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UN POCO DE HAKITÍA O JAQUETÍA, CON JOSÉ BENOLIEL

En 1977 se reeditó el libro Dialecto judeo-hispano-marroquí o Hakitía, de José Benoliel, patrocinada por Rafael Benazeraf. José Benoliel nació en Tánger en 1888. Tras estar unos años en España, regresó a Tánger, donde estudia antes de continuar en la Alliance Israelite Universelle de París. Fue profesor de esta institución en la capital francesa, en Tánger y en Mogador. Falleció en 1937.

JOSÉ BENOLIEL

Libro curioso, con un amplio glosario, y en el que encontramos el origen y significado de muchas de las expresiones que se utilizaban en Larache y Tánger por los que dominaban el hakitía o jaquetía.

El capítulo VIII está dedicado a las baldiciones (maldiciones). Y dice Benoliel: “Las baldiciones (maldiciones) son el arma de quien no tiene ni puede llevar otra. (…) Se baldonó por venganza y desagravio, se baldonó por gracia y recreo, se baldonó a desafío, se baldonó por baldonar, o por no saber hablar sin salpimentar cada frase de baldiciones apropiadas…”

Algunas de las que recoge son (me fascinan las palabras adaptadas al jaquetía, su gracia, su musicalidad):

  • No te quede amo ni dueño! (Esta es realmente una bendición en tono de maldición)

  • Venga una estruisión que lo estruya todo!

  • Se vaya y no volva!

  • Le entre un Huerco en las tripas!

  • Le entre una puliyya (polilla) que le apoliyye.

  • Le coma el león discués (después) de harto!

  • Se le caiga el mazzal (la suerte)

  • Le morda un alacrán

  • Le griten al oído y no lo oya!

El capítulo X, por su parte, está dedicado a los juramentos.

Entre los juramentos, recoge Benoliel, entre otros, los siguientes referidos a los juramentos hechos con el fin de vencer la resistencia ajena y de obtener lo que se desea, por ejemplo, lo que le dirá una madre a su hijo para convencerlo de algo:

  • Así me eches en el foyo

  • Así me llores

Y entre los refranes, esta curiosidad:

  • ¿Quién alaba a la novia mocozza? Su madre la tiñozza.

También se dice: ¿Quién alaba a la novia coxa? Su madre la tullida (pr. tuyida); o ¿Quién alaba a la novia tuerta? Su madre la cegata, o la maboxa, etc… Hay aún otras variantes sobre este mismo tema, cuyo significado es que para alabar un defecto o vicio es preciso tener otro igual o mayor. (…) También se emplea para denotar que, por mala que sea, una mercancía es siempre alabada por quien de ella se quiere deshacer, vendiéndola por buen precio.

En fin, unas notas sobre la hakitía o la jaquetía, otra herencia de la convivencia de las tres culturas en Larache, Tánger, Tetuán… Una hermosa herencia que se desvanece en el tiempo.

Sergio Barce, mayo 2015

Diccionario de José Benoliel

 

 

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“LA COMUNIDAD JUDÍA DE TÁNGER”, POR RAJAE BOUMEDIANE

Rajae Boumediane el Metni ha logrado el reconocimiento unánime por sus traducciones al español de las novelas de Mohamed Chukri, que ha reeditado la editorial Cabaret Voltaire.

Obras como El pan desnudo (Al-jubz al-hafi) o Paul Bowles, el recluso de Tánger (Paul Bowles wa ´uzlatu tanya), gracias a su minucioso trabajo de traducción e interpretación, han ganado calidad e integridad en estas nuevas versiones en castellano. Solo me falta por leer de sus traducciones del  maestro Chukri Jean Genet en Tánger, que pronto me llegará… 

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Rajae ha tenido la amabilidad de enviarme un artículo que publicó hace unos años en la revista Raíces sobre la comunidad judía de Tánger, y que le ha animado a decidirse porque su tesis doctoral, que actualmente está preparando, se centre en este tema tan apasionante. Sería fantástico que los hebreos de Tánger se hagan eco de este post y se animen a ponerse en contacto con Rajae Boumediane que, lo sé por ella, está tratando de dar con los hebreos originarios de la ciudad tangerina para completar su trabajo como ella pretende.

