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«EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS», DE SERGIO BARCE, SEGÚN SUSI BONILLA

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El 14 de diciembre pasado, Susi Bonilla presentó mi libro El mirador de los perezosos (Ediciones del Genal) en Valencia, acompañada de Mauro Guillén y organizada por Carlos Salazar, responsable de Cultura en el Colegio de Arquitectos de Valencia, y con la colaboración de Librería BiblioCafé.

Por circunstancias que no vienen al caso, Susi no ha podido enviarme el texto de su preciosa intervención hasta el día de hoy, y, aunque me fascinó ya al escucharla, leerla con tranquilidad me reafirma en mi sensación de entonces: sus palabras hacen mejor El mirador de los perezosos.

Os invito a leerla, porque merece la pena:

EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS, de Sergio Barce, por Susi Bonilla: 

Me cuesta elegir cómo comenzar a hablar de este libro. Hay tantas propuestas valiosas en él que me he visto tentada a leerlo repetidas veces y, en cada una de esas lecturas, me ha llevado por caminos que me ha encantado transitar.

En el mundo en el que estamos inmersos donde prevalece la inmediatez y la celeridad, aparece Sergio y en sus 200 páginas agita nuestras neuronas y consigue que abandonemos nuestras prisas diarias y nos entreguemos a la pereza. No a esa pereza estéril del que procrastina o deja pasar el tiempo sin más. Sí a la pereza del que viaja a una ciudad sin coger el avión o del que camina por sus calles sin mover un solo pie. También la pereza del voyeur, del que observa y se observa en un juego de sentir y sentirse.

Como dice la abuela Latifa a sus nietos en uno de los relatos (Hafa): “Leer os hará viajar”.

Con la pericia de un experimentado piloto maneja la narrativa hasta que aterrizamos en Tánger y sin soltar nuestra mano nos hace partícipes de diez historias, con tal intensidad que al llegar al final sentimos como nuestro ánimo se rasga exactamente como cuando nos despedimos de donde no queremos irnos.

Es un libro de alquimia, agita y mezcla multitud de elementos que consiguen agitarte a ti. Y todo desde la más provocadora sensibilidad que caracteriza a la narrativa de Sergio.

Es una obra de detalles. Tratada con mimo de principio a fin. Comenzando por la cubierta con el óleo de la pintora Consuelo Hernández, la cuidada edición con tapa dura, el tamaño de letra amable con los ojos menos jóvenes, los títulos de los relatos que te guían por esa ciudad que te va a engullir, el poema de Isaak Begoña al comenzar el libro y los recuerdos que se van hilando a través de los relatos consiguiendo una atmósfera sensitiva inigualable al utilizar de modo impecable la memoria sensorial.

Es una de las líneas maestras de la obra. La memoria. Como nos configura lo vivido y el desasosiego de olvidar. No es casualidad que el autor dedique esta obra a la memoria de una persona que ya no pudo reconocerle.

Y tras esta dedicatoria, el primer relato nos traslada a Tánger en primavera y nos da la bienvenida a la ciudad adelantando lo que nos va a ofrecer este viaje. Los lugares que vamos a transitar, los guiños a otras obras del autor, en este caso a La emperatriz de Tánger, el proceso de crear y la sensualidad que va a ser una constante en cada página. Una sensualidad construida con ese detallismo tan personal que Sergio extrae cada vez que se arranca un pedacito de sí mismo.

Así llegamos a Tánger, somos acogidos y nos encontraremos con nosotros mismos. Ese ESTAR en Tánger nos va a posibilitar SER con mayúsculas y nos vamos a encontrar con esas inquietudes que todos tenemos, con las preguntas que nos hacemos al mirarnos al espejo, con las dudas que nos asaltan y nos roban el sueño y también con la nostalgia de lo perdido. Una nostalgia que Sergio consigue que sintamos con la misma habilidad que consigue que la sustituyamos por ilusión a través de una mirada, un guiño de ojo o un roce sutil. Porque, como se plasma en el segundo de los relatos, Tánger es la ciudad de las quimeras. Unos giros anímicos que son extraordinario ejemplo de gestión emocional.

