Archivos Mensuales: marzo 2012

EQUIPO DE FÚTBOL LOS MACABEOS, DE LARACHE

León Cohen me envía este artículo aparecido en la web de eSefarad sobre el equipo de fútbol Los Macabeos de Larache, y que complementa la información sobre los equipos de fútbol que comencé en el anterior sobre el Larache C.F.

 Los Macabeos, equipo judío de fútbol de Larache 1920-1930

En Agosto de 1987, después de haber emprendido unas investigaciones preliminares sobre el tema del deporte en el Norte de Marruecos, me dirigí al Señor Yehia Aaron Edery, correligionario de Larache en donde residía en la antigua comandancia, hoy día ciudadano Israelí.

Agradezco al Señor Edery, aficionado al fútbol desde su tierna infancia, por haberme proporcionado ricos detalles sobre el deporte en Larache en general y sobre el judío en particular.

Igualmente al Doctor Arthur Hanak que estableció y amplió los “Maccabi World Archives” en Ramat Gan, los cuales permitió consultar libremente.

Por fin a la Profesora Sarah Leibovici q.e.p.d. que tanto ha hecho para la continuación de mis estudios sobre las ciudades de Alcazarquivir y Larache, así como a la Señora Levyne, ex-Directora de los ”Archives et Bibliothèque de l’A.I.U.’ en París y el actual Director el Señor Kupferminc.

Por la composición de la melodía al Señor Micha Fenlendler.

(…) En Marruecos otro factor importantísimo que catalizó el desarrollo y el establecimiento de clubs deportivos fue sin duda la llegada de los ejércitos Franceses y Españoles y la Internacionalización de la ciudad de Tánger, trayendo con ellos los mejores preparadores, que iban a dotar al Deporte de Marruecos de un ímpetu jamás alcanzado. A nivel de fútbol, en las ciudades de Marrakech, Alcazarquivir, Larache, la “iniciativa” adelanta a las asociaciones oficiales como los equipos de “Maguen David” e “Ideal” en Alcazarquivir y los “Macabeos” y la “J.I.D.” (Juventud Israelita Deportiva) en Larache.

escudo de la Juventud Israelita Deportiva de Larache

Los Macabeos jamás jugaron contra equipos judíos de la zona de Protectorado Francés en Marruecos en los años 1920-1930. En Larache se podía ver a un joven aficionado Judío jugar contra otro joven Musulmán en las arenas de la playa, o a un grupo ocasional judío contra un grupo musulmán, hecho que atraía la atención de los bañistas.

Al principio empezaron los jóvenes judíos a organizarse en equipos de barrio y así se podía ver que una calle jugaba contra la otra, como la calle Real contra la calle Chinguiti. El resultado de estas primeras actividades juveniles no se hizo esperar. La nueva etapa llevó a la fundación de un primer equipo local cuyo nombre recuerda tanto la gloria de la Historia Judia: “Los Macabeos”.

Unos cincuenta niños de 12 a 13 años de edad formaron este equipo. Por falta de medios y para poder tomar las primeras decisiones, recibieron los organizadores un local con la ayuda de la Comunidad (lo que llamaríamos hoy día un club) en la “azara” de la sinagoga de ben Hassan de Amselem. Entrenadores y jueces se reunían cada uno a su turno. Copa al comienzo no se jugaba, sino que se contentaban con traer un vaso de cristal (de “Kiduch” como lo llamaban) que traían de sus propias casas. El transporte de estos admirables futuros futbolistas medio profesionales (de ellos recordemos a Elias Fereres, Alberto Fereres, Bensabat, Sonego y otros), se solucionaba alquilando un camión que era sufragado con la aportación de dos pesetas cada uno. No siempre la suerte les sonrió. En Arcila siempre tuvieron problemas visto que el campo llamado Cuya Ruida pertenecía al ejército y se encontraba justo al lado del gran campamento militar. Muchas veces los militares les robaban la pelota, decepcionando así muy profundamente a los jóvenes que no tenían otro remedio que volver a sus casas sin haber concluido el partido.

En general jugaban siempre contra los equipos de Arcilah y Alcazarquivir. Por falta de estructura se disolvió el equipo en 1930 para dar paso al J.J.D. (Juventud Judía Deportiva), medio profesionales, uno entre los varios equipos de fútbol que representaron con mucho honor a Larache: La Santa Barbara (equipo militar), la Radio Militar, la F.T.F.D. (pertenecía al grupo de Maristas), el Príncipe de Asturias, el Lukus, el Teja De Riali (equipo musulmán), el Lixus.