RAJAE BOUMEDIANE EL METNI

RAJAE BOUMEDIANE EL METNI

Nacida en Tánger, Rajae Boumediane el Metni es filóloga hispánica por la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdelá de Tetuán,y como antes decía, se está doctorando en Lingüística por la Universidad Complutense de Madrid.

Sergio Barce, mayo 2014

LA COMUNIDAD JUDÍA DE TÁNGER, ENTRE EL RECUERDO Y EL OLVIDO

La memoria colectiva, el recuerdo de un pasado, que nunca volverá a resucitar y la añoranza por lo que existía y que ya no existe mantienen viva a la comunidad judía de Tánger. Lo poco que queda de esta comunidad se nutre de los recuerdos, recuerdos que siempre están en proceso de flash back arrancando con un “¡ya hasra!” (1). La comunidad judía de Tánger persiste aún, menos numerosa, pero se mantiene viva. De las 17.000 almas que llegaron a convivir en Tánger, quedan tan sólo 189 judíos (2) y la mayoría son personas mayores. Este hecho incita a preguntarse ¿cómo ha podido disminuir tanto el número de los judíos de Tánger en tan poco tiempo? ¿Cuáles son las razones y circunstancias que les empujaron a iniciar una emigración masiva hacia otros países” (3). Son muchas las preguntas que se hace uno acerca de la emigración masiva de los judíos tangerinos y para contestarlas, habría que efectuar un retroceso en la historia, cosa que se podría hacer en otro momento.
Lo único que se puede asegurar es que los sefardíes, temerosos de ser perseguidos, cambiaron su Tánger por Francia, Canadá, Estados Unidos, España, países de América del Sur e Israel.

Sinagoga Chaar Rafael, en Tánger

Sinagoga Chaar Rafael, en Tánger

Consecuencia de ello, es que no sólo se truncaba una comunidad sino que se separaban los miembros de una misma familia.
La comunidad judía de Tánger tenía su propia identidad. Si la religión constituía el punto relevante y distintivo del resto de la población marroquí y las diversas colonias extranjeras, la lengua y la cultura la diferenciaban de «los otros», «los forasteros» (4), los judíos del interior de Marruecos.
Como los judíos de Tetuán, Larache, Asilah, Chaouen o Alcázar, el judío tangerino conservó, cariñosa y cuidadosamente, el idioma familiar y comunitario: el judeo-español. Este idioma, conviviendo con otros idiomas y consiguiendo mayor entendimiento con moros y cristianos, evolucionó para dar como resultado una mezcla que recibe como nombre «hakitía».
José Benoliel califica esta mezcla como «un dialecto peculiar a los judíos, de origen ibérico establecidos en Marruecos desde la expulsión de España (), es un compuesto de castellano antiguo, más o menos, bien conservado, de árabe, de hebreo, etc… al que se da vulgarmente el nombre de hakitía» (5).
Sin embargo, la “infidelidad” de los hablantes que lo crearon v usaron junto con la rehispanización masiva a la cual fue sometido el dialecto a finales del siglo XIX y finalmente la seducción del francés que terminó con la creación de las escuelas de la Alianza Israelita Universal (6), acentuaron y aceleraron el proceso de extinción.

ALUMNOS DE LA ALIANZA ISRAELITA UNIVERSAL DE TÁNGER (foto del archivo de ACAM.LUKUS)

ALUMNOS DE LA ALIANZA ISRAELITA UNIVERSAL DE TÁNGER (foto del archivo de ACAM.LUKUS)

