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LARACHE según BIDÉ DE MAURVILLE, en su relato de la fallida expedición francesa contra los berberiscos que se refugiaban en Larache, en 1765

En 1765, una expedición francesa, al mando de La Touche de Beauregard, trató de tomar Larache para impedir que los corsarios berberiscos, que se refugiaban en el río Lukus y en su puerto, siguieran atacando a los barcos franceses. Sin embargo, fueron rechazados por las tropas del rey de Marruecos.

Lo ocurrido a esta desastrosa expedición, fue relatado por Bidé de Maurville en su <Narración de la Expedición de las chalupas que fueron destacadas el 27 de Junio de 1765 por el Sr. Duchaffault, Jefe de Escuadra que mandaba la del Rey destinada a cruzar delante de las costas de los Estados del Rey de Marruecos, para ir a incendiar los corsarios que había en el puerto de Larache, mandadas por el Sr. De la Touche Beauregard, Capitán de Navío y Comandante del Buque Almirante>, del que reproduzco el siguiente fragmento:

 En la noche del 26 al 27 de Junio, después de haber bordeado y cañoneado durante todo el día la ciudad y los fuertes de Larache, el Sr. Duchaffault destacó ocho chalupas para ir a incendiar un buque que se encontraba a la entrada del río que forma el puerto de esta ciudad y que pasa a lo largo de las murallas de la plaza. Nuestra expedición fue tan feliz que, después de haber entrado en el puerto y haber incendiado dicha embarcación, que abordamos sin resistencia, volvimos a reunirnos con nuestros buques, sin más baja que la de un hombre de nuestra canoa, ligeramente herido.

Poco después tuvimos que lamentar la inutilidad de nuestra expedición a causa de la actividad con que los moros detenían la progresión del incendio, que apagaron totalmente. Es cierto que si la marea no hubiera sido un obstáculo contra la buena voluntad de toda nuestra gente, hubiésemos hecho una nueva tentativa sin pérdida de tiempo; pero la falta de fondo, que nos había impedido franquear la barra de este puerto la noche precedente, nos ofrecía entonces las mismas dificultades, lo que obligó al General a dejar para el día siguiente la empresa de una nueva expedición. Todos los Oficiales coincidían en la resolución del Sr. Duchaffault, que era la de efectuar la acción en pleno día. Siendo esta empresa la única hacedera y por tratarse de añadir a la de la víspera el incendio del Corsario más considerable del puerto, hubiera sido imprudente intentar el abordaje durante la noche, pues este buque se encontraba muy al avante en el interior del río que nos era desconocido y que formaba varias sinuosidades antes de llegar al punto en que estaba amarrado el buque en cuestión. Por otra parte, la poca resistencia que habíamos encontrado al hacer nuestra primera expedición parecía responder del éxito de una segunda. 

Louis Charles du Chaffault de Besné

 No obstante, el General no quiso decidir nada antes de haber consultado con los señores Comandantes que mandaban los demás buques de su Escuadra. El 27 por la mañana les hizo la señal correspondiente para que se rindieran a bordo del buque almirante, así como la señal de Consejo. Bien pronto tuvo la satisfacción de ver que a su intención no se oponía ninguna inspiración contraria, que en cada buque se había formado el mismo proyecto y que todo el mundo tenía la misma confianza que nosotros en el éxito. Sin retener más tiempo a los señores Comandantes, les ordenó que se retiraran inmediatamente a los buques que mandaban, para armar sus chalupas y canoas, debiendo tenerlas listas para unirse a las del General a la primera señal que éste les hiciera. También ordenó prepararse a los Comandantes de los jabeques e ir a fondear lo más cerca posible de la entrada del puerto. Nos pusimos, por nuestra parte, a trabajar para acercarnos más a Larache y, tan pronto como estuvimos a medio tiro de cañón, comenzamos a tirar. Las fragatas, galeotes bombardas y jabeques, que habían recibido la orden correspondiente, hicieron otro tanto. Continuamos haciendo fuego hasta medio día, hora en que cesamos para comer y dar un poco de descanso a nuestra gente, a fin de poder comenzar de nuevo una vez reparadas las fuerzas.

