Archivo de la etiqueta: Ateneo de Málaga

MÁLAGA – 6 DE SEPTIEMBRE – PROYECCIÓN DE “EL NADADOR”, DE PABLO BARCE, EN EL ATENEO

El Ateneo de Málaga inicia su programación el próximo 6 de septiembre de 2019, a las 19:00 horas, con la proyección del cortometraje El nadador, del cineasta Pablo Barce, y un diálogo abierto posterior del director con José Mª Ruiz Palomo, vocal de educación de la entidad.

el nadador

 

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“TECLAS DE PIEDRA”, UN RELATO DE SERGIO BARCE

Serigrafía de Vicente Lçopez de Arroyabe 1979

Teclas de piedra es un relato que escribí por encargo de Mónica López para su blog Los colores de la memoria y el Ateneo de Málaga, y que tenía como inspiración o motivo una serigrafía o grabado que Mónica me proponía, igual que hizo con otros escritores con distintos dibujos. En mi caso, mi texto debía “retratar” lo que me sugería la serigrafía de Vicente López de Arroyade, y al ver esa obra, rápidamente, pensé en Burroughs y en un mundo lleno de sueños y pesadillas. Y este es el resultado.

Para leer el cuento, habéis de entrar en el siguiente enlace del blog Los colores de la memoria:

https://loscoloresdelamemoria.wordpress.com/2016/01/11/relato-de-sergio-barce/

 

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MÁLAGA – 22 DE ENERO – PRESENTACIÓN DEL LIBRO “RELATOS VINCULANTES” DE JOSÉ L. PÉREZ FUILLERAT

Este próximo jueves, 22 de Enero, a las 19:30 h. en el Ateneo de Málaga, se presenta el libro Relatos vinculantes (Editorial Elefun – Málaga, 2014) del profesor José Luis Pérez Fuillerat, en el que he colaborado modestamente escribiendo el prólogo.
En la presentación, acompañando a José Luis, intervendremos Diego Rodríguez como Presidente del Ateneo, Miguel Urbano como autor de las fotografías que acompañan a cada texto, y quien suscribe, como prologuista del libro.
El acto se cerrará con la actuación del tenor Pedro Barrientos.

Sergio Barce

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Fotografía de Miguel Urbano para el relato "Asesina a saldo"

Fotografía de Miguel Urbano para el relato “Asesina a saldo”

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MALAGA – 21 DE NOVIEMBRE – PRESENTACIÓN DEL POEMARIO “LA OTRA BANDA”, DEL PINTOR Y ESCRITOR LARACHENSE PACO SELVA

 Jueves, 21 de Noviembre

a las 20:00 horas

en el Ateneo de Málaga

El pintor y poeta larachense 

Paco Selva 

presentará su poemario

 La otra banda

Francisco Selva

Francisco Selva

El libro se compone de doce poemas con recuerdos e ilustraciones de Larache, y que es el Cuaderno de bolsillo nº1 de Capitel.

Incluye además un cuadro original de Paco al final de cada ejemplar.

Y aunque personalmente no puedo acudir a este encuentro, espero que la asistencia de larachenses sea masiva, porque Paco Selva lo merece, y el poemario promete ser una delicatessen.

Sergio Barce, noviembre 2013

Larache

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ASÍ FUE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE LEÓN COHEN EN EL ATENEO DE MÁLAGA

Ayer fue la presentación del libro de relatos de León Cohen Mesonero “Entre dos aguas” en el Ateneo de Málaga. Abrió fuego Francisco Morales Lomas, que no se limitó a hacer de introductor del acto en nombre del Ateneo, sino que nos sorprendió a todos con un análisis precioso, profundo y muy aleccionador de lo que es el libro de León, análisis que reproduzco en su integridad porque merece la pena leerlo:

León Cohen y Francisco Morales

León Cohen y Francisco Morales

ENTRE DOS AGUAS

DE LEÓN COHÉN MESONERO

por F. MORALES LOMAS

 “Siempre he creído que relatar unos hechos anodinos que deambulan perdidos por la memoria del autor y que a pocos o a ninguno pueden interesar, es la manera que tenemos algunos escritores de ser generosos con las personas y los paisajes que poblaron nuestro pasado” (p. 116). Estas palabras pertenecientes al comienzo del relato “Retrato” pueden servir para contextualizar las razones de la génesis de la mayor parte de estas historias (desde luego las incluidas en el apartado inicial y más amplio del libro, titulado “Relatos”) del libro Entre dos aguas del catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Cádiz, León Cohén Mesonero, que con anterioridad había publicado Relatos robados al tiempo (2003), Cabos Sueltos (2004), La memoria blanqueada (2006), Ufrán y otros relatos (2010) y Cartas y Cortos (2011).

