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ESCRIBIENDO DE LARACHE 3

Aquí os dejo la tercera entrega de los libros con Larache de protagonista que habitan en mi biblioteca. Alrededor de mi libro de relatos Paseando por el zoco chico, larachensemente, tenéis títulos y autores como Viajes a Larache, de Mohamed Laabi; Acercamiento al español de Larache, de Juan Carlos Martínez Bemejo, y El olivo de Larache, de Carlos Tessainer y Tomasich.

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LARACHE – SIGLOS XV-XVI (12ª PARTE)

12ª parte de la Historia de Larache durante los siglos XVI y XVII…

Año 1631. Al-Ayaxi, que asediaba Larache, con la intención de negociar el rescate de dos de sus hombres aún cautivos en España, permitió que los soldados españoles pudieran abandonar por unos días la fortaleza para recoger leña y, a la vez, envió al franciscano fray Antonio de Quesada, al que retenía desde hacía meses, para que negociara su propio rescate. El fraile informó entonces al Gobernador que el morabito preparaba a sus huestes y que planeaba atacar Larache con un fuerte contingente en el curso del año siguiente, un año especialmente trágico en estas crónicas.

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Planta de Larache de Bernardo Alderete, 1614, Biblioteca Nacional

Así es. El 7 de febrero de 1631, Al-Ayaxi cayó por fin sobre la ciudad y Larache quedó casi prácticamente aniquilada. Así lo cuenta García Figueras, que señala que ese día un gran número de soldados, al mando del capitán don Diego Ruiz de Colmenares, salió para recoger leña y fueron sorprendidos por los hombres de Al-Ayaxi. Había sucedido que un espía, que trabajaba para España, llamado Ben Abud, informó falsamente que las tropas del morabito no atacarían hasta la primavera. Su traición se debió a que Al-Ayaxi lo había apresado y bajo amenaza de muerte pasó a servirle a él. En cualquier caso, el ataque causó 436 bajas entre muertos y prisioneros, dejando las defensas de Larache con apenas 200 hombres. Desesperado, el Gobernador Sebastián Granero pidió ayuda urgente, siendo los Gobernadores de Ceuta y de Melilla los primeros en auxiliarlo con el envío de algunos soldados. Y no es hasta el día 19 de febrero cuando llegan los barcos enviados por el duque de Medinasidonia, el marqués de Villafranca y don Luis Bravo con soldados (apenas 48 hombres) y víveres, sin que pudieran alcanzar la costa dos galeras que se vieron imposibilitadas de cruzar la barra de Larache debido a la tempestad reinante. Y, mientras tanto, los miles de seguidores de Al-Ayaxi se instalaron en el campo exterior rodeando la ciudad,  pero sin que, incomprensiblemente, Al-Ayaxi atacase aprovechando su evidente ventaja limitándose a hostigar con fuego de arcabuz durante las noches.

Ante el peligro evidente que suponía esta amenaza, Felipe IV ordenó al Consejo de Guerra que tomara cartas en el asunto. Tras varias reuniones, se decidió exigir responsabilidades al Gobernador Sebastián Granero y nombrar como sustituto al duque de Medinasidonia (una elección personal del monarca que, sin embargo, no se concretaba por las dilaciones del duque quien, no obstante, comenzó los preparativos de las fuerzas que llevaría consigo). Pero las noticias del descalabro sufrido por las tropas españolas en Larache, hacía muy complicada la recluta de hombres en Andalucía. Todo esto retrasó la llegada de las fuerzas a Larache hasta el mes de marzo, con tan solo 200 hombres. Sin embargo, nada ocurrió porque, también de manera sorpresiva, Al-Ayaxi cambió de objetivos y retiró parte de las huestes que asediaban la ciudad del Lucus para atacar Tánger primero y La Mamora después, con sendos fracasos para el morabito, con lo que la presión sobre Larache disminuyó. Pero al poco, estaba de nuevo cerca de la ciudad justo en el momento que los notables de Fez proclamaban a Al-Ayaxi como único soberano del reino.

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FELIPE IV

Mientras tanto, con muchas dificultades, el duque de Medinasidonia trataba de conseguir más hombres para reforzar las defensas de Larache, y dado que seguía sin aceptar el cargo de Gobernador de la ciudad, finalmente Felipe IV designó al capitán don Fernando Navarrete Sotomayor.