A las dos de la tarde volvimos a bombardear Larache, continuando casi hasta el final de la expedición. A las cuatro, habiendo dado el General la orden de hacer la señal para que las chalupas y canoas viniesen a su bordo, éstas vinieron inmediatamente. El Sr. De Beauregard, Capitán de Navío y Comandante del buque jefe, encargado de esta expedición, designó, antes de partir, las chalupas que habían de incendiar las diferentes embarcaciones que se encontraban en el puerto y formó otras tantas divisiones destinadas a sostenerlas.

Cuando todo fue dispuesto de esta manera, nos pusimos en marcha según la orden ya convenida. Tardamos poco tiempo en llegar a la barca, que franqueamos en buen orden, sin darnos cuenta del gran oleaje que allí reinaba generalmente, así como tampoco experimentamos ninguna dificultad al pasar el castillo y los fuertes que bordean la entrada del puerto y bajo los cuales hubimos de desfilar a medio tiro de pistola. A medida que nuestras chalupas, a cuya cabeza navegábamos, pasaban al otro lado de un pequeño fuerte que forma la abertura del puerto, comenzaron sucesivamente a hacer fuego contra las tropas de moros ocultos detrás de las rocas que bordean la entrada y el interior del río, no dejando de avanzar hacia el primer buque, del que estábamos ya muy cerca. Tan pronto como le dimos alcance, le abordamos con la chalupa de La Terpsichore y subimos a bordo sin que se nos opusiera ninguna resistencia…

(…)   Los moros se adueñaron de nuestra chalupa y exterminaron a casi todos los heridos que en ella encontraron, escapando de esta carnicería solamente los que, por ocupar el fondo de la embarcación, les dieran por muertos aquellos desalmados, en los primeros momentos de su furor.

Así terminó una expedición que nos había inspirado tan buen augurio y que yo creo que no habría tenido resultados tan adversos si hubiésemos encontrado una corriente normal, pero la columna de agua que entraba por un paso tan estrecho, para engrosar un río muy ancho en el interior, ofrecía una resistencia  excesiva para nuestras fuerzas, continuamente debilitadas por el fuego del enemigo; esto fue, según mi opinión, la única causa de nuestra pérdida.

Como el trato que de los moros hemos recibido ha sido para cada uno de nosotros diferente, no me ocuparé de ello en este relato general. Sólo añadiré que, de dieciséis chalupas que fueron destacadas para esta expedición, nueve nada más tuvieron la suerte de salir del río y de volver a la Escuadra. Las otras siete, cuya lista doy a continuación, cayeron en manos de los moros…

 El fragmento está tomado de Larache a través de los textos <Junta de Andalucía, 2004> de María Dolores López Enamorado, que reproducía el texto de Relato de la Expedición de Larache, 1765, de Bidé de Maurville, traducción de la edición francesa original, Ámsterdam, 1765, y que se editó en Tánger, Publicaciones del Instituto General Franco, 1940, dirigida dicha publicación por la Duquesa de Guisa.

 François Joseph Hippolyte Bidé de Maurville nació en 1743 en Rochefort (Francia). Guardamarina, en 1765 embarca a bordo de L´Utile, bajo el mando de La Touche de Beauregard, en la escuadra de M. du Chaffault de Bresné, para, como se ha contado, combatir a los berberiscos en las costas de Marruecos. Fue hecho prisionero en Larache, pasando dos años como esclavo. Luego, participó al lado del monarca alaouí en las negociaciones de paz con Francia, y en 1767 regresa a su país. En 1779 es ascendido a Capitán de Navío y, como tal, hace una campaña en las Indias desde la que es devuelto a Francia acusado de desobediencia. Confinado en la isla de Ré, es finalmente liberado y excluido de la Marina en 1783.

