Archivo de la etiqueta: SERGIO BARCE

«AMOR POR UN PUÑADO DE PELOS» (Love with a few hairs) (1967) de PAUL BOWLES & MOHAMED MRABET

<Se sentaron en el colchón y Mohammed le dio los pelos. Ella sacó una bolsa de tela y empezó a sacar cosas de ella: paquetes de yerbas y sobres llenos de uñas y dientes y trozos de piel seca. Echó las cosas en una hoja de papel, junto con los pelos de Mina. Luego, echó por encima unos polvos que parecían tierra. Lo envolvió todo en el papel y lo metió en una lata. De su boca salía sin parar una larga retahíla de palabras. Luego echó benjuí en las ascuas del brasero y puso la lata en el centro del fuego, revolviendo mucho rato hasta que quedó todo convertido en polvo negro. Cuando se enfrió, lo vertió en un papel y dobló éste formando un paquete.

Entregó el paquete a Mohammed.

Toma esto. Echa estos polvos a la puerta de su casa. Y cuando los hayas echado, no mires. Márchate.

¿Pero cuándo? dijo Mohammed. ¿De noche o de día?

Puedes hacerlo cuando quieras.

Mohammed se guardó el paquetito en el bolsillo y le entregó cinco mil francos.

Aquí tienes cinco mil, dijo. En cuanto dé resultado, te traeré los otros cinco mil.

Está bien, dijo ella.

Y si no resulta, volveré a por mis cinco mil.

La vieja se echó a reír>.

AMOR POR UN PUÑADO DE PELOSEn esta novela, descubrimos uno de los temas más recurrentes de la cultura y de la leyenda marroquí: la brujería como medio para conseguir o para deshacer el amor; en este caso, obtener el de una mujer, pero también cómo la madre utiliza sus artimañas para desbaratar el embrujo… Narrado con cierta distancia, la lectura es rápida, concisa, no usa subterfugios ni un lenguaje elaborado; al contrario, la sencillez es la esencia misma de esta obra, ahora difícil de encontrar en las librerías.

Paul Bowles y Mohamed Mrabet

<No se veía a ningún preso más en la terraza. Adonde iba Mohammed, el guardia le seguía.

Debes tener un buen trabajo, dijo el guardián.

Sí, contestó Mohammed.

He visto a esa chica, sabes, dijo el guardián. ¡Es muy guapa! ¿Por qué no quieres casarte con ella? No te entiendo. Además, es la única forma de salir de esto. Estarás aquí dos meses, hasta el juicio. Luego, pueden echarte dos años. El matrimonio no dura tanto, hombre.

Mohammed escuchaba las palabras del guardián y se sentía muy deprimido. Él había pensado que aquello duraría, como mucho, un mes.

Lo que te digo, es verdad, le dijo el guardián. Abajo tengo tus papeles. En ellos dice que dos meses hasta el juicio. Y después te mandarán a Casablanca o a Larache. No te dejarán aquí. Sólo te puedes salvar casándote. Te casas, sales de aquí, estás con ella uno o dos meses, y la pegas todas las noches. Acaban escapándose todas. En fin, lo siento por ti, que eres joven y fuerte, y vas a destrozarte picando piedra en un presidio. Te pasarás luego el resto de tu vida entrando y saliendo del hospital. Eso es lo que les pasa a los que están en estos sitios>.

Tánger

 Una novela sobre los avatares de personas marginales, en la que Mohammed, el protagonista, no tiene el menor reparo en convertirse en el amante de Mr.David, el dueño del hotel, y de mantener relaciones sexuales con él con tal de obtener dinero y conseguir contactos, y, jugando con su propia inmoralidad, puede a la vez mantener una relación con su mujer y con otras chicas, siempre como medios para alcanzar sus metas, aunque estas sean mezquinas o ruines.

<¿Qué es lo que pasa? ¿Qué ha sucedido?

¡Déjame en paz! gritó ella. Vete a dar un paseo. O vete a sentarte con tus amigos. Pero déjame en paz.

¿Pero por qué estás tan nerviosa? No tiene por qué gritar.

No me hables.

Está bien. Se fue a la otra habitación y se sentó en el sofá.

Cuando terminó de preparar la cena, Mina llevó comida para él, pero no para ella.

Ven aquí y come, dijo él.

No. No quiero comer. No tengo hambre.

Él se levantó de la mesa, se puso la chaqueta y se fue. Se sentó en el Café Fuentes y pidió un café solo. Miraba fijo al suelo y se preguntaba qué habría pasado. Era posible que la madre de Mina hubiera ido a consultar a un alfaquí y que hubiera descubierto el hechizo. De ser así, seguro que estarían ya actuando para anular sus efectos. O tal vez la madre hubiera estado hablándole mal de él un día tras otro.

