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TÁNGER EN EL CINE – 5ª ENTREGA

Y seguimos con Tánger como protagonista de cine. Llegamos a esta quinta entrega ya en los años noventa. Y la ciudad continúa sirviendo de perfecto lugar para algunos rodajes, en ocasiones para servir de escenario de alguna intriga o de decorado exterior para algún rodaje ambientado en otra ciudad que toma prestado de Tánger sus ropajes y su rostro.

EL CIELO PROTECTOR 1

Rodado en 1990 se estrena uno de los films ambientados en Marruecos más conocidos: El cielo protector (The sheltering sky), dirigida por el maestro Bernardo Bertolucci y basada en la novela de Paul Bowles, nombre mítico del Tánger literario.

La protagonizan unos inolvidables John Malkovich y Debra Winger, bien secundados por Campbell Scott, Jill Bennett, Timothy Spall y Amina Amrabi.

EL CIELO PROTECTOR 2

Narra el viaje de una pareja por Marruecos que, con esta excusa, tratan de recuperar una relación que está naufragando. Aunque no llega a la altura de la novela, sí se trata de un film interesante y atractivo.

Se rodó en escenarios de Tánger (como en el Hotel Continental y en el Hotel Minzah, por ejemplo), y también en Ouarzazate, Ait Benhaddou, Erfoud, el Atlas, y otras escenas en Níger y Argelia.

Con una maravillosa fotografía de Vittorio Storaro y música de Ryuichi Sakamoto.

EL SUEÑO DE TÁNGER

Al año siguiente, se estrenó la película española El sueño de Tánger (1991), de Ricardo Franco.

Interpretada por Fabio Testi, Maribel Verdú, Pastora Vega, Joaquín Hinojosa y Jilali Ferhati.

Con música de Alberto Iglesias y fotografía del maestro Javier Aguirresarobe, se rodó en su totalidad en Tánger.

Diego Muñoz relataba en El País que “La película nació como un sueño de aventuras en Marruecos, pero se convirtió, por problemas financieros del productor, en una auténtica pesadilla…” Rodada en 1985, no se pudo estrenar hasta el 91, y los intérpretes y técnicos se vieron forzados a poner dinero para acabar la película.

Sinopsis del film: Carlos, Daniel y Luis llegan a Tánger y recapacitan sobre los últimos años vividos por cada uno de ellos. Carlos, abatido por el suicidio de su mujer, vive encerrado en su bar, mientras Luis se ha convertido en el jefe de la Policía y Daniel es un experto contrabandista. Entre ambos surge un enfrentamiento lógico que, con la mediación de Carlos, no llega a males mayores. La situación se complica aún más cuando Carlos conoce a una joven de quince años de la que se enamora, sin saber que está relacionada con el más poderoso terrateniente de la comarca, que, además, trafica con armas.

Según la crítica era una película muy previsible.

En estos años, tras la película mencionada de Bertolucci, varios documentalistas se interesan por la figura de Paul Bowles, que se convierte ya definitivamente en el icono literario tangerino para los europeos que visitan la ciudad.

PAUL BOWLES - THE COMPLETE OUTSIDER

De 1994 es el primero de estos documentales, titulado Paul Bowles: The complete outsider, dirigido por Catherine Warnow & Regina Weinrich.

Incluye, además de al protagonista, entrevistas a Allen Ginsberg, Edouard Roditi o Aimé Serfati, entre otros escritores. El documental, que surge tras el éxito de la adaptación al cine de El cielo protector, trata de profundizar la obra del escritor americano y en su vida personal e íntima.

La música del film está compuesta por el propio Bowles.

PAUL BOWLES - HALBMOND

Y al año siguiente aparece un film curioso, una producción alemana titulada Paul Bowles: Halbmond, de Frieder Schlaich & Irene Van Alberti.

Se trata de un film compuesto de tres episodios basados en otros tantos relatos de Paul Bowles, los titulados: Historia de Lahcen e Idir, Parada en Corazón y Allal.

