Archivo de la etiqueta: Sombras en sepia

NUM. 24 DE LA REVISTA «ALJAMÍA» – ENTREVISTA A SERGIO BARCE

Hace pocas semanas, ha salido el número 24 de la revista Aljamía, revista de la Consejería de Educación en Marruecos.

Hay artículos diversos, entre ellos un análisis de Salima Amin sobre la situación actual de la mujer marroquí, los Franciscanos en Marruecos ayer y hoy por Manuel Corullon, un estudio sobre las cualidades y las deficiencias del Hispanismo marroquí a cargo de Abdallah Bucarruman y Mohammed Charifi, así como sobre poesía y literatura.

Es un número bastante larachense, porque también recoge un artículo muy interesante y detallado de Mª José Saladich Garriga titulado Larache a través de los libros de Mohamed Laabi, que recorre las diferentes publicaciones de mi paisano y amigo Laabi dedicadas a nuestro pueblo y a los escritores que han escrito o narrado sobre Larache.

Este número se cierra con una entrevista que me realizó el pasado año Consuelo Jiménez de Cisneros, autora, entre otros libros, de Aún quedan piratas en la costa de la muerte, en la que hicimos un largo recorrido por mis libros.

Consuelo Jiménez de Cisneros

Consuelo Jiménez de Cisneros

Quien desee leer esta entrevista, así como el resto de los artículos del número 24/2013 de la revista Aljamía,  puede hacerlo bien descargándola o accediendo a ella a través de cualquiera de los dos siguientes enlaces: 

https://sede.educacion.gob.es/publiventa/detalle.action?cod=16294

* * * *

https://sede.educacion.gob.es/publiventa/descargas.action?f_codigo=16294&codigoOpcion=3

Revista Aljamía nº 24

Etiquetado , , , , , , , , , ,

«ABDELLAH DJBILOU: UN VIAJE Y UN LIBRO», POR SERGIO BARCE

Sergio Barce, Adbellah Djbilou, Mohamed Akalay y León Cohen, en la Casa de la Cultura de Larache

Sergio Barce, Adbellah Djbilou, Mohamed Akalay y León Cohen, en la Casa de la Cultura de Larache

Hace seis años que falleció el hispanista Abdellah Djbilou. Buena ocasión para traer de regreso a mi blog lo que escribí entonces sobre él.

   ABDELLAH DJBILOU:

UN VIAJE Y UN LIBRO

   Al profesor Djbilou lo conocí en Tánger, cuando presentaba mi primer libro. A Abdellah lo conocí en Larache, mientras charlábamos largamente sentados en la terraza del Central. A los dos, al intelectual y al hombre, los admiraba, y de los dos me atrajo su exquisita educación y su disponibilidad permanente.

   Lo recuerdo siempre elegante, sobrio, con una camisa blanca inmaculada, bien trajeado, gustaba de vestir con la adecuada corrección, coronado todo ello con su sonrisa deslumbrante, ese tipo de sonrisa que uno querría para sí. Además, poseía una voz poderosa que ayudaba a confeccionar un personaje completo. Sus ademanes eran delicados, sin dejar de vislumbrar su carácter fuerte y seguro.

Crónicas del norte de Djbilou

   En el año 2004 lo invité a participar en las Primeras Jornadas Culturales que organizábamos en Larache. En seguida, se ofreció a estar presente e hizo de moderador en una mesa redonda. A partir de ahí, nuestros contactos se hicieron más frecuentes y nos enviábamos nuestros libros o alguna reseña. Cuando me envió sus Crónicas del Norte. Viajeros españoles en Marruecos (Asoc. Tetuán Asmir, 1998) le confesé que, posteriormente, en una charla, utilicé parte de los textos que él había reunido en ese libro y me respondió que eso era un honor para él, sin disimular su orgullo. Luego, en esa larga charla en Larache, acomodados en una esquina de la terraza (recuerdo que hacía algo de viento y nos levantábamos la solapa de la chaqueta para protegernos del frío), nos olvidamos de la inclemencia del tiempo y continuamos allí un buen rato, sin movernos. Le dije que los textos que había seleccionado sobre Larache eran muy interesantes; entonces, el profesor Djbilou, cogió el ejemplar que yo tenía sobre la mesa y lo abrió, se puso las gafas y, levantando levemente el mentón, pasó varias páginas hasta que se detuvo en el capítulo titulado Luís Antonio de Vega. Nuevo descubrimiento de Larache. Me dijo que poseía ese texto un vago aroma a poesía y que era uno de los que más le habían gustado, especialmente una parte del mismo que comenzó a leer con su voz clara y firme:

“En Larache estuvo el Jardín de las Hespérides, en Larache estuvo el dragón. Y los dos mitos revivieron, se hicieron reales, aunque cambiaran de forma. El oro de las manzanas griegas se encuentra en toda la rica tierra de El Garb, en los naranjos y en los granados, en el bajalato ksari, tan rico en olivos, que a la ciudad allí ubicada se le llamó “la de los aceitunos”; en el Jolot, en Tilig y en Es Shael, en el suelo feraz del Occidente del Imperio Feliz. Y el dragón es la barra del Lükus impidiendo que nadie entre a buscar esas riquezas, impidiendo también que las riquezas salgan. Hasta que un día un ejército de Hércules modernos, grúas y escafandras, vaya a vencer por segunda vez al dragón.

