qué razón estar en esta tierra me transforma en otro, quizá en el que soy de verdad o en el que creo ser y no soy”

Una vez más, Sergio me ha hecho mimetizarme con sus personajes y convertirme en voyeur, en joven de piel canela, en la prostituta que huele a espliego y a locura y hasta en ese anciano de 86 años que se ha salvado de muchas adversidades, pero nada puede salvarlo de la muerte. Como siempre, me refuerza la creencia de que la magia existe.

Una magia que se debe a su generosidad. La generosidad de un escritor que se desnuda y comparte con los lectores su mundo interior. Algo no muy frecuente pero tremendamente atractivo.

Gracias, Sergio. Estoy recién llegada de Tánger y ya deseo que me invites a volver. 

Susi Bonilla

 

Sí, son ellos: CARLOS SALAZAR Y SUSI BONILLA
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QUÉ SE DICE DE «EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS»

Reproduzco aquí algunos fragmentos de los comentarios, reseñas, whatsapps o correos de amigos y lectores (entre ellos varios escritores que admiro) que me han hecho llegar sobre mi libro El mirador de los perezosos:

Hay que ser valientes para asomarse al mirador de los perezosos y encontrarse de frente con tus miedos… Literatura de calidad y de calidez. SUSI BONILLA 

Querido Sergio: acabo de leer El mirador de los perezosos y me ha gustado mucho ese paseo literario por Tánger. Las narraciones son estupendas y me han hecho sentir que Marruecos es un país que creo conocer pero que siempre me sorprende. Me encanta el recuerdo de nuestro paseo por el cementerio judío y por las grutas de Hércules. Enhorabuena por tu libro. MARTA CEREZALES LAFORET

El mirador de los perezosos proporciona páginas impagables. Con su lectura, me he asomado por ventanas que se mantenían cerradas. Y estoy convencido de que se mantendrán abiertas para siempre. (Contracubierta del libro) MOHAMED EL MORABET

Sergio me leí el libro de golpe, extraordinario y me le llevo conmigo para volver a leerlo… MOISÉS AMSELEM.

De un profundo humanismo, los diez relatos que componen El mirador de los perezosos, algunos de ellos emparentados con la crónica de un mundo y de unos lugares que se fueron, que se perdieron en las esquinas del tiempo para quedar habitando la memoria de unos pocos, son de una calidad narrativa y expositiva innegables. PACO HUELVA.

En mi último viaje a Marruecos, Tánger me enamoró, mucho más que otras veces. Así que, no pudiendo estar allí, pensé que «El Mirador de los Perezosos» sería una buena lectura para recrear sus calles y su ambiente. Pero no, no es solo un paseo por Tánger, es un paseo por los sentimientos. En estos relatos, Sergio Barce vuelve a tocarnos el corazón con su sensibilidad al abordar temas y personajes con gran carga emocional. NIEVES MARTÍNEZ.

Que Sergio Barce me agradezca a mí, que me nombre, que me mezcle entre títulos como “Boulevard Pasteur”, y “Calle Siaghins” o “Hafa” me emociona. Gracias, Sergio, por esa literatura tuya que hace esencias de las historias. Leo “El mirador de los perezosos” y deseo que no se acabe, que perdure en la memoria, que tarde mucho en olvidarse. Mucho. LUIS SALVAGO.

En este libro, haciendo de Tánger literatura honda y personal, existe una alquimia entre la reivindicación de la memoria; también el gusto por lo antiguo, lo que fue en otro tiempo por única vez, pero cuyo regusto aflora y perdura en el paladar; sin olvidar la recreación de la sensualidad y hasta un toque mágico. Este escritor siempre es un acierto. DAVID ROCHA.

