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JAQUETÍA EN LARACHE

De tarde en tarde se hace conveniente traer de vuelta algo de haquetía, esa manera tan peculiar de hablar de los hebreos de Larache. Lo hago porque recuperar la memoria histórica y humana de Larache no puede limitarse a relatar episodios de nuestras vidas, a colgar unas fotografías (lamento la demora en la nueva entrega del álbum de fotos pero estoy tratando de que sea algo más novedosa la siguiente, así que pido un poco de paciencia), o extraer párrafos de algún libro, sino que ese trabajo supone también rescatar el acervo cultural larachense, del que sin duda el haquetía es parte importante, el trabajo de sus artistas o el valor de su arquitectura.

LARACHE plz España

De nuevo me apoyo en el libro de doña Sara Fereres “Larache, crónica nostálgica” y en la página de internet de Silvia Schressel, que también busca huellas de la haquetía.

Hoy propongo recuperar algo de su vocabulario y expresiones, por ser tan sugerentes, a veces tan graciosos y simpáticos, y porque sin duda a muchos volver a leerlos les hará recordar alguna voz conocida pronunciándolas en el fondo de su memoria…

Aiwa – ¿Qué pasó?
Palabra de prevención o alerta. Se usa como muletilla en una conversación, donde uno se interrumpe y se alienta a proseguir. Por ejemplo: ¡Aiwa! ¿Qué más me dirás…?

Almario: Armario.

Ansí, Ansina: Así. En Tetuán dicen: asín.

Ajshoma – Vergüenza.


Así kedemos – Dios nos cuide.


Así kedes tú – Dios te cuide.


Aushal-lá: Ojalá.

Azituna: Aceituna

Azno – Tonto.


Awed(i) – Otra vez.

Bajosha. Cucaracha.

Beruensa: Vergüenza. Sigue leyendo

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LARACHE – Jaquetía – LARACHE vista por… SARA FERERES en su cuento EL CANTAR DEL GATO NEGRO

Sara Fereres

SARA FERERES DE MORYOUSSEF escribió el delicioso libro <Larache, crónica nostálgica> al que me he referido en varias ocasiones. Pero también es una autora de relatos y cuentos desde los que da una visión muy curiosa de Larache, su forma de describirla, de rememorarla, de recordarla… Especialmente porque utiliza el jaquetía o haketía como lengua vehicular, y eso le da un valor especial a estos relatos, pues a su memoria privilegiada, que le hace reproducir hechos y escenas de hace tantos años, une el recuperar ese habla tan característica de los hebreos de Larache y de Tánger. En fin, son una especia de relicario que hemos de preservar como otro de los patrimonios culturales de Larache, y por esa razón estoy introduciendo últimamente poemas, cuentos o historias en haquetía.

Hoy reproduzco el relato <El cantar del gato negro> que Sara escribió en 2007.

Sergio Barce, junio 2012

EL CANTAR DEL GATO NEGRO

Bos boy a preguntar: ¿Habrá algún la´haraishi que s´acorde del cantar del gato negro? Le boy a s´criber pa´ mirar si me darán contesta:

                                       Un día de sabbad

                                      Al campo fuimos

                                      Mirimos un gato negro

                                      Mos espantimos

                                      Cojjimos una zeruata

                                      Y le matimos.

 A la hora del recreo en la´scuela, las niñas (tendríamos unos 6 au 7 años), mos cojjiamós de las manos y hhaziendo una rueda, cantabamós bailando… este cantar del gato y otrooos… que feron borrandosé de la memoriaaa… con paso del tiempo. Taimen hhabía otrooo más español que´ste que empesaba ansina: “A la rueda rueda de miel y canela…” M´acordoy d´ello, como si fera ayyer. Entremás sharfa me pongoy, más membransas yenan mi cabesa.  La berdad berdadera eees,  que muestra sibdad Laracheee…, es inolbidable pa´  los que bibimos ahí.