A pesar de que los jóvenes Macabeos abandonaran el terreno, dejaron el mejor recuerdo para las nuevas generaciones, enriqueciendo el folklor Judío con la institución de un himno. Según los datos que he podido reunir podría ser que este fuese el único himno deportivo judío de la zona de protectorado español en Marruecos.

Se ha formado en Larache un equipo
Que el Macabeo se ha de llamar
Porque tiene un buen portero
La defensa no tiene rival
Los tres medios son muy superiores
La delantera es …
Cuando toca l apelota sin … la puerta
Y colocan el gol
La Victoria fue nostra porque asi se esperaba
Y el Ideal de Alquazar
Del campo de pena lloraban
Viban los Macabeos.

 Bibliografía:

1. L Gueron, L’Education physique dans nos écoles, Revue des Ecoles de l’A.I.U., n° 5, avril-juin 1902, pp. 353-359.
2. Maccabi World Archives : S. Skira, Le sport juif au Maroc, Conférence dans le cadre du Séminaire International sur le Sport Juif, Institut Wingate, Israël 1981.
3. Interview con el Sr. David Aaron Edery, Natanya 1987.

Fuente: Los Muestros #17 por David Isaac Beneish

 

http://www.esefarad.com/?p=13290

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

LARACHE CLUB DE FÚTBOL

Paco  Selva, además de fotografías, me pasó esta noticia en la que se explicaba el cambio de nombre del equipo de fútbol de Larache hasta ser denominado LARACHE C.F. en los años cuarenta, siendo presidente del cluib su padre Antonio Selva de Haro. Es un documento curioso, en el que se nombra a varios larachenses de la época.

Antonio Selva me señala que el segundo por la izquierda es su padre Francisco Selva de Haro.

En estas dos fotografías, de aquella misma época, aparecen integrando el equipo, en la primera: Bozambo, X, Ballesta, X, Facundo, Casita, Varela, X, Martínez, X y X.

Mientras que la segunda foto, tomada en Tetuán el 24 de Junio de 1945, en un partido de promoción a 3ª división, y que ganó el Larache 1-0, formaron parte del once vencedor, entre otros: Feliz, Baena, Pulido, Benacha, Canales, Martínez, Vela y Muñoz. El gol de la victoria lo marcó Baena a centro de Canales.

Este era el escudo del Larache C.F.

Y éste, un recorte de periódico bastante curioso, creo que del año 1944:


Sergio Barce, marzo 2012

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Cuaderno de de Cine: FORTUNIO BONANOVA, un actor secundario excepcional

Fortunio Bonanova

    Antonio Banderas, Penélope Cruz, Javier Bardem… los actores españoles escalan puestos en Hollywood, se convierten en estrellas. Y a veces parece que ellos son los que lo han conseguido y que nadie antes lo había hecho. Pero la historia es bien distinta.

   Con Fernando Rey como referencia, que se convirtió en un actor reclamado en todos los países, que rodó bajo las órdenes de los mejores realizadores de varias décadas, otros actores y actrices españoles trabajaron mucho antes, incluso en el cine mudo, y también después, en Hollywood, y algunos llegaron a ser grandes estrellas. He pensado que sería interesante recuperarlos poco a poco, sacarles del olvido, y que las generaciones actuales sepan que fueron unos pioneros adelantados a su época. Sus nombres: Antonio Moreno, quizá el más deslumbrante de todos, Conchita Montenegro, Rosita Díaz, Julio Peña, María Alba, José Nieto…  

   Hoy me inclino por Fortunio Bonanova. Este actor español, cuyo verdadero nombre era José Luis Moll, formaría parte del reparto de varias de las películas más famosas de la historia del cine. Nacido en Palma de Mallorca en 1896, Bonanova fue un reputado actor de teatro que estrenó obras en Nueva York y en Chicago, pero también fue barítono y escritor. Tras debutar en el teatro de su ciudad natal, se haría famoso interpretando en su primer papel para el cine mudo a <Don Juan Tenorio>, dirigida por Ricardo y Ramón Baños.

