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TÁNGER EN EL CINE – 7ª ENTREGA

Nueva entrega del cine rodado total o parcialmente en Tánger. Hoy durante los años 2003 y 2005.

De 2003 es la producción española Tánger, dirigida por el escritor Juan Madrid, basada en su novela del mismo título. Film protagonizado por Jorge Perugorría, Antonio Resines, Ana Fernández, Fele Martínez, José Manuel Cervino, Antonio Resines y Myriam Mézières.

Película fallida, con no muy buenas críticas, cuenta la historia de Abdul Kader Torres (Jorge Perugorría), hijo de Ricardo Torres (José Manuel Cervino), antiguo comisario de la Brigada Político Social, y de Fátima, una bella tangerina, acaba de volver a Madrid para trabajar en los turbios negocios de su padre, “Ejecutivas Tánger”. En Tánger, Abdul era maestro, pero debido a su adicción al alcohol fue expulsado de la enseñanza. Cuando conoce a Lidia (Ana Fernández), la joven novia de su padre, siente una atracción irresistible que lo obligará a elegir entre ella y su progenitor. Durante su estancia en Madrid descubre que ni su padre, ni su hermanastro Fanfán (Fele Martínez), ni la agencia en la que trabaja son lo que parecen. La investigación de un doble asesinato pondrá al descubierto la corrupción policial y la implicación de algunos políticos. 

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Al año siguiente, se estrena Otros tiempos (Les temps qui changent, 2004), del realizador André Téchiné. Película francesa con un excelente reparto: Catherine Deneuve, Gérard Depardieu, Gilbert Melki, Lubna Azabal, Tanya Lopert, Malik Zidi y Nabila Baraka. Se rodó íntegramente en Tánger.

Drama romántico que cuenta cómo Antoine, que es enviado a Tánger para inspeccionar una construcción, se cruza con Cécile, que no veía desde hacía 30 años. Cécile está casada, pero Antoine decide reconquistarla.

Tampoco esta cinta cosechó demasiados elogios.

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Del mismo año 2004 es la mini-serie de televisión Redes (The grid), dirigida por Mikael Salomon, que plantea una historia de agentes contraterroristas  británicos y americanos tratando de evitar acciones y atentados en distintos lugares. Cuenta con un excepcional plantel de actores: Dylan McDermott, Julianna Margulies, Robert Forster, Tom Skerritt, Jemma Redgrave, Piter Marek, James Remar, Bernard Hill, Silas Carson, Olek Krupa, Farzad Sadrian y Barna Moricz. La banda sonora es de Ramin Djawadi (autor de la música de Juego de tronos). Se rodó entre Gran Bretaña, Canadá y Marruecos, y hay localizaciones en Tánger.

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También del año 2004 es el film Ten´ja, de Hassan Legzouli. Se trata de una producción marroquí interpretada por Roschdy Zem, Aure Atika, Abdou el Masnaoui, Mohamed Majd y Abdelmajid Zajarad.

Argumento: Nordin, el protagonista, viaja desde Francia a Marruecos para asistir al entierro de su padre en un pueblo del Atlas. Un viaje de reencuentro con su tierra que le hará comprender que ya no pertenece a él, pero le resultará fascinante y perturbador, y le hará descubrir su propia identidad.

Tánger es en este film un lugar más que simbólico y fundamental, ya que es la entrada y la salida, la frontera de dos mundos distintos.

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Al año siguiente, se estrena la segunda adaptación de la novela tangerina por antonomasia: La vida perra de Juanita Narboni (2005), que dirigió Farida Benlyazid.

Es una producción hispano-marroquí, y en esta segunda adaptación de la mítica novela de Ángel Vázquez, Juanita Narboni está interpretada con su habitual solvencia por Mariola Fuentes, secundada por Chete Lera, Concha Cuetos, Paco Algora, Lou Doillon, Nabila Baraka y Bouchra Mahdi.