Relata García Figueras que, antes de la llegada de Navarrete, se produjo en junio de 1631 un motín contra el todavía Gobernador de Larache, Sebastián Granero. Lideraron el motín dos soldados, Juan Poyatos y Juan Manuel de Escalante, que pretendieron apoderarse del Castillo de Santa María de Europa y retener allí a Granero hasta que llegase alguno de los barcos que traían bastimentos a Larache y, utilizando su rehén, conseguir regresar a España en ese mismo barco. Pero Granero logró detenerlos y los arcabuceó. Otros seis de los amotinados huyeron y se unieron al enemigo. Y, mientras tanto, Al-Ayaxi hubo de olvidarse de su asedio a la plaza para centrarse en sofocar une revuelta contra su poder en la Kasba de Salé.

En julio de 1631, mientras Sebastián Granero viajaba a España para rendir cuentas por su mala gestión, llegaba a Larache su sustituto, don Fernando Navarrete, un prestigioso soldado que había servido en Orán y otras plazas y que hablaba perfectamente el árabe. En seguida, puso en conocimiento del monarca que las defensas de la ciudad estaban en mal estado por los ataques sufridos, que contaba en esos instantes con 600 hombres (muchos destinados de manera provisoria), que los avituallamientos eran deficientes y que de los 52 cañones de bronce y 36 de hierro con los que contaba 26 de ellos eran inservibles y apenas tenían munición. Y llegado el año de 1632 todo seguía igual, con la ventaja de que Al-Ayaxi continuaba ocupado con sus luchas en Salé lo que dio un respiro a Larache.

Por entonces, a Al-Ayaxi se le presentó otro enemigo: el nuevo sultán Mawlay al-Walid, proclamado como soberano por los andaluces de la Kasba y Salé la Nueva. Al-Walid trató enseguida de granjearse el apoyo de los holandeses contra España, pero Felipe IV estaba más preocupado por Al-Ayaxi y el duque de Medinasidonia negoció con los moriscos y acordaron prestarse ayuda mutua. Esto no fue obstáculo para que, también, se negociase con Al-Ayaxi el canje de prisioneros. El morabito retenía desde hacía año y medio a 70 soldados españoles de la derrota infligida a Granero el 7 de febrero de 1631 por los que pedía 1.400 ducados de plata y la entrega de los cuatro marroquíes que el conde de Villamor apresó en su momento. Pero el conde acababa de fallecer y de los cuatro cautivos, solo uno estaba localizable, ignorándose el destino final de los otros tres, que bien pudieran estar pagando su pena en una de las galeras españolas. El problema residía en que sin la entrega de sus cuatro hombres Al-Ayaxi no aceptaba el trato, aunque le pagasen la cantidad fijada.

El 20 de abril de 1632 se produce otro imprevisto que complica la situación: en la Torre del Judío se retenía al espía Ben Abud y al único cautivo de los cuatro que solicitaba Al-Ayaxi y ese día, estos dos hombres junto al centinela cristiano que los custodiaba que deserta, huyen de la plaza.

Rescatar a los 70 cautivos españoles parecía enredarse aún más. De los 600 hombres destinados en Larache en esos momentos, los integrantes de la Compañía de Granada, que llegaron en su momento solo como apoyo provisional, llevaban ya dos años en la plaza y necesitaban ser reemplazados. El duque de Medinasidonia trataba de reclutar hombres en Jerez, pero el Cabildo se resistía a cederlos, y, para colmo, el 26 de abril de 1633, sin que se hubiera aún resuelto este problema, el alférez Sebastián Albertos, que había salido de la plaza junto a tres soldados para recoger unos carneros y cazar, fue capturado por los marroquíes y uno de los soldados murió.

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Por entonces, el capitán Navarrete cesa como Gobernador de Larache regresando sorpresivamente el que fuera antes denostado en el cargo don Sebastián Granero, que, a decir de García Figueras, debió demostrar que no eran tan responsable en el descalabro sufrido en 1631. Fuera como fuese, ahí estaba de nuevo como Gobernador de Larache.

Tres años después de su captura, de los 70 soldados españoles cautivos de Al-Ayaxi, por fin regresan libres 59 hombres tras cerrar las interminables negociaciones, hombres que entran casi desnudos y malnutridos.  España abonó por el rescato 800 reales de plata doble por cada uno de ellos, salvo dos de ellos por los que hubo de pagarse 1.200 reales por cada uno; más otros 11.200 reales en compensación por los cautivos marroquíes que no se pudieron entregar a Al-Ayaxi.

