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PÓSTERES DE CINE – PURO ARTE PLÁSTICO

forajidos

Desde que veo cine (desde niño), me han fascinado los pósteres que anuncian las películas, su diseño, su formato, su mensaje sugerente o secreto.

He de reconocer que los pósteres en los filmes de acción, especialmente los westerns, son quizá los más elaborados. Y entre los westerns, tal vez los spaghetti-westerns sean los mejores (la imaginación de los creadores italianos y españoles le echaron mucho ingenio a sus trabajos). El cine que llamamos clásico quizá sea el que nos ha dejado los pósteres y los diseños de títulos de crédito que mejor recordamos, aquí van algunos ejemplos que he escogido desde 1944 hasta 1963, donde es evidente la evolución de este arte:

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Pero será Saul Bass, en los años cincuenta, el que convierta definitivamente la técnica de la creación de pósteres y títulos de créditos en un arte. Si nos fijamos en los pósteres anteriores, descubriremos la influencia de Saul Bass en los últimos títulos.

Este diseñador gráfico americano, saltó a la fama de la mano del realizador Otto Preminger que confió en él para los carteles de sus película, y con él diseñó quizá los más revolucionarios: Carmen Jones (1954), El hombre del brazo de oro (The man with the golden arm, 1955),  Saint Joan (1957), Buenos días, tristeza (Bonjour tristesse, 1958), Anatomía de un asesinato (Anatomy of a murder, 1959), Éxodo (Exodus, 1960), Tempestad sobre Washington (Advise and consent, 1962)… Y para Alfred Hitchcock, los más carismáticos de su trabajo: Vértigo (Vertigo, 1958), Con la muerte en los talones (North by Northwest, 1959), Psicosis (Psycho, 1960)… Aunque para mí, el diseño de cartel más espectacular es, sobre todo, el que realizó para los títulos de crédito de Espartaco (Spartacus, 1960), de Stanley Kubrick, que es una obra maestra en todos los sentidos. 

En los siguientes pósteres de Saul Bass, es muy fácil reconocer su estilo:

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"The Man with the Golden Arm" (Saul Bass Poster) 1955 United Artists ** T.N.C.

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Saul Bass utilizaba todo tipo de material: desde acción real hasta recortes, a los que añadía animación. Luego, los insertaba con los nombres y añadía un montaje excepcional. Idea suya fue también bañar la imagen de un solo color, como hizo en las películas de Hitchcock.

Trabajó para los mejores realizadores: además de los mencionados Preminger, Hitchcock y Kubrick, para William Wyler, Billy Wilder, Robert Wise…

"The Big Country" (Saul Bass Poster)1958 United Artists ** T.N.C.

“The Big Country” (Saul Bass Poster) 1958 United Artists ** T.N.C.

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Pero la obra de Saul Bass continuó en los años siguientes, y creó algunas otras obras maestras: en los setenta, el cartel y títulos de Alien, el octavo pasajero, en los noventa trabajos para Martin Scorsese: Uno de los nuestros, El cabo del miedo, La edad de la inocencia, Casino… Pero en estos últimos trabajos, su huella se nota especialmente en los títulos de créditos. Supo adaptarse a cada decenio, y Saul Bass siempre marcó un estilo personal y reconocible. Un maestro absoluto.

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En los últimos años, dejando a un lado a Saul Bass, hay otros carteles o pósteres impresionantes, y traigo algunos ejemplos. ¿Quién puede olvidar el póster de El exorcista (The exorcist, 1973) o Sin perdón (Unforgiven, 1992)?

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agora

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Por supuesto, Quentin Tarantino, como en cada uno de los detalles de sus películas, no ha descuidado los pósteres ni tampoco los títulos de crédito de sus filmes, sirva de ejemplo éste de Malditos bastardos (Inglorious bastards, 2009).

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Y tampoco hemos de olvidar los diseños de los títulos de crédito de la serie James Bond, con unas características muy definidas que se repiten en toda la serie. Pero de éstas, sólo traigo el póster de Quantum of Solace (2008), por su elegancia.

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Más adelante, dedicaré un apartado a los pósteres y diseño de título de los spaghetti-westerns. Toda una curiosidad imaginativa y creativa.

Sergio Barce, octubre 2016

 

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HOLLYWOOD Y EL CINE DE AVENTURAS EN MARRUECOS 2

Marruecos ha sido y es uno de los grandes “platós” del cine mundial, y fue precisamente Marruecos el país que eligió el gran John Huston para rodar su largamente deseada versión del relato de Rudyard Kiping The man who would be King, es decir, que El hombre que sería Rey, traducida en España para comercializarse como El hombre que pudo reinar.