Está interpretado por Samir Guesmi, Khaled Ksouri, Veronica Quilligan, Said Zakir y el propio escritor.

Se rodó en Tánger y en Brasil. Proyectada en distintos festivales, obtuvo buenas críticas y varios premios.

MORIRÁS EN CHAFARINAS

También de 1995, es la producción española Morirás en Chafarinas, de Pedro Olea.

Un thriller con Jorge Sanz, Óscar Ladoire, Ernesto Alterio, María Barranco, Ramón Langa, Antonio Dechent, Achraff Boummina y Mohamed Ouaglou, e incluso Antonio de la Torre y Pepón Nieto.

La trama se centra en Jaime, un cabo de guardia en el cuartel de regulares de Melilla, que nunca olvidará el domingo en el que uno de sus centinelas, tras inyectarse heroína adulterada, organizó un altercado en un barrio árabe para posteriormente arrojarse desde el minarete de la mezquita.

Luis Martínez escribió a propósito de Morirás en Chafarinas que “…la novela homónima de Fernando Lalana da pie a un thriller cuartelero tan atípico como resuelto. Perdidos en un islote de los que su sola contemplación justifica la objeción de conciencia, un grupo de soldados se enreda en una embarrada trama de drogas, cuernos y aventuras de aire exótico. Sin aspavientos y con el pulso debido, el director de El maestro de esgrima construye una cinta con el beneficio de la efectividad.”

El rodaje se repartió entre Madrid, Almería, Aranjuez, Melilla, Chefchaouen y Tánger. La música es de Bernardo Bonezzi.

STEPHEN WHITTAKER

STEPHEN WHITAKKER

El policía de Tánger (Tangier cop, 1997), dirigida por Stephen Whittaker, es un film británico en cuyo reparto encontramos a Sean Chapman, David Schofield, Pastora Vega y Nadim Sawalha.

De este film curiosamente, no he encontrado ninguna imagen, salvo la foto de su director. 

Su argumento, basado en un texto de George Simenon, es el siguiente: Yaasin, un policía de Tánger alcoholizado (al que da vida el actor Donald Sumpter), pasa la mayor parte de su tiempo en un exclusivo burdel. Mientras tanto, llegan a la ciudad varios personajes turbios y perdedores, unos para efectuar pequeños robos y otros para buscar un talismán. Cuando aparece el cadáver de uno de estos personajes, Yaasin ha de tomar una decisión…

LEGIONNAIRE - SOLDADOS DE FORTUNA

También Jean-Clade Van Damme recaló en Tánger para rodar, en 1998, Soldados de fortuna, cuyo título original es Legionnaire, que dirigió Peter MacDonald.

Film de acción y aventuras, ambientado en los años veinte del siglo pasado, narra los avatares de Alain, un boxeador que vive en Marsella. Perseguido por un mafioso que desea cobrarse una deuda con él, escapa para enrolarse en la Legión Extranjera y es enviado a Marruecos… Curioso un legionario de la época usando artes marciales… Un film de escaso valor, salvo el anecdótico.

Según me contaron, se rodó una escena en Madame Porte, y pagaron muy bien a su dueño por cederles el local para esa filmación y para indemnizarle por los destrozos causados (pero no sé si es una leyenda urbana o real).

Junto a Jean-Claude Van Damme, actúan en la cinta Steven Berkoff, Abewale Akinnuoye-Agbaje, Nicholas Farrell, Jim Carter y Kamel Krifa.

Se rodó en Ouarzazate, Erfoud y Tánger.

KASBAH

Otra producción española, de 2000, es Kasbah, de Mariano Barroso.

Film interpretado por Ernesto Alterio, Mohamen Mehdi Ouazanni, Elena Ballesteros, Adolfo Fernández, Natalia Verbeke, José Sancho, Omar Berdouni y Lucía Jiménez.