De resultas, la hakitía sufrió una decadencia y muchos firmaron su certificado de defunción afirmando que queda sólo un mero recuerdo.
Sin embargo, en una ciudad sin mellah, los judíos -dedicados principalmente al comercio y en contacto continuo tanto con la población marroquí como con su habla- se habían integrado en la sociedad marroquí y esa misma hakitía siguió su proceso de evolución dando paso a otro tipo de hakitía que tiene como raíz palabras del dialecto marroquí y terminación del español moderno.
A esta misma hakitía se refería nuestro informante cuando nos afirmó: «lo [la hakitía] hablamos en broma, pero resulta que la hakitía que hablamos nosotros es el árabe espanolisado. Por ejemplo decimos: «bastante bsslha venga ya feddi liya de una vez» o «se fue fulano a Italia y soy muy wahchiado» «andi wach dial hada eso wahchiado». o sea hablamos mal el español y mal el árabe» (7).
Mientras este informante reconocía la existencia de otro tipo de hakitía, la mayoría de los demás niega saber palabras haquetíescas alegando «en casa de mis padres hablábamos español, nosotros vivíamos en el boulevard, nosotros no vivíamos en el soko», «cuando era niña, cuando decía alguna palabra de haketía, mis padres me prohibían hablar haketía», «cuando decía alguna palabra de haketía, mi madre me decía “esto no se dice” y a veces me castigaba. ¿Sabes por qué? Porque estaba mal visto hablar haketía. Era un dialecto vulgar y de gente ignorante.»
Testimonios como éstos ponen en tela de juicio la opinión que se tenía de la haketía: estaba prohibido hablarla en algunas casas, estaba limitada a la gente que vivía por el zoco y era un dialecto vulgar, peculiar tan sólo a la gente ignorante.

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

En definitiva, los prejuicios que se tenían desgraciadamente de la haquitía favorecieron su decadencia, su agonía y su extinción. De hecho, su desaparición se debió, principalmente, a razones de carácter socioeconómico y cultural.
A decir verdad cuando me llegaron al oído tales testimonios, me di cuenta de cómo un idioma puede desaparecer por prejuicios y dentro de mí llegué a decir: ¡Ya hasra! Pero a pesar de eso no me resigné. Quería averiguar si los mismos que manifestaban no saber absolutamente nada de hakitía me podían decir algunas palabras.
Fue difícil romper esa barrera de «no sé nada de Haketía». Y cuando se convencieron de que para mí la hakitía no es en absoluto vulgar, cuando cogieron algo de confianza, cuando percibieron mi gran curiosidad hacia ese dialecto totalmente ignorado por mí, cuando se sintieron seguros y relajados y finalmente cuando me presentó un conocido de mi padre como estudiante que investiga la comunidad judía de Tánger, sólo en ese momento, dieron riendas sueltas a sus recuerdos y empezaron a decirme palabras y frases como «está wahleado» (está en apuro), «está chonjreando» (está roncando), «fraja» (alegría), «farezmal» (fuera del mal).
Había incluso un informante que, siendo originario de Casablanca, manifestaba con cierto orgullo: «yo soy de Casablanca y sé algunas palabras de haketía porque lo he aprendido aquí en el casino. Ellos cuando están juntos hablan, a veces, haketía. Pero cuando hay alguien extraño no quieren hablar, pero saben muchas palabras de haketía. Yo sé por ejemplo la palabra «alhotar», «se arsó el mazzal», «me vaya kapara por tí» y muchas otras. (8)
Otro informante me cantó la siguiente «canción»:
«Por esos bulevares/ de 7 a 8/ pasean las alhasbas/ buscando novio/ me vaya kapara/ me vaya hálala.» (Las alhasbas son las chicas).
Es de subrayar que la mayoría de las palabras que hemos recogido tienen la raíz del árabe dialectal y la terminación del castellano.
Gran número de mis informantes fueron localizados en el casino mientras festejaban la fiesta de Hanukah, otros fueron entrevistados en la comunidad. Estos últimos me hablaron de las muchas sinagogas que existían en Tánger y de los dos cementerios judíos: el viejo y el nuevo. Luis Tangir, secretario de la Comunidad, refiriéndose a la sinagoga de Nahón me explicó: «Esta sinagoga estaba destruida y tiene más de ciento y pico años. Yo la descubrí y me encargué personalmente de restaurarla. En esta sinagoga estaba la crema y la nata de la judería de Tánger».
La mencionada sinagoga se va a convertir en museo en memoria de todos los antiguos judíos tangerinos; tiene el altar en frente a diferencia de las otras sinagogas. Ya no se celebran oficios en esta sinagoga.
Como todos los informantes me hablaban de la semejanza que tiene la sinagoga de Nahón con la Alhambra de Granada, quería visitarla para tener la oportunidad de palpar personalmente dicha semejanza. Pedí permiso al secretario de la Comunidad y me brindó, gustosamente, su ayuda. Gracias a su enorme generosidad y acompañada por un empleado de la Comunidad, llegué a visitar todas las sinagogas encontradas en Tánger y pude notar el gran parecido que tiene la sinagoga de Nahón con la Alhambra de Granada. La gran semejanza reside, principalmente, en las placas de escayola usadas -éstas fueron traídas precisamente de Granada hace más de 100 años-, en los arcos y en los cristales colorados.