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Diálogos de películas 12 – Sólo Woody Allen

Woody Allen y Mia Farrow, en La comedia sexual de una noche de verano

 La comedia sexual de una noche de verano <A midsummer night´s sex comedy>  de 1982

Es un tipo estupendo y un médico muy bueno, de verdad, jamás ha perdido a una paciente. Habrá embarazado a un par de ellas pero jamás perdió una.


La comedia sexual de una noche de verano <A midsummer night´s sex comedy> de 1982

-¿Sabes? Andrew ha inventado un regalo de boda para ti, Ariel.
-¿Ah, sí? ¿Qué es?
-Oh, no es nada. Es un aparato tonto que saca las espinas del pescado, o si lo prefieres, aunque no tiene mucho sentido, podría servir para meter espinas en el pescado.

 

La maldición del escorpión de Jade  <The curse of the Jade Scorpion> de 2001

Vaya, si me muero mientras hacemos algo dígale al embalsamador que conserve la sonrisa de felicidad de mi cara

Mia Farrow en La rosa púrpura del Cairo

La Rosa Púrpura de El Cairo <The purple rose of Cairo> de 1985

Acabo de conocer a un hombre maravilloso; es de ficción, pero no se puede tener todo.

 

La última noche de Boris Grushenko  <Love & Death> de 1975

Nunca debes matar a un hombre, sobre todo si eso significa quitarle la vida

 

El Dormilón  <Sleeper> de 1973

– El sexo ahora es diferente, no tenemos ningún problema, ahora todo el mundo es frígido.
– Eso es increible!, ¿Es que los hombre son impotentes?
– La mayoría si, efectivamente, excepto los que son descendientes de los españoles.
– Ya decía yo que había algo explosivo en la cocina española.

Billy Cristal, Elizabeth Shue y Woody Allen en Desmontando a Harry

Desmontando a Harry  <Deconstructing Harry> de 1997

– Tú no tienes valores, toda tu vida es nihilismo, cinismo, sarcasmo y orgasmo.
– ¿Sabes? En Francia con ese slogan me habrían hecho presidente.

 

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Este 15 de Diciembre, en FEZ, exposición LARACHE / AL-ARAICH de la fotógrafa larachense GABRIELA GRECH

 

      El periplo de la Exposición LARACHE / AL-ARAICH  de GABRIELA GRECH, tras vencer los imponderables y muchas trabas inesperadas, poco a poco, va quemando las últimas etapas. En la imagen anterior, una de sus composiciones más emblemáticas, probablemente una de las que más han sorprendido por su originalidad: el mosaico de las tumbas de los cementerios cristiano, hebreo y musulmán de Larache, y en él se dan de la mano los nombres de muchos de los larachenses ya fallecidos, como una metáfora asombrosa de la convivencia que Gabriela vivió en Larache entre las tres culturas. Hermoso homenaje a nuestra gente.

Sigue encaramada en las murallas del Castillo de las Cigüeñas, defendiendo su trabajo con la bandera de Al-Alraich ondeando al viento. Después de pasar por Casablanca, Tetuán y Tánger, en esta última ha sido donde lo hemos celebrado juntos por todo lo alto, y donde muchos larachenses también compartieron con Gabriela la felicidad que le está reportando este sueño en el que se empeñó hace años. Yo lo disfruté especialmente, por el cariño que le profeso a Gabriela, porque gracias a esas cosas que ocurren sin saber por qué razón, después de tantos años sin saber nada el uno del otro, separados como tantos amigos desde que estudiábamos de niños en el Colegio de las Monjas, con trece años más o menos, volvimos a recuperar hace unos años el contacto, y lo cierto es que hemos ido alimentando nuestra amistad con pocas pero buenas e intensas dosis. Es fácil quererla, porque es desprendida y sincera, me gusta como dice las cosas, atropelladamente, pero visceral y segura.  