Pagó el café y volvió a casa. Mina estaba en la cama dormida. Se puso el pijama y se acostó a su lado. Cuando intentó jugar con ella y besarla, tuvo la sensación de que era otra persona. Al final le besó, pero no como le había besado siempre hasta entonces. Faltaba algo. Por primera vez, durmieron juntos y no hicieron el amor, y para Mohammed la noche fue como un veneno>.

Paul Bowles & Mohammed Mrabet

Como ya he dicho, la narrativa es tan simple, tan directa, tan sucinta que resulta llamativa. Aunque para mí Amor por un puñado de pelos está muy lejos de otras novelas y cuentos de Bowles, su historia, la truculenta existencia y los avatares de Mohammed no dejan indiferentes, es como un retrato descarnado de un ser amoral, al que su instinto de supervivencia le dicta la manera de enfrentarse a la vida. Es capaz de engañar y de manipular, de utilizar las armas de la brujería y de la impostura, incluso amorosa y afectiva, con tal de salirse con la suya. Por supuesto, eso tiene un precio, y Mohammed pagará por ello.

Cuadro de Mohammed Mrabet

Como dice Juan Goytisolo: La intriga de Amor por un puñado de pelos se mueve a medio camino del relato moderno y el cuento oriental: la psicología de los personajes existe como en el primero, pero supeditada al influjo de factores mágicos, en una mezcla sorprendente de William Beckford y Madame de Lafayette. La sencillez lineal del relato, la finísima caracterización de las relaciones de Mohammed con Mr. David, la peculiar seducción del mundo tangerino en que se desenvuelve la trama, híbrido de elementos y rasgos marroquís y occidentales, confieren a la novela de Mrabet y Bowles una dimensión tan poética como amena

En cualquier caso, también la relación que mantuvieron en la vida real Paul Bowles y Mohammed Mrabet ha dado para ríos de tinta. Pero esa es ya otra historia.

Mrabet no tenía más estudios que los coránicos, y sus libros fueron en realidad reelaborados, por así decirlo, por Paul Bowles, que grababa sus narraciones en marroquí dialectal y luego los transcribía. Mohammed Mrabet, nacido en Tánger en 1936, era de origen rifeño. Y aunque es más conocido como escritor, en realidad su verdadera pasión es la pintura.

Mohamed Mrabet

De Paul Bowles, del que ya he hablado y escrito en este blog, es una de las voces narrativas fundamentales para conocer el mundo marroquí, con novelas como El cielo protector o La casa de la araña.

<Mohammed vivía con Melika, pero no era feliz. Seguía diciéndose que no quería enamorarse de ella. Iba por la calle hablando solo y diciendo: No quiero más problemas. No volveré a enamorarme de ninguna. Jamás. Es una chica que se gana la vida en la calle. Vio que yo estaba con un inglés que me lo da todo, ve que le doy dinero. Sabe cómo yo mimaba a Mina cuando estaba conmigo. Y quiere que me enamore de ella para ser otra Mina. Y en cuanto me descuide, me habrá atrapado. ¡Tengo que romper con ella! ¡Tengo que acabar con esto!>

Amor por un puñado de pelos es, sin ninguna duda, un relato curiosos para quien se sumerja en sus páginas, para quien busque descubrir el fascinante mundo de intrigas que, en ciertos ambientes, ha existido y existe en ciertos segmentos de la sociedad marroquí que cree en la magia y en los hechizos como arma indispensable para conseguir el amor, o para destruirlo.

 Sergio Barce, noviembre 2011

Los extractos de la novela están tomados de la edición de Anagrama de 1982, con traducción de J.M. Alvarez Flórez y Ángela Pérez.

Etiquetado , , , , ,

Imágenes de la Inauguración de la Exposición LARACHE / AL-ARAICH de la fotógrafa larachense GABRIELA GRECH

Este pasado 15 de Noviembre, quedó inaugurada la Exposición de Fotos LARACHE / AL-ARAICH, de la fotógrafa larachense GABRIELA GRECH, en el Instituto Cervantes de TÁNGER. En esta inauguración nos reencontramos muchos larachenses, algunos no nos veíamos desde hacía mucho tiempo, así que fue una excusa inmejorable para el reencuentro.

Gabriela Grecha, rodeada de larachenses, Yebari, Mohamed, Abdel, Richard, Miguel Angel, Maribel, su madre, Ana, Jose Gomendio, Sergio Barce, Rachida, Amal…

Desde Larache se desplazaron El Hachmi Yebari y su familia, Gomendio, Miguel Angel y Amal, Nawal, Nourdine, Mohamed, los Souza, los Conrado, larachenses que residen actualmente en Tánger como Rachida, incluso amigos de Gabriela que vinieron desde Madrid o desde Filadelfia. Y también desde Málaga. 

