Archivo de la categoría: RELATOS

VALENCIA – 18 DE DICIEMBRE – PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE RELATOS «ANIMALES EN SU TINTA»

Este miércoles, 18 de diciembre

en VALENCIA

en <Bibliocafé>

c/ Amadeo de Saboya, 17

presentación del libro de relatos

ANIMALES EN SU TINTA

* * * *

Tras la presentación, el pasado 11 de este mes, del libro «Sesión continua», <Jam Ediciones>, Generación Bibliocafé, presenta este nuevo libro con 21 narraciones de varios autores, entre los que, de nuevo, se incluye uno de mis relatos, titulado en esta ocasión <El perro de Mikel>. El tema común de «Sesión continua» en todos los textos era el cine, en el volumen de «Animales en su tinta», el nexo de unión de los cuentos son los animales de compañía, las mascotas y el universo que inspira a los diferentes escritores que participamos en él. La obra está dirigida y coordinada de nuevo por Mauro Guillén, alma de todo este proyecto literario, que ha realizado otro excepcional trabajo.

PARA VER EL BOOKTRAILER DE ESTE LIBRO

ENTRA EN EL SIGUIENTE ENLACE:

Y aunque no podré estar personalmente en este evento, la distancia y otros compromisos laborales y literarios me lo impiden, los autores que participan harán las delicias de quienes decidáis acudir a esta presentación. 

Sergio Barce 

Invitacioìn Animales en su tinta 
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«LARACHE, SIN SIBARI», POR SERGIO BARCE

VIAJE8

La poeta Paloma Fernández Gomá, tras la muerte de Mohamed Sibari, ha efectuado en su blog personal un pequeño homenaje a su memoria agrupando versos, relatos y textos escritos por varios de sus amigos: la propia Paloma, Encarna León, José Ramón Remacha, Ahmed Oubali, Rachid Boussad, Nuria Ruiz, Ángeles Ramírez, Abdelkhalak Najmi y yo mismo. Para leerlos podéis entrar en el blog de Paloma Fernández, que os indico:

http://palomafernandezgoma.blogspot.com.es/

Mi relato se titula <Larache, sin Sibari>, y dice así:

LARACHE, SIN SIBARI

Este fin de semana lo he pasado en Larache. De camino al hotel, vi la fachada del antiguo edificio del Café Central medio cubierta con un cartel anunciando la presentación de un libro de Hassan Tribak. Ya no está el café desde hace mucho tiempo. Y había una silla vacía abandonada junto al portal del edificio.

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Ha sido una escapada corta pero, como siempre, intensa. En cuanto llegué, pasé por la casa de Sibari y di el pésame a la familia. Ya han pasado nueve días desde su pérdida. Su hija María me invitó a subir al salón en el que su padre solía recibirme, nos sentamos y hablamos de él. El hermano de Sibari estaba a su lado, muy callado, asintiendo con la cabeza cada vez que yo le decía a María cuánto íbamos a echarlo en falta.

Me contó que murió al amanecer, y que esa noche Sibari comenzó a decir cosas sin sentido y también que se notaba muy cansado. Le pesaba la vida. Hablamos de los tiempos en los que estuvo con mi abuelo, y de los tiempos en los que estuvo con mis padres, especialmente con mi madre, y de los tiempos en los que estuvo conmigo. María asentía, y susurraba un “lo sé” suave y dulce.

Me contó que después de editar su nuevo libro, su padre iba a dedicárselo, como con cada una de sus anteriores publicaciones, pero que cuando iba a hacerlo no encontró un bolígrafo a mano y lo dejaron para más tarde, y ahora tiene su novela sin las palabras que iban a ser solo para ella, y había en su voz un leve reproche dirigido a sí misma por no haber buscado en aquel momento ese bolígrafo. Y noté en María una congoja, una pena profunda, como si hubiera perdido lo último que Sibari podía regalarle.

Le conté entonces que tres días antes de fallecer, su padre me había enviado un mensaje para pedirme mi dirección de correo postal porque la había perdido, quería enviarme su última novela.

