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«SERGIO BARCE, UNA LITERATURA ENTRE MARRUECOS Y ESPAÑA», POR EL PROF. ENRIQUE LOMAS

El profesor de la Universidad de Alicante, Enrique Lomas, acaba de publicar dentro del libro Literatura hispanoafricanas: realidades y contextos, de la editorial Verbum, un estudio sobre mi producción literaria, hasta el año 2013, cuando publiqué El libro de las palabras robadas

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Según se indica en el resumen de la edición «…El artículo rastrea la búsqueda identitaria en la escritura de Sergio Barce, uno de los autores paradigmáticos de esta literatura de las dos orillas, con el objetivo de analizar la reescritura del Marruecos literario en un marco híbrido y transfronterizo, a medio camino entre Europa y África, reflejo de una visión del Magreb de estos escritores que abandona los rasgos exotizantes para explorar la puesta en valor de una sociedad y de un territorio sentidos como propios.«

En fin, me ha parecido un estudio realmente increíble,. Y es que Enrique Lomas, al que conocí hace unos años en la Universidad Abdelmalek Essaâdi de Tetuán, una persona excepcional en todos los aspectos, ha ahondado en mis novelas y relatos y ha conseguido extraer lo mejor de ellos.

Podéis leer este artículo entrando en el siguiente enlace de la Universidad de Alicante, y pulsando «descargar»:

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http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/48596

ENRIQUE LOMAS

ENRIQUE LOMAS

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portada - UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE

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LA NOVELA «LA EMPERATRIZ DE TÁNGER» DE SERGIO BARCE, SEGÚN EL ESCRITOR MANUEL GAHETE

La presentación de mi novela La emperatriz de Tánger en Córdoba, en el Conservatorio Profesional Músizo Ziryab, corrió a cargo de dos autores y estudiosos excepcionales, Antonio Moreno Ayora y Manuel Gahete.

Reproduzco aquí el texto de la intervención de Manuel Gahete, a quien admiro profundamente y que me demuestra su amistad con una gran generosidad. Manuel Gahete es Catedrático de Lengua y Literatura, y doctor en Filosofía y Letras. Entre muchas otras actividades y cargos, es socio fundador del Ateneo de Córdoba, miembro numerario y director del Instituto de Estudios Gongorinos de la Real Academia de Córdoba y actual  Presidente de Asociación de Escritores de Andalucía. Conferenciante, traductor, articulista y crítico, colabora en prensa y revistas especializadas. Su obra poética, con la que ha obtenido los más importantes premios, ha sido traducida al francés, inglés, italiano, rumano y al árabe.

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LA EMPERATRIZ DE TÁNGER de Sergio Barce

Cada día me resulta más difícil comenzar una novela y mucho más espinoso terminarla. Llegar a buen puerto sin hastiarme solo me ocurre con escasos escritores y ciertamente Sergio Barce es uno de ellos. Este malagueño, abogado de profesión, vivió su infancia en Larache y la impronta marroquí de aquellos años impregnó su vida y muy especialmente su escritura. Debe ser cierto que la infancia es la patria del escritor porque toda su obra transverbera el hálito que exhala la otra orilla del Estrecho.

Colaborador habitual de revistas literarias como EntreRíos o Dos orillas, Sergio escribe asiduamente en la prensa marroquí y, en relativo espacio de tiempo, ha publicado una serie de novelas que no han pasado desapercibidas a la crítica especializada.

Así, en el año 2000, veía la luz, en la editorial Aljaima de Málaga, su primera novela En el Jardín de las Hespérides, lugar mítico más allá de las Gorgadas, en el límite del Atlántico, donde comienzan los abismos marinos. En 2004, Barce edita, en la misma editorial malagueña, el libro de relatos Últimas noticias de Larache y otros cuentos, donde regresa inexorablemente de nuevo a la ciudad de su infancia.

En 2006 obtiene el premio de novela Tres Culturas de Murcia por Sombras en sepia, galardón que le concede un cualificado jurado constituido por Luis Mateo Díez, Jon Juaristi, Pedro García Montalvo, Manuel Borrás y la recién nombrada académica de la lengua española Clara Janés.

