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A LOS HAKITOS DE MARRUECOS – LA HAKETÍA, POR ALICIA SISSO

Alicia Sisso Raz, cuya familia materna es de Tetuán, pero originaria de Larache y Alcazarquivir, me ha enviado un maravilloso texto sobre la haketía que, en algunos pasajes, rezuma emoción y nostalgia por esa forma de hablar tan propia de los hebreos de Marruecos, y que escuchábamos en las calles de Larache. Me gusta cuando la define como “nuestra lengua de cariño”. Realmente los que no somos hebreos, la recordamos como una forma de hablar divertida y cariñosa, es verdad.

He titulado esta entrada al blog “A los hakitos de Marruecos” porque creo que, en el fondo, este texto de Alicia es eso, un hermoso homenaje a los “hakitos” de Marruecos. Y Alicia me ha pedido que haga mención a la fuente de la que extrae este artículo, y que puede ser muy interesante para los que tengan interés en indagar algo más en la haketía, así que la facilito:  www.vocesdehaketia.com

Sergio Barce, junio 2013

Alicia Sisso Raz

Alicia Sisso Raz

“La haketía”

  por Alicia Sisso Raz

(reglas de pronunciación y de transcripción están en la fondina del articuló)

             ¿Za‛ama (como sí) no lo sabemos ya que la haketía (también hakitía, haquetía, haquitía, o Jaquetía) es el vernaculó ĵudeoespañol de los sefardíes prencipalmente del norte de Marruecos (variantes de la haketía se hadreaban (hablaban) tamién (también) en Orán, Fez, Mequinez, Debdu, Mogador, Wazán y en más lugares en Marruecos)? Ma, (pero) me da por (exp.) ‛awdear (repetir) el empesiĵo (inicio) de muestra lengua hablada (el Ladino fe muestra lengua literaria), paque (de: para que) todo el ‛olam (mundo) se fetnee (dé cuenta) de mozotros. Como se sabe, la fondina (base) de la haketía es prencipalmente el castellano medieval jalteado (mezclado) con palabras de más manaderos (fuentes) lingüisticòs. ¿Cómo llegó a ser esta jarabuĵina (mezcla) haketiesca endiamantada (maravillosa), que mos parecía español, sin saber que estamos trocando (cambiando) palabras entre las dos, y sin saber cual son cual…? Esto lo digoy yo, pamorde (por causa de) que denantes (antes), yo jammeaba (pensaba) que estoy hablando, ni más ni menos, un español espeĵeado (brillante) y puro como en España! A mi wueno (bueno; exp.), con que shinfor (aires de superioridad) y grandezzas (orgullo) sareaba (caminaba) yo las caleĵas de mi vezindario! ¿Y za‛ama yo namás? Ansí se haga el mazzal (suerte; exp.) cuantos de mozotros jammeaban igual como mí! Todos muestros amigos dizen que esso es lo que pasaba tamién en sus cazzas (casas) de ellos. Agüera (ahora) ya sepoy (sé) la verdad amarga fiel (hiel; exp.), es dizir que yo habloy un jalteo! Y pamorde esto, endelante (de ahora a delante) ḥaddeoy (cuido) muncho mi meollera (cabeza) cuando escriboy (escribo), y ḥaddeoy mi boca cuando la abroy…

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            La mayoría de los ĵudiós espulsados de su España querida en 1492, afincaron (establecieron) sus pozzadas (asentamientos, domicilios) alderredor (alrededor) del Mediterráneo y en los Balcanes. Los que se fuyeron al norte de Africá, se afincaron ĝeneralmente en Marruecos y en Argelia. Sigue leyendo

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Con sonido e imagen – JAQUETÍA – EL DON JUAN DE LA CALEJA CHINGUITI – un relato en jaquetía de MERCEDES DEMBO

Cuando he coincidido en Larache con Carlos Amselem, he sido testigo de cómo en medio de la  conversación Carlos, Mohamed Sibari y El Hachmi Yebari, incluso Angeles Ramírez, intercalan bromas, giros y frases en jaquetía, recordando a los antiguos hebreos que utilizaban esta forma de hablar tan singular en Larache, y que yo recuerdo vagamente de haber oído también en mi niñez.

Ya que Mercedes Dembo anda preparando una antología en jaquetía, y que me ha enviado un relato de ésta, aprovecho primero para colgar su relato, titulado <Don Juan de la caleja Chinguiti”, y segundo para reproducir lo que nos enseña el  tebib larachense  José Edery en su “enciclopedia” <Viajando por el Magreb Hispánico>. En ella, dice Edery: “según el profesor José Benoliel el jaquetía procede probablemente de la raíz árabe <haka> que significa <conversar o hablar> añadiendo una terminación castellana. El profesor Benoliel, judío sefardita natural de Tánger, fue un distinguido filólogo en el primer tercio del siglo XX. Dominaba el castellano, francés, portugués, árabe y hebreo, en cuyos idiomas redactó gramáticas, traducciones y ensayos. Este ilustre tangerino ha sido la principal fuente y referencia existente hasta el día de hoy del jaquetía o judeo-español marroquí como la denominan algunos, lengua familiar que en la actualidad casi ha desaparecido. Por lo que considerándome uno de los pocos centenares de sefarditas que todavía la conoce elementalmente, procuro utilizarla y practicarla a nivel familiar y entre determinado grupo de amigos y conocidos.”