Foto de Fran Morales

Esa ´scuela de l´Aliansa feee, un crisol ¡Endiamantado! Ahí mos formimos y mos eduquimos como manda el Dio. Muestros directores ferooon,  Mr. y Mme. Aranias. Ambos dos se quedaron con mozotros  por muuunchos años. Hhatta discués de la guerra´spañola. Él eraaa de Siria, se yamaba León y a eya que era turcaaa…, él la dizíaaa,  Strea (Estrella zahamá).   Yo no conosí otros iwual qu´ellos. El descansado de mi tío Elías Fereres eraba maestro. Al principiar en l´Aliansaaa, daba clases de casteyano y endiscués, cuando vinó a Larache, Da. Camila, que eraba profesora  d´español, wuá él, enseñaba francés en las clase por debasho de la categoría del “sertificat  d´études”. Pero cuando Mr Aranías no binía, mi tío mos enseñaba francés en el sertificat. ¿Wuoh por lo que candí d´él! Yo era un wuerco y siempre´staba distraída en la clase. Hhablaba y hhablaba que no paraba. Una beeez …, yo…  tinía la cara bolteada y no paraba de hhadrear con mi amiga Molly Benarrosh. Nuncua  fetneaba de lo que´staba pasando en la clase. En eso, mi tío binóoo… despasiiito pa´que no fetnearamóoos y … ¡Mos dio una tarsha  con una sola mano! ¡A má las tinía  de grandes! Mos tarsheó a las dos d´una sola bes porque ´stabamós con las cabesas arrejjuntadas.  Tan fuerte fue esa tarsha que mos las bolteó. Y esa maravía de Da. Camila Chocrón.  Pa´míii…, n´hubó otra maestra más completa y cumplida qu´ ella, ansina como lo fe Mr. Aranias. Ellos dos m´enseñaron todo lo que aprendí de francés y español.¡Pero la ´haquetía no! (Era beruensa hablarla) Lo que aprendimos con eyos fue muuuncho ¡Por el Dio! ¡Lo que leímos de libros de literatura clásica! Nadie podría creel-lo. Y esooo… ¡En una escuela de primaria! Mos prestaban los libros de la biblioteca, a los que mos ganabamós “bon points”, en la semana de clases. La berdad,  yo´studiaba poquito pero era wuena pa´l francés y el español. La “grammaire” y los dictados en las dos lenguaaas, siempre me salían wuenos. ¡Eso m´ayudaba muncho! Pero la ´haquetíaaa,  l´aprendí con los amiguitos y las amiguitas de la´scuela y tamien, con las muchachas que trabajaban en mi cazza ayudando a las descansadas de mi madre y de mi awuela Zahra. Una beees…, binó una ´spañola escapada de la Guerra Cebil, y mi madre (Z.L),  la empleó pa´ que mos sirbiera de niñera de´mi´rmanita, La Nena. ¡L´amargaaa! Los rojos l´afeitaron la cabesa y la desharon ca´h rosha. S´taba como muerta, de la hhambre que tinía. Comía como lima nueba.  Pero deshaté, bashaba al jardín con mi´rmanita en el cochezzito pa´pasearlaaa, y s´arrejjuntaba con los legionarios (soldaditos) que la´speban. Como paresíaaa… alaquilós, ya´staban de ´hassas pa´sercarsen. Wuáaa no pasaba un ratito y dácala wuardandosé con uno d´eyooos…, entre los arbolés pá bezarsen. Yooo, como era un wuerquezitooo, los seguía y miraba lo que hhazían. Nuncua se lo contí a denguno…

Wuah yastá por hoy. Aunqueda que contar pa´faijjearbos. Otro día, con bien y alegría. Awera todo será arriermos con muestra lengua querida. El Dio bos hhadee a todos. Amén.

Zahrita la Quesadora. (Alias, Sara Fereres de Moryoussef) Caracas, Julio 2007

Sara y Elisa Fereres en la Hípica de Larache

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JAQUETÍA – CARTA A JUANITA NARBONI – un relato del escritor larachense LEÓN COHEN

Al hilo del relato en jaquetía que me envió Mercedes Dembo, León Cohen me recuerda este otro relato que escribió y que es el único en el que emplea el judeoespañol que le enseñaron su abuela y sus tías paternas.