El lector se puede preguntar qué tienen que ver la química, la alquimia y la creación literaria en este escritor nacido en Larache y residente en Algeciras desde 1968 en cuya Escuela Politécnica Superior es profesor. Desde luego que el lector no es Borges, porque si lo fuera esta pregunta no tendría ningún sentido, pues la relación entre estas disciplinas está perfectamente explicada por el profesor Cohén Mesonero.

En uno de sus cuentos más borgeanos, “El alquimista”, publicado en la segunda parte del libro, “Cuentos”, plantea esta interesante cuestión que podría ser la génesis de cualquier relato del extraordinario escritor argentino: al personaje L. le han encomendado escribir un cuento pero se siente incapaz de crearlo, reclama a un viejo y sabio amigo, el alquimista, que le propone aplicar los conocimientos de química a la escritura y esboza interesantes reflexiones sobre la creación literaria: “Las palabras son una secuencia de caracteres dispuesta al azar… cada idioma posee su propia secuencia… en el fondo las historias existen antes de que el escritor las describa. Las palabras flotando en el aire de nuestra memoria esperan ser derramadas sobre el papel… Mi propuesta es aplicar la destilación como medio para separa las palabras, sí destilar palabras, es el fundamento, no puedo explicarte más, en la receta encontrarás todo el detalle” (pp. 161-162).

Como nos indica en el “A modo de prólogo”, Jacobo Israel Garzón, el escritor disfruta con temas y asuntos familiares o relativos a sus vivencias en Larache, Rabat, Tánger y en ellos muestra sus raíces sefarditas y castellanas (hijo de padre judío y madre castellana) genera un conjunto de vivencias que son trasladadas al lector como si fueran testimonios o confesiones (en ocasiones epístolas a personas ya desaparecidas) que poseen la impronta de la conmoción emotiva y la construcción de un tiempo ya vivido.

Hay dos grandes apartados: “Relatos” (41 escritos) en los que incluye cartas, reflexiones, construcciones memoriales, descripciones de personajes (siendo su padre Jacobi el que con mayor intensidad aparece en muchos de estos textos), situaciones, deseos y aficiones (el cine alcanza una gran importancia), lugares para la memoria (y donde vivió un tiempo como Larache, Tánger, Rabat, Marrakech…)… Podríamos decir que este apartado es un canto a la memoria y a su reconstrucción en el que se palpa un gran observador de la realidad y un fino analista del detalle. El tono es profundamente afectivo y, a veces, conmovedor, dotado de un lirismo emotivo que para las personas retratadas puede alcanzar grandes dosis de sensibilidad. A través de ellos podemos apreciar algo que está muy presente en su obra, sus profundas convicciones democráticas, su sentido de la responsabilidad, la justicia histórica, etc. Un fundamento ético (a veces moralizador, aunque en determinado momento afirme que no persigue este componente) que está muy presente. Así se hace manifiesto de un modo explícito en el cuento ya citado de “El alquimista”, donde se define perfectamente heredero de una cultura sefardita por parte paterna y de la sobriedad castellana por parte materna, hijo por formación de la escuela republicana francesa y andaluz por vocación y sentimiento, desprecia la incultura, la mala educación, la trivialidad y la vulgaridad, odia la prepotencia y la impunidad, adora la poesía, sigue a Camus y Dostoievsky, aborrece la sociedad mercantilista y utilitaria, admira la humildad, la naturalidad, la honradez, la sinceridad, la educación y la tolerancia, y no se considera moralista pero sí que el ser humano debe esforzarse en hacer de la vida algo útil para nosotros y para los demás.

Hay muchos más principios que resalta sobremanera el autor en historias donde critica también la incoherencia de los políticos, enumera las razones para el desengaño y es fustigador con ese pasado atroz de la dictadura. Muchas de sus historias tienen el espacio temporal de los años cincuenta, cuando el autor estaba en plena infancia y esta aureola emotiva surge con fuerza en muchas de ellas que se convierten en una invitación al recuerdo y a la reconstrucción memorial en blanco y negro. Situaciones con la delación presente, historias de la guerra civil, breves historias de amor, la síntesis entre lo musulmán y lo cristiano, la reflexión y la conformación de un mundo ya periclitado permiten hablar de un ámbito para la fotografía y la reflexión crítica: “Toda nuestra infancia –dice-, toda nuestra España, era un parche para seguir tirando, porque cuando fuésemos mayores, seríamos otra cosa y nos compraríamos el tren o la bicicleta que los mayores no querían o no podían regalarnos” (p. 47). El padre Jacobi, la madre Victoria (en menor medida), la abuela, la prima Flora, el tío rojo León, don José, la comunidad judía, su vida en el internado… pero también los espacios y los lugares como la calle Barcelona, la calle Real… permiten hablar de un recorrido sentimental por la memoria de un hombre que se considera más cerca de la rudeza bereber que de la castellana y que es consciente de que “el conocimiento de nuestro pasado –como sucede en estos textos- nos acerca más a nosotros mismos y nos enseña por qué somos lo que somos” (p. 105). Lo que nos permite adentrarnos a su vez en el concepto de identidad y en la definición de esta como un cúmulo, un mestizaje de culturas que surgen con fuerza en estas historias, en estas cartas y reflexiones sobre la amistad.

