Archivo de la categoría: LARACHE – CREADORES Y ARTISTAS LARACHENSES

LARACHE: en recuerdo de DON AURELIO – artículo del escritor larachense CARLOS TESSAINER

En Julio de 2006, LARACHE EN EL MUNDO editó el Número 4 de la Gaceta Informativa de Larache. En ese número se incluyó un precioso artículo del escritor CARLOS TESSAINER Y TOMASICH -de quien en pocos días hablaré como novelista y creador larachense- dedicado al músico Don Aurelio Gómez, del que escribía hace unos días. Ese artículo de Carlos venía motivado por el Homenaje que le rendimos durante el I Festival de Guitarra y Cante que organizamos en Larache en 2005, partiendo de una idea de Ahmed el Guennouni. Aquel acto fue uno de los más emocionantes que he vivido en Larache. Aún recuerdo la febril actividad de Ahmed el Guennouni, obsesionado por cumplir una promesa, y cómo nuestra amistad se fue reforzando con el paso del tiempo y de nuestro empeño por sacar cada año ese festival, y ese día especialmente aquel grupo de larachenses que había regresado a la ciudad sólo para asistir al acto, y cómo la emoción los embargaba recorriendo las calles de la que fuera su ciudad más querida.   Sergio Barce, diciembre 2011.

 Así lo contaba Carlos Tessainer:

Larache:

en recuerdo de Don Aurelio

por Carlos Tessainer

Cuando hace algunos años alguien que dijo ser de Larache me hizo llegar su tarjeta de visita con el encargo de que me pusiera en contacto con él, estuve un tiempo dudando. Aquella persona se apellidaba Gómez y por más vueltas que le daba no recordaba a nadie conocido de mi ciudad que tuviese ese apellido. Aproximadamente una semana después volvió a mandarme su tarjeta, pero esta vez con una anotación tras su nombre y apellidos que rezaba: Soy el hijo de Don Aurelio. ¡No hizo falta más!  

Jose Luis Gómez

 Poquísimos larachenses de nacimiento o adopción debe haber –de la década de los años veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta y aun de los primeros setenta del siglo XX- a los que el solo nombre de Don Aurelio no les sea suficiente para saber a quién se hace referencia y, si además, se añade “el músico” no hay ya lugar para la duda. 

DON AURELIO, rodeado de la Banda de Música

 Como más adelante se detallará, y dentro de la I Edicióndel Festival de Guitarra y Cante celebrado en la ciudad de Larache en Agosto de 2005, se ha rendido homenaje a la figura de Don Aurelio por su aportación valiosa y continuada durante tantos años a la vida cultural larachense.

Don Aurelio Gómez Paños nació en el pueblo de La Gineta (Albacete) el 1 de Octubre de 1.903. Ya en los primeros años manifestó su inclinación y talentos musicales, iniciando estudios de solfeo y clarinete en su pueblo de nacimiento (bajo la dirección de Don Antonio Guzmán), pasando posteriormente a Albacete para cursar estudios de piano con Don José Espinosa.

Ahmed el Guennouni

Pero, no obstante, como suele ocurrir con las personas especialmente dotadas para las artes, puede afirmarse, sin lugar a dudas, que Don Aurelio fue esencialmente un autodidacta. Llegó por primera vez a Larache para realizar su servicio militar en 1.924, finalizándolo en 1.927. Ya convertido en civil, comenzó a ejercer en la ciudad como pianista, compaginando su trabajo en la primitiva sala de cine que hubo en Larache Cinema X (entonces el cine era aún mudo) con otro en el Café Marroquí.

Regresó a La Gineta en 1.928, pero su destino parecía estar echado para quedar unido a la ciudad del Lukus. En 1.929 el propietario del Cinema X, Don Isaac Benasuly, fue a buscarle a La Gineta y con él regresó a Larache. En esa ciudad ya había conocido a la que luego sería su esposa, Catalina Díaz Bosch, hija de un militar allí destinado, por lo que a una buena oferta laboral, sin duda contribuyó también a su regreso el romance que allí había dejado. Lo cierto es que en 1.929, el año de su vuelta a Larache, contrae matrimonio con ella en la antigua Iglesia de San José, situada al final de la calle Real. El nuevo matrimonio se estableció en el primer piso del edificio situado en la calle Daisuri número 11, donde nacerían sus doce hijos y donde vivirían hasta el final de su larguísima residencia en Larache.

Para el mantenimiento de su familia y de los numerosos hijos que pronto comenzaron a nacer, Don Aurelio contaba con un arma esencial, con aquella facultad para la que estaba sobradamente capacitado: la música. Pero es necesario trabajar duro, por lo que comenzó a ejercer su profesión –en agotadoras jornadas laborales- allí donde su presencia era reclamada.

Construido el Teatro España –que fue inaugurado por el dictador Miguel Primo de Rivera- Don Aurelio se convierte en su primer pianista. Ello lo simultaneaba con su trabajo –siempre como músico- en el Café Marroquí y en el Dancing Florida, cabaret para selecta clientela militar situado en el Barrio de Nador. Luego, ya en casa, impartía clases particulares a alumnos de Magisterio que necesitaban preparar la asignatura de música.

Los hijos seguían naciendo, pero nada arredraba a este trabajador infatigable para quien la música no fue sólo su pasión, sino el arma que le permitía, de manera digna, mantener el modus vivendi de su familia. Su fama crecía y los trabajos no hicieron sino aumentar. En 1.934 fue nombrado director de la Escuela Hispano-Árabe de Música de Larache, de la que surgió lo que fue comúnmente conocida como Banda Municipal; en 1.942 el Coronel San Martín le contrata para que forme a la banda de música de la Mehal-la Jalifiana, de la que fue también director hasta la independencia.