El hombre que pudo reinar - cartel

Gracias a la osadía y arte del maestro Alexander Trauner, Marruecos se convirtió en el viejo Afganistán en el que se desarrolla la trama de esta maravillosa película de aventuras. Alexander Trauner, escenógrafo y director artístico o diseñador de producción, ha sido quizá el mejor de los directores artísticos, siendo el responsable de la escenografía, dirección o diseño de producción de muchas obras maestras: desde La edad de oro (L´âge d´or, 1930) de Buñuel hasta El apartamento (The apartment, 1960) de Billy Wilder, pasando por films como Le quai des brumes (1938) o Los niños del paraíso (Les enfants du paradis, 1945) ambas de Marcel Carné, el Otelo (The tragedy of Othello: the moor of Venice, 1952) de Orson Welles, Rififí (Du Rififi chez les hommes, 1955) de Jules Dassin, Tierra de faraones (Land of the Pharaohs, 1955) de Howard Hawks, Cómo robar un millón y… (How to steal a million, 1966) de William Wyler, El otro señor Klein (Mr.Klein, 1976) de Joseph Losey, Subway (1985) de Luc Besson, Alrededor de la medianoche (Round midnight, 1986) de Bertrand Tavernier, y además de la antes mencionada de El apartamento, para Billy Wilder también trabajó en Ariane (Love in the afternoon, 1957), Testigo de cargo (Witness for the prosecution, 1957), Uno, dos, tres (One, two, three, 1961), Irma, la dulce (Irma la douce, 1963), Bésame, tonto (Kiss me, stupid, 1964), La vida privada de Sherlock Holmes (The privates live of Sherlock Holmes, 1970) o Fedora (1978).

Michael Caine y Sean Connery en El hombre que pudo reinar

Michael Caine y Sean Connery en El hombre que pudo reinar

Pero quizá fue con su única colaboración con Huston en El hombre que pudo reinar, cuando Trauner realizó su trabajo más increíble. Utilizó parte de Marrakech para convertirla en una ciudad india, y las bellas montañas del Atlas pasaron a ser el salvaje Afganistán. Su diseño de ese país llamado Kafiristán y especialmente de la ciudad sagrada de Sikandergul quedan grabadas en la retina de los amantes del cine.

De modo que Marruecos, como escenario de este film, es una pieza clave. Como lo son también algunos actores marroquíes que intervinieron en la película.

The-Man-Who-Would-Be-King

Todo buen amante del cine conoce El hombre que pudo reinar no solo porque es una de las obras más queridas y redondas del imperfecto pero genial John Huston, sino porque sus actores protagonistas crean aquí unos de sus mejores trabajos interpretativos. Los dos soldados masones y pícaros que crean Sean Connery como Daniel Dravot y Michael Caine como Peachy Carnehan son sencillamente geniales. John Huston contaba que sus protagonistas iniciales, cuando comenzó a pergeñar esta película en los años cuarenta, iban a ser Humphrey Bogart y Clark Gable, al paso de los años pensó en Burt Lancaster y Kirk Douglas, y luego en Paul Newman y Robert Redford, pero cuando el guión llegó a Newman éste se lo devolvió a Huston y le dijo que esos papeles solo podían ser para Connery y Caine, y resultó ser la mejor de las decisiones. Michael Caine llegó a decir que después de su muerte probablemente se le recordará por esta película.

Y lo cierto es que es inconcebible esta película de aventuras clásica sin estos dos monstruos de la interpretación que son quienes llevan el peso del film. Huston cuenta en sus memorias y en varias entrevistas que era una gozada ver trabajar juntos a Sean Connery y a Michael Caine, que, por las noches, ensayaban sus escenas a solas y Huston se limitaba a poner las cámaras al día siguiente y a rodar. Una de las más famosas escenas que crearon Connery y Caine, es aquella en la que se presentan muy elegantes ante el corresponsal del Northern Star y un responsable del gobierno británico y desfilan de manera pomposa al entrar y al salir del despacho, tras lanzar un discurso lleno de absurdas diatribas que es pura comedia.

CONNERY Y CAINE en El hombre que pudo reinar

CONNERY Y CAINE en El hombre que pudo reinar

Junto a estos dos actores, el gran Christopher Plummer como Rudyard Kipling, el corresponsal del Northern Star, completa el trío protagonista.

Pero como decía antes, destacan algunos actores secundarios marroquíes. En primer lugar, Doghmi Larbi que interpreta a Ootah, jefe del primer poblado del que se adueñan los dos aventureros. Larbi crea un personaje rudo, violento, primitivo, que se ve poco a poco deslumbrado por los sueños de grandeza de los dos extranjeros, hasta que esos mismos sueños de grandeza lo sobrepasan y le llevan a convertirse en un pequeño tirano que acaba muriendo a manos de su propia gente… No es un papel muy largo, pero Doghmi Larbi lo hace inolvidable.

DOGHMI LARBI como Ootah, en El hombre que pudo reinar

DOGHMI LARBI como Ootah, en El hombre que pudo reinar

Este actor marroquí nació en Rabat en 1930 y murió en la misma ciudad en 1992. La verdad es que no hizo mucho cine, porque lo que realmente amaba era el teatro, en cuyos escenarios llegó a la fama en Marruecos, junto a trabajos en la televisión y la radio. Su papel más recordado en cine es, obviamente, el de El hombre que pudo reinar, pero también los de Soleil des hyénes (1977) de Ridha Behi, El corcel negro (The black stallion, 1979) de Carroll Ballard o Bodas de sangre (Noces de sang, 1980) de Souheil Ben Barka, junto a la gran Irene Papas.