-Es un libro sibarístico –me escribió con su guasa habitual.

Le contesté en seguida, pero no tuvo tiempo de hacerlo.

María se levantó, entró en la habitación de su padre y me trajo un ejemplar. Le dije que no se preocupara, que lo compraría, pero ella insistió diciéndome que Sibari, como siempre había hecho, me lo habría regalado. Solo dijo eso, pero fue como si me confesara lo mucho que me había querido su padre. Ahora tengo el libro aquí, junto al teclado de mi ordenador mientras escribo este texto, y noto la cercanía de Sibari.

Le di las gracias a María, que estaba muy emocionada, y nos despedimos, y luego hice lo mismo con el resto de la familia que estaba en la casa. Yassín ya se había marchado hacía pocos días, así que no pude verlo.

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Había algo extraño, una invisible niebla amarga en el aire y que se respiraba por sus calles, un aroma de ausencia.

En cada conversación surgía inevitablemente el nombre de Mohamed Sibari. Los que me conocen, sabían de nuestra estrecha relación y me hablaban de él y de que ya no lo veremos nunca más. Es raro imaginar Larache sin Mohamed Sibari. Es como si hubiesen derribado un edificio emblemático y ahora solo quedara un solar vacío en el que fuera imposible construir de nuevo.

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Desde el Balcón del Atlántico miré al balcón de su casa, pero no había nadie. Mohamed Sibari ya no se asomará a él para ver el mar, ni tampoco nos verá llegar como antes, ni nos saludará desde allí agitando un brazo al pasar bajo su casa, y eso hará que nos convirtamos en forasteros al cruzar la calle de la Plaza.

SIBARI

SIBARI

Asistimos por la tarde al concierto que daba el grupo flamenco del Conservatorio de Córdoba en el Cine Avenida, y en el que también actuaron los músicos del Conservatorio de Larache. Fusionaron “La Tarara” y resultó electrizante. Ernesto Blanco, director del Conservatorio cordobés, y nacido en Larache, dedicó el concierto a Mohamed Sibari. Luego, hablamos de él. Nos parecía mentira que ya no estuviera allí.

Me encontré en la platea a Mohamed Laabi, y Sibari ocupó parte de nuestra conversación.

-Laabísticamente hablando –solía decir Sibari cuando Laabi comentaba algo, durante aquellos días en los que solíamos vernos en el Café Central.

En el Central - Sibari, Laabi y Barce, hace unos años

En el Central – Sibari, Laabi y Barce, hace unos años

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Qué extraño imaginarla sin Sibari. Ahora pienso que se ha ido despidiendo lentamente, que a causa de su enfermedad optó por una retirada silenciosa y humilde. Primero abandonó la terraza del Central, donde siempre lo encontrábamos al llegar de regreso, charlando, riendo, tomando su té con azahar. Y aunque resistió cuanto pudo, primero con sus muletas, luego con la silla, acudiendo puntual a su cita diaria, en cuanto cerraron el Café todo cambió. Fue como si le impidieran el paso con un muro infranqueable. Luego, dejó de ir a la Casa de España, y sus salidas se fueron espaciando, hasta que en los últimos tiempos apenas abandonaba su casa. Facebook se convirtió para Sibari en su ventana al mundo y en su balcón privado que se comunicaba con los balcones de sus amigos.

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Y ya no he visto a ese hombre que antes caminaba a paso ágil y rápido pulcramente vestido con su chaqueta azul marino de doble pecho y botones dorados, camisa blanca inmaculada y corbata oscura, pantalón gris, zapatos negros, y su gorra a cuadros y su bufanda. La sonrisa brillante en medio de su rostro, los ojos achinados cuando reía, tras la montura dorada de sus gafas, y una broma preparada en los labios.

-Si vienes y no me ves, es que estoy del revés.

