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LARACHE vista por… DRISS SAHRAOUI – Nostalgias I – El Zoco Chico y el Barrio de la Alcazaba

Si sus anteriores escritos nos hicieron viajar al Larache de su infancia y juventud, en concreto a la Plaza de España, ahora Driss Sahraoui nos deleita, incluso más, con este nuevo regreso al Zoco Chico de esos años. La verdad es que sus Nostalgias, como Driss las titula, van subiendo de quilates, la narración se hace más fluida, y sus descripciones, el detallado mosaico que reconstruye con imágenes, calles, plazas, en este caso, con el Zoco Chico y sus calles adyacentes, junto al paisaje humano, fundamental para dotar de vida a sus relatos y remembranzas, hace que nos encontremos ante un regalo impagable. Leerlo es disfrutarlo.

Sergio Barce, julio 2012

NOSTALGIAS

Primera parte

 EL ZOCO CHICO Y EL BARRIO DE LA ALCAZABA DE  LARACHE

   Por Driss Sahraoui

Al atravesar la puerta de la Medina nos encontramos en el umbral del Zoco Chico  y tenemos dos calles una a la derecha y otra a la izquierda. La primera es una calle estrecha que a partir del atardecer se convertía  en pescadería. Todos los pescadores de caña exponían  sus productos a la venta y a decir verdad eran muchos, ya que el mar y las rocas estaban a dos pasos, pero también la riqueza del mar era muy  abundante  en esos tiempos, este lugar estaba muy animado entre el atardecer y el último rezo del día Al ichaa. Subiendo encontramos una serie de talleres tradicionales de herrería para  fabricación de puertas, ventanas, y otros objetos de hierro. Se encontraba igualmente unos puestos de ventas de material  usado, más bien chatarra. Había también algunas viviendas, entre ellas la de un comerciante adinerado, su padre era de origen tunecino y poseía la nacionalidad italiana, se llamaba TRABELSI y del cual hablaremos más adelante. Esta calle, estrecha, se encontraba en la parte trasera de las arquerías de la Plaza de España: la Junta Municipal, la Valenciana, los Almacenes Pulido y otros. La calle de la izquierda era similar a la anterior, aquí se encontraban dos restaurantes y un café ordinarios, pero siempre concurridos, se vendía aquí igualmente muebles viejos o de ocasión y hasta chatarra. Esta calle  es más larga que la anterior y desembocaba en  la Larrucea. Ambas calles se llamaban Eskala.

Dejamos esta última calle y, a nuestra izquierda, ya en el Zoco Chico, se hallaba un Instituto interno de estudios islámicos, por el que han pasado mucha gente de las Letras, como Abdelmalek Ben Lefkeh, Emfedal Imlahi, los hermanos Chentuf y otros. Era amplísimo y contaba con un gran patio. A la derecha e izquierda de la puerta de entrada del mismo se encontraban dos tiendas de comestibles y dos peluquerías, una de HACH GIBER y la otra de EL MEZURI.

 En la misma esquina de este instituto se encontraba la puerta de la calle Elguebibat que nosotros llamábamos también calle del Hospital, por la sencilla razón de que éste se encontraba al final de la misma, por la otra parte de esta entrada existían dos comercios de comestibles y la  PUERTA DEL MAR  (Bab El Bhar) llamada así porque conducía directamente a la playa y al mar.; con unas  largas y anchas escaleras adoquinadas, encontrándose a su izquierda la casa de BEN THAMI, un notable de la ciudad y cuyo pasaje llevaba su nombre; seguía otra casa del también notable Hach BENMUSA, de situación acomodada, y que se quedó ciego a causa de una pandemia de viruela que invadió  la región de Larache en algún tiempo y donde la Sanidad era bajo mínimos. Pero esto no le impedía salir a la calle, para hacer  sus negocios, también le gustaban los pleitos, que en paz descanse. En su casa se han hospedado  grandes figuras de la política que se habían refugiado en Larache antes de la independencia huyendo de la zona francesa, como Abdelhadi Butaleb, Ahmed Bensuda y otros. Al lado se hallaba un antiguo hotel y la entrada de una calle  oscura,  ya que incluso el techo estaba cerrado no recibiendo luz por ninguna parte salvo la entrada y salida, se llamaba EDI-UAN y desembocaba cerca de la Mezquita Mayor.         

El Zoco Chico consistía en una explanada muy ancha y relativamente larga, teniendo en su mitad primera a la derecha e izquierda unas arquerías con tiendas adosadas. En la parte derecha había joyerías y tiendas de tejidos, estas ultimas eran propiedad de musulmanes y hebreos, casi al cincuenta por ciento; entre los musulmanes destacaban Si Ludiye y Si Hassan Yebari, cuyo hijo fue empleado de Banca y fue el que abrió el primer Bazar, primero en el local de la antigua Ferretería Córdoba, frente al Yunque, y después en lo que era la Bandera Española, este último sigue funcionando actualmente en manos de su hijo El Hachmi, y otros. Entre los comerciantes hebreos destacaba uno muy conocido y apreciado que contaba con mucha clientela y se llamaba EL YAHU. Un tal Benhayun rompió con esta armonía de tiendas de tejidos y oro,  abriendo una de comestibles, la tienda era el doble, en espacio, que las demás y estaba fuertemente surtida en comestibles y cosas variadas, incluyendo ferretería.

Terminadas estas arquerías había  una hilera de tiendas, la mayoría de comestibles, y un Café, el único que existía en todo el Zoco Chico, terminando con una tienda de quincalla y mercería, propiedad de un hebreo de nombre JOSE HAZAN, que tenía dos hijos, el mayor era Carabinero en esos tiempos; este local hacía esquina con la calle Italia que conducía a Torres Quevedo y la Avenida de España, hoy Avenida Mohamed V. En el principio de las arquerías de la izquierda había un importante almacén de comestibles, algunas tiendas de género variado y un almacén de aceite de oliva para venta al por mayor del ya citado TRABELSI, cuyo hijo era compañero mío en el Banco de Marruecos. Seguido había unas tiendas no de mucha importancia. Aquí terminan las arquerías de las dos partes, derecha e izquierda, pero el Zoco Chico sigue.

Por la izquierda, la MEZQUITA MAYOR (Yamaa el Kebir) la más antigua y la más importante en aquellos tiempos, es amplísima, tiene otra puerta por la parte trasera, más grande y más vistosa que la del Zoco Chico. En un tiempo esta mezquita contaba con agua caliente permanentemente para facilitar la ablución en tiempos de frío a los fieles, ya que es condición indispensable antes de emprender el rezo. Seguimos y hallamos tres tiendas de género distinto, y la famosa escuela AL MADRASSA AL AHLYA, era primaria pero con unos programas muy sólidos, por aquí han pasado la mayoría de los jóvenes de la ciudad. Tenía como director a un tal MECHBAL y varios profesores, entre ellos Si Ahmed TADLAUI, que era  muy aficionado al teatro, y de hecho escribía y dirigía muchas piezas teatrales, interpretadas también por algunos de sus alumnos a los que  había inculcado este arte. Siguen unas cuatro tiendas; todas de comestible, y terminaba donde empieza la Calle Real.