Gabriela Grech en la exposición de Tánger, rodeada por nosotros

Sus fotografías, sus originales imágenes de su Larache perdido y de su Larache reencontrado, el de las gentes de su pueblo, llegan ahora a FEZ.  Otra nueva oportunidad para poder visitarla.

 

La exposición en la ciudad imperial se inaugura este 15 de Diciembre en la sala del Instituto Cervantes de Fez, donde permanecerá hasta el próximo día 8 de enero de 2012.

Continuará después de esas fechas en Marrakech del 12 de enero al 5 de febrero 2012, y finalmente en Rabat, del 9 febrero al 5 de marzo de 2012.

 Sergio Barce

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ABDELLATIF BELAZIZ, pintor larachense

Café Central, de Abdellatif Belaziz

 Abdelatif Belaziz nació en Larache en 1953. Cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes de Tetuán.

Chari, Aicha Bekkouch, ABDELLATIF BELAZIZ y Ange Ramírez, en el Café Central de Larache

  Su pintura combina la abstracción con la tendencia figurativa, pero en la que la aparente simplicidad cobija una cosmogonía personal y reconocible. Las obras de Belaziz están cargadas de sensualidad, carnalidad y de propuestas transgresoras, enfrentando al espectador de sus cuadros con la explicitud de sus planteamientos.

L´assise, de Belaziz

Lo que más me atrae de la pintura de Abdellatif Belaziz es su clara vocación a la visceralidad carnal de sus desnudos. No hay trampa ni cartón en esos cuerpos que se muestran tal y como son, la carne adueñándose de la obra, los volúmenes en un permanente movimiento cargado de insinuaciones. La mujer lo domina todo con su poder telúrico, y Belaziz la deja apoderarse de las sensaciones de quienes se asoman a verlas, es como si supieran que pueden dominarnos con sus cuerpos, con sus promesas silenciosas.

Le Baisé, de Abdellatif Belaziz

Le Baisé, por ejemplo, está llena de connotaciones perturbables. Hay un beso, pero hay también unos brazos y unas piernas que se entrelazan y se rozan, hay un acercamiento de los cuerpos claramente significativa: la sexualidad como imán irreprimible. El deseo y la carnalidad se tornan en armas imposibles de dominar, y el pincel de Belaziz les otorga el aura del misterio, de una dosis de irrealidad cercana al abstracto pero que no olvida en ningún instante la cercanía de lo que pinta, de lo que le interesa. Me seduce el color rojo oscuro caldera del hombre provocando el desmayo de esa mujer, verde esperanza, la combinación del amarillo con los otros tonos, poderosa combinación para expresar la mutua atracción irreprimible. Como también me atrae la imagen en L´assise, de más arriba, ocultándonos deliberadamente el rostro de la mujer pero no asi el resto de su cuerpo desnudo, una declaración de principios del autor.

En la aparente quietud de sus cuadros, percibimos, sin embargo, el movimiento de los cuerpos retratados. Se deslizan sobre la superficie erótica de sus camas o de los sillones en los que descansan de forma voluptuosa, no se ocultan, brazos, piernas, las extremidades se abandonan a posturas complacientes, exhibicionistas,  personajes que parecen aguardar a ser poseídos o a ser dominados. El sexo y la sensualidad planean permanentemente en un ritual en el que las formas rotundas de la mujer -siempre la mujer carnal en la cultura marroquí- señorean como reinas de este mundo onírico.

Belaziz juega con los colores. Su visceral y rotundo empleo del desnudo, que convierten su obra en un hito en el panorama pictórico actual del norte de Marruecos, se combina a la perfección con su arriesgada apuesta por colores explosivos como el rojo o el azul, que dejan paso, en ocasiones, a tonos más cálidos o directamente neutros. Todo depende de cuál sea su intencionalidad: ya lo hemos visto con el rojo caldera, como pasión explosiva, y del verde como atemperada espera. 

Es una pintura tan aparentemente simple como jugosamente compleja. 