Tal fue la labor pedagógica de Don Aurelio en ambos casos que, tras la independencia de Marruecos en 1.956, un 50% de la Orquesta Real de Rabat estaba compuesta por antiguos alumnos de él, entre ellos Sidi Hassan Aidan, que llegó a ser director de la mencionada orquesta. Entre sus alumnos figuran además músicos de la categoría de Camiri (recientemente fallecido) y Sidi Driss Cherradi.

Al respecto, cabe destacarse el hecho de que, cuando en 1.956 el entonces Sultán Mohammed V visitó Larache, tras interpretarla Banda Municipal los preceptivos himnos y marchas, el soberano se dirigió a Don Aurelio preguntándole con verdadero interés si los músicos marroquíes tocaban los respectivos instrumentos utilizando partitura, pues en aquella época era algo inusual. Lo cierto es que los alumnos de Don Aurelio llevaban haciéndolo mucho tiempo. 

Público en el Festival de Larache, Castillo de las Cigüeñas

A los trabajos y cargos anteriormente reseñados, hay todavía que añadir algún otro. Fue también profesor de solfeo y piano en el Colegio Israelita Yudá Leví y, durante muchos años, profesor particular de Isabel de Orleáns, Duquesa de Guisa, trasladándose al palacio para impartir clases a la señora. 

Sergio Barce y Ahmed el Guennouni, presentado el festival

Fue en reconocimiento a su labor que el Jalifa Hassan Ben El Mehdi le condecoró con la Orden Mehdauía. 

Asistentes en el Castillo de las Cigüeñas

 Tras la independencia de Marruecos, algunos de los puestos que había desempeñado desaparecieron, por lo que su vertiente profesional sufrió cambios. Fue en estos años cuando formó una orquesta junto a algunos de sus hijos, conocida con el nombre de Don Aurelio y sus muchachos que acudían a interpretar  distintas piezas musicales allí donde su presencia era solicitada, destacando sus actuaciones en la Plaza de Toros de Tánger. 

Momento de la actuación de Ahmed el Guennouni

 En 1.959 fue nombrado profesor de música del Conservatorio de Tetuán, cargo que desempeñó durante cinco años en que regresó de nuevo a Larache. Es entonces cuando, bajo los auspicios de la Misión franciscana, Don Aurelio funda la Rondalla del Pilar en la que numerosos niños y niñas recibieron formación del maestro en diversos instrumentos musicales.  

Sergio Barce y Abderrahman Lanjeri

Día tras día ensayaban en el salón de actos de la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar. Con frecuencia, se trasladaban a diversas ciudades <Tánger, Tetuán, Arcila, Rabat, Ceuta> tanto para actuar como para participar en concursos, obteniendo varios premios. Junto a ello, Don Aurelio seguía impartiendo clases particulares en su domicilio, y en la Iglesia de Larache tocaba el armonio que era de su propiedad.

Algunos de sus hijos heredaron el talento musical del padre, pudiendo vivir de la música, entre ellos Aurelio que fue, durante varios años, pianista de la Orquesta Real de Rabat en el reinado de Hassan II; o Fernando <ya fallecido> que fue director de la Banda de Regulares número 4 de Larache <con acuartelamiento en Alcazarquivir>. Otros, como José Luís, heredaron también el talento musical pero orientaron su vida profesional hacia otros campos. Destacar también el que su hija Araceli, enfermera comadrona, fuese, hasta su matrimonio, enfermera de la <Casa Real Alauí>, asistiendo en tal calidad a algunos de los nacimientos de los hijos de Hassan II.

Don Aurelio Gómez Paños se marchó de Larache en 1.973, no sin antes recibir un caluroso homenaje de despedida. Tras una breve estancia en Novelda, fijó, junto a su familia, residencia en Alicante. Era ya anciano; se ofreció a colaborar gratuitamente con la Banda Municipal, con las parroquias más cercanas, pero su tiempo parecía haber pasado. No obstante como trabajador infatigable que siempre fue, impartía en su domicilio clases particulares de acordeón. Poco tiempo vivió fuera de su querida Larache, pues falleció en Alicante el 1 de Noviembre de 1.974.

Pero Larache no le ha olvidado y quizás sea éste el mejor regalo para Don Aurelio, aunque hayan transcurrido ya muchos años desde su desaparición. Como ha quedado reseñado con anterioridad, la asociación marroquí LARACHE AL MADA en colaboración con la Delegación de Cultura del Ministerio de Cultura de Marruecos en Larache, organizó entre los días 11 al 14 de Agosto de 2.005 la I Edición del Festival de Guitarra y Cante que tuvo como escenario el Castillo de las Cigüeñas <Laqáliq> o de Nuestra Señora de Europa. También colaboról a Asociación Cultural LARACHE EN EL MUNDO, cuyo presidente es Sergio Barce. 