Argumento: Mario, un joven ambicioso y modesto, lleva algún tiempo trabajando en una empresa española ubicada en Marruecos y propiedad de Víctor Jávaga a la espera de poder regresar a España para desempeñar un cargo mejor remunerado. Acaba de llegar la oportunidad que tanto ha esperado, pero antes tiene que cuidar a Laura, la hija pequeña de su jefe, que va a realizar un viaje de vacaciones por el continente africano empezando por Marruecos. Lo que parece un asunto sin importancia pronto se convierte en un infierno cuando Laura desaparece como por arte de magia. Pero esto sólo es el comienzo de la pesadilla para Mario, ya que las únicas huellas de la desaparición le señalan a él como responsable. La policía marroquí y los padres de la chica culpan al joven, y éste no puede demostrar lo contrario, pese a ser inocente. Obligado a encontrar como sea a la muchacha, emprende una desesperada búsqueda por todo el país africano, acompañado de Brahim, un marroquí que dice tener una pista un tanto incierta sobre el paradero de la joven.

La crítica destaca el trabajo de Ernesto Alterio y el resto de los actores. En este film, Barroso usa la intriga y el formato de road-movie para plantearnos varios conflictos personales y familiares entre padre e hija. Y también la búsqueda de la propia identidad.

Se rodó en Ouarzazate, Marrakech y Tánger.

THE ADVENTURES OF YOUNG INDIANA JONES...

Curiosamente, en la serie producida por George Lucas del joven Indiana Jones, encontramos un episodio rodado en el año 2000, titulado The adventures of Young Indiana Jones: my first adventure, episodio dirigido por Jim O´Brien & M. Schultz, que recala en Tánger, aunque también se rodó en varias ciudades españolas, en Praga y en Egipto.

FRONTIÈRES

Y de 2001 es el film francés Frontières, film dirigido por el actor Mostefa Djadjam, que protagonizan Lou Dante, Clarisse Luambo, Ona Lu Yenke, Diouc Koma y Tadie Tuane.

Se trata de una película que aborda el problema de la inmigración. Siete africanos, una mujer y seis hombres, deciden llegar de manera ilegal a Europa para comenzar una nueva vida. Juntos, enfrentan peligros y obstáculos, pero a medida que se acercan a Tánger, la última parada antes de llegar a España y a la “libertad”, su solidaridad comienza a desmoronarse.

Se rodó entre Casablanca, Erfoud y Tánger. Ha sido galardonada en algunos festivales y tiene buenas críticas.

Sergio Barce, julio 2020

SEGUIRÁ – To be continued…

 

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“EL LIMÓN” (The lemon), UNA NOVELA DE MOHAMED MRABET

EL LIMÓN portada

   Este libro es bastante curioso. Curioso porque, como ya es bien sabido, el autor, Mohamed Mrabet, no escribía sus obras, sino que las dictaba oralmente en árabe dialectal, generalmente historias que había ido escuchando en los cafetines y en las calles, y las grababa en cintas magnetofónicas. De las grabaciones se encargaba Paul Bowles, que luego las transcribía al inglés. De esta manera se desarrolló una larga y luego polémica relación personal y literaria entre el escritor americano y el narrador marroquí. Y, para rizar el rizo, esta edición de El limón (The lemon), exquisita y cuidada como es habitual por Cabaret Voltaire, es la traducción al español de la edición inglesa de Bowles que vio la luz en 1969.

Una de las razones principales para que me embarcara en su lectura, además del evidente interés que siempre me despiertan los autores y la temática marroquí por razones obvias, además de eso, como digo, está el hecho de que el responsable de la traducción al español sea Alberto Mrteh, amigo que siempre me regala su apoyo moral en todo lo que hago en estos últimos años. Y, la verdad, es que cada página destila mucha dedicación y mucho cuidado con el texto que maneja. Se palpa el cariño con el que ha trabajado. Y conociendo a Alberto, ha debido de disfrutar como un niño con juguete nuevo.