Es en marzo de 1634 cuando el Gobernador don Sebastián Granero consigue ahuyentar a las fuerzas de Al-Ayaxi al vencerlos por un ataque sorpresa, con bastantes bajas entre los hombres del morabito. Esto trajo consigo meses de relativa calma en la zona de Larache, que se prolongó unos tres años al estar Al-Ayaxi defendiendo su posición en Salé, lo que también facilitó que la Compañía de Granada regresara a España. En su lugar, llegó una nueva Compañía reclutada en Sevilla y Cádiz, al mando del capitán don Manuel del Castillo. El resto de las tropas acantonadas en Larache quedaban al mando de los capitanes Diego de Vera, Juan Leonisio de la Portilla y Antonio de Paredes.

Seguirá…

 

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TÁNGER, 16 DE JULIO – PRESENTACIÓN DEL NUEVO NÚMERO DE LA REVISTA SURES

PRESENTACIÓN SURES

UNIÓN SIMBÓLICA DE DOS LUGARES MÍTICOS DE TÁNGER: DE LA LIBRERÍA DES COLONNES A LA GALERÍA KENT

Todo lo que tiene la paciencia de secarse lentamente en la luz de Tánger se vuelve mítico. Por eso, uniremos lugares culturales míticos de la ciudad. Partiremos de la librería Des Colonnes y marcharemos caminando a la Galería Kent.

A las 17 horas (en punto) del viernes 16 de julio presentaremos en la mítica librería el último número de SureS: El peso de lo intangible donde intelectuales y escritores reflexionan y fabulan sobre la relación de los artistas con lo invisible. En este número -también ya mítico- se encuentran textos de Tahar Ben Jelloun, Marta Cerezales Laforet, Mohamed El Morabet, Sergio Barce, Miguel Moreta-Lara, Abdelkader Chaui, Philipe Bologne, Ali Tajiti y los poetas del diván de los cuentos de SureS. Luego para unir la querida librería con el vigor de la mítica Galería Kent presentaremos El genio poético de los árabes (que tuvimos que postergar a causa de la pandemia). El genio poético de los árabes que tuvo una gran repercusión y recepción contiene obras de pintores marroquíes que invocan a los yenún y de poetas también marroquíes que han sido para este numero traducidos al español. Los esperamos en estos cruces y encuentros míticos.

Santiago de Luca

 

Un honor que, gracias a la invitación efectuada por Santiago de Luca, alma y motor de la revista SureS, un texto mío aparezca en este número junto a autores de la talla de los que se han mencionado más arriba. Deseando tener el ejemplar entre las manos. Lástima que, debido a las circunstancias, casi con total seguridad tendré que renunciar a estar presente. Cada día echo más de menos la otra orilla…

Sergio Barce, julio 2021

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UN NUEVO RELATO DE LEÓN COHEN MESONERO

León Cohen Mesonero es un escritor al que me une nuestra ya larga amistad y la misma ciudad: Larache. A veces, publico en este blog alguno de sus relatos o reseño sus libros recién publicados. Hace no mucho se aventuró a abrir su propio blog, y ahora acaba de colgar en él el último de sus relatos titulado <El libro de las palabras mágicas>. Como ya ha hecho en alguna otra ocasión, aborda el complejo y atractivo mundo de la creación literaria, cómo enfrentarse al reto de llenar la página en blanco que tenemos frente a nosotros. Un texto sugerente, lleno de magia, de alquimia y de sueño. En definitiva, una declaración de amor al arte de escribir que os invito a leer.

Podéis hacerlo entrando en el siguiente enlace de su blog:

https://leoncohenmesonero.blogspot.com/

 

 

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LECTURAS PARA ESTE VERANO

Os propongo para este verano cualquiera de mis libros. En ellos encontraréis historias que os llevarán a Larache, a Tánger, a Tetuán, a Málaga o al interior de una pequeña librería llena de magia.

En estas páginas viviréis las vidas de otros, viajaréis en el tiempo, sufriréis, os emocionaréis, os embarcaré en la búsqueda de un libro que guarda las palabras robadas, amaréis, odiaréis, os estremecerá alguna historia, abriréis la puerta azul y eso os permitirá transitar por calles y lugares que acabaréis deseando visitar o queriendo volver si ya las conocéis. Hay intriga, traición, frustración, sexo, deseo, alcohol y humo, mucho humo. Viviréis en un Tánger inexistente y en un Tánger real, habitaréis en un Larache idealizado y en un Larache real y vivo. Pasearéis por el zoco chico y acabaréis perdiendo la vista en el mar desde Malabata. Hay seducción, amor y miedo, y también cariño entre padres e hijos y pasión entre amantes. Hay muerte y hay vida. Viviréis intrigas, asesinatos y naufragios. Encontraréis la sirena varada en la playa, y también ese libro que jamás pudisteis localizar.

Todo esto lo he escrito para vosotros.

Sergio Barce, julio 2021

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