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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 14

   Abramos esta nueva página del álbum con versos… Como inspirados por el mismo sentimiento, junto a los textos de Sara Fereres y de Driss Sahraoui que colgué hace días, el poeta larachense Mustapha Bouhsina escribió en 2011 este poema, titulado <Bajo luz de luna>:

Salió la luna para nosotros
en cielo reflejado entre dos ríos
su luz tan blanca nos llevó a los dos
a un mundo de gratos bellos sueños
hemos vivido en tiempos pasados
Larache cuna de enamorados
nos abrazaba con sus amparos
nos cuidaba de los envidiosos
amargados de inocentes besos
en labios estaban escondidos
vigilados con nuestros suspiros
jardines nos servían de paraísos
flores se riegan de amores puros
rosas rojas y jazmines blancos
el trinar de los pájaros sueltos
sobre verde arboleda de álamos
fuente con brillantes focos altos
con arte y esmero bien forjados
se ven desde el agua levantados
losas con postales en los fondos
leones de bronce están pintados
de bocas chorros de agua lanzados
¡bello amor! con paisajes hermosos
de mi Larache fueron tomados
con la magia de los sueños traídos
aunque ya no son más que recuerdos
de un tiempo que hemos vivido juntos
en la mente quedaron plasmados.

Mustapha Bouhsina

Una vez asentados en territorio larachense, vaguemos por su paisaje humano. Y hagámoslo esta vez, en la medida de lo posible, de manera cronológica. Comenzamos con una foto del Grupo Escolar que data, nada más y nada menos, que de 1925… Ya ha llovido.

Y sigamos con las imágenes que me ha hecho llegar Mercedes Dembo. La primera es una foto del año 1935, en la que aparecen de izquierda a derecha: Isaac Amselem <padre de mi querido amigo Carlos>, David Edery, <padre de mi admirado y entrañable Pepe Edery> e Isaac Barcesat, padre de la bella Mercedes.

Estas imágenes pertenecen a mi abuelo materno, Manuel Gallardo. En la primera, él es el primer motorista que sale de la sede de la Alta Comisaría. Foto tomada en 1943. Mi abuelo fue compañero, entre otros, del padre de Mohamed Sibari. Fue un enamorado de su tierra, le encantaba perderse por los aduares y así aprendió a hablar un árabe perfecto. En las siguientes, aparece en la boda de mi tío Lolo con Carmela, junto a mi abuelo paterno, que se está tomando una cerveza a su lado, Manuel Barce, una institución en el comercio <La Bandera Española>, y en la última lo vemos con sus compañeros de cuerpo en la sede de Larache, él es el primero  por la izquierda.

Esta otra foto la envía Maribel Salas. Me explica lo siguiente: «..es antigua, de antes del 46 año en que yo nací.
Los tíos de Carlos, María Antonia Tomasich y Gonzalo Baeza eran muy amigos de mis padres y los padres de Carlos también.
En la foto que te he puesto, mirando de dcha a izq. están mi tío Pedro García Méndez ( Dtor. Del Banco de España, siguiente su esposa mi tía Isabel Salas, la tía de Carlos María Antonia Tomassich, mi madre Pura Cadenas, la siguiente creo que era otra tía de Carlos,la siguiente no la recuerdo,la última creo que era Mari la mujer de Jiménez Pascual, buen jinete y después del palo creo que es Mijares, a los otros no los conozco.
Pensé que le puede gustar a Carlos verla.»

foto Maribel Salas

Foto de la Rondalla: de arriba abajo, chofer, Chacopino, Maricarmen, Carlota, Julia, Rosi, Magdalena, Yoya, Cózar, Benigno, Luis, Arriado, Charo, Eduardo, Aistonico, Tomasito…

Otra foto entrañable para su protagonista femenina, y supongo que para su familia: el día de la boda de Sara Fereres con Saadia Moryoussef.

Algo de fútbol. Mi padre fue un excelente jugador, y participó tanto en los equipos del Barrio de las Navas como en el de “bancarios”, por ser empleado de Uniban. Aquí le vemos en este segundo equipo, que estaba formado por: de izquierda a derecha en pie: X, Alberca, Guerrita, Luque, Amado, Mellado, Moreno, Galea, López Gambero, X, y agachados X, Peral y mi padre Antonio Barce.

Este niño es el hermano de Ange, sí, Cristóbal Ramírez. Sigo pensando que las fotografías en blanco y negro o sepias tienen un encanto especial…

Otra foto entrañable de familia. La de Manuela Fernández Medero, de cumpleaños. Observad la tarta. ¿A que recordáis esa clase de tarta?

En las dos siguientes, enviadas  por Mercedes Dembo, vemos en 1965, en la Casa de España de Larache, de izquierda a derecha, a Manu Balaguer, Estrella Dembo <hermana de Mercedes ya fallecida>, Esther Bendayan, Luis, Mercedes Dembo y Gómez, el hijo de Don Aurelio.

Y en esta otra, en la misma ocasión, a Esther Bendayan, Luis, Mercedes Dembo y Julio.

Y ya que nos hemos colado en el Casino, por qué no colarnos también en las elecciones a las Misses de la Casa de España. Esto lo agradecemos los hombres, claro. En esta foto, la elección no sé de qué año es, pero creo que en la imagen aparece Cecilia Molinero. Efectivamente es Cecilia junto a Angelita, así lo confirma Cristina Galbis, que me aclara además que le ha dado un vuelco el corazón al ver en la foto a su padre, el Dr. José Galbis Flores.

Alfonso Santamaría me hizo llegar la siguiente: se trata de una foto tomada en la Casa de España de Casablanca. Como me cuenta Alfonso, se trata de la elección de las Misses Casas de España de Marruecos, no sé de qué año, pero la ganadora fue una larachense: Angelita López Cobos, que, como señalaba Alfonso, aparece radiante de felicidad, acompañada aquí por los padres de Alfonso: Emilio y Elena.

Otra del Casino, ahora en una de las fiestas de disfraces, en carnavales, en pleno la familia Palarea. Cuántas veces me fui a casa de Juan Carlos y José Miguel… Qué entrañable se vuelve todo.

Lo he hecho ya en varias ocasiones, pero nunca me resisto a intercalar algún cuadro del pintor larachense Rachid Sebti, por simple admiración a su obra. Este cuadro se llama <Au soleil>.