Miembros de Larache en el Mundo – Carmen Allué, Jose Luis Gómez, Pilar Ascaso, Antonio Mesa, Jose Manuel Galindo, José Edery, Sergio Barce, Abderrahman Lanjeri

Pero lo que cabe sobre todo destacar es que en el marco de ese I Festival, se rindió homenaje a la figura tanto de Don Aurelio Gómez Paños como a la del músico larachense Sidi Driss Cherradi, que fue alumno suyo. Lo emocionante es que la iniciativa del homenaje a Don Aurelio partió de Ahmed El Guennouni, presidente de LARACHE AL MADA. Resulta aún más emotivo porque este músico larachense no fue ni tan siquiera alumno de Don Aurelio. Pero en una bonita y fantástica historia que él mismo cuenta, tiempo atrás se la había aparecido en sueños el mismísimo Don Aurelio, entablando con él <conversación>. Conocedor de lo que el difunto había hecho por la música en Larache, se dolió de no haber sido alumno suyo, comprometiéndose en el mismo sueño con el viejo profesor a que su nombre –de cuyas manos tantos músicos habían salido- tenía que ser recordado de nuevo en Larache. Los posteriores contactos con la familia y con la asociación LARACHE EN EL MUNDO materializaron el homenaje. 

Aurelio actuó en homenaje a su padre

 Dentro del programa del Festival, destacar entre otras muchas e importantes actuaciones –sobre todo por lo emotivo de su carácter- la del hijo del homenajeado: José Luís Gómez Díaz. La asociación LARACHE AL MADA entregó diplomas, preparados en colaboración con LARACHE EN EL MUNDO, de agradecimiento a todos los músicos participantes y, a la familia del homenajeado, de manos de sus hijos Aurelio y Cecilia en representación de todos ellos, hizo entrega a la asociación en muestra de agradecimiento de una placa de plata. No era para menos, pues gracias a las gestiones de Ahmed el Guennouni ante el Ministerio de Cultura de Marruecos y a la Municipalidad de Larache, se logró también lo que la familia deseaba desde hacía bastante tiempo: que en la fachada de la calle Daisuri 11, en que Don Aurelio vivió durante cuarenta y cuatro años, fuese colocada una placa que, en árabe y en español, recordaba al músico desaparecido. Con la asistencia de la casi totalidad de los descendientes de Don Aurelio, que para la ocasión se trasladaron a Larache, el viernes 12 de Agosto de 2.005, sus nietos descubrieron la placa conmemorativa en medio de una gran emoción. 

En el Colegio Luis Vives se hicieron varias actividades – Antica, Sergio Barce, Maria Luisa Diéguez, Ange Ramírez

 Sirvan pues estas líneas para dejar constancia del merecido homenaje para recordar a una persona tan significativa y entrañable en esta ciudad, sin la que la historia cultural de Larache, en su vertiente musical, no hubiera sido posible, y a cuya memoria dedico afectuosamente este artículo. 

Una de las actuaciones en el Castillo de las Cigüeñas

 Carlos Tessainer y Tomasich es profesor y escritor nacido en Larache. Es autor de “Los pájaros del cielo” (Edic. Sarriá – Málaga, 2.001) y de  “El Raisuni” (Edit. Algazara – Málaga, 1.998), entre otras obras.

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«SOLO QUIERO REMAR», un relato de SERGIO BARCE

SOLO QUIERO REMAR es uno de los relatos que forman parte de mi libro ULTIMAS NOTICIAS DE LARACHE Y OTROS CUENTOS (Aljaima – Málaga, 2004), y está dedicado a mis amigos Mohamed Lahchiri, Mohamed Chakor y Mohamed Bouissef. La historia dice así:

Cruzando el Lükus

En cuanto llegábamos al embarcadero, yo buscaba con excitación la barca de Abdussalam. Aguardábamos en un orden anárquico nuestro turno, observando la perezosa y rutinaria pelea de los barqueros pugnando por hacerse con otros pasajeros nuevos. Las pateras chocaban entre sí, como frágiles cascarones, y el sonido de esos golpeteos y el del agua, lamiendo las escalinatas grises, se mezclaban con las voces de los barqueros y las de nuestros padres mientras regateaban fijando el precio para que nos ayudasen a cruzar a la otra banda. Al fin, descubría a Abdussalam y tiraba de la camisa de mi padre señalándole aquella barca quejumbrosa. Mi padre cedía entonces su turno a los que nos seguían, hasta que Abdussalam conseguía acercarse lo suficiente para que saltásemos a su embarcación. Sigue leyendo

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Mis cuentos en el Instituto Miguel Servet de Sevilla

El viernes pasado, tuve la oportunidad de intervenir en la Semana de Animación a la Lectura en el Instituto Miguel Servet, de Sevilla. Invitación que agradezco profundamente, porque fue una grata experiencia.

Sergio Barce y Rosario Chaparro, en un momento de la charla

La presentación corrió a cargo de Rosario Chaparro, jefa del Departamento de Lengua, que fue muy generosa en sus elogios, y enormemente amable conmigo. La idea era que, hablando de mis libros, y especialmente de mis relatos cortos, tratara de abrir en los estudiantes el interés o, al menos, las ganas por acercarse a mis historias. Una excusa para invitarles a ver los libros como algo atractivo.

Había pensado, en principio, leer alguno de las historias de Ultimas noticias de Larache y otros cuentos (Editorial Aljaima, Málaga – 2004), pero luego, a medida que les iba relatando mi experiencia en Larache, las anécdotas y los motivos por los que escribo ambientando estas historias en mi pueblo, deseché la lectura y pasé a la narración oral.

Rodeado por los profesores Vanessa, Consuelo, Rosario y Luis

En algún instante, les expliqué que, en realidad, esa es la manera de narrar habitual en Marruecos, que la transmisión oral de los cuentos populares nunca ha necesitado de la escritura, y que, lo que estaban oyendo, era la forma más natural y primitiva de relatar.

