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«UN SOLAR ABANDONADO», UNA NOVELA DE MOHAMED EL MORABET

Llevo una racha de lecturas excelente. Hace días acabada El pasado simple (Le passé simple) de Dris Chraibi, y mientras andaba con De mujeres con hombres (Women with men) de Richard Ford, se me ha colado Un solar abandonado, de Mohamed El Morabet. Además, he tenido la fortuna de conocer a Mohamed en persona y hemos conectado. Después de leer su libro he comprendido la razón: nos une el mismo alambique en el que se destilan los sentimientos.

UN SOLAR ABANDONADO portada

El estilo de Mohamed El Morabet es elegante y silencioso. Con algo de “vilamatense”. Sabe dosificar con inteligencia las distintas piezas con las que juega en esta novela: la vida diaria del protagonista, Ismael Atta, su obligado viaje de regreso a Alhucemas después de años de ausencia, los relatos que se cuentan en la Dekka sin dientes (feliz reunión de cuentistas), el desasosiego que crea ese solar abandonado que da título a la novela, los libros de la abuela…

Silencio.

Trato de escuchar con atención las palabras escritas por Mohamed El Morabet.

Largo silencio.

Y mientras nos pasamos la pipa, con boquilla de mármol blanco norteño, llena de kif, me llegan por fin algunas frases:

“…Mi abuela, ¿sabes Laia?, me cuidó desde que cumplí los cinco años. Era taciturna, igual que tú. Ya te dije que tuvo dos libros en su vida, aunque era analfabeta. No sabía leer ni escribir. Y amaba aquellos libros. Los ojeaba por las tardes, después de sus maratonianas mañanas de ama de casa atareada. Me pasé horas y horas mirándolos con ella. Los primeros años de nuestra convivencia, cuando la veía cogiéndolos del primer cajón de la estantería del salón, donde guardaba las servilletas, me acercaba y me acurrucaba a su lado, para disfrutar con ellos también. Ahora mismo que te estoy contando esto, me viene a la memoria el olor a alheña, con que se embadurnaba y teñía semanalmente el pelo para luego dejarlo bien cardado, y asimismo resucita en mí el aroma a especias, con que condimentaba todos los platos que cocinaba, tayines sobre todo. También me invade el olor del alcanfor que depositaba en las estanterías y que luego habitaba esos libros. No te puedes imaginar cómo me embriagaba de niño esa mezcla de perfumes, esa explosión de fragancias sigilosas. Ahora que lo pienso, creo que fue el olor de mi infancia por excelencia.

¿Qué por qué te estoy contando todo esto? Pues, porque así puedes llegar a conocerme, Laia. Estoy buscando algo, mi verdad supongo. Y si tú me vas a conocer, deseo que me estimes en mi esencia, con toda mi epifanía sembrada de una libertad absoluta. Sin mi abuela soy un espejismo, Laia. Ella hizo que mi vida tuviese un cuerpo y un destino. Pasábamos horas y horas juntos, sin decirnos nada. Nos mirábamos con amor. Sentía su fuerza, su cariño, sabía que sus miradas me cuidaban y que ella velaba por mí. Nunca me lo dijo y siempre lo supe. Su vida, después de haber muerto el abuelo, adquirió sentido cuando me fui a vivir con ella. Yo era la razón que retaba su soledad, su angustia, sus miedos…”

Un solar abandonado me ha llevado de regreso a mi tierra. Creo que de manera inevitable. Su abuela es mi abuelo. Alhucemas es Larache. Su niñez es mi niñez. Su solar abandonado es mi callejón sin salida. Su relato de un regreso es mi relato de otro regreso. Nos unen incontables hilos invisibles. Como si pudiésemos escribir a cuatro manos historias paralelas. Algo emocionante sin duda.