Luis Antonio de Vega Rubio escribió:

<Otras, desde la terraza, en lugar de dirigir las pupilas a la bahía donde se unificaban las aguas, las fijaba en lo alto, y la mirada acariciaba, azotea por azotea, cuantas divisaban de la ciudad y con mimo de voz que se me hacía miel de líricas colmenas, decía:

-¡Ay, Larache! ¿Quién, al pasar, pudo decirte que no eras maravillosa? ¿Quién te pudo posponer a tus hermanas?>

Esta otra fotografía me la envió Alfonso Santamaría, y en ella vemos al señor Luna, de la <Panadería Luna>, del Chinguiti alto, el padre de Alfonso, Emilio Santamaría González, Juanita Cobos, madre de los López Cobos, la madre de Alfonso, Elena Fuentes García, la señora Recober, su hija Mari Carmen, y el padre de los López Cobos, José María López Mira. Seguro que a Jose María y Angelita les encanta verlos en esta estampa.

Una fotografía de Fran, que seguramente le traerá muy buenos recuerdos –al resto, el solo hecho de ver esos árboles, nos transporta en el tiempo-. Fue tomada en la Gabba, y aparecen: Fran Morales, Pedro Berruezos, Agustín Morales, Rita Gadea, Mari Carmen Morales, Bibi García, Toñi García y Toñi Gadea.

En los Maristas, una imagen sorprendente: Jose Mari López Garry recitando frente a los hermanos que parecen presidir un tribunal de la inquisición… Y Juan escribe para decirme que el chaval que le está <apuntando> la poesía a Jose Mari es él, o sea, Juan Yankovich.

Bastantes años después, en Málaga, coincidimos con ocasión de la presentación de mi novela Julio Zambrano, Sergio Barce y el mismo Jose Mari López Garry que declamaba en la estampa anterior… Los años han volado.

Ya que hemos mencionado a los HH Maristas, la siguiente imagen es sencillamente una reliquia, porque ahí vemos cómo en los colegios de Larache estudiábamos todos juntos cualquiera fuera nuestra creencia o religión. Ahí van:

Gracias a Fran Morales y a Carlos Tessainer, hemos recompuesto la totalidad de los nombre de este grupo de larachenses que estudiaron en los HH Maristas.  Confieso que envidio la memoria de ambos. De arriba hacia abajo y de izquierda a derecha:

Primera fila: Mojluf SABAH BENDAYÁN, más conocido por todos como <Fufo>, Emilio SANTAMARÍA, Agustín SOUZA, Juan Manuel VÍLCHEZ MÁRQUEZ, José Luis RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ y Antonio VARGAS FERNÁNDEZ, es decir, <Ñoño>.

Segunda fila: Enrique VICENTE ASCASO, José Luis CABAL, Miguel Ängel PÉREZ, nieto de <el cartagenero>, Manuel DOMÍNGUEZ HERNÁNDEZ <nieto de Joaquín HERNÁNDEZ>, Salvador BERTOMEU <Dorín> y  Javi LOBO

Tercera fila: Amina AMIAR, Aurora AGUILAR, María Teresa GARCÍA ROBLEDO, Pili ANAYA y el Hermano Martín ROBLEDO al que conocíamos por <el Chichimeca>.

Cuarta fila: Mari Carmen MARTÍN SUÁREZ, que trágicamente falleció en un accidente de tráfico en la carretera Larache-Tánger, Amina CHAKIR, FARIDA, que hoy ejerce como médico en Larache, María Cruz ROSENDO, Luisa GÓMEZ-MAS y Aurora CUEVAS.

Y aquí otro de esos amigos que andan entre bambalinas, de esos que sabes que están siempre cerca aunque viva a miles de kilómetros: Javi Lobo. Aquí está con Ñoño, en los 70, supongo. A Ñoño lo recuerdo siempre con esa misma sonrisa. Y a su padre porque fue compañero del mío en Uniban.

Puede que del 71, más o menos, estamos en el salón de casa: Marisol, Sergio y Mónica Barce Gallardo. Una imagen que me parece ahora tan lejana…

Otra foto espectacular, y lo digo por la composición del blanco y negro y quienes posan. Ese coche, la matrícula asomando, las luces, los tonos grises, esos amigos radiantes… Vemos a Eduardo Espinosa, Mari Carmen, Eloisa, Cabal y Manolo Alvarez.

Después de muchos años, he de reconocer que me alegro de que muchos amigos de entonces hayan reaparecido. Estaban siempre ahí sin saberlo. Eso me ha ocurrido con Emilio Gallego. En esta foto, aparece con sus hermanos, de izquierda a derecha: Emilio, Alfonso y Enrique. Cuántas tardes de cine, en el Ideal…

Aquí aparecen dos de las personas que más quiero: Marina López Matres y mi hermano Luisito Velasco Sánchez. En la primera foto, Marina está con un grupo en el que la acompañan Cherifa, Carmen, Sor Flora, Laila y Viky Palarea, junto a Juan Carlos Palarea y Luis. Y abajo, bailando, los dos: Marina y Luisito.

Ya más reciente, en el interior del Castillo de las Cigüeñas, con mi querido amigo Rachid Serroukh y sus hijas.

Una curiosidad: Esta mujer es Isabel de Orleáns, Duquesa de Guisa. Un título de la realeza íntimamente ligado a Larache.

Siguiendo con el tema, aquí vemos a S. A. R. la princesa Claude d’Orléans que nació en Larache en 1943. Se casó en terceras nupcias en 2006 con el señor Enrico Gandolfi, y está divorciada de S. A. R. el príncipe Amadeo de Saboya, duque de Aosta y también de Arnaldo La Cagnina. Ya digo, sólo como apunte anecdótico.

Qué bonita era la sala del Cine Avenida, que aguanta como el último titán de los cines que hubo en la ciudad. Salas en las que si rebobinaran, nos mostrarían miles de recuerdos apelmazados en sus películas de sueños.

Abdelhay el Haddad es otro amigo, al que, además de compartir con él actos y encuentros con Larache como telón de fondo, me encontré hace tiempo en un aeropuerto y, como aguardábamos pacientemente, estuvimos hablando de Larache todo el tiempo, y la espera se nos hizo cortísima. Un músico excelente del que ya hablaré en otra ocasión. En esta foto, por su gesto, se diría que piensa en algo que le trae buenos recuerdos.

