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«ABDELLAH DJBILOU: UN VIAJE Y UN LIBRO», POR SERGIO BARCE

Sergio Barce, Adbellah Djbilou, Mohamed Akalay y León Cohen, en la Casa de la Cultura de Larache

Sergio Barce, Adbellah Djbilou, Mohamed Akalay y León Cohen, en la Casa de la Cultura de Larache

Hace seis años que falleció el hispanista Abdellah Djbilou. Buena ocasión para traer de regreso a mi blog lo que escribí entonces sobre él.

   ABDELLAH DJBILOU:

UN VIAJE Y UN LIBRO

   Al profesor Djbilou lo conocí en Tánger, cuando presentaba mi primer libro. A Abdellah lo conocí en Larache, mientras charlábamos largamente sentados en la terraza del Central. A los dos, al intelectual y al hombre, los admiraba, y de los dos me atrajo su exquisita educación y su disponibilidad permanente.

   Lo recuerdo siempre elegante, sobrio, con una camisa blanca inmaculada, bien trajeado, gustaba de vestir con la adecuada corrección, coronado todo ello con su sonrisa deslumbrante, ese tipo de sonrisa que uno querría para sí. Además, poseía una voz poderosa que ayudaba a confeccionar un personaje completo. Sus ademanes eran delicados, sin dejar de vislumbrar su carácter fuerte y seguro.

Crónicas del norte de Djbilou

   En el año 2004 lo invité a participar en las Primeras Jornadas Culturales que organizábamos en Larache. En seguida, se ofreció a estar presente e hizo de moderador en una mesa redonda. A partir de ahí, nuestros contactos se hicieron más frecuentes y nos enviábamos nuestros libros o alguna reseña. Cuando me envió sus Crónicas del Norte. Viajeros españoles en Marruecos (Asoc. Tetuán Asmir, 1998) le confesé que, posteriormente, en una charla, utilicé parte de los textos que él había reunido en ese libro y me respondió que eso era un honor para él, sin disimular su orgullo. Luego, en esa larga charla en Larache, acomodados en una esquina de la terraza (recuerdo que hacía algo de viento y nos levantábamos la solapa de la chaqueta para protegernos del frío), nos olvidamos de la inclemencia del tiempo y continuamos allí un buen rato, sin movernos. Le dije que los textos que había seleccionado sobre Larache eran muy interesantes; entonces, el profesor Djbilou, cogió el ejemplar que yo tenía sobre la mesa y lo abrió, se puso las gafas y, levantando levemente el mentón, pasó varias páginas hasta que se detuvo en el capítulo titulado Luís Antonio de Vega. Nuevo descubrimiento de Larache. Me dijo que poseía ese texto un vago aroma a poesía y que era uno de los que más le habían gustado, especialmente una parte del mismo que comenzó a leer con su voz clara y firme:

“En Larache estuvo el Jardín de las Hespérides, en Larache estuvo el dragón. Y los dos mitos revivieron, se hicieron reales, aunque cambiaran de forma. El oro de las manzanas griegas se encuentra en toda la rica tierra de El Garb, en los naranjos y en los granados, en el bajalato ksari, tan rico en olivos, que a la ciudad allí ubicada se le llamó “la de los aceitunos”; en el Jolot, en Tilig y en Es Shael, en el suelo feraz del Occidente del Imperio Feliz. Y el dragón es la barra del Lükus impidiendo que nadie entre a buscar esas riquezas, impidiendo también que las riquezas salgan. Hasta que un día un ejército de Hércules modernos, grúas y escafandras, vaya a vencer por segunda vez al dragón.

Cuando la paz llueva sobre la Tierra, cuando sea un inmenso beneficio divino, el dragón recibirá la lanzada y los faros de Larache servirán para indicar a los navíos el camino que han de seguir para llegar al puerto, no para advertirles la presencia de las bocas innumerables, pues cada una de ellas está formada por uno de los granos que forman la barra peligrosa.