Presenta El mirador de los perezosos una ordenación muy medida, que alterna puros relatos con otros de autoficción, confiriendo así un pulso narrativo muy rítmico y tornando su lectura en una experiencia tan airosa como agradable, a pesar de los asuntos tratados, algunos de ellos trufados de melancolía o crudeza. Además, sutiles hilos conectan todos los relatos: personajes, lugares y tiempos, así como las constantes temáticas que impregnan la literatura de Sergio Barce: la niñez, la memoria, el viaje, el silencio, el arte, el erotismo… Con todo ello este libro aboceta una genuina atmósfera tangerina y, al trazar un demorado medineo por la mítica ciudad, conforma la presencia de la urbe como protagonista último de la narración. MIGUEL ÁNGEL MORETA-LARA.

Felicidades por El mirador de los perezosos, por el magnífico personaje de Tánger y por el genial Hotel Rembrandt. JOSÉ A. GARRIGA VELA.

He terminado de leer El mirador de los Perezosos. Buenas historias, calidad literaria, narración muy cuidada. Barce nos lleva de nuevo al mundo que bien conoce, nos lo transmite con viveza, lo cuenta como si compartiésemos un vaso de vino en el bar de la esquina. Los límites de sus narraciones están entre lo vivido y soñado, los lectores no lo acabamos de descubrir. Difícil elegir uno de los relatos. Pero me decido a hacerlo:  Boulevard Pasteur. IÑAKI MARTÍNEZ. 

El lenguaje que Barce gusta de usar, salpicando el castellano de una mezcla de expresiones en dariya/árabe y  jaquetía (judeoespañol, usado por sefardíes), le da un sabor muy marroquí, salpimentando el discurso. Un conjunto de narraciones que interesa y emociona, creando, como suele hacer el autor, un clima lleno de nostalgia y de belleza. FUENSANTA NIÑIROLA

Sergio ama lo que le lleva a escribir: Tánger y Larache, sus recuerdos de infancia, los personajes reales e imaginarios que aparecen…incluso las injusticias que salpican sus relatos son tratadas con cariño y comprensión. Ha sido un placer como siempre perderse en tus paseos, recuerdos y miedos. MARIBEL MÉNDEZ

Durante la lectura de los diez relatos que conforman El mirador de los perezosos me siento impregnado del magnetismo que irradian las aventuras cotidianas de personas en las que palpas como desde la derrota construyen su propia salvación, en cada uno de ellos la lucha por la vida se manifiesta llena de íntima ternura. VICTOR PÉREZ

Me lo he leído de una sentada. Me ha encantado, tanto que ha pasado a ser mi favorito. Qué pena que sean relatos cortos… con todos me he quedado con ganas de más. Un gran trabajo, Sergio. CHARO SÁNCHEZ

Es uno de esos libros que no pueden soltarse hasta llegar a la última página, y nos divierte, a los que sabemos de quiénes habla, la cantidad de personajes reales —amigas y amigos del autor y de este lector— que salen en las historias, entre ellos un tal Alberto Gómez Font… En «El mirador de los perezosos» Sergio Barce hace convivir relatos de ficción con otros autobiográficos, crónicas de sus paseos por Tánger, y el resultado es un equilibrado y delicioso cóctel tangerino. Un libro bonito, muy bien escrito, que destila amor por Tánger. ALBERTO GÓMEZ FONT

Movimiento, acción, narración, descripción, como corresponde al relato corto. Deliciosos textos en los que escuchamos el ruido de los coches, el de los petits taxis lanzados por las calles en una carrera sin igual que no respeta ni los pasos de cebra. El Bulevar Pasteur, el hotel Rembrandt, la perfumería Madini, el Number One. ¡cuántos nombres, lugares y personas para disfrutar y recordar! Con la nostalgia del pasado instalada en el narrador: “Aún no sé por qué esta añoranza se me ha agarrotado esta madrugada de verano… No quisiera moverme de este mirador ni que este aroma a mar abierto que he reconocido me abandone aún.” “El tiempo me ha hecho comprender que la decepción y el pesimismo se estaban instalando en sus vidas y que nuestro futuro, en el país que considerábamos el nuestro, iba dejando de serlo”. Sergio, querido amigo: nuestra amistad ha quedado sellada para siempre con este libro, como un buen día me dijo Chukri. Y ha sido Tánger, hechicera y maga, quien mediante la Literatura y la Pintura nos ha unido. CONSUELO HERNÁNDEZ

