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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 8

El álbum crece, y crece increíblemente. Página octava, y seguimos paseando por las calles que fueron y por las que son, por el pasado y por el presente de Larache… Estamos en la Plaza de España, hoy Plaza de la Liberación, y la vemos a través de la cámara de RicardoBarceló:

Los largos paseos por la calle Chinguiti, por la plaza de España, por el Balcón… Los fines de semana siguen siendo iguales en Larache: llega el viernes y al atardecer comienza a salir la gente y las calles se abarrotan de paseantes, ahora por la avenida Hassan II, por la plaza de la Liberación, por el Balcón… Los mismos lugares, casi los mismos nombres. Una tradición que llena de voces y de vida a la ciudad. Aquí pasean Pepe Edery, Fernando Galeote y Joaquín García Camúñez por la Plaza de España.

En las siguientes fotografías se reconocen a: En la primera a Marisa Alguacil, que cuando venía a mi casa yo me quedaba prendado de sus ojos, con sus padres Luisa y Antonio y sus hermanos. En la segunta estampa: mi padre Antonio Barce con Mauricio Matamala, mi madre Maru Gallardo y Chirri. Y en la última: Nini, Emilio Morales, María y mis padres.

León Cohen me está enviando algunas fotografías increíblemente bellas, como ésta, en la que vemos a su padre Jacob Cohen en Aisa, es una imagen de un blanco y negro espectacular, casi un fotograma de cine.

Y hay montones de fotografías de amigos en fiestas, en comidas, en celebraciones. Esta no sé exactamente dónde estaría tomada, pero en ella aparecen:  Carrasco, L.Torres, Luis Vázquez, J.Torres, Paquito Osuna, Luisón y Julio Osuna.

Y en uno de los bares de Larache, compartiendo unas copas: Pepe Jurado, Pepe Rubio y Joaquin Marina. Señala Pepe Jurado que la imagen se tomó en el bar de la Unión Española <Pepe Rubio vive en Córdoba, Joaquin Marina en Pibrac (Francia) y él en Málaga>.

Mientras que en las tres siguientes fotografía vemos una comilona de trabajo en la primera, a la que asistían, entre otros: Macías, Antonio Barce, Simón, Juan Vargas, Luis González… En la segunda: Carlos Navas, Galeote, Guardia y Fuentes. Y en la tercera: Carmela Barce, Expectativo, Juan Manuel y Conchita.

Esta es una fotografía que hice con mucho cariño porque en ella retraté a tres personas que quiero mucho, tres larachenses muy especiales: Angeles Ramírez, Fatima el Bouthoury y Mohamed Sibari. Fue en el balcón de la casa de Sibari, frente al mar, junto al Mercado.

En las siguientes, otros larachenses que me parecen excepcionales: Larbi Setti, siempre peleando con su asociación tratando de hacer un buen trabajo en la ciudad.

Y Mohamed Khamouch (abajo), una persona divertidísima, fascinante, que hace proyectos alucinantes con edificios para mezquitas o que escribe sobre artes marciales o te habla de la antigua China… Un paisano al que merece la pena conocer.

Lo mismo hay que decir de Abdelkader Sbiti, comprometido con el medio ambiente, actuando siempre que hace falta por el bien y la preservación del patrimonio de Larache.

Abdelkader Sbiti

Y la suerte que tengo de conocerlos a todos. Es que hay una gente tan fabulosa en Larache…

Larache

En 1981, un paisano, Antonio Rebollo Bessieres, publica en Larache, a través de la Editorial Cremades, «Nocturno para un amanecer«, y en él hay un emocionante poema que dice así:

Larache no es mi ciudad
es un trozo de mi alma
que camina junto al mar.
Mi cantar no es un cantar
cuando le canto a Larache
porque se rompe mi voz
ante esta belleza tan grande.
Tengo celos del río Lukus
porque te abraza incesante,
y del sol, porque te mira
cuando se muere la tarde.
Y yo
¿Por qué me siento Larache ?

Mi corazón se ha perdido
y lo busco entre las calles
entre tu gente, que adoro,
y hasta en tu brisa suave.
Y yo
¿Por qué me siento Larache ?

El mar que besa tu playa
tiene miedo de rozarte
y por eso te acaricia
como si fuese tu amante.
Y yo
¿Por qué me siento Larache ?

Siempre estarás en mi mente
aunque no pueda mirarte,
yo estaré siempre contigo
porque yo
yo soy Larache.

Larache no es mi ciudad
es un trozo de mi alma
que camina junto al mar.

Es un poema sencillo, pero emocionante. Supongo que sólo los que son de aquí pueden sentir su fuerza, su magnetismo interior, porque se es de donde se es, y ser de Larache te hace vibrar con la idea de que yo, yo soy Larache, de que es un trozo de tu propio alma.

En la foto anterior,otro de los lugares imborrables de Larache: los Viveros. Y en ella se ve a tres amigos cruzarlo: Lele, Carlos y Chami.

Pero es cruzar el río Lukus lo que nos hace rememorar tantos recuerdos… Ya hay en el álbum algunas fotografías del rito de pasar a la otra banda, hoy traigo dos más. Esta primera retrata a la familia Cohen cruzando el río…

Y en esta otra es un grupo de amigos el que realiza la pequeña pero preciosa travesía de las escalinatas a la otra banda, notando la brisa, oliendo el salitre, dejándose mecer por el leve oleaje, sin perder de vista al barquero que rema con los pies desnudos, hundiendo los remos y bogando… En la barca vemos a Joaquín García Camúñez, Columé, Vicente Pro, Daniel Calbo, Joaquin de la Vega

Incluso la Feria en Larache era otro acontecimiento festivo de gran raigambre. En esta foto, vemos a las hermanas Coloma Parodi precisamente disfrutando de la Feria de Larache…

Carlos Galea también me envió hace un tiempo algunas fotografías muy interesantes. En el siguiente grupo de imágenes posan, en la primera: África y Carlos Galea en el Baile de la Unión. En la segunda, el reemplazo de los años 56 y 57 con Carlos Galea, Jurado, mi padre (Antonio Barce), Manolo Moya, Rojas, Diego y Pepe Alberca. Y en la tercera imagen, el equipo de fútbol de Banca. Esperanza Manso Osuna me señala que la chica que se encuentra en medio del equipo es Lolita Mula, que se casó con su tío Julio Osuna.

Pasan los años, y creo que en el patio del Colegio de los Maristas, asistimos a alguna representación de los alumnos, quizá alguna obra de teatro o a  la entrega de algún premio… Y ahí estamos: Sergio Barce, César, Antonio Velasco, Alfonso Santamría, Gil Benedito, señorita Tere, Caravaca… Si alguien reconoce a alguien más… Pues sí, Javi Lobo me recuerda que a la derecha de Caravaca está Manolo Escalona, cierto, y añade que cree que está él mismo, la pregunta es: ¿dónde está Javi? Y Luis Peral cree que la chica con gafas y con el abrigo claro es Angelina Luna.