Los alumnos asistentes

También les hablé de mis novelas: En el jardín de las Hespérides <Ajaima, Málaga – 2000>, Sombras en sepia <Pre Textos, Valencia, 2006> y Una sirena se ahogó en Larache <Círculo Rojo, Almería . 2011). Creo que les fascinó la historia de Mina, la negra, y también mi cuento Moro, que les conté como una experiencia real de lo que significa la xenofobia; supongo que eso les acercó más a este problema.

Luego, cuando hube acabado, los alumnos de segundo que llenaban la biblioteca del centro, preparada para la ocasión, y que habían seguido mi charla narrativa en silencio, lo que me sorprendió, lo confieso, comenzaron a bombardearme con preguntas. Esa, y no otra, fue la prueba de que habían escuchado con atención mi relato oral. Unos me preguntaban sobre mi vida en Marruecos, sobre mi infancia en Larache, otros sobre la técnica narrativa, cómo me enfrentaba a mis historias para poder trasladarlas a un relato o a una novela, qué era lo que me movía a escribir, si cuando comenzaba una novela ya sabía el final de antemano… Sorprendentemente, Rosario Chaparro tuvo que interrumpir las preguntas porque nos habíamos pasado de tiempo. La verdad, a mí se me hizo corto. Ojalá que a ellos también. Me gustó la experiencia, y me divertí descorriendo la cortina tras las que guardo mis historias. Gracias a los miembros del Centro Miguel Servet, así como a sus alumnos, por su acogida y por el trato recibido.

Sergio Barce, noviembre 2011

Francesco Vertedor y Sergio Barce, al final del acto

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LOS NOMBRES DE UN BARRIO DE LARACHE (Carta a un amigo) del Dr. JOSÉ EDERY BENCHLUCH

                     José Edery escribía hace unos días un extraordinario artículo sobre las sinagogas de Larache, que ha tenido numerosos comentarios. Como continuación, y aclaración a algunas dudas, me remite este otro artículo, tan sugerente e instructivo como el anterior, que nos enseña otros aspectos, curiosidades y detalles sociales e históricos de Larache.          Sergio Barce

Teba de la Snoga de Ibn Danan

En relación a mi artículo <Las sinagogas de Larache: La esnoga Berdugo> mi querido compañero y amigo de la infancia José García Gálvez, tras escribir sinceros elogios a mi escrito, lo que le  agradezco de corazón, decía en el blog de nuestro común paisano Sergio Barce,  <discrepar> de la denominación que le había dado a un barrio. Escribía que lo que yo llamaba en escrito coloquial como <Campito de Castiel> era más conocido, depende por quien, como <Campo de Asayag>. Voy a aclarar mi supuesto error o desacuerdo de denominaciones. Al llano o barriada lo denominé por uno de sus múltiples nombres, en este caso una denominación oficial, en el contexto de la época que relataba; y si unas personas por sus relaciones u ubicación residencial le conocían popularmente por un nombre -para mi era barrio o campo Egea- otras le conocían por otras denominaciones dependiendo de la época y de los residentes del barrio y de las relaciones con estos.

 

Dos larachenses: Paco Muñoz y José Edery

                Para evitar <discrepar> con mi amigo Pepe, lo que nunca me ha sucedido gracias a nuestra larga y sincera amistad, gustosamente voy a explicar mi presunto error denominativo. Nos estamos refiriendo ambos al espacio urbano formado por el cuadrilátero territorial de tierra  amalgamada y prensada tipo <hambrí>, y rodeado por los cuadro lados por viviendas de planta baja o dos plantas. Espacio comprendido entre la calle Chinguiti -anteriormente Canalejas y actualmente Hassan II-, la calle Asturias, la avenida del Generalísimo -anteriormente de la Reina Victoria y actual Mohamed V- y la calle denominada antes de la <Rahbá>. En esta en dirección a la Avenida, y a su izquierda estaba situado en el antiguo mercado de cereales <Rahbá> el molino de harina, que posteriormente adquirió la familia Asayag; y frente al molino se abría un pequeño callejón que daba acceso al llano. Existía en la ciudad en la zona del puerto, otro espacio denominado popularmente, pero no oficialmente, <Rahbá> constituido por almacenes de cereales cerca de las antiguas Atarazanas, situado en unos terrenos a la derecha del final de la cuesta de la Torre o de Rechaussen.

                   Este molino de la Rahbá es un recuerdo imborrable para los judíos en relación a la Pascua, o <fiesta de las tortas> como popularmente se la conocía en la región del Lukus. Era el único molino que se limpiaba ritualmente –casher le Pesaj- y se adaptaba unos días antes de la Pascua  para moler el trigo con cuya harina cada familia fabricaba sus tortas o pan ázimo. Existía otro molino de trigo  a la derecha y detrás de Sor Ichara Antiguo -al final de la calle Soldado Sequera-  a espalda de la casa de Bensabat que hacía esquina, perteneciente al banquero José Gallego -uno de los tres tocayos larachenses al que se anteponía el tratamiento de Don- y controlado por su apoderado Yusef Obadía que vivía en el Edificio de la Colonial en la calle Capitán Lopera -posteriormente Ibn Batuta-. En dicho molino regentado por Mesod Obadía -hermano de Yusef- personaje  característico por ir vestido habitualmente con una chilaba tipo rifeño -corta y dejando libre un hombro y brazo-, algunas familias judías de la zona, que es donde vivía Pepe <el Maño>, también molían su trigo  en la Pascua.