Poco a poco añadiré lo poco que puedo aportar del jaquetía, no porque sea algo que domine, porque en realidad soy un absoluto desconocedor del tema, sino porque, aunque no soy hebreo, lo considero parte del patrimonio cultural de Larache que hemos heredado y que merece ser protegido de alguna forma. (Confieso que en mi novela inédita <La emperatriz de Tánger> me he arriesgado a introducir algún que otro diálogo en jaquetía). De modo que además de los relatos que pueda conseguir, también echaré mano del Glosario de Jaquetía de Sara Fereres, una fuente extraordinaria de vocabulario y frases. ¡El Dio cumpla con bien!

Sergio Barce, mayo 2012

 EL DON JUAN DE LA CALEJA (calle) CHINGUITI 

Un relato en haquetía de Mercedes Dembo

 Si señores es verdad, había un Don Juan famoso en la caleja (calle) Chinguiti en Larashe. Era un g’ial (muy guapo) pintado, alto y con un puerpo (cuerpo) endiamantado; las mujeres se enloquecían por él y los hombres se encelaban de él.

Discúlpeme pero no cuedo (puedo) dezirle su nombre, yo le juri que nadie lo sabrá.

Un día que Don Juan doreaba (paseaba) por el puerto, vio un hombre aprontándose (preparándose) a subir al vapor (barco); tenía güen porte y vistía de como y como (muy elegante).

Oyó como el hombre comendaba (daba órdenes) a su ayudante que talearía (velaría) bien sobre el negocio hatta (hasta) que él vuelva de su viaje de negocios.

El ayudante le preguntó: ¿jefe, cuánto tiempo estará de viaje?

Unas doz mezes, ya te deshi (dejé) en el libro lo que hay que fazer (hacer). Dale las cuentas a mi sirviente que se las dé a mi mujer.

Don Juan se quedó jameando (pensando): esta pobre mujer la va deshar (dejar) sola tanto tiempo, que manzia (que pena).

Cunando (cuando) el vapor salió, preguntó Don Juan al ayudante: ¿Sinyor quien ez ese señor jefe suyo?

-Ez Don Izake Fuentes, commerciante de cuero, muy respetado por todo el país.

-Ah si, ¿vive en la caleja (calle) roza?

– No sinyor vive en la caleja Chinguiti, una cazza blanca de piso alto, un olam (muy grande)  de grande

– Gracias senyor y se marchó.

Aspero (esperó) unos días y fue a rondar por esa caleja por la noshe.

Contró la cazza de Don Izake, ya weldi (mi hijo) ¡que palacio! En la reja de la ventana estaba una mujercita jameando (pensando). Que ghzala (guapa) pensó él y ese marido que se fe (fue) y la decho (dejó) sola.

Se quedó mirándola hatta (hasta) que ella se fetneo (se dio cuenta) y aferrojo (cerró con cerrojo) la ventana.

 -Señorita a si me quedes tu no se vaya por favor, no la quiero jaufear (asustar).

-Yo no soy señorita, soy doña Oro.

-Perdone no la quize ofender, es que sus ojkos me parecieron tan tristes, ¿por que?

-Si soy triste, porque s’toy sola, mi marido viajo leshos (lejos), no tengo nadie con quien hadrear (hablar).

-Pobre mía, mira yo le cuedo (puedo) dar un poco de compañía, la tocaré unoz romanceros.

Que mazal (suerte) güeno me vino, pensó Oro: le voy a tirar la llave y suba.

Claro que a Don Juan no se la fazen (hacen) repitir doz vezes esas cozzas. Subió l’ascalera de un tirón y halaquile (aquí está) al lado de la donya.

De cerca parecía máz fermozza (hermosa) tavia (todavía), ¡que ghzala (hermosa)!, que ojos máz grandes pretos (negro azabeche) como el carbón y esa boca como una frutilla jugosa. El hombre estaba ya loco por cojerla en los brazos y bezzarla sin parar.

¡No! pensó, tengo que resistir la tentación, tengo que tomarla con paciencia, máz larga la aspera máz sabrozzo el fin.

Se sentó en el siyón, tocó y cantó unos romanceros de amor, los ojos la sha’leaban (brillaban) a ella de ferja (alegria).

A cabo de un rato se paró y se alevantó a irse.

-¿Como ya se va? con lo alegre que me fizo.