Cuando la paz llueva sobre la Tierra, cuando sea un inmenso beneficio divino, el dragón recibirá la lanzada y los faros de Larache servirán para indicar a los navíos el camino que han de seguir para llegar al puerto, no para advertirles la presencia de las bocas innumerables, pues cada una de ellas está formada por uno de los granos que forman la barra peligrosa.

Y habrá un nuevo Larache. Y tendrá que ser otra vez redescubierto. Un día u otro sucederá, aunque, en lo que a la lírica se refiere, nos contriste a los que amamos el viejo Marruecos, el que yo divisaba desde mi ventana de la casa del Ermiki, que era entonces la más alta de la ciudad. El boceto no acababa de convertirse en obra. Pero aun con todo, ¡qué entrañable aquella ciudad, la más típicamente colonial de Marruecos, en el barrio de la cristianería, cogida por el talle por el Lükus y besada por el mar!

Y la Medina de los moros y de los judíos, y la muralla y el Castillo que se llamó con el precioso nombre de Nuestra Señora de Europa, cuando Felipe II aseguró que Larache valía por toda África. Ponderación excesiva entonces y ponderación excesiva después. No valía por todo África, ciertamente; pero nosotros, los de los últimos años de la guerra y los primeros años de la paz, la queríamos como si en realidad valiese.

Nuevo descubrimiento de Larache, que ya no es útil más que a lo que a la vieja Medina se refiere. El Zoco de Fuera se convirtió en la Plaza de España. Se marcharon de la orilla de la muralla los burreros que ataban allí a sus asnos, los geománticos, los médicos indígenas, los que entretenían el ocio de los musulmanes, con larguísimos cuentos o peleando con varas de acebo… Y hasta se marchó ese trozo de muralla para dejar paso a la Arquería, y se llenaron de villas los declives de la carretera de Alcazarquivir.

Todo esto estaba previsto, y todo esto, naturalmente, significa colonización… Sí, ya lo sé, pero… Cuando yo vuelva a Larache entraré con prisas en la Alcaicería, bajaré por la calle de Hamed Ben Tzami, hasta situarme en el muelle, y no miraré a la Medina de arriba abajo, sino de abajo arriba, casi podría decirse que con humildad, la veré como la veía mi amigo el Turco, aquel que no se atrevía a asomarse a la terraza… Y la encontraré como yo la quería, como yo la sigo queriendo, como una vieja estampa oriental… Colores y ventanas, ventanas y colores… Como un pañuelo judío, con arcos y cuestas llenos de gracia… Y con las casas con ojos para ver llegar a los navíos que habían zarpado de Sevilla y de Lisboa y se aproximaban a Larache, después de haber perdido cuarteles por el mar…”

   Se quitó entonces las gafas y fijó un momento sus ojos en mí; luego, echó una mirada melancólica a nuestro alrededor y se preguntó en voz alta si De Vega, un arabista de prestigio en su época, escribiría ahora lo mismo. Ambos lo dudamos, pero estuvimos de acuerdo en la carga poética que le había insuflado al texto y la pasión que la ciudad había despertado en él. Algo que, no obstante, tampoco nos extrañó, ya que los dos nos habíamos confesado embrujados por el viejo espíritu de Larache.

larache en los textos

   Le di las gracias a Djbilou por los textos que había decidido incluir en su libro, ya que se recogían bastantes referencias sobre Larache, que, en realidad, es lo que buscaba en ellos. De hecho, gracias a su selección, es fácil hacerse una idea de la ciudad en los siglos XIX y XX, una especie de viaje en el tiempo por las mismas calles o espacios, pero vistos desde diferentes puntos de vista y entornos históricos. Su obra abría así una veta que, posteriormente, han horadado otros autores (Larache a través de los textos <Junta de Andalucía – Sevilla, 2004> de María Dolores López Enamorado o Viajes a Larache I: Antología de los viajeros españoles a Larache <Dar el Laraich – Tánger, 2007> de Mohamed Laabi).