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

Aparte de ésta, quedan sólo cuatro sinagogas (9): la sinagoga de Benattar, la sinagoga de Bendrihen, la sinagoga Assayag y la sinagoga de Suiri. Las dos primeras tienen oficio diario mientras que las últimas se limitan a tenerlo sábados y festivos.
Una vez visitadas las sinagogas, deseaba entrar aunque fuera por pocos minutos, en el cementerio. Logré visitar, únicamente, el cementerio viejo donde descansan en un profundo y continuo sueño los antiguos judíos tangerinos, los que nacieron, vivieron y murieron en su querida Tánger, los que formaron la comunidad judía. Empecé a buscar nombres que me son familiares entre las numerosas lápidas y pude leer, entre otros, el nombre de Isaac Laredo (1946), autor de Memorias de un viejo tangerino. Hasta los años sesenta se seguía enterrando en el viejo cementerio pero hace unos treinta años se dejó de hacerlo; hará unos diez años enterraron al hijo del Presidente de la Comunidad.
Los minutos contados que pasé en el cementerio me inspiraron una emoción y una paz tan grandes que mientras miraba las interminables lápidas me llegué a decir «¡ya hasra!, ojalá pudiera volver el tiempo hacia atrás para tener la oportunidad de conocer a tantos ilustres judíos tangerinos». Pero me consolaba diciéndome que por lo menos queda algo del antiguo, fascinante y mítico Tánger pero ¿qué queda de aquel añorado Tánger?
Quedan los cementerios, en cuyas lápidas se hallan grabados para siempre los nombres de los que un día formaron parte de la comunidad judía. Quedan las sinagogas, que aunque sean pocas, mantienen viva esa religión que presenta el único punto distintivo del resto de la población. Quedan residuos de ese idioma que llegó a ser medio de comunicación de «los nuestros». Quedan los testimonios de las personas que convivieron, y siguen conviviendo, con la comunidad marroquí. Quedan las varias instituciones creadas como el asilo y hospital Benchimol, la sede de la comunidad y el casino que cada tarde reúne, con gran orgullo, a los «suyos» y se convierte en el único testigo que presencia los restos de la hakitía. Quedan las personas que mantienen viva a la comunidad judía de Tánger. Quedan aquellos que no cambiarán -por nada en el mundo- su ciudad porque «en Tánger te hablan las calles, te hablan las piedras, todo te habla» (10). Quedan miembros de familias de mucho prestigio como Azancot, Bengio y Assayag. Quedan finalmente los recuerdos que permanecen vivos en la mente de cada judío tangerino, recuerdos que sólo la muerte es capaz de borrar, recuerdos que se nutren cada día con una referencia, por muy infame que sea, al pasado porque como dice Milán Kundera: «La lucha del ser en la vida es la lucha del recuerdo contra el olvido».
Tánger seguirá siendo ese «paraíso perdido» que siempre está dispuesto a acoger a «los suyos», a esos «hijos adoptivos» que un día abandonaron su Tánger de cuerpo pero no de alma, esos hijos que siempre vuelven iniciando el flash back con un ¡ya hasra!, esos hijos que han sido, son y serán fieles a la ciudad que un día vio nacer y crecer a un antepasado.
Y ahora con la sinagoga de Nahón, que se está convirtiendo en museo en memoria de todos los judíos de Tánger, la ciudad aguarda, con gran orgullo e inmensa impaciencia, ese día que le brindará —una vez más- la oportunidad de abrazar a todos sus seres queridos.
No quisiera terminar con un ¡ya hasra! porque mientras siga viva una minoría judía en Tánger, se podrá recoger ese eco que recobra fuerza y resonancia, resonancia y vida.