Fortunio Bonanova como Don Juan Tenorio

   En 1924 se marchó a Estados Unidos, donde actuó en varias obras musicales como barítono, hasta que logra entrar en el cine actuando en una película que protagonizaba la gran Joan Bennet: <Careless Lady>. Pero hubo de volver a España donde era una auténtica estrella.

Bonanova como el profesor Matiste, en CIUDADANO KANE

   En los años treinta trabajó tanto en España como en Estados Unidos, y gracias a su papel en la obra teatral <Sex appeal> que triunfó en Broadway, Fortunio Bonanova comienza a ser tenido en cuenta en Hollywood para protagonizar films rodados en castellano, como <El Capitán Tormenta> del año 1935. Pero es en la década siguiente de los cuarenta, cuando el nombre de Fortunio Bonanova aparece en títulos míticos del cine americano rodado en inglés, y algunos de sus personajes, aunque secundarios, se han quedado grabados en la retina de quienes amamos el séptimo arte. ¿Quién no recuerda al desesperado profesor de canto Matiste tratando de que la esposa del protagonista no desafine en la mítica <Ciudadano Kane> (Citizen Kane, 1940) de Orson Welles? Pues el profesor Matiste era Fortunio Bonanova.

Fortunio Bonanova es el General Sebastiano, entre Anne Baxter y Erich Von Stroheim, todos dirigidos por Billy Wilder

   Actuó en otros cuatro films memorables protagonizados por Tyrone Power: <El signo del Zorro> (The mark of Zorro, 1940) y <Sangre y arena> (Blood and sand, 1941) ambas de Rouben Mamoulian, y en <Un americano en la RAF> (A Yank in the RAF, 1941)  <El cisne negro> (The Black Swan, 1942), las dos de Henry King. Fue el actor que encarnó al General Sebastiano en la magnífica <Cinco tumbas a El Cairo> (Five graves to Cairo, 1943) del maestro Billy Wilder, y encarnó a Fernando en la mitificada <Por quién doblan las campanas> (For whom the bell tolls, 1943) de Sam Wood, con Gary Cooper e Ingrid Bergman.

   Otro de sus papeles secundarios memorables, Sam Garlopis, lo interpretó en otra obra maestra: <Perdición> (Double indemnity, 1944) de nuevo de Billy Wilder.

   Intervino en muchas películas más, pero destacaría entre ellas, además de las ya citadas: <Siguiendo mi camino> (Going my way, 1944) de Leo McCarey, uno de los films más aclamados de Bing Crosby; <Pepita Jiménez> (1946) del gran Emilio Indio Fernández, en la que compartió cartel junto a Rosita Díaz, otra estrella española en tierras americanas; secundó a Henry Fonda en otro film inolvidable del gran amestro entre los maestros John Ford: <El fugitivo> (The fugitive, 1947), y otro de los grandes, Otto Preminger, le dirigió en <Vorágine> (Whirlpool, 1949), junto a Gene Tierney y José Ferrer.

     Ya en los años cincuenta sus películas no fueron tan extraordinarias, salvo quizá la romántica <Tú y yo> (An affair to remember, 1957) de Leo McCarey, con Cary Grant y Deborah Kerr, en la que destacó con su personaje de Courbet. Se refugió en westerns y en series de televisión, y ya al final de su carrera, regresó a España para rodar dos películas: una producción dirigida por Carol Reed, <El precio de la muerte> The running man, 1963) y un film dirigido por el inefable Jesús Franco, <La muerte silba un blues> (1964).

Fortunio Bonanova

     Un actor, en fin, de los llamados de carácter, que supo dejar su impronta tanto en sus protagonistas como, y esto es lo más difícil, en sus papeles secundarios, y Fortunio Bonanova lo logró.

      Sergio Barce, marzo 2012

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

LARACHE vista por… MUSTAPHA EL BOUTHOURY y por ABDELGHANI EL AMRANI

Escarbaba entre mis papeles. y me he encontrado con varias de las revistas que «Larache en el mundo» publicó hace unos años, sus Gacetas. Y entre ellas, he redescubierto dos pequeños artículos de dos amigos, de dos paisanos, y me han hecho revivir esos años, no tan lejanos aún. Al leerlos ahora, aunque sean del año 2005 y 2006, respectivamente, es decir, se escribieron no hace más de seis o siete años, su valor testimonial sigue siendo actual, pero algunas de las descripciones que se hacen de lugares o edificios de Larache, parecen mucho más lejanas, como si el tiempo hubiera volado excesivamente rápido. Pero traigo estos artículos de Mustapha el Bouthoury y de Abdelghani el Amrani porque me encantaron en su momento, porque me siguen gustando como están escritos -desde las tripas- y porque lo que escriben los amigos aumentan de valor con el tiempo. Y porque merecen ser releídos por sus paisanos.