Tánger es la gran protagonista femenina que planea sobre las diez historias y permite que sus personajes nos muestren sus luces y sombras. Tánger deja de ser ciudad y se convierte en la mujer amada, en esa amante que ha cambiado con el paso de los años pero que conserva el magnetismo de guardar tus secretos y que te hace volver a ella una y otra vez.

Si hay algo que me fascina de los libros de Sergio es su capacidad de hacerme sentir no solo durante su lectura sino también como efecto secundario a ella. Sus palabras y sus silencios te dejan sabores que no puedes evitar seguir paladeando.

Las mujeres de Sergio huelen a jazmín y a miel, a limón dulce y canela, a azahar, a espliego o a henna, chasquean la lengua, rozan con la cadera o dibujan miradas juguetonas. Las calles de Sergio huelen a pinchitos morunos, a salitre, a eucalipto, a especias o a humedad agria. Sus personajes no toman cualquier marca de cerveza o fuman un cigarrillo al azar. Toman una Flag o fuman un Soraya o un Tokat. No suena música en los locales de Sergio, Suena Elton John o KC & the Sunshine band. Ese es el detallismo genuino con el que nos seduce y nos lleva de la mano, como cuando narra el ritual que hacía en su niñez cuando iba a Tánger al oculista o al odontólogo con su padre mientras su madre iba a la peluquería. Una envolvente telaraña de vivencias personales que configuran uno de los grandes atractivos de las obras de Sergio.

Y así nos secuestra con su hechizo y sientes que su libro te ha encontrado cuando más lo necesitabas para recordarte que sigues siendo el niño o el adolescente que fuiste, aunque el paso del tiempo te mire desde el espejo. Y, sobre todo, te anima a que busques el juego y la ilusión en cualquier momento de tu vida.

Es una lectura de contrastes, cambio y permanencia, de nostalgia y búsqueda de identidad, nos habla de pérdidas (juventud, seres queridos, lugares que ya nos son lo que eran) y de reencuentros. Del miedo al SER y al dejar de SER. Un dejar de ser físico y mental. Una lectura de contrastes y de una profunda inteligencia emocional que nos recuerda el poder de la evocación y nos aviva la ilusión recordando que sentirnos atraídos y atractivos nos salva cuando sentimos anestesiado el corazón.  

También habla de pertenencia, de la importancia del arraigo para dar sentido a nuestra vida, el valor de sentirse en el hogar tanto por el lugar en el que has vivido gran parte de tu vida como por la familia que te ha dado valores y amor incondicional.

“El hogar está en la tierra de tu niñez. No somos dueños de ella, pero envuelve para siempre con tibieza el corazón del niño que fuimos”

Y habla de personas, de las que nos acompañan y de las que ya no están pero siguen siendo un pilar fundamental en nuestra vida. La figura de la madre se muestra de un modo tan presente hasta en su ausencia que llama la atención que en una gran mayoría de los relatos se hace alusión a una madre que ya no está. Otro de los temas que me ha sobrecogido especialmente por lo identificada que me he sentido en muchos pasajes.

Junto a la figura materna también las mujeres sazonan los textos y los salpican con una sensualidad tan delicada como desgarradora pero sin perder en ningún momento la delicadeza. Como en otros libros de Sergio, he querido convertirme en una de esas protagonistas que tan solo con la fragancia que dejan al caminar son capaces de hacer posible lo que ya nos parece imposible.

A través de la edad de estas mujeres los protagonistas masculinos van desnudando sus miedos ante el paso del tiempo. Curiosamente todas las mujeres son mucho más jóvenes que sus compañeros de juegos a excepción de dos de ellas que le sirven al autor para mostrarnos otras dos líneas argumentales:

1.- La protagonista de Dar Niaba, uno de mis relatos favoritos, es 20 años mayor que su compañero. Un relato de erotismo que trabaja delicadamente la progresión desde la atracción hasta la pasión desatada y que nos habla de tentaciones y límites. Del deseo y la idealización de lo que no tenemos. Los límites nos hacen sentir prisioneros pero el castigo de rebasarlos mata la magia. Un relato magistral que nos convierte en una esponja henchida de deseo y nos escurre hasta sentir el vacío seco de la decepción.

“Con un arte milenario, se arremangó el borde del caftán y me dejó ver la pantorrilla derecha, tallada en marfil, antes de calzarse la babucha color azafrán. La artimaña la repitió con los siguientes modelos y, cada vez que introducía el pie en otra nueva babucha, mostraba algo más de su pierna interminable. Una torturadora.”