El Café Central de la plaza de la Liberación sigue cerrado. Ya no hay mesas alrededor de su fachada. Tampoco hay voces pidiendo a Hamid té, café o una botella de agua Sidi Alí. Ya no hay nadie que pida permiso para sentarse al lado de Sibari, ni de ninguno de los parroquianos habituales. Ya no se escuchan sus frases al saludar a un amigo que pasa.

-Perdóneme que no me levante, joven –le decía a un hombre mayor que le estrechaba la mano, Sibari sentado en su silla de ruedas, sonriendo.

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Solo hay recuerdos vagando alrededor, y una sola silla junto al portal del edificio del Café Central. Una silla abandonada que nadie ocupará jamás.

Este fin de semana lo he pasado en Larache. Y Sibari ya no estaba.

Sergio Barce, 9 de diciembre de 2013

SERGIO BARCE, MOHAMED SIBARI Y RACHID SERROUKJ EN LA TERRAZA DEL CENTRAL

SERGIO BARCE, MOHAMED SIBARI Y RACHID SERROUKJ EN LA TERRAZA DEL CENTRAL

 

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VALENCIA – 11 DE DICIEMBRE – PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE RELATOS «SESIÓN CONTINUA»

Este miércoles, 11 de diciembre

en VALENCIA

en <Bibliocafé>

c/ Amadeo de Saboya, 17

presentación del libro de relatos

SESIÓN CONTINUA

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PARA VER EL «BOOKTRAILER» PINCHA AQUÍ:

Publicado por <Jam Ediciones>, Generación Bibliocafé presenta este libro con 22 narraciones de varios autores, entre los que se incluye mi relato <Cualquier verano>. El tema común de todos los textos es el cine, y al final de cada uno de los relatos los diferentes autores sugerimos o aconsejamos al lector una película y las razones para que la vea. La obra está dirigida y coordinada por Mauro Guillén, que ha realizado un trabajo magnífico. Ahora solo hay que adquirirlo y disfrutar con su lectura.

Sergio Barce 

Invitacioìn Sesioìn Continua

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LA HISTORIA TRASCENDIDA – LA VIDA COTIDIANA DURANTE EL PROTECTORADO EN LA CIUDAD DE LARACHE, POR SERGIO BARCE

EL PROTECTORADO ESPAÑOM EN MARRUECOS VOL I

Este próximo miércoles, día 6 de Noviembre, en la Casa Árabe de Madrid, se presenta <El Protectorado español en Marruecos. La historia trascendida>, la excepcional edición patrocinada por Iberdrola sobre esta etapa de la Historia de Marruecos, de la que ya hablé tras su aparición y en la que colaboro con uno de mis relatos.

A través del enlace que indico a pie de página, podéis acceder tanto a la totalidad de los textos que conforman los tres volúmenes como al resto de la información y de las fotografías que los ilustran.

En el Volumen I, página 149, tenéis mi relato-ensayo titulado <La vida cotidiana durante el Protectorado en la ciudad de Larache>, que os invito a leer, y que comienza así:

Nací en 1961, cinco meses después de que Hassan II fuera proclamado rey de Marruecos, y toda mi infancia es Larache. Allí viví hasta 1973, el tiempo más ingenuo y también el más feliz, porque la niñez es inocencia y en ella solo existen los sueños. 

Esto significa que no he conocido personalmente el Protectorado, sino que crecí en el Marruecos ya independiente. Pero sé cómo fue la vida cotidiana en Larache durante esos años por los recuerdos de mis abuelos, de mis padres y del resto de la familia, y también de los de muchos amigos con edad suficiente para haber vivido ese período; también, por supuesto, de los vestigios que lógicamente quedaban en la propia ciudad como huellas de ese pasado que era reciente. Tal vez caiga en la mitificación y en la idealización de lo que cuento, porque mis lazos afectivos y sentimentales con Larache y con quienes protagonizan este texto, que no es sino la crónica resumida de sus vidas, son tan fuertes que sé de antemano que me resultará inevitable hacerlo, sin embargo no sé contarlo de otra manera. Podría considerarse un ensayo escrito como un cuento o un relato que esconde un ensayo. Sea como fuere, no he querido hacer una recopilación de fragmentos de otros libros sino crear a partir de mis novelas y de las novelas y narraciones de otros autores. Pretendo llevar al lector al lugar de los hechos, a la época, posarlo suavemente en el terreno para que lo viva como si él fuera parte de la historia. 