Sergio Barce, marzo 2012

Larache

LA PENÚLTIMA VISITA A LARACHE

por Mustapha el Bouthoury

(publicado en La Gaceta Informativa de Larache nº 2

editada por Larache en el  Mundo, julio 2005)

   La verdad es que tendría que hablar de mi última visita a Larache puesto que todavía no he efectuado ninguna más, pero prefiero usar ese término porque no puedo evitar pensar que habrá muy pronto una nueva visita. Esto es que las llamadas de mi tierra nunca cesan. Tampoco hace falta ningún motivo especial para transformar los casi 80 kilómetros que me separan físicamente de ella en un agradable paseo. Además, en Larache, afortunadamente y a pesar de los pesares, sigue habiendo cosas bonitas.

Larache – Leones del Jardín de las Hespérides

Pero a parte de todo lo anteriormente citado, esta vez me llamó mi amigo Laabi anunciándome que estaba en Larache. Quedamos por la mañana del día siguiente en nuestro “café del té”. Y qué mejor que citarnos en ese rincón de nuestra querida ciudad estando los dos trabajando en Tánger. La verdad es que pensándolo bien, más bonito sería citarnos un día en Larache todos los hijos y amigos de Larache. También podrían ser siete días y volver a celebrar la Semana de Larache. ¿Quién, al asistir a la Semana de Larache, no disfrutó con ese mosaico de actividades culturales, y esos fuegos artificiales que le ponían el broche de oro, transformando el cielo de la última noche en una serie de obras de arte a base de luces y colores?

Al levantarme por la mañana, cogí la nacional bajo los suaves rayos de un sol radiante y me encontré con una carretera casi tan despejada como el cielo azul. Esto aumentaba considerablemente el poder disfrutar de los paisajes que alternaban el verde de los bosques de alcornoques, pinares y eucaliptos, frondosos en muchos tramos del recorrido, y el azul del mar cuando se interrumpía el bosque. En una de esas interrupciones, a escasos kilómetros de Larache, se ofrece al viajero una vista panorámica de la ciudad, antes de encontrarse con las ruinas de la ciudad antigua de Lixus.

Larache – Castillo Laqbíbat o de San Antonio

Luego viene el encuentro obligado y agradable, con esa enorme serpiente azul que da no sólo nombre a toda una región sino que también le lleva vida, en su movimiento sinuoso y gracioso hasta encontrarse con el mar. De este encuentro, entre el río Lukus y el Atlántico, sigue siendo testigo lo que queda del castillo Laqbíbat o de San Antonio. Un castillo que defendió a la ciudad a partir del siglo XIII hasta ser ocupado en 1911 y transformado en hospital militar por disposición del general Silvestre. Un esquinazo, tan injusto como incomprensible, ha hecho que ahora esté muy mal herido, por lo que no deja de ser un lunar en un paseo marítimo mejorable. Esperemos que la empresa que se hace cargo de convertirlo en hotel, respetando a la estructura exterior, actúe antes de que el lunar se convierta en un solar, y que las autoridades competentes le brinden todas las facilidades para no alargar aún más una triste lista de monumentos que ya sólo existen en fotografías o en nuestras memorias, y que desgraciadamente los más pequeños nunca podrán conocer por ellos mismos.

A la imagen triste del castillo, le siguió la de ese imponente balcón sobre el Atlántico, con esa preciosa panorámica que ofrecen sus 36 metros de altura sobre el nivel del mar. Luego cogí el primero de los ocho accesos a “la sartén”, como afectuosamente nos gustaba llamarla mi quinta y yo. Es la actual Plaza de la Liberación y el lugar de peregrinación cotidiano de los Larachenses. Sus cafés, con el Central como decano, siguen siendo un lugar privilegiado de encuentro, reencuentro o reuniones. En uno de ellos, famoso por sus tés, había quedado con mi amigo, y justo enfrente de él encontré un sitio para aparcar. Ahí estaba precisamente, puntual como siempre, junto a otro hijo de Larache, pintor y autor de los retratos que figuran en el libro recién publicado por Laabi. Otro autor más que ha sido inspirado por esta ciudad, como lo han sido Sergio Barce, Si Mohamed Sibari, Si Mohamed Akalay, Si Dris Diuri, Si Mohamed Choukri, Trina  Mercader, León Cohen y Jean Genet, entre otros. Este último ha sido, según su voluntad, enterrado en Larache como muchos otros, y es lo que me gustaría que pasara con mi cuerpo cuando llegue mi hora.