Su tercera novela, Una sirena se ahogó en Larache, editada en 2011 y finalista del Premio de la Crítica en 2012, vuelve a recuperar el escenario primigenio y los recuerdos familiares imprimiendo al texto un ritmo ágil que acentúa la atmósfera envolvente de una obra inquietante que no elude el leve sesgo del romanticismo, rasgo que Sergio mantendrá trasversalmente en sus obras incluso cuando quedan tintadas por el fucilazo del pavor.

Con El libro de las palabras robadas, publicada como la anterior en Círculo Rojo, en 2013, Barce infunde a su narrativa una vuelta de tuerca, alejando de Larache la acción central que se inicia en Málaga para culminar en otra ciudad de Marruecos que, a partir de ahora, va a llamar poderosamente su atención. Tánger, capital internacional durante el Protectorado, se erige en irresistible foco de atracción y nos acercará inexorablemente a la novela que hoy presentamos, no sin olvidar que, en este live time o intervalo existencial, Barce publicará su segundo libro de relatos Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente, obra de 2014, que también tuve el placer de presentar en este magnífico y grato Conservatorio Músico Ziryab de Córdoba, tan bien acogido en toda ocasión por su director Ernesto. Y ya van tres. La primera con Antonio Varo Baena. La segunda con José Sarria. Y la tercera con Antonio Moreno Ayora, tres entrañables amigos que son además excelentes críticos, porque a Sergio Barce le gusta rodearse de gente que inspire confianza, y esto lo entiendo, lo que no llego a entender muy bien es por qué siempre por partida doble, lo que pone a sus presentadores en la tesitura de concertarse, para no repetirse, sobre lo que se ha de decir.

Y una segunda pregunta, porque me queda la duda capital de cómo habría aceptado el mundo árabe hispánico una novela como La emperatriz de Tánger en aquellos momentos oscuros donde el género narrativo se percibía como inmoral y obsceno. Si cuando el egipcio Mohammad Husayn Haykal (1888-1956) publica en 1914, en El Cairo, su novela romántica –considerada como la primera novela árabe–, titulada Zaynab, aspectos y educación campesinos, fue acusado de herejía y traición a los dirigentes religiosos, qué castigo hubieran impuesto a nuestro querido amigo Sergio Barce, que nos transporta al centro de las ardores más exacerbados, ya sea el vicioso y hasta patético afán del donjuanismo (Yamila, Esther, Carmen, Irena); ya, en extremoso grado, el famélico desvarío de la pederastia, ese irracional y peligroso juego que Augusto Cobos, el protagonista masculino mantiene con Miriam, una niña de catorce años, sin perder, por otra parte, ese punto de inefable ingenuidad que convierte lo indigno en justificable y lo perverso en comprensible; aparentemente muy distante –o al menos esto pretende mostrarnos Augusto Cobos– de 

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«NARRATIVA ANACRÓNICA: PARA UNA LECTURA POSTCOLONIAL», DEL PROFESOR JOSÉ MANUEL GOÑI PÉREZ

En este exhaustivo y denso artículo del profesor de la Aberystwyth University, Department of European Languages, de Gales (UK), José Manuel Goñi Pérez, se condensan muchos de los títulos más representativos de la literatura relacionada con el protectorado español en Marruecos y, especialmente, con el Tánger mítico y soñado. Me decía José Manuel en el correo que me enviaba al permitirme colgar este artículo en mi blog que “…escribí ese pequeño trabajo como una especie de recuerdo a los estudiosos de la literatura de una nueva narrativa sobre el Protectorado que creía en aquel entonces que tenía mucho que ofrecer al lector contemporáneo.” Y, para mi sorpresa, José Manuel, que menciona algunos de mis libros en este estudio, añadía: “…He de decir que soy muy aficionado a tu narrativa que considero de lo mejor que se publica en estos días, y que he leído con gran entusiasmo, y aprovecho para darte las gracias por esas obras tan amenas y de agradable estilo.” No he podido resistirme a transcribirlo, no por vanidad, sino porque verme mencionado entre autores que admiro y entre títulos que me resultan ejemplares, no deja de ser emocionante. En fin, que especialmente para quienes desean bucear en ese mundo tan atractivo como idealizado y mitificado, este artículo del profesor Goñi abre las páginas a libros tan atractivos como sugerentes y a autores que, de una u otra forma, retratan aquel mundo que nos ha marcado a todos los que venimos de la otra orilla.