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SERGIO BARCE, ABDELLATIF BOUZIANE, MOHAMED EL MORABET Y PEPE SARRIA

Pero como ya adelantaba antes, además de esa hermosa historia entre el protagonista y su abuela, teñida sin embargo por una inesperada desilusión (que no desvelaré, por supuesto), Mohamed El Morabet apuntala su novela con otros elementos tan inesperados como enriquecedores: sus constantes remisiones a escritores a los que admira y a los que enhebra hábilmente en su propia historia, su cinefilia (que también me es tan próxima), su atracción por el jazz, los temas musicales que menciona o las canciones que acompañan a muchas de las escenas narradas, el propio viaje con Marta, los cigarrillos (parece que incluso en esto compartimos alguna obsesión narrativa), su fino humor, los cuentos que relatan los amigos reunidos alrededor del té y del kif… Esos amigos que, aunque no le explicite Mohamed El Morabet, acaban siendo los últimos halaiquís… (Tengo que hablar con Mohamed, porque incluso su encuentro con Juan Goytisolo es de un paralelismo casi borgiano con el que yo mantuve con él en Tánger).

Ya casi no quedan halaiquís, es verdad, pero El Morabet los recupera para nuestro deleite. Fascinantes todos los cuentos que inventa, o no inventa, para regalárnoslo en su novela. El primero, el que narra el “hereje” de Ismael, comienza así:

“…Un joven de unos veinte años, huérfano desde los seis, había nacido en una ciudad sin mar. Una ciudad sin mar, ni lago ni río. Un vagabundo la visitó por error y la bautizó Contraisla. Y son ese nombre se quedó. En Contraisla fue criado nuestro joven por su tío paterno soltero. Él sentía agradecimiento y cariño por su tío. Su tío sentía lástima y despecho por él. Algunos días, el joven se ponía feliz con lo mínimo que le rodeaba, y en esos días, Contraisla parecía una isla en medio de un inmenso océano. A los doce años, un día de esos de felicidad, pudo leer El viejo y el mar de Hemingway. No la entendió, pero anheló el mar y tuvo un deseo: llegar a pescar con caña alguna vez en su vida.

Era finales de verano. Un verano largo, duro y seco. Nunca antes había vivido un septiembre tan tórrido y denso como ese. Y se propuso cumplir su deseo después de ocho años. Fue al zoco y compró una caña de pescar con el dinero que había ahorrado.

Tenía todo. Tenía todo menos dónde pescar. Pensó. Suspiró. Se rascó la cabeza y, al final, decidió. Se le ocurrió pescar en el pozo del cementerio…”

Buen anzuelo el pozo del cementerio para encadenarnos a sus historias, a las que nos cuentan esos amigos entre largos silencios, bebiendo té y fumando kif con una pipa, con boquilla de mármol blanco norteño…

Me han embaucado muchos pasajes de esta novela, y los he disfrutado como si formaran parte de mi propia vida. Hay magia en las palabras de Mohamed El Morabet, como si fuese un cuentacuentos que escribiese poemas en medio de la plaza, y que los escribiera a voz en grito. Un solar abandonado es conmovedor y es agridulce, es cándido y es maduro, acaricia el alma, pero encoge el corazón.

Hay tanto en común en estas páginas con muchos de mis relatos y con algunas de mis novelas, que creo habitar en las páginas de esta novela. Me ha llegado profunda y sinceramente. Ha calado en mis sentimientos.

Mohamed, vayámonos a ese solar de Alhucemas (o a mi callejón sin salida de Larache) y volvamos a jugar al fútbol con una pelota vieja. Regresemos pese al dolor.

Sergio Barce, mayo 2019

Un solar abandonado, de Mohamed El Morabet, ha sido publicado por la editorial Sitara, dentro de la colección Fragua de Kulub, en 2018.

mohamed el morabet

MOHAMED EL MORABET

 

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LARACHE – 14, 15 Y 16 DE JUNIO – M´ZORA CARAVANE

Desde el año 2009 se celebran con periodicidad anual, en la provincia de Larache, situada en el norte de Marruecos, una serie de encuentros multiculturales de artistas.