Y habrá un nuevo Larache. Y tendrá que ser otra vez redescubierto. Un día u otro sucederá, aunque, en lo que a la lírica se refiere, nos contriste a los que amamos el viejo Marruecos, el que yo divisaba desde mi ventana de la casa del Ermiki, que era entonces la más alta de la ciudad. El boceto no acababa de convertirse en obra. Pero aun con todo, ¡qué entrañable aquella ciudad, la más típicamente colonial de Marruecos, en el barrio de la cristianería, cogida por el talle por el Lükus y besada por el mar!

Y la Medina de los moros y de los judíos, y la muralla y el Castillo que se llamó con el precioso nombre de Nuestra Señora de Europa, cuando Felipe II aseguró que Larache valía por toda África. Ponderación excesiva entonces y ponderación excesiva después. No valía por todo África, ciertamente; pero nosotros, los de los últimos años de la guerra y los primeros años de la paz, la queríamos como si en realidad valiese.

Nuevo descubrimiento de Larache, que ya no es útil más que a lo que a la vieja Medina se refiere. El Zoco de Fuera se convirtió en la Plaza de España. Se marcharon de la orilla de la muralla los burreros que ataban allí a sus asnos, los geománticos, los médicos indígenas, los que entretenían el ocio de los musulmanes, con larguísimos cuentos o peleando con varas de acebo… Y hasta se marchó ese trozo de muralla para dejar paso a la Arquería, y se llenaron de villas los declives de la carretera de Alcazarquivir.

Todo esto estaba previsto, y todo esto, naturalmente, significa colonización… Sí, ya lo sé, pero… Cuando yo vuelva a Larache entraré con prisas en la Alcaicería, bajaré por la calle de Hamed Ben Tzami, hasta situarme en el muelle, y no miraré a la Medina de arriba abajo, sino de abajo arriba, casi podría decirse que con humildad, la veré como la veía mi amigo el Turco, aquel que no se atrevía a asomarse a la terraza… Y la encontraré como yo la quería, como yo la sigo queriendo, como una vieja estampa oriental… Colores y ventanas, ventanas y colores… Como un pañuelo judío, con arcos y cuestas llenos de gracia… Y con las casas con ojos para ver llegar a los navíos que habían zarpado de Sevilla y de Lisboa y se aproximaban a Larache, después de haber perdido cuarteles por el mar…”

   Se quitó entonces las gafas y fijó un momento sus ojos en mí; luego, echó una mirada melancólica a nuestro alrededor y se preguntó en voz alta si De Vega, un arabista de prestigio en su época, escribiría ahora lo mismo. Ambos lo dudamos, pero estuvimos de acuerdo en la carga poética que le había insuflado al texto y la pasión que la ciudad había despertado en él. Algo que, no obstante, tampoco nos extrañó, ya que los dos nos habíamos confesado embrujados por el viejo espíritu de Larache.

larache en los textos

   Le di las gracias a Djbilou por los textos que había decidido incluir en su libro, ya que se recogían bastantes referencias sobre Larache, que, en realidad, es lo que buscaba en ellos. De hecho, gracias a su selección, es fácil hacerse una idea de la ciudad en los siglos XIX y XX, una especie de viaje en el tiempo por las mismas calles o espacios, pero vistos desde diferentes puntos de vista y entornos históricos. Su obra abría así una veta que, posteriormente, han horadado otros autores (Larache a través de los textos <Junta de Andalucía – Sevilla, 2004> de María Dolores López Enamorado o Viajes a Larache I: Antología de los viajeros españoles a Larache <Dar el Laraich – Tánger, 2007> de Mohamed Laabi).

VIAJES_A_LARACHE_I

    Junto a Crónicas del Norte, Abdellah Djbilou me enviaba también un ejemplar de su estudio Temática árabe en las letras hispanas (Facultad de Letras de Tetuán, 1996). Aunque sabía que no soy un arabista ni un estudioso de la materia sino un simple narrador, me decía, en la carta que acompañaba a los libros, que éste último me ayudaría a aclarar algunas de las ideas que habíamos discutido largamente. Se refería a una charla que mantuvimos en Tánger sobre la visión que se tenía de Marruecos, y del mundo árabe en general, en varias obras de autores españoles. Defendí mi punto de vista como autor, solo plasmado por aquel entonces en mi primera novela En el jardín de las Hespérides (Aljaima – Málaga, 2000), y me apuntó que, después de haberla leído, el espíritu de esa novela no andaba muy lejos de lo que había dicho al respecto Rubén Darío (autor sobre el que diseñó su tesis doctoral).