Pero en definitiva casi todo lo que narro a continuación es absolutamente cierto. 

Octubre de 2012. Hay una mujer en el puerto de Tarifa. Guarda su turno en una cola desordenada de pasajeros que esperan para embarcar en el ferry que lleva a Tánger. Va a Marruecos cada seis meses, más o menos. Es de Alcazarquivir, donde nació en el año 1938. Y también es de Larache, donde vivió, se casó y tuvo sus primeros hijos. Le cansa caminar, pero sin embargo esos viajes de vuelta la rejuvenecen, ella dice que es como si le aplicaran una transfusión de sangre. La excusa para estos viajes es la de reponer las flores en la tumba de su hermano, que se encuentra enterrado en el cementerio cristiano viejo de Larache. Su equipaje es una maleta y un bolso de mano, en el que lleva siempre una vieja fotografía en blanco y negro, algo deteriorada. La foto es de un chico joven, de cabello negro y cejas espesas, que se llama Mohammed. La mujer no lo ha vuelto a ver en más de cuarenta y cinco años. Pero siempre que vuelve, tiene la corazonada de que al enseñar el retrato alguien lo reconocerá y le dará noticias de él. 

Embarcan al fin, y mientras el ferry hace las maniobras pertinentes para salir del puerto, la mujer nota ya el nerviosismo que siempre la acompaña. Mientras el ferry avanza, un olor lejano y familiar cambia el aire que la rodea. El nerviosismo de siempre crece a medida que se va acercando a esa tierra a la que emigraron sus abuelos, Juan Martínez y Juan José Gallardo; la tierra a la que a veces regresa también en sueños, porque es la que más quiere… 

Cuando en 1912 se acuerda instaurar el Protectorado, la imagen que los españoles de a pie tienen de Marruecos es la de un país casi salvaje, en el que se ha derramado mucha sangre. Aún resiste en la memoria colectiva la guerra de África, difícil de borrar por muchas razones, y eso, con lo ocurrido con posterioridad, despierta el temor o la desconfianza. Y, sin embargo, Marruecos se convierte en esos momentos en la nueva tierra prometida para un país sumido en la decadencia y el desánimo. Pero cruzar el Estrecho se presume una incógnita, y muchos de los que entonces inician el viaje ni siquiera saben qué es lo que se van a encontrar en el otro lado… Sin embargo, la tierra prometida es la esperanza, y la esperanza no se puede dilapidar…

EL ENLACE DE ENTRADA PARA LEER EL RESTO DE ESTE TEXTO Y LOS DEMÁS ARTÍCULOS DEL LIBRO ES EL SIGUIENTE:

http://www.lahistoriatrascendida.es/documentos/libros/el_protectorado_espanol.pdf

LARACHE - foto tomada del blog de Houssam Kelai

LARACHE – foto tomada del blog de Houssam Kelai

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«EL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS: LA HISTORIA TRASCENDIDA», EDITADO POR IBERDROLA

Volumen I

Volumen I

Ya anuncié hace unas semanas la aparición de los tres volúmenes de la recopilación de los trabajos publicados por Iberdrola con ocasión del Centenario de la Instauración del Protectorado español en Marruecos, y en el que se incluye mi narración, crónica o relato, que no sé cómo denominarlo, titulado «La vida cotidiana durante el Protectorado en la ciudad de Larache».

Ahora tenéis la ocasión de poder acceder, a través del enlace que indico más abajo, a todo lo relativo a esta publicación, tanto acerca de los autores que participamos en ella como sobre los objetivos de este proyecto, y alguna que otra información más de interés.

El enlace es el siguiente:

http://www.lahistoriatrascendida.es/

 
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