Y pasamos página, hasta que llegue la siguiente, con Larache siempre de fondo…


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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 5

Larache siempre ha sido un lugar vivo, dinámico, lleno de lugares donde encontrarse: la plaza de la Liberación, antes de España, el Balcón del Atlántico, el Zoco Chico, La Hípica, Santa Bárbara, los Viveros, la Gaba, la otra banda… Y luego sus cafetines, bares, restaurantes, casinos… Se me ha ocurrido hacer un pequeño recorrido por esos locales, muchos de ellos yo no llegué a conocerlos, y tendré que repartir en varias entregas las imágenes para poder mostrarlas todas. Aquí van algunas. Para empezar, unos amigos a la puerta del mítico Bar Selva.

Abajo, Ernesto Coloma y Manoli Parodi de tapeo por uno de los bares de Larache… Mª José Coloma aclara que sus padres están en el Bar de la Hípica, y que esta imagen se tomó durante la boda de Gladis Ford.Unos amigos, Cristóbal Ramírez y Guillermo, y también Manuel López Herrera, entre ellos, echándose una partida de billar, del que mi padre era tan aficionado. Siempre me cuenta lo bien que lo pasaba con sus amigos jugando al billar, supongo que añorando los tiempos de juventud.

Ange Ramírez me mandó hace mucho esta fotografía de Victoriano Gutiérrez con unos amigos compartiendo un trago. Están en El Pozo del Café Central. Al fondo, Paquito Osuna Nieto; con gafas, Rosell, y a su lado Juan Paz «el canario». Y a la derecha, Ceballos, el portero de fútbol.

Este creo que era el famoso Bar Cocodrilo.

Cualquiera de los bares de Larache traerá recuerdos a muchos. Aquí están Cabrera, Pilar, Pepe Jurado, Pepe Rubio…

Y el Bar La Marquesina, donde están, apoyado en la barra, Rosendo Zabala, y al lado su amigo y empleado Selam. Indica Antonio Recober que junto a Juan Fajardo, está Juan Soriano. 

Una imagen de Berros, Alba, Sebastián, Guillermo… Lamento no poder decir el nombre de todos los que aparecen en las fotografías, pero supongo que poco a poco podremos ir completándolas con los mensajes que podías enviarme cuando reconozcáis a alguien. Y así es como Pablo Serrano me aclara que quien tiene la mano sobre el hombro es su tio Juan, hermano de su padre, de la fundicion de Fajardo.

Una imagen del Hostal, que ha venido regentando Mula. Me acuerdo que una noche desperté sacudido por un temblor que movía mi cama de un extremo a otro de la habitación. Era un terremoto. Vivíamos entonces en el Balcón del Atlántico, y mis padres entraron en el cuarto y nos llevaron en volandas hasta el coche. La gente trataba de salir de Larache cuanto antes. Abajo estaba Marina, y José Miguel y Mari Carmen, y nos marchamos al Hostal a pasar la noche, a la espera de que la sacudida no se repitiera causando alguna desgracia. Siendo un niño, aquello fue una pequeña aventura, emocionante, y una buena excusa para luego jugar en el Hostal con el resto de los niños que, junto a sus familias, también se habían marchado allí y a la Gaba tratando de encontrar un lugar más seguro…

En esta otra foto, en otro de los locales larachenses: Forqué, Carlos, Paquito, Miguel, Carlos, Rafael, Yanko…  De las 3 personas sin identificar, Ana María Antón me indica que su padre es el que está a la izquierda de la foto, se llamaba José Antón Gutierrez, nació en 1933 en Larache y trabajó durante años en la gasolinera BP. Falleció en el 2005 llevando Larache siempre en su corazón.

Otro bar famoso de aquella época: el Bar Mauri. Carlos Nieto identifica en esta estampa al niño, que es Miguel Alvarez García, a la izquierda su tío Barroso, que tenía una barbería en la calle Chinguiti, y a la derecha a su padre, aunque no recuerda su nombre.

Y dando un pequño gran salto en el tiempo, nos metemos en el Restaurante Alkhuzaima, en la avenida Mohamed V, donde nos reunimos en 2004. Ahí está León Cohen Mesonero y esposa, que disfrutó ese viaje de regreso a su calle Barcelona.

Supongo que recordando a su padre a cada paso que dio por la ciudad. El padre de León, Jacob Cohen, fue un gran tirador al plato, qué buen ambiente festivo se vivía en el Balcón del Atlántico cada vez que se celebraba un campeonato, y él  ganó varios trofeos…

Y qué decir del Café Central, lugar neurálgico, imprescindible de Larache, situado en el edificio que domina la Plaza de la Liberación, y que todos los larachenses, de varias generaciones, han tomado siempre de punto de referencia o de reunión, y que ahora ha sido restaurado. En esta imagen, tomada hace unos años, Pepe Osuna, Mohamed Sibari y Carlos Amselem sentados en su terraza.

Pero en cualquier cafetín o cafetería bajo los arcos de la Plaza es un lugar magnífico para compartir un buen té con los amigos de siempre. Aquí estamos Abderrahman Lanjeri, Sergio Barce y Luisito Velasco. Y ahora veo la fotografía y me entran ganas de irme para allá.

En fin, Larache y sus rincones, sus bares, sus cafetines, sus restaurantes… Volveremos a dar otro paseo por ellos, desde la distancia del tiempo, y quizá nos sentemos en la terraza del Café Lixus, donde Jean Genet acudió tantas veces para refugirse en él con sus amigos, donde muchos larachenses pasaron y pasan momentos especiales, personales, intransferibles.      Sergio Barce, enero 2012

CAFE LIXUS

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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 2

Jardines del Balcón Atlántico

 Segunda entrega de esta galería de fotos de Larache y de su gente. Paseamos, y nos quedamos por el Balcón del Atlántico. Nos llega el rumos de las olas, rompiendo contra las rocas, allá abajo, y olemos el salitre inconfundible del Atlántico, el aire es húmedo pero el sol nos acaricia suavemente las mejillas. Nos apoyamos en la balaustrada, algunos se sientan con las piernas colgando del otro lado, con la mirada perdida en ese horizonte tras el que el sol se esconderá un día más llevándose con él nuestros recuerdos

Aquí estamos sentados Sergio Barce, Juan Carlos Aliaga y Javier Ruiz, en uno de los arriates de los jardines del Balcón, en la calle Mulay Ismail. donde vivimos primero, antes de mudarnos a la avenida Mohamed V, al edificio del Uniban. En el Balcón del Atlántico nos pasábamos las horas muertas, jugando, mirando el mar, embrujados con los atardeceres rojizos, como en esta hermosa estampa de nuestro paisano y buen amigo Achraf Etaaqafy.

Y las fotos en blanco y negro…

No tengo todos los datos de las fotografías que he recibido, a veces me las envían sin especificar quiénes están en ellas, otras, por mi culpa, pierdo los datos. Pero lo cierto es que encuentras decenas de imágenes como la anterior, grupos de amigos sentados en la balaustrada o bien apoyados en ella, apaciblemente, disfrutando de la vista, inigualable, irrepetible.

En la siguiente, están Marisa Fernández Carrillo, con su madre, Pilar Tenorio, su abuela, María Cristina Fernández y su padre.

