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LA CUBIERTA DE MI NUEVO LIBRO

Ando atareado en la corrección y maquetación de mi nuevo libro de relatos con la ayuda de Nuria Ogalla (la mejor correctora y maquetadora, un portento y casi un prodigio; ahí está su trabajo en mi anterior obra Una puerta pintada de azul, que tanto se ha alabado por su exquisitez). Y ya tenemos la cubierta, que reproduce el maravilloso óleo Tres mujeres en cabo Malabata, cortesía de la pintora Consuelo Hernández, generosa con este detalle y, sobre todo, por regalarme su amistad. Creo que el resultado salta a la vista: una cubierta elegante y sobria, que combina esa imagen fascinante con un diseño de fuente en el título muy arriesgado y moderno. 

El libro se titula El mirador de los perezosos, y reúne un total de diez relatos, todos ellos ambientados en la ciudad de Tánger. Contiene además, como lema, unos hermosos versos de Isaak Begoña, igualmente generoso al permitirme utilizarlo. Sin olvidar la ayuda de Mercedes Dembo con la jaquetía.

Esperamos tener listo el libro en pocas semanas. Seguimos perfilando los últimos detalles.

Publica Ediciones del Genal.

 

 

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EL COMIENZO DE UNA NOVELA

¿Qué es lo que nos preocupa a los narradores cuando escribimos una novela? Bastantes cosas, cierto, pero una de ellas, y fundamental, es el arranque, las primeras líneas, los dos o tres primeros párrafos. Es el anzuelo. Ahí hay que darlo todo, enganchar al lector, engañarlo incluso si fuere preciso para que se sumerja en nuestra historia y tratar de que no se suelte de nuestra mano. A mí, personalmente, esto me obsesiona. Cuando ya pongo punto y final a la novela (otro detalle no menos importante: cómo dejar al lector en la última frase con la miel en los labios, ensimismado, deseando que el libro no hubiese acabado nunca), en ese instante, como digo, del final de la narración, vuelvo al inicio y reviso y repaso y corrijo las primeras líneas, los dos o tres primeros párrafos. Hasta que no me convence, no lo suelto. A veces, incluso, lo rehago, lo destruyo, lo arrojo a la papelera y vuelvo a escribir otro comienzo.

De los últimos libros que he leído o estoy leyendo, traigo las primeras líneas de Timandra, de Theodor Kallifatides (editado por Galaxia Gutenberg, con traducción de Carmen Vilela Gallego). Así es como ha de empezar una buena novela:

«Estaba acostado junto a mí, desnudo. El resplandor de la lumbre en el hogar se reflejaba en su frente y confería a sus gotas de sudor un brillo de piedras preciosas. En ese preciso momento se oyeron unos pasos. Quedé petrificada. Él respiraba profunda, serenamente.

Alguien viene -dije.

-Que venga quien quiera -me respondió-, hace veinticinco años que los estoy esperando.»

Sergio Barce, abril 2022

 

 

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FELIZ DÍA DEL LIBRO

Os deseo a todos un feliz día del libro. Regaladlos junto a una rosa. Preciosa tradición que aúna la belleza artística y la estética, la creativa y la natural, la racional y la emotiva. 

 

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NOTAS A PIE DE PÁGINA 5 – NACE MI NUEVO LIBRO

He puesto punto final al noveno y último relato de mi nuevo libro. Todos ellos ambientados en Tánger.

Hay cuentos muy personales y cuentos inventados, historias que he vivido e historias que he soñado. He creado protagonistas y he modelado secundarios, pero también he convertido en personajes a gente que conozco o que he conocido y ya no están. Imagino a muchos de ellos descubriéndose en estas páginas y a otros sorprendiéndose al aparecer en ellas.

Ahora hago la última lectura antes de poder enviarlo a la editorial. Según me asegura Jesús Otaola, se publicará siguiendo el patrón del anterior libro, Una puerta pintada de azul: tapas duras y edición cuidada y exquisita. También la portada promete sorprender por su belleza.

No sé cuándo nace este libro, si lo hizo al escribir la primera letra del primer relato o lo hará cuando salga el primer ejemplar. Sea cual sea el instante, ya me parece un milagro haber acabado.

Vendrán las galeradas, el tedioso trabajo de corrección, pero más tarde aguarda el terror absoluto al fracaso, a no haber acertado, a dar un paso atrás en vez de una zancada hacia adelante. Todo libro es un reto, un salto al vacío.

Ambientarlo en Tánger ha sido fácil. Después de Larache, Tánger. Las dos ciudades me inspiran de distinga manera. El asombro en Tánger, el alma en Larache. Me queda Málaga, mi asignatura pendiente.

Me inquieta el hecho de que los tanyauis no se reconozcan en estas historias, pero las he escrito con pasión, como siempre hago cuando narro.

Hoy es 22 de marzo de 2022. Acabo de recibir un whatsapp de Eduardo Hernández, que me envía desde Larache, en el que me anuncia escuetamente: “Dicen que la semana que viene habrá barcos Algeciras/Tánger”. Incha alláh, pienso. Ya era hora. Es como si descorriesen unas tupidas cortinas que hubiesen permanecido echadas durante estos largos meses sin dejar pasar la luz del sol.

Me pregunto si el hecho de haber acabado mi nuevo libro y recibir este mensaje no será una señal. Quién puede saberlo.

Sergio Barce, 22 de marzo de 2022

 

 

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