Sergio Barce, febrero 2015

TANGER

TANGER

Narrativa anacrónica: para una lectura postcolonial

de

José Manuel Goñi Pérez

Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro. Lo que él respira es lo que a ti te asfixia, lo que come es tu hambre. Muere con la mitad más pura de tu muerte. Rosario Castellanos, El otro

La literatura del protectorado y de la ciudad internacional de Tánger en español, denominación de la producción literaria desde 1912 hasta 1956/1959, tiene a su vez otra literatura, homóloga, coetánea y anacrónica que versa sobre temas del protectorado y que en las últimas dos décadas ha empezado a despertar el interés no sólo de lectores nacidos o relacionados con la zona colonial sino de ciertas editoriales independientes y algunos reducidos círculos literarios (editoriales tales como 451 Editores -del escritor y filólogo Javier Azpeitia- la Librería Hebraica, la editorial Pre-Textos, la editorial Aljaima entre otras).(1)

Esta reciente poiesis está facilitando una reconstrucción histórica de los enclaves coloniales del norte de África y su interés no sólo se centra en la ficcionalización de la misma Tánger, Larache o Tetuán, sino que, como ya destacara Bernabé López García (Prólogo, Nogué y Villanova: 1999), este interés también ha vivificado el estudio sobre las relaciones entre España y el país magrebí en distintos ámbitos, así como los posibles significados de la época colonial. Por otro lado, la representación novelada de tales enclaves e historias no es la visión paradisíaca de un territorio distanciado y ajeno a ideologías absolutas y dominantes que imperaban en las décadas de los cincuenta y sesenta por allende y por aquende. Sino que, como es el caso de Último verano en el paraíso (2004), la obra literaria está marcada por la reflexión histórica sobre el norte de Marruecos, de los marroquíes y de los españoles y de los apátridas y sobre la meditación y definición del tornadizo concepto del Otro. (2) A esta ficción moderna, anacrónica y de mirada penetrante, hay que añadir la existencia hoy en día de distintos documentos, algunos de ellos digitales, que se están convirtiendo poco a poco en una base de datos -tanto histórica como literaria- que alberga memorias, ideologías, biografías, autobiografías, pensamientos y visiones sobre la cotidianidad de la vida bajo el Protectorado y la internacionalidad de Tánger, soterradas o que se creían perdidas, con la anexión de las tierras coloniales al reino alauí. De entre estos documentos destaca la revista Tingis (dirigida y editada por Lydia Sanz de Soto), que aúna todavía más la relación entre la historia y la intrahistoria, entendida esta última como una búsqueda del pasado histórico a través de lo humano y lo aprendido por el ser común e individual -antítesis del héroe histórico. (3) Esto es, la búsqueda del mundo olvidado y, a su vez, el temperamento histórico de la ciudad colonial. De ahí que la intrahistoria o su reconstrucción esté limitada a quienes de alguna u otra manera vivieron en ella y la rescriben. (4) La importancia de esta visión intrahistórica de Tánger reside en la individualidad de cada visión y en la amplitud de las mismas. Tánger no existe, pues, sino en la desmembración de cada una de sus visiones, pues a cada persona le corresponde un Tánger. No obstante, hay que especificar que estos datos históricos no son parte de la recuperación de una memoria histórica regida y desiderativa, sino, muy al contrario, una visión cercana a la ‘base eterna’ azoriniana, esto es, a lo que queda tras filtrar el pasado por el tamiz del presente. De ahí que parte de la literatura actual sobre Tánger tenga un cierto aire de reminiscencia realista o de ‘novela ecfrástica’, como El último verano en Tánger, de Juan Vega Montoya. (5)