Hemos visto todo lo que es el Zoco Chico en lo que respecta a sus laterales, derecha e izquierda, la parte trasera de la misma, que da a la  calle Guebibat o calle del Hospital, pero nos queda por ver el centro del mismo  y la parte delantera que es el final y donde se encuentra la puerta de LA ALCAZABA.

El centro del Zoco Chico, en sus laterales derecha e izquierda, y al borde de la acera, se ponían  gente que vendían  hierbabuena, perejil, flores de azahar para el té, una hilera de mujeres vendían pan de toda clase; un tal AMMI RAHAL vendía carne cocida al vapor, era muy simpático con su gran barba que le cubría todo el pecho, también vendía a granel pedacitos de esta carne a la que añadía una mezcla de especias, pimentón, comino y otros ingredientes que la hacia más sabrosa. No faltaban los que vendían dulces y golosinas para los niños, como Yaban Culuban y otras chucherías, y en la Eskala la gente comprando pescado a escoger  Al atardecer se celebraba la delala, o venta a la subasta, de esta forma se vendía de todo, desde una alfombra a una chilaba o babucha hasta un pequeño borrico, era un verdadero espectáculo en su hora punta, esto había que verlo; y duraba poco más de dos   horas. A los que  se dedicaban a esta forma de venta le llamaban DELLAL o  pregoneros, que son los que anunciaban a alta voz las licitaciones, y demostraban sus artículos objeto de la subasta, moviéndose de un lado a otro para animar la puja,  en un cuadrilátero de unos diez metros; los más conocidos eran un tal AMMI BARCA, cuyo hijo tocaba el acordeón en la Orquesta Nacional de Rabat, y fue alumno del famoso y querido profesor de música Don AURELIO, el otro era un tal BEN ACHIR cuyo hijo fue empleado en Obras Públicas. En una parte donde empezaban las arquerías de la izquierda se ponía un Faquir al que irónicamente llamaban EL FEKIH EL HARTAZ, para leer cuentos y fábulas a una muchedumbre adicta a este espectáculo, generalmente gente adulta que venía de todas partes, mediante la donación, a última hora de una perra chica o gorda de entonces <fracción de la Peseta>, siendo ésta voluntaria. Este hombre tenía una voz y una garganta propicias para la exclamación de estas fábulas, además de la interpretación tanto mímica, corporal como teatral, con lo que hacía incendiar a sus oyentes. La voz que tenía le ayudaba mucho. De vez en cuando les servía a sus oyentes platos fuertes de estas fábulas, como cuando dice: <Llegó el héroe, sacó su largo sable y le cortó la cabeza a su enemigo  dejando la sangre correr por el suelo…>. Esto duraba hasta el último rezo, Al Ichaa. La máxima audiencia se registraba entre el Magreb y el Ichaa. 

El ambiente del Zoco Chico era especial, en la hora punta esto era un hormiguero de gente de toda clase, cada uno a lo suyo. A juzgar por la  prisa para encontrar lo que hay que comprar, parecía que no existía el mañana y que  todo hay que hacerlo  hoy.

En la víspera de la fiesta de AACHURA que tiene algo que ver con la fiesta de los Reyes Magos  el Zoco Chico se convertía en un gran mercado lleno de tiendas y mesas en las que se vendían panderetas, flautas, pitos, petardos,  dulces tradicionales, frutos secos, y  garbanzos, cacahuetes y almendras tostadas e infinidad de cosas propias de esta fiesta. De entre estas tiendas destacaba un especialista en la venta de perfumes orientales, se llamaba HASSAN EMRANI, era muy conocido y apreciado en la ciudad. Por su forma de hablar, sus chistes y modo de bromear, porque era muy bromista, le pusieron el nombre de Hassan CHATO, aunque el hombre de chato no tenía nada, tenía una nariz la mar de normal. Este se especializó en la perfumería oriental de joven. Por los años cuarenta ya estaba instalado en España, concretamente en Madrid, vendiendo sus productos de Perfumes Orientales y se ganó la confianza de sus clientes hasta hacerse  popular y conocido por todo el mundo. Su  popularidad fue tal que los servicios de la Radio Nacional de España se han interesado para hacerle  una entrevista en la que contestaba en un buen español, de esta entrevista se había hecho un programa especial dedicado  al mismo. Volvió a Larache por imperativos familiares, donde siguió siendo un larachense ejemplar, colaborando en algunas cosas, sobre todo en el teatro del que fue gran aficionado y actor. Descanse en paz Si Hassan.

La celebración de esta fiesta de Achura, con el Zoco Chico completo de tiendas, carros y mesas,  llenas de mercancía de la cual ya he dado detalles, me recuerda algo parecido que he visto en algunos pueblos de España, sobre todo en Algeciras, con un mercadillo improvisado, donde se vendía casi lo mismo que lo del Zoco Chico y con un panorama y ambiente idéntico. Esto ocurría en la celebración del día de Todos los Santos. Este recorrido por el Zoco Chico nos ha llevado hasta la misma puerta de la Alcazaba, pero antes de atravesarla me he fijado en una fuente que está a su izquierda y que forma parte del mismo Zoco Chico, situada en la esquina que lleva a la calle Real. Se trata de una fuente, que en un principio era una gran roca despidiendo agua sin cesar; entonces se construyó en forma de un local, teniendo toda su fachada como puerta. Esta fuente estaba lujosamente alicatada con lozas  y con tres grandes grifos despidiendo agua a todas horas y a placer, el agua era fresquita y la gente venía a beber y refrescarse,  yo creo que nadie conocía la procedencia de esta agua y no sé si todavía sigue o ha corrido la suerte de tantos y tantos lugares históricos desaparecidos. Ahora sí, vamos a entrar en el barrio de la Alcazaba…

                                                                                                  Continuará…

DRISS SAHRAOUI

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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 14

   Abramos esta nueva página del álbum con versos… Como inspirados por el mismo sentimiento, junto a los textos de Sara Fereres y de Driss Sahraoui que colgué hace días, el poeta larachense Mustapha Bouhsina escribió en 2011 este poema, titulado <Bajo luz de luna>:

Salió la luna para nosotros
en cielo reflejado entre dos ríos
su luz tan blanca nos llevó a los dos
a un mundo de gratos bellos sueños
hemos vivido en tiempos pasados
Larache cuna de enamorados
nos abrazaba con sus amparos
nos cuidaba de los envidiosos
amargados de inocentes besos
en labios estaban escondidos
vigilados con nuestros suspiros
jardines nos servían de paraísos
flores se riegan de amores puros
rosas rojas y jazmines blancos
el trinar de los pájaros sueltos
sobre verde arboleda de álamos
fuente con brillantes focos altos
con arte y esmero bien forjados
se ven desde el agua levantados
losas con postales en los fondos
leones de bronce están pintados
de bocas chorros de agua lanzados
¡bello amor! con paisajes hermosos
de mi Larache fueron tomados
con la magia de los sueños traídos
aunque ya no son más que recuerdos
de un tiempo que hemos vivido juntos
en la mente quedaron plasmados.