 Creo que todos los larachenses, todas las familias, guardan sus fotografías hechas en el Balcón y en la Plaza de España, o bien sobre los leones del Jardín de las Hespérides. Supongo que cada ciudad posee ese lugar mágico en el que sus habitantes se reconocen, Larache siempre ha tenido los suyos. En la foto de abajo, Pepe y Carlos Nieto, también sentados junto a los arriates del Balcón.

 Lo curioso del Balcón, por ejemplo, es que ha inspirado tanto a escritores como a pintores, fotógrafos o cineastas, como es el caso de mi amigo Mohamed Chrif Tribak y su maravilloso corto Balcón del Atlántico, al que pertenece el fotograma que sigue…

 Y luego están esas fotografías de alumnos y de equipos de fútbol de Larache, de las que guardo decenas, y en las que sí que se comprueba la interculturalidad que existía en nuestro pueblo… Baste como primer ejemplo esta fotografía de los Maristas, tomada en el año que yo nací, 1961: en esta fotografía están en la primera fila, empezando por la izquierda: RAMON PÉREZ SIMON, FRANCISCO SANCHEZ, MANUEL GUTIÉRREZ, JOAQUIN AIXELA (TUITO), MOHAMED TIYANI AIT SALEM, MANUEL JOSÉ LOPEZ PÉREZ y CARLOS NIETO. En la segunda fila están MUSTAFA, SAHARAUI, HAYANI, AURELIO, AGAPITO SAJA PADILLA, FRANCISCO JOSÉ GAMIZ LOPEZ, FRANCISCO RAMOS MORILLA y BEN MUSA. Y en la tercera fila se ve a JUAN GONZALEZ CANALES, JULIO LUCIO ALONSO, MAIR ABESERA BENSABAT, BURAQADI, LUCIANO MARTIN NIEVES, MARIANO SARMIENTO, HAYANI, CRISTOBAL SANCHEZ RAMIREZ y RECOBER. Creo que el trabajo de recopilación de los nombres corrió a cargo de Carlos Nieto.

 OS RUEGO QUE SI COMPROBÁIS ALGÚN ERROR DE NOMBRE O RECONOCÉIS A ALGUIEN, POR FAVOR, DECÍDMELO PARA IR COMPLETANDO LAS IMÁGENES QUE SE VAN A IR COLGANDO DE ESTE ALBUM DE LARACHE. Y SI QUERÉIS ENVIARME ALGUNA FOTOGRAFÍA DE AMIGOS O FAMILIARES, PODÉIS HACERLO A: barceabogado@gmail.com Y LAS IRÉ AÑADIENDO. GRACIAS.

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SINAGOGAS DE LARACHE: LA ESNOGA BERDUGO, un relato del doctor larachense JOSÉ EDERY BENCHLUCH

 

                          Hace pocas semanas, publiqué en este blog El Kipur y las leshinas de Larache, de  mi amigo y paisano, el Dr. José Edery. Ese relato, entrañable y aleccionador, ha sido uno de los más leídos, visitados y curiseados de mi blog, y seguramente, como José Edery ya sabe que nos ha enganchado, me envía otro nuevo relato o crónica, porque es ambas cosas. Actúa, pues, con premeditación. Yo, que siento cada vez más curiosidad por la historia de Larache, por la natural mixtura de las tres culturas que allí respiramos, me siento un privilegiado, primero por ser el receptor de sus escritos, y luego por ser el transmisor de ellos a todos los que seguís estas páginas. 

                          El relato-crónica que José Edery Benchluch me ha remitido nos adentra en el mundo de las tradiciones hebreas en Larache, y especialmente en el de las sinagogas o esnogas que había en nuestra ciudad. Poco sé de todo este mundo, pero leer este texto realmente me ha fascinado. José Edery, además, le da las pinceladas precisas para llenarlo de colores: nos da una lección de su cultura y de sus tradiciones, nos explica minuciosamente cada fiesta o cada ritual, además nos hace caminar por las calles de la Medina de Larache como un consumado guía -y sin cobrarnos por ello-, y con su prodigiosa memoria, por otro lado sorprendente y admirable, nos habla de todas las familias hebreas que vivían en Larache; pero no sólo recuerda los nombres, sino que es capaz de indicarnos dónde vivían y a qué se dedicaban, con lo que ese paseo no se limita a ser una caminata por calles vacías, sino que lo transforma en algo vivo, consigue que veamos a esos personajes que habitaron la vieja ciudad de Larache. Así que, después de todo lo que llevo dicho, lo más apropiado es dejar que hagáis ese viaje de la mano de José Edery…  – Por Sergio Barce.

  

Larache en el Mundo – Antonio Mesa, José Edery & Sergio Barce, al fondo Carmen Allué, y de refilón José Luis Gómez

    SINAGOGAS DE LARACHE: LA ESNOGA DE BERDUGO

 por José Edery Benchluch

   El término sinagoga proviene del latín, y este a su vez del griego sinagoge que significa “reunir o congregar”. En hebreo se dice Bet Keneset “casa (bait) o lugar de encuentro”, y también Bet Tefilá “casa de oración”. Es quizás por esta denominación por la que muchos judíos del Magreb, entre ellos los de Tetuán y Melilla, mezclan y confunden el continente (bet) con la función (tefilá) y denominan a la sinagoga tefilá que quiere decir “oración” sin añadir bet “casa” que es lo que definiría el lugar o edificio. A la de Berdugo por ejemplo la llamarían “Tefilá de Berdugo”. En Larache y Alcazarquivir la denominación más usual era esnoga, vocablo que proviene del ladino y que luego pasó a nuestro jaquetía o judeo español de Marruecos. El origen se remonta al siglo XVII cuando los sefardíes hispano portugueses, tras su expulsión de Portugal, cinco años después de España por los Reyes Católicos, denominaron, en los Países Bajos donde encontraron refugio y acogida, a su primera sinagoga construida en Amsterdam con el nombre de “Esnoga”, uno de los monumentos históricos y religioso de la ciudad digno de ser visitado. Estos judíos hispanos se hacían pasar por portugueses, de aquí su denominación de “Esnoga Portuguesa”, ya que los holandeses estaban en guerra con España y los españoles mal vistos en el país.

calle Yebiel, Larache

   Con los años nos gusta rememorar y comentar con nuestros paisanos recuerdos y vivencias de  juventud en nuestra querida e inolvidable, para la mayoría, ciudad natal marroquí. Uno de los comentarios entre correligionarios suele referirse a como eran, tanto las personas como sus respectivas esnogas habituales. La que yo frecuentaba era la de Joseph Berdugo por pertenecer a mi familia, y que estaba situada en la calle Oddi, bocacalle de la Calle Real.