Rajae Boumediane el Metni

*****

NOTAS DEL TEXTO:

1 – Expresión árabe que significa: ¡qué pena!
2 – Estadística facilitada por Luis Tangir, secretario de la Comunidad de Tánger. Hay 12 personas entre 2 y 15 años, 12 entre 15 y 25, 6 entre 25 y 50, 12 entre 90 y 100 y los demás tienen más de 60 años. Es de señalar que la mayoría de los jóvenes estudian fuera de Tánger.
3 – En 1960, la comunidad judía contaba con 6.300 judíos.
4 – Así llamaban los judíos del Norte de Marruecos a los del interior.
5 – J. Benoliel, Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitía, Madrid, 1977, p. 27.
6 – La primera escuela de la Alianza Israelita Universal se abrió en Tetuán en 1862.
7 – Este informante reconoció la existencia de otro tipo de hakitía formada principalmente de palabras del dialecto marroquí. La traducción respectiva de los dos ejemplos es: «basta ya de bromas, termina de una vez», «se fue a fulano a Italia y le echo mucho de menos. Wahchiado es echar de menos.»
8 – Esta es la traducción que me dio el mismo informante: «Alhotar» (ahorrar- guardar), «se arsó el mazzal» (tuvo mucha suerte), «me vaya kapara por tí» (lo doy todo por ti)
9 – Antes llegaron a coexistir 17 sinagogas en una misma calle denominada por eso «calle de las sinagogas». Hasta hoy día, y aunque la calle tiene otro nombre, sigue el letrero con el mismo nombre escrito en árabe, en español y en francés. Actualmente en esa misma calle quedan sólo dos sinagogas: la de Nahón y la de Suiri.
10 – Son palabras de un judío tangerino que me causaron una gran emoción.

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Con sonido e imagen – JAQUETÍA – EL DON JUAN DE LA CALEJA CHINGUITI – un relato en jaquetía de MERCEDES DEMBO

Cuando he coincidido en Larache con Carlos Amselem, he sido testigo de cómo en medio de la  conversación Carlos, Mohamed Sibari y El Hachmi Yebari, incluso Angeles Ramírez, intercalan bromas, giros y frases en jaquetía, recordando a los antiguos hebreos que utilizaban esta forma de hablar tan singular en Larache, y que yo recuerdo vagamente de haber oído también en mi niñez.

Ya que Mercedes Dembo anda preparando una antología en jaquetía, y que me ha enviado un relato de ésta, aprovecho primero para colgar su relato, titulado <Don Juan de la caleja Chinguiti”, y segundo para reproducir lo que nos enseña el  tebib larachense  José Edery en su “enciclopedia” <Viajando por el Magreb Hispánico>. En ella, dice Edery: “según el profesor José Benoliel el jaquetía procede probablemente de la raíz árabe <haka> que significa <conversar o hablar> añadiendo una terminación castellana. El profesor Benoliel, judío sefardita natural de Tánger, fue un distinguido filólogo en el primer tercio del siglo XX. Dominaba el castellano, francés, portugués, árabe y hebreo, en cuyos idiomas redactó gramáticas, traducciones y ensayos. Este ilustre tangerino ha sido la principal fuente y referencia existente hasta el día de hoy del jaquetía o judeo-español marroquí como la denominan algunos, lengua familiar que en la actualidad casi ha desaparecido. Por lo que considerándome uno de los pocos centenares de sefarditas que todavía la conoce elementalmente, procuro utilizarla y practicarla a nivel familiar y entre determinado grupo de amigos y conocidos.”

Poco a poco añadiré lo poco que puedo aportar del jaquetía, no porque sea algo que domine, porque en realidad soy un absoluto desconocedor del tema, sino porque, aunque no soy hebreo, lo considero parte del patrimonio cultural de Larache que hemos heredado y que merece ser protegido de alguna forma. (Confieso que en mi novela inédita <La emperatriz de Tánger> me he arriesgado a introducir algún que otro diálogo en jaquetía). De modo que además de los relatos que pueda conseguir, también echaré mano del Glosario de Jaquetía de Sara Fereres, una fuente extraordinaria de vocabulario y frases. ¡El Dio cumpla con bien!