callejón transversal de la calle Soldado Sequera -foto de Mari Carmen Revilla

                 Hay que tener presente que hasta pocos años antes de la independencia del país, no disponíamos en la Zona Norte de tortas o pan ázimo industriales ni las podíamos importar -excepto algunas familias y en pequeñas cantidades- de la Zona Sur –francesa- donde industrialmente se fabricaban en Casablanca o las importaban de Argelia y Francia. Recuerdo pasar muchas horas en la larga cola del molino, esperando mi turno -nos solíamos relevar entre los primos- para que los operarios introdujeran los granos de trigo -que no habían fermentado a la intemperie ni en almacén- contenido en los sacos de pita que llevábamos para que las ruedas de piedra del molino lo transformara en blanca y fina harina apta para la elaboración de tortas, panes y dulces sin <jamesh> -alimentos fermentados-, <matim> –adecuados- y sin <tumá> –impureza- para que fuesen <casher le Pesaj>. Había que estar pendiente para que metieran el contenido completo de nuestros sacos, y no se quedasen los obreros con una parte, o que la mezclasen con el trigo de otros sacos de correligionarios que podría ser de peor calidad o no reunir las condiciones exigidas. La cola llegaba a veces por la acera, hasta la panadería de Emilio Alario, y también hasta el Bar La Marquesina en la esquina de la calle Cervantes.

Bar La Marquesina

Y en ocasiones teníamos que esperar parte de la noche, cosa que a los niños nos gustaba, pues era una forma nocturna de charlar como los adultos -la Pascua era siempre en primavera y coincidía con la buena temperatura de la ciudad- y hasta nos dejaban a veces dormir por la mañana pudiendo faltar al colegio, cuyos profesores de la Alianza Israelita y de Yudah Haleví por propia experiencia comprendían el motivo.   

                        En libros de arquitectura y urbanismo español relacionados con el norte de Marruecos, en documentos de los años veinte se designaba oficialmente dicho espacio, habitado por dos o tres familias judías que habían salido de los intramuros de la Medina, con el nombre de <Castiel>. Las familias  habían adquirido los terrenos y se habían instalado en este sector posiblemente por motivo comerciales para estar cerca de los almacenes y mercado de cereales o <rahbá>. O quizás que conociesen el proyecto de los arquitectos municipales del <ensanche de la ciudad> a través de los caminos radiales que partían desde la explanada de Bab el Barra o <Puerta de Afuera> -futura Plaza de España, hoy de la Liberación-; y en el que se incluiría el desarrollo urbanístico en el llano o campo antedicho. La cuestión es que bien por relacionarlo con una futura barriada para judíos, al igual que el proyecto que tenían de <Barrio Nuevo> en el camino de la Guedira  para musulmanes, o por otras razones, lo llamaron <Barrio Castiel>.

                     <Castiel> me solía explicar mi padre David Edery Berdugo con su gran afición a la etimología aprendida del profesor de latín y griego Antonio Cozar, significa lugar o barrio destinado a vivienda de judíos a quienes se les tenía prohibido o vivían con dificultades con otros naturales de la ciudad. Creo recordar que me decía que proviene del vocablo <castelhun> que significa castillo, y de este deformado por <castiello> el nombre <castiel>. Con este apellido existe entre los sefardíes numerosas familias de origen español y francés, la mayoría emigradas a los países del Magreb tras la expulsión por los reyes de España y de Portugal. Según el tangerino Abraham Laredo el apellido Castiel, Castel, Al Castel, Castil, etc, deriva además de lo enunciado anteriormente, de las villas y ciudades de Castiello en Asturias, de la histórica fortaleza Al Qastil cerca de Pamplona, de Castil de los Judíos o Castrojudíos, de la localidad de Castell, o de la francesa Castell Sarrasin.

Torre del Judío

                     En Larache a finales del siglo XIX entre los numerosos miembros de la familia Castiel destacó el dirigente comunitario Yudah Castiel, vocal de la Junta Directiva de la Comunidad Israelita. Y desde la misma época en Alcazarquivir sobresalió Amram Castiel, presidente de la comunidad judía, reputado comerciante, constructor, gran amigo del Bajá de la ciudad Sidi el Hadj Ermiki y del Caid Sidi Mohamed el Melali, así como un  gran benefactor de las obras benéficas y sociales en su ciudad y en ciudades de la entonces Palestina otomana e inglesa. En su ciudad ribereña del río Lukus construyó y adquirió cerca de este toda una barriada de casas, que se denominó <Barrio de Castiel>, pero en este caso en relación a la persona y familia. Que por cierto estaban entre las que más sufrían las consecuencias de los periódicos desbordamiento e inundaciones del río, que dejaban las calles y casas llenas de <herra> con que se denominaba en jaquetía <el jis> o barro que quedaba. De aquí la denominación jocosa a los judíos alcazareños con el gentilicio <de la herra>, en contrapartida a los de Larache que nos llamaban <los del polvorín>, por varias explosiones accidentales de estos depósitos de municiones situados en las cercanías del Barrio de las Navas.

                En Larache el cuadrilátero territorial con que encabecé esta aclaración sobre mi artículo de las sinagogas, recibió en primer lugar el nombre oficial de <Barriada de Castiel> que le aplicaba entre otros el ingeniero municipal Carlos Ovilo. Posteriormente por el  arquitecto José de Larrucea con el proyecto del ensanche de la ciudad del interventor y cónsul de España Emilio Zapico en la década de los veinte figuró el nombre oficial de <Rahbá> para el mismo espacio. Y a partir de estas fechas con las construcciones emprendidas en dicho llano por un sobrino, que creo que era portugués o de origen brasileño, de Yaacob Asayag -padre del maestro nacional Don Isaac que tenía una tienda mercería frente al cine Avenida cuya denominación popular de <Jashitas baratas> fue una anticipación a las de los actuales chinos-, recibió el nombre popular de <Llano de Asayag>.