ALBERTO GOMEZ FONT, MOHAMED MRABET Y ALBERTO MRTEH

ALBERTO GOMEZ FONT, MOHAMED MRABET y ALBERTO MRTEH

Hace años, escribí sobre Amor por un puñado de pelos (Love with a few hairs), quizá el libro más famoso de la colaboración entre Bowles y Mrabet, y es evidente que hay algunas semejanzas con El limón, pero también diferencias.

Narrado/escrito/transcrito de manera harto sencilla, una de las virtudes y características de la narrativa oral marroquí, con un lenguaje y vocabulario coloquial, y con una estructura lineal, en El limón seguimos los avatares de Abdeslam, un niño que vive en el borde de la marginalidad, en el filo del abismo. Protagonismo potente el de este chaval, trasunto por supuesto del propio Mrabet, lleno de contradicciones y de sueños imposibles, un niño que trata de ser consecuente con las enseñanzas del Corán, que conoce al dedillo, y que, sin embargo, repudia a su familia, en especial a su violento padre, que rechaza la ayuda de una familia española que lo acoge con todo el cariño y que, finalmente, elige vivir con Bachir, un ser despreciable y miserable. Un chico que está enfadado con el mundo.

Bachir es otro personaje muy bien desarrollado y dibujado. Al lado de Bachir, Abdeslam descubrirá el lado más oscuro, la vida llena de vicios y de corrupción, desde la prostitución masculina a la femenina pasando por las drogas y el alcohol. Abdeslam, en esa lucha interna que mantiene entre sus creencias y sus debilidades, cederá ante el kif y se convertirá en un fumador insaciable, pero se resiste al alcohol como la última frontera que no debe traspasar como musulmán creyente que es.

“Como no había nadie en casa cuando llegó, se sentó a fumar unas pipas de kif.

Al poco, llegó Bachir. Así que aquí estás.

¿Qué tenemos para cenar hoy?, le preguntó Abdeslam.

He comprado kefta en la carnicería, la haremos con guisantes y huevos. Y también hay vino.

¡Ay, ay, ay, Bachir! Vino, comida y putas. Así es tu vida. Abdeslam se quedó mirándolo con desaprobación.

Sabes, Abdeslam, estos últimos días me has vuelto a poner de los nervios. No eres ningún fquih de la mezquita. Solo eres un niño igual que cualquier otro y no puedes ir por ahí diciéndole a la gente lo que puede o no puede hacer.

Eso no es cierto, protestó Abdeslam. Tú no me conoces, no soy como los demás. Incluso si llego a los treinta, jamás será como ningún otro, tan simple como que yo soy diferente.

Bachir se burló de él riéndose a carcajadas.

¡Sí que lo soy!, insistió Abdeslam. Mi madre me tuvo en su tripa solo siete meses, en vez de nueve. Y cuando nací, estaba como dentro de una bolsa y me dejaron en el hospital metido en una caja llena de algodón. Cuando me mandaron a casa con mi madre, no pesaba ni tres kilos, y todos los vecinos y la familia, cuando me veían, decían: Este niño nunca podrá sobrevivir, y si lo hace, tendrá siempre algún problema de salud. Pero todavía sigo vivo y mi cerebro funciona tan rápido como el de cualquier otro. Lo único que me pasa es que me pongo nervioso con facilidad.

El día menos pensado te voy a partir la pipa de un estacazo en medio de esa cabeza rapada tuya, le amenazó Bachir. Eso es lo mejor que puedo hacer por ti.

Tienes razón, le respondió Abdeslam mientras se iba enfadando. Y lo mejor que yo puedo hacer por ti es destrozar todas esas botellas. No eres más que un viejo borracho.

Bachir cogió un huevo y lo espachurró en la cabeza de Abdeslam. Se rompió y le chorreó por toda la cara. Esto hizo que Bachir se pusiera a reír más que nunca. Para él solo era una broma, pero a Abdeslam no le hizo ninguna gracia. Agarró su vaso de té y lo lanzó contra Bachir, pero falló y se estrelló en la pared.

No sabes ni aguantar una broma, continuó Bachir. Mírate, enfadado como un loco por un huevo de nada.