Sergio Barce, mayo 2012

 EL DON JUAN DE LA CALEJA (calle) CHINGUITI 

Un relato en haquetía de Mercedes Dembo

 Si señores es verdad, había un Don Juan famoso en la caleja (calle) Chinguiti en Larashe. Era un g’ial (muy guapo) pintado, alto y con un puerpo (cuerpo) endiamantado; las mujeres se enloquecían por él y los hombres se encelaban de él.

Discúlpeme pero no cuedo (puedo) dezirle su nombre, yo le juri que nadie lo sabrá.

Un día que Don Juan doreaba (paseaba) por el puerto, vio un hombre aprontándose (preparándose) a subir al vapor (barco); tenía güen porte y vistía de como y como (muy elegante).

Oyó como el hombre comendaba (daba órdenes) a su ayudante que talearía (velaría) bien sobre el negocio hatta (hasta) que él vuelva de su viaje de negocios.

El ayudante le preguntó: ¿jefe, cuánto tiempo estará de viaje?

Unas doz mezes, ya te deshi (dejé) en el libro lo que hay que fazer (hacer). Dale las cuentas a mi sirviente que se las dé a mi mujer.

Don Juan se quedó jameando (pensando): esta pobre mujer la va deshar (dejar) sola tanto tiempo, que manzia (que pena).

Cunando (cuando) el vapor salió, preguntó Don Juan al ayudante: ¿Sinyor quien ez ese señor jefe suyo?

-Ez Don Izake Fuentes, commerciante de cuero, muy respetado por todo el país.

-Ah si, ¿vive en la caleja (calle) roza?

– No sinyor vive en la caleja Chinguiti, una cazza blanca de piso alto, un olam (muy grande)  de grande

– Gracias senyor y se marchó.

Aspero (esperó) unos días y fue a rondar por esa caleja por la noshe.

Contró la cazza de Don Izake, ya weldi (mi hijo) ¡que palacio! En la reja de la ventana estaba una mujercita jameando (pensando). Que ghzala (guapa) pensó él y ese marido que se fe (fue) y la decho (dejó) sola.

Se quedó mirándola hatta (hasta) que ella se fetneo (se dio cuenta) y aferrojo (cerró con cerrojo) la ventana.

 -Señorita a si me quedes tu no se vaya por favor, no la quiero jaufear (asustar).

-Yo no soy señorita, soy doña Oro.

-Perdone no la quize ofender, es que sus ojkos me parecieron tan tristes, ¿por que?

-Si soy triste, porque s’toy sola, mi marido viajo leshos (lejos), no tengo nadie con quien hadrear (hablar).

-Pobre mía, mira yo le cuedo (puedo) dar un poco de compañía, la tocaré unoz romanceros.

Que mazal (suerte) güeno me vino, pensó Oro: le voy a tirar la llave y suba.

Claro que a Don Juan no se la fazen (hacen) repitir doz vezes esas cozzas. Subió l’ascalera de un tirón y halaquile (aquí está) al lado de la donya.

De cerca parecía máz fermozza (hermosa) tavia (todavía), ¡que ghzala (hermosa)!, que ojos máz grandes pretos (negro azabeche) como el carbón y esa boca como una frutilla jugosa. El hombre estaba ya loco por cojerla en los brazos y bezzarla sin parar.

¡No! pensó, tengo que resistir la tentación, tengo que tomarla con paciencia, máz larga la aspera máz sabrozzo el fin.

Se sentó en el siyón, tocó y cantó unos romanceros de amor, los ojos la sha’leaban (brillaban) a ella de ferja (alegria).

A cabo de un rato se paró y se alevantó a irse.

-¿Como ya se va? con lo alegre que me fizo.

-Ya volveré y la enjubilaré máz tabia (todavia).

Ella toda la noshe soñando con él y se quedó jameando (pensando), no sabía que cozzas buenas la iba fazer.

la caleja o calle Chinguiti de Larache

Noshe ajar (tras) noche él venía, la cantaba y ella le miraba con ansia y sonrizas.

El supó que este día ella estaba bien yebda (a punto), se la acercó con dabagar (despacio) y la afalagó (acarició) la cara, la tenía ensapuzzada (mojada), la tocó el brazo. Ella estaba ya braza (ardiendo), nuncua  (nunca) sintio algo ansí (así) con ferazmal (salido del mal) Izake.