             Posteriormente también recibió de forma popular los nombres de <Llano del Circo> por ubicarse en parte del terreno estos espectáculos circenses u otros semejantes; y también <Llano Egea>, en relación a esta numerosa familia que allí vivía. Entre otras familias del <llano> recuerdo a los Salama, Alarcón, Benquesús, Montecatine, Obadía, Moñino, Ayach, Don Aurelio, Oziel, Egea, etc. Y de modo muy especial, caminando una detrás de otra la mayoría de las veces, a las de <Javier> que eran aquellas dos ancianas hermanitas inglesas, familia del Vice Cónsul de Inglaterra Luis Forde, que fueron apuñaladas en su domicilio del llano por un joven indígena que se refugió, tras matar a una y dejar gravemente malherida a la otra, en el cercano cementerio musulmán de la calle Asturias, antes de ser aprendido por la policía. Recuerdo que antes de ir a su diaria misa en la iglesia de Nuestra Señora del Pilar, pasaban por casa de su vecina Perla Barcesat casada con Samuel Salama, para preguntarla la hora y llegar con puntualidad inglesa al Oficio.

               Supongo que queda con estas simples líneas aclarada mi denominación al llano de un sector de viviendas larachenses entre las que pasé gran parte de mi infancia, puesto que eran casi vecinas a mi calle natal del Pasaje Moreno o calle Baleares, separadas solamente de esta por el simple ancho de la calle Chinguiti.

            Agradezco a mis paisanos y amigos las discrepancias y comentarios de algún contenido de mis escritos, pues ello me motiva a plasmar en ellos un más óptimo y estricto recuerdo de mis vivencias y de mi información.

           Doctor José Edery Benchluch <Al Tebib Harofé>   –    <Al tebib>, en árabe, el médico; <Ha rofé> en hebreo, que cura  – Madrid  2011  

Calle Real de Larache

 Y como hermoso colofón a estos artículos de mi paisano José Edery, me pide que reproduzca a continuación este precioso correo que ha recibido de Mercedes Barcesat de Dembo, que sé le ha emocionado, y que viene a añadir además esas notas en haketía que tanto nos hacían sonreír:

DR. JOSÉ EDERY
QUERIDO PEPE ES CON MUCHA EMOCION Y  CON LÁGRIMAS QUE LEÍ ESTE RELATO TUYO. DE» LOS NOMBRES DE UNA CALLE DE LARACHE»
ES COMO SI DE NUEVO ESTUVIERA CORRETEANDO EN EL «LLANO DEL CIRCO» DONDE ME METÍA DE BALDE EL DESCANSADO DE MI TIO-ABUELO, YUSEF OVADIA (CUÑADO DE MI ABUELO ABRAHAM BARCESAT) . ESE MOLINO DE TRIGO LA DE VECES QUE VOLVÍA A CASA TODA LLENA DE HARINA POR MIS TRAVESURAS. QUE TE DIRÉ: NO OMETISTE NADA; MIS TIOS, SAMUEL SALAMA, YUSEF OVADIA, Y TANTAS FAMILIAS QUE FUERON PARTE DE MI NIÑEZ Y ADOLECENCIA.
ESAS CASITAS DE ASAYAG ME PARECÍAN LO MEJJOR DE LO MEJJOR. HABLAS DE PERLA BARCESAT MUJER DE SAMUEL SALAMA NO SERA MÁS BIEN CLARA BARCESAT, HERMANA DE MI ABUELO Y MADRE DE ISAKE,LEON, FELIX, OLGA, MAIR.?
POR LA CALLE PASABAN LAS CABRAS Y LAS ORDEÑABAN FRENTE NUESTRA CASA Y DE OTROS VECINOS.
SABES QUE DE TODOS MIS AÑOS EN MARRUECOS, EN SOUK EL ARBA, LARACHE, CASABLANCA, RABAT, KENITRA,; PUES DE TODAS ESTAS CIUDADES LA QUE MÁS ME MARCÓ ES MI QUERIDA LARACHE QUE FUE LA CUNA DE MI FAMILIA MATERNA Y PATERNA, DESDE GENERACIONES.
QUE EL DIÓ TE HADE  PEPE POR LO MARAVILLOSO QUE DESCRIBES Y CON TANTOS DETALLES LA VIDA DE LARACHE. SON DOCUMENTOS DE ENORME VALOR..
TE LO AGRADECESCO DE TODO CORAZÓN. AUSHALA (OJALÁ)  EL DESCANSADO DE MI PAPÁ PUDIERA LEER TODO ESTO O TU PADRE DAVID DE QUIEN SIEMPRE ME ACUERDO CON MUCHO CARIÑO. SABES HACE QUE UNOS DIAS ME VINO AL PENSAMIENTO LA DESCANSADA DE TU MADRE RACHEL, COMO UNA IMAGEN DE ELLA EN LA CASA DEL SHIKUN GUIMEL EN BEER SHEVA. ELLA CONTANDONOS UNOS CHISTES, LO QUE HACÍA  TAN BIEN.
SANO Y GUENO ESTÉS CON LA FAMILIA,
GRACIAS DE NUEVO- BESOS DESDE AUSTRALIA

MERCEDES BARCESAT de DEMBO

            

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DRIS DIURI Y LA REVISTA “AL-MOTAMID” (TRINA MERCADER) por el profesor FERNANDO DE ÁGREDA

En Agosto de 2006, durante las Jornadas Culturales organizadas en Larache por la asociación cultural LARACHE EN EL MUNDO, el profesor arabista Fernando de Ágreda impartió una conferencia titulada DRIS DIURI Y LA REVISTA AL-MOTAMID (TRINA MERCADER), cuyo texto, que creo que es interesantísimo para comprender la importancia que tuvo esta publicación, nacida en Larache, reproduzco aquí, a la vez que rememoro con ello los días tan entusiastas y emocionantes que compartí entonces con Fernando de Ágreda.

