Archivo de la categoría: OTROS AUTORES, OTROS LIBROS

«MIEDO», DE STEFAN ZWEIG

 

“…Había conocido a aquel joven, un pianista que empezaba a gozar de cierta fama en círculos reducidos, durante una velada, donde mantuvieron una conversación casual. Pronto, sin ni siquiera proponérselo y casi sin ser consciente de lo que estaba pasando, se había convertido en su amante. No se puede decir que el deseo de estar con él inflamase su sangre, no había sido algo sensual y, en el fondo, tampoco algo espiritual lo que la había unido al muchacho: se había entregado sin necesitarlo ni desearlo verdaderamente, tal vez por la pereza de resistirse a la voluntad de él o por una especie de curiosidad…

Fragmento de Miedo

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es miedo-portada.jpg

Entre las lecturas habituales, siempre intercalo alguna novela o libro de relatos de los autores de los que aprendo a narrar, un ejercicio que es como sacar la cabeza de debajo del agua y tomar aire para seguir adelante. Porque son ellos los que marcaron las pautas y los que nos han enseñado que ha de cuidarse el vocabulario, el estilo, el ritmo. Sin sus textos, solo habría mediocridad. Ayer me leí la novela corta de Stefan Zweig titulada Miedo (Angst). Un pequeño placer. (Sergio Barce, abril 2021)

“…Inconscientemente, se consideraba merecedora de un castigo, pero se resistía con uñas y dientes a convertirse en víctima de la fatalidad. ¿Por qué ella precisamente? ¿Acaso era justo que recibiera un castigo tan brutal por un crimen que a ella le parecía insignificante? ¿Cuántas de las mujeres que conocía, vanidosas, frívolas, descaradas, tenían amantes, incluso por dinero, y burlaban a sus maridos sin el menor remordimiento de conciencia? Mujeres que vivían en la mentira, sintiéndose tan cómodas como en su propia casa, que ganaban atractivo con su secreto, a las que volvía más fuertes la persecución, más inteligentes el peligro, mientras ella se derrumbaba impotente, presa del miedo, al primer desliz…

Fragmento de Miedo

Miedo (Angst) ha sido editada por Acantilado, con traducción del alemán de Roberto Bravo de la Varga.

STEFAN ZWEIG
Etiquetado , , , , , , ,

MARRUECOS Y CINCO NOVELAS IMPRESCINDIBLES

   Hoy me voy a limitar a recomendar cinco libros de obligada lectura, todos ellos relacionados con Marruecos, todos escritos por autores de origen marroquí. Novelas excepcionales, devastadoras y de gran calidad estilística y narrativa. Obras que no son nada complacientes.

Junto a cada título, os dejo el enlace de la reseña que les hice en su momento a cada uno de estos títulos.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es tiempo-de-errores.jpg

Tiempo de errores (Zaman al-ajta) de Mohamed Chukri. Editada por Cabaret Voltaire, con traducción del árabe de Karima Hajjaj y Malika Embarek.

https://sergiobarce.blog/2011/03/08/otros-libros-otros-autores-tiempo-de-errores-zaman-al-akhtaa-1992-de-mohamed-chukri/

https://sergiobarce.blog/2010/12/21/larache-visto-por-mohamed-chukri-en-tiempo-de-errores/

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es el-pasado-simple.jpg

El pasado simple (Le passé simple) de Dris Chraibi. Publicada por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, con traducción del francés de Leonor Merino e Inmaculada Jiménez Morell.

https://sergiobarce.blog/2019/05/21/el-pasado-simple-le-passe-simple-1954-una-novela-de-dris-chraibi/

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es sufrian-por-la-luz.jpg

Sufrían por la luz (Cette aveuglante absence de lumiére), de Tahar Ben Jelloun. Editada por RBA, con traducción del francés de Manuel Serrat Crespo.

https://sergiobarce.blog/tag/sufrian-por-la-luz/

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es el-ultimo-patriarca.jpg

El último patriarca (L´ultim patriarca) de Najat el Hachmi. Publicado por Planeta, con traducción del catalán por Rosa María Pratts.

https://sergiobarce.blog/2015/08/24/el-ultimo-patriarca-lultim-patriarca-2008-una-novela-de-najat-el-hachmi/

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es los-caballos-de-dios.jpg

Los caballos de Dios (Les Étoiles de Sidi Moumen) de Mahi Binebine. Editado por Alfaguara, con traducción del francés de María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego.

https://sergiobarce.blog/2016/06/13/los-caballos-de-dios-les-etoiles-de-sidi-moumen-una-novela-de-mahi-binebine/

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

UN POEMA DE ABDERRAHMAN EL FATHI

En 2006 se publicó el libro Voces del Sur: Poesía marroquí contemporánea, en edición bilingüe árabe-español de Antonio Reyes para Ediciones Alfar. Entre los poetas que se incluyen en la selección de este libro, está mi amigo Abderrahman El Fathi y su siguiente poema, que reproduzco para deleite de todos.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es voces-del-sur-poesia-marroqui-contemporanea-portada.jpg

ASCENDÍA EN NOCHES CERRADAS

 

Ascendía en noches cerradas

Ajena a sus mermadas mañanas.