Hace años, estuve en su estudio, en su casa de Larache, en la zona de Rakada, y sus tablas se multiplicaban por los rincones de esa estancia, sobre los muebles, en el suelo, apoyadas contra las paredes, en un multiplicador efecto de alucinación.

Le hot dog

Los vibrantes tonos compeliendo a los desnudos a removerse de los límites impuestos por los cuadros para salir de ellos y moverse libremente, para ofrecerse a quienes les observan, éste y no otro es el poder de sus obras, que escapan para hacerte sentir el inevitable deseo carnal.  

Normalmente es fácil ver a Abdellatif Belaziz por Larache. Es un hombre alto, delgado, siempre se le ve caminando pensativo, con algún borrador entre las manos, o bien participando en las actividades culturales, especialmente con los niños, que se organizan en Larache. Cuando habla de su pintura, se desboca, apasionado, y te contagia sus ganas y su creatividad.

Nue en rouge et vert

Abdellatif Belaziz ha sido premiado tanto en Bélgica, Prix D´Alexandre Allaud 1980, como en Rabat. Ha participado en numerosas exposiciones colectivas en Larache, Asilah, Rabat, Tánger o Casablanca, y en Europa en Sevilla, París y Bruselas.

Individualmente ha expuesto en Bruselas y Casablanca, y ha participado con sus obras en actividades de varias asociaciones culturales de Larache, como las organizadas por Larache en el Mundo en el Colegio Luis Vives de Larache y en el Día de Larache en Sevilla.

Etang bleu

 Es hermano de Khalid Belaziz que dirige la Asociación Cherif Idrisi con la que hacen una labor maravillosa con los niños de barrios humildes de Larache potenciando, especialmente, su educación musical, así como otras facetas artísticas como la pintura, cerámica o teatro.

Sergio Barce, diciembre 2011

Abdellatif y Khalid Belaziz con los niños de Chrif Idrissi

  

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LARACHE: en recuerdo de DON AURELIO – artículo del escritor larachense CARLOS TESSAINER

En Julio de 2006, LARACHE EN EL MUNDO editó el Número 4 de la Gaceta Informativa de Larache. En ese número se incluyó un precioso artículo del escritor CARLOS TESSAINER Y TOMASICH -de quien en pocos días hablaré como novelista y creador larachense- dedicado al músico Don Aurelio Gómez, del que escribía hace unos días. Ese artículo de Carlos venía motivado por el Homenaje que le rendimos durante el I Festival de Guitarra y Cante que organizamos en Larache en 2005, partiendo de una idea de Ahmed el Guennouni. Aquel acto fue uno de los más emocionantes que he vivido en Larache. Aún recuerdo la febril actividad de Ahmed el Guennouni, obsesionado por cumplir una promesa, y cómo nuestra amistad se fue reforzando con el paso del tiempo y de nuestro empeño por sacar cada año ese festival, y ese día especialmente aquel grupo de larachenses que había regresado a la ciudad sólo para asistir al acto, y cómo la emoción los embargaba recorriendo las calles de la que fuera su ciudad más querida.   Sergio Barce, diciembre 2011.

 Así lo contaba Carlos Tessainer:

Larache:

en recuerdo de Don Aurelio

por Carlos Tessainer

Cuando hace algunos años alguien que dijo ser de Larache me hizo llegar su tarjeta de visita con el encargo de que me pusiera en contacto con él, estuve un tiempo dudando. Aquella persona se apellidaba Gómez y por más vueltas que le daba no recordaba a nadie conocido de mi ciudad que tuviese ese apellido. Aproximadamente una semana después volvió a mandarme su tarjeta, pero esta vez con una anotación tras su nombre y apellidos que rezaba: Soy el hijo de Don Aurelio. ¡No hizo falta más!  