La cojio en sus brazos y la bezzo en la boca largo, largo, hatta (hasta) que la faltó el respiro.

¿Qué marido desha a una mujer como esta sola, no sabe que hay lobos soltos (sueltos) por estos barrios?

-Ay, como me endujea (marea), disho ella, ¿te gusta? Si, si, máz, máz, no te pares.

El empecijó (empezó) a quitarla los atuendos, uno por uno despacieto, despacieto, hatta que no quedó nada. La afalagaba (acariciaba) y la bezzaba cada pedazito de su puerpo (cuerpo), sudaban, esas manos la volvían loca. Sabía darle tanta plazer (placer) que quería gritar de gozo, Don Juan era muy davivozzo (generoso) con su cariño, muy hnin (dulce).

Mammá nuncua me dishites que uno podía sentir tanta farja (alegría). Esto era como un baile moruno. Sus puerpos apegados (pegados) en uno, no quería que esto no se acabe nuncua.

Ueno todas las cozas uenas tienen un fin, Don Izake volvió.

Las vezinas se queshaban (quejaban) a ella que sus maridos no laz avazziaban (alegraban). Y ella que conoció la gloria las encommendo (aconsejó) a Don Juan como amenjura (cura). Y ansina (así) fue que Don Juan pasaba las noshes de una cazza a la otra en la caleja Chinguiti. Se volvió tan famozzo que ya no le abondaban (no eran bastante) sus manos y tuvo que tomar un ayudante que le acuda (ayude).

Las mujeres que aprendieron los plazzeres del amor ambezzaron (enseñaron) a los maridos. La caleja Chinguiti se volvió la máz  alegre del barrio. Tantos suspiros, jadeos, aíteos (gritos), máz, máz…..

Mercedes Dembo Barcessat

SI QUIERES ESCUCHAR CÓMO SE LEE EN HAKETÍA ESTE RELATO,

PUEDES ESCUCHARLO Y VERLO ENTRANDO EN EL SIGUIENTE ENLACE

http://www.youtube.com/watch?v=soM7u34l6U0

Mercedes Dembo Barcesat. Nació en Soko l’Arba, Marruecos, de padres larachenses. Vivió su niñez en Larache y Soko l’Arba, y luego emigró a Israel y años más tarde a Australia. Actualmente vive en Perth Western, Australia. Escribe en inglés, francés, español y portugués, y ha participado en varias antologías.

Su obra, una antología en cuatro idiomas, compuesta por escritos diversos de narrativa y poesía en jaquetía, ingles, francés y español, se está editando actualmente.

 La pronunciación de la haquetía o jaquetía:

por Alicia Sisso Raz

Nueva York, Septiembre, 14, 2010

En general, la pronunciación es como el castellano moderno, con las siguientes excepciones:

    El ceceo no existe en la haquetía

    La pronunciación de las consonantes en palabras derivadas del hebreo y del árabe siguen la pronunciación de estas lenguas.

    En haquetía, la “s” al final de palabras, se pronuncia como “z” cuando después hay una vocal, una ‘’h’’ española, o una consonante sonora: “b”; “d”; “l”; “m”; “n”; “v”

    Los sonidos específicos de la haquetía, diferente del castellano son:

g – antes de “i” o “e” se pronuncia como “j” francesa (jardín).

g – como la “غ” árabe, o “r” uvular fricativa en francés (rue).

h – como “ח” hebrea o “ح” árabe (חכם). El sonido es parecido a la “jota” castellana, pero el aire pasa a través de la parte profunda de la laringe.

j como “j” francesa (jardín).

k – como en español (karate). En palabras de origen hebreo o árabe.

l.l – “l” geminada, acentuada, como en español “al lado”.

q – como en español (quedar).Palabras de origen árabe se distinguen por la

ausencia de la “u” después del “q” (qailear), y se pronuncia como “ق” árabe

(se pronuncia en la glotis).

sh – como la “ch” francesa (chemise).

como ע” hebrea o “ع” árabe (עולם– ‛olam; za‛ama) laríngea sonora.

z – como “z” francesa (zéro).

zz, ss, dd, etc. letras dobles indican una pronunciación acentuada.

 

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