Uno de los mejores recuerdos que guardo de mis regresos a Larache, son las actividades que he tenido la suerte de protagonizar en el Colegio Luis Vives. En esta foto, estoy con varios de los alumnos después de haber estado con ellos hablando de una de mis novelas. Son tan curiosos, te hacen unas preguntas tan llenas de sentido y tan directas, que a veces me ataban un nudo en la garganta.

La que fuera directora del Luis Vives, Luisa Diéguez, es una de las personas más increíbles que he conocido, por su tesón, por su sinceridad, por si labor. Cuando llegó a Larache, sobre el 2000, creo, el colegio era una autentica ruina, estaba incluso a punto de ser cerrado, pero ella se propuso revitalizarlo y, contra viento y marea, lo consiguió. Yo la conocí presentando en Larache mi primer libro, y desde entonces ella me abrió las puertas del centro para cualquier actividad que se me ocurriera. Creo que se merece algo más que estas pocas palabras, así que pensaré en algo. Aquí estoy junto a ella, en una de las ocasiones en las que nos íbamos a comer y charlábamos largamente. Parece en la foto que estemos flotando sobre Larache…

Espero que vuestra indulgencia me permita dos cosas. La primera, colgar esta foto con mi hijo Sergio, paseando por el Balcón del Atlántico. Podéis ver que las nuevas generaciones nos dejan muy bajitos… En fin, mi hijo es una de las personas más nobles y extraordinarias que conozco (junto a mi otro hijo Pablo). ¿Me traiciona el amor de padre?

Y es que el futuro son ellos. Después de tan breve paréntesis, digamos que también Larache depende de sus jóvenes, en ellos está su destino. Por eso, no está de más traer algunas fotos de Itziar Gorostiaga tomadas de los larachenses más jóvenes.

Fue tomada en unas jornadas que se organizó en la Medina y en la que se pintaron sus calles de azul y blanco… Y los niños de la Medina se lo pasaron estupendamente ayudando.

También se efectuó un taller al aire libre en la propia Medina y los chavales hicieron dibujos que ellos creaban con el material que se les había conseguido para esa jornada. Sus caras de felicidad, que tan bien captó Itzi, queda reflejada en la siguiente estampa:

El reportaje que hizo Itzi Gorostiaga fue increíble, fantástico, imágenes rebosantes de vida y de luz.

Y aunque no pertenece a esos días, en esta otra imagen otra escena entrañable de nuestra Larache: el hijo de Abdellah Charafi con su abuelo.

En esta imagen, candorosa y feliz, Javier López, un hombre de trato exquisito y amabilidad extrema, padre de Lola López Enamorado, en la Medina, rodeado de la chiquillería larachense… Preciosa foto.

En el relato que colgué de Driss Sahraoui dedicado a la Plaza de España, Driss, acertadamente, terminaba diciendo que sólo cabía tener esperanza en las nuevas generaciones de larachenses para la preciosa ciudad que fue Larache renazca de sus cenizas… Así que, para cerrar, qué mejor que felicitarnos por la llegada de dos nuevos larachenses que, gracias a sus padres, que tanto aman Larache, reciban esa semilla que tanto anhela Driss. En la primera, Abdellilah Lamrani con su hijo en brazos, un niño precioso.

Como también lo es Sami, el hijo recién nacido de Abderrahman Lanjeri, y que nos mira con asombro desde su candidez. Qué mejor forma de poner punto y aparte.

Aunque no podía dejar de colgar esta pequeña joya de Itziar Gorostiaga hecha en la Medina de Larache… y en la que una paisana, parece que se despide de nostros…

Sergio Barce, junio 2012

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LARACHE vista por… DRISS SAHRAOUI – Nostalgias: Plaza de España de Larache

Me pregunto cuál es la virtud de este blog que  creé sin estar muy seguro de que fuera a durar mucho tiempo. Al recibir estas últimas semanas nuevos textos escritos por Sara Fereres, Driss Sahraoui, Mohamed Bouhsina, Mercedes Dembo, Juan Manuel Fernández Gallardo, etc… para ser incorporados a él (lo que iré haciendo estos próximos días), me he dado cuenta de que ésta es su virtud: haberse convertido en un punto de encuentro, mejor dicho, de reencuentro entre paisanos, larachenses de todas las creencias que comparten un espacio común y un sentido universal de la convivencia. Así que no es poca cosa.

Hoy cuelgo un relato de Driss Sahraoui, que vuelve a su época de infancia y adolescencia, y con ello nos regala un detallado paseo por las arterias del centro de Larache, de aquel Larache que no es capaz de olvidar, y que nos redescubre a todos. Lo hace como si fuese un fotógrafo con su cámara que deambulara por los alrededores de la Plaza de España, y hace «click» en cada establecimiento, en cada tienda, en cada café, y vuelve a hacer «click» con cada nombre, con cada apellido, con cada rostro…

  Sergio Barce, junio 2012

DRISS SAHRAOUI

NOSTALGIAS

         LA PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

Por Driss Sahraoui

 Para salir de la antigua medina haciéndolo necesariamente por el Zoco Chico y por la puerta de la Medina (Bab el Medina) llamada también en otros tiempos (Bab Embarra), que quiere decir la puerta de afuera porque por la noche se cerraba para los habitantes  de la medina, y también  tenia el nombre de (Bab El Jemis) porque al salir, en el lugar de la Plaza de España actual, se encontraba un gran llano desierto donde se celebraba todos los jueves el zoco semanal del Jemis que quiere decir Jueves. En este Zoco se vendía de todo: trigo, verduras, aceitunas,  ganado de toda clase a la puja y, en fin, de todo. Volvamos a la salida: franqueando el portal encontramos, a  nuestra derecha e izquierda, unas arquerías amplias y alegres, y enfrente la Plaza de España, hoy Plaza de la Libertad.