LEON COHEN

CARTA A JUANITA NARBONI

 En homenaje a Ángel Vázquez(*) y a todos los tangerinos

 por León Cohen Mesonero

Leí tu historia en el año 1976, la contó Ángel Vázquez como todas sabemos. Claro que <el malogrado> de Ángel tardó bastante tiempo en contarnos tu vida perra,  porque como comprenderás hija mía, en el año 76 de nuestro pueblo no quedaba más que la apariencia. Mira mi reina, primero voy a presentarme, yo soy Sol aquella hebreita tan mona que salía con el <ferasmal> de Jacobi. Qué guapo era, con ese pelo negro ondulado y abundante, qué bien puesto, y qué ojos, pero hija mía el tiempo no perdona a nadie, el <mesquin> murió hace cuatro años y lo enterramos cerca de Málaga, en un cementerio judío que está medio escondido, no me explico porque taparon esa <mehara>. Todavía lo estoy viendo caminando como un rey por el Boulevard Pasteur, con su chaqueta marrón de doble pecho, alto y erguido. Ni Robert Taylor se le acercaba en guapura, qué <gial>.  Bueno a ti que te voy a decir que tu no sepas, si me consta que tuviste alguna aventurilla, cuando él paraba en la pensión de Mesody, sí, la que estaba a mitad de la cuesta de la playa. Un pajarito me contó que una noche te metiste en  su cama cuando dormía, valiente <pelagarta> estabas hecha. Recuerdo que me dejaba sentada en el Ford  y se bajaba cerca de Galeries Lafayette para comprar monedas de oro mejicanas en el banco de Méjico que daba a la calle Velásquez. En esa esquina han puesto ahora una perfumería de productos baratos, creo que es de un soussi. Luego por la tarde me llevaba a comer pinchitos <en cade> Elías (hace poco supe que se apellidaba Benzaquen) y por la noche íbamos al Casino, le encantaba el bacarrá. Era el año 47 ó 48 y como no podía ser de otra manera, Jacobi como casi todos era contrabandista y además daba muy bien el tipo.  Pero no voy a pasarme toda la carta hablando de mi <gial>.

Mira la razón por la que te escribo es para darte novedades de cómo ha cambiado Tánger desde nuestros tiempos. Nada que ver reina. Cuando te bajas del barco, lo primero que te viene a la cabeza es <wo, wo, ¿dónde caí?>, ¿qué es esto? El puerto y la aduana parecen del siglo pasado, los taxis son peores que los de Nueva York. Nos fuimos andando por la Avenida de España, <qué guesera es esta> que hasta las palmeras están viejas y estropeadas. El hotel Rif, lo cerraron, con lo que era <ese diamante> de hotel. De los balnearios de la playa, esos que tanto te gustaban, la Pergola, las Tres Carabelas, se perdieron, aquel día el paseo de la playa estaba cubierto de arena, era invierno y además hacía un levante <preto>, así que hasta la playa, esa joya de playa me pareció fea  y desangelada. La Ibense, la heladería, por supuesto estaba cerrada, y casi todos los bares que regentaban los ingleses, te acuerdas que nosotras comentábamos que todos eran maricones, pues bien no queda ni uno, no, ni un maricón no, lo que no queda es ningún bar. Luego subimos la cuesta de la playa que lleva a la Poste, la cuesta ha cambiado poco, la verdad, llegas arriba <quebrada>,  y entonces empiezas a recorrer el Boulevard, ¿qué boulevard es este? Ya no están ni el Comedia, ni Kent, ni Monoprix, ni la Librairie des Colonnes, sí, están los edificios, no los van a tirar, pero todo cambiado, todos son bazares o cafetines, ni una buena cafetería, ni unos buenos almacenes, nada de nada. Me dirás que hay que comprender que Tánger ya no es internacional, es verdad, es verdad, pero hija hay un término medio. ¿Y Porte? Estoy viendo de nuevo a monsieur Porte acercarse a nuestra mesa para dedicarnos un piropo o una sonrisa, ¡qué salón de té <mi bien>! Ahora han puesto uno que parece un desierto, como si hubieran saqueado la cafetería antigua y los ladrones se hubieran dejado algunas cosas olvidadas, porque reina, vaya unos escaparates.

Pero lo peor de todo esto, es que ya no quedan tangerinos, un tangerino se nota, yo vi a mucha gente desconocida, pero no vi ningún tangerino. ¿Qué habría pasado con ellos, se perderían, se esfumarían o peor aún estarían escondidos por miedo a enfrentarse con esa realidad que ya no era la suya?  Juanita, en ocasiones he comentado con otros tangerinos las razones ocultas o demasiado evidentes que nos obligaron a todos a dejar nuestro pueblo. ¿Fue acaso una mano oculta la que nos expulsó? ¿No sería más bien un castigo de unos dioses atónitos y desconcertados, cansados hasta la envidia de permitirnos vivir en un paraíso al que contra su voluntad nos habíamos hecho acreedores? ¿O  fueron los tiempos históricos, eso que llaman el devenir y que siempre acaba impidiendo la existencia prolongada de situaciones diferentes, impropias de la vulgaridad en que se desenvuelve la mayoría? ¿<Chi lo sa>? El hecho cierto es que nos fuimos empujados por esa posible mezcla de fuerzas  misteriosas, abandonamos nuestra torre de Babel, nuestra pequeña Troya, nuestras casas y nuestras avenidas, nuestro Boulevard y nuestro Monte Viejo, nuestras playas incomparables, nuestra façon d’être, ese estilo de vida único e irrepetible. Y nos dispersamos por el mundo, aunque ninguno de nosotros volvió la vista atrás por temor a que nuestro pueblo se convirtiera en montaña de sal como le ocurrió a la mujer de Loth en la mitología judía. Hoy sabemos que la suma de nuestras melancolías ha traspasado los mares y las montañas  y que Tánger desapareció con el último tangerino, que de ella  sólo queda una imagen hueca hecha de recuerdos y de nostalgia.