EL ULTIMO VERANO EN TANGER

No obstante, lo que diferencia a la ficción coetánea sobre Tánger, producto de la emigración, la República y posteriormente la diáspora, producto de esa «España silente y la Tercera España silenciada» -como la llamara Ramírez Ortiz (2005: 9)- con la visión literaria tanto de finales del XIX como del primer tercio del siglo XX, es que el escritor tangerino (6), será un escritor independiente, emancipado y algunos de sus escritores alejados de las dificultades y penurias por la que transcurría la misma España, como bien se demuestra al leer la obra de A.Vázquez (7), mientras que la visión de escritores decimonónicos e incluso de principios del siglo XX como Joaquín Gatell (8) y Foch, Giménez Caballero, Díaz Fernández o el mismo Pedro Antonio de Alarcón –corresponsales, voluntarios al cuerpo del ejército o financiados por instituciones españolas– era una visión parcial e impedida. Manuela Marín en su exhaustivo estudio sobre las imágenes opresivas de la literatura de viajes sobre Marruecos explica que desde mitad del siglo XIX hasta comienzos del Protectorado en 1912 «la vigencia de unos signos interpretativos inmediatamente aceptados y difundidos a través de fórmulas literarias e iconográficas debe relacionarse con el carácter particular de la literatura española de viajes sobre Marruecos en este periodo», y añade que este es un periodo «de observación, catalogación y clasificación de una sociedad vecina pero fundamentalmente ajena» (2002: 88). Es menester añadir que la presencia española en el norte de África no produjo solamente una visión literaria en español sino que también facilitó la impresión de obras en árabe, posibilitada por la imprenta hispanoárabe del Padre franciscano Lerchundi en Tánger, quien también pusiera su empeño en sacar a la luz la revista Mauritania (Tánger, 1928). Darias de las Heras da cuenta de las publicaciones periódicas del Marruecos español: 

<Igualmente existió en las llamadas plazas de soberanía la esforzada y en muchos casos subvencionada publicación de prensa periódica poseedora de una admirable historia que se prolongará durante más de una centuria. Se inicia en 1860 con “El Eco de Tetuán”, fundado por Pedro Antonio de Alarcón, pionero de los corresponsales de guerra españoles, y que, tras fusionarse con “El Norte de África”, pasaría a llamarse ”La Gaceta de África”; continúa con el melillense ”El Telegrama del Rif” (1902), “El Faro” –rebautizado después como “El Faro de Ceuta” (1934)–, “El Eco de Chef Chauen” –editado desde 1920 inicialmente en multicopista y en el que colabora Tomás Borrás–, “El Heraldo de Marruecos” –que aparece en Larache en 1925– y los tangerinos ”El Porvenir”, ”El Diario de África” y sobre todo “España”, cuya trayectoria va desde 1938 a 1967, cubriendo los años de esplendor de la ”Ciudad Internacional” y siendo dirigida desde sus comienzos hasta 1955 por Gregorio Corrochano, otro preclaro corresponsal de guerra.> (2002)

Hasta fechas recientes se ha acusado a las letras españolas de no tener una literatura colonial africana, esto es, autóctona, y de tener una literatura sobre las colonias escritas por escritores peninsulares (Antonio Carrasco: 2000). A diferencia de la literatura hispanoamericana, véase el caso de Rosario Castellanos y en concreto Balún Canán (1958), la inexistencia de un narrador que penetrara en las relaciones de los distintos grupos sociales, en la mezcla de lenguas, de religiones y de intereses, ha sido una de las características más significativas de la literatura tangerina –si exceptuamos –ya a finales de la década de los 50– la narración íntima e inclusiva de Antonio Vázquez. El protectorado no termina por novelar y describir enteramente las distintas esferas sociales, etnias y clases sociales, y su difícil interacción. Si aceptamos siguiendo a Antonio Carrasco que las visiones coloniales de la literatura del Protectorado «son parciales y siempre imbuidas por la distancia del europeo hacia el africano, incluso los que se muestran más comprensivos con los marroquíes» –sin olvidar también a la comunidad sefardí– y que en su representación ficcional:

<La ilusión supone la falsedad de gran parte de las situaciones que se plantean en los libros españoles, la falta de objetividad al mostrar a unos y otros. Hay exceso de heroísmo injustificado y exceso de crueldad inventada. Ilusión es sugestión, distorsión, imaginación o deformación más o menos grande de la realidad. Es sentido de alteridad y, en muchas ocasiones, de superioridad, eurocentrismo o lo que los colonialistas ingleses llamaron jingoismo.>  (Eco de Tetuán, 2006)

Si aceptamos, decía, en mayor o menor medida este análisis generalista, (9) hay que añadir que será un grupo de escritores, cuyo rasgo común es el de la diáspora y el distanciamiento temporal de lo que fue Tánger y la zona del Protectorado español, el que describa y desentrañe a principios del siglo XXI, y de forma paulatina, una visión y una historia del pasado colonial reflexionada y acicalada por más de cuatro décadas de silencio. (10) En muchos casos estos textos literarios, creados desde visiones, ideologías e intenciones distintas, conforman no una corriente literaria, sino una respuesta común y coetánea a los problemas y conceptos del Otro y la diáspora. (11)