Jose Luis Gómez

 Poquísimos larachenses de nacimiento o adopción debe haber –de la década de los años veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta y aun de los primeros setenta del siglo XX- a los que el solo nombre de Don Aurelio no les sea suficiente para saber a quién se hace referencia y, si además, se añade “el músico” no hay ya lugar para la duda. 

DON AURELIO, rodeado de la Banda de Música

 Como más adelante se detallará, y dentro de la I Edicióndel Festival de Guitarra y Cante celebrado en la ciudad de Larache en Agosto de 2005, se ha rendido homenaje a la figura de Don Aurelio por su aportación valiosa y continuada durante tantos años a la vida cultural larachense.

Don Aurelio Gómez Paños nació en el pueblo de La Gineta (Albacete) el 1 de Octubre de 1.903. Ya en los primeros años manifestó su inclinación y talentos musicales, iniciando estudios de solfeo y clarinete en su pueblo de nacimiento (bajo la dirección de Don Antonio Guzmán), pasando posteriormente a Albacete para cursar estudios de piano con Don José Espinosa.

Ahmed el Guennouni

Pero, no obstante, como suele ocurrir con las personas especialmente dotadas para las artes, puede afirmarse, sin lugar a dudas, que Don Aurelio fue esencialmente un autodidacta. Llegó por primera vez a Larache para realizar su servicio militar en 1.924, finalizándolo en 1.927. Ya convertido en civil, comenzó a ejercer en la ciudad como pianista, compaginando su trabajo en la primitiva sala de cine que hubo en Larache Cinema X (entonces el cine era aún mudo) con otro en el Café Marroquí.

Regresó a La Gineta en 1.928, pero su destino parecía estar echado para quedar unido a la ciudad del Lukus. En 1.929 el propietario del Cinema X, Don Isaac Benasuly, fue a buscarle a La Gineta y con él regresó a Larache. En esa ciudad ya había conocido a la que luego sería su esposa, Catalina Díaz Bosch, hija de un militar allí destinado, por lo que a una buena oferta laboral, sin duda contribuyó también a su regreso el romance que allí había dejado. Lo cierto es que en 1.929, el año de su vuelta a Larache, contrae matrimonio con ella en la antigua Iglesia de San José, situada al final de la calle Real. El nuevo matrimonio se estableció en el primer piso del edificio situado en la calle Daisuri número 11, donde nacerían sus doce hijos y donde vivirían hasta el final de su larguísima residencia en Larache.

Para el mantenimiento de su familia y de los numerosos hijos que pronto comenzaron a nacer, Don Aurelio contaba con un arma esencial, con aquella facultad para la que estaba sobradamente capacitado: la música. Pero es necesario trabajar duro, por lo que comenzó a ejercer su profesión –en agotadoras jornadas laborales- allí donde su presencia era reclamada.

Construido el Teatro España –que fue inaugurado por el dictador Miguel Primo de Rivera- Don Aurelio se convierte en su primer pianista. Ello lo simultaneaba con su trabajo –siempre como músico- en el Café Marroquí y en el Dancing Florida, cabaret para selecta clientela militar situado en el Barrio de Nador. Luego, ya en casa, impartía clases particulares a alumnos de Magisterio que necesitaban preparar la asignatura de música.

Los hijos seguían naciendo, pero nada arredraba a este trabajador infatigable para quien la música no fue sólo su pasión, sino el arma que le permitía, de manera digna, mantener el modus vivendi de su familia. Su fama crecía y los trabajos no hicieron sino aumentar. En 1.934 fue nombrado director de la Escuela Hispano-Árabe de Música de Larache, de la que surgió lo que fue comúnmente conocida como Banda Municipal; en 1.942 el Coronel San Martín le contrata para que forme a la banda de música de la Mehal-la Jalifiana, de la que fue también director hasta la independencia.

Tal fue la labor pedagógica de Don Aurelio en ambos casos que, tras la independencia de Marruecos en 1.956, un 50% de la Orquesta Real de Rabat estaba compuesta por antiguos alumnos de él, entre ellos Sidi Hassan Aidan, que llegó a ser director de la mencionada orquesta. Entre sus alumnos figuran además músicos de la categoría de Camiri (recientemente fallecido) y Sidi Driss Cherradi.