La segunda parte, “Cuentos” la conforman cinco historias en las que está muy presente un realismo mágico de carácter simbólico más cercano a los cuentos de Las mil y una noches que a la narrativa hispanoamericana. La historia de Rachid podríamos considerarla como una parábola moral cuando es visitado por tres seres extraños que le hablan de tres principios honorables: Sabiduría, Honradez y Humildad, que debían ser guías para toda una vida. En “La Biblioteca” surgiría también una relación mágico-simbólica en la que se reflexiona sobre la creación a través de las propuestas de los muñecos de las estanterías que advierten de guías vitales y existenciales, como también sucede en la citada “La alquimia”. Para finalmente adentrarnos en las dos últimas historias en el ámbito de la naturaleza de la verdad y la mentira y su impostura.

Multitud de historias que conforman una visión de una época, de un paisaje, de un mundo interior que nos delimita y nos conforma como individuos que creen profundamente en la verdad y su configuración.

A continuación intervino  la poetisa Paloma Fernández Gomá, que igualmente, como es habitual en ella, desbrozó las interioridades de este libro de cuentos y relatos, y acabó leyendo algunas pequeños párrafos muy significativos de la narrativa “coheniana”.

Paloma Fernández Gomá

Paloma Fernández Gomá

En mi turno, me centré en los relatos en los que León Cohen rememora su niñez en Larache, en los que habla de sus padres, de su abuela, de sus tías, pero me demoré oportunamente en los que describen, desde su mirada desengañada pero nostálgica, ese Larache que tanto amamos.

Sergio Barce

Sergio Barce

Dije en mi intervención:

León nació en Larache, en una casa mata situada al pie de una mezquita, pero creció entre arena y olas, en la otra banda, esa playa que nos vio crecer a todos los larachenses y nos regaló recuerdos imborrables.

León no sería quien es sin el espíritu de su pueblo, de nuestro pueblo. Hemos crecido en diferentes años, León nació y creció en los años del Protectorado, yo nací y crecí en un Marruecos ya independiente, pero ambos guardamos como un tesoro imágenes y sonidos similares, imágenes y sonidos que forman parte de nuestra vida, como una especie de ADN que nos uniera, como el restallar de los disparos del tiro al plato en el Balcón del Atlántico, las gymkanas, los entierros musulmanes pasando a toda prisa por las calles respetuosamente paralizadas, las noches de San Juan, la romería al santuario de la patrona Lalla Menana, los bailes en la Unión Española, el carnaval en el Casino, la algarabía nocturna de las bodas musulmanas, la cabalgata de los Reyes Magos, el Purim en el Casino Israelita, cruzar el río en barca, el fútbol en Santa Bárbara o sobre la arena dura y compacta al bajar la marea en la playa peligrosa, el colorido del Zoco Chico al caer la noche (benditos sábalos recién pescados, dice León), los espectáculos en el Teatro España, los domingos de cine en el Ideal o el Avenida, el paseo a los Viveros, los atardeceres con la mirada perdida en el horizonte desde la balaustrada del Balcón del Atlántico…

Pero, y esto ya es sólo de él, a León le gusta definirse como el hijo de Jacobi el guapo.

A partir de aquí, dejé la palabra a sus relatos, y leí varios párrafos del libro.

Intervención de León Cohen

Intervención de León Cohen

León Cohen se encargó de cerrar el acto explicándonos los motivos y las inquietudes que le llevan a escribir este tipo de cuentos y narraciones.

Arropados por su familia (Julia y su nieto Alejandro) y por una buena representación de larachenses que acudieron al acto (Marisa y María Cristina Fernández Carrillo, Pepa Roelas, Francisco Muñoz Cortado, Antoñita de la Vega…), así como nuestros “sufridores” y larachenses de adopción: Pepe Sarria, Larisa, Berry, Mónica López –que me regaló un ejemplar del periódico “Larache” del año 1947… una maravilla), amén de otras personas asiduas al Ateneo y varios conocidos.

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Creo que fue una presentación muy bonita, de mucha calidad, y estoy convencido de que León la disfrutó. Se le notaba en el rostro cuando firmaba ejemplares.

Sergio Barce, septiembre 2013

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Escribe León Cohen en su relato “Mi prima Flora”:

(…) Los viajes periódicos en autobús a Tánger o a Tetuán para visitar a su costurera, las clases de inglés al atardecer con Mr. John, el capitán Cardona Sigue leyendo

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