Mustapha Bouhsina

Una vez asentados en territorio larachense, vaguemos por su paisaje humano. Y hagámoslo esta vez, en la medida de lo posible, de manera cronológica. Comenzamos con una foto del Grupo Escolar que data, nada más y nada menos, que de 1925… Ya ha llovido.

Y sigamos con las imágenes que me ha hecho llegar Mercedes Dembo. La primera es una foto del año 1935, en la que aparecen de izquierda a derecha: Isaac Amselem <padre de mi querido amigo Carlos>, David Edery, <padre de mi admirado y entrañable Pepe Edery> e Isaac Barcesat, padre de la bella Mercedes.

Estas imágenes pertenecen a mi abuelo materno, Manuel Gallardo. En la primera, él es el primer motorista que sale de la sede de la Alta Comisaría. Foto tomada en 1943. Mi abuelo fue compañero, entre otros, del padre de Mohamed Sibari. Fue un enamorado de su tierra, le encantaba perderse por los aduares y así aprendió a hablar un árabe perfecto. En las siguientes, aparece en la boda de mi tío Lolo con Carmela, junto a mi abuelo paterno, que se está tomando una cerveza a su lado, Manuel Barce, una institución en el comercio <La Bandera Española>, y en la última lo vemos con sus compañeros de cuerpo en la sede de Larache, él es el primero  por la izquierda.

Esta otra foto la envía Maribel Salas. Me explica lo siguiente: «..es antigua, de antes del 46 año en que yo nací.
Los tíos de Carlos, María Antonia Tomasich y Gonzalo Baeza eran muy amigos de mis padres y los padres de Carlos también.
En la foto que te he puesto, mirando de dcha a izq. están mi tío Pedro García Méndez ( Dtor. Del Banco de España, siguiente su esposa mi tía Isabel Salas, la tía de Carlos María Antonia Tomassich, mi madre Pura Cadenas, la siguiente creo que era otra tía de Carlos,la siguiente no la recuerdo,la última creo que era Mari la mujer de Jiménez Pascual, buen jinete y después del palo creo que es Mijares, a los otros no los conozco.
Pensé que le puede gustar a Carlos verla

foto Maribel Salas

Foto de la Rondalla: de arriba abajo, chofer, Chacopino, Maricarmen, Carlota, Julia, Rosi, Magdalena, Yoya, Cózar, Benigno, Luis, Arriado, Charo, Eduardo, Aistonico, Tomasito…

Otra foto entrañable para su protagonista femenina, y supongo que para su familia: el día de la boda de Sara Fereres con Saadia Moryoussef.

Algo de fútbol. Mi padre fue un excelente jugador, y participó tanto en los equipos del Barrio de las Navas como en el de “bancarios”, por ser empleado de Uniban. Aquí le vemos en este segundo equipo, que estaba formado por: de izquierda a derecha en pie: X, Alberca, Guerrita, Luque, Amado, Mellado, Moreno, Galea, López Gambero, X, y agachados X, Peral y mi padre Antonio Barce.

Este niño es el hermano de Ange, sí, Cristóbal Ramírez. Sigo pensando que las fotografías en blanco y negro o sepias tienen un encanto especial…

Otra foto entrañable de familia. La de Manuela Fernández Medero, de cumpleaños. Observad la tarta. ¿A que recordáis esa clase de tarta?

En las dos siguientes, enviadas  por Mercedes Dembo, vemos en 1965, en la Casa de España de Larache, de izquierda a derecha, a Manu Balaguer, Estrella Dembo <hermana de Mercedes ya fallecida>, Esther Bendayan, Luis, Mercedes Dembo y Gómez, el hijo de Don Aurelio.

Y en esta otra, en la misma ocasión, a Esther Bendayan, Luis, Mercedes Dembo y Julio.

Y ya que nos hemos colado en el Casino, por qué no colarnos también en las elecciones a las Misses de la Casa de España. Esto lo agradecemos los hombres, claro. En esta foto, la elección no sé de qué año es, pero creo que en la imagen aparece Cecilia Molinero. Efectivamente es Cecilia junto a Angelita, así lo confirma Cristina Galbis, que me aclara además que le ha dado un vuelco el corazón al ver en la foto a su padre, el Dr. José Galbis Flores.

Alfonso Santamaría me hizo llegar la siguiente: se trata de una foto tomada en la Casa de España de Casablanca. Como me cuenta Alfonso, se trata de la elección de las Misses Casas de España de Marruecos, no sé de qué año, pero la ganadora fue una larachense: Angelita López Cobos, que, como señalaba Alfonso, aparece radiante de felicidad, acompañada aquí por los padres de Alfonso: Emilio y Elena.

Otra del Casino, ahora en una de las fiestas de disfraces, en carnavales, en pleno la familia Palarea. Cuántas veces me fui a casa de Juan Carlos y José Miguel… Qué entrañable se vuelve todo.

Lo he hecho ya en varias ocasiones, pero nunca me resisto a intercalar algún cuadro del pintor larachense Rachid Sebti, por simple admiración a su obra. Este cuadro se llama <Au soleil>.

Luis Antonio de Vega Rubio escribió:

<Otras, desde la terraza, en lugar de dirigir las pupilas a la bahía donde se unificaban las aguas, las fijaba en lo alto, y la mirada acariciaba, azotea por azotea, cuantas divisaban de la ciudad y con mimo de voz que se me hacía miel de líricas colmenas, decía:

-¡Ay, Larache! ¿Quién, al pasar, pudo decirte que no eras maravillosa? ¿Quién te pudo posponer a tus hermanas?>

Esta otra fotografía me la envió Alfonso Santamaría, y en ella vemos al señor Luna, de la <Panadería Luna>, del Chinguiti alto, el padre de Alfonso, Emilio Santamaría González, Juanita Cobos, madre de los López Cobos, la madre de Alfonso, Elena Fuentes García, la señora Recober, su hija Mari Carmen, y el padre de los López Cobos, José María López Mira. Seguro que a Jose María y Angelita les encanta verlos en esta estampa.

Una fotografía de Fran, que seguramente le traerá muy buenos recuerdos –al resto, el solo hecho de ver esos árboles, nos transporta en el tiempo-. Fue tomada en la Gabba, y aparecen: Fran Morales, Pedro Berruezos, Agustín Morales, Rita Gadea, Mari Carmen Morales, Bibi García, Toñi García y Toñi Gadea.