TEMATICA ARABE EN LAS LETRAS HISPANAS

   Efectivamente, hube de darle la razón, como habría de dársela en otras ocasiones. En Temática árabe en las letras hispanas, concretamente en la página 20, el profesor Djbilou dice:

“Sabido es que el pasado constituye también uno de los caminos de la evasión, un <escondite> para soportar mejor la realidad. Rubén Darío, que <detesta el tiempo que le tocó vivir>, considera que <un verdadero  espíritu de poeta elegirá, con más o menos conciencia de ello, su ubicación ideal, su patria de adopción en alguna parte del pasado, cuya imagen evocada permanentemente, será un ambiente personal que lo aísla de la atmósfera de la realidad”.

    Y, aunque Rubén Darío se refería a Al-Ándalus, Abdellah, salvando las distancias, me estaba hablando de mi relación con Larache, donde, sin ningún rubor, yo había fijado mi patria, donde anidaban aún las huellas de mi pasado más querido.

   De manera que, mientras el profesor Djbilou me fue dando lecciones de arabismo a través de las conversaciones y de sus obras, el amigo Abdellah me atizaba afectuosamente para que le mostrara más de mi visión de Larache.

portada ULTIMAS NOTICIAS DE LARACHE

    Cuando le envié Últimas noticias de Larache y otros cuentos (Aljaima – Málaga, 2004), me llamó por teléfono para decirme que, como Luís Antonio de Vega, también había mucho cariño, y más pasión, en las poesías que yo había escrito sobre Larache. Le respondí que cómo me hablaba de poesías si todo mi esfuerzo había sido escribir una serie de cuidadas narraciones cortas. Riéndose, se burló elegantemente de mi ofuscación, para después corregirme la plana, añadiendo que yo no era un narrador sino un poeta que escribía prosa. Aserto que, años después, un poeta amigo volvería a repetir, exactamente con las mismas palabras, pero sobre otra novela diferente. En el fondo, no podía estarle más agradecido a su crítica, porque, en realidad, era un elogio inmenso.

   Sin ser un erudito, como ya he dicho, en cuestiones de arabismo ni de orientalismo, tan querido por nuestro homenajeado (ahí está también su Diwan modernista. Una visión de Oriente <Taurus – Madrid, 1986>), la elección de los textos de otros autores que hacía el profesor Djbilou en cada uno de sus estudios o de sus antologías, eran esmerados y certeros, convertidos así en una suerte de engarces ineludibles entre su pensamiento o tesis y el de esos textos ejemplarizantes. Sumergirse de su mano, por ejemplo, en la temática árabe en las letras hispánicas, supone ir descubriendo un mosaico de autores y de obras que nos enriquece, obviamente, pero que también ensancha la visión limitada y predeterminada que pueda tenerse sobre este asunto en particular. En definitiva, lo que ha hecho el profesor Djbilou es impartir una clase magistral sobre el orientalismo pero en pequeñas dosis, lentamente, casi por entregas, libro a libro. El conjunto final, es el reflejo de un trabajo concienzudo y esmerado.

CUENTOS DE ARABIA

   La otra materia, también querida por el profesor Djbilou, y ya apuntada más arriba, es el tema marroquí en la literatura española, que nos llevó a varias coincidencias en nuestros puntos de vista, y su preocupación porque no se conociera debidamente la literatura marroquí en España. Aunque mi estimado Mohamed Chakor (con Sergio Macías) ya lo hace espléndidamente en su libro Literatura marroquí en lengua castellana (Edic. Magalia – Madrid, 1996), no me resisto a transcribir parte del prólogo que Abdellah Djbilou escribió en su obra antológica Miradas desde la otra orilla. Una visión de España (ICMA – Madrid, 1992):