El almuecín clamaba en sus sueños de ámbar

De tácito acuerdo arropaba su madrugada una esperanza oscura

Como los ojos del miedo

En guantes de espinas y llantos sin ojos

Cargadas las miradas

Y ausentes los despertares.

Así, mientras recitaba los caminos lejanos

El abismo de la luna le rozaba las heridas

Todas ellas sin dolor

Sin piedad, así, de nuevo

Y mil veces esa noche sin nombre

con mucha luz y ciegas las esperanzas

de bajar mientras ascienden los miedos

en cada esquina del dolor

en la espalda ajena

en las espinas de Cristo

en las Zauia de enfrente

en tierra de nadie

en cada alambre suelto en mis venas,

crecía en mi mirada

ancha y espesa de mis hierros.

Me reclama el destino del desierto

De nuevo la travesía descalza,

En lo alto de mi frente

En toda luna

En la oscura lágrima africana.

Así concluye un sueño

 

En la nana de una madre.

 

Abderrahman El Fathi

SERGIO BARCE Y ABDERRAHMAN EL FATHI

Etiquetado , , , ,

«LA PROSTITUCIÓN EN EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS, 1912-1956» UN LIBRO DE BEGOÑA ETXENAGUSIA

   Se ha publicado un detallado, interesante y complejo trabajo titulado La prostitución en el Protectorado español en Marruecos (1912-1956), escrito por Begoña Etxenagusia Atutxa, y editado por Bellaterra, para su Colección Alborán. El libro repasa lo relativo a este asunto en todo el territorio y contiene una densa recopilación de documentos, normas aprobadas en la época y reseñas que enriquecen este estudio ante el que hay que quitarse el sombrero por su evidente calidad.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es la-prostitucion-en-el-protectorado-espanol-en-marruecos-portada.jpg

Reproduzco un breve párrafo del capítulo dedicado a Larache, en el que destaca una vez más la doble moral del régimen franquista y su execrable modus operandi contra la libertad individual, régimen por fortuna sepultado ya en el tiempo:

“…Las autoridades vigilaban de cerca los asuntos concernientes al ejercicio de la prostitución en la ciudad. Prueba de ello son los expedientes secretos en torno a ciudadanas españolas como María, de 35 años y procedente de Guaro (Málaga). La Intervención del Lucus, en Larache hacía referencia a los desfavorables antecedentes que contaba sobre la conducta mostrada por dicha mujer ya que había ejercido la prostitución de forma clandestina. También disponían de información en la que destacaban que en 1946 hacía vida marital con el musulmán Mustafa B.M.C., casado a su vez con una musulmana con la que tenía numerosos hijos. Mustafa <<…poseía un <taxis> (que conduce él mismo) y una tienda de artículos de electricidad en la calle 8 de junio nº 151, para la que, según él, necesita a María J.>

Las inclinaciones políticas de ambos eran calificadas como negativamente. De ella se decía que se manifestaba en tonos antipatrióticos, y que incluso exponía su decisión de apostatar por lo que constituía un desprestigio para la colonia española. Mustafa no salía mejor parado y aunque se reconocía que no tenía antecedentes, sí que debía ser considerado como poco afecto a España.

La DAI, en octubre de 1944, dispuso que fuese expulsada de la Zona, pero ya que sus padres residían en Tetuán se autorizó su residencia en la capital del Protectorado. Su regreso a Larache contravenía una disposición superior.

Lo interesante y verdaderamente significativo de este tipo de expedientes es que reflejan el hecho de que la vigilancia de la prostitución se enmarcaba como una cuestión relevante desde el punto de vista político y no solo desde una visión de carácter sanitario y moral. De hecho, gran parte de estos documentos eran gestionados por la Sección de Política adscrita a las diferentes Intervenciones.