De 2009 a 2016 en el Cromlech de M’zora (Comuna de Ayacha), conocido como, “Equinoccio de Creación en M’zora” y, de 2016 hasta la actualidad, también en el Yacimiento arqueológico de Lixus (fenicio-romano), bajo el nombre de, “M’zora Caravane”.

Estos eventos, parten de la creación como espacio para el encuentro, colaboración y camaradería entre personas de diversos orígenes culturales, sin importar nacionalidad, creencias, procedencia social, ni ninguna otra distinción, ni frontera. En ellos se unen conscientemente, de forma natural e igualitaria en una práctica colaborativa, norte y sur, generando entendimiento y conocimiento mutuo. Otro objetivo importante de “M’zora Caravane”, es la integración social, con personas, artistas, entidades locales y colegios.

M´ZORA 2019

A su vez, estos encuentros de artistas, están potenciado la realización de otros importantes encuentros internacionales (en Marruecos, Bélgica, España o Francia), donde se aglutinan multitud de estos participantes, junto a otros artistas, de muy diversos países (Marruecos, Camerún, Benin, Francia, España, Bélgica, Holanda, Reino Unido, Chile, Australia, Japón, Chipre, Bosnia, Canadá, etc.)

Una línea de entendimiento creativo sin fronteras, conocida como “Línea SuR-NoRtE”, que opera como puente entre culturas, a través de decenas de obras de arte contemporáneo de diversas disciplinas artísticas: Instalación, Escultura, Fotografía, Video-creación, Cine, Pintura, Murales, Arte Sonoro, Música, etc. Manteniendo siempre un carácter colectivo y contemporáneo de fusión multicultural.

Por último hay que destacar, cómo este encuentro quiere colaborar en mantener y difundir una cierta tradición histórica de tolerancia y convivencia intercultural que históricamente se produce en Larache, ayudando al desarrollo de sinergias de todo tipo y la continuidad de lazos de amistad y hermandad en la zona.

ARTISTAS

Abdeslam Serroukh (Marruecos) + Ad-Ad Ec (Francia) + Aline MOENS (Bélgica) + Aurélie Rigaut (Bélgica) + Abderrahman Assorhani y LOS ACRÓBATAS DE MITO (Marruecos) + Amanda Nóbrega (España) + Andrea P Brotons (España) + Angela Canton (España) + Aziz Amrani (Marruecos) + Bouchra Moutaharik (Bélgica) + Badr Kahouaji (Marruecos) + Benoit Vivien (Bélgica) + Catherine Roelant Beyer (Bélgica) + Celine De Vos (Bélgica) + Carmen FERNÁNDEZ (España) + Charley Case (Bélgica) + Claudio LANGE (Chile/Alemania) + Dirk HENDRIKX (Bélgica) + David Bartholomeo (Francia) + David Essome (Camerún) + Elena CORDERO (España) + Emilio Gallego (España) + Emmanuelle Rosso (Francia) + Fred Chemama (Francia) + Failali Rotabi Abdrzak (Marruecos) + Grupo SAMBALARAXE (Marruecos) + Jérôme Ugille (Bélgica) + Josep Ginestar (España) + Karmit EVEN ZUR (Inglaterra) + Laurence Vray (Bélgica) + Manon LEROY (Francia) + Marie-Laure Vrancken (Bélgica) + Martin VAN DER BELEN (Bélgica) + Mohamed Ben Lamaizi (Marruecos) + Manuela de Tervarent (Bélgica) + Marina Ayán Tejero (España) + Mourad BELOUADI (Marruecos) + Myrtille Sauvage (Bélgica) + Najib Cherradi (Marruecos) + Natacha Mercier (Francia) + Outman Akjeje (Marruecos) + Pablo Barce (España) + Pascal Colson (Bélgica) + Robin Kolleman (Holanda) + Said Choumis (Marruecos) + Salima Abdel Wahab (Marruecos) + Salvador Tomnyuy (Ambazonia/Camerun Sur) + Sandra Lopez Rodriguez (España) + Sergio Barce Gallardo (España) + Simo Sani (Marruecos) + Theo Sekonecter RONSE (Bélgica) + Thomas De Wouters d’Oplinter (Bélgica) + Youssef Usf Chghaich (Marruecos) + Youssef EL YEDIDI (Marruecos) + Zahra EL Lalla Mennana (Marruecos)

Nota importante: La participación para las/os artistas, además de los que hayan sido invitados expresamente, será libre, siempre y cuando se atengan a las normas anteriormente expuestas e intenten la colaboración e integración con las/os demás participantes. Para ello deberán comunicarlo a los organizadores. Desde aquí se hace un llamamiento especialmente a los artistas locales para que participen y conozcan al resto de artistas.