En fin, mi querido Sergio Barce, ya he terminado esa maravilla de libro… Puestos a tener que morir, yo también elijo Tánger para hacerlo. Al fin, morir en Tánger es, como dice el autor, verdaderamente literario y, tal vez, el sitio más adecuado para hacerlo. MARÍA BACALL

Enhorabuena por El mirador de los perezosos, diez historias con la magia de hacerte sentir el Tánger que fue y el que es, ese que marca y nos hace siempre sentir. Muchas de las palabras y dichos al leer las he puesto en la voz de mis padres. Gracias. PEPA FERNÁNDEZ

El Mirador de los Perezosos de Sergio Barce Gallardo, es una visita guiada a La Novia del Norte, en lujosa compañía de otro de sus rendidos amantes. Un Amante, cuya prosa reaviva el magnetismo inspirador de una ciudad mágica, a golpe de pequeñas grandes historias. 9 Nueve de Abril es puro virtuosismo literario, un viaje en el tiempo que no deja indiferente. La luz del Café Hafa y la vista cristalina del Estrecho, las callejuelas de Merchane, las mujeres asomadas al Cabo Malabata o las esquinas redondeadas de los edificios del Boulevard Pasteur, donde sentarse a observar es un placer para los sentidos. Todo cobra vida ante el lector, como paseando en compañía de un testigo audaz, estelar, capaz a cada paso de rescatar emociones y nostalgia. Hasta la sensación que quiebra el ánimo, el día antes de coger el barco de vuelta, hace presencia cuando quedan pocas páginas para acabar el libro. Mucha belleza, sensibilidad y una pizca de magia, son ingredientes apreciables en esta magnífica colección de relatos tanjawis. JOSÉ VARGAS

Gracias, Sergio, por este valioso regalo de tu última obra, El mirador de los perezosos. Un verdadero tesoro. ISABEL FLUXA

Felicitaciones por ese Mirador de los perezosos. Te confieso que… “no lo he leído de un tirón”. No, mejor despacito, para que nunca se acabara, disfrutando intensamente de Tánger y tus relatos, con tu prosa, tan limpia y elegante. MARÍA ORTEGA AYLLÓN

Ya acabé el Mirador de los perezosos. ¡Un viaje feliz al pasado! ¡Me ha encantado! Gracias Sergio. LOLA MARTÍNEZ PEÑA

 

 

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MADRID -10 DE FEBRERO – PRESENTACIÓN DE «EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS»

Los días pasan cada vez más aprisa y ya estamos a mediados de enero, sin apenas darnos cuenta. Así que, para que a nadie se le pase la fecha, os anuncio ya que el día 10 de febrero, dentro de nada, en la Librería Antonio Machado, de Madrid, Mohamed El Morabet presentará mi libro de relatos El mirador de los perezosos (Ediciones del Genal, 2022). Nos acompañará Consuelo Hernández, autora del óleo que sirve de cubierta. Todo mi agradecimiento a Pilar Eusamio Zambrana, de la Librería Antonio Machado, por su generosidad. Os esperamos.

 

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MÁS LIBROS ENTRE AMIGOS

Con la excusa de que en el día de Reyes he recibido el nuevo título de Gonzalo Fernández Parrilla, aquí, de nuevo, mis libros junto a los de otros buenos y queridos amigos escritores: El mirador de los perezosos, junto a Mare Incógnica, de Farid Othman Bentria Ramos, Al sur de Tánger, de Gonzalo; Los perros de Tánger, de Isaak Begoña, El árbol de la vida, de José Sarria, y La baraka y otros textos marruecos, de Salvador López Becerra. 

Y Una puerta pintada de azul, al lado de Viajes a Larache, de Mohamed Laabi; La lleva y Latidos del Sur, de Mohamed Chakor; Cuentos populares del Rif, de Zoubida Boughaba Maleem, y  Un cine en el Príncipe Alfonso, de Mohamed Lahchiri.

 

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