   Si bajamos por la empinada Calle Real (antigua calle Marina en honor a este general que fue Alto Comisario, posteriormente calle 8 de Junio en conmemoración al desembarco español en Larache y actualmente calle 2 de Marzo) procurando no resbalar por su pronunciada pendiente, sobre todo en los frecuentes días de humedad que suele cubrir de neblina matinal principalmente la parte antigua de la ciudad, a la izquierda, tras sobrepasar la bocacalle de la Cuesta del Hamám, comenzaba la calle Oddi. Esta, más estrecha, se unía a la anterior en mitad de su trayecto para desembocar en el Barandillo (antes casi al borde del mar y actualmente separado de éste por unos jardines y una carretera de circunvalación) formando una sola callejuela, teniendo en sus cercanías al finalizar a la izquierda la mezquita de la Zauía Nasería construida en el siglo XVIII, frente al edificio del antiguo colegio español del primer Patronato Militar.

   Penetrando en la calle Oddi, a la derecha de la estrecha y también empinada callejuela, por supuesto todas peatonales por necesidad excepto la calle Real donde podrían transitar carros de mano, tras recorrer una larga fachada sin puertas, coronada por pequeños ventanucos, se situaba el primer portal, que conducía a la sinagoga de Bergugo.

    La Esnoga de Berdugo se hallaba en la planta baja de un edificio de dos plantas. A pie de calle un pequeño portal enmarcaba una gruesa puerta de madera que se abría a un largo y estrecho pasillo, oscuro y abovedado con paredes de argamasa encaladas de color ocre. Con un ensanche al principio del pasillo en cuyo lado izquierdo había un pozo sobre un río subterráneo, cuyas aguas se escuchaban y a veces se vislumbraban corriendo en las profundidades. Pozo que se utilizaba en Rosh Ashaná (Año Nuevo) para “arrojar” los habonot (pecados), y donde durante la Guerra Civil española algunos amigos de la familia arrojaron las armas que poseían ante el temor de los registros de la policía y de los militares del bando nacional. En el pasillo a la izquierda habían dos minúsculos habitáculos, donde se ubicaba la josherá (retrete) o bet  shimush alumbrado con una mortecina bombilla de 15 vatios (lo mínimo comercializado en aquella época autorizada por “Electras Marroquíes”) que servía para alumbrar un inodoro o taza a ras de suelo y un grifo adosado a la pared; y en la otra un pequeño lavabo para el ritual del Netilat Yadaim del lavamanos. La compañía de electricidad “Electras Marroquíes” de nuestras ciudades, que tan deficientes servicios públicos (el alumbrado de las fachadas con bombillas, casi siempre de mínima intensidad, para iluminar las calles corría a cargo de los propietarios o inquilinos de los inmuebles) y privados nos prestaba, era una ampliación del grupo Urquijo, de la compañía eléctrica que el Marqués de Comillas había instalado en Tánger a finales del siglo XIX.

Teba de la Snoga de Ibn Danan, similar a la de la Snoga de Berdugo de Larache

   El pasillo de la esnoga terminaba en un patio con cinco puertas. La de la derecha abría la habitación donde vivía Donna Toledano, segunda esposa tras enviudar del saddik de Larache Rebí Moshé Benchluch “Babá Hbíb”, prestigioso rabino y sanador fallecido a la edad de 106 años y enterrado en el cementerio viejo de la Cuesta de la Torre o de Rechaussen, con una lápida medio destrozada. Y en cuya habitación había una ventana que se abría directamente a la sinagoga y que la solían utilizar las mujeres como hazará (espacio separado de los hombres reservado a las mujeres). A la izquierda dos puertas eran las de dos habitaciones donde vivían con su esposa y numerosa prole el platero Señor Guagnunu, que tenía su pequeño taller en la calle Italia, frente a las tiendas de Pariente y de Emquíes, y que tenía que competir con las platerías de Jusef Tapiero, Yusef Ederhy (hermano de mi abuelo), Francisco Galeote, Marcos Hasán, Salomón Amselem (todas en la Calle Real) y Jacob Bensabat en la calle Guezarim. Guahnunu fue un  personaje admirablemente descrito por el escritor larachense León Cohén en su libro “La memoria blanqueada”, obra que tuve el honor de presentar en Madrid conjuntamente con el autor y el entonces Presidente de la Comunidad Judía, el tetuaní Jacobo Israel.  

Medina de Larache

    Las dos restantes puertas frontales pertenecían a la sinagoga. La de la derecha para entrar, y en cuyo banco de entrada a la derecha casi se tropezaba con los pies del shamah (semejante a un sacristán) Jay Daued, un magnífico meldador (lector litúrgico, y orante de memoria) oriundo de Demnate que trabajaba de camalo en el puerto. Y la puerta de la izquierda que permanecía abierta y bloqueada por un banco a modo de mejitzá (separación) para que las mujeres sentadas en sillas o de pie en el patio pudieran observar y participar en los rezos. Banco que ocupaban los meknasis Salomón Toledano (padre de las dos parejas de mellizas Esther-Mercedes y Chelo-Anita) que actuaba como administrador, saliah (oficiante) y parnás (organizador); su hermano Rebí Abraham (padre del larachense nacido alrededor del año 1918 Boris Toledano Oziel, el Presidente de la Comunidad Israelita de Casablanca, y el más anciano y veterano a nivel mundial) y Jacob Toledano (no eran familia, propietario de la Tienda “La Favorita” bajo los arcos de la Plaza España), así como los hermanos Emquíes (especias y ultramarinos en la calle Italia). Todos ellos con su numerosa prole y familiares.

   Muchas veces el ritmo de los rezos se interrumpía, debido al fuerte carácter de los protagonistas con frecuentes disputas  por motivos rituales, de programación o de lectura entre los dos paisanos Toledano que se sentaban juntos, Salomón y Jacob. Estos solían utilizar en sus disquisiciones el judeo árabe, a pesar de que llevaban décadas viviendo en Larache, forma dialectal habitual en las juderías de la zona francesa, con frases castellanas con una peculiar entonación y pronunciación. Motivo por el que en ocasiones a veces Jacob encahseado (cabreado) abandonaba la esnoga para irse a otra próxima (generalmente a la de Moryusef, donde era bien acogido pues era un buen meldador de potente voz) pero durante breves períodos de tiempo; y el regreso se solía producir con un efusivo shalom entre ambos. El saliah sibur (oficiante principal) David Gabay (que era el shohed o matarife ritual de la comunidad) más conocido por “David Elgué”, sobrenombre del saddik de su pueblo, oriundo de la ciudad de Demnate, al igual que varios de los asistentes a la esnoga, intentaba mediar en las controversias. Ante la impavidez de mi abuelo Yamín propietario de la sinagoga, hombre de apariencia serena, el más instruido en materia litúrgica y religiosa de los asistentes pues había estudiado en la yeshivá o seminario de Meknés), pero también con gran carácter. Yamín Edery Busidan era hijo de Vida (“Máma”) Busidan, que fue madre también de los conocidos rabinos Messas por su segundo matrimonio con Rebí Haím Messas; y biznieto del celebre saddik de Meknés Rebi Daued (David) Busidan o Boussidan.