De la fotografía se encargó el maestro tangerino José Luis Alcaine y se rodó, por supuesto, en Tánger.

“«La vida perra de Juanita Narboni» es una película muy especial, con un texto en «off» que hace surf sobre la imagen y una Mariola Fuentes grande y entregada que va tejiendo poco a poco su personaje amargado, recocido en vinagre, pero lúcido, gracioso y ácido como para sujetar con su exclusiva pinza toda la película. Sus descripciones, observaciones, improperios, pareceres y análisis de la época (puro franquismo), del lugar (Tánger como contraportada de Casablanca) y de las gentes son fogonazos de texto aliñado de imagen. Desde luego Mariola Fuentes, con la composición de la descomposición que hace, con su trapaceo en tres y cuatro idiomas, que para eso su personaje «tamién e inglé»…” (reseña de Rodríguez Marchante)

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Del mismo año 2005 es El ayel / Le gosse de Tanger, de Moumen Smihi. Esta película, la primera de lo que se ha convertido en una trilogía semiautobiográfica para Smihi, sigue las experiencias cotidianas de Mohamed-Larbi Salmi frente a la cambiante sociedad marroquí.

En la década de 1950, en Tánger, Larbi Salmi es un joven, tímido, preadolescente, que intenta encontrarle sentido a la suave educación religiosa de su padre, la educación secular que le ofreció en la escuela francesa y sus incipientes deseos por los placeres prohibidos del cine y las mujeres que conoce a través de él. La calle se convertirá en otro medio para su educación, pero es ese que envuelve el mundo más sórdido y canalla de la medina tangerina; pero es una medina en la que Larbi crece rodeado de música andaluza, de bares europeos donde se bebe, se canta y se baila, restaurantes, los cafetines del zoco, el cine Vox… Los recuerdos de Smihi, los de su infancia, volcados en su protagonista. Y lo que muestra la cinta es el contacto del protagonista-realizador con la realidad de Tánger, su multiculturalidad, su riqueza humana, su modernidad y su evolución.

Escribe Randa Jebrouni que en esta cinta Smihi “…da cuenta del impacto de la colonización en la vida de los marroquíes en general y de los tangerinos en particular y de la importancia de ese pasado aun en los tiempos actuales; su validez estriba en desmantelar la cuestión de la identidad nacional y cultural marroquí que se ve fragmentada ante un cosmopolitismo impuesto por la situación política de los años cincuenta y un ejercicio de la memoria indispensable contra el olvido”.

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En capítulos anteriores:

TÁNGER EN EL CINE – 1ª ENTREGA años 1927 a 1951

https://sergiobarce.blog/2020/06/28/tanger-en-el-cine-1a-parte/

TÁNGER EN EL CINE – 2ª ENTREGA años 1952 a 1957

https://sergiobarce.blog/2020/07/04/tanger-en-el-cine-2a-parte/

TÁNGER EN EL CINE – 3ª ENTREGA años 1957 a 1968

https://sergiobarce.blog/2020/07/10/tanger-en-el-cine-3a-entrega/

TÁNGER EN EL CINE – 4ª ENTREGA años 1969 a 1988

https://sergiobarce.blog/2020/07/13/tanger-en-el-cine-4a-entrega/

TÁNGER EN EL CINE – 5ª ENTREGA años 1989 a 2001

https://sergiobarce.blog/2020/07/22/tanger-en-el-cine-5a-entrega/

TÁNGER EN EL CINE – 6ª ENTREGA años 2001 a 2002

https://sergiobarce.blog/2021/01/03/tanger-en-el-cine-6a-entrega/

Continuará – To be continued…

 

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JAQUETÍA – CARTA A JUANITA NARBONI – un relato del escritor larachense LEÓN COHEN

Al hilo del relato en jaquetía que me envió Mercedes Dembo, León Cohen me recuerda este otro relato que escribió y que es el único en el que emplea el judeoespañol que le enseñaron su abuela y sus tías paternas.