VIAJES_A_LARACHE_I

    Junto a Crónicas del Norte, Abdellah Djbilou me enviaba también un ejemplar de su estudio Temática árabe en las letras hispanas (Facultad de Letras de Tetuán, 1996). Aunque sabía que no soy un arabista ni un estudioso de la materia sino un simple narrador, me decía, en la carta que acompañaba a los libros, que éste último me ayudaría a aclarar algunas de las ideas que habíamos discutido largamente. Se refería a una charla que mantuvimos en Tánger sobre la visión que se tenía de Marruecos, y del mundo árabe en general, en varias obras de autores españoles. Defendí mi punto de vista como autor, solo plasmado por aquel entonces en mi primera novela En el jardín de las Hespérides (Aljaima – Málaga, 2000), y me apuntó que, después de haberla leído, el espíritu de esa novela no andaba muy lejos de lo que había dicho al respecto Rubén Darío (autor sobre el que diseñó su tesis doctoral).

TEMATICA ARABE EN LAS LETRAS HISPANAS

   Efectivamente, hube de darle la razón, como habría de dársela en otras ocasiones. En Temática árabe en las letras hispanas, concretamente en la página 20, el profesor Djbilou dice:

“Sabido es que el pasado constituye también uno de los caminos de la evasión, un <escondite> para soportar mejor la realidad. Rubén Darío, que <detesta el tiempo que le tocó vivir>, considera que <un verdadero  espíritu de poeta elegirá, con más o menos conciencia de ello, su ubicación ideal, su patria de adopción en alguna parte del pasado, cuya imagen evocada permanentemente, será un ambiente personal que lo aísla de la atmósfera de la realidad”.

    Y, aunque Rubén Darío se refería a Al-Ándalus, Abdellah, salvando las distancias, me estaba hablando de mi relación con Larache, donde, sin ningún rubor, yo había fijado mi patria, donde anidaban aún las huellas de mi pasado más querido.

   De manera que, mientras el profesor Djbilou me fue dando lecciones de arabismo a través de las conversaciones y de sus obras, el amigo Abdellah me atizaba afectuosamente para que le mostrara más de mi visión de Larache.

portada ULTIMAS NOTICIAS DE LARACHE

    Cuando le envié Últimas noticias de Larache y otros cuentos (Aljaima – Málaga, 2004), me llamó por teléfono para decirme que, como Luís Antonio de Vega, también había mucho cariño, y más pasión, en las poesías que yo había escrito sobre Larache. Le respondí que cómo me hablaba de poesías si todo mi esfuerzo había sido escribir una serie de cuidadas narraciones cortas. Riéndose, se burló elegantemente de mi ofuscación, para después corregirme la plana, añadiendo que yo no era un narrador sino un poeta que escribía prosa. Aserto que, años después, un poeta amigo volvería a repetir, exactamente con las mismas palabras, pero sobre otra novela diferente. En el fondo, no podía estarle más agradecido a su crítica, porque, en realidad, era un elogio inmenso.

   Sin ser un erudito, como ya he dicho, en cuestiones de arabismo ni de orientalismo, tan querido por nuestro homenajeado (ahí está también su Diwan modernista. Una visión de Oriente <Taurus – Madrid, 1986>), la elección de los textos de otros autores que hacía el profesor Djbilou en cada uno de sus estudios o de sus antologías, eran esmerados y certeros, convertidos así en una suerte de engarces ineludibles entre su pensamiento o tesis y el de esos textos ejemplarizantes. Sumergirse de su mano, por ejemplo, en la temática árabe en las letras hispánicas, supone ir descubriendo un mosaico de autores y de obras que nos enriquece, obviamente, pero que también ensancha la visión limitada y predeterminada que pueda tenerse sobre este asunto en particular. En definitiva, lo que ha hecho el profesor Djbilou es impartir una clase magistral sobre el orientalismo pero en pequeñas dosis, lentamente, casi por entregas, libro a libro. El conjunto final, es el reflejo de un trabajo concienzudo y esmerado.

CUENTOS DE ARABIA

   La otra materia, también querida por el profesor Djbilou, y ya apuntada más arriba, es el tema marroquí en la literatura española, que nos llevó a varias coincidencias en nuestros puntos de vista, y su preocupación porque no se conociera debidamente la literatura marroquí en España. Aunque mi estimado Mohamed Chakor (con Sergio Macías) ya lo hace espléndidamente en su libro Literatura marroquí en lengua castellana (Edic. Magalia – Madrid, 1996), no me resisto a transcribir parte del prólogo que Abdellah Djbilou escribió en su obra antológica Miradas desde la otra orilla. Una visión de España (ICMA – Madrid, 1992):

“…si el tema marroquí en la literatura española es un tema constante y ha inundado librería y bibliotecas y está siendo objeto de numerosos estudios y tesis doctorales, en cambio el tema español en la literatura marroquí es absolutamente desconocido. Incluso el interés por la literatura marroquí en España, no ha gozado del mismo privilegio que tuviera la literatura árabe en general. La escasez de traducciones y de estudios y antologías puede ser la razón del poco conocimiento que hay en España de la literatura marroquí actual. La proximidad geográfica no ha contribuido, pues, como era de esperar, a un mejor conocimiento, siquiera literario. Incluso el Protectorado español en Marruecos, que pudo constituirse –en principio- en coyuntura apropiada para que esa relación directa se produjera y diera los frutos adecuados, no fue de esta manera.