Si empezamos a visitar estas arquerías por la izquierda encontramos una librería que vendía material escolar  y de oficina, libros y revistas de toda clase -aquí he comprado yo mis primeros tebeos entonces-, el propietario era el distribuidor de toda la prensa nacional e internacional. Le ayudaba en esta tarea un marroquí muy activo al que llamaban GUTIERRES, no sé si en alusión a su patrón, y cuya tarea terminaba para él antes de las doce de la mañana. Al lado de esta librería se hallaba  un comercio de un indio muy conocido que vendía perfumes, relojes, artículos de regalo y otras cosas, junto a éste se encontraba otro indio que vendía exactamente lo mismo, además de zapatos de calidad, seguido de la Agencia de transportes interurbanos LA VALENCIANA donde se recibía a los viajeros para la venta de billetes de viaje y el depósito de  los equipajes en la consigna. Enfrente, en la calzada, paraban los autocares una hora antes de emprender la salida, el garaje estaba muy cerca, detrás, en un pasaje cerrado, sin salida, ancho y muy corto teniendo a su derecha la Comandancia de Ingenieros y en el fondo el depósito de fideos y pastas alimenticias provenientes de la fábrica de MONTERO, en Alcazarquivir, y también algunas viviendas. Pero esto ya es en  la Avenida de España. El Director- propietario de esta agencia de transportes se llamaba GARGALLO, era un hombre activo, trabajador y emprendedor, había creado unos minibuses con cabida de diez personas a los que dio el nombre de VALENCIANA LA RAPIDA con el consiguiente suplemento de precios , por la calidad y comodidad de sus viajes; estos autobuses hacían la línea Larache-Ceuta pasando por Tetuán. Al lado de esta agencia había un café, seguido de ACISA, un comercio muy importante especializado en los materiales del campo, como tractores, arados y todo lo relacionado con la agricultura. Al lado se encontraba la entrada de la Junta Municipal, a la que se accedía mediante escalera, y abarcaba toda la  parte del primer piso de este edificio.

Aquí está la salida del Zoco Chico y un gran Bucalito de un Susi que, por estar en este lugar tan neurálgico, vendía de todo: tabacos, periódicos, comestibles, bocadillos y una infinidad de artículos. Enfrente a éste, y en la misma calzada, se encontraba la parada de los autocares LA ESCAÑUELA, cuyo propietario era un hombre muy simpático, con el puro en los labios a todas horas. Sigue el Bar PUERTO RICO, propiedad de la familia ANDRADES, y al lado la famosa churrería de una familia muy apreciada y querida en Larache  y que se había integrado en las costumbres marroquíes, además de hablar  muy bien el árabe. Al lado había un comercio de confecciones y tejidos propiedad de un hebreo muy conocido y, al lado, la Casa BATA, con sus calzados de todas clases y de marca propia, algunos muy económicos. Al lado había un salón de Billar que duró mucho tiempo y por el que han pasado los jóvenes de esa época y también los menos jóvenes, luego se ha convertido en una representación de los coches MINI AUSTIN de marca inglesa, el concesionario era un tal Benyelun, un rico de Alcazarquivir cuyo hijo fue Bajà de Larache en los primeros años de la independencia. Finalmente este local se convirtió en en el actual  Café LA ESTRELLA. Aquí llegamos al final de las arquerías. Y al  seguir,  encontramos una carretera muy corta que tiene a su izquierda la parte trasera del Casino Militar y el Consulado de España y  a la derecha la consulta del Dr. FARIÑAS y el Dispensario Municipal y, al fondo, el Balcón del Atlántico. Cruzamos esta carretera y encontramos el lateral del Casino y otra carretera similar a la anterior teniendo a su derecha la entrada principal del Casino Militar; este Casino que pasó su época de gloria y donde se han celebrado grandes fiestas, casamientos y veladas de baile…  Ahí estaba siempre nuestro amigo CURRO, un simpático hebreo, que era amigo de todo el mundo,  que empezó de botones y acabó como el imprescindible administrador del Casino, fue amigo mío, igual que todos sus hermanos.

CURRO – foto retrado por Gabriela Grech

Uno de ellos, formó parte de la directiva del club de Fútbol de Larache en su mejor época. Lo encontré una vez en Ceuta, después de muchos años sin vernos, nos saludamos con un abrazo muy fuerte y empezamos a hablar, metió la mano en el bolsillo de la chaqueta y entre otros papeles saco una foto del club de fútbol de Larache, que llegó a jugar la final de la Copa del Rey, entonces Hassan II, y sin contener la emoción me dijo: <Cada vez que saco esta foto y la veo me hace recordar Larache y su gente.  ¡Lo que hemos pasado en Larache parece un sueño!> 

A la izquierda de esta calle se encontraba el Hotel Cervantes, uno de los primeros hoteles de Larache. Sin ser de la categoría del Hotel España, era muy importante en esos tiempos.  Aquí tenemos que cruzar otra carretera que es la calle de Primo de Rivera, una calle larga que pasa por El Patronato Escolar, el cementerio musulmán Sidi Alal Ben Ahmed, el Matadero, etc.. Enlazamos con la otra acera frente al mencionado Hotel Cervantes y encontramos el célebre Café LIXUS, éste era amplio y lujosamente decorado, con lámparas en el techo y  grandes espejos en la pared. Algunos domingos y días festivos estaba animado por una orquesta de música y los demás días con un pianista. Seguía al lado los Almacenes de los HERMANOS MARTÍNEZ,  un comercio muy importante, especializado en confecciones, tejidos, muebles y una infinidad de artículos de su ramo.

El Arca de Noé – izquierda tras el mostrador su dueña Dª Magdalena

Aquí encontramos otra carretera que conduce a la Plaza de Abastos. Junto a la tienda de comestibles EL ARCA DE NOE, que se  hallaba a  la izquierda y frente a  los Hermanos Martínez, estaba la parada de Taxis. Subimos de nuevo la acera y aparece el COMERCIO ESPAÑOL, similar al de los Hermanos Martínez pero menos extenso, con una gran acera enfrente donde se ponía nuestro amigo YEBILO con su carrito de helados, globitos y golosinas para los niños, era muy querido y hablaba incesantemente, pero muy simpático. Aquí tenemos que cruzar otra carretera que es la calle Duquesa de Guisa, teniendo a su derecha el Bar Selva, Mi Sastre, La Mallorquina, etc… Y encontramos el Casino de España, un lugar de recreo y ocio. El que suscribe fue socio de este Casino  durante tiempo, éste contaba con una buena biblioteca, salón de billar, otro de Ajedrez, Dominó, etc…

Aquí tenemos que cruzar de nuevo otra carretera que es la calle Chinguiti y encontramos el emblemático CAFÉ CENTRAL, teniendo enfrente una acera amplísima que le servía de terraza dando a la misma Plaza de España. Esta terraza, a pesar de su amplitud, en las noches de verano se quedaba chica. La gente se quedaba aquí hasta altas horas de la noche, tomando ese agradable fresco proveniente del Balcón del Atlántico. Este Café tenía mucha aceptación por su magnifico emplazamiento, pero la atención, el servicio y la tranquilidad hacían el resto. Como hemos visto, el diseño de la Plaza de España hacía que todas las principales calles y carreteras desembocaran en la misma y son exactamente ocho, la Puerta de la Medina incluida.