Sergio Barce & Mustapha el Bouthoury

Pero, de momento, mi única e inmediata preocupación consistía en sentarme frente a la plaza y disfrutar del sabor de ese buen té que sirven en ese café, en compañía de un querido amigo y de su acompañante, al que sólo conocía a través de sus obras artísticas. Después de los saludos y de las presentaciones, tomé sitio. Al sentarme, mis ojos ignoraron todas las personas que cruzaban por donde bueno les parecía y los coches a que estos sorteaban, y mi mirada se fijó en la última arcada de la derecha. Inmediatamente, mi mente inició un viaje en el tiempo. Me vi de niño, surgir de debajo de esa arcada, viniendo de mi casa en la calle Escala, y dirigirme hacia el centro de la plaza, ocupado por una fuente con unos preciosos pequeños azulejos ricamente decorados. Subí los peldaños que tenía en frente y me senté al borde para ver nadar unos preciosos pececillos rojos. No paraban de dar vueltas alrededor de un obelisco plantado justo en medio de la fuente. Unos bonitos recuerdos que desfilaban en mi mente como una película. Pero de repente, una silueta vino a formar una cortina ante mis ojos por lo cerca que se había puesto. Era un chico que, durante unos segundos y con una voz que no hacía honor a su estatura, nos ametralló por turno a mis acompañantes y a mí, con la misma pregunta:

– ¿Tsiri? ¿Tsiri? ¿Tsiri?…

Se trataba probablemente de otro limpiabotas de circunstancias, que formaba parte de alguna oleada más en busca de otros horizontes. Me recordó otro chico de la misma edad, muy correcto, que sacándole brillo a mis zapatos, me había revelado sus intenciones de cruzar el charco. Hace tiempo que no lo veo, y a veces me pregunto si logró llegar a su fin. No tuve tiempo de reaccionar porque el chico, en su posición, dificultaba la salida del camarero hacia la terraza para ponerle los tés a mis acompañantes.

A haíed a sahbi -le dijo el camarero al chico con una voz seca y con tono de recriminación.

El chico lo fulminó con la mirada, y balbució algo para sus adentros al mismo tiempo que se desplazaba hacia la mesa que estaba casi pegada a una columna. Lo seguí con la mirada, y una vez ahí reprodujo la misma escena desde su principio: el índice de la mano izquierda apuntando hacia abajo, la mano derecha agarrando una pequeña caja, un diminuto taburete debajo del brazo derecho, y la ráfaga a la cual tuvimos derecho nosotros también.

Larache – Plaza de la Liberación o de España, en enero de 2010

Al despejarse la vista hacia el centro de la plaza, pude entrever la nueva fuente que, con un simple plumazo, había usurpado el sitio de la anterior, llevándose por delante a ciertos azulejos que habían efectuado el viaje de Triana a Larache para hablarnos del Quijote. No sé por qué se reemplazó la fuente original por “eso” que está ahí, en mitad de la plaza y en estado continuo de deshidratación total. Así parece más bien un simple O.P.N.I. (Objeto Pegado No Identificado). Pero ¿no cabía una restauración si motivo había?

En Granada siguió la Alhambra en pie después de la Reconquista, y no se le dio esquinazo. Ahora, en verano, hay que esperar hasta una semana para poder entrar al castillo árabe. Y buena parte de los ingresos se destinan a conservar su resplandor. Bien es cierto que en Larache no tenemos castillos del renombre del de la Alhambra, pero son castillos nuestros y forman parte de nuestra historia, por lo que tienen su importancia. ¿O es que en Larache sobra la expresión “patrimonio cultural de la ciudad”?

Nada sería más justo y urgente que una buena toma de conciencia para preservar todo lo que sigue siendo original y distintivo de nuestra ciudad. Es un objetivo de nuestra asociación “Larache en el Mundo”, pero necesitamos conjugar todos los esfuerzos y ser solidarios en nombre de nuestro denominador común llamado LARACHE.