2.- La otra mujer que supera en edad a los protagonistas es la propia Tánger que personifica sueños e ilusiones.

Los relatos están plagados de guiños cómplices que salpimentan los párrafos en un juego metafórico que nos lleva a esos guiños de ojos inesperados que nos devuelven la sonrisa y la fantasía, guiños al cine, al arte, al proceso creativo, a la soledad del escritor y a su espíritu mirón, a las enseñanzas familiares, a personajes reales de la vida del autor, familia y amigos, y también a lugares frecuentados por él en muchos momentos de su vida.

No conforme Sergio con cumplir y superar las expectativas de los que conocemos su sensibilidad narrativa nos sorprende con tintes paranormales/oníricos al hacer que los personajes traspasen un cuadro e incluso a trabajar la intriga en el relato Hotel Rembrandt (otro de mis favoritos) en el que te invade desde el desasosiego hasta el horror de perder tu identidad y en donde aparece otro guiño a una obra del autor a través del libro del protagonista, Delio Blázquez, “Una ventana pintada de verde” (Una puerta pintada de azul).

Como veis, un libro que reivindica la memoria que da sentido a nuestra vida. Nuestros recuerdos. En palabras de uno de los personajes:

“Tener una memoria que lo guarda todo es como llevar un erizo en el bolsillo, cada vez que se remueve clava sus púas y te hace sangrar”

Yo no os recomiendo que leáis este libro, os lo receto por prescripción facultativa. Necesitamos sentirnos vivos en cualquier etapa vital en la que nos encontremos y estos relatos son píldoras que te despiertan los sentidos dormidos. Recorremos la piel de Tánger como ese amante del que gozamos en presencia y ausencia. Nos convertimos en adictos a su sensualidad hasta que nuestro ánimo se desgarra al separarnos hasta llegar a identificarnos con la voz del narrador que en uno de sus relatos (Beit Hahayim) dice lo siguiente:

“Me quedaría aquí unos días más. Necesito comprender por qué razón estar en esta tierra me transforma en otro, quizá en el que soy de verdad o en el que creo ser y no soy”

Una vez más, Sergio me ha hecho mimetizarme con sus personajes y convertirme en voyeur, en joven de piel canela, en la prostituta que huele a espliego y a locura y hasta en ese anciano de 86 años que se ha salvado de muchas adversidades, pero nada puede salvarlo de la muerte. Como siempre, me refuerza la creencia de que la magia existe.

Una magia que se debe a su generosidad. La generosidad de un escritor que se desnuda y comparte con los lectores su mundo interior. Algo no muy frecuente pero tremendamente atractivo.

Gracias, Sergio. Estoy recién llegada de Tánger y ya deseo que me invites a volver. 

Susi Bonilla

 

Sí, son ellos: CARLOS SALAZAR Y SUSI BONILLA
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ENCUENTRO EN LA ESTACIÓN MARÍA ZAMBRANO

El jueves pasado, 15 de diciembre, llegaba a la estación de tren María Zambrano, de Málaga, en el AVE Valencia-Málaga, que es un trayecto que se hace largo porque hay un transbordo en Madrid que se demora casi una hora. Regresaba de la presentación en Valencia de mi libro El mirador de los perezosos. El día antes, Alberto Mrteh, que se encontraba en Granada presentando también su libro Meshi Shughlek, me envió un whatsapp para anunciarme que iría de paso por Málaga y que, junto a Miguel Ángel Moreta-Lara, me esperaría en la estación para vernos. Y así fue.

Cuando salí del andén, me los encontré esperándome. Es agradable que te reciban en la estación cuando llegas de un viaje. Solo faltó la música de fondo de la película Love actually. Nos abrazamos, y me presentaron a Salvador Peña, que también estaba allí. Buscamos un bar cercano y nos pusimos a conversar animadamente.