   Por  las disquisiciones anteriormente relatadas entre los dos miembros de mi esnoga, que no suelen ser infrecuentes en otras sinagogas y de las que a veces también he presenciado en Madrid, casi como si fuese una “tradición”, comprenderá mejor el lector la conocida historieta del náufrago judío en una isla totalmente desierta. Que al socorrerle al cabo de varios años los rescatadores hallaron que había construido además de su casa, dos edificios más para sinagoga: uno cerca del mar y otro en la colina. Cuando asombrados le interrogaron respondió, ante lo que consideraba una incomprensión por parte de los goys: “¡Que era para cuando se pelease en una de ellas, irse a la otra¡”.    

Boda hebrea en Larache

    La esnoga de Berdugo era de forma rectangular y en la pared opuesta a la ventana de  “tía” Donna formaba como una T, en cuyo extremo derecho superior estaba empotrado a media altura un artístico y esculpido armario en referencia al “Arca de la Alianza” que servía de Hejal (para los judíos ashquenazís Aron Akodesh  o “Arca Santa”) conteniendo los Sefarim (“Rollos de la Ley”). Debajo  recuerdo que se sentaba el “ceutí” Mojluf Gabay con su familia, oriunda de Demnate. Entre los Sefarim había un Sefer Torá o “Libro de la Ley” (manuscritos en piel de cordero con unas características y condiciones especiales y enrollados en dos artísticas maderas coronadas con adornos de plata o tapujim) escrito y confeccionado en Jerusalén en memoria del larachense Simón Benamú, comerciante, viajero y explorador en el Amazonia, ofrecido por su viuda y sobrina Meriam Benchluch “Tití”. El Sefer Torá es una copia manuscrita del Pentateuco (los Cinco Libros de Moisés) en pergamino procedente de un animal casher (excepto el buey) especialmente preparada y escrita por expertos escribas (soferim) profesionales.

   También en la misma zona se ubicaba la numerosa familia Benchluch, con el conocido Practicante Yusef encabezándola. Era enfermero del Dispensario cercano al Hospital Civil y de la familia de los Guisa, de los que aprendió el habitual trato y saludo protocolario y cortesano que utilizaba con pacientes y amigos. No se despedía de nadie en la calle dándole la espalda sin antes dar tres pasos hacia atrás. Frente al hejal en el otro extremo de la T (izquierda) estaba situada la tebá (estrado y mesa a modo de púlpito de lectura de la Torá), con una ventana lateral que daba al patio para que a través de ella las mujeres pudieran contemplar al saliah sibur (oficiante principal)  y a los olim (los llamados a leer la Torá cuyos dos primeros debían ser un Cohén y un Levy)). También recuerdo a la familia Beneich, oriunda de Alcazarquivir, sentados al pie de la tebá, con el “patriarca” acompañado entre otros de sus hijos Menito, el adjunto de Don Mariano Jacquetot, y de Samuel. Vivían en el edificio del krez (calvo) Bengoa en la calle Duquesa de Guisa, donde vivían también la familia Bensimon cuya hija Marcelle se casó con el Primer Ministro de Gibraltar Sir Yoshua Hassan.

Medina de Larache

   En la hilera central de bancos que dividían longitudinalmente la esnoga se sentaba mi abuelo Yamín, propietario del edificio. Y entre otros también los miembros de la familia de Chalóm Amselem (el farmacéutico Abraham, el Dr. Amram o Armando, Jacob o Jacobi, capitán mercante, Isaac, Mair y el Dr. Jaime, único de los hermanos actualmente vivo y en California) sobre todo el día de Yom Kipur “Día del Perdón” (una semana después de terminar Rosh Ashaná u “Año Nuevo”) que es cuando les recuerdo en la sinagoga. Los niños éramos numerosos, sobre todo los días de fiestas, y cuando se nos pasaba las reprimendas de los mayores por corretear entre los bancos distrayéndoles en sus oraciones, charlábamos en voz baja. Los que más frecuentaban la esnoga eran los de clase media baja, que luego de adultos han resultado buenos meldadores. A estos, de familia muy numerosa generalmente, les caracterizaba que los trajes que “estrenaban” en las pascuas llevaban el ojal de la solapa de la chaqueta a la derecha, ya que las expertas y baratas costureras de entonces sabían perfectamente como adaptar el traje usado del padre o del hermano mayor, dándole la vuelta. Pero lo curioso, y que recuerdo siempre con relativa sorpresa, era que durante la lectura de la Torá (el momento más sagrado del oficio junto a la silenciosa oración de la Amidá) la mayoría de los hombres salían a la puerta a charlar, y nosotros aprovechábamos esa casi media hora para bajar corriendo la Calle Real hasta el puerto. La Amidá (o “Shemoná Ezré” por componerse de 18 oraciones, aunque luego se añadió una más) debe su nombre a que se reza de pié, constando de tres partes que se atribuyen cada una a Abraham, Isaac y Jacob. Se melda tres veces por día (en el shahrit de mañana, minjá de tarde y arbit de noche) de pie, en silencio y máxima concentración siendo su sublime momento el recitado de la Keduchá en voz alta que es la oración de los ángeles. 

Sinagoga Ibn Danan de Fez

  La sinagoga de Berdugo fue edificada y creada a finales del siglo XIX por el comerciante de Meknés o Mequinez radicado en Larache, Joseph Berdugo Ohana, casado con Yael (“Máma”) Benchluch, que era hijo del saddik Rebí Yudah más conocido como “Jajam Halav Hashalom” y nieto del saddik el “Malaj” Rafael Berdugo. Joseph o Yusef, que era mi bisabuelo paterno (padre de mi abuela Simha Berdugo Benchluch, esposa de Yamín) fue un emprendedor empresario, hombre de confianza del Sultán en sus negocios en el norte del país y en Europa, por cuya razón efectuaba frecuentes viajes al vecino continente, principalmente a Manchester y Londres. Estos viajes contribuyeron a que incorporase a sus hábitos “el comer en mesa alta con cuchillo y tenedor”. Hay que tener presente que hasta la llegada de los españoles y franceses a Marruecos, lo habitual era comer sentados en el suelo, en una mesa baja y con cuchara o mgerfa.  Recuerdo que a esta, los judíos de origen megorashim (expulsados de España que convivían en las ciudades del sur con los judíos toshabim u autóctonos del país) del mellah de Meknés y Fez, la denominaban kutshara al igual que muchos otros vocablos por su cultura original hispánica.

Sinagoga Ibn Danan, interior

   Lo anecdótico era que a la hora de almorzar, por novedosa curiosidad, a sus los vecinos y amigos les gustaba presenciar su forma de comer al estilo nasrani. Vivía en la primera planta de la sinagoga, que consistía en un gran espacio o galería cubierta acristalada que daba al patio de la planta baja, y de donde se abrían varias habitaciones que servían de cocina y dormitorios, efectuándose las comidas en la galería. La azotea o stah, a la que se accedía por una estrecha escalera de paredes siempre blanqueadas, era utilizada por las mujeres como lugar de tertulias al tender la ropa. Así como por los orantes hombres de la sinagoga las noches de novilunio para meldar (rezar) el Birkat Alebaná  u Oración de la Luna. Sucedía a los siete días aproximadamente de vislumbrarse la Luna Nueva o creciente visible de ésta, generalmente después de las tefilot (oraciones) del arbit (rezos de la noche) del shabat (sábado) o noche de alhad (domingo). Para nosotros los sefardíes, me comentaba mi abuelo Yamín, la oración de la Luna era más un birkat o bendición que un kidush lebaná o santificación; y que era o representaba cada principio de semana o shabuah una bienvenida a la Shejiná o “Presencia Divina”. Años antes de la independencia del país en 1956, las habitaciones sirvieron de vivienda a varias familias; y a una de ellas, como la de Azagury, al mismo tiempo también la utilizaba de fábrica  en cuyo horno elaboraba y comercializaba una deliciosa carne de membrillo.