Sergio Barce

Mohamed Laabi, Sergio Barce, Fernando de Agreda, Pablo Barce, Abdellatif Limami y Mohamed Larbi Bouharrate

DRIS DIURI Y LA REVISTA “AL-MOTAMID” (TRINA MERCADER)  por el profesor FERNANDO DE ÁGREDA – Arabista, Profesor de la Universidad Complutense de Madrid –  Madrid/Larache, 10 de Agosto de 2006 – 

Se celebran  las 3ª Jornadas Culturales que viene organizando la asociación Larache en el Mundo, presidida por el activo y buen anfitrión que es Sergio Barce, junto a Larache Al-Mada, de Ahmed El Guennouni, en la misma línea de promoción y defensa de los valores de la ciudad. La inauguración, hoy,  en esta bella ciudad de Larache es una magnífica ocasión para hacer un homenaje de recuerdos a alguno de sus hijos que la honraron con su labor y sus méritos.

Trina Mercader junto a López Gorgé y otros colaboradores

Este es el caso de Dris Diuri: figura imprescindible entre los hispanistas marroquíes y cuya labor ha sido poco conocida y menos difundida. Trina Mercader lo reconoció en sus recuerdos que bajo el título de Al-Motamid e Itimad: una experiencia de convivencia cultural en Marruecos, se publicaron en la Revista de Información de la Comisión Nacional Española de Cooperación con la UNESCO, Nº 25,  Enero-Marzo, 1981, págs. 76-80:

Dris Diuri

 Desde 1936, año de mi llegada a Marruecos, hasta 1947, fecha de la publicación de la revista Al-Motamid, Larache poseía, en lo cultural, un ambiente oficial mantenido por las autoridades españolas, en lo que fue Protectorado español (…) Esta situación artificial, producto del comportamiento político, daba lugar a un desprecio mutuo, que por ser mutuo nos equilibraba.

Pero la cultura viva de Marruecos existía. Bastó que alguien la convocara sin otros intereses que los estrictamente culturales, para que hiciese acto de presencia. Por iniciativa de un grupo de artistas españoles, residentes en Larache (recuerdan los que vivieron aquella  época los nombres del pintor Juan Antonio Escartín; el escultor húngaro, Laszlo Zinner, a los que dedicaría sus primeros ensayos sobre crítica de arte  Cesáreo Rodríguez Aguilera, que luego dejaría Marruecos para ejercer sus labores en el campo de la judicatura, etc… fundamos Al-Motamid en 1947, revista de verso y prosa, editada en español y árabe…

El proyecto – sigue el relato de Trina – se lleva a cabo con una pobreza de medios que contrasta con la ambición que lo mueve. La empresa era original, sin antecedentes. Conocíamos a un solo poeta musulmán marroquí, Abdelkáder El Mokaddam, residente en Tánger, al que ofrecimos las páginas centrales como muestra de nuestra preferencia por lo árabe. Teníamos un amigo marroquí, Dris Diuri, en Larache, traductor del árabe, con una magnífica dicción castellana, partícipe de nuestro entusiasmo, que durante años se hizo cargo de la sección arábiga

De nuestra entrañable amistad con Trina Mercader ya hemos hablado en varias ocasiones, especialmente en el homenaje que le dedicaron los Institutos Cervantes de Marruecos en 2003. Hoy en este nuevo homenaje recordaremos los datos, no muchos, que nos facilitó el propio Dris Diuri en el breve tiempo en que estuvimos en contacto epistolar. En 1977 le escribí por primera vez para solicitar sus datos y su colaboración en los temas literarios en los que trabajábamos desde el Seminario de Literatura del antiguo Instituto Hispano-Árabe de Cultura. Conservo con cariño sus respuestas a la encuesta que habíamos elaborado para recabar los principales datos de los escritores del mundo árabe.

Larache

Dris Diuri nace en Larache, el 25 de julio de 1921. Realiza los estudios de bachillerato en Granada, en 1965 y se incorpora a su ciudad natal en cuya municipalidad trabajaría junto a Trina Mercader. De la obra de Diuri hemos conocido su Miscelánea, publicada en Tetuán, en 1963. Parece que se trata del primer volumen  al que seguiría otro del mismo estilo que no llegó a publicarse.

Fernando de Ágreda

En dicha obra se aprecia en los varios artículos que incluye el gran amor que sentía por su familia primero, por su Larache natal y a continuación, y por encima de todo, por los temas patrióticos como los dedicados a los difuntos reyes Mohamed V y a su hijo Hassan II . De hecho citaba otro libro que se había publicado en Larache, en 1961 y que se tituló: Mohamed V, monarca reencarnado –así figura en árabe-.  A continuación mencionaba las obras que tenía en prensa y que  eran las siguientes: Cartas a una amiga, dos obras teatrales: Luces y sombras, Drama y verdadAdemás de dos poemarios: Melodías y Latidos. Y otras: Reflexiones,  una Historia de Larache. Por último se refería  a los artículos de prensa que habrían aparecido en diarios de Tetuán <An-Nahar>, Tánger <España> y <Larache>. Así como a varias conferencias pronunciadas en Casablanca, Alcázarquibir y Larache sobre temas diversos: Hassan II, la juventud marroquí y otros.