Al respecto, cabe destacarse el hecho de que, cuando en 1.956 el entonces Sultán Mohammed V visitó Larache, tras interpretarla Banda Municipal los preceptivos himnos y marchas, el soberano se dirigió a Don Aurelio preguntándole con verdadero interés si los músicos marroquíes tocaban los respectivos instrumentos utilizando partitura, pues en aquella época era algo inusual. Lo cierto es que los alumnos de Don Aurelio llevaban haciéndolo mucho tiempo. 

Público en el Festival de Larache, Castillo de las Cigüeñas

A los trabajos y cargos anteriormente reseñados, hay todavía que añadir algún otro. Fue también profesor de solfeo y piano en el Colegio Israelita Yudá Leví y, durante muchos años, profesor particular de Isabel de Orleáns, Duquesa de Guisa, trasladándose al palacio para impartir clases a la señora. 

Sergio Barce y Ahmed el Guennouni, presentado el festival

Fue en reconocimiento a su labor que el Jalifa Hassan Ben El Mehdi le condecoró con la Orden Mehdauía. 

Asistentes en el Castillo de las Cigüeñas

 Tras la independencia de Marruecos, algunos de los puestos que había desempeñado desaparecieron, por lo que su vertiente profesional sufrió cambios. Fue en estos años cuando formó una orquesta junto a algunos de sus hijos, conocida con el nombre de Don Aurelio y sus muchachos que acudían a interpretar  distintas piezas musicales allí donde su presencia era solicitada, destacando sus actuaciones en la Plaza de Toros de Tánger. 

Momento de la actuación de Ahmed el Guennouni

 En 1.959 fue nombrado profesor de música del Conservatorio de Tetuán, cargo que desempeñó durante cinco años en que regresó de nuevo a Larache. Es entonces cuando, bajo los auspicios de la Misión franciscana, Don Aurelio funda la Rondalla del Pilar en la que numerosos niños y niñas recibieron formación del maestro en diversos instrumentos musicales.  

Sergio Barce y Abderrahman Lanjeri

Día tras día ensayaban en el salón de actos de la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar. Con frecuencia, se trasladaban a diversas ciudades <Tánger, Tetuán, Arcila, Rabat, Ceuta> tanto para actuar como para participar en concursos, obteniendo varios premios. Junto a ello, Don Aurelio seguía impartiendo clases particulares en su domicilio, y en la Iglesia de Larache tocaba el armonio que era de su propiedad.

Algunos de sus hijos heredaron el talento musical del padre, pudiendo vivir de la música, entre ellos Aurelio que fue, durante varios años, pianista de la Orquesta Real de Rabat en el reinado de Hassan II; o Fernando <ya fallecido> que fue director de la Banda de Regulares número 4 de Larache <con acuartelamiento en Alcazarquivir>. Otros, como José Luís, heredaron también el talento musical pero orientaron su vida profesional hacia otros campos. Destacar también el que su hija Araceli, enfermera comadrona, fuese, hasta su matrimonio, enfermera de la <Casa Real Alauí>, asistiendo en tal calidad a algunos de los nacimientos de los hijos de Hassan II.

Don Aurelio Gómez Paños se marchó de Larache en 1.973, no sin antes recibir un caluroso homenaje de despedida. Tras una breve estancia en Novelda, fijó, junto a su familia, residencia en Alicante. Era ya anciano; se ofreció a colaborar gratuitamente con la Banda Municipal, con las parroquias más cercanas, pero su tiempo parecía haber pasado. No obstante como trabajador infatigable que siempre fue, impartía en su domicilio clases particulares de acordeón. Poco tiempo vivió fuera de su querida Larache, pues falleció en Alicante el 1 de Noviembre de 1.974.