Definir la literatura sobre la ciudad de Tánger escrita en la última década como la representación de la búsqueda sublime de lo exótico, lo orientalista o el redescubrimiento de unas vidas colonizadas resulta arduo y hasta embarazoso. Ya que si la visión novelística actual ahonda más en el distanciamiento político y utópico de la zona internacional y colonial, y da más importancia a la reflexión del Yo y del no–Yo con referencia a los sentimientos vitales (literatura nostálgica se la ha llegado a denominar), la visión de la primera mitad del siglo XX tanto en narraciones, libros de viajes, pintura, y artes plásticas –postales dibujadas e incluso fotografías– están más cercanas al estereotipo peninsular que se tenía del norte de África. (12) Un estereotipo de rasgos exóticos y casi metaliterarios que dotará a la ficcionalización de los territorios colonizados de una falsa superioridad basada en comparaciones sociales y que les hará obviar los elementos culturales. Incluso el viajero de finales del siglo XIX, alimentado por esta caterva de miradas, descubrirá un mundo hostil y de difícil aclimatación. (13) Los libros de viajes, ya mencionados, darán una visión predeterminada y esperada por parte de un lector específico que buscaba el descubrimiento de lo ajeno, de lo desconocido y opuesto, de una nueva barbarie frente a la civilización incansable, de nuevo hilo que recondujera los designios de grandeza e hiciera olvidar la pérdida de las últimas colonias y el fracaso reconocido de finales del XIX y la estrepitosa inhabilidad política de principios del siglo XX y devolviera lo perdido a un pasado irrecuperable. Nuestro orientalismo no fue tal –pues incluso el modernismo español o el latinoamericano pasó por el tamiz de la visión orientalista de la literatura francesa, basada en la sensación y en la belleza de los ensueños proyectados por Shehrezade. Si nuestro orientalismo no fue tal, nuestro colonialismo fue más bien un intento fútil, efímero y visionario de reencontrarnos con la América perdida. Esto por una parte. Por otra, habría que añadir que el entendimiento de la ficción de la ciudad de Tánger en la literatura española contemporánea pasa también por el conocimiento de la mitificación (14) del Tánger de Paul Bowles, de Jane Bowles, de Tennessee Williams, de Ginsberg, de Kerouac y de William Burroughs, Genet, Truman Capote de escritores como Alejo Carpentier y Rodrigo Rey Rosa, y de esta y aquella efímera representación, y de todos aquellos que han mitificado la mitificación de la ciudad de Tánger, una ciudad en palabras de Domingo del Pino ‘de limbos’, ‘mitos y sueños tal vez necesarios pero no siempre reales’. (15) Y a todos y a cada uno de estos Tángeres les corresponde la visión del Tánger de For bread Alone o de Día de silencio en Tánger. Y si es cierto que toda representación de una ciudad real –véase la reciente deconstrucción onírica neoyorkina de Ray Loriga– es ficcional, también lo es heurística, como la búsqueda fugaz que llevara a cabo la generación Beat tan apartada de esas otras posibles realidades históricas de Tánger, de esas mismas realidades ligadas por una apócrifa internacionalidad cuestionada de forma sin par por Antonio Parra en El Obispo de Tánger:

<Ser ciudadano del mundo. ¡Qué ingenuidad! El cosmopolitismo sólo es posible cuando se es el dueño de la situación. En la Tánger discretamente cosmopolita del pasado la “internacionalidad” de sus habitantes no era más que un juego alegre de quienes, en el fondo, se sentían respaldados por la seguridad de una patria, por el calor de una raíz, de un origen. Eran, más que cosmopolitas, espectadores radiantes de un cosmopolitismo que en realidad no existía en ninguna parte, en ningún corazón, salvo en el de unos pocos mentecatos. Se necesita mucha superficialidad para ser un verdadero cosmopolita. La tierra no es sólo el terruño, lo mezquino de la aldea, sino la intuición elemental y sentimental, pero firme, de nuestra severa raíz campesina; la irredenta memoria de un lugar, en alguna parte, en algún tiempo, en el que fuimos felices pastores o primorosos hortelanos. El paraíso del que fuimos expulsados.>   (1995: 14-15)

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ASÍ FUE MI DÍA DEL LIBRO 2014

El pasado 23 de Abril, Día del Libro, tuve una jornada especial. A primera hora, encuentro con los alumnos del Instituto de Enseñanza Secundaria ISAAC ALBÉNIZ, de Málaga.