Durante la segunda década del siglo XX tendríamos que destacar la presencia de militares americanos procedentes precisamente de la zona francesa que los fines de semana acudían a ciudades cercanas como Larache con la pretensión de ocupar habitaciones donde poder mantener relaciones con prostitutas musulmanas en lugares como el Hotel España:

<El dueño del Hotel España de Larache manifiesta que se da el caso frecuente en que los americanos que, procedentes de la Zona francesa, vienen a pasar el fin de semana pretenden ocupar habitaciones del Hotel, acompañados de prostitutas musulmanas, la mayor parte de los prostíbulos de Larache y Alcázar. Aunque no lo han consentido en ningún caso, suelen presentarse con esas mujeres a altas horas de la noche y discuten con el personal del Hotel, dando lugar a incidentes.

Se ha comunicado el hecho a los Bajaes y a la Policía de Larache, Alcázar y Arcila para que vigilen e impongan sanciones de cárcel a las prostitutas que salgan de los prostíbulos acompañadas de hombres o a pernoctar en Hoteles y Fondas.

Los americanos son gente joven procedentes de las bases de aviación; muchos vienen de uniforme, y algunos se embriagan…>.”

Un libro curioso e interesante, que retrata esta parte marginal de la sociedad del protectorado en Marruecos, tanto durante los años anteriores a la dictadura como los que transcurren bajo el control de los militares.

Hay otro excelente libro sobre esta temática, escrito por la larachense Cecilia Molinero, bajo el título de La prostitución en Marruecos bajo el Protectorado español y francés, de la editorial Vivelibro, del que hablaré en una próxima entrega.   

Sergio Barce, abril 2021

Etiquetado , , , , , , ,

«MESAUDA», UNA NOVELA DE ABDELHAK SERHANE

Esta novela es como un puñetazo en el estómago. No hay conmiseración con sus personajes, y tampoco vacilación por el autor, como si necesitase volcar de una vez todo lo que lleva a sus espaldas desde hace tiempo.

No había leído antes a Abdelhak Serhane, pero me ha sorprendido tanto que lo hago constar desde el comienzo de esta reseña. Su novela Mesauda no es un libro recién publicado, porque salió en 1983, y en España apareció de la mano de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo en 1989, con traducción de Inmaculada Jiménez Morell. Dejo también constancia pues de mi sonrojo intelectual ante mi desconocimiento durante todos estos años.

Mesauda es una novela tan potente como aparentemente caótica. Serhane cruza por diferentes niveles de relato y usa distintas voces, y eso conlleva que su lectura, en ciertas partes, no sea fácil. Pero eso no es óbice para subrayar su innegable calidad.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es mesauda-portada.jpg

Me da la impresión de que hay mucho del autor en el interior de esta historia desgarradora. Igual que Chukri, Gallab, Karrouch, Bouissef Rekab, Slimani, Taia, El Hachmi, El Morabet o Chraibi, no duda en despojarse de cualquier censura o autocensura y tira por la calle de en medio, decidido a llegar a su meta que no es otra que la de mostrarnos la vida de un niño que va creciendo y su relación con Mi (su madre), con sus hermanos y con ese monstruo que es su padre, un personaje que oscurece y anula con su presencia y con su ausencia la vida de todos. Y también están Hammada, el Fakir y, por supuesto, Mesauda. Pero Mesauda, una prostituta de Azru, el pueblo de donde se desarrolla la mayor parte de la acción, es solo la excusa para contar todo lo demás, porque ella es la fantasía sexual de los niños, pero también el cubo de la basura de los hombres del pueblo, porque es en ella donde arrojan no solo sus espermas sino también todas sus malas conciencias, todas sus frustraciones y todos los actos degradantes que son capaces de ejecutar. Mesauda es como una metáfora.

El lenguaje de Abdelhak Serhane está desprovisto de envolturas, no hay artificios para encubrir lo que describe:

“…El padre ya no amaba a Mi. Por otra parte, ¿la había amado alguna vez? Para él, el amor era una debilidad, por eso no amaba a sus hijos, no amaba a los demás, no amaba nada que no valiera la pena de ser amado, no amaba nada de lo que debiera ser amado, ni de lo que pudiera ser amado.

(…) El orinal estaba siempre lleno bajo la cama del padre. Había que vaciarlo todas las mañanas; era su forma de humillarnos. Llevar su orina y sentir el olor nauseabundo de su odio visceral. ..”

Contada en primera persona, el protagonista nos retrata a un padre egoísta, cruel, violento, pendenciero, putero y despreciable. Todo en él es abominable, castrante para su mujer y para sus hijos. La frustración e impotencia que padece el niño camino de su adolescencia nos mueve a la compasión, porque no hay vida más dura que la que nos describe Serhan: la niñez solitaria y maltratada, el paso por la escuela coránica, las palizas y humillaciones del padre, la presión de la madre, el peso de la religión y de las tradiciones, el inicio en el sexo… Todo es como una gran conjura para cercenar los sueños de un niño que solo pretende crecer como debiera hacerlo cualquier pequeño.