ACTIVIDADES

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LAS REVUELTAS CONTRA EL BAJÁ DE LARACHE EN 1956

Hace unos meses hablaba con mi hermano mayor Carlitos Tessainer sobre las famosas revueltas y asesinatos cometidos en Larache en abril de 1956. Siendo uno de los acontecimientos más famosos y horrendos acaecidos en la ciudad, sin embargo siempre ha dado lugar a diversas versiones. Como sé que Carlos es un historiador concienzudo y posee esa memoria prodigiosa que tanto admiro le pregunté por lo que él sabía, y me dio una lección de historia en un par de entregas.

El bajá de Larache era Mohammed-Jaled El Raisuni, que era el único hijo varón superviviente del famoso Cherif Muley Ahmed El Raisuni y de su tercera mujer, una cherifa Alamien de la familia Halima o Hlimia. Había nacido en Tazarut (cabila de Beni Arós) en 1909. Y siendo bajá en Larache, se produjo una explosión de violencia que aún siguen recordando los de más edad. La historia que me contaba Carlitos Tessainer la había deducido de sus estudios, de sus pesquisas y de lo que le habían transmitido sus padres y amigos. Historia que coincide con la que voy a compartir en este post.

María Poveda con su padre Antonio Poveda Fuentes tomada el 7 de marzo de 1956

María Poveda con su padre. Tras ellos, se puede ver la casa de Raisuni y la persiana que fue acuchillada. La foto data 7 de marzo de 1956, pocas semanas antes de que ocurriesen los hechos.

Curiosamente, ayer, María Poveda, larachense de pro, a la que le guardo un cariño especial desde que nos conocimos ya lejos de Larache, me hizo llegar un documento de un valor excepcional. Un documento que encontró entre los papeles que guarda de su familia. Se trata de la crónico de los sucesos ocurridos los días 17 y 18 de abril de 1956 (Carlitos no había errado en sus cálculos) pero escritos de  primera mano por un testigo presencial: el padre de María, don Antonio Poveda Fuentes, que en esas fechas ocupaba el cargo de director general de E.C.P.Q.S.A. (Extractos Curtientes y Productos Químicos, S.A.), empresa que se dedicaba a las plantaciones de mimosas en todo el Norte de Marruecos.

Lo redactó con su máquina de escribir, y el texto no tiene desperdicio por su valor testimonial e histórico, y así lo relata:

RAISUNI 1

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RAISUNI 2

***

RAISUNI 3

***

RAISUNI 4

***

María Poveda vivía con su familia en «Villa Amparo», casa propiedad de don Federico, el dueño del Hotel España por esas fechas. La villa estaba situada justo al lado de la casa de Raisuni, solo les separaba un callejón y detrás estaba el cementerio de Lalla Mennana. En «Villa Amparo» tenía también su oficina don Antonio Poveda, y María me cuenta que desde allí vieron todo lo que sucedía. Ella, con cuatro años, durante los disturbios, estuvo escondida en el hueco de la escalera de su vivienda.

VILLA AMPARO

VILLA AMPARO – Larache

Mis abuelos y mis padres siempre me han contado las escenas tan terribles que se vieron esas jornadas, con cuerpos quemados en la avenida y en la Plaza de España. Y así lo relaté en alguno de mis cuentos. Pero nada es comparable a lo que pueda narrar alguien que lo vivió tan de cerca. Así que creo que es todo un lujo poder compartir lo que María Poveda me ha regalado.