Dris Diuri nos ofrecía generosamente su colaboración en los proyectos que estábamos iniciando en el Seminario de Literatura ya citado y decía en unos de los párrafos de su carta escrita el 14 de Junio de 1978: Debo aclarar que todos mis trabajos – o pequeños libros – están escritos en el Gran Idioma Cervantino y no he podido encontrar ninguna ayuda para su publicación o traducción a otras lenguas… Finalmente desearía hacer una pequeña observación: tal vez sea el único marroquí -o somos muy contados- que escribimos en español, pero desgraciadamente no contamos con asistencia en ningún sentido por parte de nadie. Navegamos en mar solitario o en bosque sin luz. Y creo sinceramente que merecemos un poco de atención.

La labor de Dris Diuri en aquella aventura -solitaria y soñadora- de Trina Mercader que fue la revista Al-Motamid. Verso y prosa se inicia desde el primer número -marzo de 1947-. La primera colaboración que firma se titula Visión poética de un soberano en su paisaje donde apreciamos su excelente prosa en torno a la figura de Al-Motamid, el rey de Sevilla, motivo de presencia constante a lo largo de la vida de esta revista. Además apreciamos la mención que hace de alguna de las primeras figuras del arabismo: Emilio García Gómez y el sabio holandés Dozy concretamente.

En el número 2, abril de 1947,  figura la traducción del poema de Ibrahim al-Ilgui, esposo de la eminente hispanista Amina al-Loh, colaboradora de Al-Motamid en la etapa final de la revista, titulado Conversación confidencial con la poesía <Munayat al-qarid>. Ya en el número 12, febrero de 1948, encontramos el nombre de Dris Diuri en el Consejo de Dirección de la revista junto a figuras de escritores hispano-marroquíes tan conocidos como Jacinto López Gorgé, Pío Gómez Nisa, Eladio Sos y Juan Guerrero Zamora.

Trina Mercader

Diuri traduce poemas de Abdallah Guennún, figura reconocida de la cultura marroquí, y del tunecino, fallecido en plena juventud, Abulqásim al-Shabbi. Asimismo encontramos la traducción del poeta egipcio Ali Mahmud Taha en el número 13, de marzo de 1948.

La <pequeña o interna historia> de la revista no podremos conocerla quizás: surgen las diferencias y desaparece la mención del Consejo de Dirección. Dris Diuri seguiría colaborando como traductor junto a Ahmed Tadlaui y Abdelmalik Náder, de los que apenas si conocemos sus nombres. En 1952 Trina se traslada a la entonces llamada Villa Sanjurjo, es decir a la actual Alhucemas donde residirá poco tiempo: al año siguiente es destinada a Tetuán, la antigua capital del Protectorado español y entonces se inicia una etapa diferente: de la parte árabe de la revista se encargarán otras figuras conocidas del hispanismo marroquí: Ibn Azzuz Haquim, Mohammed Sabbag y la ya nombrada Amina al-Loh.

Mohamed Chakor y Sergio Macías han destacado en su libro: Literatura marroquí en lengua española, de 1996, la biografía de este pionero del hispanismo marroquí que fue Dris Diuri y las características principales de sus obras. Además se refieren a su función de canciller en el Consulado de Marruecos en Barcelona, dato que no hemos podido confirmar.

Dejar esta petición que esperamos ver hecha realidad: que se publique en la página de internet y en edición los textos inéditos de Dris Diuri, que merecen ser conocidos en España y en Marruecos. Es lo que más habría deseado nuestro buen amigo que hoy nos acompaña en espíritu, y los familiares que reclaman la recuperación de su memoria.-

Farida Diouri

P.D. Conservo los correos que me envió Farida Diouri <f.diouri@voila.fr> en la breve correspondencia que mantuvimos. Vivía en Paris y había publicado varias novelas en francés: L´ange de la misère y Dans tes yeux, la flamme infernale, entre otras, en la prestigiosa editorial L´Harmattan <que conocí por internet: www.editions-harmattan.fr/index>  Me manifestaba,  en el buen español que conservaba,  la intensa emoción que había sentido al leer el artículo que le envié sobre su querido padre Dris: Me gustaría mucho encontrarles a Vd.  y a la Señora López Enamorado y hablar del Larache de antes y de mi padre que fue, como Vd. lo dice tan bien, un gran humanista que amaba Larache y España. Mi padre – continuaba – ha fundado la revista Al-Motamid con su novia Trina Mercader en 1948. Papá y Trina han sido novios durante  muchos años y se han amado toda la vida. Desgraciadamente por un problema de religión, ella católica y él musulmán, no se han casado, pero han quedado amigos hasta la muerte. Antes de morir, Trina Mercader ha venido a Larache y se fue sobre la tumba de mi papá que ha sido su único amor. Trina nunca se ha casado. La historia de Trina y de mi padre es una historia de amor extraordinaria, triste y el tema de mi próximo libro <Cartas a una amiga> son las cartas escritas a Trina Mercader que mi papá ha querido toda su vida.

Es un testimonio sorprendente que quizá algún día podremos corroborar, si se llegara a publicar este libro al que se referían Dris y Farida Diuri. Ya he contado en otro artículo la tan inesperada noticia de la muerte de Farida Diouri, que me comunicó su hija Bouchra cuando hacía planes para venir a Madrid y así conocernos. Ojalá que algún día recuperemos esta historia de amor y de amistad interrumpida.

 

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