Y Mesauda. No sé qué decir de ella. Pero me recuerda de alguna manera a Rahmuniyya, el personaje de Aixa, el cielo de pandora, de Bouissef Rekab. La puta a la que todos buscan, pero de la que todos se mofan y a la que todos maltratan. Mesauda.

“…Cuando Mesauda se iba, las jóvenes se reunían junto a la fuente, se tocaban discretamente los senos por debajo del haik, se enseñaban el pecho y se acariciaban mutuamente el sexo.

Mi padre, como los demás, disfrutaba restregando la imagen envejecida que Mesauda guardaba entre sus piernas.

Para nosotros, era la mujer transparente, la virgen eterna y, también, la carne tumefacta y saqueada. Era la nebulosa con piernas arqueadas, siempre abiertas a los dedos peludos y a las ávidas miradas.

Mesauda, la ofrenda. La llaga del deseo colectivo, el maná celestial del que se alimentaban nuestros mayores. Pasatiempo de donde emergía su delirio y nacía nuestro placer censurado.

(…) Nos consumíamos esperando que pasara Mesauda. Nos excitábamos con la idea de que nunca llevaba nada debajo de la ropa.

Bastaba con que se sentara y abriese un poco las piernas para que la penetráramos con la mirada. Salivazo en las manos y sexos arrogantes. El movimiento de las manos se aceleraba con un ritmo amargo. Un pálido goce nos cegaba y nos liberábamos durante un instante de nuestra angustia…”

Y curiosamente, cuando Mesauda muere, todos se lamentan, todos la añoran, pero es un desconsuelo falso. Sin embargo, la descripción de su muerte por Abdelhak Serhane es de una belleza desgarradora.

La novela no deja nada al azar y es un retrato visceral de la sociedad marroquí. Los tabúes, las prohibiciones, la hipocresía religiosa, las apariencias, una denuncia sin tapujos sobre los asuntos más delicados, y también de la injusticia instalada en los tribunales y en la sociedad en general que se venden al patriarcado más machista y obsceno…

La escritura de Serhan se hace más liviana y libre en la segunda parte de la novela, pero no es menos dura, porque ahora todo se precipita. La relación con el padre se va enquistando hasta que los abandona en la absoluta pobreza, y el niño comienza a hacerse hombre, pero se encuentra entonces con las maniobras de una madre que no quiere que la deje sola, la frustración por un futuro imposible, los deseos de venganza, la rabia, el odio alimentado día tras día…

La narrativa de Serhan, la excelente narrativa de Serhane, la narrativa a veces poética de Serhane.

“…Mi, la mujer repudiada. Mi, la mujer rechazada.

Háblame, háblame del insulto en tu cuerpo, la herida abierta de tu alma tatuada por la injusticia social, la injusticia de los hombres. Háblanos de la lengua atada y la palabra temblorosa. Háblame del sexo amordazado y de tu cuerpo deshonrado, de la herida del tiempo que se abre en ti y nos engulló, de la señal de la infamia y tus arrugas aparecidas antes de la mañana. Háblanos de la noche cerrada en los horizontes de nuestra existencia y el ar quemado por el sol. Háblanos de la violencia del recién nacido en la noche inmóvil, cuando la mujer se hace madre y miseria, el niño piedra, y el resto humo y cenizas.

Háblame de la playa desierta después de la tormenta, y del desarraigo después de la herida, y de la sangre después del desgarro, y de la vergüenza después del sufrimiento, y de la cicatriz…

(…) Háblame de la reja del arado en nuestra carne, háblame de la injusticia, de la mujer detrás del muro, háblame de mi madre…

(…) ¡Háblame, madre, háblanos!

Háblame de tu silencio y tus ojos apagados.

Háblales de tu resignación y tu vida entre cuatro paredes.

Háblales de tu paciencia, háblales de tus rezos y tu negación.

Háblales, háblales del Mañana

y de la confusión.”

Y es que, como demuestran estos últimos párrafos, Abdelhak Serhane acaba por zarandear a su madre, a la conciencia de su madre (o a la de la madre del protagonista) porque necesita que se libere de ese marido que la ha anulado durante años, igual que a él. Y me parece que lo hace de una manera brillante.

Creo que, en definitiva, Mesauda es un doloroso homenaje a la madre. Y quizá por ello, Abdelhak Serhane dedica esta novela a la suya.

Sergio Barce, febrero 2021

 

ABDELHAK SERHANE
Etiquetado , , , , ,