Y puede resultar extraño que en Marruecos exista una literatura de expresión francesa –llegando a constituir un fenómeno aparte- y no haya otra de expresión española, a pesar de que hubo nombres y circunstancias que podían haber dado frutos en este sentido…

…España, para el escritor marroquí, no es un país exótico ni lejano, ni siquiera le atrae como un opuesto cultural o como medio de evasión; más bien al contrario, al tratar el tema español se adentra más en su historia y en su identidad…

…Y en vano buscaríamos en la literatura marroquí textos para una antología sobre cualquier otro país europeo o africano, porque lo marroquí y lo español se complementan y se entretejen”

   Esta mirada de Djbilou, no exenta de cierto pesimismo, es del año 1992 y ciertamente es lapidaria. Sin embargo, es de justicia señalar los posteriores intentos que se vienen realizando por varios autores marroquíes que escriben en lengua española; ejemplo, la esforzada edición que supuso la antología La puerta de los vientos (Destino – Barcelona, 2004) –libro en el que se incluyen textos de autores como Abdelfattah Kilito, Ahmed Ararou, Mohamed Toufali, Mohamed Akalay, Darima Aomar Toufali, Mohamed Bouissef, Ahmed El Gamoun, Larbi El Harti, Mohamed Lahchiri, Mohamed Lemrini El-Ouahhabi, Mohamed Messari, Hamid el Ouarrad, Mohamed Sibari, Oumama Aouad, Ahmed Bouzfour o Rabia Rayhan (varios autores de Larache, hay que decirlo).

   Falta, incluso, alguno que, por afinidad, por nacimiento, he de mencionar por necesidad perentoria, tal es el caso del poeta larachense ya fallecido Mohamed Mamoun Taha Momata, al que nuestra asociación Larache en el Mundo rindió debido homenaje en su día, y que es autor de Lágrimas de una pluma (Editions Marocaines et Internacionales – Tánger, 1993) o de Susurros (Casablanca, 1995). Sin olvidar al exquisito Mohamed Mgara, y al extraordinario poeta tetuaní Abderrahman El Fathi, autor de África en versos mojados (Facultad de Letras de Tetuán, 2002) y Desde la otra orilla (Quórum Editores – Cádiz, 2004), y a otros tantos autores.

   El escritor Mohamed Lahchiri ha recordado en más de una ocasión el artículo publicado en el diario ABC el 8 de Julio de 2004, con ocasión de la presentación de la referida antología La puerta de los vientos, en el que se lee:

La puerta, la que se abre entre occidente y África; los vientos, los de la cultura y el entendimiento. Esa es la mejor forma de definir el espíritu con el que nace «La puerta de los vientos. Narradores marroquíes contemporáneos», publicado por Ediciones Destino y que ayer presentó en Madrid el escritor Lorenzo Silva, colaborador en la edición del libro. La obra se presenta como una recopilación de 26 relatos que nos acercan la realidad actual de Marruecos y que están escritos por 16 autores rifeños, 13 de los cuales emplean el español como lengua literaria. En este sentido, el libro es una apuesta personal del propio Lorenzo, ya que en su opinión «hay escritores marroquíes que escriben en castellano y que son de primera fila», autores que él mismo conocía y que deseaba hacer llegar al público español, tales como Ahmed Ararou o M. Lahchiri, a los que califica de «exquisitos».
A este respecto, el autor de «El alquimista impaciente» se quejó del poco interés que hay en nuestro país por publicar obras de autores extranjeros que escriben en nuestro idioma, lo que contribuiría a la difusión y estímulo del mismo.

   Dicho esto, retomo las palabras del profesor Djbilou: Y en vano buscaríamos en la literatura marroquí textos para una antología sobre cualquier otro país europeo o africano, porque lo marroquí y lo español se complementan y se entretejen”. Siendo así, resulta triste ese desconocimiento que se preocupa por denunciar de la literatura marroquí en España, que es absolutamente cierto. Pese a la proximidad, pese a una historia en común, la realidad se impone y estos débiles pasos que se han dado, esos intentos porque los autores marroquíes que escriben en español no sean unos absolutos desconocidos son aún débiles. Como también es patente la escasez de títulos de libros de autores marroquíes que escriben en árabe traducidos al castellano.