En los Maristas, una imagen sorprendente: Jose Mari López Garry recitando frente a los hermanos que parecen presidir un tribunal de la inquisición… Y Juan escribe para decirme que el chaval que le está <apuntando> la poesía a Jose Mari es él, o sea, Juan Yankovich.

Bastantes años después, en Málaga, coincidimos con ocasión de la presentación de mi novela Julio Zambrano, Sergio Barce y el mismo Jose Mari López Garry que declamaba en la estampa anterior… Los años han volado.

Ya que hemos mencionado a los HH Maristas, la siguiente imagen es sencillamente una reliquia, porque ahí vemos cómo en los colegios de Larache estudiábamos todos juntos cualquiera fuera nuestra creencia o religión. Ahí van:

Gracias a Fran Morales y a Carlos Tessainer, hemos recompuesto la totalidad de los nombre de este grupo de larachenses que estudiaron en los HH Maristas.  Confieso que envidio la memoria de ambos. De arriba hacia abajo y de izquierda a derecha:

Primera fila: Mojluf SABAH BENDAYÁN, más conocido por todos como <Fufo>, Emilio SANTAMARÍA, Agustín SOUZA, Juan Manuel VÍLCHEZ MÁRQUEZ, José Luis RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ y Antonio VARGAS FERNÁNDEZ, es decir, <Ñoño>.

Segunda fila: Enrique VICENTE ASCASO, José Luis CABAL, Miguel Ängel PÉREZ, nieto de <el cartagenero>, Manuel DOMÍNGUEZ HERNÁNDEZ <nieto de Joaquín HERNÁNDEZ>, Salvador BERTOMEU <Dorín> y  Javi LOBO

Tercera fila: Amina AMIAR, Aurora AGUILAR, María Teresa GARCÍA ROBLEDO, Pili ANAYA y el Hermano Martín ROBLEDO al que conocíamos por <el Chichimeca>.

Cuarta fila: Mari Carmen MARTÍN SUÁREZ, que trágicamente falleció en un accidente de tráfico en la carretera Larache-Tánger, Amina CHAKIR, FARIDA, que hoy ejerce como médico en Larache, María Cruz ROSENDO, Luisa GÓMEZ-MAS y Aurora CUEVAS.

Y aquí otro de esos amigos que andan entre bambalinas, de esos que sabes que están siempre cerca aunque viva a miles de kilómetros: Javi Lobo. Aquí está con Ñoño, en los 70, supongo. A Ñoño lo recuerdo siempre con esa misma sonrisa. Y a su padre porque fue compañero del mío en Uniban.

Puede que del 71, más o menos, estamos en el salón de casa: Marisol, Sergio y Mónica Barce Gallardo. Una imagen que me parece ahora tan lejana…

Otra foto espectacular, y lo digo por la composición del blanco y negro y quienes posan. Ese coche, la matrícula asomando, las luces, los tonos grises, esos amigos radiantes… Vemos a Eduardo Espinosa, Mari Carmen, Eloisa, Cabal y Manolo Alvarez.

Después de muchos años, he de reconocer que me alegro de que muchos amigos de entonces hayan reaparecido. Estaban siempre ahí sin saberlo. Eso me ha ocurrido con Emilio Gallego. En esta foto, aparece con sus hermanos, de izquierda a derecha: Emilio, Alfonso y Enrique. Cuántas tardes de cine, en el Ideal…

Aquí aparecen dos de las personas que más quiero: Marina López Matres y mi hermano Luisito Velasco Sánchez. En la primera foto, Marina está con un grupo en el que la acompañan Cherifa, Carmen, Sor Flora, Laila y Viky Palarea, junto a Juan Carlos Palarea y Luis. Y abajo, bailando, los dos: Marina y Luisito.

Ya más reciente, en el interior del Castillo de las Cigüeñas, con mi querido amigo Rachid Serroukh y sus hijas.

Una curiosidad: Esta mujer es Isabel de Orleáns, Duquesa de Guisa. Un título de la realeza íntimamente ligado a Larache.

Siguiendo con el tema, aquí vemos a S. A. R. la princesa Claude d’Orléans que nació en Larache en 1943. Se casó en terceras nupcias en 2006 con el señor Enrico Gandolfi, y está divorciada de S. A. R. el príncipe Amadeo de Saboya, duque de Aosta y también de Arnaldo La Cagnina. Ya digo, sólo como apunte anecdótico.

Qué bonita era la sala del Cine Avenida, que aguanta como el último titán de los cines que hubo en la ciudad. Salas en las que si rebobinaran, nos mostrarían miles de recuerdos apelmazados en sus películas de sueños.

Abdelhay el Haddad es otro amigo, al que, además de compartir con él actos y encuentros con Larache como telón de fondo, me encontré hace tiempo en un aeropuerto y, como aguardábamos pacientemente, estuvimos hablando de Larache todo el tiempo, y la espera se nos hizo cortísima. Un músico excelente del que ya hablaré en otra ocasión. En esta foto, por su gesto, se diría que piensa en algo que le trae buenos recuerdos.

Uno de los mejores recuerdos que guardo de mis regresos a Larache, son las actividades que he tenido la suerte de protagonizar en el Colegio Luis Vives. En esta foto, estoy con varios de los alumnos después de haber estado con ellos hablando de una de mis novelas. Son tan curiosos, te hacen unas preguntas tan llenas de sentido y tan directas, que a veces me ataban un nudo en la garganta.

La que fuera directora del Luis Vives, Luisa Diéguez, es una de las personas más increíbles que he conocido, por su tesón, por su sinceridad, por si labor. Cuando llegó a Larache, sobre el 2000, creo, el colegio era una autentica ruina, estaba incluso a punto de ser cerrado, pero ella se propuso revitalizarlo y, contra viento y marea, lo consiguió. Yo la conocí presentando en Larache mi primer libro, y desde entonces ella me abrió las puertas del centro para cualquier actividad que se me ocurriera. Creo que se merece algo más que estas pocas palabras, así que pensaré en algo. Aquí estoy junto a ella, en una de las ocasiones en las que nos íbamos a comer y charlábamos largamente. Parece en la foto que estemos flotando sobre Larache…

Espero que vuestra indulgencia me permita dos cosas. La primera, colgar esta foto con mi hijo Sergio, paseando por el Balcón del Atlántico. Podéis ver que las nuevas generaciones nos dejan muy bajitos… En fin, mi hijo es una de las personas más nobles y extraordinarias que conozco (junto a mi otro hijo Pablo). ¿Me traiciona el amor de padre?

Y es que el futuro son ellos. Después de tan breve paréntesis, digamos que también Larache depende de sus jóvenes, en ellos está su destino. Por eso, no está de más traer algunas fotos de Itziar Gorostiaga tomadas de los larachenses más jóvenes.