Anita Benarroch de Ayach y Molly Benarroch de Benhayon con Juanita

   Casi siempre nuestros recuerdos desembocaban en la noche de Kipur al salir de las diferentes esnogas. Solíamos esperar en la esquina de la calle Oddi a los amigos que salían de otras sinagogas  (todas en callejuelas de la Calle Real o en el Barandillo) como las de Taregano (o de Castiel), Eljarrat, Isaac Amselem, Beniflah, Abitbol, Asayag, Moryusef, Bendayan, Salmón, Benhazan, etc, y que subían por la empinada Calle Real. Tras la Independencia de Marruecos, todas estas esnogas fueron cerrándose, quedando solamente la Sinagoga Parente, la última y única construida en la ciudad moderna. La mandó crear Estrella Beniflah, larachense residente en Barcelona en memoria de su esposo. Actualmente también inexistente en su función, estaba situada  en una bocacalle de la Cuesta del Mercado de Abastos (a mano derecha), en el primer piso en cuya planta baja vivía la familia de Jacob Beniflah. La Calle Real, al igual que todas sus bocacalles (las de la derecha ascendían en pronunciada pendiente al igual que las de la izquierda bajaban hasta desembocar en el Barandillo) estaba en tinieblas, ya que la única luz pública era la de las puertas de las casas, y al ser Kipur estaban apagadas. Solamente algunas pocas viviendas donde vivían una minoría de musulmanes y cristianos estaban encendidas. Y estos paisanos por esa perfecta convivencia y entendimiento entre las tres creencias que existió en la ciudad durante la época del Protectorado de España, conociendo las costumbres y reglas religiosas judías, solían en ocasiones sin previa petición, encender o apagar la luz de escaleras y pasillos. 

zona actual del Barandillo, vista parcial

    Atravesábamos el Zoco Chico, continuábamos por la también apagada calle Italia donde vivían numerosas familias judías. En una pequeña bocacalle a la izquierda vivía la conocida “pedigüeña” Meshoda de Coco, a la que la policía encontró muerta en su habitación y hallaron que un armario empotrado se abría a una habitación secreta llena de vasijas y viejas maletas ¡repletas de miles de monedas hazanías, francos y pesetas de cobre y níquel¡ Era el avaro fruto de muchos años de pública mendicidad, pero según los descubridores del tesoro, las monedas por su estado de podredumbre al cogerlas se deshacían en las manos. Atravesábamos la Avenida del Generalísimo (anteriormente Carretera de Alcázar, luego Reina Victoria y actualmente Mohamed V) algo más iluminada por las farolas, donde algunos se despedían (Fereres, Castiel, Medina, Matitia, etc) para remontar la calle. Los demás seguíamos por la calle Cervantes, la Travesía de la Iglesia, o bien por el Pasaje Gallego si queríamos hacer tiempo para seguir charlando y llegar lo más tarde al domicilio (el mío en esa época en el Pasaje Moreno, posteriormente denominado calle Baleares, antes de trasladarnos al chalet de Sor Ichara Moderno que compró mi padre a Moreno). Domicilios donde lo único que nos esperaba era ir a dormir en ayunas en una casa totalmente a oscuras, excepto si las velas, candil o mariposas encendidas antes del Shemá Kolí del arbit (oficio de la noche) continuaban encendidas. Al desembocar en el “Paseo” de la calle Chinguiti (antigua calle Canalejas y hoy Hassan II) las penumbras se alternaban con la mortecina luz de las bombillas de los portales de las casas de los naszranis. Casas en general de la zona cuyos casquillos de bombilla solían estar vacíos, puesto que “Yaacobito el Electricista” (algunos le llamaban “Marconi” y también el de la dolmáu oscuridad) ya se había ocupado regularmente de sustraerlas para “revenderlas” a sus propietarios con su eterna cantinela de: “Por una monedilla, unos cigarrillos, un cafetillo, la voluntad y le cantaré un cantarcillo” cuyas coplas eran siempre las mismas “!Mariloli, sin robarlas coshí una bombilla de tu caza…¡” .

Cine Ideal, en la antigua calle Canalejas, luego Chinguiti, hoy Hassan II

    Pero lo curioso era que el Paseo, que era la calle más importante, comercial y concurrida de la ciudad, también estaba esa noche poco iluminada y triste, y además con pocos paseantes y transeúntes. Se debía a que los dos cines más frecuentados de la ciudad y que se ubicaban en dicha calle Chinguiti, como eran el Cine Ideal y el Teatro España, y que daban una gran luminosidad y animación a la calle,  estaban cerrados y totalmente apagados, ya que sus propietarios eran judíos. El primero había sido adquirido por Salomón Amar a la familia Gallego y el segundo pertenecía mayoritariamente a la familia de Isaac Benasuly. El Cine Avenida en la calle Cervantes frente al Pasaje del Cine Ideal se estaba construyendo por su propietario Luís Lodra, y el Cine Coliseo María Cristina perteneciente a Agrela situado en la calle Soldado Sequera, se ubicaba lejos de las calles de tránsito habitual.

Zoco Chico de Larache – vista nocturna

   A la altura del Cine Ideal, los diversos acompañantes comenzábamos a dispersarnos en dirección a los respectivos domicilios. Los Azulay, Benayon, Toledano, Bendodo, Amar, Abergel, Belity, Bohbot, Abehsera, Trojman, etc, en dirección a las  a la Plaza de Barcelona, denominada pomposamente según constaba en una placa “Plaza del Concordato Franco-Perón”. O por bocacalles anteriores como la calle Asturias. Los Oziel, Salama, Ayach, Benarroch, Muyal, Sabah, Pariente, etc…, hacia el “campito de Castiel” (donde se instalaban los circos) en las calles a la izquierda de Chinguiti. Los Benchluch, Bendayan, Ezrien, Benquesús, Sliman, Beniluz, Moryusef, Eljarrat, Emquies, Amselem, Susana, Gabay, Saraga,  etc, en los sectores a la derecha de Chinguiti. Algunos  por la calle Cervantes continuaban por la calle Duquesa de Guisa (antigua Cónsul Zapico) y Capitán Lopera (Obadia, Bensabat, Toledano, Malka, Moryusef, Buskila, Muyal, Emergui, Oziel, Melul, etc…) hasta Soldado Sequera, calle que se prolongaba con las dos Sor Ichara (Antiguo y Moderno) al bifurcarse en la esquina de la tienda del susi.