   En esta otra vertiente, el pasado año, en las Jornadas Culturales que organiza anualmente Larache en el Mundo en el mes de Agosto, en la Casa de la Cultura de Larache, se presentó un honestísimo trabajo de traducción y edición de otro poeta marroquí larachense: Mohamed Al Baki. A través del Centro Al Ándalus de Martil, Tetuán, y la asociación Desarrollo y Solidaridad, se publicó un cuaderno de poemas titulado simplemente Larache. Poemas, con traducción de la profesora María Dolores López Enamorado. Siendo modesto, el trabajo de edición es exquisito y no hace sino poner otro escalón más en este diseminado, por disperso, esfuerzo que realizan varios francotiradores por abrir las puertas a esos autores marroquíes absolutamente desconocidos en España.

   De modo que, desde esta perspectiva, es incuestionable que, pese a la interrelación, pese a que lo marroquí y lo español se complementa y se entreteje, el desolador panorama que ofrece el desconocimiento mutuo en materia literaria nos obliga a todos a hacer un esfuerzo de comprensión y de aprehensión que nos abra de par en par las puertas a la publicación y publicitación de esos autores marroquíes, ya lo sean escribiendo directamente en español –doblemente quijotesco su esfuerzo y valentía- o siendo traducidos al castellano desde su lengua materna, lo que nos deparará, seguramente, sorpresas gratificantes.

   Para concluir este modesto artículo de homenaje, añadiré que la penúltima llamada de Abdellah fue para decirme que no se encontraba muy bien, pero no me quiso desvelar la gravedad de su enfermedad. De hecho, habíamos convenido que viajaríamos para vernos en Larache, de nuevo. Cuando colgué el auricular, pensé que su voz no era la misma de siempre y que algo le preocupaba. Días después, volvió a llamar para decirme que iba a enviarme por correo su último libro y esta vez, aunque me aseguraba que estaba mejor, por alguna razón, sus palabras me supieron a despedida. Su último trabajo jamás me llegó. No tuvo tiempo.

Así que Abdellah Djbilou y yo tenemos aún pendiente un viaje y un libro.

Sergio Barce

En el diario digital Calle de Agua, también podéis leer un artículo en recuerdo de Djbilou, escrito por el periodista Abdelkhalak Najmi, entrando en el siguiente enlace:

http://www.diariocalledeagua.com/noticias_detalle.asp?id=194&c=3

Mohamed Sibari, Mohamed Laabi, Sergio Barce, Abdellah Djbilou, Mohamed Akalay y León Cohen

Mohamed Sibari, Mohamed Laabi, Sergio Barce, Abdellah Djbilou, Mohamed Akalay y León Cohen

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

LIBRERÍA KALAMO MUNDO ÁRABE

KALAMO

Hace tiempo que quiero hablar de Kalamo Mundo Árabe, o Librería Mundo Árabe, que de las dos maneras se identifica. Y sobre todo de una de sus responsables: de Rosa María Ortiz.

El pan a secas

Desde que hace unos años entramos en contacto la Librería Kalamo Mundo Árabe es una referencia para mí. Cuando trato de localizar un libro, de cualquier tema, pero especialmente relacionado con Marruecos, sólo he de ponerme en contacto con ellos y siempre, hasta ahora, encuentro lo que busco. A veces han sido libros que no hallaba ni siquiera por internet.

Los ojos del cordero

Así que animo a quienes como yo bucean entre este mar de libros para encontrar alguna nueva obra que hable de Marruecos a que lo hagan a través de ellos. También hay cine y música, y en este terreno es igualmente fácil encontrar pequeñas joyas de Marruecos y de otros países del Magreb o árabes.

Pero es que además tienen un catálogo impresionante sobre el Magreb en general y sobre Marruecos en particular. Os invito a que entréis en su web para comprobarlo.

http://www.libreria-mundoarabe.com/

Cuentos de Larache

Y a los que son de Larache, también indicarles que prácticamente todos los autores larachenses que publican en español están en su catálogo o en sus fondos. (Por supuesto, se esmeran en tener los míos)

Cuentan, además, con una variada oferte de literatura escrita en árabe.

Cuentos populares del Rhif

En cuanto a mi relación personal con Kalamo Mundo Árabe (ya creo que se ve claramente mi simpatía hacia ellos), ésta se personifica en Rosa María.

Rosa María es una sonrisa inmensa. Cuando la he visto no ha dejado de transmitirme una alegría contagiosa, y demuestra un amor a los libros que sólo se puede encontrar en los auténticos libreros, y de estos ya quedan pocos.