“…si el tema marroquí en la literatura española es un tema constante y ha inundado librería y bibliotecas y está siendo objeto de numerosos estudios y tesis doctorales, en cambio el tema español en la literatura marroquí es absolutamente desconocido. Incluso el interés por la literatura marroquí en España, no ha gozado del mismo privilegio que tuviera la literatura árabe en general. La escasez de traducciones y de estudios y antologías puede ser la razón del poco conocimiento que hay en España de la literatura marroquí actual. La proximidad geográfica no ha contribuido, pues, como era de esperar, a un mejor conocimiento, siquiera literario. Incluso el Protectorado español en Marruecos, que pudo constituirse –en principio- en coyuntura apropiada para que esa relación directa se produjera y diera los frutos adecuados, no fue de esta manera.

Y puede resultar extraño que en Marruecos exista una literatura de expresión francesa –llegando a constituir un fenómeno aparte- y no haya otra de expresión española, a pesar de que hubo nombres y circunstancias que podían haber dado frutos en este sentido…

…España, para el escritor marroquí, no es un país exótico ni lejano, ni siquiera le atrae como un opuesto cultural o como medio de evasión; más bien al contrario, al tratar el tema español se adentra más en su historia y en su identidad…

…Y en vano buscaríamos en la literatura marroquí textos para una antología sobre cualquier otro país europeo o africano, porque lo marroquí y lo español se complementan y se entretejen”

   Esta mirada de Djbilou, no exenta de cierto pesimismo, es del año 1992 y ciertamente es lapidaria. Sin embargo, es de justicia señalar los posteriores intentos que se vienen realizando por varios autores marroquíes que escriben en lengua española; ejemplo, la esforzada edición que supuso la antología La puerta de los vientos (Destino – Barcelona, 2004) –libro en el que se incluyen textos de autores como Abdelfattah Kilito, Ahmed Ararou, Mohamed Toufali, Mohamed Akalay, Darima Aomar Toufali, Mohamed Bouissef, Ahmed El Gamoun, Larbi El Harti, Mohamed Lahchiri, Mohamed Lemrini El-Ouahhabi, Mohamed Messari, Hamid el Ouarrad, Mohamed Sibari, Oumama Aouad, Ahmed Bouzfour o Rabia Rayhan (varios autores de Larache, hay que decirlo).

   Falta, incluso, alguno que, por afinidad, por nacimiento, he de mencionar por necesidad perentoria, tal es el caso del poeta larachense ya fallecido Mohamed Mamoun Taha Momata, al que nuestra asociación Larache en el Mundo rindió debido homenaje en su día, y que es autor de Lágrimas de una pluma (Editions Marocaines et Internacionales – Tánger, 1993) o de Susurros (Casablanca, 1995). Sin olvidar al exquisito Mohamed Mgara, y al extraordinario poeta tetuaní Abderrahman El Fathi, autor de África en versos mojados (Facultad de Letras de Tetuán, 2002) y Desde la otra orilla (Quórum Editores – Cádiz, 2004), y a otros tantos autores.

   El escritor Mohamed Lahchiri ha recordado en más de una ocasión el artículo publicado en el diario ABC el 8 de Julio de 2004, con ocasión de la presentación de la referida antología La puerta de los vientos, en el que se lee:

La puerta, la que se abre entre occidente y África; los vientos, los de la cultura y el entendimiento. Esa es la mejor forma de definir el espíritu con el que nace «La puerta de los vientos. Narradores marroquíes contemporáneos», publicado por Ediciones Destino y que ayer presentó en Madrid el escritor Lorenzo Silva, colaborador en la edición del libro. La obra se presenta como una recopilación de 26 relatos que nos acercan la realidad actual de Marruecos y que están escritos por 16 autores rifeños, 13 de los cuales emplean el español como lengua literaria. En este sentido, el libro es una apuesta personal del propio Lorenzo, ya que en su opinión «hay escritores marroquíes que escriben en castellano y que son de primera fila», autores que él mismo conocía y que deseaba hacer llegar al público español, tales como Ahmed Ararou o M. Lahchiri, a los que califica de «exquisitos».
A este respecto, el autor de «El alquimista impaciente» se quejó del poco interés que hay en nuestro país por publicar obras de autores extranjeros que escriben en nuestro idioma, lo que contribuiría a la difusión y estímulo del mismo.