Boda hebrea en Larache

   Otros pocos retrocedían hasta la Plaza de España (Sonego, Beneich, Susana, Cohen, Bendayan, etc…) para distribuirse por las avenidas que partían de la actual Plaza de la Liberación como eran la del General Barrera antiguo Comandante Miliar de la Plaza (luego Avenida del Nador y actual Muley Ismael), 17 de Julio (antes Primo de Rivera y actual Mohamed  Zerktouni) y  Duquesa de Guisa). Y muy pocos hasta el lejano Barrio de las Navas donde solo vivían seis familias judías (Anidjar, Caro, Amor, Bendayan, Benchluch y Benguigui). Barrio lejano en aquella época para nosotros los de “Chinguiti” y con cuyos residentes solo coincidíamos y nos veíamos en el Paseo, en los cines, fiestas, playa o en los colegios, principalmente Grupo Escolar España, Patronato Militar y en los Maristas. Casi colindante con el barrio de las Navas se ubicaba el Barrio del Nador, donde además de algunos campamentos y estamentos militares, se hallaba el mayor número y concentración de Marruecos por metro cuadrado, de lupanares, mancebías, heteras, meretrices y cortesanas, tanto  indígenas como españolas.

Barrio de Nador

   Muchos años después, en el 2007, regresé y visité algunas ciudades del ex Protectorado, invitado oficialmente por el Señor Cónsul General de España en Tetuán y Cónsul en Larache Javier Jimenez-Ugarte, para dar unas conferencias en la antigua capital del Protectorado y en mi ciudad natal, sobre su evolución histórica y tradiciones. Acompañado de mi esposa y del Director del Colegio Español “Luis Vives”, el asturiano José María Montes, visité el cementerio judío nuevo (situado junto al católico) que hallamos en un estado de deplorable abandono y destrucción (el Director al ver mi estado de ánimo se ofreció a restaurar y arreglar, benévolamente, la destruida tumba de mi abuelo Yamín, lo que efectuó en unas semanas). La búsqueda de la tumba de mi abuelo Yamín y de otros familiares se vio facilitada gracias a la labor y a la guía numerada del cementerio realizada por nuestro paisano residente en Miami Isaac Abeckjerr (Abergel). Visitamos la ciudad vieja y fui recordando y evocando toda mi juventud y los lugares que visitábamos, con mis acompañantes.

   Penetramos en la calle Oddi, llamamos a la puerta de la antigua esnoga y nos abrió una señora  musulmana de cierta edad. Le expliqué que deseaba visitar la vivienda, poniéndole en antecedentes de lo que había sido el edificio Con todo respeto y amabilidad nos acompañó y enseñó los diferentes espacios. Lo que fue sinagoga era una gran sala con madraques y mdareb (colchones) adosados a las paredes, que debía servir como dormitorio, comedor y sala de estar de la numerosa familia. Fui recordando en voz alta vivencias, donde se sentaba cada uno de los orantes y las ubicaciones de los diferentes bancos, estrados y objetos. Hasta que cargado de emoción no pude retener unos sollozos que contagiaron a la anfitriona. Al despedirme le dejé disimuladamente, para no herir su sensibilidad y no producirle hachuma o bushá (vergüenza), una cantidad de dirhams, con el pretexto que lo ofreciese a los msaken, aunque bien se observaba que esa familia eran los más necesitados.

José Edery

Mi agradecimiento a mi paisano y escritor larachense, el letrado Sergio Barce por las fotografías e imágenes  en este artículo. Para mayor información relacionada con este  artículo u otros de similar contenido, consultar o leer la obra de próxima aparición “Viajando por el Magreb Hispánico”, de José Edery. Dr. J.E.B. “Al Tebíb Harofé” – Madrid,  Octubre 2011.

Boda en Larache

 NOTA: Las fotos de las bodas hebreas en Larache las he tomado prestadas de la página de mi paisana larachense Soly Anidjar, a la que podéis entrar en:  http://solyanidjar.superforum.fr/t4110-larache-nostalgia-historias-y-fotos-de-mi-familia

 

LARACHE

 Luis María Cazorla. autor de la novela «La ciudad del Lucus», jurista larachense de reconocido prestigio, abogado del Estado, catedrático, letrado en ejercicio y novelista -me remito a lo publicado sobre él en este blog-, ha enviado el siguiente comentario al respecto:

 No me voy a referir a la estupenda entrega que Edery nos ha hecho sobre las sinagogas de Larache, a pesar de que él me lo pide. Me salen de la pluma unas letras de vuelo más alto.

Edery significa mucho para la historia reciente de Larache; es uno de los principales poseedores de su memoria histórica viva. Por cierto, ¿cuándo él y Barce darán nombre a una calle en Larache, algo tan merecido si nos atuviéramos a razones de pura justicia? Sabe todo, todo fluye en él como un manantial incontenido; te desborda: “Pepe, Pepe, más despacio” le tenía que decir cuando le sacaba datos para mi novela La ciudad del Lucus hace un par de años, y cuando se los saco ahora para Los asesinatos de Cuesta Colorada, que tengo muy adelantada en el telar.

Para La ciudad del Lucus me suministró datos muy valiosos relativos al desembarco en Larache del destacamento español encabezado por el teniente coronel de infantería de Marina, Dueñas Tomasetti, el 8 de junio de 1911, y la favorable acogida que la colonia judía dio a este trascendental hecho.

Para Los asesinatos de Cuesta Colorada me ha suministrado “jugosos” datos sobre la relación amorosa del general Fernández Silvestre con la bella judía Meriam, relación que encontró cobijo en uno de los locales de la Cuesta del Haman.

Esto es sólo un ejemplo de la enciclopédica “sabiduría larachense” de Edery copiosamente regada por un gran amor hacia Larache y sus derivaciones.

Sinagogas de Larache es un documentadísimo y muy ilustrado relato de lo que Edery atesora. Enhorabuena y gracias… ¡ah!, espero con impaciencia su Viajando por el Magreb hispano.

 Luis María Cazorla

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LARACHE, ENTRE EL OLVIDO Y LA DIGNIDAD

 PLAZA DE ESPAÑA – HOY DE LA LIBERACIÓN – ANTES

PLAZA DE ESPAÑA – HOY DE LA LIBERACIÓN – AÑO 2010

Hace dos días, recibí un correo electrónico de alguien a quien no conocía, de manera que lo abrí con todas las prevenciones temiendo que se tratara de uno de esos mensajes que envían con algún virus. No era así. Resultó ser una carta de una señora alemana, y me hablaba de Larache. Y su lectura me causó una profunda desazón. Le contesté para rogarle que me permitiera publicarla en mi blog, y la Sra. Reuter ha accedido. Creo que cualquier larachense, después de leerla, se sentirá tan apesadumbrado como me sentí yo. Su carta dice así:

Estimado Sr. Barce Gallardo, este año en enero hice por primera vez un viaje en Maruecos y también visité Larache. Visité Larache porque quería cooperar en un proyecto humanitario. Ya había visto Essaouira, Agadir, Marrakesh, Taroudant. Algunos sitios me recordaban mucho el espíritu de la España que había conocido de joven mujer.

 Tenia «rendez-vous» en el «Balcón Atlántico» con una persona. Tenía una hora para esperar esta persona. En esta hora he visto mucha miseria humana, como en ninguna otra ciudad de Maruecos que había visto antes.