Puerto de Larache

SENTIRSE ORGULLOSO DE HABER NACIDO EN LARACHE 

por Abdelghani El Amrani

(publicado en La Gaceta Informativa de Larache nº 3

editada por Larache en el  Mundo, febrero 2006)

   Cuando un hombre conoce los sucesos de las generaciones pasadas, parece que ha vivido desde el comienzo de los siglos. Y si, además, recordamos un proverbio ya clásico que decía que «las ciudades cambian más aprisa que el corazón de los hombres» me viene a la memoria el pregón de la semana de Larache de 1971 del 13 al 22 de agosto, pregón que presidía mi difunto padre con otros miembros del comité organizador de dicha semana.

   En él se decia: «Pues bien, reflexionando un poco sobre esta idea, observamos que en nuestra querida ciudad hay algo que permanece constante, inmutable a través del tiempo, algo consustancial con Lixus: sus riquezas naturales -ciudad del mar, ciudad de la naranja-, su emplazamiento privilegiado; es ese tesoro respetuosamiente venerable que son sus Ruinas del Lixus -«nada es tan bello como las ruinas de una cosa bella»-, es la galanura y hospitalidad proverbial de los Larachenses… y algo que cambia tan aprisa como reza el pensamiento inicial: Nos enfrenta al binomio filosófico: lo constante y lo mudable, lo permanente y lo perfectible, lo que nos cimienta en nuestra valía y lo que nos hace laborar más y más por nuestra ciudad.

Larache

   Larache, playa y pino, simpatía y trabajo, estás en fiestas. Son las fiestas que premian tu labor, ya que, con tu esfuerzo, tu ciudad crece, se desarrolla, adquiere capitalidad. Y tú, forastero que nos visitas estos dias, no hagas bueno por una vez, por una sola vez, un antiguo proverbio árabe que dice: «Dios premia las visitas cortas», porque  ¡Larache Está En Fiestas!»

  Es de bien nacido el honrar y recordar: Mi padre Gali Merini, Hadj Yebari, Chemelal Mimoun, Kadiri Abdelhak, Daudi Abdellatif, Julián Aixelá, Modesto Pavón, Juan Paz, Damon Mohamed, Pepe Osuna, Isaac Ayaach, Mohamed Haouari, Ricardo Rios, José Gomendio, Shit Hassan, Bouhayachi Dehraoui, Lahbidi Idriss, Hadj Ben Sallah, Bendayan, Muñoz, etc… Judíos, cristianos y musulmanes, unidos en pro y a favor de algo tan hermoso como es el amor a la amistad, la convivencia y el respeto, todo ello basado en nuestra ancestral valía como personas, unidos por un destino común: Larache.

   Nada hay más dificil que rehacer la historia, en estos tiempos de confusion y prejuicios. Nos empujan a la ignorancia, al desconocimiento y al desafecto de nuestra generación hacia aquellas  gentes que son ya polvos de los siglos. Por eso, y por mi condicion de Larachense, felicito toda iniciativa y labor emprendida por TODOS Ustedes y en especial a mi amigo Ahmed y sus colaboradores. Soy testigo de sus inicios. ¡Debes creerme, su iniciativa está llena de amor y de esperanza para un futuro mejor, pero que necesita de ayuda y colaboracion ! Si no, Larache está perdida. Basta ver lo que están haciendo con ella. ¿estoy equivocado? Hacen falta más hechos que dichos. Por la memoria de nuestros antepasados y por el futuro de nuestras generaciones. Don Aurelio fue mi maestro, su hija es amiga intima de mi madre, Touria. Ahmed y su familia son mi familia. Deseo que mis hijos estén orgullosos de la ciudad que vió nacer a su padre. Que el faro de Larache nos ilumine y guie nuestros pasos. Deseo que la concordia entre los seres humanos sea una realidad y que el orgullo de ser de Larache sea nuestra fuerza y esperanza para lo mejor de este mundo. Un abrazo para todos desde mi corazón.