   Dicho esto, retomo las palabras del profesor Djbilou: Y en vano buscaríamos en la literatura marroquí textos para una antología sobre cualquier otro país europeo o africano, porque lo marroquí y lo español se complementan y se entretejen”. Siendo así, resulta triste ese desconocimiento que se preocupa por denunciar de la literatura marroquí en España, que es absolutamente cierto. Pese a la proximidad, pese a una historia en común, la realidad se impone y estos débiles pasos que se han dado, esos intentos porque los autores marroquíes que escriben en español no sean unos absolutos desconocidos son aún débiles. Como también es patente la escasez de títulos de libros de autores marroquíes que escriben en árabe traducidos al castellano.

   En esta otra vertiente, el pasado año, en las Jornadas Culturales que organiza anualmente Larache en el Mundo en el mes de Agosto, en la Casa de la Cultura de Larache, se presentó un honestísimo trabajo de traducción y edición de otro poeta marroquí larachense: Mohamed Al Baki. A través del Centro Al Ándalus de Martil, Tetuán, y la asociación Desarrollo y Solidaridad, se publicó un cuaderno de poemas titulado simplemente Larache. Poemas, con traducción de la profesora María Dolores López Enamorado. Siendo modesto, el trabajo de edición es exquisito y no hace sino poner otro escalón más en este diseminado, por disperso, esfuerzo que realizan varios francotiradores por abrir las puertas a esos autores marroquíes absolutamente desconocidos en España.

   De modo que, desde esta perspectiva, es incuestionable que, pese a la interrelación, pese a que lo marroquí y lo español se complementa y se entreteje, el desolador panorama que ofrece el desconocimiento mutuo en materia literaria nos obliga a todos a hacer un esfuerzo de comprensión y de aprehensión que nos abra de par en par las puertas a la publicación y publicitación de esos autores marroquíes, ya lo sean escribiendo directamente en español –doblemente quijotesco su esfuerzo y valentía- o siendo traducidos al castellano desde su lengua materna, lo que nos deparará, seguramente, sorpresas gratificantes.

   Para concluir este modesto artículo de homenaje, añadiré que la penúltima llamada de Abdellah fue para decirme que no se encontraba muy bien, pero no me quiso desvelar la gravedad de su enfermedad. De hecho, habíamos convenido que viajaríamos para vernos en Larache, de nuevo. Cuando colgué el auricular, pensé que su voz no era la misma de siempre y que algo le preocupaba. Días después, volvió a llamar para decirme que iba a enviarme por correo su último libro y esta vez, aunque me aseguraba que estaba mejor, por alguna razón, sus palabras me supieron a despedida. Su último trabajo jamás me llegó. No tuvo tiempo.

Así que Abdellah Djbilou y yo tenemos aún pendiente un viaje y un libro.

Sergio Barce

En el diario digital Calle de Agua, también podéis leer un artículo en recuerdo de Djbilou, escrito por el periodista Abdelkhalak Najmi, entrando en el siguiente enlace:

http://www.diariocalledeagua.com/noticias_detalle.asp?id=194&c=3

Mohamed Sibari, Mohamed Laabi, Sergio Barce, Abdellah Djbilou, Mohamed Akalay y León Cohen

Mohamed Sibari, Mohamed Laabi, Sergio Barce, Abdellah Djbilou, Mohamed Akalay y León Cohen

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LIBRERÍA KALAMO MUNDO ÁRABE

KALAMO

Hace tiempo que quiero hablar de Kalamo Mundo Árabe, o Librería Mundo Árabe, que de las dos maneras se identifica. Y sobre todo de una de sus responsables: de Rosa María Ortiz.

El pan a secas

Desde que hace unos años entramos en contacto la Librería Kalamo Mundo Árabe es una referencia para mí. Cuando trato de localizar un libro, de cualquier tema, pero especialmente relacionado con Marruecos, sólo he de ponerme en contacto con ellos y siempre, hasta ahora, encuentro lo que busco. A veces han sido libros que no hallaba ni siquiera por internet.