Vi cómo una belleza de ciudad, una ciudad que había tenido – por lo visto – una gran historia, está cayendo (falling) en pedazos, cómo está perdiendo su dignidad. Tenía ganas de llorar, como cuando pienso en mi vieja ciudad destruida por la guerra, Colonia, en Alemania. O las ciudades en el este de Europa.

 Pregunté a los ciudadanos qué está pasando aquí. Muchos no se daban cuenta, otros decían: es la administración de la ciudad.

 Entonces he leído su libro «Ultimas noticias de Larache», tan humano y sincero.

 Entonces he escrito y le quiero mandar esto.

 Puede Ud. mandarme su dirección para mandar mi carta?  Hay que hacer algo para la ciudad y su gente.

 Con saludos de Bonn, Alemania

Gerda Maria Reuter

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 AVENIDA HASSAN II (antes calle Chinguiti) – CON EL CINE IDEAL

AVENIDA HASSAN II (antes calle Chinguiti) – SIN EL CINE IDEAL

He escrito muchas veces que la dejadez de las autoridades, en todos los ámbitos, con relación a Larache es escandalosa. Leyendo la carta de Gerda Maria Reuter uno se pregunta si queda aún algo de la dignidad de la que ella menciona. Me temo que no, que Larache ha perdido su orgullo. Jamás entenderé que una ciudad como Larache, tan bella, tan hermosa, con el potencial que tiene, con ese rico patrimonio que aún conserva, pese a todo, puede estar cayendo en este pozo que no parece tener fondo. Cuando me marché de Larache en 1973 seguía siendo una preciosa ciudad, cuidada, con innumerables jardines. Hoy apenas subsisten algunos de ellos. Hay una pátina de desidia en todo y en todos. Me cuesta creer que los jóvenes larachenses no sean capaces de cambiar esta situación.

PLAZA DE LA LIBERACIÓN (antes Plaza de España) – CON EL CASINO 

 PLAZA DE LA LIBERACIÓN (antes Plaza de España) – SIN EL CASINO 

foto de Said Hawat

 Me llama la atención un pequeño detalle en la carta de Gerda Maria Reuter: «Pregunté a los ciudadanos qué está pasando aquí. Muchos no se daban cuenta, otros decían: es la administración de la ciudad«. Esa es la verdad. Quienes residen en Larache se limitan a encogerse de hombros, te dicen cuánto echan de menos el Larache de hace unos años, lo bonita y limpia que era la ciudad. Sí, se lamentan, pero nadie mueve un dedo. De las autoridades responsables de este estado, lo único que se puede decir es que han sido como un cáncer para Larache. Han dejado que se consuma, y todos sabemos que muchos se han lucrado especulando y tratando que los edificios más hermosos se pudran con el tiempo para luego poder derribarlos y en su lugar construir penosos edificios antiestéticos. La primera derrota de la ciudad fue el Teatro España, un patrimonio de la ciudad que ahora podría servir de escenario para las actuaciones en la ciudad, para las representaciones de los escolares, para los festivales de música… 

Interior del Teatro España de Larache

Luego le tocó el turno a la Plaza de España, pero ya era la Plaza de la Liberación, y uno de los responsables locales decidíó que no se podía mantener una plaza que era un trozo de la Plaza de España de Sevilla, un regalo de Exposición Universal que se había celebrado allí, ni se podía mantener unos azulejos que reproducían una obra cumbre de la literatura universal, El Quijote, ni tampoco era aceptable tener unos jardines tan hermosos ni unos arriates en los que las familias pudieran pasar los atardecederes, y todo eso lo transformó en una especie de plaza inhumana, sin plantas, sin fuente, sin vida, y cercenó la alegría de la más bella plaza del Norte de Marruecos, y luego otro presidente del consejo municipal decidió que el Cne Ideal, una joya de la arquitectura de principios del siglo XX, no merecía la pena que se mantuviera en pie, porque lo mejor era, para sus intereses, derribarlo y levantar un edificio de tantas plantas que ahora ya no llega ni un mísero rayo de luz a la calle, y, ya que este edificio también se perdía como futuro centro cultural para todos los ciudadanos, decidieron que lo mismo se debería de hacer con el Cine Coliseo , antiguo Teatro María Cristina, y lo derrumbaron; y el hermoso Casino, construido con la altura oportuna para permitir que los viajeros que llegaban a Larache pudieran ver el mar al final de la avenida Mohamed V, se trocó por otro inmundo inmueble que, además de tapiar el bello paisaje del Atlántico a los recién llegados, está tan mal ejecutado que en apenas unos años ya está más deteriorado y oxidado que los que fueron construidos hace cien años…

LA FUENTE DE LA PLAZA DE ESPAÑA (hoy de la Liberación) – ANTES

 PLAZA DE ESPAÑA (de la Liberación) – FOTO TOMADA EN 2010

No sé si se nota que la carta de Gerda Maria Reuter ha removido mis entrañas, pero lo ha hecho, y de qué manera. Qué vergüenza (shuma!) que alguien que pisa Larache por primera vez llore al ver su estado, con más sentimientos que los que dirigen su destino, qué vergüenza constatar una vez más que la sentencia que ha condenado a Larache al ostracismo y al abandono parezca no poder ser revocada. Sólo con que esta sencilla pero hermosa carta que he recibido removiera una sola conciencia en Larache, con que esta humilde carta hiciera cubrirse de vergüenza a quienes dirigen los asuntos de Larache habría cnseguido una pequeña victoria. Ahora sólo queda que los jóvenes, los mejor preparados, los que comprenden que el futuro de un pueblo se asienta en su historia y en su patrimonio, digan basta y pongan freno definitivamente a este calamidad. Lo sé porque leo en Facebook sus comentarios, sus críticas, los videos que cuelgan en Youtube denunciando muchos de estos desastres… Las páginas de SOS LIXUS, POUR L´AMOUR DE LARACHE, LARACHE EN EL MUNDO, XENIA, LARACHE FORUM, AL ANDALUS LARACHE, CULTURE DE LARACHE, ATT LARACHE, ANTICORRUPCIÓN, etc etc… Todo depende de ellos. de todos. Ojalá no sea demasiado tarde. Incha Al´láh.

Sergio Barce, agosto 2011

 EL BALCÓN DEL ATLÁNTICO – antes

 

 EL BALCÓN DEL ATLÁNTICO – siglo XXI

PERO, PESE A TODO, QUIÉN PUEDE DEJAR DE QUERER A ESTA TIERRA QUE NOS HA HECHO TAN FELICES…

AMAR NUESTRA TIERRA NO QUIERE DECIR QUE CERREMOS LOS OJOS A LA REALIDAD 

PROYECTOS COMO LA RESTAURACIÓN DE EDIFICIOS EMBLEMÁTICOS, COMO EL DEL CAFÉ CENTRAL, QUE HACE UNOS MESES CELEBRAMOS, ARROJAN UNA LEVE ESPERANZA

Actos celebrando la restauración del edificio del Café Central – foto de Outman Akjeje

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