Fue tomada en unas jornadas que se organizó en la Medina y en la que se pintaron sus calles de azul y blanco… Y los niños de la Medina se lo pasaron estupendamente ayudando.

También se efectuó un taller al aire libre en la propia Medina y los chavales hicieron dibujos que ellos creaban con el material que se les había conseguido para esa jornada. Sus caras de felicidad, que tan bien captó Itzi, queda reflejada en la siguiente estampa:

El reportaje que hizo Itzi Gorostiaga fue increíble, fantástico, imágenes rebosantes de vida y de luz.

Y aunque no pertenece a esos días, en esta otra imagen otra escena entrañable de nuestra Larache: el hijo de Abdellah Charafi con su abuelo.

En esta imagen, candorosa y feliz, Javier López, un hombre de trato exquisito y amabilidad extrema, padre de Lola López Enamorado, en la Medina, rodeado de la chiquillería larachense… Preciosa foto.

En el relato que colgué de Driss Sahraoui dedicado a la Plaza de España, Driss, acertadamente, terminaba diciendo que sólo cabía tener esperanza en las nuevas generaciones de larachenses para la preciosa ciudad que fue Larache renazca de sus cenizas… Así que, para cerrar, qué mejor que felicitarnos por la llegada de dos nuevos larachenses que, gracias a sus padres, que tanto aman Larache, reciban esa semilla que tanto anhela Driss. En la primera, Abdellilah Lamrani con su hijo en brazos, un niño precioso.

Como también lo es Sami, el hijo recién nacido de Abderrahman Lanjeri, y que nos mira con asombro desde su candidez. Qué mejor forma de poner punto y aparte.

Aunque no podía dejar de colgar esta pequeña joya de Itziar Gorostiaga hecha en la Medina de Larache… y en la que una paisana, parece que se despide de nostros…

Sergio Barce, junio 2012

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LARACHE vista por… DRISS SAHRAOUI – Nostalgias: Plaza de España de Larache

Me pregunto cuál es la virtud de este blog que  creé sin estar muy seguro de que fuera a durar mucho tiempo. Al recibir estas últimas semanas nuevos textos escritos por Sara Fereres, Driss Sahraoui, Mohamed Bouhsina, Mercedes Dembo, Juan Manuel Fernández Gallardo, etc… para ser incorporados a él (lo que iré haciendo estos próximos días), me he dado cuenta de que ésta es su virtud: haberse convertido en un punto de encuentro, mejor dicho, de reencuentro entre paisanos, larachenses de todas las creencias que comparten un espacio común y un sentido universal de la convivencia. Así que no es poca cosa.

Hoy cuelgo un relato de Driss Sahraoui, que vuelve a su época de infancia y adolescencia, y con ello nos regala un detallado paseo por las arterias del centro de Larache, de aquel Larache que no es capaz de olvidar, y que nos redescubre a todos. Lo hace como si fuese un fotógrafo con su cámara que deambulara por los alrededores de la Plaza de España, y hace «click» en cada establecimiento, en cada tienda, en cada café, y vuelve a hacer «click» con cada nombre, con cada apellido, con cada rostro…

  Sergio Barce, junio 2012

DRISS SAHRAOUI

NOSTALGIAS

         LA PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

Por Driss Sahraoui

 Para salir de la antigua medina haciéndolo necesariamente por el Zoco Chico y por la puerta de la Medina (Bab el Medina) llamada también en otros tiempos (Bab Embarra), que quiere decir la puerta de afuera porque por la noche se cerraba para los habitantes  de la medina, y también  tenia el nombre de (Bab El Jemis) porque al salir, en el lugar de la Plaza de España actual, se encontraba un gran llano desierto donde se celebraba todos los jueves el zoco semanal del Jemis que quiere decir Jueves. En este Zoco se vendía de todo: trigo, verduras, aceitunas,  ganado de toda clase a la puja y, en fin, de todo. Volvamos a la salida: franqueando el portal encontramos, a  nuestra derecha e izquierda, unas arquerías amplias y alegres, y enfrente la Plaza de España, hoy Plaza de la Libertad.

Si empezamos a visitar estas arquerías por la izquierda encontramos una librería que vendía material escolar  y de oficina, libros y revistas de toda clase -aquí he comprado yo mis primeros tebeos entonces-, el propietario era el distribuidor de toda la prensa nacional e internacional. Le ayudaba en esta tarea un marroquí muy activo al que llamaban GUTIERRES, no sé si en alusión a su patrón, y cuya tarea terminaba para él antes de las doce de la mañana. Al lado de esta librería se hallaba  un comercio de un indio muy conocido que vendía perfumes, relojes, artículos de regalo y otras cosas, junto a éste se encontraba otro indio que vendía exactamente lo mismo, además de zapatos de calidad, seguido de la Agencia de transportes interurbanos LA VALENCIANA donde se recibía a los viajeros para la venta de billetes de viaje y el depósito de  los equipajes en la consigna. Enfrente, en la calzada, paraban los autocares una hora antes de emprender la salida, el garaje estaba muy cerca, detrás, en un pasaje cerrado, sin salida, ancho y muy corto teniendo a su derecha la Comandancia de Ingenieros y en el fondo el depósito de fideos y pastas alimenticias provenientes de la fábrica de MONTERO, en Alcazarquivir, y también algunas viviendas. Pero esto ya es en  la Avenida de España. El Director- propietario de esta agencia de transportes se llamaba GARGALLO, era un hombre activo, trabajador y emprendedor, había creado unos minibuses con cabida de diez personas a los que dio el nombre de VALENCIANA LA RAPIDA con el consiguiente suplemento de precios , por la calidad y comodidad de sus viajes; estos autobuses hacían la línea Larache-Ceuta pasando por Tetuán. Al lado de esta agencia había un café, seguido de ACISA, un comercio muy importante especializado en los materiales del campo, como tractores, arados y todo lo relacionado con la agricultura. Al lado se encontraba la entrada de la Junta Municipal, a la que se accedía mediante escalera, y abarcaba toda la  parte del primer piso de este edificio.