Doghmi Larbi

Doghmi Larbi

Junto a Larbi, el papel del sumo sacerdote del templo de Sikandergul, Kafu Selim, donde se esconden los tesoros de Alejandro Magno, lo interpreta un anciano marroquí de casi cien años llamado Karroom Ben Bouih. Anciano que hizo de su papel otro de los personajes centrales de la trama. John Huston también cuenta con relación a este actor que, como lo había encontrado por azar para que hiciera el papel de sumo sacerdote, al igual que a los otros sacerdotes que lo acompañan a los que dan vida otros dos ancianos marroquíes, una vez que acabó el rodaje, se llevó a los tres a una proyección en pantalla de lo que se había filmado, y dirigiéndose a ellos a través del intérprete les preguntó qué pensaban de lo que acababan de ver, a lo que respondió el viejo Ben Bouih: “Después de esto, nosotros nunca moriremos.”

KARROOM BEN BOUIGH como Kafu Selim

KARROOM BEN BOUIGH como Kafu Selim

El hombre que pudo reinar se rodó en 1975, bajo la dirección de John Huston, responsable de maravillas como El halcón maltés (The maltese falcon, 1945), El tesoro de Sierra Madre (The treasure of the Sierra Madre, 1948), La jungla de asfalto (The asphalt jungle, 1950), La reina de África (The African Queen, 1951), Vidas rebeldes (The misfits, 1961) o El honor de los Prizzi (Prizzi´s honor, 1985), por mencionar algunas de sus grandes obras, con música de Maurice Jarre, fotografía de Oswald Morris y vestuario de Edith Head, es decir, otros tres grandes del cine mundial.

JOHN HUSTON

JOHN HUSTON

Una gran aventura llena de sueños casi imposibles. Como dijo Michale Caine en su día: ya no se hace cine como éste.

                                                                    Sergio Barce, agosto 2014

SEAN CONNERY Y MICHAEL CAINE años después

SEAN CONNERY Y MICHAEL CAINE años después

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ELI WALLACH, UN ACTOR

VIDAS REBELDES - 1961 - FRANK TAYLOR, HENRY MILLER, ELI WALLACH, JOHN HUSTON, CLARK GABLE, MARILYN MONROE Y MONTGOMERY CLIFT

VIDAS REBELDES – 1961 – FRANK TAYLOR, HENRY MILLER, ELI WALLACH, JOHN HUSTON, CLARK GABLE, MARILYN MONROE Y MONTGOMERY CLIFT

El pasado 24 de junio, falleció el actor Eli Wallach. Tenía ya 98 años, pero seguía en la brecha. Admirable.
Mi primer recuerdo de Eli Wallach se confunde entre dos de sus trabajos más memorables: su personaje de Caldera, en Los 7 magníficos (The magnificent seven, 1960) de John Sturges , y el de Tuco en El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo, 1966) de Sergio Leone. Dos villanos, pero muy diferentes.
Su papel en el primero de estos films, es el de un malhechor con todas las de la ley: malencarado, vil, despiadado y cruel… No es un papel demasiado largo, pero siempre está presente en toda la cinta. Todos hablan de Caldera, todos temen a Caldera. Por esa misma razón, pasa a ser misteriosamente uno de los protagonistas. Y su papel lo borda, y se hace inolvidable. Pero, claro, enfrente tiene a los buenos: Yul Brynner, Steve McQueen, James Coburn, Charles Bronson… así, hasta siete magníficos, y, claro, nada podía hacer ante estos pistoleros que vienen a defender a unos pobres campesinos. El destino de Caldera estaba escrito.

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Diálogos de películas 4

Un hombre soltero (A Single Man, 2009) de Tom Ford

Colin Firth:   Si vais a tener un mundo sin tiempo para los sentimientos, no creo que yo quiera vivir en él.

 

 Alguien voló sobre el nido del cuco (One flew over the Cuckoo´s nest, 1975) de Milos Forman:

 Jack Nicholson: Me han dado una descarga de 10.000 voltios y ahora me encuentro… lleno de energía. La próxima mujer con la que me acueste se iluminará como una máquina tragaperras y empezará a soltar dólares.

Cielo amarillo (Yellow sky, 1949) de William A. Wellman:

— ¿Queréis decirme qué hacemos cruzando un desierto que ni una serpiente se atrevería a cruzar?
— Un desierto es un espacio y un espacio se cruza.

Cyrano de Bergerac (1990) de Jean-Paul Rappeneau:

Gérard Depardieu:  Un beso es un acento invisible en la palabra amor.

Amanece, que no es poco (1989) de José Luis Cuerda:

¡Alcalde, queremos que la chavala sea comunal!



El forastero (The Westerner, 1940) de William Wyler

Walter Brennan:    ¿De dónde viene, forastero?
Gary Cooper:    De ningún sitio en particular.
-W.B.:    ¿Y a dónde se dirige?
G.C.:    A ningún sitio en particular. Todos los sitios son buenos para pasar de largo.


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