Larache

Etiquetado , , , , ,

LARACHE – ALBUM DE FOTOS 11

   Volvamos a nuestro álbum, al Larache recuperado en imágenes y a su gente inmortalizada para las futuras generaciones. Paco Selva me ha dado un buen montón de carteles y de fotos, y voy a usarlas para seguir con nuestro recorrido. En estos carteles, nombres de establecimientos y apellidos emblemáticos: Martínez, Dolón, Ulzurrun, Castiel… Descendiente de este último es Salomón Castiel, durante muchos años director del Teatro Cervantes de Málaga.

Del establecimiento “Mi Sastre” hay un curioso reclamo en un cartel anunciador del partido de fútbol entre el P.D. Larache y el Athletic de Bilbao, celebrado en el Estadio de Santa Bárbara, en septiembre de 1945, y que dice:

  “MI SASTRE comunica a su distinguida clientela que acaba de recibir toneladas de telas kakis para uniformes y trajes, a los mejores precios.

Así mismo, su tienda de tejidos de la Plaza de España, pone a disposición de las señoras las famosas <Rebecas> y un inmenso surtido de telas para la próxima temporada

Hay montones de imágenes de fútbol tomadas en nuestra ciudad, como esta vieja imagen del equipo del Maccabi de Larache, con Alberto Fereres entre sus componentes.

De fútbol es también esta otra imagen: Lama, jugador del Larache, con Jaquotot en el año 1953.

Estas fotos, creo que realizadas por E.Fereres, guardan ese aroma de las viejas imágenes en sepia…

Mientras que estas otras, siempre con el fútbol larachense como protagonista, de Ulzurrun, siguen perteneciendo a los años sepias del pasado…

Equipos hubo, y muchos, aunque lo difícil es reconocer a los que jugaban en ellos. En estas dos fotografías que siguen, Paco Selva les ha puesto nombres a muchos de los jugadores. En la primera de ellas, forman el equipo: Feliz, Defan, Pulido, Martínez, González, Vela, Puente, Ballesta, Cano, Casitas y Canales. Y en la segunda, los integrantes son: Ceballos, Gárate, Casitas, X, Lama, Varela, X, X, Facundo, Rodas y Ballesta

Los mayores suelen recordar que en el BAR SELVA se sellaban las quinielas, y que cuando acababa la jornada, se pasaban por allí para ver los resultados y comprobar si habían acertado…

Esta otra fotografía pertenece a la visita del Valencia C.F. a Larache, y posan para la cámara dos jugadores de cada equipo: Santacatalina y Bozambo.

Mientras que en esta imagen, tres jugadores del equipo del barrio de Las Navas de Larache: Rafa, Julio Osuna y Audu.

Otros establecimientos que podían encontrarse en Larache, hace ya muchos años: Almacenes Balaguer y el depósito de harinas y comestibles de Dris Ben Ham-má Ben Abdel-lah.

Ahora, un poco de color. El color azul del Lukus, el color azul de nuestro cielo, una explosión de vida, de luminosidad. Y el verde de Rakada. Y el blanco de las casas. ¿No es Larache una hermosura? Desde donde la miremos, como si fuera una mujer que caminara por la orilla del mar, esbelta, sensual, imposible no mirarla.

Larache, cansada, herida, también es una vieja dama que aguardar un milagro. Está tan cansada que sus paredes rezuman el aliento de la desesperanza, pero se mantiene erguida, altiva, intemporal. Resiste. Y quizá los versos de la poetisa Trina Mercader lo digan mejor que yo.

A Larache – un poema de Trina Mercader

Aún quedas, aún estás

Manteniendo la yerba

Diminuta del arco;

La bugambilia espesa de los muros,

Lo sombrío del párpado.

 

Aún quedas, aún estás

Conmigo, en pie, vencida

Vencedora del tránsito.

Aún sostienes, alientas

Tu pared de cansancio.

 

La herrumbre reverdece

Tu cal, por donde el llanto

Resbala, detenido

Sobre el último tramo.

 

Aún quedas, aún estás

Con tu jazmín crispado:

Aroma que retiene

Desesperadamente

Mejillas, ojos, labios.

Medina de Larache

No hace mucho, en Madrid, estuvimos en casa de Victor Morales después de una actividad relacionada con Larache, y ahí estábamos varios larachenses: Ange Ramírez, Abdellah Serrouhk Bentaber, Sergio Barce y Mohamed Chouirdi. Unidos por una misma ciudad, unidos por unos mismos sentimientos.