LEON COHEN

CARTA A JUANITA NARBONI

 En homenaje a Ángel Vázquez(*) y a todos los tangerinos

 por León Cohen Mesonero

Leí tu historia en el año 1976, la contó Ángel Vázquez como todas sabemos. Claro que <el malogrado> de Ángel tardó bastante tiempo en contarnos tu vida perra,  porque como comprenderás hija mía, en el año 76 de nuestro pueblo no quedaba más que la apariencia. Mira mi reina, primero voy a presentarme, yo soy Sol aquella hebreita tan mona que salía con el <ferasmal> de Jacobi. Qué guapo era, con ese pelo negro ondulado y abundante, qué bien puesto, y qué ojos, pero hija mía el tiempo no perdona a nadie, el <mesquin> murió hace cuatro años y lo enterramos cerca de Málaga, en un cementerio judío que está medio escondido, no me explico porque taparon esa <mehara>. Todavía lo estoy viendo caminando como un rey por el Boulevard Pasteur, con su chaqueta marrón de doble pecho, alto y erguido. Ni Robert Taylor se le acercaba en guapura, qué <gial>.  Bueno a ti que te voy a decir que tu no sepas, si me consta que tuviste alguna aventurilla, cuando él paraba en la pensión de Mesody, sí, la que estaba a mitad de la cuesta de la playa. Un pajarito me contó que una noche te metiste en  su cama cuando dormía, valiente <pelagarta> estabas hecha. Recuerdo que me dejaba sentada en el Ford  y se bajaba cerca de Galeries Lafayette para comprar monedas de oro mejicanas en el banco de Méjico que daba a la calle Velásquez. En esa esquina han puesto ahora una perfumería de productos baratos, creo que es de un soussi. Luego por la tarde me llevaba a comer pinchitos <en cade> Elías (hace poco supe que se apellidaba Benzaquen) y por la noche íbamos al Casino, le encantaba el bacarrá. Era el año 47 ó 48 y como no podía ser de otra manera, Jacobi como casi todos era contrabandista y además daba muy bien el tipo.  Pero no voy a pasarme toda la carta hablando de mi <gial>.

Mira la razón por la que te escribo es para darte novedades de cómo ha cambiado Tánger desde nuestros tiempos. Nada que ver reina. Cuando te bajas del barco, lo primero que te viene a la cabeza es <wo, wo, ¿dónde caí?>, ¿qué es esto? El puerto y la aduana parecen del siglo pasado, los taxis son peores que los de Nueva York. Nos fuimos andando por la Avenida de España, <qué guesera es esta> que hasta las palmeras están viejas y estropeadas. El hotel Rif, lo cerraron, con lo que era <ese diamante> de hotel. De los balnearios de la playa, esos que tanto te gustaban, la Pergola, las Tres Carabelas, se perdieron, aquel día el paseo de la playa estaba cubierto de arena, era invierno y además hacía un levante <preto>, así que hasta la playa, esa joya de playa me pareció fea  y desangelada. La Ibense, la heladería, por supuesto estaba cerrada, y casi todos los bares que regentaban los ingleses, te acuerdas que nosotras comentábamos que todos eran maricones, pues bien no queda ni uno, no, ni un maricón no, lo que no queda es ningún bar. Luego subimos la cuesta de la playa que lleva a la Poste, la cuesta ha cambiado poco, la verdad, llegas arriba <quebrada>,  y entonces empiezas a recorrer el Boulevard, ¿qué boulevard es este? Ya no están ni el Comedia, ni Kent, ni Monoprix, ni la Librairie des Colonnes, sí, están los edificios, no los van a tirar, pero todo cambiado, todos son bazares o cafetines, ni una buena cafetería, ni unos buenos almacenes, nada de nada. Me dirás que hay que comprender que Tánger ya no es internacional, es verdad, es verdad, pero hija hay un término medio. ¿Y Porte? Estoy viendo de nuevo a monsieur Porte acercarse a nuestra mesa para dedicarnos un piropo o una sonrisa, ¡qué salón de té <mi bien>! Ahora han puesto uno que parece un desierto, como si hubieran saqueado la cafetería antigua y los ladrones se hubieran dejado algunas cosas olvidadas, porque reina, vaya unos escaparates.