CAFÉ CENTRAL en su terraza Pepe Osuna, Mohamed Sibari y Carlos Amselem

La  Plaza de España se encontraba en el centro, rodeada de carretera por todas partes, quedando cual una isla, es de forma, digamos, elíptica y de aspecto alegre y atractivo. En el centro de la misma había a su vez una plazoleta circunferencial, a la que se accedía, mediante la subida de dos escalones encontrándose  en su centro un precioso acuario surtido con peces de color para gozo de los niños y mayores, este acuario estaba rodeado de unos asientos alicatados con unas bonitas lozas sevillanas, algunas con figuras de personajes de la letra y la cultura: Jacinto Benavente, Lope de Vega o el autor del Quijote de la Mancha. En estos asientos se sentaban niños y mayores para descansar y recrearse, sobre todo las mujeres con sus niños, para disfrutar de la tranquilidad y el ambiente reinante en este lugar. Esta plazoleta que quedaba en el centro, estaba rodeada de jardines con grandes palmeras, plantas exóticas y flores de toda clase. Contaba igualmente en todo su alrededor y en el centro con asientos también alicatados con lujosas lozas. En esta plaza se daban grandes paseos alrededor de la misma (entre nosotros nos decíamos: <vamos a la noria a sacar agua>, por la cantidad de vueltas que dábamos ahí). Los domingos después de la misa y los días festivos, se ponía  aquí una banda de música, en realidad era una verdadera orquesta dotada de toda clase de instrumentos para interpretar piezas musicales, algunas eran verdaderas sinfonías, y todo para deleite de los presentes y paseantes, dentro de una tranquilidad y seguridad impecables.

Un prestigioso abogado de nombre SARMIENTO venía todos los días a este lugar después del trabajo y antes del aperitivo, acompañado de unos amigos y portando un paquete de semillas, que arrojaba a las numerosas palomas  que venían de todas partes, en un momento dado parecía que se estaba en el Parque María Luisa de Sevilla en miniatura. Lo curioso de estas palomas es que conocían a este hombre  y sabían la hora de su llegada, si alguna vez tardaba en venir, venían ellas  aquí  a esperar a este hombre que no  faltaba nunca…

 Esta Plaza ha sido el escenario de muchas fiestas y desfiles y era el paso obligado de los desfiles militares, desfile de las carrozas de la semana de Larache, la traca final de la misma y otros eventos. Esta Plaza ha pasado su época de gloria en la que Larache vivía su máximo esplendor donde las costumbres, las religiones y  tradiciones se entremezclaban y se compartían. A esta época, yo la llamaría <la edad de oro de Larache>. No sé dónde han ido a parar esas virtudes, esa sana convivencia y esos valores cívicos  y humanos. Lo fácil que era para nosotros asimilar todo esto y lo difícil que lo es para esta generación, aunque no quiero generalizar porque por mucha destrucción que halla siempre habrá  supervivientes, y a estos nos encomendamos.                              

                                                      Por Driss Sahraoui      

 

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«ESA FOTO DE LA OTRA BANDA», un relato de SERGIO BARCE

Sobre una foto de la otra banda que me ha enviado Pepe García Gálvez, pero que es una estampa que hemos visto muchas veces, he construido este pequeño relato.

ESA FOTO DE LA OTRA BANDA

Ahí están de nuevo. Veo esta fotografía de la otra banda y vuelven como la marea.

Es cierto lo que digo, y es probable que a ti te ocurra lo mismo. ¿Es que no lo oyes? ¿Es que no lo hueles? Lo sientes igual que yo, ¿no es así?

No sé en qué año se tomó la imagen, pero bien pude andar por ahí. No sé en qué año se quedó esa imagen congelada para siempre, pero todo regresa subrepticiamente y se apodera de mis sentidos.

Miro la fotografía. La escudriño un rato y me doy cuenta de que sé exactamente cómo huele el aire, de que sé exactamente qué sentiría en la planta de mis pies si ahora estuviese pisando esa arena, de que sé exactamente qué notaría si subiera por las piedras tratando de alcanzar el espigón, también de que sé cuál es la dureza exacta del propio espigón si me pusiera a pasear en dirección al faro. ¿No es curioso? Te ocurre exactamente lo mismo, claro, me lo imagino, lo sé.

Hagámoslo. Metámonos en esa foto de la playa de Larache, atravesemos el daguerrotipo e imaginemos que viajamos a ese año en concreto, aunque dé igual el año en realidad. Imaginemos que podemos hacerlo…

Salgo del agua. Adivino la temperatura, que es más templada que la de la playa peligrosa, porque el Lukus seduce con dulzura a las aguas frías del Atlántico, y camino por la orilla. Sigue leyendo →

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LARACHE Y EL SUBMARINO ALEMÁN U-617, un relato del larachense JUAN MANUEL FERNÁNDEZ GALLARDO

Juan Manuel Fernández Gallardo nació en Larache, en 1945. Estudió en Alcazarquivir, luego en Ausias March en Barcelona y finalmente en la Escola d´Arquitectura de Barcelona. Es el ahijado de mi abuelo materno, Manuel Gallardo Gallardo, y ha creado una web donde todos los Gallardos se pueden reencontrar… Como él mismo dice, lo que le interesa es la política y la historia, sobre todo la de sus pueblos natales (Larache/Alcazarquivir), la de su empresa de toda la vida (Pegaso), la de su ciudad (Hospitalet) y la de su barrio, Santa Eulàlia Provençana.