Rosa María siempre me ha apoyado cuando he publicado una nueva obra. No sé aún la razón, pero le pone tanto empeño en que se dé a conocer cualquiera de mis libros que su temeridad me impresiona. Sin embargo, ahí tiene en su web (a la derecha) el “listado de los más vendidos” en la librería Kalamo, y desde hace ya algo más de un año está mi novela “Una sirena se ahogó en Larache” como la más vendida en narrativa, impertérrita en ese puesto, como abonada al éxito. Supongo que gracias al trabajo de María Rosa.

portada - UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE

Estoy convencido de que hará lo mismo con “El libro de las palabras robadas”, lo que me garantiza que al menos en Kalamo Mundo Árabe tendré un asidero, un apoyo incondicional. Y aunque ella sabe que le estoy infinitamente agradecido por lo que hace, no puedo dejar pasar esta ocasión para decírselo en público, además de declararle mi cariño personal.

Para terminar, insistir a los que entráis en mi blog a que también lo hagáis en la web de Kalamo Mundo Árabe, en esta librería de Madrid que rezuma amor por los libros y en especial por Marruecos.

Sergio Barce, julio 2013

Información de contacto

Librería Kalamo Mundo Árabe:

Dirección: Navarra, 24 bis / 28039 – Madrid

Tel/Fax: 902-107856

Correo electrónico: kalamo@libreria-mundoarabe.com

Sitio Web: http://www.libreria-mundoarabe.com

Facebook: http://facebook.com/kalamo.libreriamundoarabe

 

 

Etiquetado , , , , , , , , , ,

MI NOVELA «SOMBRAS EN SEPIA» POR ENRIQUE LOMAS EN LA UNIVERSIDAD DE ALICANTE

Hace ya unos años, Abdellatif Limami, catedrático de lengua española en la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah de Fez publicó <Minoría existencial y minoría nostálgica en Sombras en sepia de Sergio Barce>, posteriormente realizaría otro estudio sobre mi última novela <Una sirena se ahogó en Larache>.

Si el hecho de que alguien de la altura intelectual del profesor Limami (con el que ahora me une una amistad estrecha y sincera)  dedicara su tiempo a estudiar mis novelas me parecía sorprendente, no oculto que me hace sentir orgulloso, pero en absoluto vanidoso porque tengo los pies en el suelo. Incluso me hace más humilde.

Hace unas semanas, me enteraba que mi novela Sombras en sepia era de nuevo objeto de análisis. En esta ocasión por parte del filólogo Enrique Lomas López (candidato a doctor en Estudios Literarios por la Universidad de Alicante). 

ENRIQUE LOMAS

ENRIQUE LOMAS

A Enrique lo conocí en las jornadas que se desarrollaron en la Universidad Abdelmalek Essaadi de Tetuán, y aunque nos tratamos el poco tiempo que estuvimos allí, me pareció una persona excepcional. Lo que no podía imaginar es que tuviera la intención de estudiar mi novela como lo ha hecho.

En Tetuán: Sergio Barce con los profesores Abdellatif Limami, Enrique Lomas, Nisrin Ibn Larbi y la poetisa Yolanda Adlón

En Tetuán: Sergio Barce con los profesores Abdellatif Limami, Enrique Lomas, Nisrin Ibn Larbi, Nezha y la poetisa Yolanda Adlón

Y ha sido durante un seminario que se ha desarrollado los días 7 y 8 de Junio pasado en la Univeridad de Alicante bajo el título de «V Seminari Internacional d’Estudis Transversals. La Mediterrània entre dos continents: recepcions i traduccions», organizado por el Grup d’Estudis Transversals, adscrito al Departamento de Filología Catalana.

Se trata de seminarios que se desarrollan cada dos años y siempre tienen que ver con la cultura del Mediterráneo occidental en diversas disciplinas (arte, literatura, pintura, cine) y en diferentes lenguas (catalán, francés y español). El primero que se organizó (enero de 2007) fue sobre el mar como motivo literario, el segundo (diciembre de 2007) fue sobre la mujer como sujeto del arte, el tercero (junio de 2009) fue sobre el exilio y el cuarto (mayo 2011) sobre África y el Mediterráneo.

El punto de partida de este quinto seminario, como continuación de los organizados en años anteriores, se centra en el estudio artístico y cultural del Mediterráneo occidental desde mediados del siglo XX. En concreto, para esta convocatoria, el interés reside en la recepción y en la traducción textual, cultural, política y sociológica de las tradiciones africanas en el continente europeo y viceversa.