Sergio Barce, mayo 2019

MARÍA Y SERGIO

MARÍA POVEDA Y SERGIO BARCE

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«CRÓNICA DE UN REENCUENTRO», PRÓXIMO LIBRO DEL ESCRITOR LARACHENSE LEÓN COHEN

Próximamente saldrá a la calle el nuevo libro del escritor larachense León Cohen Mesonero: Crónica de un reencuentro. Como primicia, la cubierta.

Seguiremos informando… 

CRONICA... DE LEON COHEN

 

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«SEXO Y MENTIRAS. LA VIDA SEXUAL EN MARRUECOS», UN LIBRO DE LEILA SLIMANI

El sexo es un tema recurrente y fundamental en la narrativa de los escritores marroquíes. Hay están títulos como El pan a secas (Al jubz al-hafi, 1972) de Mohamed Chukri, Aixa, el cielo de Pandora (2007) de Mohamed Bouissef Rekab, El último patriarca (L´ultim patriarca, 2008) de Najat el Hachmi, Mi Marruecos (Mon Maroc, 2009) de Abdelá Taia, o No (2016) de Said El Kadaoui Moussaoui, por nombrar solo algunas de las novelas, diarios o relatos autobiográficos a los que he dedicado algún artículo.

El libro de Leila Slimani, Sexo y mentiras. La vida sexual en Marruecos (Sexe et mensonges. La vie sexuelle au Maroc, 2018) lo aborda sin embargo desde otra perspectiva con este interesante ensayo que nace de varias entrevistas que, a lo largo del tiempo, la autora realiza a mujeres marroquíes. Y el resultado es un retrato real y descarnado de la realidad sexual del país. Una realidad que se mueve en ese extraño y complicado equilibrio entre tradición,  religión, costumbres e hipocresía, y modernidad, libertad, ruptura y represión.

Sexo y mentiras portada

Nur, una de las mujeres entrevistadas por Leila Slimane, cuenta:

“…En mi oficina, por ejemplo, soy la única que no lleva hiyab. Trabajo rodeada de hombres. Un día me puse una falda corta, y tenía la impresión de ir desnuda. Fue horrible. No lo volveré a hacer jamás.

Antes, nos reuníamos las amigas en casa de alguna de nosotras y lo pasábamos bien. En un momento dado, la cosa cambió. Las reuniones se convirtieron en veladas religiosas, y todas me preguntaban las razones por las que yo no me cubría la cabeza. Había una especie de competencia, de rivalidad, para ver quién era la más piadosa. Me niego a que me impongan ese chisme en la cabeza. Mi madre lleva pañuelo, y no me molesta. Puede que llegue el momento en que yo me lo ponga, pero tiene que venir de mí.”

Leila Slimane no se limita a reproducir lo que le cuentan esas mujeres, algunas de ellas confesándose abiertamente por vez primera, sufriendo incluso al hacerlo, pero derrochando una sinceridad y un gran arrojo. Leila además analiza los gestos de sus interlocutoras, sus reacciones ante sus preguntas, interpretando sus silencios. El ejercicio resulta conmovedor en ocasiones.

La elección de los personajes entrevistados también es un acierto, porque abre el abanico desde las mujeres más humildes (simples amas de casa, una prostituta…) hasta profesionales o mujeres independientes (una administrativa, una doctora…). El espectro es amplio y eso hace que el retrato sea más contundente. Porque lo que rezuman estas páginas es la evidencia de que el patriarcado sigue campando a sus anchas en Marruecos, de que la vida diaria de la mujer marroquí sigue desarrollándose bajo normas y leyes pensadas para que la mujer continúe siendo un ser sumiso e invisible, de que pese a los evidentes avances de los últimos años aún estamos muy lejos de ver a las mujeres sentarse solas libremente en las terrazas de los cafetines o fumando mientras pasean o vistiendo faldas cortas o pantalones demasiado ceñidos… Las convenciones y la religión cayendo como losas sobre ellas.