Juan Manuel con su íntimo amigo Steven Spielberg -el del museo de cera-

Hace ya un tiempo, bastante, me envió un relato que forma parte de su obra “Recuerdos inciertos”. Habla de un submarino embarrancado, de una leyenda, de una ciudad mágica: Larache. Y de verdad que es una delicia leerlo por el cariño que desborda por su amada tierra y por la increíble aventura que, como él mismo cuenta, todos los niños de Larache o de Arcila, fuésemos de la generación que fuésemos, escuchamos alguna vez… Una aventura que sucedió hace muchos, muchos años, con un submarino alemán durante la Segunda Guerra Mundial, tal vez frente a las costas de Larache…

Sergio Barce, junio 2012

EL SUBMARINO EMBARRANCADO

Durante años he tenido en mi memoria la imagen de un submarino varado en la barra de Larache, allá entre el promontorio sobre el que descansa la ciudad –dominando el océano– y la playa de “La otra banda”, en la desembocadura del Lukus, en el lugar donde el río entrega al Atlántico todos sus dones, después de haber remoloneado entre los meandros del valle, pesaroso de tener que acabar su camino entre aquellas tierras del país de las Hespérides.

Creía, porque así me lo habrían explicado mis mayores, que aquel submarino (o lo que de él quedaba) era un sumergible de la armada alemana que había ido a parar con sus hierros en ese lugar después de una escaramuza bélica llevada a cabo durante la Segunda Guerra Mundial, en la que, a ojos vistas, había corrido con la peor parte.

Desde que me conecto con internet, en multitud de ocasiones he buscado alguna referencia respecto a aquel submarino embarrancado frente a las playas en que bañábamos nuestra niñez y en ninguna de ellas he tenido éxito. Ya de mayor, en conversaciones con personas que han vivido en Marruecos, familiares, paisanos y amigos míos, cuando yo sacaba el tema del sumergible todos me decían que no recordaban ese submarino varado en la barra del Lukus.

Hace casi dos años, en un encuentro que hicimos algunos alcazareños en Barcelona con motivo de la visita que giraban a la Ciudad Condal nuestro ínclito amigo Diego “Valdés” García Carrasco y su encantadora esposa, Maria Luisa, hubo ocasión, en dos sesiones, de comentar infinidad de cosas sobre Alcazarquivir y Marruecos. Entre los muchos temas de los que se habló durante la sobremesa surgió una conversación sobre Arcila. En un momento determinado, uno de los comensales, hablando del puerto y de las playas de la bella ciudad atlántica, para indicar un sitio preciso dijo: “Allá, en el lugar en que se encontraban los restos del submarino alemán”. ¿Cómo? ¿Los restos de un sumergible alemán?… ¡Si, si! Dos personas más recordaban el pecio y sus dos ubicaciones, ya que los restos de la nave fueron trasladados algún tiempo más tarde desde el sitio donde quedó varado en su inicio a un nuevo lugar. Parecía que había sostenido una batalla con algunos buques británicos y había quedado malparado, refugiándose en el puerto de Arcila donde fue bombardeado por unos aviones ingleses que iban a su caza.  

Al llegar a casa, intenté de nuevo buscar en la red datos sobre el submarino de mi infancia –ahora con nuevos parámetros–, aunque tampoco encontré nada. Pero al presente estaba seguro que el derrelicto que vi no era un buque fantasma… ¡Había existido, aunque recordaba mal el sitio donde lo había visto! A pesar de que existía algún detalle erróneo, podía confirmar que el hecho no era fruto de mi invención, sino que la existencia del bajel medio hundido había sido una circunstancia real y verídica. Mi memoria me había dicho durante mucho tiempo que había visto un submarino varado en la playa de Larache[1], pero mi memoria me jugaba una mala pasada. Mi familia también disfrutaba de los baños de mar en la playa de Arcila y seguramente fue allí donde había visto “mi submarino”. Se recuerda un hecho, pero se confunde un dato… ¡Normal, son los años!

Así quedó el tema: en una satisfacción intermedia sobre la calidad de mis recuerdos infantiles. Pero hace unos días, navegando por la Red, leí un mensaje de una persona que pedía datos sobre una posible base secreta de submarinos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial cerca del Cabo de Tres Forcas, concretamente en Mina Rosita.

Sentí curiosidad. ¿Seria posible la existencia de esa base secreta? ¿Dónde está el Cabo de las Tres Forcas? ¿Qué es Mina Rosita? Solución: mirar en la red (la Red crea la necesidad y la Red ha de satisfacerla… Por cierto… ¿Qué hacíamos cuando no había Internet?) El Cabo de Tres Forcas está cerca de Melilla y Mina Rosita es una playa de ese litoral mediterráneo próximo a la española ciudad del Norte de África, en la región de Kelaya.

Sobre la base secreta de submarinos, nada de nada, pero… ¡encontré una noticia curiosa!: En una ensenada que hay al oeste del cabo de Tres Forcas, a la altura de Melilla  pero en la costa opuesta del extremo del cabo, fue hundido en 1943 el submarino “U-Boote 617” de la Armada alemana (Kriegsmarine). El primer titular que encontré fue éste: “Un episodio de la guerra submarina en el Mediterráneo en 1943: U 617, el único submarino alemán “hundido” por la Armada Española” ¡Mande! ¿Un sumergible alemán hundido por España? Busqué más entradas en la red y la historia final, que os adjunto resumida, es la siguiente:

El Submarino alemán U-617

El 12 de septiembre de 1943 el sumergible germano U-617 fue severamente dañado en el Mediterráneo por el ataque de aviones ingleses. El U-617 era un submarino del tipo VIIC y estaba comandado, desde el 9 de abril de 1942, por el Kapitänleutnant Albrecht Brandi, portador de la cruz de caballero –RK– con hojas de robles, espadas y brillantes, que había hundido 11 barcos entre las dos fechas mencionadas.

El día anterior, tras hundir al destructor inglés “Puckeridge” que se dirigía a toda máquina en dirección a Gibraltar, el capitán Brandi, consciente de que sería perseguido, decidió esperar a la noche para emerger y navegar en superficie –con los motores diesel, de modo que se recargaran las baterías de los motores eléctricos que se usaban en inmersión– hacia el este, bordeando la costa marroquí en aguas de soberanía española, es decir, dentro de la zona de tres millas, donde no les buscaría nadie. Su objetivo era situarse al sur de la isla de Alborán, por donde pasaban los convoyes cargados en dirección al este.