ENRIQUE LOMAS durante el Seminario

ENRIQUE LOMAS durante el Seminario

Así pues, este seminario ha abordado, por un lado la traducción y la recepción de literatura, música, cine y otras artes y, por otro, la traducción y la recepción de la teoría literaria, del discurso político y sociológico entre los continentes que rodean el Mediterráneo occidental. El objetivo final era prefigurar un análisis de temáticas, estilos, formas (en lo que respecta al discurso artístico) y teorías sobre estas mismas manifestaciones culturales que ayudan a configurar y a comprender las redes de intercambios que se establecen entre ambos continentes desde parámetros multiculturales e interdisciplinarios.

La intervención de Enrique Lomas llevaba por título <La literatura entre las dos orillas: El Marruecos de Sergio Barce en Sombras en sepia>. Ha tenido la deferencia de enviarme el texto de su conferencia y, de nuevo, me parece sorprendente leer sobre mi propia obra y, sobre todo, descubrir lo que, a veces, de manera inconsciente, he transmitido con mi historia. Como me ocurriera con Limami, Enrique Lomas me desvela Sigue leyendo

Etiquetado , , , , , , , , ,

EL ESCRITOR SERGIO BARCE FIRMANDO SUS NOVELAS EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID 2013

IMG_1980

Este pasado sábado, día 1 de Junio, ha sido la primera vez que he asistido a la Feria del Libro de Madrid para firmar mis novelas, en esta ocasión invitado por la Librería Diwan, así que aventurar cómo iría era toda una incógnita. Sin embargo, las expectativas se han visto superadas y regreso francamente satisfecho de la experiencia.

IMG_2003

Satisfecho porque me he encontrado con lectores y amigos que sólo conocía a través de internet, y otros que hacía tiempo que no veía. Hubo un poco de todo: desde lectores que me conocen por otras actividades, como Agapito Rubio, que tuvo la amabilidad de saludarme y de estar un rato charlando, e incluso haciéndome alguna foto sin que yo lo supiera, hasta algunas personas que al acercarse a la caseta 104 simplemente se vieron interesadas por el argumento de mis libros y se lanzaron a la aventura de descubrirlos, y eso es de agradecer.

Sergio Barce y el doctor Picazo

Sergio Barce y el doctor Picazo

En la fotografía anterior, junto al doctor Picazo, que me transmitió su simpatía y su entusiasmo, con ese detalle de poner a la vista la portada de una mis novelas para la foto, con mucho humor. Un honor haber estado con él. Por supuesto, hubo una numerosa afluencia de larachenses que ya conocían algunos de mis libros pero que deseaban conseguir otro, y aprovechar para saludarme, como hizo el amable Cayetano Martí Romero, que me prometió enviarme unos carteles que conserva de Marruecos. Olvidaré no obstante a alguno pero voy a tratar de nombrar a quienes recuerdo en este instante ya que tuvieron el detalle de buscarme, de adquirir mis novelas, con mi dedicatoria (que traté en todo momento de que fuera personal), y sobre todo porque siguen dispuestos a continuar leyéndome.

Carmen Allué, Rafael Núñez, Carlota Martí, Esperanza Manso Osuna y Sergio Barce

Carmen Allué, Rafael Núñez, Carlota Martí, Esperanza Manso Osuna y Sergio Barce

Vi a Gabriela Grech, que no me falla nunca, y que es tan especial para mí; pocas personas me hacen reír tanto, pocas personas tan generosas como ella, es un lujo. Rafael Núñez y Carlota Martí, muy atentos y creo que entusiasmados al reencontrarse en la caseta con otros paisanos, un auténtico placer verles; por fin coincidí con las hermanas Manso Osuna, y he de decir que tanto Adela como Esperanza son preciosas, dos encantos, y que osaron confiar tanto en mí como para entregarme un pequeño álbum de fotos para que las escanee, un pequeño tesoro, y que me obliga a compensarlas con creces.

Adela Manso Osuna, Sergio Barce y Esperanza Manso Osuna

Adela Manso Osuna, Sergio Barce y Esperanza Manso Osuna

Guapísimas también tres larachenses que repartieron jarana en cuanto llegaron: Vicky Fernández Moraga, Cristina Galbis y Mari Reyes Pérez, que desplegaron toda una batería de sonrisas, de verdad fueron una auténtica feria y me inyectaron una buena dosis de optimismo, ya digo que guapísimas. (Luego se acercó Miguel, el hermano de Vicky, y me  alegró estrecharle la mano).

Mari Reyes Pérez, Vicky Fernández Moraga, Sergio Barce y Cristina Galbis

Mari Reyes Pérez, Vicky Fernández Moraga, Sergio Barce y Cristina Galbis

Otra mujer preciosa, Carmen Allué, que sé que sigue mis libros y cuanto hago, razón por la que uno no deja de escribir, y me gustó muchísimo volver a verla.