Albero estaba excitadísimo porque deseaba darnos dos buenas noticias, que celebramos con risas. Luego, sacó primero un ejemplar de mi libro El mirador de los perezosos, para que se lo dedicara. Aguardo con impaciencia sus impresiones cuando acabe su lectura. A continuación, extrajo de su bolsa de viaje otro libro: Las mil y una noches, que Salvador Peña había traducido del árabe, y que se considera una de las mejores traducciones que se han hecho al español. Pero la que traía Alberto era de otra editorial. Cuando les comenté que la versión que he leído es la edición de René R. Khawam, me confirmaron Miguel Ángel y Salvador que no era precisamente de las mejores versiones. Así que he de dar con la que tradujo Salvador Peña, aunque parece que es difícil de encontrar ya.

Nos contó Salvador que tardó ocho meses en traducir el mítico libro con los cuentos de Scheherezade y que lo dejó exhausto, pero que, sin embargo, al poco tiempo, echaba de menos no seguir traduciendo esas historias. También nos dijo que la traducción exacta del título original es el de Las mil una noches, y no Las mil y una noches, porque el significado es muy distinto, y es verdad.

Hablamos también de mi presentación en Valencia y Alberto de la suya en Granada. Tenemos pendiente hacer una juntos. Entonces Miguel Ángel Moreta-Lara, siempre tan espléndido, me deslizó una bolsa, regalándome los tres primeros números de la Revista Marroquí de Estudios Hispánicos, y un par de libros más relacionados con el hispanismo marroquí. Alberto, por su parte, nos repartió a cada uno de nosotros una manopla o kessa típica de las que se utilizan en el hamman marroquí para exfoliar la piel. Volvimos a reír cuando recordé que Miguel Ángel estaba allí porque, siendo uno de los personajes de mi libro El mirador de los perezosos, se había escapado del interior del relato para acudir a esta cita.

Cuando acabamos las cervezas, habíamos resumido en una hora un sinfín de historias, como si Las mil una noches nos hubiera contagiado. Nos despedimos y regresé a casa con la sensación de que soy un tipo privilegiado. Había viajado a Valencia, donde varios buenos amigos me habían acompañado y arropado en la presentación, y al regresar otros amigos me esperaban para darme la bienvenida y me hacían regalos imprevistos. Pensé que la Navidad se había adelantado.

Sergio Barce, 17 de diciembre de 2022

 

ALBERTO MRTEH, SERGIO BARCE, MIGUEL ÁNGEL MORETA-LARA Y SALVADOR PEÑA
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VALENCIA – 14 DE DICIEMBRE – PRESENTACIÓN DE «EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS»

 

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Una vez más estaré en Valencia para presentar mi nuevo libro El mirador de los perezosos. Un lugar que siempre me ha traído suerte. Al menos, ya tengo la garantía de que la presentación será exquisita, porque. por tercera vez, me acompañarán Susi Bonilla y Mauro Guillén. Y a nuestro lado, BiblioCafé con José Luis Rodríguez. Será el 14 de diciembre, a las 19:00 horas, en el Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia, un lugar excepcional en el que nos veremos gracias a Carlos Salazar. El encuentro promete buenos instantes y, a través de mis relatos, pasearemos juntos por Tánger.

 

SUSI BONILLA, SERGIO BARCE Y MAURO GUILLÉN

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CON SUSI BONILLA

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Hay personas que te marcan o que pasan a formar parte de ti aunque no tengas la oportunidad de verla durante mucho tiempo. Eso me ocurre con Susi Bonilla. Los dos formamos parte del grupo literario Generación BiblioCafé y ella ha sido quien, ya en dos ocasiones, ha presentado mis libros en Valencia, y en ambos encuentros de una manera magistral, tanto que yo me quedaba escuchándola con la boca abierta. Le pone tanto entusiasmo y calidad que hace que sea difícil resistirse a leerlos. Susi es profesora de Didáctica de la Lengua y Psicóloga con formación en terapia del arte, imparte cursos de narrativa y es una excelente escritora, reconocida con diversos premios por sus relatos. Este pasado 23 de abril, Día del Libro, escribió algo en Instagram que hizo que volviera a elevarme en una especie de éxtasis. Su texto era el siguiente:

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¿Cómo no seguir narrando cuando lees algo así de alguien a quien respetas y quieres? Como no hay dos sin tres, espero que muy pronto coincidamos para presentar algo nuevo. Lo que sea. Cualquier excusa será buena para volver a vernos, charlar de literatura y contagiarme de su sonrisa.

Sergio Barce, 26 de abril de 2022

 

 

Sergio y Susi (las fotos son de Celia Corrons)
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