Pero Larache no le ha olvidado y quizás sea éste el mejor regalo para Don Aurelio, aunque hayan transcurrido ya muchos años desde su desaparición. Como ha quedado reseñado con anterioridad, la asociación marroquí LARACHE AL MADA en colaboración con la Delegación de Cultura del Ministerio de Cultura de Marruecos en Larache, organizó entre los días 11 al 14 de Agosto de 2.005 la I Edición del Festival de Guitarra y Cante que tuvo como escenario el Castillo de las Cigüeñas <Laqáliq> o de Nuestra Señora de Europa. También colaboról a Asociación Cultural LARACHE EN EL MUNDO, cuyo presidente es Sergio Barce. 

Miembros de Larache en el Mundo – Carmen Allué, Jose Luis Gómez, Pilar Ascaso, Antonio Mesa, Jose Manuel Galindo, José Edery, Sergio Barce, Abderrahman Lanjeri

Pero lo que cabe sobre todo destacar es que en el marco de ese I Festival, se rindió homenaje a la figura tanto de Don Aurelio Gómez Paños como a la del músico larachense Sidi Driss Cherradi, que fue alumno suyo. Lo emocionante es que la iniciativa del homenaje a Don Aurelio partió de Ahmed El Guennouni, presidente de LARACHE AL MADA. Resulta aún más emotivo porque este músico larachense no fue ni tan siquiera alumno de Don Aurelio. Pero en una bonita y fantástica historia que él mismo cuenta, tiempo atrás se la había aparecido en sueños el mismísimo Don Aurelio, entablando con él <conversación>. Conocedor de lo que el difunto había hecho por la música en Larache, se dolió de no haber sido alumno suyo, comprometiéndose en el mismo sueño con el viejo profesor a que su nombre –de cuyas manos tantos músicos habían salido- tenía que ser recordado de nuevo en Larache. Los posteriores contactos con la familia y con la asociación LARACHE EN EL MUNDO materializaron el homenaje. 

Aurelio actuó en homenaje a su padre

 Dentro del programa del Festival, destacar entre otras muchas e importantes actuaciones –sobre todo por lo emotivo de su carácter- la del hijo del homenajeado: José Luís Gómez Díaz. La asociación LARACHE AL MADA entregó diplomas, preparados en colaboración con LARACHE EN EL MUNDO, de agradecimiento a todos los músicos participantes y, a la familia del homenajeado, de manos de sus hijos Aurelio y Cecilia en representación de todos ellos, hizo entrega a la asociación en muestra de agradecimiento de una placa de plata. No era para menos, pues gracias a las gestiones de Ahmed el Guennouni ante el Ministerio de Cultura de Marruecos y a la Municipalidad de Larache, se logró también lo que la familia deseaba desde hacía bastante tiempo: que en la fachada de la calle Daisuri 11, en que Don Aurelio vivió durante cuarenta y cuatro años, fuese colocada una placa que, en árabe y en español, recordaba al músico desaparecido. Con la asistencia de la casi totalidad de los descendientes de Don Aurelio, que para la ocasión se trasladaron a Larache, el viernes 12 de Agosto de 2.005, sus nietos descubrieron la placa conmemorativa en medio de una gran emoción. 

En el Colegio Luis Vives se hicieron varias actividades – Antica, Sergio Barce, Maria Luisa Diéguez, Ange Ramírez

 Sirvan pues estas líneas para dejar constancia del merecido homenaje para recordar a una persona tan significativa y entrañable en esta ciudad, sin la que la historia cultural de Larache, en su vertiente musical, no hubiera sido posible, y a cuya memoria dedico afectuosamente este artículo. 

Una de las actuaciones en el Castillo de las Cigüeñas

 Carlos Tessainer y Tomasich es profesor y escritor nacido en Larache. Es autor de “Los pájaros del cielo” (Edic. Sarriá – Málaga, 2.001) y de  “El Raisuni” (Edit. Algazara – Málaga, 1.998), entre otras obras.

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