Abdeslam fue al fregadero para lavarse la cara.”

Retrato pues de un mundo marginal y violento que Mohamed Mrabet conoció en primera persona y que nos brinda en esta novela llena de desaliento, frustración y miseria humana. Pero relato crudo y sincero, sin censuras y sin medias tintas. Y eso, en el tiempo que nos ha tocado vivir, donde todo se mide para que sea políticamente correcto, sin duda se agradece.

Sergio Barce, abril 2020

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SERGIO BARCE y ALBERTO MRTEH

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TRÁILER DEL FILM “PAUL BOWLES: THE CAGE DOOR IS ALWAYS OPEN”

En el siguiente enlace tenéis el tráiler de esta película documental dirigida por Daniel Young en 2012:

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The cage door is always open

 

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“HISTORIA DE LAHCEN E IDIR”, DE PAUL BOWLES

JANE Y PAUL BOWLES

JANE & PAUL BOWLES

Uno de mis placeres, es releer los cuentos que me han gustado en algún momento. Hay varios de Paul Bowles. Uno de esos relatos es el titulado Historia de Lahcen e Idir.

En el siguiente fragmento de este cuento, que lo reproduzco por el simple placer de poder compartir su lectura con vosotros, hay que dejarse llevar por las palabras, y, en seguida, ellas nos embozan y, pese a la sencillez de la historia, al instante creemos estar presenciando in situ lo que acontece.

Sergio Barce, julio 2019

“…A veces Lahcen venía por la noche con una botella de vino. Se bebía toda la botella mientras Idir fumaba su pipa de kif, y escuchaban la radio hasta el final del programa, a las doce. Luego, ya muy tarde, paseaban por las calles de Dradeb hasta un garaje donde un amigo de Lahcen era vigilante nocturno. Cuando había luna llena, superaba en luminosidad a las luces callejeras. En las noches sin luna no había nadie en las calles, y en unos pocos cafés los hombres se contaban lo que habían hecho los ladrones, y que había más que nunca. Esto se debía a que casi no se podía conseguir trabajo, y a que la gente del campo estaba vendiendo sus vacas y sus ovejas para poder pagar los impuestos, y se venía después a la ciudad. Lahcen e Idir trabajaban ocasionalmente, siempre que encontraban algo que hacer. Tenían un poco de dinero, comían siempre, y Lahcen podía permitirse algunas veces su botella de vino español. El kif de Idir era algo más difícil, porque cada vez que la policía decidía cumplir la ley contra su consumo, empezaba a escasear y el precio subía. Después, cuando lo había en abundancia porque la policía se dedicaba a buscar armas y rebeldes, el precio se mantenía alto. Él no fumaba menos, pero lo hacía a solas en su cuarto. Si fumas en un café, siempre hay alguien que se ha dejado el kif en casa y necesita usar el tuyo. Les dijo a sus amigos del café Nadjah que había abandonado el kif, y nunca aceptaba una pipa cuando se la ofrecían.

De regreso en su habitación a primeras horas de la noche, con la ventana abierta y el soporífero ruido urbano, pues era verano y las voces de la gente llenaban las calles, Idir se sentaba en la silla que había comprado y colocaba los pies sobre el antepecho de la ventana. De aquel modo, podía ver el cielo mientras fumaba. Lahcen aparecía para charlar. De vez en cuando iban juntos a Emsallah, a una barraca cerca del matadero, donde vivían dos hermanas con una madre débil mental. Emborrachaban a la madre y la ponían a dormir en el cuarto del fondo. Después conseguían que se embriagaran las muchachas y pasaban la noche con ellas, sin pagar. El coñac era caro, pero no tanto como podían costar las rameras.