Pero yo vuelvo al azul de nuestra tierra, que es el azul del zafiro, el azul aguamarina y el azul profundo del mar y del río, el azul que ilumina de tal forma que te hace sonreír porque parece que la vida refulge de forma diferente… Ahí van Lola y María, cruzando el Lukus en barca, y no disimulan su alegría. Azul y dos sonrisas larachenses.

Y cruzando el mismo azul, Cristóbal Ramírez, un buen remero, bogando camino del embarcadero, seguramente rememorando su niñez en las calles de Larache cada vez que el remo se hundía en sus aguas…

Hay otro azul, el de las ventanas, el de las puertas… Larache, blanco y azul, siempre. En el Mercado Central, siempre el azul perfilando los contornos de las ventanas, de los puestos… Embozados por el arte nazarí del bello mercado, dos personas muy queridas: Charito y Hassan. Ella se ha partido el alma por sacar a muchos niños de las garras de la miseria, y él, un chaval limpio de corazón, que se hace querer por todos por su sencillez y amabilidad.

Y con la explosión de los colores de Larache, la música. Durante las jornadas que se organizaron estos años pasados, compartimos momentos memorables. Aquí estábamos con Ahmed Guennouni escuchando la buena música de Jamal Iwardiyyi, uno de los cantautores larachenses más interesantes, al que merece la pena escuchar.

Si hay un lugar en el que uno es bien recibido es en la casa de Abdeslam Akhrif. Él es un anfitrión excepcional. Casi siempre terminábamos los actos organizados en verano en su casa, y allí se armaba la jarana. Ahí está Abdeslam bailando con mi hermana Sandra y Mamen al son de la música que resonaba en su casa, rodeado de larachenses que nos reencontrábamos de nuevo.

Y vuelta a las estampas del pasado más lejano… En estas tres imágenes: el Colegio de los Maristas, un edificio precioso desaparecido y sustituido por el desastroso edificio Garnati. La segunda fotografía es del Colegio Santa Isabel en el que estudié antes de pasar a los Maristas; en la foto, no sé de qué año, aparece la directora de entonces Dª Patrocinio Díaz, con las señoritas Luisa y Paula, y entre los alumnos Carmelo, Luis Morcillo, Selma, Paco Selva, Company, TorresEsperanza Manso Osuna se ha reconocido en esa foto, es la 3ª de la 3ª fila empezando por abajo y por la derecha. Mientras que la tercera foto corresponde a un partido de balonmano durante las fiestas del Colegio de los Maristas, en el equipo: Abdelkader, Larbi, Abdelrrasak, Sanz, Blanco, Paco Selva, X , Valero, Miguel Ponce, Solano, Fulgencio, Martínez, Úbeda y Morcillo.

Sin salirnos de los Maristas, dos grupos de alumnos. En la primera foto: Juan M. Sanz, Paco Selva, Eufrasio Guevara, Souza, José Miguel, Jose Luis Pastrana, Ernesto Acuña, Antonio Sánchez, César Garijo, Fernández Ponce, Miguel Boscá, Magaña, Otero, Fernando Arciniega y Enrique García Gil. Y la segunda imagen corresponde al curso de Abdelkader, Abdelrrasak, X, Paco Selva, Abdellatif, Blanco, Torres, Pastrana, Bendito, Sanz, X , X , Acuña, Larbi, Mario Alcuerda, X , César, Antonio Sánchez, Quique Gil, Posse, X , Magaña, Miguel Boscá, Arciniega y Otero.

Otro viaje de regreso a través de las fotografías para reencontrar nombres, rostros, calles… Y si volvemos físicamente a Larache, el Hotel España sigue siendo uno de los establecimientos emblemáticos, que ahora regenta Scheherezade, que le ha dado un nuevo aire reformando las habitaciones, con zona wifi incluida, pero sin perder el sabor del viejo hotel de siempre.

Y si volvemos físicamente, cómo no bajar hasta el Balcón…

Tal vez vayamos con paso lento y cansino, quizá con el pesado bagaje de toda una vida a nuestras espaldas, pero aunque caminemos como este paisano, abrumados por los años que pasaron tan rápidamente, ese océano zalamero nos aguarda de nuevo, con el reflejo de tantos recuerdos flotando en sus aguas encrespadas, removiendo así la memoria, recobrando nuestros tesoros perdidos. Cómo no bajar al Balcón y recuperarlos, una vez más, tal vez para siempre.

Sergio Barce, marzo 2012

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,