Capitán ALBRECHT BRANDI

Poco después de la medianoche del 11 de septiembre, el submarino fue descubierto mediante el radar por un avión “Wellington” de la RAF, que bombardeo al U-617 alcanzándolo, al menos, con tres cargas de profundidad. En el submarino, además de la artillería, quedaron inutilizados los dos motores eléctricos (y las baterías, por lo que la inmersión era imposible) y uno de los diesel. El segundo, aunque también desencajado, pudo ser puesto en marcha por los técnicos, dando una velocidad de unos 5 nudos. El agua que entraba por las grietas, en contacto con las baterías, producía gas tóxico (cloro): en el interior sólo podían quedar tres personas con máscaras antigás.

El avión inglés observó que la nave tenía problemas de gobierno, e informó de sus movimientos. A las 03.15 llegaba un segundo “Wellington”. Como el barco parecía dirigirse a aguas neutrales, el piloto no tardó en atacar: también lanzó sus seis cargas de profundidad.

El navío llegó a un punto rocoso de la costa –Afrau, entre cabo Tres Forcas y cabo Quilates– y cuando se encontraba cerca de tierra firme, embarrancó, quedando el U-Boot escorado unos 25 grados a babor. La mayoría de la tripulación saltó al agua por propia iniciativa para nadar hacia la costa. Los que quedaban destruyeron los cilindros y la máquina Enigma y los códigos de descifrado.

El U-617 quedó varado a una distancia de la playa que difícilmente puede pasar del centenar de metros y al día siguiente sería bombardeado por los escuadrones de “Hudson” y “Swordfish” de Gibraltar con bombas y cohetes. Después, los cañones del mercante armado “Haarlem”, de la corbeta “Hyacinth” (británicos) y del minador australiano “Woollongong” bombardearon al U-617 “hasta romperlo en pedazos”, pero sin hundirlo. También los propios alemanes pretendieron echar a pique su nave haciendo explotar un torpedo en el interior del submarino, pero tampoco eso hizo naufragar al barco.

Poco después, una columna automóvil del Ejercito Español llegó al encuentro de los tripulantes del U-617. Ese mismo día 12 de septiembre, los alemanes fueron enviados en autobuses al cuartel de la Legión en Nador, donde pasaron “dos o tres semanas”. La tripulación, entre la que no se produjeron bajas, quedó internada en España (en Sevilla o Cartagena) hasta el final de la guerra. El capitán Brandi –con el consentimiento de los españoles– pudo escapar y el 19 de mayo de 1944 fue condecorado con las espadas para la RK y el 24 de noviembre siguiente con los diamantes, siendo así el segundo y último submarinista que recibió esta máxima condecoración.

Kapitän-Leutnant Albrecht Brandi, a la derecha

Para el Leutnant zur See Graf von Arco, que era experto en explosivos, llegó una carta del Alto Mando Naval Alemán (Oberkommando der Kriegsmarine-OKM) desde Berlín: “quedarse en Marruecos. Volar el U-Boot. Más información por el agregado militar”. El cónsul alemán en Tetuán, Krämer, proporcionó explosivos a Arco y éste contrató un bote de pesca “con un timonel hábil y discreto”. En una noche sin luna, salieron de Melilla y, tras no pocos esfuerzos, localizaron el U-617. Arco colocó la carga en un tubo de torpedos y la accionó a distancia con un cable. La carga explotó, pero el U-Boot no se movió. Arco realizó un segundo intento, con una carga más potente, igualmente fallido. Por fin, el cónsul le comunicó que el OKM había conseguido, por mediación del ministerio de Exteriores alemán, la colaboración de la Armada Española para hundir el U-Boot.

A fines de octubre de 1943, un dragaminas español que salió desde Melilla (El ex “Poilu” francés, de 370 toneladas, botado en 1917 y adquirido en 1922) navegó hasta el lugar donde se encontraba el U-617. Un buceador del barco español se internó en el agua y colocó una carga explosiva bajo el casco del submarino. Al poco tiempo, se produjo una  tremenda explosión y el sumergible alemán se hundió definitivamente.

El dragaminas de la Armada Española había sido rebautizado, al ser comprado a Francia, con el nombre de ¡¡¡“Larache”!!!

El Guardacostas LARACHE en el Puerto de Ceuta

¿No es curioso? El barco cuya tripulación consiguió finalmente mandar al U-617 al fondo del mar se llamaba “Larache” ¿Se cierra el círculo de mi historia? Submarino alemán… Embarrancado… Arcila… Larache…

No será que este singular hecho de armas sucedido en plena guerra mundial caló hondo en la sensibilidad de la población española del Protectorado de Marruecos y fue explicado y trasmitido a los niños de nuestras generaciones como una leyenda, como una aventura que las mentes infantiles adaptaron a su medida en función de cómo recibieron la explicación de la odisea última del U-617.

A lo peor, no hubo submarino embarrancado en Larache, ni adosado al muelle del puerto de Arcila, o a lo mejor, el espectro del U-617 (errante y sin descanso por el final indigno que había padecido) aparecía en aquellas playas donde mentes infantiles imaginativas querían ver materializado al sumergible alemán de la epopeya que les habían explicado sus padres o sus abuelos. ¿Quién sabe?    

 De mi libreta “Recuerdos inciertos”

Juan Manuel Fernández Gallardo

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[1] Algunos larachenses me han confirmado, en conversaciones sostenidas en este año 2007, que en la barra de Larache habían los restos de un barco, no de un submarino. La foto mostrada es de 1910.

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Y AÑADO POR MI PARTE OTRA CURIOSIDAD

ABAJO TENEIS LA IMAGEN DE UN BUQUE MERCANTE QUE TAMBIÉN SE LLAMÓ

  <LARACHE>

El navío LARACHE

Uno de los barcos alemanes internados en España fue el Larache, construido en 1923 y perteneciente a OPDR. Fué renombrado como Ria de Camariñas, pasando con este nombre a COFRUNA en 1945. Fue adquirido en 1961 por Naviera Lagos, que le renombró LAGO MAR.  Esta le vendió también a Castañer y Ortiz en 1963 y fue desguazado en 1965.
    Fue construido en Hamburgo para OPDR. Esta foto le muestra ya como Lago Mar.