A mediados del verano, en la época del Sidi Kacem, el tiempo se puso súbitamente muy caluroso. La gente instalaba tiendas hechas con sábanas en las azoteas de las casas, y cocinaba y dormía allí. Por la noche, bajo la luz de la luna, Idir veía todos los tejados, cada uno con su cubículo de sábana agitada por el viento, y dentro de éstos el resplandor rojo del fuego en el hornillo. De día, el sol reflejado en el mar de sábanas le hería los ojos, y se cuidaba de no mirar hacia afuera cuando pasaba por delante de la ventana al desplazarse por la habitación. Le habría gustado vivir en una habitación más costosa, que tuviera una persiana para no dejar entrar la luz. No había forma de protegerse contra el brillante fulgor veraniego que llenaba el cielo, y aguardaba ansiosamente el anochecer. Tenía por costumbre no fumar kif antes de la puesta del sol. No le gustaba hacerlo de día, sobre todo en verano, cuando la atmósfera es calurosa y la luz violenta. Cuando cada día empezó a ser más bochornoso que el anterior, decidió comprar comida y kif suficientes para varios días, y encerrarse en su cuarto hasta que hiciera más fresco. Aquella semana había trabajado dos días en el puerto y tenía algo de dinero. Puso los alimentos sobre la mesa y cerró la puerta con llave. Después quitó la llave de la cerradura y la arrojó al cajón de la mesa. Entre los paquetes y botes de la cesta de la compra había un voluminoso envoltorio de kif en papel de periódico. Lo abrió, apartó un manojo y lo olió. Pasó las dos horas siguientes sentado en el suelo arrancando las hojas y picándolas sobre una tabla de cortar pan, zarandeando, cortando, una y otra vez. En un momento dado tuvo que cambiar de sitio para huir de los rayos del sol, que lo habían alcanzado. Para cuando el sol se puso, tenía preparado el kif suficiente para tres o cuatro días. Se levantó del suelo y se sentó en la silla con el saquito y la pipa en el regazo, y fumó, mientras la radio tocaba la misma chleuh que se emitía siempre a aquella hora para los tenderos del Souss. En los cafés, los hombres solían levantarse y apagarla. Idir disfrutaba con ella. A los fumadores de kif generalmente les gusta, debido al naqus que siempre repite el mismo motivo.

La música duró largo rato, e Idir pensó en el mercado de Tiznit y en la mezquita con los troncos sobresaliendo de sus muros de barro. Miró al suelo. Todavía había luz diurna en el cuarto. Abrió los ojos al máximo. Un pajarillo caminaba lentamente por el suelo. Dio un salto. Cayó la pipa de kif, pero su cazoleta no se rompió. Antes de que el pájaro pudiera moverse le había colocado una mano encima. No se resistió, ni siquiera cuando lo sostuvo entre ambas manos. Él lo miró y pensó que era el pájaro más pequeño que hubiese visto nunca. Su cabeza era gris, y las alas blanco y negro. El pájaro lo miraba y no parecía asustado. Se sentó en la silla con el pájaro en el regazo. Cuando alzó la mano, el pájaro permaneció inmóvil. <Es un pichón y no sabe volar>, pensó. Fumó varias pipas de kif. El pájaro no se movió. El sol se había puesto, y las casas iban tornándose azuladas bajo la luz nocturna. Acarició con el pulgar la cabeza del pájaro. Después se quitó el anillo del dedo meñique y se lo deslizó sobre el suave plumaje del pescuezo. El pájaro no se inmutó.

-Un collar de oro para el sultán de los pájaros-dijo él…”

Historia de Lahcen e Idir, es uno de los relatos que se incluyen en los Cuentos reunidos, de Paul Bowles, publicado por Alfaguara, con traducción de Héctor Silva.

Cuuentos reunidos

 

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CARMEN LAFORET EN TÁNGER

Hay una editorial, de la que ya escribí en su momento, que publica libritos con encanto: Khabar Bladina. Todos están relacionados con Marruecos, en especial, con Tánger. Entre esos pequeños volúmenes, que casi caben en una mano, hay uno escrito por mi admirada y querida Rocío Rojas-Marcos Albert. Se titula Carmen Laforet en Tánger (2015).