Aquí está la salida del Zoco Chico y un gran Bucalito de un Susi que, por estar en este lugar tan neurálgico, vendía de todo: tabacos, periódicos, comestibles, bocadillos y una infinidad de artículos. Enfrente a éste, y en la misma calzada, se encontraba la parada de los autocares LA ESCAÑUELA, cuyo propietario era un hombre muy simpático, con el puro en los labios a todas horas. Sigue el Bar PUERTO RICO, propiedad de la familia ANDRADES, y al lado la famosa churrería de una familia muy apreciada y querida en Larache  y que se había integrado en las costumbres marroquíes, además de hablar  muy bien el árabe. Al lado había un comercio de confecciones y tejidos propiedad de un hebreo muy conocido y, al lado, la Casa BATA, con sus calzados de todas clases y de marca propia, algunos muy económicos. Al lado había un salón de Billar que duró mucho tiempo y por el que han pasado los jóvenes de esa época y también los menos jóvenes, luego se ha convertido en una representación de los coches MINI AUSTIN de marca inglesa, el concesionario era un tal Benyelun, un rico de Alcazarquivir cuyo hijo fue Bajà de Larache en los primeros años de la independencia. Finalmente este local se convirtió en en el actual  Café LA ESTRELLA. Aquí llegamos al final de las arquerías. Y al  seguir,  encontramos una carretera muy corta que tiene a su izquierda la parte trasera del Casino Militar y el Consulado de España y  a la derecha la consulta del Dr. FARIÑAS y el Dispensario Municipal y, al fondo, el Balcón del Atlántico. Cruzamos esta carretera y encontramos el lateral del Casino y otra carretera similar a la anterior teniendo a su derecha la entrada principal del Casino Militar; este Casino que pasó su época de gloria y donde se han celebrado grandes fiestas, casamientos y veladas de baile…  Ahí estaba siempre nuestro amigo CURRO, un simpático hebreo, que era amigo de todo el mundo,  que empezó de botones y acabó como el imprescindible administrador del Casino, fue amigo mío, igual que todos sus hermanos.

CURRO – foto retrado por Gabriela Grech

Uno de ellos, formó parte de la directiva del club de Fútbol de Larache en su mejor época. Lo encontré una vez en Ceuta, después de muchos años sin vernos, nos saludamos con un abrazo muy fuerte y empezamos a hablar, metió la mano en el bolsillo de la chaqueta y entre otros papeles saco una foto del club de fútbol de Larache, que llegó a jugar la final de la Copa del Rey, entonces Hassan II, y sin contener la emoción me dijo: <Cada vez que saco esta foto y la veo me hace recordar Larache y su gente.  ¡Lo que hemos pasado en Larache parece un sueño!> 

A la izquierda de esta calle se encontraba el Hotel Cervantes, uno de los primeros hoteles de Larache. Sin ser de la categoría del Hotel España, era muy importante en esos tiempos.  Aquí tenemos que cruzar otra carretera que es la calle de Primo de Rivera, una calle larga que pasa por El Patronato Escolar, el cementerio musulmán Sidi Alal Ben Ahmed, el Matadero, etc.. Enlazamos con la otra acera frente al mencionado Hotel Cervantes y encontramos el célebre Café LIXUS, éste era amplio y lujosamente decorado, con lámparas en el techo y  grandes espejos en la pared. Algunos domingos y días festivos estaba animado por una orquesta de música y los demás días con un pianista. Seguía al lado los Almacenes de los HERMANOS MARTÍNEZ,  un comercio muy importante, especializado en confecciones, tejidos, muebles y una infinidad de artículos de su ramo.

El Arca de Noé – izquierda tras el mostrador su dueña Dª Magdalena

Aquí encontramos otra carretera que conduce a la Plaza de Abastos. Junto a la tienda de comestibles EL ARCA DE NOE, que se  hallaba a  la izquierda y frente a  los Hermanos Martínez, estaba la parada de Taxis. Subimos de nuevo la acera y aparece el COMERCIO ESPAÑOL, similar al de los Hermanos Martínez pero menos extenso, con una gran acera enfrente donde se ponía nuestro amigo YEBILO con su carrito de helados, globitos y golosinas para los niños, era muy querido y hablaba incesantemente, pero muy simpático. Aquí tenemos que cruzar otra carretera que es la calle Duquesa de Guisa, teniendo a su derecha el Bar Selva, Mi Sastre, La Mallorquina, etc… Y encontramos el Casino de España, un lugar de recreo y ocio. El que suscribe fue socio de este Casino  durante tiempo, éste contaba con una buena biblioteca, salón de billar, otro de Ajedrez, Dominó, etc…

Aquí tenemos que cruzar de nuevo otra carretera que es la calle Chinguiti y encontramos el emblemático CAFÉ CENTRAL, teniendo enfrente una acera amplísima que le servía de terraza dando a la misma Plaza de España. Esta terraza, a pesar de su amplitud, en las noches de verano se quedaba chica. La gente se quedaba aquí hasta altas horas de la noche, tomando ese agradable fresco proveniente del Balcón del Atlántico. Este Café tenía mucha aceptación por su magnifico emplazamiento, pero la atención, el servicio y la tranquilidad hacían el resto. Como hemos visto, el diseño de la Plaza de España hacía que todas las principales calles y carreteras desembocaran en la misma y son exactamente ocho, la Puerta de la Medina incluida.

CAFÉ CENTRAL en su terraza Pepe Osuna, Mohamed Sibari y Carlos Amselem

La  Plaza de España se encontraba en el centro, rodeada de carretera por todas partes, quedando cual una isla, es de forma, digamos, elíptica y de aspecto alegre y atractivo. En el centro de la misma había a su vez una plazoleta circunferencial, a la que se accedía, mediante la subida de dos escalones encontrándose  en su centro un precioso acuario surtido con peces de color para gozo de los niños y mayores, este acuario estaba rodeado de unos asientos alicatados con unas bonitas lozas sevillanas, algunas con figuras de personajes de la letra y la cultura: Jacinto Benavente, Lope de Vega o el autor del Quijote de la Mancha. En estos asientos se sentaban niños y mayores para descansar y recrearse, sobre todo las mujeres con sus niños, para disfrutar de la tranquilidad y el ambiente reinante en este lugar. Esta plazoleta que quedaba en el centro, estaba rodeada de jardines con grandes palmeras, plantas exóticas y flores de toda clase. Contaba igualmente en todo su alrededor y en el centro con asientos también alicatados con lujosas lozas. En esta plaza se daban grandes paseos alrededor de la misma (entre nosotros nos decíamos: <vamos a la noria a sacar agua>, por la cantidad de vueltas que dábamos ahí). Los domingos después de la misa y los días festivos, se ponía  aquí una banda de música, en realidad era una verdadera orquesta dotada de toda clase de instrumentos para interpretar piezas musicales, algunas eran verdaderas sinfonías, y todo para deleite de los presentes y paseantes, dentro de una tranquilidad y seguridad impecables.

Un prestigioso abogado de nombre SARMIENTO venía todos los días a este lugar después del trabajo y antes del aperitivo, acompañado de unos amigos y portando un paquete de semillas, que arrojaba a las numerosas palomas  que venían de todas partes, en un momento dado parecía que se estaba en el Parque María Luisa de Sevilla en miniatura. Lo curioso de estas palomas es que conocían a este hombre  y sabían la hora de su llegada, si alguna vez tardaba en venir, venían ellas  aquí  a esperar a este hombre que no  faltaba nunca…

 Esta Plaza ha sido el escenario de muchas fiestas y desfiles y era el paso obligado de los desfiles militares, desfile de las carrozas de la semana de Larache, la traca final de la misma y otros eventos. Esta Plaza ha pasado su época de gloria en la que Larache vivía su máximo esplendor donde las costumbres, las religiones y  tradiciones se entremezclaban y se compartían. A esta época, yo la llamaría <la edad de oro de Larache>. No sé dónde han ido a parar esas virtudes, esa sana convivencia y esos valores cívicos  y humanos. Lo fácil que era para nosotros asimilar todo esto y lo difícil que lo es para esta generación, aunque no quiero generalizar porque por mucha destrucción que halla siempre habrá  supervivientes, y a estos nos encomendamos.                              