Hoy sabemos también que Tánger fue paradigma durante un periodo relativamente largo, que abarca más de la mitad del siglo XX, del florecimiento de una cultura cosmopolita que iba  más allá del simple multilingüismo para adentrarse en facetas más amplias como la heterogeneidad religiosa y social de la que surgió una sociedad donde la regla era la pluralidad, el laissez faire y el laissez vivre. En Tánger casi nadie prejuzgaba a nadie ni por su origen social ni menos aún por el religioso o nacional. En este punto los tangerinos fueron más que tolerantes, clarividentes y solidarios. En Tánger se podía pasar sin transición del castellano al francés y viceversa, también era el único lugar en el mundo donde los no judíos hablaban <haketía>, hacía parte de la cultura tangerina. Paradójicamente, esa altura de miras se daba en una sociedad necesariamente cerrada y aislada por un lado por el mar y  por otro  por la frontera con el resto de Marruecos.

La vida perra de Juanita Narboni, film dirigido por Farida Banlyazid

¿Qué me pasó? <no hay mal>,  ¿qué estoy diciendo? Se me fue la olla, como dicen ahora, y me puse a decir tonterías como aquella <meloca> que iba <jarduando> por la Calle Italia. Mira Juanita, reina mía, no quiero hacer esta carta interminable, así que si dios quiere otro día te seguiré contando más cosas de nuestro querido y añorado pueblo, al que como te dije encontré tan cambiado.

                                                                       “Sol  Bensusan”      

                                       28/03/2002

 * Ángel Vázquez: LA VIDA PERRA DE JUANITA NARBONI. Seix Barral, Tercera edición 1990.

Nota del autor:   Las palabras <entre corchetes> pertenecen a la haketía o judeo-español.

 

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Con sonido e imagen – JAQUETÍA – EL DON JUAN DE LA CALEJA CHINGUITI – un relato en jaquetía de MERCEDES DEMBO

Cuando he coincidido en Larache con Carlos Amselem, he sido testigo de cómo en medio de la  conversación Carlos, Mohamed Sibari y El Hachmi Yebari, incluso Angeles Ramírez, intercalan bromas, giros y frases en jaquetía, recordando a los antiguos hebreos que utilizaban esta forma de hablar tan singular en Larache, y que yo recuerdo vagamente de haber oído también en mi niñez.

Ya que Mercedes Dembo anda preparando una antología en jaquetía, y que me ha enviado un relato de ésta, aprovecho primero para colgar su relato, titulado <Don Juan de la caleja Chinguiti”, y segundo para reproducir lo que nos enseña el  tebib larachense  José Edery en su “enciclopedia” <Viajando por el Magreb Hispánico>. En ella, dice Edery: “según el profesor José Benoliel el jaquetía procede probablemente de la raíz árabe <haka> que significa <conversar o hablar> añadiendo una terminación castellana. El profesor Benoliel, judío sefardita natural de Tánger, fue un distinguido filólogo en el primer tercio del siglo XX. Dominaba el castellano, francés, portugués, árabe y hebreo, en cuyos idiomas redactó gramáticas, traducciones y ensayos. Este ilustre tangerino ha sido la principal fuente y referencia existente hasta el día de hoy del jaquetía o judeo-español marroquí como la denominan algunos, lengua familiar que en la actualidad casi ha desaparecido. Por lo que considerándome uno de los pocos centenares de sefarditas que todavía la conoce elementalmente, procuro utilizarla y practicarla a nivel familiar y entre determinado grupo de amigos y conocidos.”