Los ojos del cordero

Así que animo a quienes como yo bucean entre este mar de libros para encontrar alguna nueva obra que hable de Marruecos a que lo hagan a través de ellos. También hay cine y música, y en este terreno es igualmente fácil encontrar pequeñas joyas de Marruecos y de otros países del Magreb o árabes.

Pero es que además tienen un catálogo impresionante sobre el Magreb en general y sobre Marruecos en particular. Os invito a que entréis en su web para comprobarlo.

http://www.libreria-mundoarabe.com/

Cuentos de Larache

Y a los que son de Larache, también indicarles que prácticamente todos los autores larachenses que publican en español están en su catálogo o en sus fondos. (Por supuesto, se esmeran en tener los míos)

Cuentan, además, con una variada oferte de literatura escrita en árabe.

Cuentos populares del Rhif

En cuanto a mi relación personal con Kalamo Mundo Árabe (ya creo que se ve claramente mi simpatía hacia ellos), ésta se personifica en Rosa María.

Rosa María es una sonrisa inmensa. Cuando la he visto no ha dejado de transmitirme una alegría contagiosa, y demuestra un amor a los libros que sólo se puede encontrar en los auténticos libreros, y de estos ya quedan pocos.

Rosa María siempre me ha apoyado cuando he publicado una nueva obra. No sé aún la razón, pero le pone tanto empeño en que se dé a conocer cualquiera de mis libros que su temeridad me impresiona. Sin embargo, ahí tiene en su web (a la derecha) el “listado de los más vendidos” en la librería Kalamo, y desde hace ya algo más de un año está mi novela “Una sirena se ahogó en Larache” como la más vendida en narrativa, impertérrita en ese puesto, como abonada al éxito. Supongo que gracias al trabajo de María Rosa.

portada - UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE

Estoy convencido de que hará lo mismo con “El libro de las palabras robadas”, lo que me garantiza que al menos en Kalamo Mundo Árabe tendré un asidero, un apoyo incondicional. Y aunque ella sabe que le estoy infinitamente agradecido por lo que hace, no puedo dejar pasar esta ocasión para decírselo en público, además de declararle mi cariño personal.

Para terminar, insistir a los que entráis en mi blog a que también lo hagáis en la web de Kalamo Mundo Árabe, en esta librería de Madrid que rezuma amor por los libros y en especial por Marruecos.

Sergio Barce, julio 2013

Información de contacto

Librería Kalamo Mundo Árabe:

Dirección: Navarra, 24 bis / 28039 – Madrid

Tel/Fax: 902-107856

Correo electrónico: kalamo@libreria-mundoarabe.com

Sitio Web: http://www.libreria-mundoarabe.com

Facebook: http://facebook.com/kalamo.libreriamundoarabe

 

 

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ENTREVISTA EN EL DIARIO DIGITAL CALLE DEL AGUA

Aquí os dejo el enlace del diario digital <Calle del Agua> en el que acaba de publicarse una entrevista que me ha realizado Abdelkhalak Najmi. Igualmente la reproduzco en su integridad a continuación.

PINCHA AQUI para leer la entrevista en Diario «Calle del Agua»

1-     Casi en todas sus obras, se nota la perspectiva nostálgica y casi idealizada de Larache. ¿Qué representa para Usted esta ciudad?

La felicidad. Es así de sencillo: Larache fue donde pasé toda mi infancia, hasta cumplir trece años, y mi infancia fue tan dichosa que muchas veces pienso que fue un sueño. Tuve la suerte de vivir en una ciudad en la que convivían cristianos, hebreos y musulmanes, y eso me enriqueció, fue un privilegio. Pero siempre me gusta aclarar que, cuando yo nací, en 1961, ya reinaba en Marruecos Hassan II. Con esto quiero decir que viví en un Marruecos independiente, porque hay quien piensa que hablo de la época del Protectorado. Yo no conocí esa etapa, pero sin embargo en este nuevo Marruecos, en Larache, se respiraba ese ambiente de convivencia entre culturas que es un ejemplo para el mundo.