                                                      Por Driss Sahraoui      

 

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Nostalgias, LARACHE tierra querida, por DRISS SAHRAOUI

NOSTALGIAS

LARACHE TIERRA QUERIDA

                                                                         Por Driss Sahraoui

Rio Lukus

Primera parte

Larache era una ciudad tranquila y acogedora. Su costa está bañada por el Océano Atlántico cuyas brisas condicionan su agradable clima aunque ligeramente húmedo. Sus fértiles tierras regadas por el Río Lukus, que tiene no lejos de sus orillas, y ya camino de su desembocadura, las ruinas de la antigua ciudad romana llamada Lixus en cuyos vestigios se podía entonces apreciar su arquitectura y forma de construcción, lo que daba idea de la manera de vivir de aquel pueblo guerrero. Este río era muy célebre por su riqueza en angulas y sábalo. Esta especie de angulas era muy apreciada por los habitantes de la ciudad por su gran calidad. Eran tan abundantes que sobrepasaban el consumo interior por lo que una gran parte se destinaba a la exportación hacia Madrid y otros lugares. En lo que respecta al sábalo, era un pescado muy exquisito que se preparaba de diferentes maneras sobre todo por los musulmanes y los hebreos. Estos últimos lo preparaban de una manera extraordinaria (para chuparse los dedos).Toda esta riqueza ha desaparecido. Lamentablemente ya no existe.
En Larache existía una sana convivencia y una fraternidad ejemplares, difíciles de encontrar en otro rincón del mundo. No existían diferencias de religiones, costumbres o tradiciones; yo diría que todo esto era compartido. Durante el mes de Ramadán, que es el mes de ayuno y recogimiento para los musulmanes, los vecinos no musulmanes recibían y tomaban la harira, especie de sopa muy nutritiva con la que se rompe el ayuno ofrecida por sus vecinos musulmanes. En la fiesta del Fitr o pascua pequeña, la que pone punto final al mes de ayuno, recibían dulces y varios productos caseros con los que se festejaba esta Pascua. En la fiesta del Sacrificio (Aid al Adha), y que algunos llaman vulgarmente fiesta del borrego, recibían carne fresca y hecha pinchitos. Mi padre, que en paz descanse, solía sacrificar dos borregos, uno para los ritos religiosos y el otro destinado a repartir entre los vecinos no musulmanes. Decía, que en paz descanse, que no concebía que nosotros en casa, preparando los pinchitos y la carne a la brasa, y los vecinos no musulmanes tragando el humo y el olor de los pinchitos y de la carne. Pero estos gestos eran recíprocos.
En las fiestas hebreas, los vecinos no hebreos recibían la sajina, la rekaka especie de pan muy delgado en forma de galletas, pero sin sal, y otros productos caseros hebreos. En las Fiestas de Navidad, los vecinos no cristianos recibían roscos, polvorones, alfajores y otros productos caseros propios de esta Pascua. A propósito de estas fiestas navideñas, parece que todavía me suena ese ruido de las comparsas que recorrían las calles toda la noche, ese ruido de las zambombas y esos villancicos con sus peces en el río que beben y beben y no paran de beber…

Segunda parte

Larache fue la primera en crear una fiesta anual llamada Semana de Larache. Duraba siete días, durante los cuales se organizaban diversas manifestaciones culturales, artísticas, deportivas y otras. Así se celebraban carreras y saltos de caballos en la Hípica, carrera pedestre, competiciones de natación y otras. Se exhibían piezas teatrales y musicales en el Teatro España, encuentros de fútbol en el célebre campo de fútbol de Santa Bárbara y otros.

Hípica de Larache

Igualmente se celebraban concursos de escaparates, en los cuales participaban Los Almacenes Pulido, La Bandera Española, El Comercio Español y los Hermanos Martínez, que eran los más importantes comercios en lo que se refiere a tejidos confección, alfombras, artículos de viaje y otros. Generalmente se proclamaba ganador del concurso Los Almacenes Pulido por la importancia de su comercio y al contar igualmente con cuatro inmensos escaparates donde exhibía sus artículos con mucho esmero y casi de forma artística.

El primer día de la Semana de Larache se inauguraba con un desfile de carrozas. Cada una simbolizaba un algo: agricultores, ganaderos, pescadores, carpinteros, artesanos y otros. Encabezaba este desfile una carroza con niñas a bordo ataviadas con trajes blancos de novia y una corona en la cabeza. Durante el recorrido, arrojaban sobre los espectadores, además de flores, bombones y caramelos, con la consiguiente alegría de los niños. El último día finalizaba con una traca final en la plaza de España, hoy Plaza de la Libertad, y que duraba hasta altas horas de la noche en un ambiente de alegría y fraternidad compartido por todas las comunidades existentes entonces en esta ciudad. Desde luego en este sentido Larache era ejemplar y ejemplarizante.

Estas fiestas eran organizadas por un comité-director. Pero el que llevaba todo el peso de la organización y realización era un Ingeniero de Montes llamado Jaquetón. Era activo, dinámico y derrochaba simpatía. Los grandes comerciantes de Larache contribuían con donaciones simbólicas y voluntarias. Pero el grueso de los gastos era sufragado por un ingeniero agrícola director general de la entonces famosa Compañía Agrícola del Lukus llamado Gomendio y por el propietario de una Almadraba y una fábrica de conservas, generalmente de atún, proveniente de su almadraba llamado Ramón León de Carranza.  Nacido en Cádiz, en cuya ciudad organizaba todos los años un Trofeo que llevaba su nombre (Trofeo Ramón de Carranza) y se celebraba en el campo de fútbol también de su nombre en Cádiz. En este trofeo participaban los más prestigiosos equipos internacionales de fútbol. Este hombre, a pesar de su inmensa fortuna, era sencillo, humilde y generoso. Solía reservar un cupo de billetes destinado a los habitantes de Larache que quisieran asistir a este trofeo. Algunos con gastos de ida y vuelta incluidos.