-Ya volveré y la enjubilaré máz tabia (todavia).

Ella toda la noshe soñando con él y se quedó jameando (pensando), no sabía que cozzas buenas la iba fazer.

la caleja o calle Chinguiti de Larache

Noshe ajar (tras) noche él venía, la cantaba y ella le miraba con ansia y sonrizas.

El supó que este día ella estaba bien yebda (a punto), se la acercó con dabagar (despacio) y la afalagó (acarició) la cara, la tenía ensapuzzada (mojada), la tocó el brazo. Ella estaba ya braza (ardiendo), nuncua  (nunca) sintio algo ansí (así) con ferazmal (salido del mal) Izake.

La cojio en sus brazos y la bezzo en la boca largo, largo, hatta (hasta) que la faltó el respiro.

¿Qué marido desha a una mujer como esta sola, no sabe que hay lobos soltos (sueltos) por estos barrios?

-Ay, como me endujea (marea), disho ella, ¿te gusta? Si, si, máz, máz, no te pares.

El empecijó (empezó) a quitarla los atuendos, uno por uno despacieto, despacieto, hatta que no quedó nada. La afalagaba (acariciaba) y la bezzaba cada pedazito de su puerpo (cuerpo), sudaban, esas manos la volvían loca. Sabía darle tanta plazer (placer) que quería gritar de gozo, Don Juan era muy davivozzo (generoso) con su cariño, muy hnin (dulce).

Mammá nuncua me dishites que uno podía sentir tanta farja (alegría). Esto era como un baile moruno. Sus puerpos apegados (pegados) en uno, no quería que esto no se acabe nuncua.

Ueno todas las cozas uenas tienen un fin, Don Izake volvió.

Las vezinas se queshaban (quejaban) a ella que sus maridos no laz avazziaban (alegraban). Y ella que conoció la gloria las encommendo (aconsejó) a Don Juan como amenjura (cura). Y ansina (así) fue que Don Juan pasaba las noshes de una cazza a la otra en la caleja Chinguiti. Se volvió tan famozzo que ya no le abondaban (no eran bastante) sus manos y tuvo que tomar un ayudante que le acuda (ayude).

Las mujeres que aprendieron los plazzeres del amor ambezzaron (enseñaron) a los maridos. La caleja Chinguiti se volvió la máz  alegre del barrio. Tantos suspiros, jadeos, aíteos (gritos), máz, máz…..

Mercedes Dembo Barcessat

SI QUIERES ESCUCHAR CÓMO SE LEE EN HAKETÍA ESTE RELATO,

PUEDES ESCUCHARLO Y VERLO ENTRANDO EN EL SIGUIENTE ENLACE

http://www.youtube.com/watch?v=soM7u34l6U0

Mercedes Dembo Barcesat. Nació en Soko l’Arba, Marruecos, de padres larachenses. Vivió su niñez en Larache y Soko l’Arba, y luego emigró a Israel y años más tarde a Australia. Actualmente vive en Perth Western, Australia. Escribe en inglés, francés, español y portugués, y ha participado en varias antologías.

Su obra, una antología en cuatro idiomas, compuesta por escritos diversos de narrativa y poesía en jaquetía, ingles, francés y español, se está editando actualmente.

 La pronunciación de la haquetía o jaquetía:

por Alicia Sisso Raz

Nueva York, Septiembre, 14, 2010

En general, la pronunciación es como el castellano moderno, con las siguientes excepciones:

    El ceceo no existe en la haquetía

    La pronunciación de las consonantes en palabras derivadas del hebreo y del árabe siguen la pronunciación de estas lenguas.

    En haquetía, la “s” al final de palabras, se pronuncia como “z” cuando después hay una vocal, una ‘’h’’ española, o una consonante sonora: “b”; “d”; “l”; “m”; “n”; “v”

    Los sonidos específicos de la haquetía, diferente del castellano son:

g – antes de “i” o “e” se pronuncia como “j” francesa (jardín).

g – como la “غ” árabe, o “r” uvular fricativa en francés (rue).

h – como “ח” hebrea o “ح” árabe (חכם). El sonido es parecido a la “jota” castellana, pero el aire pasa a través de la parte profunda de la laringe.

j como “j” francesa (jardín).

k – como en español (karate). En palabras de origen hebreo o árabe.

l.l – “l” geminada, acentuada, como en español “al lado”.

q – como en español (quedar).Palabras de origen árabe se distinguen por la

ausencia de la “u” después del “q” (qailear), y se pronuncia como “ق” árabe

(se pronuncia en la glotis).

sh – como la “ch” francesa (chemise).

como ע” hebrea o “ع” árabe (עולם– ‛olam; za‛ama) laríngea sonora.

z – como “z” francesa (zéro).

zz, ss, dd, etc. letras dobles indican una pronunciación acentuada.

 

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