Style: "Neutral"

Larache también representa el lugar donde vivieron mis abuelos y donde nacieron mis padres, así que cuando escribo de este lugar hablo de mis raíces. A veces la idealizo, es verdad, porque me ciega la pasión por esta tierra que tanto amo, pero otras veces hablo del abandono que Larache sufre en la actualidad, y su realidad me duele profundamente. Sigue leyendo

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ESTE BLOG HA SOBREPASADO LAS 150.000 VISITAS

Ayer se registraron ya 150.000 visitas a este blog.


Y sigue aumentando…

Gracias a todos por seguirlo, visitarlo, leerme y leer a otros, por enviarme vuestras fotos, vuestros relatos o simples inquietudes.


Sólo espero que este modesto blog sirva para alimentar nuestras inquietudes y recordarnos que el respeto y la convivencia entre las tres culturas fue y es posible.

Sergio Barce, mayo 2012

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En la UNIVERSIDAD DE TETUÁN, el pasado 25 de abril – MARRUECOS-LARACHE en las novelas de SERGIO BARCE

Después de recalar en Larache para estar presente en los actos del Día del Balcón Atlántico el pasado domingo 22 de abril, me dirigí a Tetuán donde he participado en el Seminario sobre El Español en el Mundo, que se celebró en la Facultad de Letras de Tetuán de la Universidad Abdelmalek Esaâdi, en colaboración con el Aula Universitaria del Estrecho de Cádiz y el Instituto Cervantes de Tetuán.

Mi ponencia se titulaba: “Marruecos en las novelas de Sergio Barce”.

Primera cuestión: no sabía si preparar un texto para leerlo en el Seminario, como hicieron algunos de los ponentes, o bien improvisar, como hago la mayor parte de las veces, dejándome llevar por lo que me sugiere el tema y por la reacción del auditorio.

Primera confesión: me dejé llevar por mi intuición, y por lo que me dijeron después los asistentes, creo que acerté.

Khadija Yahya Lamrani, Sergio Barce,, Mouad El Mejdki, Prof. Abdellatif Limami, Prof. Abdellatif Ghailani Rzin y Fayssal Ouetta

Segunda cuestión: cómo entroncar mi tema con las otras ponencias, tales como “El idioma español en el mundo: actualidad y proyección” o bien “Orientaciones metodológicas actuales en la enseñanza de lenguas”, porque, después de escuchar las ocho ponencias que se desarrollaron el martes 23, pensé que no estaría a la altura de los profesores e investigadores a los que había escuchado esa primera jornada.

Segunda confesión: las palabras del poeta y profesor Abderrahman El Fathi durante la divertida cena que compartimos esa noche ahuyentó mis temores, porque El Fathi me dijo que las ponencias del días siguiente no eran tanto de carácter metodológico como de creatividad en español en Marruecos y que, por tanto, podía dar rienda suelta a lo que yo expresaba en mis libros, y de la manera que creyera más pertinente.

Tercera cuestión: mi ponencia “Marruecos en las novelas de Sergio Barce” sabía a ciencia cierta que acabaría por transformarse en “Larache en mis novelas” y que, inevitablemente, me emocionaría en cuanto me metiera en faena, porque hablar de lo que uno escribe desde las entrañas apareja esta consecuencia inevitable. La duda que me asaltaba era si los profesores y estudiantes que asistían al seminario entenderían las razones más profundas que me llevan a escribir de Larache.

Tercera confesión: la moderadora, la encantadora profesora Rachida Gharrafi, me lanzó sin paracaídas haciendo una presentación e introducción de mi persona que me facilitó el inicio; luego, a medida que hablaba, me di cuenta que el auditorio me seguía con tanta atención que me sentí en seguida como en casa. Me sorprendió, eso sí, que a muchos de los asistentes se les saltaran las lágrimas, lo que no parece muy propio de un seminario. Indescriptible mi satisfacción al terminar el acto: primero porque uno de los profesores asistentes, Abdellatif Ghailani, me dijo que había hecho que se emocionara recordando el Larache de su niñez, porque su padre era larachense y él pasaba los veranos en el pueblo, y también porque una de las integrantes del comité organizador me confesó que jamás había estado presente en un acto tan emotivo y especial como el que acababa de presenciar.