Sergio Barce

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LARACHE – Jaquetía – LARACHE vista por… SARA FERERES en su cuento EL CANTAR DEL GATO NEGRO

Sara Fereres

SARA FERERES DE MORYOUSSEF escribió el delicioso libro <Larache, crónica nostálgica> al que me he referido en varias ocasiones. Pero también es una autora de relatos y cuentos desde los que da una visión muy curiosa de Larache, su forma de describirla, de rememorarla, de recordarla… Especialmente porque utiliza el jaquetía o haketía como lengua vehicular, y eso le da un valor especial a estos relatos, pues a su memoria privilegiada, que le hace reproducir hechos y escenas de hace tantos años, une el recuperar ese habla tan característica de los hebreos de Larache y de Tánger. En fin, son una especia de relicario que hemos de preservar como otro de los patrimonios culturales de Larache, y por esa razón estoy introduciendo últimamente poemas, cuentos o historias en haquetía.

Hoy reproduzco el relato <El cantar del gato negro> que Sara escribió en 2007.

Sergio Barce, junio 2012

EL CANTAR DEL GATO NEGRO

Bos boy a preguntar: ¿Habrá algún la´haraishi que s´acorde del cantar del gato negro? Le boy a s´criber pa´ mirar si me darán contesta:

                                       Un día de sabbad

                                      Al campo fuimos

                                      Mirimos un gato negro

                                      Mos espantimos

                                      Cojjimos una zeruata

                                      Y le matimos.

 A la hora del recreo en la´scuela, las niñas (tendríamos unos 6 au 7 años), mos cojjiamós de las manos y hhaziendo una rueda, cantabamós bailando… este cantar del gato y otrooos… que feron borrandosé de la memoriaaa… con paso del tiempo. Taimen hhabía otrooo más español que´ste que empesaba ansina: “A la rueda rueda de miel y canela…” M´acordoy d´ello, como si fera ayyer. Entremás sharfa me pongoy, más membransas yenan mi cabesa.  La berdad berdadera eees,  que muestra sibdad Laracheee…, es inolbidable pa´  los que bibimos ahí.

Foto de Fran Morales

Esa ´scuela de l´Aliansa feee, un crisol ¡Endiamantado! Ahí mos formimos y mos eduquimos como manda el Dio. Muestros directores ferooon,  Mr. y Mme. Aranias. Ambos dos se quedaron con mozotros  por muuunchos años. Hhatta discués de la guerra´spañola. Él eraaa de Siria, se yamaba León y a eya que era turcaaa…, él la dizíaaa,  Strea (Estrella zahamá).   Yo no conosí otros iwual qu´ellos. El descansado de mi tío Elías Fereres eraba maestro. Al principiar en l´Aliansaaa, daba clases de casteyano y endiscués, cuando vinó a Larache, Da. Camila, que eraba profesora  d´español, wuá él, enseñaba francés en las clase por debasho de la categoría del “sertificat  d´études”. Pero cuando Mr Aranías no binía, mi tío mos enseñaba francés en el sertificat. ¿Wuoh por lo que candí d´él! Yo era un wuerco y siempre´staba distraída en la clase. Hhablaba y hhablaba que no paraba. Una beeez …, yo…  tinía la cara bolteada y no paraba de hhadrear con mi amiga Molly Benarrosh. Nuncua  fetneaba de lo que´staba pasando en la clase. En eso, mi tío binóoo… despasiiito pa´que no fetnearamóoos y … ¡Mos dio una tarsha  con una sola mano! ¡A má las tinía  de grandes! Mos tarsheó a las dos d´una sola bes porque ´stabamós con las cabesas arrejjuntadas.  Tan fuerte fue esa tarsha que mos las bolteó. Y esa maravía de Da. Camila Chocrón.  Pa´míii…, n´hubó otra maestra más completa y cumplida qu´ ella, ansina como lo fe Mr. Aranias. Ellos dos m´enseñaron todo lo que aprendí de francés y español.¡Pero la ´haquetía no! (Era beruensa hablarla) Lo que aprendimos con eyos fue muuuncho ¡Por el Dio! ¡Lo que leímos de libros de literatura clásica! Nadie podría creel-lo. Y esooo… ¡En una escuela de primaria! Mos prestaban los libros de la biblioteca, a los que mos ganabamós “bon points”, en la semana de clases. La berdad,  yo´studiaba poquito pero era wuena pa´l francés y el español. La “grammaire” y los dictados en las dos lenguaaas, siempre me salían wuenos. ¡Eso m´ayudaba muncho! Pero la ´haquetíaaa,  l´aprendí con los amiguitos y las amiguitas de la´scuela y tamien, con las muchachas que trabajaban en mi cazza ayudando a las descansadas de mi madre y de mi awuela Zahra. Una beees…, binó una ´spañola escapada de la Guerra Cebil, y mi madre (Z.L),  la empleó pa´ que mos sirbiera de niñera de´mi´rmanita, La Nena. ¡L´amargaaa! Los rojos l´afeitaron la cabesa y la desharon ca´h rosha. S´taba como muerta, de la hhambre que tinía. Comía como lima nueba.  Pero deshaté, bashaba al jardín con mi´rmanita en el cochezzito pa´pasearlaaa, y s´arrejjuntaba con los legionarios (soldaditos) que la´speban. Como paresíaaa… alaquilós, ya´staban de ´hassas pa´sercarsen. Wuáaa no pasaba un ratito y dácala wuardandosé con uno d´eyooos…, entre los arbolés pá bezarsen. Yooo, como era un wuerquezitooo, los seguía y miraba lo que hhazían. Nuncua se lo contí a denguno…

Wuah yastá por hoy. Aunqueda que contar pa´faijjearbos. Otro día, con bien y alegría. Awera todo será arriermos con muestra lengua querida. El Dio bos hhadee a todos. Amén.

Zahrita la Quesadora. (Alias, Sara Fereres de Moryoussef) Caracas, Julio 2007

Sara y Elisa Fereres en la Hípica de Larache

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