Las fotografías de Gabriela Grech fascinaron a todos los que acudieron al acto. Por la imagen anterior, os podéis hacer una idea del éxito de asistencia.

Hachmi Yebari, Sergio Barce, Mohtar y Rachida, larachenses

Yo lo disfruté especialmente al ver cómo Gabriela irradiaba una contagiosa felicidad por la extraordinaria acogida de su trabajo. Además, se veía rodeada por sus familiares, por algunos de los protagonistas de su obra, retratados en este proyecto, y por muchos amigos que no quisimos faltar a esta cita con ella.

Me di cuenta que, la composición de las lápidas de los cementerios cristiano, musulmán y hebrero de Larache, fue la que más llamó la atención, por su originalidad, pero también por su simbología y significado para todos los larachenses.

La Exposición se mantendrá en Tánger hasta el próximo 8 de Diciembre.

Etiquetado , , , ,

DICCIONARIO de COLL (3)

TIP Y COLL

Un poco de humor, no nos vendrá mal. Y si es del Diccionario de José Luis Coll, mejor aún. Vuelvo a extraer de él algunas de sus divertidas definiciones:

  • ACAGÓSE:  Final violento o trágico, después de una abundante o desordenada comida.

  • ACOJINAMIENTO:  Sentir pavor ante los cojines. Esta sensación era frecuente entre los sultanes y emires del Califato de Córdoba, cuando las innumerables mujeres del harén se aproximaban al marido con pretensiones de ser poseídas.

  • BASTILLA:  Píldora que tomaban los franceses en París el año 1.789, para no tener hijos con la nobleza.

  • COBRE:  Y quédese con la vuelta.

  • ESFERA:  No te fayas todafía.

  • ESMALTE:  Y mañana miélcole.

  • EXTRANGIRO:  Que manda dinero a otro país.

  • GENOBEBO:  Ge no quiero beber. Ge no me da la gana. Ge soy abstemio.

  • MEOYORQUINO:  Natural de Nueva York que se mea en plena calle, haciendo uso de sus derechos de ciudadano norteamericano.

  • REMERA:  Puta con piragua.

  • X:  Empate.

  • Z:  Última letra de nuestro alfabeto. Su nombre es ZETA, hongo venenozo.

  • ZACABAO:  Zaterminao.

  • ZUECO:  Andaluz nacido en Suecia.

JOSE LUIS COLL

Etiquetado , , ,

Este 15 de Noviembre, en TANGER, exposición LARACHE / AL-ARAICH de la fotógrafa larachense GABRIELA GRECH

Tras su exitoso paso por Casablanca y Tetuán, este martes día 15 de Noviembre, en el Instituto Cervantes de TÁNGER, a partir de las 19.00 horas, se inaugura la Exposición de Fotos LARACHE / AL-ARAICH de la artista larachense GABRIELA GRECH.

Gabriela Grech

La exposición se mantendrá en Tánger hasta el día 8 de Diciembre de 2011.

Los larachenses tienen la oportunidad de acercarse a esta maravillosa exposición de fotografías, donde el paisaje urbano y el humano, se dan de la mano gracias a la cámara de Gabriela Grech.

La mezcla, exquisita, entre el pasado y el presente de las calles de Larache, queda plasmada, con toda su crudeza, pero con todo el cariño que Gabriela le profesa a la ciudad en la que vivió toda su infancia y adolescencia, en esta imagen de Villasinda, donde vivió momentos inolvidables para ella, frente al Balcón del Atlántico. La fotografía muestra cómo, inexorable, la especulación ha ido engullendo las hermosas villas sustituidas por los enormes edificios de apartamentos que se han ido adueñando del espacio de la ciudad. Un desgarro del recuerdo.

  Junto, a la ciudad, el esmero y la calidez humana que Gabriela Grech demuestra en los retratos de nuestros paisanos.

La exposición, tras Tánger, seguirá su perilo y recalará en:

FEZ del 15 de diciembre al 8 de enero 2012

MARRAKECH del 12 de enero al 5 de febrero 2012

Y finalmente en RABAT del 9 febrero al 5 de marzo de 2012.

Etiquetado , , , , , ,

LARACHE vista por… TRINA MERCADER y por Andrés Sánchez Pérez

Trina Mercader

 TRINA MERCADER nació en Alicante, en 1919. Poetisa, vivió en Marruecos, en concreto en Alhucemas y en Tetuán, pero la ciudad que realmente le marcó profundamente desde su infancia y a la que amó por encima de todo fue Larache. En Larache fundó una de las revistas literarias más importantes de la época, ya casi legendaria, la revista Al Motamid. Gracias a esta publicación, en la que colaboró asiduamente el escritor larachense Dris Diuri, comenzó a florecer un número importante de autores marroquíes que escribían en castellano.