El profesor Abdearrahman El Fathi rodeado de varios de los alumnos asistentes

No sé cómo agradecerle a Abderrahman el Fathi que me invitara al seminario, no sé si le será suficiente que le diga que ha sido una de las ocasiones en las que me he sentido más pleno como escritor, y que gracias a él, además de estrechar nuestra amistad y la que ya compartíamos ambos con el profesor Abdellatif Limami, con el que he vuelto a compartir momentos inolvidables, además de eso, me ha regalado la oportunidad de conocer a personas extraordinarias como los mencionados profesores Rachida Gharrafi y Abdellatif Ghailani, con los que me faltó tiempo para hablar, o como los profesores Francisco Zayas, Hassan Amar, Souad Annakar, el inspector El Khadir Al-Azhari, el Consejero de Educación de la Embajada española D.Antonio Feliz, al profesor (y gran piloto de helicópteros) Enrique Lomás, o como esas tres encantadoras y especiales personas que son la poeta Yolanda Aldón, la esposa del profesor Limami, Nezha, y la profesora Nisrin Ibn Larbi Fathi, o como el director del Instituto Cervantes de Tetuán D.Luis Moratinos, que me demostró una amabilidad y cordialidad exquisita, y como a ese montón de estudiantes que, para mi sonrojo pero también para mi satisfacción, me pidieron una y otra vez que me fotografiara con ellos…

Con Amani, una de las alumnas asistentes al acto

Fue entonces cuando me di cuenta de cuán profundo había calado mi charla, porque mientras nos hacíamos estas fotos de recuerdo algunos de estos alumnos me agradecieron mis palabras, mis recuerdos, también mis críticas y mi nostalgia del Larache que nos gustaría ver hoy, porque esos alumnos son larachenses que estudian en la Universidad de Tetuán, y la manera como me transmitían su simpatía, su calidez y su afecto, es indescriptible, pero impagable: algo que te llega al corazón. Como lo hicieron los propios estudiantes tetuaníes que fueron amabilísimos.

Y después de toda esa emoción, de que se cerraran estas jornadas de tanta altura con los aplausos que allí se escucharon, prueba de su éxito y por ello felicito de nuevo a Abderrahman El Fathi, esa misma tarde asistimos en el Instituto Cervantes a la presentación del poemario de Yolanda Aldón “Cádiz y la otra orilla, a sorbos de a-mar y versos” que presentó D.Luis Moratinos. Reconozco que los actos poéticos no son lo mío, pero también reconozco que me alegré de estar presente en este en concreto porque, sinceramente, Yolanda Aldón supo ganarse al público con sus palabras pero, sobre todo, con sus versos, y es que, aunque ya he leído el libro y lo recomiendo sin duda, escuchar su poesía recitada por la propia autora gana verdaderamente en quilates, en emoción e intensidad, de manera que fue la guinda a las jornadas.

Luego, aprovechamos para despedirnos cenando en la Casa de España de Tetuán, donde, curiosamente, también cenaban, cantaban y bailaban, los profesores de los Liceos franceses, lo que no deja de ser paradójico. Durante la cena, D.Luis Moratinos me preguntó si estaría disponible para ir en septiembre a Tetuán para presentar mi novela “Una sirena se ahogó en Larache” en el Instituto Cervantes. Después de toda la experiencia vivida estos días, la respuesta era evidente, así que, si la invitación se concreta finalmente, Incha Al´láh, me encantará reencontrarme con mis amigos Limami, Nezha, Abderrahman, Nisrin, Rachida, Yolanda, Luis (espero que él me permita esta licencia) y los demás, para hablarles de nuevo de las calles y de la gente de mi pueblo a través de mi novela, y hacer que Larache luzca de nuevo aunque sea en la febril imaginación de este escritor que espera no haber aburrido a quien se haya aventurado a leer esta pequeña crónica.

 Sergio Barce, abril 2012

 

(Nota: apenas tengo fotografías del seminario pero a medida que las consiga las iré añadiendo a este post)

     

   

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