En el capítulo titulado “Asma Lamrabet” (cada capítulo de este libro arranca con el nombre de la persona entrevistada o de la que Leila Slimane habla) leemos lo siguiente:

“…Los musulmanes cuentan con una larga tradición escrita, mantenida por los eruditos, que no ven incompatibilidad entre las necesidades del cuerpo y las exigencias de la fe. La literatura y el arte eróticos florecieron en el período que va de los siglos IX al XIII, mientras la civilización islámica estaba en su apogeo. Como me recuerda el escritor Tahar Ben Jelloun: <La mayoría de los adolescentes de hoy han leído El jardín perfumado del jeque Nefzaui, escrito en el siglo XIV a petición de un príncipe que quería saber cómo hacer el amor y obtener el máximo placer. No debemos olvidar que el texto comienza con la fórmula Bismillabi arrabman arrabim, es decir, En el nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo>.

(…) …Para el tunecino Abdelwahab Bouhdiba, que publicó en 1975 La Sexualité en Islam, una obra convertida en clásica, la visión severa, puritana y sombría de la sexualidad está en contradicción con el propio espíritu del islam. Para él: <Redescubrir el sentido de la sexualidad es redescubrir el sentido de Dios, y a la inversa. (…) Una sexualidad plena equivale a una libertad ganada>. En su libro, Bouhdiba recuerda una perspectiva olvidada de la sexualidad en el islam: la de una relación carnal jubilosa, placentera. Narra una cultura en la que el cuerpo no se niega ni se reprime y en la que el coito se asimila a un momento de oración. Según él, la solución no consiste en calcar el modelo occidental en las sociedades musulmanas. Hay que encontrar una tercera vía y liberar el sexo con la religión en lugar de contra esta.”

Leila Slimane

LEILA SLIMANE

Lo religioso lo impregna todo, y si la interpretación es estricta y restrictiva, la represión se hace casi insoportable. Leila Slimane no elude su posicionamiento y es crítica con esa sociedad machista que anula el desarrollo individual de la mujer marroquí. De entre esos personajes que retrata en su ensayo, quizá sea el de Malika el que más me ha conmovido. Malika le cuenta a Leila su dura lucha diaria por mantenerse como una mujer independiente, pero nada es fácil. Su soltería es ya un problema en sí misma. Relata Leila Slimane:

“…Si sigue soltera no es por casualidad. Malika parece haber sufrido muchos desengaños amorosos. <El tipo con quien yo salía, que estudió en el liceo francés, era muy abierto, muy comprensivo. Sin embargo, a la hora de casarse lo hará con una chica más joven que él, y virgen. Al mismo tiempo, se jactaba de acostarse habitualmente con prostitutas. Cuando me enfadé por su actitud, me dijo: “Eres una intolerante. Estoy en mi derecho de querer follar y a la hora de casarme elegir una novia virgen”. No lo consideraba como una esquizofrenia. Al igual que la de muchos hombres, su sexualidad es inmadura>. Malika ha repetido varias veces que los hombres tienen más oportunidades de elegir, aunque padezcan también esa hipocresía…

(…) En Marruecos es difícil para una mujer que no esté casada llevar una vida social; a partir de cierta edad, resulta imposible si no estás en pareja…”

Esta última frase de Leila Slimane es lapidaria, y me transmite una sensación de tristeza. Leer estas confesiones, sin embargo, nos devuelve la fe en la fuerza de estas mujeres. Mujeres que, en algunos casos, caminan a contracorriente, pero con una seguridad apabullante. Sin embargo, es evidente que queda mucho por recorrer y que el sendero está lleno de trampas y de peligros.

Sexo y mentiras abre una puerta que permanecía cerrada, y nos permite ser testigos de los sentimientos mas íntimos de estas mujeres a las que admiro profundamente.

Sergio Barce, mayo 2019

Sexo y mentiras. La vida sexual en Marruecos (Sexe et mensonges. La vie sexuelle au Maroc, 2018) está editado por Cabaret Voltaire, con traducción de Malika Embarek López.

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