Entre las obras de Trina Mercader destacan Tiempo a salvo (1956) o Sonetos ascéticos (1971). Trina murió en Granada en el año 1984.

En la revista Turia, que se editaba en Teruel, se publicó este pequeño relato donde Trina Mercader describe parte de la Medina de Larache. Siendo poetisa, su narración está atravesada de musicalidad y de una prosa poética dulce y envolvente.

 Sergio Barce

López Gorgé, Trina y Sabbag

UNA CALLE DEL BARRIO MORO DE LARACHE

de Trina Mercader

 Penetrar por una calle de Marruecos es abrir el libro de lo maravilloso. La luz vendrá, atravesando bóvedas, a nuestro encuentro. Porque hay que perderse, sin prisas, por el pequeño laberinto luminoso.

El barrio moro de Larache es ese laberinto de luces y sombras por donde me pierdo. Hay que aceptar la cuesta, y el guijarro resbaladizo, y la escalinata desigual y el rincón lóbrego y maloliente. Porque todo forma parte de esta escenografía ya en desuso en nuestro mundo civilizado, que nos engulle y atropella. Aquí, por el contrario, todo está a la mano, todo tiene una altura que no sobrepasa nuestra humanidad.

Medina de Larache

 La misma estrechez de la calle es agradable a nuestra estatura. Es como andar por el interior de una casa grande, familiar. La voz del mendigo ciego nos acompaña desde todos los ángulos, resonando. La salmodia del almuédano, desde su torre, es una impresión nueva a nuestros oídos. La novedad, la sorpresa nos va acompañando. Los ojos se acostumbran a la luz y a la sombra simultáneas. La cal de las paredes tiene sólo la estridencia de la luz, el propio reflejo trascendido. Mi paso se hace lento, obligadamente parsimonioso. Aquí la prisa lo rompería todo. 

Medina de Larache

Una mujer atraviesa la calle. El sol estalla en el blanco jaique y casi la transparenta. Los pliegues del manto retienen la sombra precisa, dándoles profundidad. Es un manto que tiene mucho de griego, en su cascada de pliegues a la espalda. De él emergen unos pies calzados de babuchas, blancas también, a ras del manto. Arriba, unos ojos negros, a veces verdes, en lo alto del <letam>, del velo. Acaso la tersura de una mejilla no vista, adivinada. El paso siempre es lento, comedido, remontando sin prisa la ascensión. La calle, las paredes de las casas son el marco de esa figura única, el único detalle vivo que aprisionan. La más leve esquina, una línea blanca entre lo blanco la oculta, desaparece. La calle, ahora, queda estática, más quieta que nunca, como en reposo.

Alguna puerta se entreabre. Un bisbiseo apenas perceptible, comenta en árabe: Es una nazarena. Y la puerta se cierra blandamente, sin ruido, como la voz de las mujeres en el interior de la vivienda, o como sus pasos de pie descalzo sobre la cal de las azoteas.

En el recuadro blanco de otra azotea, una mujer se asoma:

-Buenos días, dice. Y sonríe.

Larache, Medina

 Es una mujer que quiere conversación. Es la clásica mujer de siempre, atenta a cualquier posibilidad de charla. La voz del ciego insiste, se alza o se pierde, para regresar una vez más, llenando las callejuelas con su eco. De pronto tropiezo con él, a bocajarro, en una esquina. Con su cayado tantea los pequeños peldaños. Me hago a un lado y le dejo pasar, mientras inicia una vez más su petición de ayuda.

Medina de Larache

 Toda la calle asciende con mi propia ascensión. Su soberbia sube o baja su propio desnivel. Los edificios son enjutos, sobrios, de pequeñas ventanas altas que coronan las desiguales alturas. No hay tejados; sólo una terminación brusca del blanco, cortando en cubos una arquitectura sin complicaciones.

A mi lado pasan los jaiques, las severas chilabas, destacando en lo blanco el amarillo  limón de las babuchas. Los seres van como envueltos en su blancura. La calma de sus ademanes convierte cada calle en un claustro de mínimas proporciones. Claustro o celda para un pueblo religioso, en el que el silencio tiene una dimensión casi mística.

Detalle de la Medina de Larache

 En Enero de 1948, se edita en Larache, el número 11 de la Revista Al-Motamid. En este número, entre varios poemas, se recoge el siguiente escrito por Andrés Sánchez Pérez:

NOCHE DE JUNIO EN LARACHE

   A la luz de los luceros,

 

de Larache en la amplia ría,

 

moritos almadraberos

 

en sus barcos jaraneros

 

se cantan por alegrías.

 

Al escuchar cantar

 

las muchachitas judías

 

desde la Puerta del Mar,

 

pensando en Andalucía,

 

sienten ganas de llorar.

Oued Dahab – cuadro del pintor larachense Hakim el Harrak

 

 

Etiquetado , , , , , , , , , ,