Poco a poco añadiré lo poco que puedo aportar del jaquetía, no porque sea algo que domine, porque en realidad soy un absoluto desconocedor del tema, sino porque, aunque no soy hebreo, lo considero parte del patrimonio cultural de Larache que hemos heredado y que merece ser protegido de alguna forma. (Confieso que en mi novela inédita <La emperatriz de Tánger> me he arriesgado a introducir algún que otro diálogo en jaquetía). De modo que además de los relatos que pueda conseguir, también echaré mano del Glosario de Jaquetía de Sara Fereres, una fuente extraordinaria de vocabulario y frases. ¡El Dio cumpla con bien!

Sergio Barce, mayo 2012

 EL DON JUAN DE LA CALEJA (calle) CHINGUITI 

Un relato en haquetía de Mercedes Dembo

 Si señores es verdad, había un Don Juan famoso en la caleja (calle) Chinguiti en Larashe. Era un g’ial (muy guapo) pintado, alto y con un puerpo (cuerpo) endiamantado; las mujeres se enloquecían por él y los hombres se encelaban de él.

Discúlpeme pero no cuedo (puedo) dezirle su nombre, yo le juri que nadie lo sabrá.

Un día que Don Juan doreaba (paseaba) por el puerto, vio un hombre aprontándose (preparándose) a subir al vapor (barco); tenía güen porte y vistía de como y como (muy elegante).

Oyó como el hombre comendaba (daba órdenes) a su ayudante que talearía (velaría) bien sobre el negocio hatta (hasta) que él vuelva de su viaje de negocios.

El ayudante le preguntó: ¿jefe, cuánto tiempo estará de viaje?

Unas doz mezes, ya te deshi (dejé) en el libro lo que hay que fazer (hacer). Dale las cuentas a mi sirviente que se las dé a mi mujer.

Don Juan se quedó jameando (pensando): esta pobre mujer la va deshar (dejar) sola tanto tiempo, que manzia (que pena).

Cunando (cuando) el vapor salió, preguntó Don Juan al ayudante: ¿Sinyor quien ez ese señor jefe suyo?

-Ez Don Izake Fuentes, commerciante de cuero, muy respetado por todo el país.

-Ah si, ¿vive en la caleja (calle) roza?

– No sinyor vive en la caleja Chinguiti, una cazza blanca de piso alto, un olam (muy grande)  de grande

– Gracias senyor y se marchó.

Aspero (esperó) unos días y fue a rondar por esa caleja por la noshe.

Contró la cazza de Don Izake, ya weldi (mi hijo) ¡que palacio! En la reja de la ventana estaba una mujercita jameando (pensando). Que ghzala (guapa) pensó él y ese marido que se fe (fue) y la decho (dejó) sola.

Se quedó mirándola hatta (hasta) que ella se fetneo (se dio cuenta) y aferrojo (cerró con cerrojo) la ventana.

 -Señorita a si me quedes tu no se vaya por favor, no la quiero jaufear (asustar).

-Yo no soy señorita, soy doña Oro.

-Perdone no la quize ofender, es que sus ojkos me parecieron tan tristes, ¿por que?

-Si soy triste, porque s’toy sola, mi marido viajo leshos (lejos), no tengo nadie con quien hadrear (hablar).

-Pobre mía, mira yo le cuedo (puedo) dar un poco de compañía, la tocaré unoz romanceros.

Que mazal (suerte) güeno me vino, pensó Oro: le voy a tirar la llave y suba.

Claro que a Don Juan no se la fazen (hacen) repitir doz vezes esas cozzas. Subió l’ascalera de un tirón y halaquile (aquí está) al lado de la donya.

De cerca parecía máz fermozza (hermosa) tavia (todavía), ¡que ghzala (hermosa)!, que ojos máz grandes pretos (negro azabeche) como el carbón y esa boca como una frutilla jugosa. El hombre estaba ya loco por cojerla en los brazos y bezzarla sin parar.

¡No! pensó, tengo que resistir la tentación, tengo que tomarla con paciencia, máz larga la aspera máz sabrozzo el fin.

Se sentó en el siyón, tocó y cantó unos romanceros de amor, los ojos la sha’leaban (brillaban) a ella de ferja (alegria).

A cabo de un rato se paró y se alevantó a irse.

-¿Como ya se va? con lo alegre que me fizo.

-Ya volveré y la enjubilaré máz tabia (todavia).

Ella toda la noshe soñando con él y se quedó jameando (pensando), no sabía que cozzas buenas la iba fazer.

la caleja o calle Chinguiti de Larache

Noshe ajar (tras) noche él venía, la cantaba y ella le miraba con ansia y sonrizas.