EN ISAAC ALBENIZ 8

Con el salón repleto de alumnos, hablé de mis libros, especialmente de mi última novela El libro de las palabras robadas.

ULTIMO ENCUENTRO EN BIBLIOCAFÉ

Luego, leí mi relato Librería Sueños, publicado en el libro colectivo de la Generación Bibliocafé Último encuentro en Bibliocafé, que pensé el más apropiada para la ocasión.

Sergio Barce leyendo en el IES Isaac Albéniz - Foto de Julio Rabadán

Sergio Barce leyendo en el IES Isaac Albéniz – Foto de Julio Rabadán

Pasé un rato muy agradable con los chicos, y estuve muy bien arropado por los profesores del centro, especialmente por mis amigos Julio Rabadán y Pedro Delgado.

Julio Rabadán, Sergio Barce y Pedro Delgado

Julio Rabadán, Sergio Barce y Pedro Delgado

Por supuesto, echamos mucho en falta a Pablo Cantos, que impartió la docencia en este mismo centro, y quien me llevara allí por vez primera hace unos años… 

En el IES Isaac Albéniz

En el IES Isaac Albéniz

Después de unas horas en mi despacho, porque no se puede dejar de trabajar ni un segundo en estos tiempos que corren, puse rumbo al segundo centro educativo al que me habían invitado: el COLEGIO ALBORÁN, de Marbella.

En el Colegio Alborán

En el Colegio Alborán

Allí, sobre las 15.30 volví a enfrentarme, en el mejor sentido de la palabra, con otros alumnos, a los que, según me dijeron los profesores, sorprendentemente había conseguido mantener en silencio y atentos a mis relatos e historias durante una hora.

En una de las clases del Colegio Alborán

En una de las clases del Colegio Alborán

También fue un encuentro enriquecedor, y el grupo de profesores del centro tengo que reconocer que me obsequiaron con una acogida muy calurosa, y comprobé que trabajan en un ambiente de compañerismo envidiable.

Con los profesores del Colegio Alborán. De izquierda a derecha: José Luis, que es el director del centro, Marina, Susana, Mónica, Sergio Barce, Maru, Mª Carmen, Emilia y Encarna.

Con los profesores del Colegio Alborán. De izquierda a derecha: José Luis, que es el director del centro, Marina, Susana, Mónica, Sergio Barce, Maru, Mª Carmen, Emilia y Encarna.

Así que, como jornada literaria, fue redonda. Así que he de dar las gracias a todos. 

Sergio Barce, abril 2014

Con alumnos del Colegio Alborán

Con alumnos del Colegio Alborán

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NUM. 24 DE LA REVISTA «ALJAMÍA» – ENTREVISTA A SERGIO BARCE

Hace pocas semanas, ha salido el número 24 de la revista Aljamía, revista de la Consejería de Educación en Marruecos.

Hay artículos diversos, entre ellos un análisis de Salima Amin sobre la situación actual de la mujer marroquí, los Franciscanos en Marruecos ayer y hoy por Manuel Corullon, un estudio sobre las cualidades y las deficiencias del Hispanismo marroquí a cargo de Abdallah Bucarruman y Mohammed Charifi, así como sobre poesía y literatura.

Es un número bastante larachense, porque también recoge un artículo muy interesante y detallado de Mª José Saladich Garriga titulado Larache a través de los libros de Mohamed Laabi, que recorre las diferentes publicaciones de mi paisano y amigo Laabi dedicadas a nuestro pueblo y a los escritores que han escrito o narrado sobre Larache.

Este número se cierra con una entrevista que me realizó el pasado año Consuelo Jiménez de Cisneros, autora, entre otros libros, de Aún quedan piratas en la costa de la muerte, en la que hicimos un largo recorrido por mis libros.

Consuelo Jiménez de Cisneros

Consuelo Jiménez de Cisneros

Quien desee leer esta entrevista, así como el resto de los artículos del número 24/2013 de la revista Aljamía,  puede hacerlo bien descargándola o accediendo a ella a través de cualquiera de los dos siguientes enlaces: 

https://sede.educacion.gob.es/publiventa/detalle.action?cod=16294

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https://sede.educacion.gob.es/publiventa/descargas.action?f_codigo=16294&codigoOpcion=3

Revista Aljamía nº 24

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