Pero lo peor de todo esto, es que ya no quedan tangerinos, un tangerino se nota, yo vi a mucha gente desconocida, pero no vi ningún tangerino. ¿Qué habría pasado con ellos, se perderían, se esfumarían o peor aún estarían escondidos por miedo a enfrentarse con esa realidad que ya no era la suya?  Juanita, en ocasiones he comentado con otros tangerinos las razones ocultas o demasiado evidentes que nos obligaron a todos a dejar nuestro pueblo. ¿Fue acaso una mano oculta la que nos expulsó? ¿No sería más bien un castigo de unos dioses atónitos y desconcertados, cansados hasta la envidia de permitirnos vivir en un paraíso al que contra su voluntad nos habíamos hecho acreedores? ¿O  fueron los tiempos históricos, eso que llaman el devenir y que siempre acaba impidiendo la existencia prolongada de situaciones diferentes, impropias de la vulgaridad en que se desenvuelve la mayoría? ¿<Chi lo sa>? El hecho cierto es que nos fuimos empujados por esa posible mezcla de fuerzas  misteriosas, abandonamos nuestra torre de Babel, nuestra pequeña Troya, nuestras casas y nuestras avenidas, nuestro Boulevard y nuestro Monte Viejo, nuestras playas incomparables, nuestra façon d’être, ese estilo de vida único e irrepetible. Y nos dispersamos por el mundo, aunque ninguno de nosotros volvió la vista atrás por temor a que nuestro pueblo se convirtiera en montaña de sal como le ocurrió a la mujer de Loth en la mitología judía. Hoy sabemos que la suma de nuestras melancolías ha traspasado los mares y las montañas  y que Tánger desapareció con el último tangerino, que de ella  sólo queda una imagen hueca hecha de recuerdos y de nostalgia.

Hoy sabemos también que Tánger fue paradigma durante un periodo relativamente largo, que abarca más de la mitad del siglo XX, del florecimiento de una cultura cosmopolita que iba  más allá del simple multilingüismo para adentrarse en facetas más amplias como la heterogeneidad religiosa y social de la que surgió una sociedad donde la regla era la pluralidad, el laissez faire y el laissez vivre. En Tánger casi nadie prejuzgaba a nadie ni por su origen social ni menos aún por el religioso o nacional. En este punto los tangerinos fueron más que tolerantes, clarividentes y solidarios. En Tánger se podía pasar sin transición del castellano al francés y viceversa, también era el único lugar en el mundo donde los no judíos hablaban <haketía>, hacía parte de la cultura tangerina. Paradójicamente, esa altura de miras se daba en una sociedad necesariamente cerrada y aislada por un lado por el mar y  por otro  por la frontera con el resto de Marruecos.

La vida perra de Juanita Narboni, film dirigido por Farida Banlyazid

¿Qué me pasó? <no hay mal>,  ¿qué estoy diciendo? Se me fue la olla, como dicen ahora, y me puse a decir tonterías como aquella <meloca> que iba <jarduando> por la Calle Italia. Mira Juanita, reina mía, no quiero hacer esta carta interminable, así que si dios quiere otro día te seguiré contando más cosas de nuestro querido y añorado pueblo, al que como te dije encontré tan cambiado.

                                                                       “Sol  Bensusan”      

                                       28/03/2002

 * Ángel Vázquez: LA VIDA PERRA DE JUANITA NARBONI. Seix Barral, Tercera edición 1990.

Nota del autor:   Las palabras <entre corchetes> pertenecen a la haketía o judeo-español.

 

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