 Tercera parte

El primero de Mayo se celebraba en Larache de una manera peculiar. Entonces no existían desfiles o manifestaciones sindicales porque el régimen gobernante entonces no lo permitía. Todo el mundo pasaba ese día en un bosque llamado Viveros a unos seis kilómetros de la ciudad. Era de una extensión inmensa y era todo árboles de pinos y alcornoques y también eucaliptos. Los habitantes se dirigían a este lugar desde las primeras horas de la mañana para coger sitio y acomodarse y también para ayudar a los que venían después para hacer lo mismo. La ciudad se quedaba vacía y las casas cerradas a cal y canto; solían llevar su comida preparada además de las barbacoas y paellas, que se  hacían  en el mismo bosque. Este día se pasaba entre cantes, bailes y música y los columpios esparcidos entre los árboles, que servían para gozo a la gente menuda y menos menuda. Esto duraba hasta el atardecer y transcurría en un ambiente francamente familiar compartido por las distintas comunidades existentes entonces en esta ciudad, sin distinción alguna.

Hostal Flora

En este mismo lugar, y ya al borde de la carretera general de Larache-Alcazarquivir, se había construido un palacete con fines turísticos, se componía de camas, restaurante, bar, parking y unos columpios colocados entre los árboles para alegría de los niños, lo que  permitía a los mayores tranquilidad y seguridad ya que los niños estaban cerca y a la vista de los padres. La estancia aquí era agradable, el lugar seguro y acogedor y llevaba el nombre de Hostal Flora.

Santuario de Lalla Mennana

Otra fiesta que se celebraba en Larache con gran esplendor era la Romería de Lalla Menana al Mesbahia que coincidía con  la gran fiesta del Mulud,  aniversario del nacimiento de nuestro Profeta Sidna Mohamed. Esta romería consistía en presentar ofrendas a la patrona de la ciudad y que consistían a su vez en toros, becerros, diversos artículos y también metálico. Participaban en la misma todos los gremios y cofradías de agricultores comerciantes, pescadores, etc… Y a los que se unían otras cofradías religiosas y folklóricas de Hmacha Aisaua y Gnaua con lo que se completaba el paisaje y el colorido de la fiesta. La comitiva se concentraba en el Zoco Chico donde se organizaba y se preparaba para la salida. Al salir por la puerta de la medina desembocaba automáticamente en la Plaza de España, hoy Plaza de la Libertad, donde comenzaba el recorrido hacia el santuario. Aquí empieza el tremendo ruido de  las gaitas, los tambores, las trompetas y toda clase de instrumentos. Cada cofradía con su cante y música, y todo esto se entremezclaba y se hacía unísono.

Curiosamente destacaba siempre el gremio de los pescaderos, que era el menos pudiente entonces, por sus cantos al mar  (a riyal allah aala allah a Sfint allah aala allah. Bach catemchi esfina be slat aala nbina).

Hospital Civil – castillo laqbibat larache

Un tal Lahcen Laaburi hacía de pregonero, pues tenía una voz además de fuerte muy llamativa; lo más curioso es que éste no era pescador ya que era un buen sanitario en el Hospital Civil, pero dominaba esos cantes y la forma de hacerlo, esto trascurría dentro de un orden impecable a cargo de los mismos organizadores. El recorrido no era largo pero impresionante, y terminaba en el santuario de la patrona de la ciudad cuya puerta se encuentra exactamente frente al jardín de las Hespérides, separado solo por una carretera que llevaba a la Comandancia Militar, al puerto y a la estación de ferrocarril.

Estos relatos, aunque generalizados y fragmentados, seguro que tocarán el alma de aquellos larachenses que han vivido esa época. Indudablemente estos, y a su cabeza Don Sergio Barce Gallardo, autor del cuento “El primer regreso” sobre Larache, harán conmigo la siguiente reflexión: Larache querida, quien te ha visto y quien te ve… Curiosamente esto me trae a la memoria la obra del gran escritor dramaturgo inglés Shakespeare titulada «El  Rey Lear». Lear pregunta: «¿Hay aquí alguno que me conozca? ¡Este no es Lear! ¿Anda así Lear? ¿Habla así? ¿Dónde están sus ojos? O su razón se ha debilitado, o su percepción está aletargada ¡Ah! ¿Está despierto? ¡No puede ser! ¿Quién puede decirme quién soy…?” Y el Bufón responde: «La sombra de Lear».

Si Larache levantara la cabeza hoy y se hiciera la misma pregunta que el Rey Lear  yo, con el corazón todo destrozado, le contestaría: Eres la sombra de Larache. Pero no importa porque la vida sigue…

Driss Sahraoui

     Sus datos biográficos, contados por el propio Driss:

     Nacido en Larache el 25 de Agosto de 1929; exactamente en la calle Burbabun, poco más arriba nació y vivió Abdesamad Kenfaoui, el que luego seria escritor y dramaturgo, y un poco más abajo la familia Aamier, una de las familias pudientes de Larache. Después mi padre compró una casa y una huerta detrás del Fondak Alemán y el Cuartel de la Guardia Civil de entonces. En este lugar sólo había tres casas, la nuestra, la de Mchich Riahi, padre del que fuera últimamente miembro del Consejo Municipal de Larache y parlamentario, y una familia española, la familia de Carmen Flores. Estudié en la escuela Franco Árabe, donde obtuve el certificado de primera enseñanza junto con un de los hijos de la familia Aamiar, Abdeluahed, el que fuera mi compañero de clase durante todo este tiempo. Al terminar estos estudios y al no poder ir a Rabat con mi compañero de clase y otros por razones políticas, por parte de mi padre, que era funcionario en la Policía Armada, igual que el padre del escritor Mohamed Sibari, me fui a la escuela Hispano Árabe para reorientar mis estudios hacia el español, y aquí tuve como compañeros a Habib Dukali, Abdeslam Egzenay y otros. Al terminar, y al no poder hacer otra cosa por falta de medios, inicié mis estudios libremente, así pude obtener el titulo de Perito Mercantil, teniendo que desplazarme a Ceuta para los exámenes porque aquí venían catedráticos de la Universidad de Cádiz para este propósito. Era el único Marroquí que participaba en estos exámenes, ahí conocí a un tal Gamero que a la postre nos volvimos a reencontrar en Alcazarquivir, él en Banesto y yo en el Banco de Estado de Marruecos. En cuanto a la carrera profesional, en 1953 ingresé en el Cuerpo General Administrativo ejerciendo en la Territorial del Lucus. Después de la Independencia y al no sentirme cómodo por el cambio hacia la arabización de la administración, empecé a buscar una salida y la encontré en el Banco de Estado de Marruecos que después de la nacionalización se convertiría en Banco de Marruecos donde tuve tranquilidad y estabilidad, esto fue en el año 1957. El Banco Popular, que era un banco joven y en plena expansión pero carente de personal cualificado, me brindó una oferta muy interesante, lo he pensado y acepté; esto fue en Marzo 1967. Tenía elección entre Larache y Tetuán, como en Tetuán tenía dos hermanos también funcionarios, opté por venir  a Tetuán donde me he jubilado en el año 1989. Después de la jubilación no se me ocurrió hacer nada. Pasando mi jubilación tranquila y sin sobresaltos, eso sin  abandonar los libros…

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