Carmen Laforet en Tánger

Se trata de una “fotografía narrada” de aquel homenaje que se le tributó a la escritora Carmen Laforet el 6 de septiembre de 1959, en el Club Gandori. El homenaje se lo organizaron Josep Andreu Abelló, Paul Bowles, Mohamed Omar Hajoui, Julio Ramis, Asís Viladevall, Herbert Southworth, los condes Charles de Breteuil y Piero Toni, los condes de Fuente el Salce, Paolo D. Occhipinti y Emilio Sanz de Soto, que fue el orador de la velada. Es decir, como escribió el propio Emilio Sanz, un grupo variopinto de “rojos”.

En ese acto, Sanz de Soto, con sus palabras, llenas de afecto y admiración, resaltó no sólo el valor literario de la novela Nada de Carmen Laforet, sino también su valía como persona y, de paso, le daba las gracias por ese aire fresco que su obra había traído a la novela española y su influencia en la juventud de aquella época (Nada había sido premiada con el Nadal en el año 1944). Por supuesto, entre líneas, había una crítica a la situación política y moral de la España franquista, y eso no gustó al corresponsal del diario Pueblo en Tánger, un tal José Ramón Alonso, quien, escandalizado por lo que Emilio Sanz decía, interrumpió su alocución poniéndose en pie y gritándole cara a cara:

Usted es un hijo de la gran puta, y todos los que piensen como usted son también unos hijos de puta. Y deberían levantarse e irse como yo

Dicho lo cual, efectivamente, el personaje se marchó, pero sin que nadie lo siguiera. Al contrario, al preguntarle Emilio Sanz al cónsul español don José María Bermejo, presente en el acto, si podía continuar, la reacción y respuesta de éste fue exquisita: “Bajo mi absoluta responsabilidad”.

El tal Alonso, por supuesto, creía encontrarse en España, en la España negra y oscura de la dictadura, y no en Tánger, una ciudad cosmopolita y abierta, que ya formaba parte del reino de Marruecos.

ROCÍO ROJAS-MARCOS

ROCÍO ROJAS-MARCOS

Rocío Rojas-Marcos reúne en este pequeño volumen el texto escrito por Emilio San de Soto sobre esta anécdota, y, para comparar los hechos con las diferentes reacciones que se produjeron, también lo que el diario Pueblo informó a sus lectores, el reportaje del diario España de Tánger, que entonces estaba dirigido por el marido de Carmen Laforet, Manuel Cerezales, y las que publicaron Vida Española en Marruecos, Le Petit Marocain-Progress, y alguna que otra más pero sin poder identificar el medio. También reúne aquí Rocío Rojas-Marcos lo escrito por Emilio Sanz en memoria de Carmen Laforet cuando la escritora falleció, o la carta que le envió a Eduardo Haro con tal motivo.

Esta publicación, además de curiosa, es muy aleccionadora sobre la realidad de aquellos años. Mientras en España la vida gris se hacía más gris, en Tánger, pese a que ya habían acabado los esplendorosos días de su estatuto de ciudad internacional, aún se seguía respirando un aire de libertad sorprendente. También es curioso lo que cuenta Emilio Sanz sobre Manuel Aznar, abuelo de José María Aznar, que, por supuesto, comulgaba con el franquismo absolutamente.

nada

Carmen Laforet llegó a Tánger de la mano de su marido, Manuel Cerezales, cuando éste fue nombrado en 1957 director del diario España. Y, como muy bien resume Rocío:

 “…Desde mi punto de vista, este homenaje a Carmen Laforet fue un triunfo más de su literatura. Un regalo más de su Nada desde un Tánger librepensador y desahogado, donde se podía vivir tal como ella había rogado desde las páginas escritas”.

Carmen Laforet en Tánger, breve pero contundente alegato de libertad. Y aquí, sí que habría que subrayar: basado en hechos reales.

Sergio Barce, enero 2018

MANUEL CEREZALES y CARMEN LAFORET

Manuel Cerezales y Carmen Laforet

 

 

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