El supó que este día ella estaba bien yebda (a punto), se la acercó con dabagar (despacio) y la afalagó (acarició) la cara, la tenía ensapuzzada (mojada), la tocó el brazo. Ella estaba ya braza (ardiendo), nuncua  (nunca) sintio algo ansí (así) con ferazmal (salido del mal) Izake.

La cojio en sus brazos y la bezzo en la boca largo, largo, hatta (hasta) que la faltó el respiro.

¿Qué marido desha a una mujer como esta sola, no sabe que hay lobos soltos (sueltos) por estos barrios?

-Ay, como me endujea (marea), disho ella, ¿te gusta? Si, si, máz, máz, no te pares.

El empecijó (empezó) a quitarla los atuendos, uno por uno despacieto, despacieto, hatta que no quedó nada. La afalagaba (acariciaba) y la bezzaba cada pedazito de su puerpo (cuerpo), sudaban, esas manos la volvían loca. Sabía darle tanta plazer (placer) que quería gritar de gozo, Don Juan era muy davivozzo (generoso) con su cariño, muy hnin (dulce).

Mammá nuncua me dishites que uno podía sentir tanta farja (alegría). Esto era como un baile moruno. Sus puerpos apegados (pegados) en uno, no quería que esto no se acabe nuncua.

Ueno todas las cozas uenas tienen un fin, Don Izake volvió.

Las vezinas se queshaban (quejaban) a ella que sus maridos no laz avazziaban (alegraban). Y ella que conoció la gloria las encommendo (aconsejó) a Don Juan como amenjura (cura). Y ansina (así) fue que Don Juan pasaba las noshes de una cazza a la otra en la caleja Chinguiti. Se volvió tan famozzo que ya no le abondaban (no eran bastante) sus manos y tuvo que tomar un ayudante que le acuda (ayude).

Las mujeres que aprendieron los plazzeres del amor ambezzaron (enseñaron) a los maridos. La caleja Chinguiti se volvió la máz  alegre del barrio. Tantos suspiros, jadeos, aíteos (gritos), máz, máz…..

Mercedes Dembo Barcessat

SI QUIERES ESCUCHAR CÓMO SE LEE EN HAKETÍA ESTE RELATO,

PUEDES ESCUCHARLO Y VERLO ENTRANDO EN EL SIGUIENTE ENLACE

http://www.youtube.com/watch?v=soM7u34l6U0

Mercedes Dembo Barcesat. Nació en Soko l’Arba, Marruecos, de padres larachenses. Vivió su niñez en Larache y Soko l’Arba, y luego emigró a Israel y años más tarde a Australia. Actualmente vive en Perth Western, Australia. Escribe en inglés, francés, español y portugués, y ha participado en varias antologías.

Su obra, una antología en cuatro idiomas, compuesta por escritos diversos de narrativa y poesía en jaquetía, ingles, francés y español, se está editando actualmente.

 La pronunciación de la haquetía o jaquetía:

por Alicia Sisso Raz

Nueva York, Septiembre, 14, 2010

En general, la pronunciación es como el castellano moderno, con las siguientes excepciones:

    El ceceo no existe en la haquetía

    La pronunciación de las consonantes en palabras derivadas del hebreo y del árabe siguen la pronunciación de estas lenguas.

    En haquetía, la «s» al final de palabras, se pronuncia como «z» cuando después hay una vocal, una ‘’h’’ española, o una consonante sonora: «b»; «d»; «l»; «m»; «n»; «v»

    Los sonidos específicos de la haquetía, diferente del castellano son:

g – antes de «i» o «e» se pronuncia como «j» francesa (jardín).

g – como la “غ” árabe, o «r» uvular fricativa en francés (rue).

h – como «ח» hebrea o “ح” árabe (חכם). El sonido es parecido a la «jota» castellana, pero el aire pasa a través de la parte profunda de la laringe.

j como «j» francesa (jardín).

k – como en español (karate). En palabras de origen hebreo o árabe.

l.l – “l” geminada, acentuada, como en español “al lado”.

q – como en español (quedar).Palabras de origen árabe se distinguen por la

ausencia de la «u» después del «q» (qailear), y se pronuncia como «ق» árabe

(se pronuncia en la glotis).

sh – como la “ch” francesa (chemise).

como «ע» hebrea o “ع” árabe (עולם– ‛olam; za‛ama) laríngea sonora.

z – como «z» francesa (zéro).

zz, ss, dd, etc. letras dobles indican una pronunciación acentuada.

 

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