IMG_1994

El día antes de mi firma, pasé por la caseta donde también firmaba Luis Cazorla y allí me encontré con otra perla larachense, María Antonia Rubio,  y confieso que nos reímos mucho, y prueba de ello es que terminamos besándola los dos, porque se lo ganó.

Luis Cazorla, Maria Antonia Rubio y Sergio Barce

Luis Cazorla, Maria Antonia Rubio y Sergio Barce

También compró mi novela una chica larachense que pasaba por allí casualmente y se vio inmersa en el torbellino de risas y comentarios, se llama Hayat, y era otra belleza del Lucus, de verdad. Un encanto.

Y pasaron otros larachenses, pero sinceramente ahora no recuerdo más nombres, así que los iré añadiendo poco a poco.

Sergio Barce y Fernando de Ágreda

Sergio Barce y Fernando de Ágreda

También hubo muchos que sin ser de Larache se acercaron por el stand para adquirir mis novelas o saludarme, y quisiera nombrar en especial a algunos de ellos: como el profesor Fernando de Ágreda, que tampoco pierde la ocasión que se le ofrezca para verme, cosas de la amistad y del afecto mutuo; o Rosa, Menchu y Alfonso, que nos conocíamos por primera vez, gracias al consejo de Antonio Berrocal, y que finalmente acabaron siendo una divertida compañía en la cena.

Rosa, Berry, Alfonso, Menchu y Sergio Barce

Rosa, Berry, Alfonso, Menchu y Sergio Barce

También recuerdo a un chico tetuaní, creo que se llama Juan, que me hablaba de su tierra con entusiasmo, algo inevitable cuando se juntan dos de aquellas tierras, y ya digo que lo hacía con tanto entusiasmo que al acabar nuestra conversación se marchó sin más y luego regresó corriendo un minuto antes de que cerrara la caseta porque se había olvidado de comprar una de mis novelas, aunque al fin lo hizo en el último suspiro de la jornada.

Mari Reyes Pérez, Vicky Fernández Moraga, Sergio Barce, Cristina Galbis y Gabriela Grech

Mari Reyes Pérez, Vicky Fernández Moraga, Sergio Barce, Cristina Galbis y Gabriela Grech

Hubo no obstante dos instantes mágicos: uno fue cuando apareció la actriz Pilar Gutiérrez Alonso, de vuelta desde Oz, una chica realmente encantadora, simpática y muy bonita, y nos fundimos en un abrazo como los que nos dedicaba nuestro amigo Pablo, porque ella venía no solo para leer algo mío sino además para conocerme por la sencilla razón de que Pablo Cantos nos une. Espero que éste sea el comienzo de una larga amistad.

La actriz Pilar Gutiérrez Alonso y Sergio Barce

La actriz Pilar Gutiérrez Alonso y Sergio Barce

Pilar compró un ejemplar para Charo, que espero y deseo que le entusiasme, y otro para ella, que espero y deseo que la encandile.

El otro momento mágico lo protagonizó una mujer llamada Rosa. Es de Ceuta, y llegó corriendo, temiendo no hacerlo a tiempo. Acababa de enterarse por internet que yo firmaba en la Feria de Madrid. Me contó que había leído <Sombras en sepia> y que por todos los medios quería conseguir <Una sirena se ahogó en Larache>, y al ver ese anuncio no lo pensó un segundo y se desplazó hasta el Retiro, y me dijo que estaba ilusionadísima con conocerme y por el hecho de que le dedicara mi libro…

Rosa y Sergio Barce

Rosa y Sergio Barce

De verdad que todo esto no tiene precio. Uno se siente abrumado y en mi caso no creo estar a la altura de ellos, temo decepcionarlos, sólo espero y deseo que mis libros hagan el trabajo y los compense. No obstante, todos han «amenazado» con hacer un comentario de mis novelas en cuanto las lean… Veremos qué ocurre.

En fin, que fue una jornada intensa, acompañado de mi hijo Pablo, que tuvo mucha paciencia haciendo fotos y quedándose por allí cerca, y de Berry y de Lidia, que luego completaron el día con un paseo hasta el restaurante donde cenamos.

Librería Diwan - caseta 104 - Said, Sergio Barce y Abderrahim

Librería Diwan – caseta 104 – Said, Sergio Barce y Abderrahim

No puedo olvidar al personal que me acompañó en el stand de la Librería Diwan, Said y Abderrahim, y mi agradecimiento a Noureddin Bettioui por invitarme.

Mis libros seguirán en la caseta 104 de la Librería Diwan de la Feria del Libro de Madrid hasta el último día, así que quienes no hayáis podido ir, tenéis la ocasión de hacerlo…

 Sergio Barce, junio 2013

IMG_2054

Etiquetado , , , , , , ,